12 de febrero de 2012

COLECTIVO CULTURAL.

LIBROS, ESCRITORES Y POETAS
05 de Febrero 
En el 159 aniversario del nacimiento de Martí, todavía buscan una grabación con su voz
El asesor de la Oficina del Programa Martiano, Jorge Lozano, y un grupo de especialistas cubanos, en el 159 aniversario del nacimiento de José Martí, continúan buscando un supuesto cilindro fonográfico en donde el poeta grabó su voz e inventó frases en español e inglés.

"Martí habló en inglés y en español en ese cilindro receptor, invención de Thomas Edison, y como era habitual en la época, lo compró", afirmó Lozano, según informó Prensa Latina.

"Después que murió en combate el 19 de mayo de 1895, el cilindro de propiedad del héroe nacional cubano lo recibió en la urbe neoyorquina su viuda Carmen Zayas Bazán, quien al retornar a Cuba lo trajo consigo, y se dice, que en un rapto de celos lo destruyó al arrojarlo al piso", relató.

Según el especialista, en el centenario de su nacimiento la institución encargada de archivar los documentos y valores de Edison se dirigió al gobierno de aquel entonces para vender la grabación con la voz del apóstol, pero el Ministerio de Comunicaciones del régimen de Fulgencio Batista (1952-1959) respondió que no accedía a la compra.

Lozano no descartó la posibilidad de encontrar la grabación de la voz del delegado del Partido Revolucionario Cubano en los archivos de Edison, pues la familia Quesada le contó que Carmen Zayas, su mujer, rompió una copia de la grabación, pero no el original.

Por su parte el historiador Pedro Pablo Rodríguez, investigador al frente de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí, señaló que "desde hace muchos años se habla que el poeta grabó su voz, pero que se sepa no existe ninguna evidencia que lo pruebe".

También la profesora Nuria Nuiry, quien durante años se dedicó a enseñar sobre la vida y obra de Martí en la Universidad de La Habana, manifestó que "hay un rumor insistente sobre ese tema hace varios años".

"La posibilidad existe, pero no se tiene ningún dato concreto acerca de eso. Sin embargo, no pierdo las esperanzas de escuchar la voz del apóstol. Ojalá", remarcó Nuiry.

Cuando aún es una incógnita la existencia de las palabras grabadas por el patriota, el escritor argentino Carlos Aldao evocó en un artículo su experiencia delante de un fonógrafo en la Nueva York de 1893, en la cual habitaba también Martí.

"En un disco receptor dejé este autólogo: Gloria a Edison que con su genio ha conseguido aprisionar a la palabra viva. Su nombre vivirá en los tiempos para honor de su pueblo y de su raza", rememoró en su testimonio recogido en las páginas del Anuario 13 del Centro de Estudios Martianos de La Habana, de 1990.

Hasta la Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral confesó, el 28 de julio de 1934, que una de sus pérdidas en este mundo fue no haber escuchado el habla de Martí.

"Amigos suyos me han hablado de su voz, pero una descripción aquí no reemplaza nada. Debe haber tenido don de voz, porque si les creemos a los yoghis (…) el que posee dulce la víscera, tiene inseparablemente dulce la voz", dijo la chilena en una conferencia impartida en la Institución Hispanoamericana de Cultura, radicada entonces en esta capital.
Fuente:Telam


06 de Febrero
Una arqueología periodística sobre los malditos de América latina
Por Leticia Pogoriles
En el libro "Los Malditos", la periodista Leila Guerriero reúne 17 perfiles de escritores y poetas latinoamericanos que padecieron "el hecho de vivir a contrapelo de su tiempo", relatados por autores actuales que investigaron su vida, su contundente obra, su muerte y el posterior y letal olvido, mostrando un "feliz" enfrentamiento de generaciones.

Casi como un detrás de escena, estos escritores -en muchos casos olvidados- salieron nuevamente a la luz gracias a esta exquisita compilación de textos que oscilan entre lo narrativo y lo periodístico: "Son un intento de comprender la forma de la vida y de la muerte", dice Guerriero a Télam.

Ideado por Matías Rivas del sello de la Universidad Diego Portales de Chile, este tomo no es un ensayo ni una crítica, sino "una mirada en primer plano" sobre los trabajos y los días, la familia, las bibliotecas, los libros, los poemas, los viajes, los amantes, las manías, las píldoras, el alcohol y los electroshocks.

Tras un exhaustivo trabajo de investigación, Guerriero armó las duplas de escritor-narrador para retomar historias empolvadas como la del chileno Joaquín Edwards Bello, narrado por Roberto Merino; Jorge Barón Biza por Alan Pauls; el uruguayo Gustavo Escanlar por el chileno Alberto Fuguet; el cubano nacido en Baltimore Calvert Casey perfilado por Rafael Gumucio.

También están la chilena Teresa Willms Montt por Alejandra Costamagna; Rodrigo Lira por Oscar Contardo; el peruano Martín Adán por Daniel Titinger; el boliviano Jaime Sáenz por Edmundo Paz Soldán; Pablo Palacio por Gabriela Aleman; Bernardo Arias Trujillo por Andrés Felipe Solano y Rafael José Muñoz por su hijo Boris.

Completan el libro las vidas y muertes del brasileño nacido en Polonia Samuel Rawet escrita por Graça Ramos; Ignacio Anzoátegui por Juan José Becerra; Porfirio Barba Jacob por Juan Gabriel Vásquez; César Moro por Marco Avilés; Alejandra Pizarnik por Mariana Enríquez y Jorge Cuesta por Rafael Lemus.

La idea que vertebra este "malditismo" -además de representar fielmente plumas de la región latinoamericana- es el intento por entender por qué vivieron como lo hicieron y, también, por qué murieron como murieron, con una obra "proteica", dice la editora, que dialoga constantemente entre las líneas de cada texto.

El descuartizamiento de libros que hacía Barón Biza para regalar sus páginas favoritas a los amigos; el robo de un pie de un cadáver para que Saenz lo lleve como amuleto; del manicomio a la calle y de la calle al manicomio según Adán y el enojo de Pizarnik porque su amigo gay no quería tener sexo con ella, son algunas de las instantáneas de los hechos que este libro intenta comprender.
El suicidio de Baron Biza, para Guerriero, fue algo genético: "Su novela `El desierto y su semilla` fue saludada por la crítica como infernalmente buena; él se tira del balcón un año después de que se publica, justo en su momento de revancha. En el texto se entiende que su vida es un espejo de la de su madre", explica.

Wilms Montt (1893-1921) fue una `femme fatal’ de la alcurnia de Chile."Se casó muy joven y, a los tres días, trataba a su marido de cerdo y bastardo. Tuvo amantes como Vicente Huidobro pero lo terrible fue que su marido la encerró en un convento. Su mayor padecimiento fue la separación de sus hijas", cuenta Guerriero del texto donde Costamagna intercala poemas líricos de Teresa con la misógina ficción de su matrimonio que su esposo publicó.

Cuesta, figura mítica de la literatura y la crítica de México, era "un tipo muy revuelto y, a la vez, muy respetado. Un día le dijo al médico estar convencido de que se estaba transformando en mujer, algo que inevitablemente lo arrastró a la androginia". Cuesta -emasculado por su propia mano- se ahorcó en la celda de un neuropsiquiátrico en 1942.

"A Fuguet le tocó lo peor", anuncia la editora. Gustavo Escanlar se murió de sobredosis en un hospital de Montevideo en 2010 cuando "Los malditos" estaba en proceso: "No queríamos que el malditismo sonara como algo apolillado, de otro siglo, justo se muere y no incluirlo era casi una injusticia. Fue muy duro hablar con la viuda y los amigos sobre alguien que dejó tanta llaga viva y que falleció en una circunstancia complicada", confiesa la editora.

Otro caso complejo -por la cuestión emocional- fue el del poeta venezolano Rafael Muñoz (1928- 1981) y su hijo Boris fue quien escribió ese perfil. "El texto es elegante y no hay complacencia sobre su padre, un hombre de izquierda, torturado por todos los gobiernos dictatoriales y terriblemente alcohólico", dice.

Boris, según cuenta él mismo, es el resultado de la última vez que sus padres hicieron el amor, poco después de su nacimiento, Muñoz padre se fue, pero cada tanto volvía. "Su hijo vio la decadencia alcohólica de Rafael. Lo tiraban desde un taxi a la casa y él con apenas nueve años, lo levantaba. Falleció ahogado tratando de desatarse de la camilla del hospital".

El patrón común es que "vivieron a la intemperie, fueron personas que por circunstancias distintas como enfermedades, elección sexual o porque tenían un rol impuesto que no cumplían, funcionaban a contrapelo", explica Guerriero.

"Ese contrapelo no tiene -en muchos casos- una evacuación por la rebelión, sino por la inadaptación. El mundo les resultaba incomprensible o demasiado despreciable o demasiado hostil", dice.

"La obra de cada uno no siempre es un reflejo de un malditismo -aclara Guerriero-. No son obras torturadas y en su gran mayoría funcionaron para sacar el infierno de sus cabezas. La búsqueda de la trascendencia era parte de lo que los hacía sufrir: tratar de publicar y no poder, que los editores los cajonearon o que sus novelas hayan sido una vergüenza nacional".

El olvido funcionó como obstáculo y, a la vez, como motor para las investigaciones. "Lo que se encontraron casi todos fue una situación de olvido fuerte sobre estos escritores. Incluso hasta en los más conocidos cuya popularidad no rebasa un grupo ínfimo de lectores. Ni la obra, ni la vida prevalecen en el país de origen".

Solano, por ejemplo, recibió respuestas como: “hace 70 años que nadie me preguntaba por la vida de Arias Trujillo” y los entrevistados, en muchos casos, son personas de 80 o 90 años. O como le sucedió a Avilés, autor del perfil del poeta peruano Cesar Moro, que cuando fue a las librerías y preguntó por sus libros le contestaron: "tenemos, pero de Tomás”.

"Este libro es una especie de arqueología periodística. Un relato sobre gente que en su momento fue muy importante y que con el tiempo esa fama rutilante se perdió en el más profundo olvido. Me parece que sus obras son contundentes y contemporáneas y vale la pena leerlos", concluye Guerriero.
Fuente:Telam

06 de Febrero
En "Love Letters: 2000 Years of Romance"
Publican las cartas que la autora de “Cumbres Borrascosas” le escribió a un amor prohibido
Charlotte Brontë, la novelista inglesa, mantuvo en secreto el amor que sintió hacia su profesor, el belga Constantin Heger, al que le enviaba cartas románticas pese a que éste era bastante mayor que ella, estaba casado y tenía hijos.

Heger destruyó las correspondencia, pero su esposa las recuperó de la basura, las reconstruyó y conservó. Una de ellas, escrita en francés, dice: "Si mi maestro me retira su amistad, no tendré esperanza", según informó el diario español ABC.

En otra de las cartas, con epílogo en inglés, se lee: "Debo decirle algo en inglés -me gustaría haberle escrito más cartas alegres porque cuando las termino y releo las encuentro bastante oscuras- pero perdóneme, mi querido maestro, -espero que no le irrite mi tristeza- según las palabras de la Biblia: `La boca habla de la abundancia del corazón´, y realmente me cuesta mucho trabajo estar alegre desde que creo que no volveremos a vernos".

Esta última fue escrita en 1844, dos años después de que Brontë (1816-1855), que por entonces tenía 28 años, conociera a Heger, su tutor, y tres años antes de la publicación de "Jane Eyre", su primera gran obra.

Se cree que la historia que Brontë protagonizó en su vida personal inspiró la trama de su novela "Villette", publicada en 1853 y en la que cuenta las desventuras de una joven por su amor no correspondido hacia un profesor belga.

Según recoge el diario británico The Telegraph, cuando su hija le mostró a Heger las cartas en su lecho de muerte, Charlotte Brontë ya había fallecido a los 38 años siendo una reconocida escritora. Desde ese entonces, la familia decidió ocultar la correspondencia.
Rachel Foss, de la Biblioteca Británica, explicó al Telegraph que "pese a haber sido quemadas, vendidas, cortadas y destruidas, es increíble que estas cartas hayan sobrevivido. Es muy sugestivo y conmovedor ver los puntos de sutura, te da la sensación de que tenían una historia que contar".

La obra "Love Letters: 2000 Years of Romance" está editada por la Biblioteca Británica e incluye correspondencia de Oscar Wilde, Henry VIII, Rupert Brooke y Lord Nelson.
Fuente:Telam

08 de Febrero
Reflejo del dolor de una infancia violentada
Por Milena Heinrich
Una revista de cultura marginal, ¿Todo Piola?, nacida en un instituto de menores y que va por su 13ra. edición, interroga y cuestiona -con letras "de sangre" y algunas esposadas- los límites y las incongruencias de la sociedad actual, reflejando el estigma de los estereotipos establecidos.

"Buscamos desnaturalizar ´el deber ser´...del preso, del pibe chorro, del que vive en la villa. En la revista no vas a leer sobre lo duro que es ser pobre porque eso ya lo sabemos, no es novedad.

Queremos algo nuevo, volar, hacernos nuestra propia idea", dice a Télam el poeta y editor Camilo Blajaquis sobre esta edición bimensual que teje puentes entre mundos distintos.

¿Todo Piola? (¿TP?) nació a finales del 2007, mientras Blajaquis cumplía su condena por secuestro extorsivo en el Instituto Belgrano, donde llevaba dos años de encierro entre idas y venidas por distintos penales de Buenos Aires.

“Fue una propuesta que se la trasmití a mi amigo Patricio, un mago que daba talleres en el penal. Estaba buscando cómo materializar las ideas que estaban apareciendo en mí y un espacio para hablar de `nosotros´", cuenta hoy este veinteañero poeta que en prisión descubrió la "conciencia de leer".

Tras las rejas, Blajaquis lanzó las primeras cuatro ediciones en forma clandestina y sólo para unos pocos porque "sí la leían masivamente hubiesen sido reprimidos por el aparato institucional carcelario", denuncia.

Para el fundador de ¿TP?, las primeras críticas a la publicación fueron acaso el envión que lo motivó: “Inmediatamente había conexión entre la revista y los pibes. Eso me llenó de emoción".

Los trece números que ya se publicaron desmenuzan temáticas como la soledad, el lenguaje, la violencia, el miedo, el trabajo, la política, la pasión y el debate sobre la baja en la edad de imputabilidad.

"La información de ¿TP? es marginal, no sólo en el sentido de la pobreza y la desigualdad, sino porque escribimos notas que se mantienen al margen del circo general de información", explica Carlos Dupin, otro de los hacedores de la publicación, en la que participan presos, villeros, chicos de barrio, sociólogos y diseñadores, para lograr "diversidad y multiplicidad".

De la charla con Télam también participa Philo Stancovich, cuyo seudónimo en la revista, al igual que todos los que escriben, es una forma de "jugar con la identidad e ir contra lo impuesto".

La revista "no representa, expresa en forma directa; no dice qué está bien o está mal, sino lo que está. Escribámoslo. Dejemos la pregunta abierta y que el lector se interrogue con el criterio que quiera", dice Blajaquis.

"Nos preocupamos por entrar a los penales y conseguir nuevos pibes, que cada uno tenga la posibilidad de escribir. Pero, advertimos, `no manden cosas moralistas porque eso no va´ y así formamos otra relación. El pibe dice ´Uh entonces voy a decir lo que pienso?`. Si! Hay libertad total en ¿TP?", relata Blajaquis sobre algunas críticas amargas recibidas debido al perfil editorial.

"Quebramos con esos discursos y pienso que por eso la revista le fastidia tanto a los moralistas", se interroga uno de los chicos que dedica sus esperanzas de renovación en su hijo y no en sus padres porque "ya su generación fue lastimada y le metieron miedo", algo que lo hizo llegar al límite.”Me cansé de ese discurso, por eso me fui de mi casa".

Blajaquis explica que "me causa pena ver esa cara de la sociedad, indiferente, llena de odio. No podemos ir a la guerra con guerra. Sino al contrario decir: `que lástima que no podamos ver al fondo de la cosas, que repitamos el discurso de los grandes medios´".

