VIERNES, 17 DE MAYO DE 2013
Denuncian irregularidades en causa sobre muerte de Salvador Allende
PL
La parte querellante en el proceso sobre la muerte del presidente Salvador Allende denunció irregularidades en la tramitación de la causa, cerrada esta semana por la Corte de Apelaciones de Santiago, que dictaminó suicidio.
"El día lunes se viró esta causa, de una manera que a mi juicio es irregular.
En efecto, esto ocurrió de una manera que impidió que los tres abogados anunciados previamente para participar en ella pudieran formular sus respectivos alegatos", expresó el abogado Roberto Avila.
Además de Avila, se vieron impedidos de presentar sus alegatos los letrados Roberto Celedón y Jorge Balmaceda, según una comunicación enviada vía electrónica a Prensa Latina por el Movimiento del Socialismo Allendista, organización que procura demostrar la participación de terceros en la muerte del estadista el 11 de septiembre de 1973.
La denuncia precisa irregularidades en el orden de prelación de la Corte, que dejaron en la indefensión a los abogados, quienes se vieron obligados a pedir audiencia con el presidente de la sala, ministro que incluso se había inhabilitado.
"He pedido la nulidad de la vista de la cusa, pero esa petición no ha sido resuelta por la sala, simplemente la han tenido presente", precisó Avila, tras señalar que ahora también se les quiere sancionar por no concurrir a alegar.
El abogado dijo que la medida es una muestra de persecución, pero que recurrirá a la Corte Suprema, y en caso necesario a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El presidente de los Allendistas, Esteban Silva, consideró que con esa nueva irregularidad se pretende cerrar un caso sin considerar los nuevos antecedentes presentados en el proceso.
"Detrás de la idea del suicidio del Presidente Allende no habría responsabilidad de terceros, se soslaya la responsabilidad de quienes desde el aire y tierra bombardearon al presidente Salvador Allende con el objeto de asesinarlo", exclamó el dirigente.
De acuerdo con Silva, detrás de esta concepción se esconde el carácter de impunidad sobre la inducción a la muerte violenta de Allende en que se desarrolló la transición chilena hasta la actualidad.
"A 40 años del cruento golpe y de la muerte violenta de Salvador Allende, vamos a poner los antecedentes de este caso en todas las instancias jurídicas posibles y también en el ámbito político de los Presidentes y Jefes de Estado de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)", subrayó.
Silva señaló que se trata de un hecho que no solo representó el fin trágico del Presidente de Chile en medio de un palacio en llamas, sino además de la muerte violenta de un líder de la izquierda y el progresismo latinoamericano y mundial.
Según el veredicto de la corte, Allende se quitó la vida mientras el Palacio de La Moneda era bombardeado, para evitar así caer en manos de los militares amotinados al mando del general Augusto Pinochet, a la sazón jefe del Estado Mayor del Ejército.
Diversos testimonios sobre el día del golpe militar dan cuenta que el mandatario combatió y resistió a pesar del desigual lucha con los golpistas.
VIERNES, 17 DE MAYO DE 2013
Periodismo: En Chile escasea la ética y nadie cree en los números oficiales
Por Ernesto Carmona
El Tribunal Regional de Ética y Disciplina (TRED), del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile, se pronunció sobre el llamado “impasse Paulsen-Longueira”, episodio ocurrido en vivo el 5 de mayo en chilevisión Canal 11, cuando el periodista Fernando Paulsen enrostró al político Pablo Longueira, candidato presidencial de la Unión Demócrata Independiente (UDI), que no pudo haber votado por el Sí a Pinochet en el plebiscito de 1988 simplemente porque no estaba inscrito. Votar Sí significaba que el dictador siguiera en el poder hasta 1997.
Paulsen mostró un documento del Servicio Electoral (Servel) obtenido legítimamente impetrando la Ley de Transparencia, donde el organismo certificaba que el ex ministro de economía de Piñera se había inscrito en los registros electorales en 1989 y, por lo tanto, no pudo sufragar en 1988. Si afirmaba que votó, simplemente mentía.
