17 de mayo de 2009

FOLLONI-MILITARES CON FUERZAS DERECHISTAS EN BOLIVIA-RECUERDO A MUGICA-JUICIO POR CRIMEN DEL NEGRITO AVELLANEDA.

Folloni se postula en Salta y fue impugnado por su rol en la dictadura
Otro represor quiere una banca en el Congreso
Por Diego Martínez
Luis Patti no está solo. Organismos de derechos humanos de Salta impugnaron la postulación como candidato a diputado nacional de Jorge Oscar Folloni, ex secretario de Estado del gobernador de facto Roberto Ulloa, fundador del Partido Renovador de Salta, investigado por la Justicia Federal por el secuestro y la desaparición del escribano Aldo Melitón Bustos en 1978. Comandante retirado de Gendarmería de 73 años, Folloni fue diputado provincial, nacional y candidato a gobernador.
La presentación fue efectuada por David Leiva y Tania Kiriaco, abogados de la Red de Derechos Humanos de Salta, ante el juez electoral Leonardo Bavio. Destacan que el candidato “ha participado de un gobierno terrorista que aplicó un plan sistemático de violación de derechos humanos”. Más allá del cargo como funcionario, recuerdan que el 14 de noviembre de 1977, por decreto 3498, el capitán de navío Ulloa y el gendarme Folloni le negaron a Bustos la habilitación como escribano en base a “la evaluación efectuada por el Poder Ejecutivo de los antecedentes ideológicos del peticionante, suministrada con carácter estrictamente confidencial y secreta por los organismos pertinentes”. Dos meses y medio después, el 2 de febrero de 1978, Bustos fue secuestrado en Tartagal y trasladado al Regimiento de Infantería 28, en Embarcación, donde se lo vio por última vez. Para los impugnantes, el decreto “anunciaba el destino final” de la víctima.La investigación judicial se reabrió en 2005. Al año, el juez federal Miguel Medina procesó por el secuestro del escribano a los coroneles Carlos Alberto Arias y Luis Angel Zirpolo. Hace tres meses elevó la causa a juicio, que recayó en el Tribunal Oral Federal 2 de Salta. Pero la investigación excede a los coroneles. En julio pasado, el juez Medina dispuso investigar a Ulloa y Folloni por encubrimiento, omisión de denuncia e incumplimiento de los deberes de funcionario público.Los impugnantes sostienen que el candidato carece de “idoneidad ético-jurídica” por haber integrado un gobierno que “no sólo derrocó a las autoridades civiles, sino que produjo miles de víctimas en todo el territorio nacional”. Recuerdan que el Estado se comprometió a implementar mecanismos para evitar que personas comprometidas en graves violaciones a los derechos humanos ocupen cargos públicos, y destacan que “la protección de los fueros parlamentarios conduce a la impunidad”.Cordobés, hijo de italianos, abogado, Folloni se radicó en Salta en 1968. El 30 de octubre de 1983, con el flamante Partido Renovador, fue electo diputado provincial. En 1995 se presentó sin suerte como candidato a gobernador. Más tarde asumió como diputado nacional. En 2003 anunció su alejamiento de la política, pero en agosto del año pasado decidió volver. Presidió la convención del partido y fue electo cabeza de la lista de diputados nacionales. El lunes confirmó la postulación. El martes, mientras los abogados lo impugnaban, declaró que “el 28 de junio, en el ocaso del kirchnerismo, se cerrará una etapa cuando el matrimonio que gobierna el país reciba un duro mensaje de la ciudadanía, que mostrará su desacuerdo con un estilo de gobierno hegemónico y confrontativo”. El vicepresidente del partido, Andrés Zottos, calificó la impugnación como “una chicana política”.
ONCE EX MILITARES ARGENTINOS ESTARIAN EN LA ZONA DEL BENI, EN BOLIVIA, COLABORANDO CON LAS FUERZAS DERECHISTAS
El mayor retirado Jorge Mones Ruiz y el presunto terrorista croata-boliviano Rózsa Flores.

