10 de junio de 2014

MENDOZA: CONTUNDENTE TESTIMONIO DEL EX MONTONERO FERNANDO RULE.

09.06.2014
Las sevicias habituales en ese antro alcanzaron cumbres de perversidad y sadismo
Contundente testimonio del montonero Fernando Rule: la D-2 de Mendoza fue el peor de los infiernos

Fernando Rulé reconoció su compromiso militante, de ayer y de hoy. 
Mendoza.- El testimonio de Fernando Rulé fue el hecho saliente de hoy en el marco de una nueva audiencia del cuarto juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en esta provincia. Los dichos de Rulé, músico y militante sindical de ATE, fueron contundentes al describir la D-2 como un infierno dónde las torturas y violaciones sexuales fueron sistemáticas."Asumo mi responsabilidad política: no era un jefe, ni pertenecía a la parte militar, pero tampoco era un perejil", dijo Rulé sobre su calidad de miembro de la base de Montoneros. Dijo haber sido secuestrado un mes y medio antes del golpe, el 9 de febrero de 1976, en medio de una redada en la que, recordó, en el término de dos días "fuimos detenidos 11 compañeros". Acaso ello, que lo hayan blanqueado, le haya salvado la vida.

Rule dijo que sus secuestradores lo llevaron encapuchado desde el domicilio que compartía con su compañera de entonces, Silvia Ontiveros, y un hijo de ésta, que entonces tenía 4 años. Primero estuvo en el D-2 y luego fue trasladado al penal de la calle Boulogne Sur Mer en Mendoza, y su derrotero siguió en la cárcel de La Plata y luego a la ya demolida cárcel de Caseros, hasta que fue liberado en 1983.
Relató como eran sometidos constantemente a golpes, malos tratos, vejaciones, y torturas. "Una vez arrastraron a un preso de los pelos... ¡pero del pubis! Los represores lo contaban, se jactaban de ello".

Contó que el grupo de mujeres que habían sido detenidas con su grupo "fueron todas salvajemente violadas", entre ellas su pareja. En una oportunidad en que la estaban sometiendo, "me acercaron vendado y me pusieron la mano entre los genitales del violador y los de mi mujer, y me quisieron obligar a participar", relató, y se quebró exclamando: "¡Qué perversidad y sadismo!".
Mencionó seguidamente el caso de un militante de base de apellido Pringles, asesinado a fines de 1975 y cuyo cadáver fue arrojado en Canota. "El capitán Carranza se jactaba de haberlo asesinado", denunció.

Rulé mencionó a los ex magistrados que hoy están en el banquillo de los acusados. "Me llevaron ante el juez Carrizo y le dije que fui torturado. Y como respuesta me recriminó: 'Usted va a declarar lo que yo le pregunte. A ver, carajo, si no va a perder el pellejo'". También relató que en La Plata una vez lo fue a ver el juez Guzzo y otra vez Garguire, pero lo peor le sucedió con Guillermo Max Petra Recabarren que en ese momento oficiaba como su defensor oficial.
"Ninguno de los funcionarios (judiciales) -agregó- me trató tan mal como él que era mi defensor oficial, y me quería sacar información. Me trató a los gritos, y yo en ese mismo tenor le respondí '¿Usted viene a defenderme o a verduguearme?'".

Incriminó al aviador Fernando De Rosas, quien aun no está imputado. "Fue el que nos secuestró y el que dirigió las primeras sesiones de torturas", denunció. "Había un plan donde los militares eran los ejecutores y decidieron construir un aparato del terror para entregar al país a manos extranjeras. Todo fue parte de un gran plan de traidores a la Patria. Los jueces, fiscales y algunos empleados eran contestes, no sé si conscientes, porque para ellos lo más importante era el sueldo", analizó el testigo.

En diálogo con Télam, Rule dijo que su testimonio es "una experiencia militante, una experiencia humana fundamental. La verdad, por más dolorosa que sea, siempre es buena, al fin y al cabo ordena las cosas. Tengo la sensación de haber colaborado con un granito de arena a la escritura de la historia argentina".

En relación al periodista (subdirector del diario Los Andes) y escritor Antonio Di Benedetto, al que hizo alusión en su testimonio por haber compartido parte del cautiverio y las sesiones de ultrajes a los que fueron sometidos, Rulé dijo que "Di Benedetto fue un gran hombre, un gran escritor, que políticamente entendía poco lo que estaba pasando".
"Pobre, se le derrumbó la estantería cuando él cayó preso. No podía creer que personas que él respetaba lo dejaran tirado. Yo era jovencito, y él en ese entonces tenía 54 años. Sufrió muchísimo", contó.

