EL PAÍS DEL SÍMEACUERDO
Por Victoria Ginzberg
Cientos de miles de personas repudiaron en las calles de todo el país la última dictadura militar. En Buenos Aires, una multitud repartida en dos convocatorias ratificó marchando a la Plaza de Mayo la actualidad de la lucha por los derechos humanos.
UNA MULTITUD MARCHO JUNTO A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS
Con el eje en el poder económico
A 36 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la consigna principal fue por las complicidades de los grandes grupos económicos con el terrorismo de Estado. Hubo pedidos para que se aceleren los juicios y se abran archivos.
Por Victoria Ginzberg
Imagen: Télam.
“Los grupos económicos también fueron la dictadura”, decía la bandera que encabezó la marcha convocada por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia e Hijos (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) para conmemorar los 36 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Esa fue la consigna principal de la movilización que recorrió ayer por la tarde la Avenida de Mayo hasta entrar en una Plaza repleta. “Con los genocidas en el poder se implementó un plan económico, político, social y cultural contra el pueblo. Apoyando e instigando este golpe de Estado estuvieron los grandes grupos económicos. Exigimos juicio y castigo porque fueron parte de los que financiaron y se beneficiaron. Se enriquecieron con la dictadura y fueron partícipes: sin ellos el genocidio no hubiera sido posible”, leyeron luego integrantes de los organismos de derechos humanos desde el escenario.
La cita era para la seis de la tarde, pero las distintas organizaciones políticas, sociales y estudiantiles comenzaron a concentrarse desde mucho antes. La columna de La Cámpora en Alsina y Avenida de Mayo iba creciendo detrás de una bandera con la leyenda “democracia y soberanía” y dos muñecos grandes de Néstor y Cristina Kirchner. Los miembros de Kolina, la agrupación que responde a Alicia Kirchner, se juntaron con sus pancartas verdes alrededor del Ministerio de Desarrollo Social. También se fueron acomodando, entre muchos otros, el Movimiento Evita, la Martín Fierro, la Corriente Nacional de la Militancia, la JP descamisados, Miles, La Scalabrini, el Partido Comunista y Nuevo Encuentro, con Martín Sabbatella y Carlos Heller a la cabeza, la CTA y la Juventud Sindical de la CGT y la Federación de Estudiantes Secundarios.
Los HIJOS, con sus carteles con la gorra y la leyenda por juicio y castigo, estaban al lado de las Madres y Abuelas que levantaban la larga bandera azul con las fotos de los desaparecidos. Alrededor de ellos se ubicaron el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), el Archivo por la Memoria y la Diversidad Sexual, los familiares de desaparecidos japoneses y de los detenidos desaparecidos de la Iglesia de la Santa Cruz. La Asociación Argentina de Actores llevaba siluetas con nombres de los actores desaparecidos. Adelante, la escuela de percusión La Chilinga marcó el ritmo con sus “tambores en lucha”, como decían las remeras de sus integrantes. De hecho, muchas de las remeras de los que marcharon ayer llamaban la atención. Eran como una segunda bandera o, para algunos, la primera. La de Miles (de Luis D`Elía) eran amarillas, había varios motivos de La Cámpora (según la regional), muchas con la leyenda “Yo me pongo la camiseta por el juicio y castigo”, de HIJOS y de Teatro por la Identidad. Un grandote tenía un modelo negro que en la espalda decía “yo lo vi” y en la panza la foto de Néstor Kirchner mirando como el ex jefe del Ejército Roberto Bendini bajaba, subido a un banquito, el cuadro del dictador Jorge Rafael Videla. “Bajando un cuadro, formaste miles”, decía en la misma línea un volante de La Cámpora.
Poco después de las cinco, el lugar se pobló de personas sin pertenencia a organizaciones políticas, estudiantiles o gremiales, que llegaban a acompañar los organismos de derechos humanos. Había quienes traían sus bicicletas o los mates. Y un joven hasta llevó a su perro. Levantaban cámaras digitales o celulares. Un señor vestido con traje gris de verano, sombreo y un habano filmaba con su Ipad. Estuvieron el jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que se sacó fotos con quienes se lo pedían y la ministra de Seguridad, Nilda Garré.