Por Nora Veiras
“Estaría presente en la zona del Beni (norte de Bolivia) una célula argentina de once ex carapintadas que se sumarían a otras dos células (brasileña y uruguaya), integradas por ex militares que habrían estado en misión en los Balcanes. La mencionada ‘célula argentina’ habría mantenido contactos con sectores de ‘ultraderecha’, opositores al actual gobierno nacional boliviano, en Santa Cruz y en Cobija, departamento de Pando.” La información, fechada el 4 de mayo, que recibió la Cancillería argentina de la Embajada en Bolivia y a la que accedió Página/12, señala que “empresarios y terratenientes de Santa Cruz de la Sierra habrían requerido la presencia de los ex militares con el objetivo de ser instruidos en materia de autodefensa ante eventuales intentos de apresamiento por parte de organismos oficiales”. Las piezas del rompecabezas se empiezan a colocar en posición a partir de la investigación sobre el grupo de supuestos terroristas, liderado por Eduardo Rózsa Flores, “Héroe de la Guerra de los Balcanes”, que fue desbaratado por la Policía Nacional de Bolivia el pasado 16 de abril. El presidente Evo Morales denunció que la banda planeaba un magnicidio.
El pasado 21 de abril este diario informó que el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, se había comunicado con el embajador argentino en La Paz, Horacio Macedo, para pedirle colaboración en el control de los pasos fronterizos “por la eventual presencia de activistas argentinos en distintas regiones de Bolivia”. En ese momento se mencionaban los viajes a Bolivia del mayor retirado Jorge Mones Ruiz, uno de los reincidentes carapintadas que entre el ’87 y el ’91 se alzó en armas para exigir la impunidad de los represores.
El nuevo informe da cuenta de que “Mones Ruiz habría estado en contacto con el presunto terrorista/mercenario ultimado Rózsa Flores y con (Luis Enrique) Baraldini”, otro compañero de armas prófugo de la Justicia argentina por su actuación durante la represión ilegal en La Pampa y radicado en Santa Cruz de la Sierra con nombre falso. Mones Ruiz estuvo destinado como oficial de inteligencia del Ejército argentino en Bolivia durante un tramo de la última dictadura y suele jactarse del conocimiento de sus camaradas bolivianos.
Al ex carapintada lo seducen sus vínculos con la ultraderecha latinoamericana. En el ’87, el Círculo Militar le publicó un libro en el que desarrollaba su expertise sobre la formación de grupos comandos contra los procesos revolucionarios en Centroamérica (ver aparte). Este año, encontró un anclaje institucional en la llamada UnAmérica, una ONG que pretende ser la contracara de la Unasur, la organización que integran los presidentes de América latina. Justamente, los gobiernos “izquierdistas”, especialmente los de Bolivia y Venezuela, provocan los desvelos del comité liderado por el venezolano antichavista Alejandro Peña Esclusa.
Mones Ruiz despunta el vicio de difundir su pensamiento en distintos formatos pero con la misma obsesión. Con otro de sus camaradas carapintada, Breide Obeid, formó el “Conjunto Patria” y sale a cantar sus propias letras en encuentros católicos. Más académico, publicó varios libros, entre ellos Argentina ¿sin destino? Estudio sobre las nuevas amenazas, y se explaya en páginas web sobre “el desgobierno y las falencias institucionales (aprietes a empresarios, control de precios, crisis energética, caso ‘Papeleras’, inseguridad ciudadana, corrupción, justicia ‘tuerta’, agrandamiento de la brecha entre ricos y pobres, legisladores ‘borocotizados’, violencia social, comandantes militares desmemoriados, fuerzas policiales con menos garantías que los delincuentes, etc.), están generando las condiciones para el cambio estructural que la sociedad reclama”. Hiperactivo, el año pasado empezó a hacerse tiempo para recorrer las asambleas rurales y azuzar el conflicto.
Esclavo de las palabras
La violenta irrupción de la policía en el cuarto piso del hotel Las Américas que terminó con la muerte de Rózsa Flores (boliviano-húngaro-croata), Arpád Magyarosi (rumano de origen húngaro) y Michael Dwyer (irlandés) y la detención de Mario Francisco Tadic Astorga (boliviano con pasaporte croata) y Elöd Tóásó (rumano-húngaro) potenció la virulencia opositora en Bolivia. El presidente Evo Morales aspira a ser reelecto el próximo 6 de diciembre y leyó la actuación de esos comandos trasnacionales como una prueba cabal de un plan para asesinarlo. En el entramado de relaciones en ese campo minado aparecen indicios de la participación de los personajes de siempre.
