24 de noviembre de 2009

El ADN. Estela Carlotto y el término compulsiva . Las caras de la política‏

Estela de Carlotto y el término “compulsiva”
“Una palabra que no figura en la ley”
La ley de obtención de ADN por métodos alternativos –extraído de cepillos de dientes o de ropa interior– para restablecer la identidad de hijos de desaparecidos “no sólo beneficia a las Abuelas, sino a los propios chicos: los libera de la mochila de tener que ser ellos quienes vayan a sacarse sangre, perjudicando a quienes los criaron”, dice Estela de Carlotto. Luego de que, el miércoles, el Senado convirtiera en ley el proyecto redactado por Abuelas de Plaza de Mayo, su titular habló de la necesidad de unificar los criterios judiciales en la búsqueda de sus nietos. Y defendió la ley de las críticas de Elisa Carrió, que lo había calificado como un “proyecto fascista”, y de “una venganza” contra Ernestina Herrera de Noble. “La palabra ‘compulsiva’ no figura en la ley”, aclara.

–¿Qué cambiará esta ley, en la práctica?

–Desde el año ’84 tenemos el Banco Nacional de Datos Genéticos, pero han pasado muchos años, nuestros nietos ya son adultos y algunos de ellos se resisten, cuando aparece la información de que podrían ser los nietos que buscamos, a sacarse sangre para un análisis de ADN. Se niegan por razones muy explicables, el miedo a saber, el temor de perjudicar a quienes los criaron... Frente a esto, muchos jueces ya estaban realizando allanamientos para obtener muestras de ADN por métodos alternativos, como del cepillo de dientes o de un peine con cabellos, o de la ropa, pero esto quedaba librado a la voluntad de cada uno. Es decir que lo hacían los jueces que querían y otros dormían el expediente. Ahora, la ley no deja dudas sobre cómo se debe proceder. Y esto no sólo favorece a Abuelas, sino también a los jóvenes, porque como contó (la diputada) Victoria Donda en el debate, es una modalidad que los alivia. Los chicos se sacan la pesada mochila de tener que ser ellos los que hagan este procedimiento de ir a sacarse sangre y perjudicar a quienes lo criaron.

–¿Son muchos los jóvenes que se niegan a realizarse los análisis?

–Son cifras muy cambiantes, porque hay juicios abiertos en todo el país y los tiempos son distintos para cada caso. Pueden pasar dos cosas: que vengan ellos, como Martín (Amarilla Molfino), el anteúltimo de los nietos que apareció, que se acercó por sus propias dudas, o puede pasar que, existiendo denuncias sobre una posible apropiación, ese o esa joven se niegue: es lógico, y hay que ayudarlos.

–¿En cuántos juicios ya se usó la toma de ADN con métodos alternativos?

–En unos veinte, y en nueve confirmamos que eran nuestros nietos.

–Los grandes medios hablaron de “la ley de extracción compulsiva de sangre”. ¿Los jueces van a poder ordenar una extracción compulsiva cuando se busque a hijos de desaparecidos?

–No, no se habla de compulsividad en la extracción de sangre. Lo que se habilita es a buscar elementos alternativos, como los cepillos de dientes. Al final se habla de una pequeña muestra de sangre, pero la palabra “compulsiva” no figura en la ley.

–Cuando se presentó el proyecto de ley, Elisa Carrió aseguró que era una iniciativa “fascista” en “venganza” contra la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble. ¿En qué cambiará la ley el juicio sobre la identidad de sus hijos adoptivos?

–Va a ser igual que en cualquier otro caso. Para nosotros, que sea Herrera de Noble es como si fuera Juana Pérez: no nos interesa el nombre de la persona, nos interesa si esos chicos son los nietos que estamos buscando. Así que con ella, como con todos los demás casos, va a ser cumplida la ley como corresponde.

–¿Le sorprendió que, en contra de la opinión de Carrió, los legisladores de la Coalición Cívica votaran a favor del proyecto?

