6 de septiembre de 2013

DIFUSIÓN.

AYER COMO HOY: PUEBLO O CORPORACIONES
En el marco de lo que como pueblo argentino sentimos como propio, hoy estamos aquí homenajeando a dos de nuestros mejores compañeros, y en la figura de ellos, a los miles que han tenido la firme convicción y el compromiso de asumir la lucha contra el imperialismo, representado por aquellos que ayer respondían y hoy aun responden a las ordenes de la embajada norteamericana.

Los nosotros, que somos Fernando y Gustavo, y viceversa, estamos en esta histórica esquina de William Morris, sintiendo el orgullo de saber que manteniendo viva la memoria de nuestros caídos vencemos a la muerte denunciando el genocidio, y que con la militancia en los territorios, cuestionamos los designios de la clase dominante escupiendo las justas demandas del pueblo en la cara mediática y mordaz de la oligarquía.

Muchos son los que posan sus ojos en Morris cada 7 de setiembre: la mayoría de ellos y ellas, compañeros que han pasado por la orga o algunas de sus estructuras de superficie y aun continúan sosteniendo la dulce utopia de lograr una patria para todos; aunque hoy, en tiempos en los cuales los intereses de las corporaciones pugnan por imponerse por sobre los intereses populares, también están posados aquí los ojos y las cámaras de los operadores políticos de quienes orquestaron, llevaron adelante o se beneficiaron con el genocidio de nuestros compañeros para implantar el neoliberalismo.

La dominación económica solo se puede dar cuando primero hay una dominación cultural, así las cosas, quienes ostentan el poder económico han procurado que la sociedad descrea de la lucha apostando todas sus fichas a la demonización de sus organizaciones, e intentando equiparar la violencia del hambre y las botas militares, a la respuesta orgánica de un pueblo que puso su vida en un proyecto de Liberación.

Esos profetas del odio: históricos enemigos de lo nacional y popular, son los mismos que hoy bailan al compás del clarín y aspiran a reeditar la teoría de los 2 demonios, pretendiendo llevar a nuestros hermanos a pensar que un militante político es un peligroso mercenario al cual, a la hora de implantar el nuevo orden que tanto exigen los caceroleros de los barrios altos, habrá que eliminar oportunamente para que no siga corrompiendo la inocencia de otros jóvenes.

Nosotros, que somos Fernando y Gustavo y nacemos de ambos, estamos del lado que siempre estuvimos: homenajeando, con compromiso propio, la conducta y la voluntad revolucionaria de quienes nos antecedieron en esta lucha.


Parados ideológicamente en la doctrina de Liberación que nos legara San Martín, Artigas, Bolívar, Juana Azurduy, Güemes y sus montoneras, Perón, Evita y los 30.000. Nada tenemos que reprocharle a nuestros compañeros y compañeras caídos, cada uno de los que estamos acá sabe que, en todo caso, nuestra obligación pasa por continuar luchando por una Latinoamérica Unida, donde nuestros hijos tengan la posibilidad de desarrollarse en plenitud a partir del respeto a la tierra y su propia cultura, y por sobretodo, por una Patria Grande en la cual nuestros pueblos obtengan mas y mayores grados de libertad.
Desde 1971, cada 7 de setiembre venimos aquí no solo a vencer a la muerte y al olvido, sino también para dejar expuestos a los asesinos de nuestros compañeros, aquellos que anteponiendo los intereses de las corporaciones a los intereses de nuestro pueblo, oficiaron de verdugos al servicio de los patrones de estancia y del imperialismo.

Hoy, a 43 años de la caída en combate de los comandantes Montoneros Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus, tenemos que redoblar el esfuerzo para lograr la Patria Digna por la que aquellos y aquellas que nos parieron en esta lucha dieran la vida.

Como nos enseñara el comandante Hugo Chavez: ACA NADIE SE RINDE COMPAÑEROS.

COMANDANTES FERNANDO ABAL MEDINA Y GUSTAVO RAMUS ¡¡PRESENTES!!

Envío:Cecilio M. Salguero

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