La marcha arrancó luego de que terminara la primera movilización de la jornada, encabezada por agrupaciones de izquierda. “Las diferencias no son por kirchnerismo o antikirchnerismo, porque las dos marchas existían antes del kirchnerismo. Surgieron por la incapacidad de sintetizar posturas políticas ante coyunturas y las diferencias hicieron a que un año las Madres no pudieran leer su discurso. Pensamos igual sobre el terrorismo de Estado y a lo mejor podemos pensar igual en otras cosas. No-sotros criticamos la Ley Antiterrorista, pero no podemos decir que hay un política represiva por parte del gobierno nacional. De todas formas, el 24 de marzo es un día para que marche todo el mundo, más allá de cuántas marchas haya, es la movilización más importante del año”, reflexionaba Paula Maroni, mientras sostenía la bandera de HIJOS.
Los manifestantes avanzaron por una avenida cercada (“el gallinero”, dijeron después desde el escenario”) por las vallas de la carrera del TC que se correrá el próximo domingo. Pero las rejas fueron utilizadas por gente que se subía para aplaudir, para colgar pancartas y dibujos. Frente a la sede del gobierno porteño, la movilización le dedicó unos cantos poco agradables a Mauricio Macri. Pero la estrofa más coreada durante la jornada fue “Como a los nazis, les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”.
La bandera con las fotos de los desaparecidos entró a la Plaza acompañada por el clásico “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”. La multitud llenaba el lugar y se extendía por las calles cercanas cuando desde el escenario se comenzó a leer el documento consensuado por las organizaciones de derechos humanos convocantes. Marta Vázquez, Taty Almeida y Haydeé García de Gastelú, de Madres Línea Fundadora; Estela Carlotto, de Abuelas; Lita Boitano, de Familiares,y Carlos Pisoni y Agustín Cetrángolo, de HIJOS, fueron algunos de los que se turnaron en la tarea. En la línea de la convocatoria principal, se mencionó, entre otras, a las empresas Ford, Mercedes-Benz, Acindar, Clarín, La Nación, Loma Negra, La Veloz del Norte, Astarsa, Papel Prensa y el Banco de Italia como cómplices y beneficiarias del terrorismo de Estado. Hubo también un agradecimiento especial al Equipo Argentino de Antropología Forense, cuya tarea permitió que se identifiquen 515 desaparecidos y un pedido para que la Justicia acelere el proceso de juzgamiento de los represores –“ya son 273 los genocidas condenados, pero no hay un empresario entre ellos. Necesitamos que la Justicia avance más, porque muchas de las condenas no están firmes”– y para que se desclasifiquen todos los archivos de la dictadura pertenecientes a las fuerzas armadas y de seguridad nacionales y provinciales y los de la SIDE.
Durante el discurso, se hicieron críticas a Macri: “Un proyecto de exclusión, con patotas para ejecutar desalojos violentos, con una infraestructura para escuchas ilegales, con una policía diseñada por el represor Jorge ‘Fino’ Palacios y un modelo de educación y salud para pocos”. Los organismos de derechos humanos aseguraron que “desde 2003 a esta parte, el país ha avanzado mucho en materia de promoción y defensa de los derechos humanos”, mencionaron como una medida importante “ordenar la no represión de la protesta social” y elogiaron la alianza del “gobierno nacional y popular de Cristina” con Bolivia, Uruguay, Paraguay, Brasil, Ecuador y Venezuela, pero también criticaron la Ley Antiterrorista. “Queremos seguir dando ejemplo ante el mundo en materia de derechos humanos, medidas así nos alejan de este camino”, señalaron.
También hubo lugar para mencionar la guerra de Malvinas y reconocer a los soldados que fueron torturados por sus superiores y para reclamar el esclarecimiento de la desaparición de Julio López, Luciano Arruga y Marita Verón –víctima de la trata– y del asesinato de Mariano Ferreyra.
Sobre el final se escuchó: “Llegamos acá otro 24 de marzo más. Eso es porque este pueblo se compromete cada vez más con la democracia. Somos la historia imparable de este pueblo que no dará ni un solo paso atrás, que no permitirá ningún atropello, que seguirá su camino con las banderas bien en alto para llevarlas a la victoria. Acá estamos para seguir construyendo todos juntos una latinoamérica con más memoria, verdad y justicia”.
Un mensaje de la Presidenta
Cristina Fernández de Kirchner se manifestó ayer a través de Twitter en relación con el Día Nacional de la Memoria. “En memoria de las víctimas de la dictadura, en reconocimiento a las organizaciones de derechos humanos que construyeron el concepto cultural de Memoria, Verdad y Justicia y lo mantuvieron vivo, y en memoria del presidente que lo hizo posible”, escribió la mandataria en la red social, aludiendo a Néstor Kirchner.