Sobre este ejercicio de la memoria, aseguró: "Revivirlas es doloroso, por ahí uno flaquea, porque hay cosas que son jodidas, pero me parece sano. Verlas, recordarlas, no olvidarlas para intentar que no vuelvan a suceder, cuesta, pero nos hace bien".

Sobre la diferencia entre la justicia cómplice de aquellos tiempos con esta que los está juzgando, Rulé afirmó: "Es uno de los síntomas de hasta dónde hemos llegado en el cammino de la democracia, de la independencia. Falta mucho, pero empezamos a ser un país muy en serio".

Previamente había declarado Nélida Virginia Correa sobre la dramática experiencia vivida en su detención y cautiverio durante la dictadura militar, con la carga emocional extra de que esta fue su primera declaración en el marco de un juicio oral.

El debate pasó a un cuarto intermedio hasta mañana, a las 9, donde Rodolfo Molinas declarará por videoconferencia desde Santa Fe.
Fuente:Telam



Lunes, 09 de junio de 2014
Megajuicio por lesa humanidad: los testimonios involucran a ex jueces y ex oficiales imputados
Detenidos que estuvieron desaparecidos y cautivos en el D2 y cuando fueron blanqueados en la Penitenciaría, revelaron episodios muy duros que tienen como responsables a los ex magistrados Petra Recabarren, Carrizo y Miret.
Los testimonios de Nélida Correa Llano y Fernando Rule aportaron datos sobre sus cautiverios en el D2 y en la Penitenciaría Provincial. La reconstrucción de episodios involucran a los exjueces Petra Recabarren, Carrizo y Miret.

Una nueva instancia en la etapa testimonial del IV juicio por delitos de lesa humanidad se desarrolló hoy en los Tribunales Federales de Mendoza. En esta ocasión, prestaron declaración Nélida Correa Llano y Fernando Rule, exmilitantes montoneros, ambos sobrevivientes del centro de detención clandestino D2.

La primera en declarar fue Nélida Virginia Correa, militante montonera, quien desempeñaba una militancia social en el Barrio Parque Sur. Su labor barrial se desprendía de una Unión Vecinal formada para ayudar en la construcción de viviendas con adobe para familias carenciadas.

En su declaración, Correa relató que para mantener a sus cuatro hijos, buscó empleo y así, comenzó a trabajar en la Conserjería de la Penitenciaría Policial hasta julio de 1976. En ese entonces cursaba su quinto embarazo, y por el contexto que se vivía para la fecha decidió irse a trabajar a Ugarteche, en un campo:

“Me dio mucho miedo lo que estaba pasando y me fui. Se sabía que había desaparecidos, que los hijos nacidos en cautiverio eran dados, y temí por mi hija, pensé que me la iban a quitar”.
Interrogada por los abogados del Ministerio Público Fiscal, Correa dio datos sobre Miguel Ángel Gil, delegado gremial de Energía Atómica de Mendoza, detenido a los 33 años, el 10 de febrero de 1976.

Según lo relatado por Correa, en ese entonces, al trabajar en la Penitenciaría tuvo contacto con la madre del detenido. “Al tiempo la volví a ver, me dijo que se lo entregaron muerto y que le habían quitado las uñas de las manos y de los pies”.

Nélida Correa fue detenida en noviembre de 1979 en el departamento de Las Heras. De manera violenta fue sustraída de la casa en la que se encontraba y a los golpes fue llevada al D2. Al llegar, reconoció haber estado en presencia del exoficial de la Policía Provincial, Oyarzabal. La declarante relató que durante las sesiones de tortura la mantenían vendada con un elástico y que pudo oír a otro oficial que decía: “Déjeme jefe que yo la llevo a Las Lajas”. Este episodio fue vinculado a la muerte de un oficial, que se le atribuyera al movimiento montonero, razón por la cual todos estaban bajo amenaza de muerte.

En ese centro clandestino de detención fue torturada mediante golpes y picana durante los veinte días que permaneció allí. “Me ataban a una mesa de pies y manos, me picanearon por todo el cuerpo”, relató.

Según la declaración de Correa, estando detenida fue llevada a prestar declaración al Juzgado Federal donde se le informó que su abogado defensor sería Max Petra Recabarren. “Recabarren llegó más tarde, cuando me estaban mostrando fotos para reconocer personas. Al ver una de las fotografías dijo: ése hace rato que está contando margaritas bajo tierra”.