Será por eso que "en ¿TP? tiene que haber una coherencia. No alcanza solo con escribir y hacer llorar de sensibilidad si después, cuando salís a caminar la realidad, sos indiferente", desliza Stancovich, que al igual que Blajaquis, también recorrió institutos y cárceles.

Queda evidenciado que para estos jóvenes, “la literatura es aquella que se escribe con sangre, con las heridas abiertas de infancias violentas” pero que trata de no guardar dolor y resentimiento.

“Nos sobran motivos para sentirnos así. Podríamos salir a devolver la violencia que nos metieron desde la panza. ¿Por qué escribir, por qué devolverle amor a una sociedad que tiene su estructura desde el odio?, insiste Blajaquis, autor de dos libros de poemas "La venganza del cordero atado" y "Crónica de una libertad condicional".

Convencido de que la revista significa "una forma de vivir en este mundo de mierda", Dupin afirma que le da libertad de poner su granito en esto. "Libertad porque sale de mi cabeza, lo vomito", grafica y expresa su anhelo de dejar la fábrica y vivir de la publicación.

Hecha a todo pulmón, la revista con una tirada de 1.500 ejemplares se consigue a través del correo electrónico revistatodopiola@gmail.com, donde los pibes afilan dientes y uñas para mantenerla en pie.

Para Blajaquis, "en la revista está latente que "el arte salva, como decía Gilles Deleuze y vence a la infamia, a la desinformación, a la muerte misma”, enfatiza Blajaquis.

Por eso “el arte es un bien de la humanidad, no es propiedad de nadie. Si no hay lapicera hay que escribir con sangre, también lo decía Friedrich Nietzche. Y bueno...los elementos están, ahora a crear".

“Ese pensamiento a mí me salvo. ¿Qué hago yo escribiendo libros? Si no hubiese escrito poemas estaría muerto, preso o creyéndome un hijo de puta como quiere el aparato institucional", redondea Blajaquis.
Fuente:Telam

08 de Febrero 
Con un homenaje a Bob Marley arrancará la Feria del Libro de La Habana
Con un homenaje a Bob Marley arrancará este jueves la Feria del Libro de La Habana, el tradicional evento de la capital cubana que rendirá este año un especial tributo al célebre músico jamaicano, en una edición dedicada en gran parte a las culturas del Caribe.

La XXI Feria Internacional del Libro de La Habana, que permancerá abierta hasta el domingo 19, contará en su actual edición con más de 200 intelectuales y autores extranjeros invitados, según los organizadores.

En la edición de este año participarán entre otros el intelectual español afincado en Francia Ignacio Ramonet o el teólogo brasileño Frei Betto, informan Dpa.

La Feria, que tiene su sede central tradicionalmente en la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, ubicada en la entrada de la bahía de La Habana, presentará este año unos 408 libros de sellos cubanos, con unos cuatro millones de ejemplares.

El evento, marcado también por la reciente publicación de dos nuevos tomos de las memorias del ex presidente cubano Fidel Castro, tendrá en el "Gran Caribe" uno de sus principales temas, señaló Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro (ICL).

Parte de ello será el concierto con el que músicos cubanos y de otros países caribeños homenajearán el viernes a Bob Marley en el teatro Mella de La Habana, el primer acto "institucional" de tributo al jamaicano en Cuba, según el coordinador del evento, el músico cubano Gerardo Alonso.

Los homenajes a la región también incluyen una muestra itinerante de cine caribeño, así como coloquios y presentaciones sobre el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Aunque no es hasta ahora parte oficial del programa, también la presentación de los dos nuevos libros de memorias de Fidel Castro ha causado expectativas.

El histórico líder cubano reapareció el pasado viernes durante seis horas en público para presentar los dos tomos de unas 1.000 páginas de "Guerrillero del tiempo", surgidos de conversaciones con la periodista Katiuska Blanco.

La Feria del Libro negocia aún con la editorial para incluir una presentación de las memorias a última hora, según fuentes de la organización.
Fuente:Telam


09 de Febrero 
Feria del Libro
Una feria que mira a Latinoamérica y a las nuevas tecnologías
Por Mora Cordeu
La 38va edición de la Feria del Libro de Buenos Aires, que se realizará del 19 de abril al 7 de mayo, será inaugurada oficialmente por el escritor argentino Luis Gusmán y tendrá -entre otras novedades- una semana dedicada a la literatura latinoamericana en la que autores del continente debatirán estrategias para estimular la lectura mutua.

"La feria, como siempre, va a ser muy abierta. Los invitados internacionales vienen de todos lados, lo nuevo es una semana de diálogo entre escritores latinoamericanos que surgió de la iniciativa de directores de ferias de la región, para que comenzaran a estar al servicio de la circulación de nuestra propia literatura", dijo Gabriela Adamo, directora de la Fundación El Libro en diálogo con Télam.

"Una iniciativa que comenzó el año pasado en la Feria del Libro de Santiago (Chile) con muy buena recepción. Y la verdad que la respuesta es increíble, todos los días se suman escritores, me llaman de embajadas y editoriales para participar", resaltó.

El nombre más fuerte entre los autores confirmados es el del uruguayo Eduardo Galeano, "que hace años que no venía a la Feria y va a presentar un nuevo libro".

Desde otras latitudes "viene David Grossman, de Israel, y el marroquí Daniel Pennac -quien ya pasó por la Feria-", mencionó antes de destacar que en el acto de apertura -el jueves 19, a las 18.30 en la sala José Hernández- abrirá esta edición el escritor argentino Luis Gusmán.

"Es un gran autor, de una trayectoría muy larga, con obras clásicas como `El frasquito`, y una persona maravillosa", consideró la directora del ente organizador de la Feria.

Por primera vez en español se realizará durante esos días -en el marco de las Jornadas Profesionales- la conferencia TOC (Tools Of Change) a través de un convenio con la Feria de Frankfurt.

"Es la mejor conferencia que hay sobre nuevas tecnologías y viajarán los mejores `speakers` sobre el tema", subrayó la directora de la Fundación.

"Ellos querían hacer el `Toc` en español hace tiempo y estaban pensando en Brasil, pero finalmente se decidieron por nuestra Feria y creo que es una señal enorme que mandan sobre la importancia del mercado bibliográfico argentino", destacó.

Para Adamo, "la literatura es el eje central, todo lo que hagamos de más es para apuntalar y mejorar su visibilidad. Estamos trabajando mucho en las mesas feriales para renovarlas, incluir autores jóvenes y temas más novedosos".

Han confirmado su participación en diversas actividades autores como Cristian Alarcón, Lola Arias, Juan José Becerra, Oliverio Coelho, Alberto Manguel, Pola Oloixarac, Romina Paula y Hernán Ronsino.

Dentro de las tradicionales actividades paralelas, Adamo dijo que también en las Jornadas Profesionales participarán especialistas de México, Brasil, y otros países latinoamericanos, a lo que se suman profesionales de Alemania, China, Francia y Rusia.

Se trata de cinco días dedicados a los negocios y la capacitación del sector editorial, con la visita de más de 10.000 profesionales de toda América latina. Este año, se hará foco en el contexto económico que rodea a la industria del libro en español, con oradores como Bernardo Kliksberg y Néstor García Canclini.

Estan previstas, también, seis actividades que promoverán el intercambio entre docentes de todo el país con especialistas nacionales y extranjeros, para reflexionar sobre las problemáticas de la educación en contextos cada vez más complejos: inclusión con calidad, nuevas tecnologías, métodos de enseñanza y aprendizaje.

Y se entregará, como siempre, el premio al mejor libro de educación, que a partir de este año llevará el nombre Isay Klasse.

A los prestigiosos premios al Mejor Libro de Educación y al Mejor Libro Argentino elegido por la Crítica, esta edición incorporará el Premio del Lector, una iniciativa conjunta de la Fundación El Libro y el sector librero.

Un jurado formado por libreros elegirá sus 20 libros favoritos de autor argentino, publicados en el 2011, y el público podrá votar a través de la página web de la Feria. El ganador será anunciado en los primeros días de mayo.

"La feria es del público, realmente los protagonistas de la feria son los lectores, si bien tenemos otros premios, nos parecía que faltaba un lugar donde pudieran votar por su libro preferido, sin la intervención de críticos o especialistas", explicó Adamo.

"En lo que hace a los metros cuadrados del predio, serán los mismos que el año pasado -"no hay más lugares libres para ocupar"- y vamos a poner énfasis en el Centro del Lector, un sitio nuevo ubicado en la entrada de Plaza Italia para ayudar al visitante a orientarse y encontrar lo que buscan".

A esto se agregan las entradas magnéticas para agilizar el ingreso al predio, como otra medida dirigida a mejorar cada vez más la estadía de un millón de personas que anualmente asisten a este mega evento cultural.

A casi un año de su incorporación como Directora de la Fundación El Libro, Adamo confesó su fascinación por la Feria: "tiene una fuerza propia que es muy grande, la potencia de todos los visitantes ponen al libro en un primer lugar mucho más allá de sus tres semanas de duración", remató.
Fuente:Telam


11 de Febrero 
Libros
Vuelven los fantasmas con la reedición de "La dama de negro"
Por Mora Cordeu
La reedición de la novela "La dama de negro", de la escritora inglesa Susan Hill -que se publicó por primera vez en 1983- y casi en simultáneo el estreno de una película sobre esta historia vuelve a poner en primer plano a la novela gótica, con sus escenarios brumosos e inquietantes donde deambulan presencias fantasmagóricas.

La novela fue llevada al cine y al teatro y ahora aparece una nueva versión cinematográfica dirigida por James Watkins y protagonizada por Daniel Radcliffe, mientras que en las librerías ya se encuentra una nueva edición, publicada por Edhasa.

La autora de este libro, nacida en Scarborough en 1942, ha publicado una serie de títulos policiales dedicados al detective Simon Serrailler -"Las distintas guaridas de los hombres", "Los puros de corazón", "El peligro de la oscuridad" y "Voto de silencio"- en los que la intriga y el tratamiento psicológico de los personajes es una constante.

También, ha escrito otras novelas, libros de relatos, obras de no ficción y teatro, y su obra fue galardonada con los premios Whitbread. John Llewelyn Rhys y Somerset Maugham, además de ser finalista del Booker Prize.

En "La dama de negro", un relato que nos retrotrae a la irrupción de la novela gótica en Inglaterra, la autora vuelve la mirada sobre esta temática que en el siglo XVIII preanunció la literatura de terror que ha sobrevivido por años como uno de los géneros favoritos de los lectores jóvenes.

En una vuelta de tuerca a estas historias de fantasmas, Susan Hill nos instala en una pequeña ciudad comercial, Crythin Gifford, adonde llega el abogado Arthur Kipps para arreglar los asuntos legales pendientes de la muerte de una viuda, habitante de una extraña casa, a la que solo se puede acceder -cuando la marea esta baja- a través de un paso elevado, luego cubierto por las aguas.

Cuando Kipps llega a ese pueblo remoto ve a una mujer horrorosa de la que nadie sabe ni quiere dar explicaciones, mientras se va internando sin darse cuenta en esa geografía de marismas brumosas y en una historia que nadie cuenta, pero que no tarde en ponerle los pelos de punta.

Desde un principio, se suceden hechos misteriosos, visiones que el protagonista trata de minimizar, aunque la fuerza de esas visiones inquietantes termina por envolverlo en una horrible situación de imprevisibles consecuencias.

Las frases que describen sentimientos y percepciones de Kipps se acumulan una tras otra sin pausa como: "Si me había asustado con lo que hasta entonces había ocurrido en esa casa, cuando llegué al final del corto pasillo y vi lo que vi, mi miedo alcanzó nuevas cumbres".

"Desconozco cuánto tiempo permanecí atemorizado, tembloroso y presa de un desconcierto terrorífico", escribe Hill.
La escritora retoma esa atmosfera gótica que irrumpió con la publicación de "The Castle of Otranto" (1765) de Horace Walpole (1717- 1797), conde de Oxford. Su principal exponente fue la escritora británica Ann Radcliffe (1764-1823), autora de "The Mysteries of Udolpho" (1794) y "The Italian" (1797).

Aunque ya en 1815 esta respuesta literaria con tintes románticos al iluminismo y al racionalismo de la época había entrado en un cono de sombras, siguió ejerciendo cierto influjo como representación del mal y de algo oscuro, innombrable y meláncólico.

El género se ha caracterizado por una ambientación sombría, con bosques oscuros, niebla donde se desdibujan viejos edificios o lúgubres castillos, lugares en los que deambulan espectros y se suceden fenómenos sobrenaturales.

El libro, que lleva vendido más de un millón de ejemplares en todo el mundo y ha sido adaptado al cine y a la televisión, muestra cómo este género -cada tanto- cobra nuevos bríos y un inesperado primer plano.
Fuente:Telam

11 de Febrero 
Aciertos y olvidos en una nueva biografía sobre García Lorca
Por Jorge Boccanera
La biografía del español Federico García Lorca "Sueño de vida", escrita por la ensayista estadounidense Leslie Stainton y reeditada en Argentina, muestra pasajes interesantes de la existencia truncada del poeta andaluz, aunque pasa por alto algunos vínculos y personajes esenciales.

La reedición del citado libro, editado por Adriana Hidalgo, revela la plena vigencia de la obra de este escritor y el interés del público lector por dar seguimiento a una vida de leyenda que aún hoy guarda algunos enigmas.

El tema "Lorca", siempre recurrente, pasó en los últimos años a un primer plano cuando el juez español Baltasar Garzón -que acaba de ser condenado a 11 años de inhabilitación- dispuso investigar la suerte de cien mil republicanos desaparecidos en la Guerra Civil y la exhumación de fosas comunes no identificadas.

En esas fosas se esperaba encontrar también a los restos del poeta, fusilado un 18 de agosto de 1936.

Tras aprobarse la Ley de la Memoria en 2007 y realizarse en 2009 una exhumación infructuosa en el Barranco de Víznar, Granada, la derecha española hizo suspender esos trabajos y alentó el enjuiciamiento del juez Garzón, quien recibió una condena que causó indignación entre organismos y defensores de los derechos humanos en todo el mundo.

La obra vasta de Lorca -que se desdobla en poesía, teatro, música, plástica- más una vida intensa entre la exaltación y la tragedia, dio paso a una profusa bibliografía que aparte de los recuentos de vida se diversificó en epistolarios, ensayos, películas y documentales.

"Sueño de vida" de Stainton -que toma el título de un obra de Lorca nunca estrenada: "El sueño de la vida"- cumple con las generales en el repaso cronológico de la existencia del personaje: su precocidad como artista y el desacomodo social de quien vive su adolescencia durante la Primera Guerra y deviene pacifista rechazando el autoritarismo.

Da también cuenta de un ser vital que fluctúa entre lo exultante y la congoja; el niño que padece un leve defecto físico ("no era atractivo o atlético… una de sus piernas era ligeramente más corta que la otra"), y sufre la agresión de algunos compañeros de colegio que lo apodan "Federica": "por sus modales e intereses que juzgaban afeminados".
Una de las figuras que más lo marcaría en su juventud, detalla la biógrafa, fue el profesor Fernando de los Ríos, intelectual, amante de las corridas de toro y el cancionero gitano, miembro de la dirección del Partido Socialista Obrero, "que alimentó su floreciente interés en cuestiones sociales".

Pero si en materia de maestros, como deja claro esta biografía, Lorca tuvo guías sustanciales del mundo literario, su formación está subrayada por el ambiente familiar y el contacto vivo con la gente de pueblo: nodrizas, campesinos, contadores de historias, guitarreros y bailarines de fandango.

Nacido en Fuentevaqueros en 1898 y criado en el pueblo de Asquerosa, Lorca fue fiel a su vocación artística dejando de lado los deseos paternos de recibirse de abogado; lector fervoroso, estudia piano a la vez que escribe "compulsivamente" sobre sus obsesiones: "sexo, mujeres, Dios, el amor, el dolor y la amarga pérdida de su inocencia infantil".