La Presidenta recurrió a varios conceptos expresados por Kirchner en el histórico discurso que pronunció el 24 de marzo de 2004, cuando ordenó bajar los cuadros de los represores Jorge Videla y Reynaldo Bignone en el Colegio Militar. “Que el 24 de marzo se convierta en la conciencia viva de lo que nunca más se debe hacer en la Patria. Que el 24 de marzo definitivamente deje en el brazo armado de la Patria la conciencia que esas armas, que orgullosamente portan, nunca más pueden ser direccionadas hacia el pueblo argentino”, señaló la Presidenta, como en 2004 Kirchner.
Recordando lo expresado por el ex mandatario en otro discurso en 2006, añadió que “los golpes de Estado padecidos por los argentinos han tenido una larga historia y nunca fueron sólo protagonizados por militares”, y agregó: “Les hablamos a los hombres y mujeres de la institución militar, pero también hablamos para toda la sociedad, porque aquel golpe no se redujo a un fenómeno protagonizado por las Fuerzas Armadas”.
“Sectores de la sociedad, de la prensa, de la clase política tuvieron su parte cada vez que se subvertía el orden constitucional. Lo digo porque no todos han reconocido todavía su responsabilidad en los hechos. Cuando alguien abría la puerta de los cuarteles para ir en contra de la democracia, previamente habían concurrido otros a golpearla”, continuó citando aquel mensaje de Kirchner. Añadió que “poderosos intereses económicos minoritarios trabajaron incansablemente para deteriorar las instituciones democráticas” para desencadenar golpes de Estado como el de 1976.
Fuente:Pagina12
OPINION
Ellas y el festejo
Por Mario Wainfeld
Imagen: Télam.
El día es resplandeciente, fácil es chequearlo y consignarlo. Ponerle número a la multitud resulta más difícil de lo habitual. Hay una seguidilla de actos (en algún momento, dos palcos diferentes montados en la Plaza de Mayo), grupos de manifestantes dispersos por varias avenidas. Algunos van pegando la vuelta pero lentifican el regreso para obturar o demorar la llegada de otros. Hay competencia, chicanas, competencias corales a ver quién alza más la voz, muy ocasionalmente un par de piñas. Es un acto pluralista, con una concurrencia enorme, para nada uniforme, multipartidario. No hay unidad, ni parece un acto sueco (o lo que uno supone que es un acto sueco) pero se rebosa vida.
El verbo para explicar qué hacen los que protagonizan el 24 de marzo siempre genera dificultades. “Recuerdan” suena ambiguo. “Conmemoran” evoca a locutores oficiales o directoras de escuela. El clima en avenidas y calles aporta otro vocablo, que parece exótico pero arrima mejor a lo que pasa: la multitud (se) festeja. No olvida, claro. No reniega de los reclamos de Verdad y Justicia, no baja las banderas o estandartes con imágenes de compañeros desaparecidos. No faltan lágrimas pero hay más risas, batifondo, abrazos, especulaciones entusiastas acerca del número de participantes. Se celebra, aunque parezca exótico. Verificar el dato es más sencillo que explicarlo, siempre lo es. En la ocasión, el cronista supone que se festejan los avances, los juicios, las condenas, la renovación siempre creciente de la asistencia. Los antiguos actos de resistencia, de aguante, de no bajar las banderas persisten en el folklore y en muchas consignas. Pero quienes avanzan hacia la Plaza festejan que avanzan, a secas.
La Chilinga, la escuela de percusión en la que baten el parche y mucho más una bocha de chicos y chicas, alardea: lleva “16 años de lucha”. Es sintomática la fecha de nacimiento: seguramente la ecología de las movilizaciones del 24 de marzo pegó un viraje en el vigésimo aniversario, allá por 1996. Tomó color, amplió el tradicional círculo de iniciados, agregó bulla.
Cuatro generaciones se entreveran, si se hace bien la cuenta: la de Madres y Abuelas, la de los setentistas, la de sus hijos, la de los nietos. Estos, claro, van en brazos o en cochecito. Las calles están colmadas pero nada impide que las familias caminen, que los bares estén abiertos y hagan su agosto, que los supermercaditos agoten bebidas y jugos. Hasta turistas hay. Si ignoraran el motivo de la convocatoria y se les contara qué se conmemora, les costaría creerlo. Entre tanto, pueden darle a la garrapiñada y al chori, que son más ricos en días así.
