jueves 23 de febrero de 2012
Abortar a Túpac Amaru
Por Carlos del Frade (APE)
El presente peruano está cargado del pasado abierto del estado incaico y también del legado rebelde y revolucionario de Tupac Amaru.
Las minorías dominantes en esta parte del planeta resuelven esa presencia de la historia por partida doble condenando las antiguas formas de vida a piezas de museo o rutas turísticas y, por otro lado, construyen olvido y castigan a los que todavía hoy pueden continuar con la lucha por la dignidad de aquel grito libertario.
El turismo y los museos forman parte de una estrategia económica, el permanente castigo a los descendientes de los que siguieron al revolucionario, en cambio, parece ser una política de estado que muchos gobernantes, en mayor o menor medida, practican a menudo.
La rebelión de Túpac Amaru levantó a decenas de miles de integrantes de los pueblos originarios no solamente contra los españoles sino también contra aquellos criollos que también disfrutaban de los beneficios que les deparaba la explotación de sus compatriotas.
Por eso el recuerdo de Túpac Amaru está prohibido. Pero como la memoria se filtra, entonces, es preferible mutilar a los que pueden repetir la osadía.
La noticia revela esas prácticas de las clases dominantes.
El gobierno de Alberto Fujimori, en 1996, aplicó un programa de “planificación familiar” que consistió en la esterilización de unas 300 mil mujeres, según la actual administración nacional.
En 2009 habían prescriptos esos delitos, según entendió una parte de la justicia siempre proclive a seguir repitiendo los mandatos de las minorías.
Pero ante la insistencia de las víctimas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el caso será reabierto y enmarcado como un delito de lesa humanidad.
Algunos testimonios revelan la ferocidad del “programa”: “Me metieron en un cuarto con otras mujeres. Escuché a un gritar mucho, la cortaron en carne viva, hasta que se desmayó. Intenté escapar, pero la puerta tenía candado. Entonces me agarraron y llevaron a una sala. Les dije que yo no quería operarme, que luego no serviría para nada. Ellos me decían: “No es nada” y me tumbaron”, declaró Micaela Supa.
Por su parte, Hilaria, dijo que “los médicos iban a las casas y les decían a las mujeres que tenían que hacerse controlar, que el presidente les iba a dar comida mensual, a pagar la educación. Si se negaban, las amenazaban y hasta las secuestraban”.
La administración de Fujimori fue muchas veces presentada como una de las mejores discípulas de los ordenamientos políticos y económicos del mundo desarrollado.
Quizás haya sido verdad.
Porque el desarrollo de ese mundo se basó en la explotación de millones de seres humanos del sur del planeta, de América, Africa, India y Oceanía.
Algunos opinan que “este podría ser uno de los peores programas de esterilización forzadas dispuesto por un gobierno desde que se tiene noticias. Estos programas comenzaron a funcionar a fines del siglo XIX, con el objetivo de reducir la cantidad de personas de determinados sectores, casi siempre marginales”.
Fujimori, por ahora, no fue investigado por este plan genocida, discriminatorio y racista.
¿Qué dirán los médicos y demás profesionales que llevaron adelante estas prácticas?. ¿Qué dirán los colegios de ética de esas beneméritas actividades humanas de todo el continente?
Casi 300 mil mujeres peruanas empobrecidas, herederas de los que pelearon junto a Tupac Amaru, fueron esterilizadas por un gobierno democrático que, fiel al mandato de las minorías gobernantes de la región, decidieron abortar los potenciales nuevos revolucionarios. La implacable lógica del sistema.
Fuente:Argenpress
jueves 23 de febrero de 2012
CAMISEA, el puente entre campo y ciudad
Por Jorge Zavaleta Alegre
Los recursos naturales son para todos. Cuando el 6 de agosto del 2004, el presidente de la república abrió la válvula de salida del gas de Camisea que ya llega a Lima, no significó un acontecimiento de raigambre popular hasta que hoy se pone en marcha un proyecto concreto que llega a las economías de menores ingresos.
La construcción de zanjas en una ciudad que nunca había planeado canales de distribución para este recurso, inclusive en la reconstrucción de Ica, provocó hasta descontento, salvo las primeras empresas de la avenida Argentina, rumbo al Callao, como una fábrica de fina cristalería, que tras 150 años de experiencia, debía apagar sus hornos por el alto costo de la energía, dejando en la calle a un centenar de diestros trabajadores, cuyo sindicato había tenido, incluso, el admirable aval de uno de los hijos de la familia propietaria.
Camisea tiene pues una historia hasta turbulenta de veinte largos años. Es la inversión de mayor trascendencia en la historia del Perú, cuyo aporte al Producto Bruto Interno superaría el 8%, incluyendo enormes beneficios sociales.
Los peruanos recordamos con desencanto las primeras negociaciones con empresas extranjeras, algunas de las cuales se negaron a dialogar con las comunidades nativas ni con la mediación de Iglesia. Después vinieron subastas con evidente propósito de desactivar las empresas públicas, incluyendo remate de grifos y refinerías.
El 9 de diciembre del 2000 hay un viraje. El Estado peruano suscribe la buena pro con el consorcio Pluspetrol de Argentina, Hunt Oil de EEUU y SK de Korea, que ofertaron una tasa de regalías de 37, 24%. La concesión del transporte y distribución del gas natural y los condensados fueron ganadas por la argentina Tecgas, la argelina Sonatracch, y la peruana Graña y Montero con una oferta de 1449 millones de dólares como costo total del servicio, según una cuidadosa investigación del Instituto Riva – Agüero.
Cuando el gas llega a Lima - después de surcar los andes desde la cuenca del Ucayali y rastreando antiguas civilizaciones que para el observador casual eran simples construcciones o una duna en el desierto – la población comienza poco a poco a percibir las ventajas del proyecto. La comercialización del balón de gas GLP en 16 distritos de Lima, con el rótulo de Petroperú, constituye un simbólico paso en beneficio de las amas de casa. Las estaciones participantes han sido calificadas por el Osinerg. La proyección es masificar el GNV y hacer respetar el contrato del Lote 88, que estableció la prioridad del mercado interno frente a la exportación.
La reactivación de Petroperú, es un referente para entender la función de una empresa pública en áreas estratégicas, en alianza con la moderna empres privada, respetuosa de los acuerdos y de las exigencias de los consumidores. El Gasoducto Andino es el nuevo proyecto más importante. La CAF anuncia que en cuatro meses estaría finalizado el estudio integral con el que se definirá la modalidad de participación de Petroperú. Es más los 25 gobiernos regionales y la municipalidad de Lima han adelantado su respaldo y deseo de participar en el financiamiento.
La reactivación de petróleos del Perú, incluyendo la refinería de Talara y la implementación de un gasoducto virtual, tendrá que estar articulada al desarrollo agropecuario, reducción de la pobreza rural, conservación de los recursos naturales y la diversión de fuentes energéticas, que son los más importantes desafíos que enfrenta la Región y el país.
Fuente:Argenpress

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