La dura confrontación del periodista desconcertó al político UDI, quien llegó a admitir no recordar claramente si votó o no en la histórica consulta popular y primera elección en 18 años, porque había transcurrido mucho tiempo.
El plebiscito que puso fin a la dictadura, de la que un Longueira joven fue entusiasta partidario, incluso fue motivo de una película chilena que compitió como mejor film extranjero en el último Oscar. Para cualquier ciudadano, el plebiscito fue un acontecimiento difícil de olvidar y el film, ampliamente divulgado y comentado en Chile por su postulación en Hollywood, contribuyó a recordar esa época.
Que el candidato presidencial –recién llegado a esa investidura por la sorpresiva caída de su antecesor Lurence Golborne– no recordara si había votado o no en el referéndum que cambio la historia del país resultaba difícil de creer para cualquier televidente, tratándose de un avezado político de extrema derecha que aspira a gobernar el país por la vía democrática pero en nombre del “ideario” de Pinochet.
El incidente fue magnificado por la UDI, que al día siguiente consiguió otro certificado del Servel donde Longueira aparece inscrito en 1987. Desde el 6 de mayo, el periodista y su familia fueron sometidos a un implacable acoso, amenazas, desprestigio mediático y campañas por Internet, en una presión que en Chile llaman “bullying”. Pero pocos preguntaron por qué el Servel, el organismo que tiene la responsabilidad de las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre, era capaz de emitir con tanta soltura dos certificados diametralmente opuestos en tan breve tiempo.
Paulsen dijo no tener “ningún problema en pedir disculpas" a Longueira, a la UDI, a los televidentes, y lo hizo más de una vez, probablemente forzado por las presiones, pero siempre rescató que el "Servel se equivocó en el documento que yo tengo”. El gran problema no es el mensajero, en este caso Paulsen: es el Servel.
El problema de fondo en Chile es la credibilidad y la ética de organismos públicos y privados, como el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que tras remover recientemente a su director reconoció fallas severas en el último censo –un millón de personas no fueron encuestadas–, de consecuencias muy graves para las políticas sociales gubernamentales. También está en la picota el Índice de Precios al Consumidor (IPC), del mismo INE, cuyas indagaciones sólo toman en cuenta las liquidaciones a precios bajos.
El Servel reconoce que tiene como electores a unos 600.000 difuntos que es imposible sacar del registro antes de las elecciones primarias presidenciales del 30 de junio, y para noviembre, veremos… Por lo menos Salvador Allende, que por razones obvias no concurrió a votar a las recientes elecciones municipales octubre 2012, fue retirado del padrón junto a unos (as) 11.000 más. Al funcionario que le correspondió atender el pedido de Paulsen también tiene problemas en su laburo.
El Banco Estado, que opera como si fuera privado, acaba de ser sancionado por la Corte Suprema por aumentar los cobros por mantenimiento de cuentas a sus clientes más modestos sin avisarles y llegó a un acuerdo para devolver dinero a más de medio millón de personas. Esta “repactación unilateral” también la hacen otros bancos y es el pan de cada día en grandes tiendas que también prestan dinero en efectivo y compiten con el Banco Estado.
En fin, en este contexto de dudas y credibilidad en descenso en las cifras oficiales y las conductas privadas de los grandes grupos económicos se produjo el incidente Paulsen-Longueira. Y éste es el texto completo, de la opinión favorable al periodista, del Tribunal de Ética de los periodistas de la región metropolitana de Santiago:
Tribunal Metropolitano de Ética y Disciplina del Colegio de Periodistas de Chile ante el impasse F. Paulsen-P. Longueira
El Presidente del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile, Iván Gutiérrez Lozano, solicitó al Tribunal Regional Ética y Disciplina (TRED) una opinión sobre el impasse ocurrido el domingo 5 de mayo en el programa Tolerancia Cero de Chilevisión, entre el candidato a Presidente de la República Pablo Longueira y el periodista Fernando Paulsen, quien puso en duda la fecha en que el político se inscribió en el Registro Electoral y su participación en el Plebiscito de 1988, mostrando como respaldo un documento de inscripción fidedigno y vigente del Servicio Electoral (Servel), que obtuvo legítimamente a través de la Ley de Transparencia.