Cinco días después del operativo en el hotel, la Red de Televisión Húngara emitió una entrevista realizada por el periodista Andras Kepes el 8 de septiembre de 2008 en la que Rózsa confirma que viajó a Santa Cruz de la Sierra a pedido de personas que le solicitaron formar un grupo de autodefensa de la región y que, si no se lograba la coexistencia pacífica con el resto del país, se buscaría su independencia. El diario El Deber, de Santa Cruz, detalló que “el hombre, de 49 años, aseguró que su misión ‘tenía respaldo legal’, ya que la decisión de organizar la milicia se basaba en la autorización del Consejo de Santa Cruz. Consultado el presidente de la Asamblea Departamental, Juan Carlos Parada, aseguró que no conocía nada al respecto y que no sabía a cuáles de los consejos o asambleas que funcionan en Santa Cruz pidió permiso. Según Rózsa, un grupo de opositores políticos lo contactó hace más o menos año y medio desde Santa Cruz. Su misión principal era defender la región de los grupos y milicias de indígenas. ‘Estamos dispuestos, dentro de unos meses, en el caso de que la coexistencia no funcione y en virtud de la autonomía, a proclamar la independencia (de Santa Cruz) y crear un nuevo país’, dijo Rózsa.”
Rózsa grabó la entrevista como un testamento: sólo podía ser difundido en caso de muerte. El extraño personaje que supo militar en el Opus Dei, convertirse al islamismo y ser consagrado “Héroe de la Guerra de los Balcanes” terminó reclutando mercenarios para defender a la ultraderecha boliviana. La participación en el frente croata le abrió lazos con militares latinoamericanos que encontraron en esas milicias el nicho buscado para desarrollar sus competencias de comandos.
Mano de obra
El detallado informe que se está analizando en la Cancillería argentina cuenta que empresarios y terratenientes de Santa Cruz de la Sierra habrían apelado a los ex militares “con el objetivo de ser instruidos en materia de autodefensa ante eventuales intentos de apresamiento por parte de organismos oficiales y avasallamientos de distintos tipos, incluyendo la toma de tierras privadas por parte de entidades sociales como el MAS”, en alusión al Movimiento Al Socialismo, el partido que lidera Evo Morales.
El modelo de los terratenientes brasileños que instauraron virtuales escuadrones de la muerte para contrarrestar la acción de los Sin Tierra ilumina el imaginario de las fuerzas reaccionarias de los secesionistas de la región már rica de Bolivia. La organización Human Wright Foundation Bolivia, que responde a Victor Hugo Achá, sería el alma matter de la estrategia encuadrada en los objetivos de UnAmérica, evalúa el texto que recaló en el Palacio San Martín.
El 30 de abril, el fiscal Marcelo Sosa quien instruye la investigación por la actuación del grupo de Rósza convocó a declarar a Achá para corroborar las declaraciones de algunos de los deternidos en la causa. El presidente de HWF había viajado una semana antes a los Estados Unidos y anunció que no regresará hasta que no le den garantías legales para defenderse de las acusaciones. Sin embargo en una comunicación telefónica con un canal local reconoció que conversó en más de tres ocasiones con Rózsa pero, obviamente, negó cualquier vínculo con la milicia que organizaba el boliviano-húngaro-croata.
Según consignó el diario La Prensa, de La Paz, Juan Carlos Gueder, el detenido declaró: “Sé que había otra persona vinculada dentro del campo político (para ser asesinado en Bolivia), pero tampoco sé su nombre, porque hay otra gente que debería estar dando la cara aquí, debería estar aquí el señor Hugo Achá dando la cara”. Gueder aseguró que el dirigente de HWF había estado en las reuniones con la presunta banda terrorista. A Gueder le otorgaron la prisión domiciliaria por haber colaborado con la Justicia.
El 1° de mayo, el presidente boliviano dijo que si la organización no aclara sus vínculos con “los terroristas” podría ser expulsada del país como ya ocurrió en Venezuela. El comité Pro Santa Cruz, centro de la flor y nata de la oposición que reiteradamente intentó desestabilizar a Morales, convocará a una asamblea para evaluar qué hacer ante el avance de la investigación por los vínculos de empresarios con los presuntos terroristas abatidos en el hotel America.