–Carrió, cuando era parte del Congreso, en 2003, junto con su gente hizo una declaración de crítica muy fuerte a la Corte Suprema porque había impedido la extracción compulsiva de sangre en el caso de Evelyn (Bauer Pegoraro), apropiada por el marino (Policarpio) Vázquez. Muchos años después se hizo la visita a su domicilio para rescatar prendas y se pudo certificar que era hija del matrimonio Bauer Pegoraro. En aquel momento, Carrió estaba totalmente a favor de la compulsividad, ¿por qué ahora cambia? ¿Porque se trata de Vázquez y no de Herrera de Noble?

–Otro argumento en contra de la ley fue que si los jóvenes no querían conocer su identidad, había que respetarlos.

–Vimos con preocupación que dos personas que pertenecieron a la Justicia, como el ex fiscal (Julio César) Strassera y el ex camarista (Ricardo) Gil Lavedra tuvieron opiniones tan desacertadas. No puede decir Strassera “pobres chicos, si no quieren hay que dejarlos”. Es un delito de acción pública, lo que significa que afecta no sólo a los jóvenes sino a las familias de los desaparecidos y a toda la sociedad. No puede un juez dejar de buscar una respuesta ante la sospecha de que puede estar ante una víctima de un delito cometido durante la dictadura. Lo mismo Gil Lavedra, que dijo que había que entender a las familias, cuando no se trata de familias sino de ladrones. Acá hay un delito grave.

–También se sancionó otra ley que dispuso el traspaso del Banco de Datos Genéticos al Estado nacional. Adolfo Pérez Esquivel advirtió que el Estado será querellante y al mismo tiempo el que hará los análisis.

–Es equivocado. Este es un Banco Nacional de Datos Genéticos, si es nacional, pertenece al Estado nacional, siempre perteneció al estado nacional. Y el Estado nacional no es querellante en las causas de chicos apropiados. No sé qué interés hubo en perturbar la aprobación de estas leyes, que por suerte primó el sentido común y fueron aprobadas, pero ¿por qué opinan de lo que no saben? Sólo lo atribuyo al desgaste, al desgaste de tantos años de lucha.

–¿Qué medidas del Estado quedan pendientes para facilitar la búsqueda de los chicos apropiados?

–Nos preocupa encontrar los archivos de la dictadura. Hasta ahora sólo se encontraron archivos dispersos en algunas comisarías y regimientos, que aportan datos pero no los suficientes. Y también habría que establecer una metodología para investigación a los miembros de las Fuerzas Armadas o los civiles cómplices que pueden tener a nuestros nietos.