Aunque se inicia publicando en 1918 el libro de prosa "Impresiones y paisajes", la poesía irá adueñándose de sus borradores con un impulso tal que resultará en títulos primordiales de la lírica como: "Poema del Cante Jondo", "Romancero Gitano" y "Poeta en Nueva York", en los que enlaza lo popular y lo culto, la tradición y la vanguardia.
Su teatro no le va en zaga, y aunque su primera pieza, "El maleficio de la mariposa" no pasa de un intento fallido, escribirá obras innovadoras que indagan en el alma del pueblo español: "Bodas de sangre", "Mariana Pineda", "Yerma" y "El Público", entre otras.

Atravesada por el tema de la sexualidad; la biografía va de sus pasiones de adolescencia (Amelia, su vecina en Granada y María Luisa Egea González, con quien disfrutaba tocando el piano a cuatro manos") a la posterior relación amorosa con el pintor Salvador Dalí, el escultor Emilio Aladrén y el actor aficionado Rafael Rodríguez Rapún.

El poeta que festeja la carnalidad desde su primer libro - escribe "La naturaleza tiene deseos de cópula gigante"- irá aceptando gradualmente su homosexualidad; en 1928 entre amigos confiables -dice Stainton- y se muestra "más explícito acerca de su sexualidad (`Tú no sabes lo que es sufrir por la belleza masculina`)".

Si bien los viajes a Nueva York, La Habana, Buenos Aires y Montevideo, constituyen un eje esencial del libro, algunos escritores con quienes Lorca estableció una fuerte relación intelectual pasan desapercibidos, directamente omitidos o con datos equivocados.

Entre muchos, el destacado investigador cubano Fernando Ortiz, el poeta uruguayo Alfredo Mario Ferreiro, el poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón (quien escribió un libro en coautoría con Lorca), el poeta cubano Enrique Loynaz (a quien entregó el manuscrito de "El Público") o el pintor uruguayo Rafael Barradas, amigo de Lorca que la biógrafa registra como "español".

Entre octubre de 1933 y marzo de 1934, Lorca acompañaría las presentaciones de sus obras de teatro en Buenos Aires, donde trabó amistad con Oliverio Girondo, Raúl González Tuñón, Enrique Santos Discépolo, Norah Lange y José González Carbalho, entre otros poetas de los que Stainton prescinde.

De este modo, el tejido de relaciones y experiencias en que la bohemia alterna con el intercambio de ideas y el humus creativo, y que alumbra aspectos muy interesantes de la obra y la vida de Lorca, presenta omisiones importantes.

Lorca, poeta del erotismo, fue también el hombre político; adhirió a la causa republicana y solía rubricar su posición con declaraciones como ésta: "En este mundo yo siempre soy y seré partidario de los pobres… de los que no tienen nada y hasta la tranquilidad de la nada se les niega".
Fuente:Telam

09/02/12
La memoria del recuerdo
El suizo Klaus Merz despliega en “El argentino” una teoría sobre la narración.
POR virginia cosin
OBRA LITERARIA. Además de docente, Klaus Merz escribe poesía, narrativa y ensayo.
Cómo se recuerda algo que pasó? Haciéndolo pasar. Trayéndolo a la memoria. Narrando. Efectuando una tracción entre el pasado y el futuro, haciendo presente lo ausente. En El argentino, nouvelle del suizo Klaus Merz traducida por Gabriela Adamo, un hombre y una mujer de alrededor de treinta años se reencuentran en una cena de egresados del colegio secundario y, juntos, construyen la trama de una vida –la vida del abuelo de ella–, como si bordaran un motivo con hilos de diferentes colores.

El argentino desarrolla, en apenas ochenta y un páginas, varias historias cruzadas que van de un tiempo a otro y, a medida que los recuerdos afloran y se organizan a través del diálogo, recogiendo los vestigios de la memoria, se trazan los signos que prefiguran un futuro. Un futuro que empieza en el preciso instante en que el punto final da cierre al libro y en el que ingresan ella –Lena– y él, que la escucha, y a su vez narra, y a cuya voz es la que nosotros, lectores, asistimos como en presencia de un médium.

Ella está casada, pero las grietas de su fracaso matrimonial resquebrajan, por momentos, el relato que efectúa sobre la vida de su abuelo: un maestro de escuela suizo que un buen día, ante la decadencia del viejo mundo, decide partir solo –dejando atrás el amor, que luego reencontrará para formar una familia– a hacer la América para convertirse en gaucho, pero termina como bailarín de tango.

El testigo del relato lo hace propio, lo re-elabora, lo secciona, lo di-secciona, le atribuye sentidos. De modo que este libro se trata de lo que no trata, cuenta lo que no cuenta, deja al descubierto lo que oculta, quizás porque, por un lado, la operación narrativa se apropia de un modo que le es más propio a la poesía –Klaus Merz es, antes que narrador, poeta– y, por el otro, aunque en la superficie se despliega un relato más o menos convencional, debajo se forman los nudos que constituyen el núcleo de la pregunta: “¿O habrá sido, quizá, que sí estaba en juego la respuesta que había dado un antiguo profesor del seminario que, interrogado por su credo pedagógico, había respondido, en forma breve y lacónica: “Narrar y dejar narrar”?

Merz, recogiendo el guante de Walter Benjamin que tan bien le calza a esta novela, se enfrenta al desafío de desarrollar mediante una narración breve y aparentemente simple, la idea presente en la famosa Tesis para una filosofía de la historia, en la que “articular históricamente el pasado no significa conocerlo tal y como ha sido. Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en un instante de peligro.”
Fuente:RevistaÑ

10/02/12 
Más extraño que la ficción
Con humor, la escritora inglesa Muriel Spark logra en “La intromisión” una novela delicada sobre la vida y el arte.
POR Dolores Gil
SPARK. Publicó 21 novelas, entre otros libros de diversos géneros.
La intromisión (La Bestia Equilátera) relata en primera persona las peripecias de una joven novelista que se ve enredada en una serie de conspiraciones bizarras como secretaria de la Asociación Autobiográfica, grupúsculo conformado por un puñado de esnobs londinenses que se dedican a dejar por escrito el relato de sus vidas chatas. Empleada por el temible sir Quentin para aderezar un poco los relatos sosos de sus miembros, Fleur Talbot, protagonista y álter ego de Muriel Spark, está escribiendo su primera novela, Warrender Chase, que pronto parecerá tener poderes sobre la realidad: de manera perturbadora los hechos y personajes de esta obra, concebida antes de conocer a los miembros de la Asociación, comienzan a replicarse en la realidad, que emula a la ficción con bastante exactitud. La intromisión es una novela delicada, redonda y sabia, acaso porque no tiene la pretensión de parecerlo, y es por ello que se permite la liviandad, el humor y la ironía al tiempo que reflexiona sobre la complejidad de las relaciones entre realidad y ficción, entre vida y arte.

La mente del escritor
Basada en las propias experiencias de Spark como secretaria en The Poetry Society, La intromisión parte de dos preocupaciones formales: por un lado, es una poética sobre la novela y sobre el proceso de convertirse en novelista. Mientras escribe su primera obra, Fleur obtiene ciertas epifanías acerca de la composición de los personajes y de lo que ella llama la “captura creativa”, es decir, el modo en que las ideas e imágenes vienen a la mente del escritor. A medida que trabaja en la Asociación y que comienza a vislumbrar el carácter siniestro de su líder, la existencia de Warrender Chase se ve amenazada. Los conocidos de Fleur se convierten en extraños, su manuscrito desaparece misteriosamente, es acusada de mentirosa y plagiadora. Como una heroína en una novela de aventuras, Fleur no se victimiza, sino que entiende que el mal es una realidad y que tendrá que luchar para defender su obra y convertirse en escritora. Por otra parte, La intromisión es una reflexión sobre el género autobiográfico. Fleur tiene muy claro que escribir sobre uno mismo es hacer ficción sobre uno mismo, posición que el resto del grupo no comparte. Tampoco parece compartir con sus amigos escritores el modo de pensar sus novelas: Fleur insiste en que los personajes de ficción son seres hechos de palabras, sin existencia real, y en que en la autobiografía los personajes de la vida real tienen que ser tratados como seres de palabras. Spark es contundente en sus ideas y a la vez sutil: aunque muchos pasajes adquieran un tono ensayístico, el resultado no es sentencioso sino entretenido e interesante.

Percibir el mundo
Quizá el mayor logro de Spark sea aquello de lo que ningún novelista debería carecer, esto es, una percepción propia del mundo. Spark lo percibe bajo la forma de literatura. En este sentido, la decisión editorial de cambiar la traducción del título, más allá del molesto gerundio– fue publicada en los años ochenta como Vagando con intención– es un acierto: la novela muestra que es la ficción la que se entromete en la vida y la transforma, no al revés. Fleur escribe un poema, “Metamorfosis”, que es una declaración de principios: “Este es el dolor que soportan las anémonas de mar/ en su temor de aberración, mas con empeño/ aspirando a respirar de otra forma/ más compleja, y pasando/ sin cesar de flor a animal.” El arte redime la vida y hace trascender al ser humano, o al menos le proporciona esa ilusión.
Fuente:RevistaÑ

11.02.2012
Cuento del libro Valientes, de Hernán Brienza
Antonio el Gaucho Rivero
“Fue el hombre que, una mañana de agosto de 1833, les arrebató las Islas Malvinas a los ingleses a fuerza de cuchillo e hizo que flameara la bandera azul y blanca en ese sur, que muchos pretendían que fuera de todos y ahora es de otros.”

Cifras rojas de los aniversarios,
Pompas de mármol, arduos monumentos,
Pompas de la palabra, parlamentos,
Centenarios y sesquicentenarios,
Son la ceniza apenas, la soflama
De los vestigios de una antigua llama.
“Elegía de la Patria”, Jorge Luis Borges

Su nombre tiene los resabios del gusto a tierra del río Uruguay. Dicen quienes lo recuerdan que nació en ese caserío que ya no se llama Arroyo de la China cuando el año ocho amanecía. Sostienen también que en esos campos irregulares, victimizados por las crecientes inesperadas, se hizo diestro con el puñal; que allí aprendió a lacear, a domar, y a bolear animales. Y allí aprendió también a hundir el acero en la carne. No mucho más se sabe de él pero se intuyen su barba oscura, sus ojos indómitos, su coraje –apenas como unas ganas de matar– y las geografías de su destino: las islas del sur, la babilónica Londres y el promontorio de Obligado. Pocos sabían su nombre verdadero, Antonio, se llamaba. Quienes lo conocieron le decían por su condición de pobre: Gaucho. Lo llamaban el Gaucho Rivero. Y fue el hombre que, una mañana de agosto de 1833, les arrebató las Islas Malvinas a los ingleses a fuerza de cuchillo e hizo que flameara la bandera azul y blanca en ese sur, que muchos pretendían que fuera de todos y ahora es de otros.
Rivero –dejaré el nombre de Gaucho para quienes lo conocieron– llegó a las islas en 1827 acompañando a Luis Vernet, un hombre de negocios que años después sería gobernador de las islas. No contaba con 20 años cuando sintió bajo sus pies la tosca, esa tierra húmeda, movediza, resbaladiza y fría característica de las islas. Ni cuando sintió el aire helado invadir sus fosas nasales e interrumpirle el pecho. Conocía el mar pero no sabía de la inmensa soledad de las islas. Eran un puñado de hombres los que viajaban con él. Apenas 20 o 30, muchos peones como él, y alguno que otro hombre de negocios que soñaba como el Sancho Panza del Quijote con tener una isla propia.
Fueron tiempos duros. Rivero, por esos años, conoció el dolor en las manos en invierno, la sequedad de la mirada por el incontrolable viento y el silencio que apenas quebraban los peones que, como él, vivían emponchados para combatir el invierno. Gustaba de conversar con “Brassido, Juan” y con “Luna, José María”, gauchos también, hombres de a caballo en tierras de mar.
La frialdad de las fechas relata que en el año ’29, Vernet recibió el cargo oficial de comandante político y militar de las Islas Malvinas. Y que el primer conflicto internacional lo protagonizó en agosto de 1831 al apresar a tres goletas balleneras norteamericanas que navegaban ilegalmente en aguas argentinas. Vernet parlamentó con los tres capitanes piratas y acordó viajar a Buenos Aires para iniciar un proceso en su contra. Llegados a la metrópoli, el representante de los Estados Unidos negó los cargos y ordenó al buque de guerra Lexington atacar las islas en represalia. Presurosa, la nave se dirigió al sur y, tras cañonear las defensas de las islas y encarcelar a sus habitantes, se apoderó de la plaza y su capitán pronunció una frase muy significativa: “Estas islas pertenecen al mundo.” Rivero, Brassido, Luna, entre otros, se escaparon al interior de la isla y vivieron ese período de ocupación como fugitivos, esperando que los yanquis decidieran abandonar las islas, cosa que los invasores hicieron un mes después.
Durante dos años, los habitantes de las islas se dedicaron a recomponer los destrozos hechos por los norteamericanos y a fortalecer las defensas de la isla. Vernet, desde Buenos Aires, le ordenó al sargento mayor de artillería Francisco Mestivier que restableciera el orden en Puerto Soledad. Poco duró la quietud.
Hacia fines del ’32, un motín acabó con la vida del artillero y la isla quedó al mando del teniente coronel de Marina José María Pinedo. Pero unos meses después, en enero del ’33, la corbeta inglesa Clío quebró el horizonte y comenzó a acercarse por esos revoltosos mares del sur hacia las islas. Rivero y los suyos la vieron acercarse con desconfianza. Y sus presagios se cumplieron.
El capitán John James Onslow puso pie firme en Soledad el 3 de enero de 1833 ante la pasividad de Pinedo y los suyos. Dominada la situación, arrió el pabellón azul y blanco –la bandera nacional por aquellas épocas no era celeste sino color azul profundo– e izó el trapo británico que aún hoy flamea en las islas. Vernet, que estaba en Buenos Aires, mandó rápidamente su renuncia como comandante de las islas. Pinedo, un hombre de mano lenta para la guerra y ligera para las renuncias, ordenó a sus soldados recoger los pertrechos y partió en la goleta Sarandí rumbo a tierra confederada. De esa manera, cuenta la historia verdadera, la de los libros polvorientos, los ingleses se adueñaron de las Malvinas.
Onslow no tenía la intención de quedarse a vivir en las furibundas islas del sur. Por eso nombró al inglés Matthew Brisbane y al francés Jean Simón, el siempre relegado capataz de Vernet, como autoridades máximas de la isla, y al irlandés William Dickson, administrador y almacenero oficial, el segundo cargo en importancia. El inglés había dado libertad de acción a sus delegados con la única condición de que en el mástil principal de Puerto Soledad flameara siempre la bandera de las tres cruces.
Pero la libertad en mano de los capataces significó poco más que la esclavitud para los gauchos. Las condiciones de trabajo se hicieron más duras: quedó prohibido para el gauchaje alimentarse de animales dóciles como las ovejas; y el jornal comenzó a pagarse con vales emitidos por Simón –pesos malvineros– que ni siquiera Dickson aceptaba en el único almacén de Puerto Soledad. Y como si esto fuera poco, debían soportar la bandera de los invasores danzando al compás del enrevesado viento isleño.
Masticaba odio Rivero mientras comía la testaruda carne de un animal salvaje o cuando recibía el desprecio del almacenero. Y comprendió que esa bandera era la causa de sus males, comprendió que la amistad del francés y el gringo con los nuevos dueños de la tierra iba contra sus principios. Primero habló con Brassido y Luna. Hubo un acuerdo, una alianza intuitiva contra los nuevos dueños del poder. Comenzaron a reunirse en las afueras del pueblo y, entre mateadas y fogones, mientras se alimentaban de animales cimarrones, llegaron a una conclusión: había que terminar con la justicia de los ingleses. El fuego le daba al rostro del Gaucho una tonalidad fiera, quizás el naranja pegado a los dientes o el rojo chispeante en los ojos. Rivero, acostumbrado a matar fieras, se inició en la idea de matar cristianos. Brassido y Luna asintieron.
Comenzaron a reunir armas y a reclutar a los indios agauchados: González, Manuel; Flores, Luciano; Zalazar, Felipe; Latorre, Marcos; Godoy, Manuel, son los nombres que figuran en el frío expediente que celosamente se guarda en Londres.
La furia estalló la madrugada del 26 de agosto. Rivero entró en la casa de Simón puñal en mano e hizo lo que sabía hacer: degollar. Y vindicó su destreza con el francés que apenas había abierto los ojos en su cama caliente. La carne cedió al acero y la sangré brotó como una revelación que no fue la única en esa helada madrugada roja. Brassido, Luna y los suyos desataron el horror en las calles de Soledad. Otros cuatro hombres conocieron la muerte esa mañana: Brisbane, el egoísta y expoliador Dickson, Ventura Pasos y un alemán de apellido Wagner.
Aquietado el músculo asesino, Rivero reunió a los suyos en la plaza de Soledad y replegó la bandera enemiga. No lo dicen las letras frías del expediente ni de la historia, pero la tradición oral asegura que se improvisó allí un bandera azul y blanca que fue, quizás, el pabellón más digno que flameó en esas tierras lejanas.
¿Mató Rivero por amor a la Patria? ¿Fue un héroe o un simple delincuente? ¿O acaso en estas tierras, debido a la crueldad de la dominación, la justicia sea negra y barbárica? Nos gusta creer que sí, que Rivero fue un patriota, sucio y brutal, es cierto, pero un valiente de los nuestros.
Las voces inglesas los acusan de delincuentes, los señalan como “indios y gauchos asesinos”, poco más que animales. Pero la historia argentina tampoco se ha puesto de acuerdo en cómo tratarlos. La academia ha cerrado la discusión creyendo a pie juntillas los expedientes británicos. Para el revisionismo, en cambio, Rivero fue el primer defensor de la soberanía nacional en las Islas Malvinas. Me gusta la explicación del historiador marxista Eric Hobsbawm, que escribió sobre los bandidos sociales –los Robin Hood que el pueblo admira– como personajes rurales que buscan “corregir los abusos” mediante una “justa venganza”, y los consideró una forma “primitiva de protesta”. Quizás, sin saberlo a ciencia cierta, el Gaucho hizo patria, así, en minúscula, sin la pompa ni el mármol de los grandes generales, pero con la segura certeza del hierro popular.
Poco duró la bandera azul y blanca en Soledad. En enero del ‘34 el buque Challenger y la embarcación Hopeful tocaron costa malvinense. De su vientre descendió una partida fuertemente armada que puso en fuga a Rivero y los suyos. La veintena de habitantes de la isla fue testigo de cómo los nuevos invasores, al mando del teniente Henry Smith, arriaron el casero pabellón argentino e izaron la prolija bandera británica.