En ese marco actúan los sectores representados en UnAmérica, organización en la que el carapintada argentino Mones Ruiz se desempeña como secretario, y proyectan presentar una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el gobierno de Morales acusándolo de ser el responsable de la Masacre de Pando. El objetivo es contrarrestar el informe aprobado por la Unasur que derivó en la prisión, entre otros, del prefecto de Pando por la persecución y los asesinatos racistas fogoneados desde la ultraderecha.
MONES RUIZ, UN ADMIRADOR DE SEINELDIN Y LOS GRUPOS DE TAREAS
Por Carlos Rodríguez

El ex carapintada Jorge Pedro Mones Ruiz, quien tendría vinculación con algunos de los comandos de extrema derecha que participaron del intento de magnicidio del presidente de Bolivia, Evo Morales, es un confeso admirador de las llamadas Fuerzas de Adiestramiento Especial, como los Rangers o los Boinas Verdes de los Estados Unidos, de oscura participación en Vietnam y en otras guerras imperialistas. En un libro de su autoría publicado en 1986 por el Círculo Militar y que se titula Fuerzas de Adiestramiento Especial, Mones Ruiz hace una apología de estos grupos orgánicos de los ejércitos que utilizan los mismos métodos que los “paramilitares”. En su trabajo de investigación, el militar incluyó un capítulo dedicado al “equipo especial de lucha contra la subversión” llamado “Halcón 8”, creado en febrero de 1978 en la Argentina, con el objetivo de impedir “hechos subversivos de diferente tipos” durante el Campeonato Mundial de Fútbol jugado en junio de ese año en el país. Integrado por 50 oficiales y suboficiales del Ejército Argentino, el cuerpo estuvo al mando del también ex carapintada Mohamed Alí Seineldín.
En el capítulo, el autor del libro resalta las condiciones personales de Seineldín, a quien presenta como un “jefe reconocido por sus dotes personales que lo han distinguido para la conducción de operaciones especiales y para la formación de individuos aptos para ejecutarlas”. Los dos ex carapintadas, Mones Ruiz y Seineldín, participaron del alzamiento militar contra el ex presidente Carlos Menem, ocurrido el 3 y el 4 de diciembre de 1990. Mones Ruiz fue uno de los que coparon la guardia del Regimiento I de Patricios, utilizando los métodos de las “fuerzas especiales” que dan fundamento al libro. En el ataque al regimiento murieron el teniente coronel Hernán Pita y el mayor Federico Pedernera.
Mones Ruiz también despliega elogios a otra formación, creada en el año 1982, como fue la Compañía Comando 601, cuyo jefe fue el entonces mayor Mario Castagneto y que fue trasladada a las islas Malvinas en el mes de abril de ese año. Sin hacer mención alguna al triste papel que jugó, sobre todo el Ejército, en ese conflicto bélico, el autor del libro ensalza también a la Compañía Comando 602 “movilizada con cuadros provenientes de unidades del resto del país”. Ese cuerpo estaba bajo el mando del entonces mayor Aldo Rico y realizó, según Mones Ruiz, “exitosas misiones (incursiones, exploración y emboscadas) contra el invasor inglés”.
Como se sabe, Aldo Rico siguió luego haciendo “emboscadas”, pero en contra del gobierno constitucional de Raúl Alfonsín. En la Semana Santa de 1987, Rico movilizó tropas para exigir la finalización de los juicios contra represores por crímenes de lesa humanidad y, luego de sofocado ese intento, volvió a comandar una nueva aventura golpista en Monte Caseros, Corrientes, en enero de 1988. Tanto Rico como Seineldín fueron condenados, pero ambos recibieron el indulto presidencial, el primero firmado por Carlos Menem y el segundo por Eduardo Duhalde en el año 2003.
Al describir las funciones de “Halcón 8”, liderado por Seineldín durante el Campeonato Mundial de Fútbol, Mones Ruiz asegura que su misión fue la “propia de un equipo o grupo de acción directa” y “estaba orientada a prevenir, neutralizar la acción del oponente o, en su caso, aniquilarlo”. Mones Ruiz aclara que Halcón es “una sigla formada por las primeras letras de las siguientes palabras: Hábil, Agil, Ligero, Combativo, Original y Novedoso”, mientras que el número 8 deriva del último correspondiente al año de su formación: 1978. El grupo tenía una plana mayor de 9 miembros cuyos nombres no son mencionados.