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Hay que ver y aplaudir hasta enrojecer las palmas y los ojos la columna de los organismos. Siempre hay que verla. El batir de La Chilinga ayuda a ubicarla. Horacio Pietragalla, el nieto recuperado que es diputado nacional por el Frente para la Victoria bonaerense, trata de conducir al conjunto, altavoz en mano. Goza de una ventaja comparativa, que el cronista envidia en silencio: es muy lungo, quienes conocieron a su padre cuentan que era idéntico. Los turistas no reconocerían en ese pibe, enfrascado en su labor militante, a un señor legislador. Pietragalla les pide a los compañeros que no se apuren, no hay espacio adelante. Alguien le pega el grito: “Empujalos vos, que tenés fueros”. Todos ríen, incluido el susodicho. La columna espera, se toma su tiempo: es consabido que las Viejas siempre entran, siempre se les hace lugar. La Plaza es suya, desde la noche de la dictadura hasta esta etapa inesperada. Eso sí: jamás estuvieron tan acompañadas.
Hay Madres y Abuelas que avanzan en auto, otras patean como en los buenos tiempos. Nora Cortiñas y Tati Almeyda de Línea Fundadora, sin ir más lejos. ¿Cuántos kilómetros habrán recorrido Nora y Tati sin desfallecer, sin resignarse, sin perder la alegría de la lucha? El cronista se acerca a Nora, cada vez más chiquita y vivaz, la besa, se excusa: omitió felicitarla en su cumpleaños, el 22 de marzo. Norita absuelve: “Tenés todo el año para felicitarme”. Cumplió 82. Cortiñas y Almeida siempre sonríen, ayer reían mientras miles y miles las vitoreaban.
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La mirada panorámica y varias horas de caminata no alcanzan para dar debida cuenta de todas las agrupaciones o fuerzas políticas que comparten, con mejores o peores modos, el espacio. La reseña es imperfecta y muy incompleta. Desde la CGT hasta La Cámpora. Imágenes del Che Guevara, de Néstor y Cristina Kirchner, de John William Cooke. Insignias de la Juventud Radical y hasta un grupete del ARI. Todos suman y colorean. Banderas celestes y blancas, rojas, hasta con hoz y martillo. Banderas de países hermanos, uruguayas por doquier. No caminan juntos, sólo unifican consignas cuando prima el común denominador antidictatorial.
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Las movilizaciones del 24 de marzo conservan su formidable común denominador aunque son, desde hace rato, fragmentarias. Las divisiones del movimiento de derechos humanos son añosas, la de los partidos políticos está en el inventario.
Antes de la irrupción del kirchnerismo, una aplastante mayoría de los asistentes marchaba contra el gobierno democrático de turno, a su pesar o ante su indiferencia. Desde 2003 muchos militantes de trayectoria indiscutible acompañan al oficialismo, que levantó sus banderas, acogió a Madres y Abuelas en la Casa Rosada, puso fin a las leyes de la impunidad e impulsó los juicios en pos de Verdad y Justicia. El reconocimiento mutuo es lógico. También es válido que otros argentinos no se conformen y expresen demandas de la etapa. Se vocifera a favor o en contra de Cristina. En promedio, sitial único del kirchnerismo: antaño todas las consignas alusivas a Menem, De la Rúa, Cavallo o Duhalde eran puteadas, con eventuales variantes poéticas.
Las marchas ahora conjugan posiciones divergentes, tal su textura en el siglo XXI. Trasuntan una sociedad civil activa, confrontativa, plural y, ay, a veces demasiado divisiva. Cabe deplorar, año tras año, los excesos de sectarismo, el afán de protagonismo excluyente de colectivos minoritarios que tienen derecho a hacerse sentir pero que deberían calibrar con menos soberbia su representatividad relativa.
Con tamaños bagajes y contradicciones a cuestas, el común denominador existe, se propaga, entusiasma, enciende a los que van encuadrados tanto como a los miles y miles que llegan por la libre. El ojímetro del cronista tabula que los sub-40 y aun los sub-30 son mayoría. Si no lo son, empardan a todo el resto.
El común denominador crece. Y Ellas marchan, como siempre, ahora cobijadas por la multitud, por una sociedad que cada vez las honra más y por un Gobierno que las empoderó y les reconoció autoridad.