Desde los cerros el gauchaje malo decidió presentar batalla a su manera, atacando inesperadamente a las patrullas que iban en su búsqueda: una mínima guerra de guerrillas que concluyó cuando Luna cayó detenido y traicionó a los suyos. Los británicos irrumpieron en la guarida de los criollos y los apresaron el 18 de marzo sin que estos pudieran siquiera defenderse. Hambrientos, muertos de frío, delgados, fueron engrillados y alojados en los calabozos de la alcaldía. Unos días después los cinco detenidos fueron embarcados en la nave Talbot rumbo a Londres.
El juicio militar a Rivero y los suyos fue una farsa. La acusación de traición a la Corona Británica fue desestimada de inmediato por la sencilla razón de que ninguno de ellos se había reconocido como súbdito de su Majestad. Los gauchos fueron mostrados como animales de circo y los fiscales, incluso, dudaron de su condición de seres humanos. El cautiverio en territorio enemigo duró prácticamente un año. En 1835, Rivero y los suyos fueron embarcados rumbo a Buenos Aires.
Dicen que los ingleses eran los dueños de su destino. Aquellos que lo quisieron ajusticiar en las islas lejanas del sur, los que quisieron colgarlo por traidor a la Corona en esa otra isla chúcara, los que estuvieron allí, demorados en el Paraná por las cadenas del general Lucio Mansilla. Porque fue justamente allí en la Vuelta de Obligado, ese heroico 20 de noviembre del 45, donde el Gaucho Antonio Rivero encontró el final de agua y de fuego que toda la vida lo anduvo buscando.
Fuente:TiempoArgentino



MUESTRAS
09 de Febrero
Bienal internacional de fotografía artística y documental
Por Viviana Ponieman
Un total de 310 obras sobre 17.000 envios de la Bienal Internacional de Fotografía Artística y Documental se exhiben en el Centro Cultural Borges para ser subastadas el próximo martes en el Malba a beneficio de las fundaciones Save the Children y el instituto Fleni.


El requisito de la selección fue la calidad, y la consigna de que a través de las distintas etapas de evaluación entraran las fotos si un jurado las aceptaba, en un reconocimiento de las subjetividades y la diversidad.

Es difícil hablar de tanto material si no se ordena la mirada de algún modo, ya que tanto en el espacio de exhibición como en el catálogo, no se han demarcado líneas conceptuales para asistir al público, una impresión buscada según dijo el curador y gestor del concurso Julio Hardy a Télam que no quiso "influir la mirada de ningún modo, para dar libertad al espectador".

Hay muchas fotos documentales pero de inmensa potencia estética, como la que nos muestra una escuela de Etiopía donde los niños desnudos aprenden los números frente a un pizarrón, o las de Barbara Bertramello de Italia en barrios marginales y niños jugando en callejuelas perdidas.

La escena frente a una precaria casa de piedra, donde mujeres y niñas posan cubiertas con pañuelos en marruecos del noruego Torkil Faeroe, o la muñeca de Andrea Camuto, nos revela el abandono de una pobreza olvidada en algún lugar de los Estados Unidos.

En la selección aparecen contrastes como los desplazados por las inundaciones en Perú, de Kerry Miller y "Vivir en el agua" de Glen Richards.

O las impecables fotos de Bosnia del argentino residente en Francia Emmanuel Ortiz, todos en riguroso blanco y negro, en tomas directas que nos recuerdan a Cartier Bresson.

Ya en color pero en la misma tónica de la crónica, vemos "la plegaria en el Cairo" una toma cenital de una muchedumbre con aires de cancha, o la parábola de "La tierra juega en Haití", donde un niño remonta su barrilete sobre una loma con vistas a un valle de casillas después del terremoto.

Estos trabajos constituyen un manifiesto estético, y también nos hablan de los autores tangencialmente, como "las mujeres haciendo Alwa" en Afganistán o el grupo que se esconde bajo sus "burkas" negros, agachadas contra un grafiti de "Metallica"de la iraní Reza Golchin.

Hay cantidad de retratos como los coloridos niños peruanos o los del Ecuador; están las fotos simulacro, teatrales y escenográficas como "Jugando a suicidarse" de Floria González de México e innumerables fotos de estudio, trabajadas como en publicidad, o retratos de familia como la "última cena" del mexicano Juan Jesús Aguilar.

También historias contadas en una imagen como se ve en la obra-proyecto de Jessica Hines, que munida de fotos y objetos de su hermano mayor, se fue a Vietnam para recorrer todos los lugares donde él había estado y donde perdió la vida, para encontrarlo en las imágenes que capturaba en pequeños altares, una manera de mantener la presencia y de decirnos que las guerras no terminan.

Hay bellísimos paisajes envueltos en bruma, como pinturas impresionistas, hay experimentación, sobreexposición y trabajo de laboratorio.

En fotoshop sobresale la imagen de tapa de la israelí Dina Bova, una exquisita expulsión del paraíso, donde una pareja desnuda pero de espaldas, y cargando cada cual su maleta se aleja sobre el terreno combado de la superficie terráquea.

En "La mujer detrás de la cámara" hay numerosas alusiones al cuerpo, como la serie del registro de la evolución de su propio cáncer de Kerry Mansfield, o la tremenda imagen de la anorexia, además de cuerpos pintados, mujeres en burbujas en medio de Barcelona, un collage del génesis de la egipcia Nermine Hamman, y diversas alusiones al trabajo infantil y la violencia.

En "Las incubadas" la española Alicia Moneva, opera con la repetición y la escala, al entregarnos pequeños cuerpos metidos en receptáculos como insectos.

Cabe remontarnos a los comienzos de la fotografía, tiempo en que esta disciplina era considerada como una herramienta más, pero que dio pie a la independencia de la pintura.

Una época en que los nuevos fotógrafos se rebelaban copiando motivos pictóricos -lo que se llamó la fotografía academicista- aunque luego le otorgaron al trabajo a través del lente su propia entidad artística.

Tal el caso de la fotógrafa que se homenajea en este certamen, Julia Margaret Cameron (1815 - 1879), que experimentaba con la luz y el tiempo para obtener algo más que la imagen congelada.

En estos días de nuevas tecnologías, y cuando mucho se habló del fin de la pintura, podemos ver cómo estos fotógrafos de distintas latitudes se acercan cada vez más con sus creaciones al mundo imaginario y no tanto, de las bellas artes, disolviendo los límites y las etiquetas en función de lo que quieren trasmitir.

Esta multiplicidad de miradas que producen paisajes de cuentos, oníricos, intentan plasmar los sueños, nos acercan las realidades más crudas o simplemente hacen foco en lo cotidiano, se pueden ver hasta el 27 de febrero en el Borges o visitar la página www.bienal2012.com.
Fuente:Telam

10/02/12 
Diario de Poesía, ese estallido cultural de la posdictadura
Muestra homenaje por los 25 años de la publicación. Desde 1986, dio difusión a lo mejor y lo más nuevo del género de acá y del mundo.
POR Mercedes Perez Bergliaffa
ARTE ACA. Una obra de Pablo Suárez, “Trementina el Duende da a su pintura la fluidez necesaria" (1989).
Documentos, fotografías y obras de arte... el espacio de la Fundación OSDE cambió: ayer se inauguró “¡Basta de prosa! 25 años del Diario de Poesía”, la muestra homenaje al medio especializado en poesía.

“Lo que la literatura les aporta a las personas es importantísimo”, señala Daniel Samoilovich, director de la publicación desde la primera hora. “Es la expansión del horizonte vital, una herramienta para poder pensar la propia realidad; un acceso al pensamiento, a un refinamiento de nuestros instrumentos para ver el mundo. ¿Cómo se podría pensar el Siglo XX sin Kafka…?”, enfatiza Samoilovich.

Esto, en las salas de OSDE, se ve: ante todo, la literatura. Los textos, la poesía y los poetas en fotografías, libros, tapas de revistas, cartas, los ejemplares del “Diario…”, cronologías y fragmentos de obras. ¡Hasta hay un living, instalado en OSDE, para poder sentarse a leer poesía y tomar café…!

También están los pintores, los dibujantes y sus obras, quienes desde hace veinticinco años vienen creando paisajes mentales que complementan los textos del “Diario…”. Desde el principio, incorporaron, por ejemplo, las “Páginas de artista”, en las que se reprodujeron a página completa dibujos, pinturas o fotos de Juan Pablo Renzi, Alberto Heredia, León Ferrari, Ana Eckell, Américo Castilla, Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía, entre muchos otros.

Justamente es Stupía, el responsable de la dirección artística del “Diario…” desde hace más de veinte años. “Antes el responsable fue el artista Juan Pablo Renzi”, explica Stupía. “El aportó a la publicación una ideología visual y gráfica que aún hoy mantenemos.”
¿Pero qué fue el “Diario…”, cuando surgió? “Fue el faro de lo que pasaba”, explica el poeta Jorge Aulicino, uno de los primeros colaboradores, “una publicación fundamental”. Y sigue: “Ayudó a discutir, a comprender lo que pasaba con la poesía en un momento tan efervescente como fueron los años post-dictadura.”

Aulicino lo sabe bien, como también lo sabe el resto del grupo de amigos y poetas que se juntaron en el 86, a soñar con hacer el diario: Daniel García Helder, Martín Prieto, Jorge Fondebrider, Ricardo Ibarlucía, Diana Bellessi, Daniel Freidemberg, Elvio Gandolfo, Mirta Rosenberg, Josefina Darriba, Juan Pablo Renzi y el mismo Samoilovich.

“El “Diario…” fue una gran herramienta de difusión. Y presentaba traducciones imposibles de conseguir en el país en una época pre- internet. Fue, también, un modo de “bajar” la poesía a todos”, explica la curadora de la muestra, Viviana Usubiaga. “Constituyó una publicación que hizo uso de las herramientas de comunicación masiva. En ese sentido, la adopción de un formato tabloide fue fundamental, así como el decidir que se vendiera en los kioscos.”

“Quizás los años contemplen como exceso lo que para mí hoy es pura intuición”, escribe en uno de los últimos números del “Diario…” el poeta Santiago Llach. “Corre abril de 1991. La última tormenta de verano estira sus efectos más visibles”. Nosotros lo leemos y la sentimos, a la tormenta, su humedad; al silencio premonitorio. Entonces, el cielo deja de ser un paisaje y pasa a ser un estado. Entonces, la poesía deja de ser un texto y nos ayuda a comprender, a vivir al fin.


AGENDA
¡Basta ya de prosa! 25 años de Diario de Poesía".
Cuándo: hasta el 31 de marzo.
Dónde: Espacio de Arte de Fundación OSDE (Suipacha 658 1er piso.
Fuente:RevistaÑ



PLÁSTICA
LUJAN
NJueves 9 de febrero de 2012
Avanza el trabajo colectivo de pintura para conmemorar el Día Internacional de la Mujer
Para conmemorar el Día Internacional de la mujer, el Museo de Bellas Artes “Fernán Félix de Amador” convocó a diversas artistas locales, quienes ya están realizando un ejercicio plástico referido al tema. Su flamante Director Jorge Ricciardulli, coordinador de este evento anuncia la realización de una Exposición en el Museo, el día 8 de marzo, para mostrar el resultado final de dicho trabajo, celebrando de este modo, el Día de la Mujer. Las imágenes de Madres de Plaza de Mayo, Tita Merello, Eva Duarte de Perón, el mundo femenino del Ballet y Lola Mora, entre otras, ya forman parte del mural dedicado a las mujeres. Todos podremos disfrutar del trabajo colectivo terminado el próximo 8 de marzo, cuando se conmemore el Día Internacional de la Mujer.
Fuente:LujanenLinea




MÚSICA
El hijo del viento
09.02.2012
Atahualpa Yupanqui
Siempre hay una excusa cuando alguien la provoca. Y este genial músico la genera, casi podría decirse, a cada estrofa. Un artista sin par del que hace poco se cumplió un nuevo aniversario de su nacimiento. Atahualpa Yupanqui es uno de esos obligados a estar en el olimpo, si es que el olimpo quiere ser tal.
Por Jorge Belaunzarán
En cada trabajo se quiere estar a la altura de las circunstancias. Si la circunstancia es Atahualpa Yupanqui, quien esto escribe tiembla. Se siente como aquel que dijo en respuesta a la frase de Albert Einstein de que Dios no jugaba a los dados: y quién es Einstein para saber a qué juega Dios. Pues bien, como estar en un sueño con alguien admirado y no ser reconocido: gran frustración si ni siquiera en el propio sueño se puede convocar una palabra del admirado.

Del folclore escuchado, que por supuesto no es mucho, y es más bien muy poco en proporción a otros géneros más contemporáneos, Yupanqui es quien hace agarrar de las paredes por miedo a que la estantería interna no quede en pie. Escucharlo es reconocerse, y eso lo consiguen demasiados pocos artistas, del género que sea, y por lo general en forma excepcional. Yupanqui es una especie de Beatles (sí, todos juntos), de Lennon, si se prefiere: alguien que no se puede escuchar de continuo; se corre el riesgo de quedar en retiro voluntario. Para escucharlo, disfrutarlo entero y ver si se produce el milagro de ser alguien lo más cercano posible a lo que se soñó alguna vez, que entre otras cuestiones es reconocer que ese sueño es más bien ajeno: nadie que se conoce en buena ley es capaz de exigirse tamaña tarea. Es como dicen que se puede ser todos esos libros que ayudan a vivir y que toman enseñanzas de ancestrales culturas cuyo éxito lo confirma su perdurar en el tiempo.