Uno de los grupos operativos era el de “asalto”, integrado por el jefe, un tirador especial, un motociclista, un conductor de automóvil y dos tiradores. Siempre era secundado por el grupo de “apoyo”, constituido por el jefe, un tirador de arma de apoyo (ametralladora), un conductor de autos y otro de camioneta, un especialista en comunicaciones y un enfermero. El autor del libro sostiene que esos grupos que actuaron en el país durante la más feroz de las dictaduras estaban equipados en forma similar a las fuerzas especiales “GSG-9 de la República Federal de Alemania, los equipos SWAT (Special Weapons and Tactics) de las policías de EE.UU., del SAS (Servicio Aéreo Especial) británico y de los ‘Blue Lights’ de las fuerzas especiales norteamericanas”.
Luego se describe el increíble equipamiento, que incluía un arsenal, con el que contaban los integrantes de “Halcón 8”, a saber: “Automóviles, motocicletas, equipos de comunicaciones individuales y vehiculares, armas livianas con silenciador (pistolas ametralladoras), fusiles para tiradores especiales, escopetas automáticas, ametralladoras MAG, fusiles automáticos con miras para tiro nocturno, máscaras antigás, chalecos antibalas, paracaídas, armas silenciosas (ballesta, arco y flecha, cuchillos, dardos, rifles de caza mayor, etc.), lanzacohetes 88,9 milímetros, anteojos para observación nocturna de 1ra. y 2da. generación, equipos de esquí y andinismo individuales, camiones Mercedes Benz 608 equipados para diversas tareas, equipos de buceo, botes de goma con motores fuera de borda, equipo de comunicaciones para guiado de aeronaves, etc.”.
En el cierre del capítulo dedicado al grupo “Halcón 8”, Mones Ruiz dice que fue desactivado, pero que “las experiencias recogidas y las necesidades de contar con elementos de este tipo hicieron posible que al poco tiempo el Ejército creara, después de varios años expectantes, la Compañía de Comandos 601”. Mones Ruiz, en abril de 2001, se desempeñaba como asesor en el Ministerio de Defensa, donde había sido nombrado por el ex titular de esa cartera Ricardo López Murphy, según lo publicado por la revista Veintitrés. De acuerdo con lo que se señalaba en la nota, su función era la de “asesorar en temas relacionados con el área de inteligencia”.
El militar, delegado de la organización de ultraderecha UnaAmérica, ofrece conferencias, donde es presentado como licenciado en Estrategia y Organización, ex mayor de Caballería, oficial del Estado Mayor y especialista en temas de Defensa. En varias ocasiones fue columnista invitado del portal La Historia Paralela, donde se critica en forma permanente a Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales. El 8 de noviembre de 2006 escribió: “La situación que vive nuestro país en sus instituciones fundamentales y fundacionales, nos agobia”.
En un tono francamente golpista, aseguró que hay que ser “optimistas” porque “abunda información pública que nos permite adquirir conocimiento cabal de que estamos viviendo ‘tiempos estratégicos’ a los que solamente falta definir ‘el momento estratégico’”. En ese contexto, expresó su apoyo incondicional, como figura política pública, a Juan Carlos Blumberg, a quien calificó de “genuino, auténtico, honrado”, al punto de que, desde su visión de las cosas, representa “a los nuevos que tienen que venir, para ocupar el lugar de los que nunca se fueron”.
OPINION
Recordando a Carlos Mugica
Por Fátima Cabrera de Rice *
Lo conocí cuando venía a la casa de mis abuelos maternos en la Villa 31 de Retiro, donde yo vivía con mi mamá y mis hermanos. Los domingos después de la misa eran un buen momento para compartir empanadas, vino, chistes y cuentos; siempre con amigos y amigas. Luego de su viaje a Europa, Carlos comienza a levantar su propia capilla en el barrio Comunicaciones. Recuerdo que a su regreso, por su personalidad y popularidad, algunos lo llamaban “El Papá de América”, a lo que respondía con risas.
Siendo apenas adolescente comienzo a participar en el grupo de catequesis y en el grupo juvenil, donde sus charlas y presencia fueron para muchos una marca de fuego que nos viene señalando un camino y un compromiso mayor.