El asunto generó una escalada de declaraciones en los medios, a favor o en contra de los implicados, que culminó con las disculpas ofrecida por Paulsen al político –y reiteradas en Tolerancia Cero el domingo 12–, luego que el Servel aclarara que cometió un error en el documento exhibido por el periodista y que Pablo Longueira estaba inscrito desde 1987. Igualmente, en entrevista de CNN al Presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral, general retirado Juan Emilio Cheyre, entre otros esclarecimientos de errores del Servicio señaló que respecto a este asunto se había instruido una investigación interna cuyo resultado aún no se conoce.
Análisis
Desde hace tres semanas, los chilenos hemos sido sorprendidos por un verdadero show televisivo en que se han expuesto en pantalla acontecimientos relevantes para el sistema democrático nacional. La abrupta bajada del candidato presidencial Golborne y probable futuro embajador ante la OCDE; la consiguiente subida de Longueira; el rechazo de elecciones primarias parlamentarias en las dos coaliciones que comparten el poder; diversos errores en informes de organismos estatales sobre cifras del censo, cuestionamientos a la exactitud IPC y encuesta Casen, votantes fallecidos que continúan apareciendo en los listados del Servel, cobros excesivos en tarjetas de crédito del Banco Estado, probables sobornos de empresas pesqueras a parlamentarios para la aprobación de la ley del sector, caso Escalona y crisis PS, etcétera, y el desfile de figuras políticas estrictamente mediáticas declarando a favor o en contra de cualquiera de estos episodios. Como consecuencia de este ambiente enrarecido, existe la sensación de que la política se resuelve a través de la televisión y los medios en general.
En opinión de los teóricos que han abordado este tema, la nueva relación entre las sociedades, sus sistemas políticos y los medios de comunicación es resultado de los veloces cambios sociales, culturales y tecnológicos producidos por el modelo económico global, que han acelerado un proceso conocido como espectacularización o farandulización de la política.
La relevancia que los políticos profesionales otorgan a los medios, en particular a la televisión y la radio, origina un fenómeno que contribuye a consolidar la posición casi hegemónica de los medios (en la sociedad), que les permite determinar la imposición de temas y personajes que se convertirán en el centro del debate de la opinión pública… (Fernando Wainberg, Medios de comunicación y política en Latinoamérica, Fund. F. Ebert, Buenos Aires, 2004).
Obedeciendo a esta lógica de marketing-rating, que parece institucionalizada en el país, se insertan programas confrontacionales, como Tolerancia Cero y otros semejantes.
Conclusión
Por lo tanto, dado el ambiente previo, en función de su rol en un programa de esquema confrontacional y atendiendo a que tenía a la vista un documento oficial del Servel, para el periodista Paulsen, y cualquier otro colega, era un golpe noticioso y no tenía por qué dudar de la veracidad de dicho documento fidedigno y vigente. En suma, Paulsen no sólo debía, sino que tenía la obligación profesional, de preguntarle sobre ese tema a su entrevistado, a su vez, un avezado protagonista mediático. Periodísticamente, era una gran revelación y tenía un gran valor como noticia y, por ende, de gran impacto público. En conclusión, si se trata de responsabilidades, éstas serían del Servel.
Como periodistas tenemos la obligación de llamar la atención sobre la falta de transparencia en que están incurriendo los organismos públicos y las organizaciones financieras privadas, que violan principios éticos elementales en perjuicio de todos los chilenos y de los profesionales que entregamos nuestro trabajo informativo cotidiano.
Aunque valoramos las disculpas ofrecidas por Paulsen a Longueira respecto a la forma en que manejó la entrevista, rechazamos el hostigamiento y acoso a través del bullying vía redes sociales de que han sido víctimas el periodista y su familia, agresiones que vulneran la libertad de expresión, valor fundamental para este tribunal, los periodistas y la sociedad en su conjunto.
TRED, Tribunal Regional de Ética y Disciplina
Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile.
Fuente:Argenpress
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