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¿Qué se exalta y qué se exorciza cada 24 de marzo, cada año distinto, cada año similar? Responderlo supera la destreza del cronista, esbozarlo es, empero, tentador. Se simplificará, claro...
A partir del simbólico año ’45 irrumpió la clase trabajadora como protagonista de nuestra historia, se expandió a niveles únicos el Estado benefactor, se consagraron leyes laborales y sociales, llegó el voto femenino. Un movimiento plebeyo y desafiante copó la Plaza sin pedir permiso.
En los ’60 florecieron las libertades individuales, nuevas modalidades artísticas, una estética jamás vista, las libertades sexuales, los movimientos feministas, el rock, los pelos largos, la cultura contestataria. Un imaginario nuevo recorrió el mundo, ancló también por estas pampas.
Los ’70 fueron la etapa de la irrupción juvenil en nuestra política, las ilusiones revolucionarias, las utopías socialistas, las demandas acuciantes.
La dictadura, claro que sí, fue el terrorismo de Estado y un plan económico arrasador. También fue mucho más que eso: la intención de sepultar los mejores legados de las décadas precedentes, de instaurar una sociedad sumisa, fundada en el terror. La consigna “El silencio es salud” es, hoy día y en tal sentido, acaso más descriptiva que “Los argentinos somos derechos y humanos”.
La herencia dictatorial se derruye en los Tribunales, más vale. También en la construcción cotidiana de la democracia como sistema político y estilo de vida. La dictadura cede y se diluye con cada ampliación de derechos, con cada paso (hasta los más cortos o temblequeantes) contra la discriminación, la estigmatización o el machismo. Con cada argentino que nace sin la mochila de haber transitado esa etapa.
Entre tanto, Ellas siguen marchando. Jamás se les podrá retribuir tanto coraje, tanto ejemplo, tanta deuda. Salute, Madres y Abuelas de la Plaza, cada vez más pueblo las abraza.
mwainfeld@pagina12.com.ar
Fuente:Pagina12
EL CONGRESO HIZO UNA SESION ESPECIAL Y UN HOMENAJE A JUECES QUE CONDENARON A REPRESORES
Con una exhortación a acelerar los juicios
El pedido de apurar los procesos quedó expresado en la declaración aprobada en forma unánime por todos los bloques. Además, se ratificó la defensa de los derechos humanos como política de Estado y se destacó el papel de los funcionarios judiciales homenajeados.
Por Miguel Jorquera
Los ex camaristas porteños que juzgaron a las Juntas Militares y el fiscal Julio César Strassera fueron homenajeados por los legisladores.Imagen: Rolando Andrade
El homenaje del Congreso a los integrantes del Poder Judicial que tuvieron una actuación destacada en la condena a los delitos de lesa humanidad fue sencillo y emotivo. La declaración redactada por todos los bloques políticos del Parlamento y aprobada por unanimidad a mano alzada fue breve y con un mensaje contundente: “Esta Asamblea aspira a que durante el actual período constitucional se concluyan todos los juicios correspondientes a causas referidas a delitos de lesa humanidad y vinculadas con las violaciones masivas de derechos humanos”.
Por primera vez desde la instauración del 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y como feriado inamovible, el Congreso de la Nación realizó una Sesión Especial Conjunta para ratificar como política de Estado la defensa de los derechos humanos. Así lo expresó el documento conjunto que se leyó ayer en el Congreso, donde también hizo propio el pedido de Cristina Fernández de Kirchner ante la Asamblea legislativa el 1º de marzo: que el próximo presidente “no tenga que estar arrastrando, todavía, la rémora de los juicios por las tragedias que nos pasaron a todos los argentinos”.
“La búsqueda de los nietos y nietas apropiados, los juicios por la verdad, la tutela de los sitios históricos y documentales, la investigación e identificación de los desaparecidos, la revisión de las credenciales democráticas de los funcionarios públicos y tantos otros esfuerzos animados por búsqueda de la verdad y la justicia, han sido posibles por la conducta de muchos jueces y juezas con fuerte compromiso con los valores democráticos”, dice otros de los párrafos del documento con que el Congreso homenajeó a integrantes del Poder Judicial.