Son muchas las cosas que tengo tan presentes: su apasionamiento por el peronismo. Desde el comienzo, junto a la gente hizo llamar a la Villa 31 Zona Eva Perón. Junto a otros destacados argentinos acompañó el avión charter que trajo a Perón de vuelta a la Argentina en 1972.
Otros aspectos de Carlos: la denuncia permanente en los medios y en todos los lugares, su rabia manifiesta ante la injusticia, sus enojos pero también su gran sentido de humor, como en los partidos de fútbol con los muchachos del barrio, ya que otra pasión suya era el fútbol, y su cuadro favorito era Racing Club.
Asesoraba y acompañaba a los dirigentes de las comisiones vecinales apoyando toda iniciativa comunitaria. Todas estas facetas hacían de él un gran referente. La gente sentía que estaba con ella en todo sentido, más allá de su sacerdocio.
Recuerdo su desconcierto e impotencia ante el asesinato del villero Alberto Chejolán en el año 1974 por efectivos de la policía durante una marcha de la gente de la Villa 31, por la vivienda. Ya comenzaba la erradicación de la Villa 31, que terminaría durante la dictadura militar. Nos tiraron gases y detuvieron a varios jóvenes, entre ellos al hermano de Chejolán y a Alberto Alfaro, un compañero mío después asesinado durante la dictadura, en 1977. Fue el primer golpe duro.
Meses después vino el asesinato de Carlos. Allí sentimos que se nos fue una parte de cada uno. Recuerdo la gran caravana acompañándolo al cementerio. Fue un dolor silencioso y profundo.
Luego se continuó con la erradicación de los seis barrios de la zona a diversos puntos del Gran Buenos Aires y de la Capital, desarmando de este modo los proyectos de las villas más organizadas.
Durante la dictadura militar hubo secuestros, torturas, asesinatos, desapariciones y persecuciones de mucha gente de la Villa 31 o vinculada con ella. Entre ellos están:
- Héctor Sobel, un abogado, gran colaborador, que atendía los reclamos laborales de la gente y asesoraba a las comisiones de los barrios
- Lucía Cullen, una asistente social, que frecuentó durante muchos años la Villa.
- Rodolfo Walsh, que colaboró en la publicaciones del Movimiento Villero Peronista
- Alberto Alfaro, dirigente asesinado y desaparecido en 1977 en el barrio de Ciudadela, a donde había sido erradicada mucha gente de Retiro.
- Mariana Erize Tisseu, una activista que colaboraba en la Villa.
- Gonzalo Cortiñas (hijo de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo), activista que militaba en la villa.
En la cárcel me encontré con varias mujeres que habían sido secuestradas y luego pasaron a la cárcel de Devoto y que habían trabajado junto a Carlos Mugica: una abogada y una catequista.
Casi todos los dirigentes de la Villa 31 lograron sobrevivir después de mucha persecución. Algunos dirigentes ancianos han fallecido, como José Valenzuela, que fuera durante quince años presidente de la comisión de vecinos de Comunicaciones, el barrio de Retiro donde Carlos tenía la capilla. Julio Lares vive en su provincia nativa de Santiago del Estero. Carmelo Sardina, que era presidente de los vecinos de Güemes, ahora es un conocido dirigente de los pueblos originarios, amigo de Evo Morales.
Todos los años nos encontramos con delegaciones de todas las demás villas en la Capilla Cristo Obrero de Retiro para conmemorar un nuevo aniversario de la muerte de Carlos y evocar su memoria.
En miles de casas desparramadas por todo Buenos Aires se encuentran ex habitantes de Retiro donde casi siempre está presente el retrato de Carlos con sus palabras. Recordar a Carlos es tener presentes muchos años de lucha, de dolor, de ausencias, de amigos/as por todas partes, de creer en una Iglesia comprometida que da la vida por los pobres. Es escucharlo cantar. Su vida fue un testimonio de Jesús entre los más pobres.
* Coordinadora del Programa de Alfabetización, Educación Básica y Trabajo para Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación de CABA.