Primero fue calificado de fascista y luego tuvo aprobación casi unánime
El ADN y las caras de la política
Cincuenta y ocho senadores, incluida la representante porteña de la Coalición Cívica, muy cercana a Carrió, acompañaron el proyecto de las Abuelas que había sido calificado como “fascista” por la líder de ese sector.
Por Martín Piqué
El proyecto para la obtención del ADN fue impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo.
La aprobación en el Senado de la ley de obtención de muestras de ADN despertó una pregunta al menos curiosa. ¿Cómo fue que un proyecto al que la fundadora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, llegó a bautizar como “fascismo puro” finalmente fue aprobado por 58 votos a favor y apenas uno en contra? ¿Qué pasó con la senadora María Eugenia Estenssoro, una de las voces más cercanas a Carrió en el Senado, quien terminó acompañando con su voto el proyecto repudiado en tales términos por la chaqueña? El debate parlamentario por la extracción alternativa de muestras de ADN, lo que implica métodos distintos a la simple inspección corporal, se extendió a lo largo del último mes. Aunque las primeras declaraciones de Carrió prometían una fuerte polémica, la discusión en el Congreso de este proyecto esencial para la búsqueda de hijos de desaparecidos apropiados terminó encontrando un consenso mayor al esperado. “Para poder elegir hay que conocer la verdad”, fue la frase que pareció guiar el debate. Su autora fue una hija de desaparecidos que recuperó su identidad: nada menos que la diputada Victoria Donda.A mediados de octubre, cuando el proyecto que los medios presentaban como de “extracción compulsiva de ADN” llegaba a Diputados, Carrió aprovechó un nuevo regreso a la escena para irrumpir en la agenda con unas declaraciones muy fuertes. “Es terrible que se vote la ley para la extracción compulsiva de ADN en la búsqueda de la identidad. Esa ley no está dirigida a proteger los derechos humanos sino que está dirigida, y tiene nombre y apellido, a los hijos de la señora Herrera de Noble. Quiero denunciar al matrimonio. Esto es fascismo puro. El principio de la integridad y de la autonomía personal están por encima. Es una ley de persecución. Están violando los derechos humanos para una venganza personal”, fueron sus dichos. La denuncia de Carrió impactó velozmente sobre las tapas de los diarios y los títulos de los informativos de radio. La respuesta de Abuelas de Plaza de Mayo no se hizo esperar. La entidad que encabeza Estela Carlotto venía impulsando desde hace años la sanción de una ley que consagrara como el derecho a la identidad y el derecho a la verdad como principios privilegiados y fundamentales; aparte, se trataba de dos principios de rango constitucional. “Esta señora está tan desprestigiada que dice barbaridades, confunde las cosas y, con tal de echar más leña al fuego, nos ofende. La ley la necesitamos porque va a facilitar el encuentro con la identidad de nuestros nietos”, fue la réplica de Carlotto.
El proyecto de Abuelas
Desde un primer momento, el proyecto que impulsaba Abuelas de Plaza de Mayo buscaba garantizar el derecho a la verdad y el conocimiento de la identidad. En esa lógica, si la víctima de la apropiación no estaba dispuesta a hacerse una muestra de ADN, el juez tendría facultades para ordenar la extracción “por medios distintos a la inspección corporal, como el secuestro de objetos que contengan células ya desprendidas del cuerpo”. Un ejemplo de ese tipo de objetos son los cepillos de dientes usados. El proyecto que promovían las Abuelas contaba con un antecedente favorable en materia de jurisprudencia: en particular, una resolución de la Corte Suprema firmada el 11 de agosto. Cuando el tema llegó a la Cámara baja para su discusión en el recinto, el 4 de noviembre, los diputados prestaron especial atención a ese fallo del máximo tribunal.Al momento de la discusión en el recinto, el bloque de Coalición Cívica-ARI mantuvo la posición crítica que había planteado Carrió. Se opuso terminantemente, con el argumento de que el proyecto “violaba los derechos humanos” porque no respetaba la decisión individual de un adulto. “Hay niños que fueron apropiados y que hoy tienen entre 30 y 35 años, no están en situación de esclavitud y pueden decir no”, argumentó por caso la joven diputada Fernanda Gil Lozano, de la Coalición Cívica-ARI. El mismo planteo se le escuchó por esos días al ex fiscal del Juicio a las Juntas, Julio Strassera. “No se pude tratar de defender los derechos humanos contra los derechos humanos. Si una persona mayor de edad no quiere y se niega a investigar su origen, hay que respetarla. Las leyes tienen que ser parejas para todos”, planteó Strassera, de simpatías por el radicalismo.A pesar de esos argumentos, los diputados votaron mayoritariamente a favor del proyecto –154 a favor, 32 en contra, 14 abstenciones– aunque antes le hicieron algunos cambios: impusieron ciertos requisitos para que la decisión de extraer de forma alternativa una muestra de ADN no sea una potestad absolutamente discrecional de los jueces. “Tendrán que dar cuenta de los principios de necesidad, razonabilidad y proporcionalidad”, argumentaron en aquel momento desde el bloque oficialista. El socialismo pidió que el mecanismo se utilizara sólo en la resolución de casos de delitos de lesa humanidad. Otra modificación al texto de la ley que se incorporó durante el debate en Diputados fue el cambio en el organigrama del Banco Nacional de Datos Genéticos. Esa institución pasó a ser un ente autárquico cercano al Ministerio de Ciencia y Tecnología. Eso sí, dejó de ser un órgano dependiente del Ministerio de Justicia.Y el momento de la definición llegó en el Senado. Entonces llegó el turno de votar y el resultado causó cierta sorpresa. Por lo abultado: 58 a 1. Apenas el senador Juan Pérez Alsina, del Partido Renovador de Salta, votó en contra. Quizás hicieron su efecto las declaraciones que había hecho la diputada Donda al contar su historia como hija de desaparecidos que recuperó la identidad hace pocos años. “En este país existieron listas de las cuales nos entregaban como si fuéramos cachorros”, recordó Donda. La propuesta de extracción alternativa de ADN se convertiría inexorablemente en ley.
(Fuente:Rdendh).

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