En cambio Yupanqui es (era) de Pergamino, provincia de Buenos Aires, a 222 kilómetros de la ciudad capital del país, por donde se cree que pasa todo lo importante, o al menos así se vive y se intenta imponer al resto de los mortales argentos, so pena de enojarse si no se someten. Desde chico viajó por todo el país: su padre, de origen indio, trabajaba en el Ferrocarril, y a cada traslado embarcaba a toda la familia; su mujer, de origen vasco, ponía a la prole en orden para los cambios de residencia. “Soy hijo de criollo y vasca; llevo en mi sangre el silencio del mestizo y la tenacidad del vasco”. Haría, con esos dos elementos, todas las combinaciones posibles, que son muchas, según las cantidades de cada una que se ponga. Y él, que nació el 31 de enero de 1908 como Héctor Roberto Chavero, descubrió la sabiduría del silencio, al que impuso, en la música y la lírica argentina, con un decir tenaz, ese imperio que brota del alma al que cualquier intento de aplacarlo es peor que la muerte.

En esos viajes, además de los hermanos, lo acompañaron los libros. Dice que en uno de esos traslados descubrió a Nietzsche. Quién lo diría, tan criollo que resulta. De ahí debe ser que los que saben dicen que el saber y el conocimiento es universal y acumulativo. Acaso por eso Yupanqui nunca desmereció ninguno, trató de conjugarlos la mayor cantidad posible.

Dicen que de Nietzsche sacó la idea de que es el silencio el que revela y descubre, especialmente a uno mismo, y no el episodio sonoro (que la música no es sonido cuando se la hace como él, obvio). Un pasaje, podría decirse, un estado en el que la verdad es irrefutable, y queda marcada de tal manera que ya nada la puede revocar.

Escuchó mucho Yupanqui. Acaso fue lo mejor que hizo. Más que decir. Como decía Borges, que prefería ser definido por buen lector a buen escritor. Y dicen que luego de descubrir a Nietzsche, o al menos algo de lo que él dijo, decidió cambiarse el nombre, y así, con la intrepidez casi iracunda de un joven, a los trece años pasó a ser Atahualpa Yupanqui, los nombres de los dos últimos dos grandes caciques indios incas que los conquistadores dejaron en pie. “El que viene de lejos a contar algo”, significaba su nuevo nombre. Y así lo hizo.

Y a poco de hacerlo, descubrió un sentir que le llevaría un tiempo poner en palabras: “Errar, muchos han errado/ porque es ley no superada/ la vida no nos da nada/ presta a interés usurario/ Y el que piense lo contrario/ verá su dicha embargada.” (Pa’ alumbrar los corazones, de Preguntan de dónde soy, 1969).

En ese andar por el país fue entendiendo lo que había que entender, para decirlo sin igual, para ser como esa figura que lo encandiló de chico: el escuchado. “El hombre que tiene muchos silencios, que se maneja con doscientas ideas y veinte palabras. No habla más por día. Tiene espacios de silencio infinitos, cargados de cosas. Como el "escuchado " tiene prestigio, se atienden sus sobrias pero profundas palabras". * (Continuará).
Fuente:Asterisco

Seguir viviendo sin tu amor
Año 5. Edición número 195. Domingo 12 de febrero de 2012
Por Sebastián Feijoo
sfeijoo@miradasalsur.com
Bandas eternas: Almendra. Pieza angular del primer rock argentino./Pescado rabioso. Spinetta se refunda en forma de power trío./Invisible.El flaco llega al espacio con la base de Pappo's Blues./Jade. La era de las canciones en clave de jazz Rock./Los socios del desierto. un regreso a la distorsión./Última banda solista. Una plataforma elástica y la creatividad de siempre.
Su muerte conmovió a propios y ajenos. Más allá del dolor y la ausencia imposibles de eludir, deja cuarenta años de música y un refugio de creatividad y ensueño al alcance de todos. También un ejemplo de compromiso artístico, sensibilidad y búsqueda.

Este no es un obituario. El miércoles pasado murió Luis Alberto Spinetta y dejó un agujero enorme en millones de argentinos. La grave enfermedad que el propio Spinetta había confirmado en diciembre –obligado por la infidencia de un diario– auguraba un escenario muy difícil. Pero no por imaginable este abrupto final resultó menos doloroso. La necesidad de abrazarse a la esperanza de un milagro se diluyó en segundos y dio lugar a un abismo en el que todavía se hace demasiado difícil hacer pie. En las últimas horas se sucedieron diversas crónicas, homenajes, tributos y pompas. La muerte de una figura relevante genera angustia, dolor y casi siempre ponderaciones. Pero la emoción y respeto que despertó la partida del Flaco puso en evidencia la potencia de una obra que en rigor pocas veces fue central en términos de exposición mediática y/o de mercado, y sin embargo tiene una estatura y luminosidad capaces de generar toda esta conmoción.
Existen muchos Spinettas. Quizás tantos como oyentes. Su universo es tan rico que permite múltiples lecturas. El de Almendra, el de Pescado Rabioso, el de Invisible, el de Jade, el de Los Socios del Desierto, el solista. Y dentro de esos proyectos existen múltiples facetas. La de cantante, la de guitarrista, la de letrista, la de compositor, la de arreglador. Cada quién tendrá su favorita. El hilo conductor de todas esas aventuras fue la búsqueda incondicional. El compromiso y respeto por su propia obra. Cada disco de Spinetta, no importa el proyecto, quiénes lo acompañaran, ni el momento de su vida, se trataba de una obra de autor cuidada al detalle. Cada palabra, cada composición, cada idea y hasta el arte de tapa eran objeto de minuciosos análisis y rectificaciones. Más allá de gustos y/o lecturas, en la obra de Spinetta no se ven disfraces. Si David Bowie necesitó travestirse de diversos personajes –en formas más o menos manifiestas– para sorprender y sorprenderse a sí mismo, Spinetta lo hizo sin dejar de ser él mismo ni un sólo segundo de su vida.
En algún sentido, la obra del Flaco se clausura en sí misma. Como la de Frank Zappa, a pesar de que diseñaron universos estéticos casi antagónicos. Su faro es tan poderoso y personal que fulmina. Pueden detectarse pinceladas de su influencia en algunos compositores. Pero seguir su huella al pie de la letra sólo conduciría a un callejón sin salida. Si surgiera un compositor que utilizara metáforas siderales, melodías complejas articuladas a través de decenas de acordes y una voz nasal, seguramente quedaría más cerca de Luis Almirante Brown –el genial personaje de Peter Capusotto que funcionaba como un puente entre un Spinetta grotesco y un Sofovich musical– que en el propio Flaco. Sin embargo, existe y ojalá se extienda una influencia mucho más sutil y valiosa. Acaso la mejor herencia del Flaco sea su convicción, su capacidad para reinventarse casi permanentemente, su militancia para permanecer por fuera de modas y tendencias. Muchas veces se lo comparó con John Lennon por su talento y creatividad. Quizás la figura de Peter Hammill –tan poético, más desafiante y menos central en el canon que Lennon– sea otra referencia atendible para comprender las particularidades de su mirada.
Mencionar algunas de sus canciones es otra de esas misiones imposibles que impone el periodismo. “Plegaria para un niño dormido”, “Credulidad”, “Cantata de puentes amarillos”, “Durazno sangrando”, “Los libros de la buena memoria”, “Barro tal vez”, “Alma de diamante”, “No te alejes tanto de mí”, “La bengala perdida”, “Fina ropa Blanca”, “Seguir viviendo sin tu amor”, “Tu nombre sobre mi nombre”, “Jardín de gente”, “Ekathe I” y “BolsoDios”. La lista puede ser interminable. Pero la mejor forma de abordar la obra de Spinetta es escuchando sus discos completos porque así fueron pensados y desarrollados. Entonces cómo no zambullirse en la belleza iniciática de Almendra (1969); el nervio y la riqueza de Pescado Rabioso 2(1973); el vuelo de El jardín de los presentes (Invisible, 1976); Artaud (1973), quizás el mejor álbum de la historia del rock argentino; Kamikaze (1982), un unplugged conmovedor antes de que se inventaran los unplugged; Bajo Belgrano (Jade, 1983), musicalidad y canciones para la era del jazz rock; la indómita luz de Téster de violencia (1988); la belleza inquieta de Los ojos (1999), cuando Los Socios del Desierto abandonaban la distorsión; y Pan (2006), su anteúltimo disco de estudio, composiciones exactas que sonaban a Spinetta sin dejar de ser actuales. La lista es tan parcial como, ante todo, incompleta.
Sus letras constituían una búsqueda apasionada de belleza, donde las metáforas cobraban gran protagonismo y muchas veces se transformaban en poesía. En su obra también dejó constancia de su enamoramiento por autores como Castaneda y Artaud. En ese sentido también le abrió puertas a muchos de sus fans. “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir/que todo tiempo por pasado fue mejor
mañana es mejor/… y te amo tanto que no puedo despertarme sin amar/y te amo tanto que no puedo despertarme sin amar”, cantaba en la inolvidable “Cantata de puentes amarillos”. El texto estaba inspirado en las cartas entre Vincet Van Gogh y su hermano Theo, y al mismo tiempo encarnaba algunas de las obsesiones spinetteanas. Está claro que es imposible que mañana siempre sea mejor. Pero creerlo, cantarlo e intentarlo puede ser el mejor de los combustibles.
Spinetta no fue un extraterrestre. Lo apasionaba escuchar música, descubrir nuevas propuestas y tenía una sensibilidad amplia que le permitía disfrutar estéticas muy diferentes. Lo influenciaron desde los Beatles hasta Ástor Piazzolla, pasando por Led Zeppelin, John McLaughlin, Gino Vanelli y Björk, entre muchos otros. Pero nunca los tomó como moldes. Esa información pasaba por un filtro tan distintivo que concluía en expresiones personalísimas. Spinetta fue un ser humano. Y es valioso subrayarlo en estos tiempos de gran emoción porque nunca resulta conveniente encerrar a alguien en el mármol. Tenía contradicciones como todos. Él mismo reconoció que algunas composiciones de su juventud dejaban a la mujer en un rol de inferioridad, no faltaban quienes criticaban su técnica o simplemente no les gustaba su timbre vocal y su poesía arbolar que muchas veces parecía alejarse demasiado del tronco. Incluso más de una vez fue intolerante con notas periodísticas muy positivas. Pero justamente esa dimensión humana permite comprender mejor la potencia de su obra.
El fundador de Almendra buscaba crecer y no apostaba a la inspiración como un duende mágico que todo lo resuelve. Creía en el trabajo, en enriquecerse con el talento de colegas –gran parte de los mejores músicos de la argentina tocaron con él, como los grandes actores buscan trabajar con Woody Allen–. Alguna vez Walter Malosetti –el mítico guitarrista de jazz local– contó que el Flaco le había agradecido por todos los acordes que aprendió de uno de sus libros. Incluso estudió canto con Graciela Cosceri cuando ya era una figura intocable del rock nacional y en su lugar la enorme mayoría de sus colegas no se hubiera preocupado al respecto. Su crecimiento en esa faceta fue notable, sin perder personalidad. El virtuoso guitarrista Tomás Gubitsch, quien pudo darse el enorme lujo de tocar con El Flaco en Invisible y después con Ástor Piazzolla en su octeto electrónico, señaló que los dos son músicos enormes, pero Spinetta le generaba más admiración porque Piazzolla era el resultado de una tradición muy rica a la cual supo incorporarle elementos propios, pero el recorrido del Flaco como compositor tenía orígenes enigmáticos y desarrollos todavía más personales.
Sin saberlo, el 4 de diciembre de 2009 Spinetta se regaló y nos regaló la noche perfecta. En la cancha de Vélez, festejó sus 60 años de edad y 40 del primer disco de Almendra. Aquella noche reunió a sus bandas eternas. Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade, Los Socios del Desierto volvieron a la vida en reencuentros que no apelaron a la nostalgia, sino que reivindicaron su vigencia. El Flaco siempre había sido reacio a revisitar su pasado, pero ante lo excepcional de la ocasión lo hizo y disfrutó como nunca, al igual que todos los músicos que pasaron por el escenario. Más de 40 mil fans fueron testigos de un show que duró cinco horas y media, donde también hubo lugar para la última banda de Spinetta, invitados varios y diversos homenajes al rock nacional. Fue un triunfo para Spinetta, pero también para toda la música argentina que circula por fuera de los sponsors y la difusión paga.
Este no es un obituario. Luis Alberto Spinetta murió el 8 de febrero de 2011. En cuatro décadas de discos, música, palabras, ideas y compromiso, construyó un refugio único de imaginación, sensibilidad y encuentro para millones de argentinos. También funcionó como un antídoto contra –casi– todos los males de este mundo. Nos queda su inmensa obra para disfrutar, compartir y redescubrir –siempre es posible encontrarle nuevos matices a lo conocido y encontrar material pasado por alto–. Es su aporte invalorable al rock argentino y a la cultura de nuestro país. Acaso otra forma de homenajearlo sea dándole más espacio a los músicos comprometidos que ignoran las tendencias y los mercados. Se fue el Flaco. Necesitamos dos, tres, muchos Spinetta.

Pedro Aznar
Mientras me duele el pecho te imagino en viaje por inmensidades más vastas que las del Capitán, pero a diferencia de él sé que tendrás todos los tangos silbados al oído y nunca faltará un mate ni perfume a malvones. En todos nosotros se queda un pedacito tuyo, serás inspiración multiplicada por millares a lo largo de los años y lo ancho de las geografías.

Ariel Minimal
Cuando era chico, mis primos más grandes, los que tenían pelo largo, escuchaban en el tocadiscos a Invisible. Tenían pegado en la pared una especie de cómic que había aparecido en la Expreso Imaginario hecho sobre la letra del Capitán Beto... desde esos días y hasta hoy, el nombre de Luis Alberto Spinetta funcionó como una contraseña para ingresar a un mundo mejor.


Jorge Drexler
Hoy quedamos un poco más solos, nuestro admirado maestro Spinetta fue a mojarse los pies a la luna. Gracias Flaco por tantas y tantas cosas. Gracias Flaco por todos esos acordes y todas esas metáforas a las que nunca nos hubiéramos atrevido sin tu guía.
El Flaco siempre escribió en el cielo.

León Gieco
Se va a compensar esta tristeza con la magnitud de la obra de Luis, que ahora va a ser reconocida. Hoy me di cuenta de la dimensión que va
a alcanzar esta persona increíble. Fue uno de los primeros tipos que nos metió a todos en esta hermosa historia dela música.

¡Durazno sangrando, Flaco!
Año 5. Edición número 195. Domingo 12 de febrero de 2012
Por Eduardo Blaustein
eblaustein@miradasalsur.com
Opinión.
La que me lo dijo fue mi hija Lucero por celular, llorando, con tono de primeriza queja ante la injusticia cósmica del sur. Con la perplejidad de quien comienza a descubrir la muerte. Entre informando, compartiendo, preguntando. A tientas llorando.
–Pá… Se murió Spinetta.
Le dije que iba a tardar en bajar. Puse la tele, lloré como un descosido. Un llanto feo, fuerte, violento.

Mediados o fines de 1993, en una plaza de Palermo. Estábamos con la mamá de nuestras futuras mellis dándole vueltas al tema de los nombres. Lucero ya estaba elegido, en robo flagrante al nombre de una de las hijas del amigo Luis Bruschtein. Uno de nosotros dijo:
–¿Los hijos del Flaco no tienen nombres lindos…?
–…Dante, Valentino…
–…Catarina…
–¡Vera!
–¡Vera!
Mensaje de Vera, el miércoles: “Nosotras y mamá también lloramos. Horrible, no pensé que pasaría ahora. ¡Long live The Thin!”.