NUEVA JORNADA DEL JUICIO POR EL CRIMEN DEL NEGRITO AVELLANEDA
“Me sentí acosada, pero somos leonas”, contó Iris después de ofrecer su declaración
Por Adriana Meyer
“No puedo recordar tanto detalle, son 33 años, tardó demasiado en llegar este juicio”, dijo Iris Avellaneda, entre el enojo y la explicación. “Me sentí acosada, pero somos leonas”, sintetizó ante Página/12 tras haber sido sometida a un interrogatorio en el que la defensa del represor Alberto Aneto, al que identificó como su torturador, intentara hacerla entrar en contradicción. Ocurrió ayer durante una nueva jornada del juicio oral y (cada vez menos) público contra seis genocidas, entre ellos Santiago Omar Riveros, por el secuestro de Iris y su hijo Floreal, de 15 años, que apareció muerto en la costa uruguaya en 1976 con signos de brutales torturas. Cuando llegó el cuarto intermedio, los abogados querellantes expresaron su malestar porque el tribunal que preside la jueza Lucila Larrandart “permitió el hostigamiento y la revictimización de la testigo, que además es la principal querellante” de este proceso.
“¿Con qué asiduidad y en qué horarios la torturaba? ¿Cómo estaban vestidos cuando la fueron a buscar a su casa?” fueron algunas de las preguntas de la abogada Elda Berasain, defensora del policía Aneto, que irritaron a Avellaneda. “No puedo describirlo, era tal la desesperación porque nos estaban atacando. Vine acá para saber qué pasó con mi Negrito”, dijo la mujer de 70 años, con su buzo rojo y una remera con el rostro de Floreal hijo, sin mirar a la letrada que la interrogaba, que supo defender también al represor Julio Simón, ya condenado.
“Juro por los 30 mil desaparecidos”, había dicho Avellaneda cuando se comprometió a decir la verdad en su declaración testimonial. Fue la primera vez que la jueza Larrandart amenazó con desalojar la sala por el espontáneo aplauso del público. El fiscal general Marcelo García Berro le pidió que hiciera su relato de los hechos. Luego de contar con voz firme su secuestro a manos de la patota que integraba Aneto, alias Rolo, la últimas palabras que escuchó del Negrito, las torturas que sufrió en la comisaría de Villa Martelli y en Campo de Mayo, Iris Avellaneda se quebró. “Me desplomé llorando cuando llegué a Olmos, me recibieron las chicas con cariño, y les conté la historia. Una vez en libertad, tuve otro hijo y no pude amamantarlo de un pecho porque tenía quemadas las glándulas mamarias por la picana eléctrica”, dijo la testigo entre sollozos.
El fiscal Juan Murray quiso saber si en la comisión interna de la fábrica Tensa, donde Floreal Avellaneda (padre) era delegado, había otras agrupaciones políticas además del Partido Comunista. La presidenta del tribunal lo interrumpió con el argumento de que la actividad sindical de Avellaneda no era objeto del juicio. “Mi intención era establecer las motivaciones que pudieron tener quienes fueron a buscarlo y secuestraron a su esposa e hijo”, respondió el fiscal, pero no hizo más preguntas. Algo similar le ocurrió al abogado querellante Luis Bonomi, cuando le preguntó si supo que varios de los compañeros de su marido en la comisión interna están desaparecidos. Y aunque Iris respondió que sí, que lo supo con el tiempo, Larrandart cuestionó la pertinencia de la inquietud de Bonomi.
Los defensores oficiales de los represores Riveros, Fernando Verplätsen, Osvaldo García, César Fragni y Rubén Harsich, junto a la abogada Berasain, insistieron en preguntarle cómo vestía la patota que entró en su casa, si Aneto y “el comisario” al que se refirió en declaraciones anteriores eran la misma persona y cómo la sacaron de la comisaría de Villa Martelli para trasladarla. Avellaneda había contado que salió por una ventana, y ayer dijo que la bajaron por una escalera “en el aire”. “Esto es indignante, pasaron más de 30 años y los verdugos pretenden precisión, nos sacaban así, de ambas formas, por cualquier lado”, se enojó Adriana Calvo, de la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos, al tiempo que abandonaba la sala. La testigo también estaba fastidiada por lo que calificó como “acoso” y dijo al micrófono: “No me dan las neuronas”. Se imponía un cuarto intermedio, y se produjo. Más tarde, cuando la situación se repitió con otra testigo, el abogado Pedro Dinani planteó al tribunal que “la repetición de las preguntas logra confundir a las declarantes”.