Correa pasó en el mes de diciembre a la Penitenciaría Provincial hasta recuperar su libertad el 17 de junio de 1981.

Sus palabras finales calaron profundo al decir quebrada por la emoción: “Para mí ha sido in orgullo poder hablar algo que es parte nuestra”. La sala aplaudió su valentía, como lo ha repetido en cada uno de los testimonios prestados por cada una de las víctimas por delitos de lesa humanidad.

La segunda persona en declarar fue Fernando Rule, uno de los sobrevivientes del D2.

Al comenzar su exposición describió con detalle los lugares por los que fue llevado en calidad de preso político. De esta manera, detalló haber sido detenido el 9 de febrero de 1976 en el D2, luego trasladado a la Penitenciaría Provincial; pasó por la cárcel de La Plata y Caseros hasta el ’81. Finalmente, bajo régimen de “libertad vigilada” fue llevado Godoy Cruz hasta recuperar la libertad en agosto de 1983.

La declaración prestada por Rule hizo referencia a su militancia sindicalista en Montoneros, prestó detalles sobre los diferentes mecanismos de tortura que padeció tanto él como los demás detenidos en el D2, y tras ello una larga nómina de implicados.

En indagatoria realizada por abogados fiscales y querellantes se concentró en el período en el que estuvo detenido en el centro clandestino D2. De esta forma, Rule fue interrogado por los abusos sexuales y torturas que padecieron las personas detenidas allí. “De las cuatro mujeres que estuvieron allí, debo decir que todas fueron violadas. Los verdugos y torturadores se ocupaban de relatar lo que iban haciendo con detalle, como parte de la tortura”.

Rule ofreció un relato crudo en donde detalló los horrores de distintas torturas que padecieran los detenidos: “Arrastraban a las personas de los pelos del pubis. En otros episodios nos apilaban uno sobre otros”, relató.

Como lo hiciera la primera declarante, Rule también ofreció datos sobre la causa de Miguel Ángel Gil, con quien coincidiera en el D2. En este sentido describió el mal estado en el que se encontraba el detenido y agregó: “Al tiempo supe que murió en la Penitenciaría por un cuadro de septicemia, según informó el director de la mencionada dependencia policial, para deslindarse de responsabilidades”.

En repaso de las declaraciones prestadas por Fernando Rule en anteriores instancias procesales vinculadas a delitos de lesa humanidad, testimonió en calidad de testigo por otras causas implicadas en el actual procesamiento.

De esta forma, Rule recordó el nombre de otras víctimas con los que estuvo en contacto así como de los represores y funcionarios implicados. En esta instancia mencionó a los exoficiales Carranza, Bianchi y Linares, además recordó haber estado en presencia del exjuecez Carrizo, ante quien denunciara haber sufrido torturas, pero este le propinara una respuesta aún más amenazante: “va a decir lo que yo quiero preguntar, porque si no, ya sabe lo que le va a pasar y haber si no pierde el pellejo”, recordó dolorosamente Rule. Agregó además que en la cárcel de La Plata, en otoño del ‘77, fue interrogado por el exjuez Guzzo, ante quien también denunciara torturas y violaciones.

En su extensa declaración, reconstruyó diferentes episodios donde destacó la implicancia de otros exmagistrados, como Petra Recabarren y Luis Miret.

El tribunal consultó en la figura de Fourcade sobre la posibilidad de conexión entre fuerzas militares y la estructura judicial del momento, a lo cual Rule respondió: "Hubo un plan de terror acordado. Decidieron construir un aparato de terror para entregar el país a manos extranjeras".

“Yo creo que nunca dejaré de estar aterrorizado, creo que con el paso del tiempo lo iré superando, y por eso voy diciendo la verdad tal cual la recuerdo e investigo porciones de la verdad que recuerdo”, cerró Rule.

Datos esclarecedores y categóricos formaron parte de la testimonial prestada por Rule, producto de numerosas investigaciones realizadas junto a organismos de derechos humanos.

Finalmente, el Tribunal Oral Federal Nº1 pasó a un cuarto intermedio hasta mañana, martes 10 de junio, a las 9. En ese entonces se prevé declaración testimonial por video conferencia desde Santa Fe de Rodolfo Molina. Posteriormente lo harán Oscar Gil y Guido Actis.
Fuente:DiarioUnoMdza.  

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