Para mí fue el más grande de todos, el mayor en talento puro, en singularidad, en sensibilidad, en pura invención sobre sí mismo, en esas cosas inexplicables que son el genio y la inspiración. Algunos de los momentos más hermosos de nuestras vidas son momentos Spinetta, cargados de dulzura, de dolorosa y restallante belleza.

No es solamente el músico y el poeta, el artista severo consigo mismo y los demás, lo que ya es una barbaridad. Era, en la conversación, las entrevistas, sus ocurrencias en los recitales, un improvisador extraordinario, payador eléctrico, graciosísimo, alucinante en el torcimiento y la elección de las palabras, dado al desborde, siempre sacando joyas.

Soy un pésimo lector de letras y poesía y se sabe que nos dejó en off-side perpetuo más de una vez con lo que se supone que quiso decir. Al hermetismo presunto (eventualmente, a la grandilocuencia) de las letras de Spinetta, en una alianza encabezada por él mismo, le respondimos con sátira, jodiendo con él sobre eso, tomándolo en solfa. No sé cuánto me importó entenderlo por ese lado, su música me resulta lo esencial, pero siempre me quedaron planeando líneas sueltas.
Te vi como mecida en algo.
De dónde vienen quienes al nacer/llueven y llueven y en ella se juntan.
Los camiones de basura, mi vieja y el café.
Ricky está listo, listo del bocho, y encima le tocó Marina.
Y causando como a todos tanta gracia: “patas de muebles de bronce/ caminan ya”.

Quería escribir algo hermosísimo, elegíaco. A la altura de los picos de espiritualidad total, emocionada y gozosa a los que nos llevó. A duras penas comienzo a bajar de la noticia como para que salga algo semejante. Ayudan en la redacción los compañeros elaborando duelo.

Septiembre de 1986, en una entrevista que le hicimos con Eduardo Berti en El Porteño. El título eran las contrapreguntas del Flaco: “¿La izquierda? ¿Qué izquierda? ¡Es una derecha desvariada!”. Releí esa nota ayer… ¡Un cuarto de siglo después! Aquella entrevista me iluminó. Hay otras cosas que dijo que le entiendo ahora. Él, que usaba la palabra luz cada 45 segundos, sigue abriendo cráneos,. Esa nota cerraba con él clausurando toda posible indagación metafísica sobre el dolor: “No hay texto ni discurso que compense esa incógnita básica de lo que vive”.

Hay o hubo en este país un entrañable arquetipo de rockero argento entre tierno, talentoso, inventivo y versero, de acento particularísimo (Paolo sería la sombra lejana, triste y fisurada de ese arquetipo). Hay o hubo una minoría de gente así. Los ejemplares suelen o solían darse en sitios del primer conurbano como Haedo, Lanús, Quilmes. El Flaco fue el primer prototipo de ese chabón querible, siendo de la calle Arribeños, en Belgrano, hijo de un cantor de tangos.

¿Es necesario mencionar sus sensibilidades políticas para enaltecerlo? ¿Su fugaz, remota militancia jotapé? ¿Las golondrinas/ Madres de Plaza de Mayo? A gusto de quien escribe la portada hecha por Eduardo Santellán para el disco Bajo Belgrano cuenta no sólo la historia del barrio, sino la erradicación violenta de la villa que estaba ahí nomás, la de las hinchadas que cantaban “el que no es chorro/ es criminal”. Gallina barrial universal, en “Canción del Bajo Belgrano”, el Flaco dice “caleidoscopio de ciudad y vos tan sólo, tu ropa está vacía/ tan lejos del hogar estás/ que todo sueño duele más/ y ya no hay forma de recomenzar”.

No te mueras, Flaco ¡Durazno sangrando, Flaco!


Todos estos años de Luis
Año 5. Edición número 195. Domingo 12 de febrero de 2012
Por Pablo Galand
pgaland@miradasalsur.com
Opinión.
Tema de Pototo”, el primer simple que grabó Almendra, salió en septiembre de 1968, el mismo mes en que yo nací. Desde entonces, las canciones del Flaco estuvieron en los momentos más felices de mi vida. Según mi vieja, me cantaba “se ríe el niño dormido, quizás se sienta gorrión esta vez”, mientras me amantaba. “Hoy tu pollera / gira en el viento / quiero verte bailar”, sonaba cuando ingresé en el salón de fiestas el día que me casé. “Y deberás plantar y ver así a la flor nacer”, le cantábamos con Karina a nuestro hijo Oliverio, en su primera noche de vida.
En todos estos años, Spinetta fue como un papá piola omnipresente al que cada tanto iba a visitar. La primera vez que lo vi no fue tocando, sino en una charla abierta que dio en el colegio Sagrado Corazón de Castelar, cuando él era un vecino más de Parque Leloir. La dictadura se moría y escuchar a Spinetta en esa ocasión fue ingresar en una dimensión diferente, un mundo lleno de colores y poesía, que contrastaba pero no desafinaba con aquellos días tan politizados como esperanzadores.
La primavera alfonsinista habilitó los recitales gratuitos y trasladarse en el Sarmiento desde el oeste bonaerense hacia Barrancas de Belgrano o el Velódromo para escuchar al Flaco era un viaje al centro del espíritu. “¿Tocará esta vez ‘Cantata’?”, “¿Abrirá con ‘Lejísimo’?”, “¿Cerrará con ‘Post Crucifixión’?”, era el Prode ineludible que hacíamos con mis amigos entre el andar cansino de los vagones. Le rompía las pelotas que le pidieran temas viejos, pero siempre sacaba un conejo de la galera para sus fans. Como en aquel recital a comienzos de los noventa, en un pequeño teatro de San Isidro: así y sin aviso, el cierre fue con Fito Páez y Charly García. Fue la Santa Trinididad del rock nacional arriba de un escenario.
Hermosa fue la sorpresa también en aquel recital en el Velódromo, a mediados de los noventa, cuando luego de un largo compás sin brindar recitales abrió a pura furia rockera con “Cheques”, inaugurando la etapa power-trío de Socios del Desierto.
Antes de dejarnos, el Flaco nos regaló esa mágica noche de Vélez con sus Bandas Eternas. Sin haber vivido la etapa de Invisible, jamás creí que iba a poder escuchar en vivo el fulminante riff de “Lo que nos ocupa es esa abuela”, con los mismísimos y geniales Pomo y Machi. Tampoco que llegara el día en que se dignara a tocar “Cementerio Club”.
Será por todo esto que todavía no puedo desatar el nudo de la garganta. Porque las canciones de Spinetta me acompañarán toda la vida, eso es seguro. Pero ya no podré repetir esas hermosas ceremonias que significaba asistir a sus conciertos. De todos modos, confío en que la vida seguirá brindándome momentos de alegría. Y de lo que estoy seguro es que, si esos momentos aparecen, de manera inexorable Luis Alberto Spinetta estará allí. Te doy gracias, Flaco.


El hermano mayor
Año 5. Edición número 195. Domingo 12 de febrero de 2012
Por Miguel Russo
mrusso@miradasalsur.com
Opinión
Una de las tantas posibilidades que brindaba tener un hermano mayor en los ’60, cuando los padres formaban el límite a traspasar, era la de aprender a endurecer las opiniones propias oponiéndose de manera sistemática a alguien que ostentaba un respetable grado de autoridad pero pertenecía, de manera indudable y maravillosa, a la misma generación que uno. Eso debió ocurrir la tarde de octubre cuando Carlos (ese hermano mayor de 17, ahí de la adultez allá en 1969) puso en el Winco el simple de vinilo de un grupo que se llamaba Almendra, formado por cuatro tipos –hombres, en el universo de un pibe que estrenaba los 13– de casi su misma edad. Pero eso no ocurrió. Allí estalló otra de las posibilidades que brindaba tener un hermano mayor en los ’60: endurecer las opiniones haciendo tándem generacional con alguien que ostentaba aquella autoridad respetable mencionada. Era el “Tema de Pototo” en el lado A, la reedición de la canción editada un año atrás y que habíamos escuchado en el primer long play de Leonardo Favio sin prestarle demasiada atención, inmersa en el bolerismo de “Fuiste mía un verano” y el “o quizás simplemente le regale una rosa” y escondida bajo el título de “Para saber cómo es la soledad”, que pertenecía a los últimos coletazos de actualización musical de nuestros viejos. Era “Final” en el lado B. Y era el silencio de los dos en la pieza, aquella tarde de octubre, dando vuelta una y otra vez el disco para escucharlo de nuevo y entender que no habría discusión posible. Que ahí estaba la confirmación de una banda sonora para la película callejera que protagonizábamos en aquellos años cada uno por su lado. La banda sonora que habían arrancado Los Gatos y Moris menos de dos años atrás pero que, de la mano de Almendra, crecía poética y musicalmente hasta lo que aquella tarde nos dejó en silencio y, paradojas nacionales, nos llenaba de palabras y sonidos que, a partir de ese momento, ya eran nuestras.
No podría contar la cantidad de veces que caminé silbando “Final” (era imposible cantarlo sin imitar de manera patética la voz de Spinetta “grillos, plantas vengan hacia mí, yo también me dormí detrás de la gran ciudad...”) hasta la casa de mis amigos. Y tampoco podría determinar a ciencia cierta si lo que me producía tanta felicidad era ver a Eduardo Anetta, a Ángel Larrea, al Gallego Héctor Ramos o la canción sirviendo de telón de fondo a esa libertad.
A los dos meses, ni sé cómo (aunque supongo que las monedas de los vueltos que quedaban en nuestros bolsillos y no en el de nuestros viejos deben haber tenido un lugar destacado en la compra), en secreto nos regalamos para año nuevo el primer long play: el tipo, la lágrima, el ojo, la sopapa y “Muchacha” y “Figuración” y “Ana no duerme” y la sensación de que el mundo estaba cambiando. El mundo era, para aquel pibe de 13, la posibilidad de atravesar Villa Urquiza sabiendo que el respaldo de Almendra estaba ahí en cada esquina, las juntadas en el cordón de la vereda después de la cena para escuchar a Pedro Aníbal Mansilla anunciar en la Spica “la media hora de rock nacional” por Modart en la noche y “Laura va”, conseguir como sea la Pinap o la Pelo para saber más y la satisfacción de sacar la guitarra a la calle (hay que decirlo, Almendra, como nunca nadie antes, fue la posibilidad de sacar la guitarra a la calle) para intentar sin éxito esos acordes imposibles que Spinetta parecía inventar más allá del do-fa-sol con los que pretendíamos atrapar la sonrisa magnética de las pibas del barrio aunque todavía quedara demasiado grande el sueño de “hasta que por la ventana suba el sol”.
Después, con los años, Spinetta fue Pescado Rabioso, Invisible, Jade y eternamente El Flaco para otros pibes de 13 y de todas las edades. Después, mucho después, supe que en aquel Spinetta de Almendra ya estaba toda la poesía del Nuevo Cancionero Argentino con Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana a la cabeza, todo el arte de componer sin red del Cuchi Leguizamón o Aníbal Troilo y toda la música de Charlie Parker o Miles Davis como si patearan ellos también por Corrientes y Uruguay. Después, cada uno de esos pibes que éramos, entramos en otras discusiones y aprendimos a endurecer las opiniones enfrentándonos a otras autoridades nada respetables. Pero llevamos, con la misma certeza de aquella tarde de octubre cuando estalló en el Winco Almendra, esa música de fondo que compuso el Flaco desde siempre y para toda la eternidad. Por eso, quizás, Carlos sigue tratando de sacar todavía esos acordes imposibles y yo, cada vez que lo necesito, silbo “Final” para sacarme de encima el esgunfie.
Fuente:MiradasalSur


DOS DESPEDIDAS DESDE ROSARIO A LUIS ALBERTO SPINETTA
No lo escuchábamos, lo respirábamos
Por Esteban Vázquez
Ya llovió; ayer estuvimos sin luz.

Un oyente de El Perseguidor, tocayo mío, me avisa de la muerte del Flaco. Yo estaba en la casa de mi hermano, él cebaba mate.

Para qué uno se pone a escribir estas cosas sino para intentar un diálogo con alguien...? sobre todo ahora que existen estas "redes sociales". Ayer, anoche, miraba las publicaciones de gente que tengo como amiga en Facebook, digo "gente que tengo como amiga" porque naturalmente no todos son amigos. Pero había como un canto unísono, no monocorde, de dolor. Excepto algunos casos aislados, todos hablaban con comentarios breves, oraciones de incredulidad, o párrafos más extensos, sobre la muerte del Flaco.

Desde hace algún tiempo he pensado qué pasaría ante la muerte de determinadas personas, algunas más o menos allegadas a mí, el primero sobre quien tuve ese pensamiento fue mi viejo, el Mono, algunos amigos cercanos dirían: el Mono viejo, porque mi hermano heredó con justicia lo de "Mono". El Mono viejo ya se fue. Hace unos años. Pensaba sobre algunas personas, me preguntaba silenciosamente qué pasaría cuando se fuera tal o cual. Y pasa nomás... Leandro Arteaga me hablaba de Gertrude Stein hace unos días; le conté del embarazo de Marina, y lúcido, me dijo que Stein había dicho que cuando viene alguien nuevo al mundo el mundo no es el mismo, del mismo modo que cuando alguien se va. Yo intuía no la muerte, sino cómo sería el mundo después de la muerte de algunas personas. No lo intuía, más bien me preguntaba cómo mierda sería. Probablemente muchos se pregunten o hagan conjeturas sobre la ausencia de algunos en este mundo.

No tendría más de doce años cuando entré por primera vez a la radio de mi pueblo. Radio Santa Cecilia, la primera radio de mi pueblo; le guardo cariño por eso y porque fue la primera radio donde hice mis primeros pasos. Yo estaba en la discoteca de la radio, bastante nutrida con discos de vinilo, estaban divididos por género musical, y para eso habían encintado los perfiles de los sobres de los discos que daban hacia el lado de afuera, lo que uno llamaría el lomo en un libro, con cintas de distintos colores, un color para el folclore, otro para el tango, otro para el rock, y así... había azules, rojos, amarillos, negros. En la radio estaba Carlos Tellería, un conductor sensible y multifacético que ha dejado, y sigue dejando huellas en mucha gente de la zona. Yo hurgueteaba los discos. Me atraían las tapas. Las fotos de Valeria Lynch, de Alejandro Lerner y un disco donde aparece con un saco blanco horrible, las tapas con culos bronceados que generalmente eran compilados de música de Brasil... pobre Jobim, las caras a veces serias, a veces sonrientes de Julio Sosa, de María Graña, de Pugliese. Algunas tapas cautivantes, las de Pink Floyd, las de los discos de Yes, las de Queen, los cuatro caminando por la senda peatonal de alguna calle de Inglaterra. Recuerdo una tapa de un disco de Raúl Porchetto con una campera de cuero impresionante. Las de Virus... Fito se debe acordar de tantas más. Y de pronto aparece una de un color rosáceo, a veces lila, a veces violeta, Kamikaze. No sé por qué cosa misteriosa siempre que ponía un vinilo en una bandeja, ponía la púa sobre el segundo tema, nunca en el primero, siempre en el segundo surco. Así fue que el primer tema que escuché de Spinetta fue Ella También. Esa mezcla perfecta y hermosísima de piano y guitarra, y la letra: "Ella también se cansó de este sol... viene a mojarse los pies a la luna", increíble. No tardaría en intentar sacar ese tema con la guitarra, ese puntualmente es relativamente fácil. Ahora pienso que mi relación con la guitarra puede contarse a través de los temas de Spinetta que intenté sacar con la guitarra, con mayor o menor éxito, eso no importa. Pero no eran fáciles.