La dureza de Larrandart fue vivida por los querellantes como maltrato a los testigos, por lo cual presentarán un escrito en el que le “recordarán que su deber es protegerlos y que las Naciones Unidas establecieron una serie de directrices, asumidas como compromiso por los Estados miembros, en cuanto a que el acceso a la justicia nunca puede implicar una nueva revictimización de las víctimas que dan su testimonio”, según precisó a Página/12 la abogada Guadalupe Godoy, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Pero la defensa también probó de esa medicina cuando la presidenta del tribunal invalidó una de sus preguntas. “¿A qué apunta? Esto no es el alegato”, fue la reprimenda de Larrandart hacia Berasain. Tras el receso, la defensora volvió a la carga, pero encontró a Iris muy concentrada. “¿Cómo puede saber que estaba nervioso si no lo veía?”, preguntó en alusión a su defendido, Alberto “Rolo” Aneto. “Usted no sabe todo lo que se puede percibir en una voz”, replicó la testigo.
La sorpresa de la jornada se la llevó Canal 7 –la emisora estatal de televisión–, al que el tribunal había autorizado a difundir en vivo las declaraciones de los testigos que accedieran a ser filmados. Aunque Avellaneda no tuvo ningún reparo, las imágenes de la audiencia de ayer pudieron ser tomadas, pero sólo para ser emitidas en diferido y a partir del mes de junio. Por orden del tribunal, a los cronistas no se les permitió grabar el audio de las declaraciones.
EL TESTIMONIO DE LA FAMILIA
“Hubo una metodología”
Por Adriana Meyer

“Siempre tuve la conciencia de que los obreros luchen por un salario digno, y mi hijo se afilió a la Juventud Comunista porque había vivido eso en casa”, explicó Floreal Avellaneda. “No vinieron a buscar a la familia Avellaneda, acá hubo una metodología para imponer un sistema neoliberal y esto llevó a destruir una generación”, le respondió a la fiscalía.
Su hermana, Arsinoe Avellaneda, que declaró con gran precisión de detalles, vio al imputado Aneto y lo reconoció en rueda de detenidos. Luego del secuestro, sobre ella recayó el peso de la búsqueda y denuncia de su sobrino desaparecido, con su cuñada presa y su hermano casi en la clandestinidad. “Toda la vida llevé esta mochila”, confesó la mujer. Cuando hacía un rato que respondía la misma pregunta de la defensa, dijo que esperó treinta años para que haya justicia, pero que no se sentía respetada. “Para que haya justicia tiene que haber pruebas”, dijo la jueza Larrandart, y le ordenó que respondiera. Luego declaró la hermana menor del Negrito, Estela, a quien la jueza le preguntó por qué lo hacía por primera vez. La mujer contestó que no lo había hecho antes porque tenía miedo.
“Crónica dijo que habían aparecido cadáveres en Uruguay, uno de ellos con un tatuaje como el que se había hecho el Negrito. Confirmamos con las huellas que era él, y por fotos del cadáver supe la forma aberrante en que lo habían matado, por empalamiento, tenía la región perianal destrozada”, declaró Avellaneda. La fiscalía dijo no tener más qué preguntar. Y nadie más quiso hacerlo.
(Fuente:Rdendh-Pagina12).

1 comentario:

Anónimo dijo...

MUJERES DE ARGENTINA Y EL MUNDO REPUDIEMOS EL ATAQUE SEXUAL SUFRIDO POR LA DEFENSORA DE DERCHOS HUMANOS EN SALTA ARGENTINA, DRA. TANIA KIRIACO:

Me solidarizo con la Dra. Tania Kiriaco Defensora Icansable de Los Derechos Humanos en Salta, Argentina quien fuera artera y depravadamente atacada por su socio el Abogado Roberto Elio Gareca quien trató tocó sus partes pudendas del pecho con la intención de violarla. Esto sicedió en el Estudio Gareca, calle balcarce 39, Of 15 de la Ciudad de Salta y repite hechos y delitos impunes ya cometidos cuando era Juez y su Juzgado funcionaba en calle Deán Funes. En aquel tiempo las empleadas lo apodaron El Pitufo Toca Tetas o el Enano Mano Larga. Lamentable, muy lamentable, hay que difundir esto ya que Roberto Elio Gareca se escondió y no irá ni un minuto preso.