Una lista que incluyó a la Cámara Federal porteña que condenaron a los jerarcas de las juntas militares de la última dictadura, a la Corte Suprema, que declaró inconstitucionales los indultos y las leyes de obediencia debida y punto final, a la Cámara de Casación Penal, que acordó este año la aceleración de los juicios de la verdad, y a los tribunales que impartieron penas a torturadores y asesinos que actuaron durante el terrorismo de Estado. A los que también distinguió con una plaqueta y una medalla.
Uno a uno pasaron los ex camaristas porteños que condenaron a los jerarcas de las tres primeras juntas militares: León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Torlasco, Jorge Valerga Aráoz, Guillermo Ledesma y la esposa del fallecido Andrés D’ Alessio; así como el fiscal del juicio, Julio César Strassera. “Esto expresa que hay una política de Estado en marcha en materia de derechos humanos y en revisión de ese pasado ominoso”, dijo Arslanian tras la sesión. “Todas las fuerzas políticas del país tienen un punto que las integran: la política le ha dicho no a la impunidad y sí a la memoria, sí a la justicia”, sumó Gil Lavedra. “Es un reconocimiento notable y un honor importantísimo que nos hacen los representantes de la Nación, y cuando digo nosotros, me refiero a la Justicia”, agregó Valerga Aráoz.
La misma distinción recibieron, de manos de distintos legisladores, los integrantes de la Cámara Nacional de Casación Penal, y los Tribunales Orales Federales números 1, 2, 5 y 6 de la Capital; los TOF bonaerenses de La Plata y San Martín, el de Rosario y los TOF de Santa Rosa (La Pampa), de General Roca (Río Negro) y de Corrientes.
“Es un reconocimiento del Parlamento a aquellos que desde la Justicia, con ética y responsabilidad, asumieron la búsqueda de verdad y justicia para superar la impunidad jurídica”, dijo Adolfo Pérez Esquivel, uno de los pocos representantes de los organismos de derechos humanos que estuvieron ayer en el Congreso. “La Argentina sentó precedentes jurídicos a nivel internacional de que la Justicia ordinaria puede juzgar los delitos de lesa humanidad”, sostuvo el Premio Nobel de la Paz.
El oficialismo trabajó para que la mayoría de sus legisladores estuvieran presentes ayer en la Sesión Especial Conjunta que presidieron el vicepresidente y titular del Senado, Amado Boudou, y el presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez.
Ellos también se encargaron de expresar su alegría por el acuerdo logrado ayer en el Parlamento. Domínguez remarcó la voluntad de la Presidenta para “hacer posible que estén representados todos los sectores políticos en el reclamo de verdad y justicia. Sin sectarismos ni mezquindades, debemos acompañar el planteo de que en este período constitucional puedan concluirse todos los juicios por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar”.
Boudou señaló que “hemos participado de un repudio a lo que fue un golpe de Estado sanguinario, genocida, que tuvo también participación civil y de grupos empresarios que pretendían beneficiarse con ese accionar criminal”.
Los ex jueces y camaristas, y actuales magistrados que estuvieron en el Congreso, recorrían orgullosos los pasillos. Por primera vez el Parlamento los homenajeaba por su actuación en la condena de delitos de lesa humanidad, en “las diferentes etapas en la búsqueda de la verdad y la justicia y que, durante las mismas, distintas decisiones judiciales contribuyeron a la consolidación democrática, a través de sentencias que manifestaron el repudio moral de la comunidad frente a los crímenes intolerables para una sociedad civilizada”. Un paso más a la consolidación de la defensa de los derechos humanos como política de Estado.
Fuente:Pagina12
Apostillas
- Banderas. Las gradas del recinto de la Cámara de Diputados se llenaron más rápido que las bancas. Allí, se ubicaron militantes kirchneristas de La Cámpora, del FpV de la Capital, La Tendencia, Colectivo Militante, Jotapé y Nunca Menos; otros exhibían remeras y banderas negras con la inscripción “Néstor Kirchner Vive”. También hubo banderas rojas del Socialismo para la Victoria, una chilena y otra de gran tamaño con los colores (rojo, amarillo y morado) que representan a la ex República de España.
- Ausentes. No todos los bloques políticos asumieron el mismo compromiso a la hora de que sus diputados estuvieran sentados en las bancas. Las bancadas más despobladas fueron las del Peronismo Federal, donde sólo estaba Antonio Atanasof, que entregó una de las distinciones. Tampoco asistieron los senadores Carlos Reutemann, el puntano Adolfo Rodríguez Saá ni el riojano Carlos Menem, quien dictó los indultos a los jerarcas militares condenados por delitos de lesa humanidad. Lo mismo sucedió en la Coalición Cívica, cuya líder, Elisa Carrió, no pisó el Congreso este año, y en la que ayer sólo dio el presente Horacio Piemonte. El PRO también mostró una representación raleada.