Después vinieron dos grandes cronopios, uno más cronopio que el otro, el Mito Mogni y el Gabi Spallione. Una vez, recuerdo haber entrado a la casa de Mito, yo tenía 13 años, él estaba escuchando un disco con una música inmensa, yo no tenía idea, su casa olía a gatos, a flores y a patchouli, espectacular; me acerca con su mano el sobre del disco que estaba escuchando, era Alma de Diamante, la banda era Spinetta Jade; yo miraba al tipo ese de nariz rara con un sombrero de flores en la cabeza, pensaba que era él, el Mito; "el dulzor del río te curará las heridas de los sitios", si, así como se lee, "el dulzor del río te curará las heridas de los sitios"... ¿Puede no meterse en tus entrañas eso, a esa edad?, ¿Puede no empezar a cambiar tu vida para siempre? Otro disco que Mito me acercó fue El jardín de los presentes, de Invisible, esa cara de la tapa, una cara pintada, una cara con la piel pintada, unos colores viejos; "hoy tu pollera gira el viento... quiero verte bailar..." Increíble.

Después vino El nombre es lo de Menos, un programa de radio que me abrió su corazón, allí estaban Mito, Gabi, Mario Tosco, María Pelliza y una serie de personajes que merodeaban dulcemente. Allí conocí más cosas del flaco, recuerdo que una vez en la FM Láser de Santa Isabel, porque Jorge Rivero nos había echado a la mierda de la Santa Cecilia, Mario Tosco trajo El jardín de los presentes, me terminé de enamorar, Dios de la adolescencia, Las golondrinas de Plaza de Mayo, Que ves el cielo, El anillo del Capitán Beto.

Recuerdo una reunión una tarde en casa de Gabi, yo 14 o 15 años, donde se me ocurre preguntarles a él y a Mito por dónde me convenía empezar para escuchar a Spinetta, y agarraron una hoja en blanco, que conservo, y me escribieron disco por disco, los temas que a ellos más les gustaban. Creo que a Mito le gustaba Artaud, de Pescado Rabioso. Y yo andaba con esa lista sagrada, como una especie de llave a algún sitio maravilloso. Volvía en bicicleta por las calles de tierra del pueblo, de noche, y mientras me sentaba a cenar con mi familia, pensaba en esas armonías.

María Pardo me regaló una vez una revista sobre Spinetta, se debe acordar, me dijo que no se conseguía, yo le creí. Tenía poemas inéditos, recuerdo uno que dice: "Voy a conquistar a las naranjas... para que me sigas... para que me sigas"

Con Sebastián Romero nos escondíamos en la discoteca de LT8, él tenía su teclado allí, y había dando vueltas alguna guitarra, cuando estaba Raúl Rey como director artístico había una guitarra en su oficina, pero después la llevaba yo. Sebastián era tan fanático como yo de Spinetta, y él me pasaba acordes que eran como ventanas al paraíso para mí, revelaciones estelares venidas de algún sitio mágico, el de la música, nada más y nada menos. Yo armaba esos acordes y el placer era indescriptible, mis amigos saben que en un asado, reunión, guitarreada, cuando empezamos a cantar Spinetta no se sabe cuándo terminamos.

Con Sebastián, entusiasmados con la música, una vez preparamos un repertorio muy spinetteano donde matizaban Charly García o Fito Páez, y nos presentamos en un bar muy hippie que había en Sarmiento entre Tucumán y Catamarca, Fidel. Yo tenía 39º de fiebre. Fuimos igual. No recuerdo quién me había prestado una Ovation. A la tarde, ese día, en la prueba de sonido, vi tocar a un pibe que cerraría la noche junto con una cantante, cuando lo escuché y lo vi me alivié por no tener que tocar después de él esa noche. Ahí conocí a Marcelo Stenta. Después de su prueba, se acercó, me preguntó qué íbamos a hacer, le hablé de Spinetta, en ese momento nos sentamos en dos sillas, frente a frente, y estuvimos hora y media tocando y cantando Spinetta, recuerdo que me pasó los acordes de Aguila de Trueno, yo me sentía Gardel.

Es cierto lo que dijo Beatriz Vignoli, a Spinetta no lo escuchábamos, lo respirábamos. Ayer pensé en todos mis amigos, a la mayoría le gusta Spinetta, los pensé llorando solos como yo, quizá todos nos estábamos pensando entre sí. Pensé en Martín, en el Guille Rizzotto, en Marcelo, a quien llamé para avisarle, en Che Ché, en Mito, en Gabi, en Mario, en María, y en muchos más.

Un viento celeste, No te busques ya en el umbral, Dale gracias, Yo quiero ver un tren, Canción para todos los días de la vida, Amenábar, Que ves el cielo, Ana no duerme, Durazno Sangrando, Dios de la Adolescencia, Cantata de Puentes Amarillos, A Starosta, Bajan, Todas las hojas son del viento, Será que la canción llegó hasta el sol, Sexo, La herida de París, Barro tal vez, Almendra, Jilguero, La montaña, Paraíso, Jazmín, La sed verdadera, Cuentas de un collar, Adentro tuyo, No quiere decir, Preso Ventanilla, Diana, Quedándote o yéndote.
Fuente:Rosario12

DOS DESPEDIDAS DESDE ROSARIO A LUIS ALBERTO SPINETTA
Una brújula permanente
Por Roberto Caferra
Duele todo. Mucho duele.

Mi hijo Tomás tiene 13 recién cumplidos. No se sí sabe muchas cosas de la vida pero fue contundente. Poco después de las seis de ayer llamó al celular para dar la noticia (paradoja extraña justo a un tipo que vive de la noticia). "Papá, se murió Spinetta", dijo con su voz conmovida por la muerte o porque intuía el futuro dolor de su padre. El pibe, ese niño al que intenté hacerle saber cuán importante es la discografía del Flaco en mi vida, lo sabe casi todo. Tal vez sospechaba que detrás de la noticia habría un desmoronamiento. Y quiso estar ahí. Y eso hizo que todo sea aun más difícil. Trece años. Nada y todo.

Estaba en reunión en el coqueto bar del Hotel Savoy. Y fue una trampa para las lágrimas, las ganas de soltar el alma a la mesa de un café ya frío. Maldito pudor. Vergüenza y la puta madre. Lloré en el auto huyendo del centro escuchando los balbuceos conmovidos de Fabi Cantilo en una radio porteña. Y fue peor.

Murió Spinetta. Murió el dueño de muchas de las respuestas que yo al menos esperaba a mis infinitas preguntas.

Al Flaco, con sus melodías, sus canciones, sus palabras, sus conciertos, los encuentros, su pálpito, su mirada, su merodeo por el mundo, le di un lugar determinante en mi vida. Guía, docente, conductor, maestro. Lo escuché, lo leí, lo seguí, lo admiré y lo amé.

Mi viejo era mi viejo. Allí no hay elección alguna. Al flaco lo adopté como lo que fue. Una brújula permanente.

Detrás de cada pregunta, hay respuesta Spinetta. Y eso es mucho. Solo el amor puede sostener. No creo en nada si no hacemos el amor. Estar entusiasmado con "tu" corazón todos los días. El Flaco es infinito

Asi leí a Baudrillard, Bataille o Foucault, entre muchos, cuando el flaco nos "aconsejaba" con su sabiduría en los lobbies de los hoteles rosarinos. No tenía más de 20 años cuando lo entrevisté por primera vez para un trabajo práctico de comunicación. Balbuceante, nervioso, inútil, buscando excusas de cronista para que me adopte como hijo de por vida.

Lo cité hasta el infinito y más allá. Para explicar que "toda la vida tiene musica hoy" o los antídotos contra todos los males de este mundo. Del principio al fin.

Tenerlo cerca me salvó. Escuchar sus discos cuando los terremotos de la vida parecen cercarnos resulta imprescindible y milagroso.

Lo vi a Mario llorar toda la tarde maldiciendo al cáncer, al pucho, a los hijos de puta que están vivos.

El martes mi hijo menor, Lucas, cumplió 11 años. Como obsequio pequeño le dejé pegado en su muro de Facebook un video con una versión en vivo de la canción Alma de Diamante. "Gracias papi por la canción re linda", escribió agradecido y mentiroso. Sé que tarde o temprano le va a gustar.

Dejaré el atuendo de viuda para otros, lo mío es sincera desorientación. Absoluta y desgarradora. No saber por donde empezar. Sin brújula se me hace difícil.
Fuente:Rosario12




CINE
05 de Febrero 
“Salsipuedes”, de Mariano Luque, participa del Foro Cine Joven del Festival de Berlín

“Salsipuedes”, ópera prima de Mariano Luque, cuya versión de mediometraje participó el año pasado en el Festival de Cannes, será uno de los largometrajes argentinos que representarán a América Latina en el Foro del Cine Joven del 62do. Festival de Berlín, que se celebrará en la capital alemana entre el jueves próximo y el domingo 19.

El otro largometraje argentino que estará en el Foro de Cine Joven de la Berlinale es “Escuela Normal”, un documental de Celina Murga, donde la autora de “Una semana solos” registra un año en la vida de los estudiantes secundarios de la Escuela Normal 5 de Paraná, la primera de su tipo fundada por Domingo Faustino Sarmiento.

Además de estos filmes, "Nosilatiaj. La Belleza", ópera prima de la cineasta argentina Daniela Seggiaro, competirá en la sección Generation del certamen alemán, a donde llevará la historia de Yolanda, una joven de la comunidad indígena wichi que trabaja como empleada en casa de una familia criolla.

Protagonizado por Mara Santucho, Marcelo Arbach, Mariana Briski y Camila Murias, “Salsipuedes” es una grata sorpresa en el nuevo panorama de cine argentino y forma parte de una corriente muy interesante de realizaciones cordobesas, donde se destacan “Criada”, de Matías Herrera Córdoba, ”De caravana”, de Rosendo Ruiz, y “Yatasto”, de Hermes Paralluelo, ganador del último Bafici.

Mariano Luque, su director, afirmó en una entrevista con Télam que su intención “era hablar sobre la violencia hacia las mujeres, teniendo en cuenta situaciones o cuestiones que me parecían muy cercanas y presentes en la sociedad cordobesa”.

El filme debut de Luque retrata de modo visionario y original la experiencia de la violencia cotidiana en Córdoba y critica con mucha sutileza el machismo propio de muchos habitantes de esa provincia.

El realizador cordobés realizó una primera versión de 44 minutos (vista en la Cinéfondation de Cannes el año pasado) y ahora la convirtió en un largometraje donde Santucho, Briski y Murias se ven envueltas en un clima de violencia mientras veranean en un camping serrano.

La trama narra las desventuras de Carmen (Santucho), que pasa junto a su esposo, su madre y su hermana menor unos días de vacaciones en un bello paraje de las sierras cordobesas, donde la violencia latente (y explícita en breves momentos) genera un clima de tensión que los rodea y revela las miserias de una sociedad fundada en el machismo, el miedo y una complicidad traducida en charlas banales.

“Lo que más me interesaba era mostrar una especie de complicidad con la violencia, ya que hay como una violencia cómplice que incluso es aceptada y acompañada", dijo Luque.

"Me interesó mucho el trabajo con los diálogos, quería hacer la historia en una clave naturalista y traté de escarbar la jerga y los modos de comunicarse de mi entorno”, sostuvo.

Luque, que es dibujante apasionado por la historieta y estudia cine en la Universidad Nacional de Córdoba, agregó: “Descubrí en ese modo de hablar como una especie de violencia escondida a través del humor. Se habla mucho con ironías y dobles sentidos, pero siempre hay una especie de violencia implícita en esas palabras”.

“Existe ese tono simpático constante, cierta ironía y humor en la manera de comunicarse de los cordobeses, que esconde toques de agresión que no están del todo evidenciados. Me parece interesante revelar cómo se las rebusca el lenguaje para esconder este tipo de cosas”, señaló el joven director que había pasado con el “work in progress” de su filme por Río Negro, Toulouse y el Bafici.

El Foro de Cine Joven de Berlín es una sección abierta a lo más nuevo que produce el cine mundial, prevé un programa principal de 38 películas, de las cuales 26 en primicia mundial y otras ocho en premiere internacional, a las que se agregarán eventos, instalaciones y otras manifestaciones al margen del cine.
Fuente:Telam


07 de Febrero 
62do. Festival de Cine de Berlín
Daniela Seggiaro debuta en Berlín con su pelicula “Nosilatiaj. La Belleza”

“Nosilatiaj. La Belleza” es el nombre del primer largometraje de la argentina Daniela Seggiaro, que aboga por el cuidado de la naturaleza y la ecología, pone en valor la identidad de la comunidad wichí del Chaco salteño y competirá por el Oso de Cristal en la sección “Generation” del 62do. Festival de Cine de Berlín, que empieza el jueves próximo en la capital alemana.



Escrita y dirigida por Seggiaro, la película fue filmada en noviembre pasado en la provincia de Salta, gracias al premio Opera Prima del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y, especialmente, a la confianza y el trabajo de miembros de las comunidades Wichí de Santa Victoria II y La Puntana, ambas ubicadas en el Chaco salteño.

La participación argentina en Berlín se completa con “Salsipuedes”, ópera prima de Mariano Luque, y “Escuela Normal”, de Celina Murga, que participan ambos en el Foro del Cine Joven del certamen, que se celebrará entre el 9 y el 19 de febrero próximo.

“Nosilatiaj. La Belleza” cuenta la historia de Yolanda, una joven de origen wichí que trabaja como criada de una familia criolla y relata, en su lengua natal (el wichí lhämtes), cómo sufre el injusto corte de su cabellera, que representa su don personal y constituye la base de su belleza, lo cual pone en crisis su relación con el mundo y su futuro.

La película, que se verá en Berlín los días 14, 15 y 18 de febrero, “está basada -según Seggiaro- en una historia real que me pareció muy simbólica de muchas cuestiones que suceden a nivel intercultural. Ese es su punto central, ya que está relacionada con una situación muy actual: los sufrimientos de las comunidades indígenas y su relación con la sociedad criolla”.

“Es la historia de Yolanda, que vive con una familia criolla y desde su infancia atesora recuerdos de su comunidad wichí. Su cabellera -larga, negra y sedosa- es el don que le da su abuela al nacer. Y el corte de su pelo produce una crisis que le hace decidir a qué mundo quiere pertenecer, el mundo blanco y criollo o el mundo wichí”, explicó la directora en una entrevista con Télam.

“Me propuse transmitir el valor de la incorporación de la lengua wichí, el pensar del monte y la naturaleza como la verdadera belleza que tenemos, la importancia de la cultura propia y el hecho de encontrarse como persona dentro de ella. Ese es el punto fundamental y lo que me permitió hallar gente de las comunidades que aportara su visión del mundo para la película”, recordó Seggiaro.

Con Ximena Banús, Camila Romagnolo y Víctor Hugo Carrizo, el filme muestra que “para los wichís los atributos femeninos de belleza son el cabello y la sonrisa, pero además, al nacer, la abuela le dice a Yolanda que su cabellera es un don, un atributo de su personalidad, y por eso para ella tiene un significado afectivo y de identidad cultural muy fuerte”, añadió la cineasta.

Seggiaro sostuvo que “la anécdota que da cuerpo a la película tiene un origen real, pero está convertida en una ficción. Me la contó mi madre, una antropóloga que trabaja con las comunidades wichís desde hace muchos años. Con ella empezamos a pensar en el proyecto hace tiempo y estoy contenta porque lo estrenaré en Berlín”.

Según la directora, “Salta es quizás la provincia que más etnias tiene, pero en las escuelas sólo se escucha el castellano, cuando quizás haya chicos que hablan cinco idiomas en un solo curso. Hay una lucha para que se reconozcan todas estas culturas y se conviva en la diferencia”, apuntó.

Para Seggiaro, en su provincia “hay como una única forma de ser salteño, pero en realidad hay muchísimas otras y esa problemática es parte de la película también, porque propone que todas esas culturas puedan convivir en sus diferencias y no haya una sola, la criolla, que prevalezca sobre las demás”.

La cineasta señaló que “la idea de belleza que ofrece la película tiene que ver con la idea de la belleza natural, con el hecho de respetar el monte chaqueño, lo que fue el Gran Chaco, que fue devastado y está siendo talado actualmente. Es como un gran llamado de atención frente al desastre ecológico”, alertó.

En ese sentido, Seggiaro advirtió que “algunas comunidades wichís están sufriendo porque lo que está sucediendo es que sigue avanzando el frente sojero en esa zona y eso genera mucho desmonte.

Ellos tiene fundamentalmente el reclamo de sus tierras, sus territorios son cada vez más chicos y deben pelear por eso y por la conservación de su cultura y su lengua”.

“El desmonte los obliga a irse de sus lugares y eso repercute en su cultura y en su lengua. El río que es otra gran fuente de vida en este momento también tiene algunos problemas. Es siempre una situación delicada la que se vive en el Chaco, un lugar muy rico culturalmente pero poco valorado”, agregó.
Fuente:Telam

07 de Febrero 
Cine
Brédice y Valenzuela protagonizan “Todos contentos”, tercer filme de Milewicz
Por Verónica Rodríguez
Los actores Leticia Brédice y Gonzalo Valenzuela son los protagonistas de “Todos contentos”, el nuevo filme del realizador Eduardo Milewicz, que transita la tercera semana de rodaje y que plantea una peligrosa relación entre un deportista en el ocaso de su carrera y una joven de 15 años.


“Interpreto a un deportista al que se le terminó su carrera, que vive en la soledad absoluta, con un futuro que depende de su pasado y que a partir de la relación con esta joven empieza a ver que está vivo”, describió Valenzuela a su personaje en diálogo con Télam.

Es que en esta historia el actor se pone en la piel de Javi, un jugador de vóley que enfrenta la crisis de su retiro profesional en el momento donde se cruza con Nuri (Malena Villa), una adolescente de 15 años que se encuentra a la deriva.

Otra de las protagonistas es Leticia Brédice, quien interpreta a la madre de la joven, otro de los personajes solitarios y desvalidos del relato, una mujer que busca sobrevivir como puede entre su trabajo cotidiano, sus sueños frustrados y la difícil tarea de criar a una muchacha sin rumbo.

“Esta mujer dedica su vida a ser madre. No quiere ni cree en los hombres, no tiene sexualidad. Su libido pasa por su hija”, definió la actriz que brilló en el papel de Verónica San Martin en la ficción de Telefé, “El elegido”.

“Venimos de una o dos generaciones donde creemos que la mujer puede sola con todo y es mentira. En mi caso, como mujer, esto me afectó mucho. Me parece que es un cuento mentiroso que una mujer pueda sola con un hijo”, afirmó Brédice a esta agencia mientras esperaba pasar por vestuario y maquillaje y comenzar otro enérgico día de filmación.

En un caluroso y soleado día de rodaje en los consultorios externos del Hospital Fiorito de la localidad bonaerense de Avellaneda se realizó una intensa jornada de filmación en la que Brédice y Valenzuela bromearon entre ellos ante inesperadas situaciones que tenían lugar entre toma y toma.

Rodeados de extras, muchos de ellos niños, los actores filmaron una de las primeras escenas de la película en la que sus personajes se cruzan por primera vez bajo la batuta de Milewicz, hacedor de filmes como “Samy y yo” y “La vida según Muriel”.

“La película transita por cierta oscuridad, necesita atravesar la tragedia para encontrar el camino”, afirmó Valenzuela, uno de los protagonistas de la ficción “Un año para recordar” que se emitió el año pasado por Telefé.

Para la actriz de títulos cinematográficos como “Cenizas del paraíso”, “Plata quemada” y “Nueve reinas” esta es una historia que “a cualquier mujer que tiene una hija joven le puede pasar. Ella dedica su vida a ser madre y decide vivir para su hija”.
“A mí siempre me costó mucho decidir, me volqué más a ser actriz que madre. Podría tener muchos hijos y no los tengo, pero no lo lloro porque elegí el camino que me llevó a lo que tengo hoy”, confesó Brédice.

Al ser consultada si la película busca dar un mensaje, la actriz que tiene previsto para este año el rodaje de otra película y grabar una ficción, reflexionó que “tanto las películas hoy, como nosotros, los actores, no tenemos que estar pendientes de un mensaje sino de contar algo amoral”.

“Yo trato de no transmitir algo sino de que al espectador le aparezca lo que desea porque uno puede tratar de mostrar algo y la gente se engancha con otra cosa. No es una tarea del actor, es el público el que debe elegir lo que quiere ver”, agregó.

En cuanto a la situación del cine argentino en la actualidad la actriz expresó que “el cine es un bingo en cualquier lugar del mundo, pero en América Latina tenemos un prejuicio con nuestro cine y creo que nosotros debemos generarle el interés a la gente y el público debe confiar en las historias”.

“Hay que ir a ver nuestro cine, cada vez está mejor valuado en el mundo y somos nosotros los que no lo estamos viendo”, afirmó la actriz.

Por su parte, Valenzuela apuntó que se trata de “una industria muy combativa. Las películas necesitan ese valor agregado de haber sido premiadas afuera primero para llegar a estrenarse en sus países. Algunas ganan festivales y cuando llegan a las salas no se sabe qué va a pasar, pero la calidad es clara, son excelentes”.
Fuente:Telam



TEATRO
05 de Febrero
Desde el 21 de marzo
Norma Aleandro vuelve a ser María Callas en "Master Class"
"Master Class", la pieza musical de Terence McNally que hace 16 años presentó Norma Aleandro bajo las órdenes de Agustín Alezzo en el teatro Maipo, volverá con la célebre actriz como protagonista, idéntico director y la misma sala desde el 21 de marzo.

En “Master Class”, Aleandro interpreta a la cantante y actriz María Callas, centro de una historia de confesiones, de cuando empezaba su carrera y era muy criticada, pasando por su éxito hasta un monólogo final acerca del sacrificio del artista.

Por aquella presentación que llegó a la Argentina en 1996, a un año de su estreno en los escenarios neoyorquinos, Aleandro recibió el premio ACE a mejor actriz y el ACE de Oro a la Trayectoria, mientras que Alezzo fue distinguido como mejor director.

"No sabía cómo tanto tiempo después iba a encarar el estudio del personaje, y no quise ver videos, sino que me centré en la obra nuevamente, que es hermosa, y en mi conocimiento de Callas que, aunque no es una biografía, tiene mucho de su historia", dijo Aleandro a Télam.

"Me entusiasma mucho volver a hacerla... Antes en teatro era frecuente tener un repertorio, pero hace mucho que ya no se hace porque es imposible mantener una sala con ese despliegue, por eso lo bueno es dejar a las obras y volver a tomarlas mucho después", explicó la protagonista del filme “La historia oficial”.

"En cada pasada es un séptimo sello -insistió-, tener otra visión, una nueva mirada desde otra perspectiva, porque los años han pasado, y ahora estoy en eso, en una nueva visión de la obra, pero sobre todo en la tarea de cómo encarar el personaje sin atarme a viejos esquemas".

A propósito del cambio generacional del público que ahora accederá a la pieza, Aleandro comentó que apenas salió publicada la información acerca de que la obra se reponía "la gente se volcó a la boletería del Maipo, y Lino me llamaba diciéndome que había cola y la venta era importante".

"Son hombres y mujeres de muy distintas edades, es decir que por lo que se ve, es público que no ha visto `Master Class`, quienes la vieron y desean volver a hacerlo y el que se la perdió entonces. Es interesante que la gente tenga ganas de verla, como yo tengo ganas de hacerla", repasó.

Desde una percepción personal, confió que "para mí hacer `Master Class` es un 99% de placer y, aunque por supuesto tiene sus dificultades como toda creación las tiene, vale la pena”.

“Hacer teatro siempre es un riesgo, pero vale la pena, en este caso el riesgo noche a noche", abundó la actriz que este año, según adelantó, no hará cine.

En el mismo tono reflexivo, la artista, de 75 años, consignó que "el teatro es un riesgo permanente, noche a noche, como el trapecio: un trapecista no está en riesgo sólo la noche del estreno sino todas, y una de las dificultades es no caer en la rutina, porque un actor nunca tiene que entrar en la rutina".

Con la sabiduría que le otorga su laureada trayectoria, aseguró que “a través de los años y con ese testeo que uno puede tener desde el escenario del público de la platea, a la gente le gustan las buenas cosas, no importa que sean cómicas o dramáticas, que las hagan unos u otros, sino que las hagan bien, y que tengan que ver con las vidas del ser humano".

En relación a la historia que se narra en la pieza, apuntó que "la vida de la Callas tiene un punto, un romance enloquecido, donde ella se enamora de un hombre profundamente, un hombre que odia lo que ella más ama, que es la ópera, que no quiere que ella cante, y así obedece, y al seguir con él pierde la voz, y su vida se convierte en tragedia".

Enseguida, Norma subrayó el valor de la obra a partir de responderse varias preguntas: "¿Cuánta gente del público es cantante? -se pregunta-, ¿cuánta gente del público ha doblegado cosas muy profundas por amor? ¿Cuántas? Muchas. Es una pieza acerca del sacrificio, de uno atroz, una pérdida enorme, porque no solo pierde su amor, sino su voz y lo que más amaba hacer", sostuvo.

"Hay obras que pueden transformarse en clásicas porque tocan puntos vulnerables del ser humano y el ser humano es el mismo y esos puntos también. Lo que importa es que la obra conmueva, porque eso hace que el público se involucre y eso pasa con `Master Class’", completó.

Además de esta vuelta y de una participación en “Lobo”, la tira que El Trece estrenará mañana a las 22.30, la semana que viene Aleandro comenzará el rodaje para La Televisión Pública del unitario "En tratamiento", con Diego Peretti, versión local de la serie "In Treatment", que se vio por HBO.

Debajo de los tablados y los sets, la también protagonista de las películas “El faro” y “El hijo de la novia”, ya prepara como directora una nueva puesta de "Escenas de la vida conyugal", clásico del cine y del teatro de Ingmar Bergman, que ella misma protagonizó con Alfredo Alcon hace 18 años.

"La vamos a hacer con dos actores que tengan cuarenta y pico, la edad que Alfredo y yo teníamos entonces. Será una vuelta sobre algo ya hecho pero desde otra perspectiva que es la dirección, un trabajo mucho menos riesgoso que el de actuar en un escenario", comentó.

La charla con Aleandro acerca del regreso de “Master Class” tuvo lugar en una quinta en Moreno, provincia de Buenos Aires, propiedad del productor Lino Patalano, donde además de la figura estelar estuvo presente todo el elenco, hubo ópera y algo más.

En los prolijos jardines de la residencia, se pudo disfrutar de un espectáculo en el que hubo arias -de Verdi, Puccini y Bellini-, interpretadas con piano por los cantantes-actores que participan en la puesta, y una andanada de fuegos artificiales.

Con dirección musical de Susana Naidich, el elenco de “Master Class” está conformado por Lucila Gandolfo y Carolina Gómez, que se alternarán en los papeles de las dos sopranos, Marcelo Gómez como el tenor, Santiago Rosso como el pianista y Héctor Argüello como el utilero. La escenografía y la iluminación serán de Tito Egurza, el vestuario de Pablo Battaglia, mientras que los trajes de Aleandro serán de Gino Bogani, basados en los auténticos modelos que luciera Callas durante sus famosas clases magistrales.
Fuente:Telam

08 de Febrero 
Comienza el segundo Festival Shakespeare Buenos Aires


Distintos elencos argentinos tomarán parte de la segunda edición del Festival Shakespeare Buenos Aires, que se desarrollará desde este sábado hasta el próximo domingo 19 en distintos espacios de la ciudad con entrada libre y gratuita.

Además de funciones teatrales, este encuentro propone diferentes espectáculos y actividades gratuitas mediante las cuales se homenajeará al genial dramaturgo y poeta británico, autor de piezas casi eternas como "Hamlet", "Enrique IV", "La tempestad" y "Romeo y Julieta" Las actividades del festival se dividirán en espectáculos (teatro, música, danza, títeres, ópera) y actividades académicas (workshops dictados por invitados internacionales y referentes locales).

En el marco del encuentro funcionará el espacio La Aldea Medieval, donde el público podrá participar de talleres de caligrafía, diseño de indumentaria de la época, tiro con arco y flecha, esgrima, cocina, música y danza renacentista.

Esta actividad se desarrollará los sábados 11 y 18 y los domingos 12 y 19 en el Buenos Aires Polo Circo, situado en avenida Garay y Brasil.

También habrá una Bicicletada Shakespeareana, que partirá el domingo 12 a las 10 desde la Dirección General de Museos (Avenida de los Italianos 851) y concluirá en el anfiteatro de Costanera Sur, con lectura de textos e interpretación por parte del público participante.

La programación se compone de "A Lover’s Complaint", dirigida por Sergio Amigo y protagonizada por Daniel Kelly (15, 16, 17 y 18 a las 19.30 en el auditorio El Aleph del Centro Cultural Recoleta).

También “Hamlet, la metamorfosis”, dirigida por Carlos Rivas y protagonizada por Gabriela Toscano (16 y 17 a las 20 en Café Rivas), "Lope de Vega y Shakespeare", dirigida y protagonizada por Malena Solda (16 y 17 en el Museo Fernández Blanco); "Macbeth, asesino del sueño", dirigido por Patricio Orozco y Quique López (17 y 18 a las 22 hs, en IMPA La Fábrica Centro cultural).

Otras obras que se podrán ver en el marco de la muestra son "Mantua", dirigida por Quique López (11 y 12 en IMPA); "Romeo y Julieta: Celebración del amor", una ópera dirigida por Ximena Belgrano Rawson (el 19 a las 20.30 en el Anfiteatro del Parque Centenario).

La grilla se completa con "De colección", dirigido e interpretado por el dúo teatral Los Modernos (el 15 a las 19.30 en el Anfiteatro del Parque Centenario); “Shakespir Show”, musical dirigido e interpretado por el grupo Los Carlinga y La Pomponio (11, 12, 18 y 19 en Polo Circo, y el 15 a las 19.30 en el Anfiteatro del Parque Centenario) y "Los bailarines de Arda", espectáculo de danza (11, 12, 18 y 19 en Polo Circo y el día 15 en el Anfiteatro del Parque Centenario).

Las funciones son gratuitas pero exigen el retiro previo de entradas en la Casa de la Cultura, avenida de Mayo 575, a partir de este miércoles.
Fuente:Telam


POESÍA
cuídate España
¡cuídate España, de tu propia España!
...
¡cuídate del futuro!
(Cesar Vallejo – Poema XIV
“España, aparta de mi este cáliz” - 1937)

¿has visto sordo lo que te decíamos?
que no debías al Franco mutilador de mujeres blancas darle alas
bruto embrutecido mendigo de las migas caídas del mantel de Europa
quizás haya tiempo para que despiertes
para que se levanten tus fusilados sin justicia
con su república aún caliente en el corazón y las manos

mírate ahora entonces, ciego
con tu vientre servido por buitres en la mesa de los inquisidores
mientras tu corona de oro robado pavonea su pretensión de madre
quizás no sea tarde para que grites
desde las osamentas expectantes de las fosas
con ojos huecos por años lo están esperando tus muertos

¿ves como las palabras del gusano te carcomieron los sentidos?
¿ves que Franquismo no es franqueza?
¿ves que seducción no es conquista?
¿ves que inversión no es memoria?
¿ves tu torpe espejo?

¿podrás apagar la hoguera alimentada con tu mejor sangre?
¿podrás abrir tu mariposa como un libro de urgente ternura?
¿podrás regresar a tus puertos con tus naves encintas
de conciencias tranquilas?

cuídate España,
demasiada sangre has derramado
dentro y fuera de tus entrañas
en ese cáliz contigo ya no brindamos

cuídate España,
cuando el banquete ha terminado
vuelven los santos a sus altares
y deberás barrer tus huesos llorando

Guido Guidi
Cba – Arg -10/02/2012
Envío:AexPPCdba
Aclaración: Las fotos que ilustran las notas que no son de origen son bajadas de la Web.

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