- Otros. También llamó la atención que ninguno de los miembros de la Corte Suprema de Justicia estuviera ayer en el Congreso. Entre los organismos de derechos humanos sólo se hicieron presentes el Premio Nobel de la Paz y dirigente del Servicio Paz y Justicia Adolfo Pérez Esquivel, y el abogado de Madres de Plaza de Mayo Eduardo Barcesat.
- Cartel. El diputado del Movimiento Evita, Leonardo Grosso, y el también legislador y nieto recuperado Horacio Pietragalla Corti fueron los encargados de repartir en el recinto pequeños carteles que la mayoría de los legisladores oficialistas colocaron sobre sus bancas. Allí se podía leer “los grupos económicos también fueron la dictadura ¡juicio y castigo ya!”. Al terminar la sesión, el vicepresidente Amado Boudou recogió uno de ellos y posó para los fotógrafos.
- Hinchada. No fueron pocos los militantes K que llamaban a gritos a sus legisladores “preferidos” para sacarles fotos desde las gradas. “¡Miguel!”, gritan algunos para buscar el saludo del senador rionegrino Miguel Angel Pichetto. Pero uno de los que tuvo más hinchada fue Aníbal Fernández. “¡Te amo!”, le gritó sin tapujos una joven militante al ex jefe de Gabinete.
- Saludos. Varios legisladores se acercaron antes del comienzo de la sesión para saludar a los ex camaristas federales porteños y al ex fiscal Strassera. Por ahí desfilaron Felipe Solá, Martín Sabbatella, Alfredo Atanasof y Graciela Ocaña. En tanto la ex CC Marcela Rodríguez se acercó a saludar al juez federal platense Carlos Alberto Rozanski
Fuente:Pagina12
LA MOVILIZACION DEL ESPACIO POR LA MEMORIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA
Una marcha desde otro lugar
La movilización fue de Congreso a Plaza de Mayo. Los partidos de izquierda aportaron las columnas más grandes. Participaron numerosos grupos de arte, danza y teatro. Los radicales fueron y les cantaron de todo. Concluyó con un documento crítico al Gobierno.
Por Laura Vales
En la marcha del Espacio por la Memoria, la Verdad y la Justicia hubo mayoría de jóvenes.Imagen: Bernardino Avila.
Los partidos de izquierda marcharon cerrando la movilización de ayer del Espacio por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Llevaron las columnas más grandes, pero lo impactante fue otra cosa: la enorme cantidad de grupos –colectivos de arte, centros culturales, de teatro, de danza, de percusión– que habían llegado para encabezar las primeras cuadras de la marcha a la Plaza. A las cuatro de la tarde, la Avenida de Mayo se convirtió en un escenario móvil. De golpe, detrás de unas banderas con los nombres de los desaparecidos pasaban cien personas con remeras blancas, bailando una coreografía sin ningún cartel. O de entre las cabezas de la multitud un grupo de malabaristas tiraban al aire sus clavas rojas, para volverlas a agarrar en el momento en que una chica de toga y peluca entalcada cruzaba corriendo la avenida, como primer acto de una obra de teatro improvisada en la calle. Así abrió la primera de las dos marchas que llegaron hasta la Pirámide de Mayo por el 24 de marzo.
El Espacio reúne a las organizaciones críticas del kirchnerismo. En el documento consensuado que leyeron desde un palco montado de espaldas a la Casa Rosada no ahorraron cuestionamientos a la gestión presidencial, repudiaron la sanción de la ley antiterrorista y advirtieron sobre la judicialización de las luchas sociales. “Denunciamos que el gobierno nacional despliega desde hace largo tiempo una política represiva y de criminalización de la protesta”, señalaron en este sentido, para advertir que en el país “ya hay más de cuatro mil personas con causas abiertas” por haber participado en reclamos.
Fue una marcha con mayoría de jóvenes. Los centros de estudiantes de los colegios secundarios llevaron una pancarta unificadora, “en defensa de la educación pública”, mientras que los universitarios, más atrás, caminaron junto a muchos docentes de la Conadu Histórica. También hubo una columna de terciarios. El tema es que los estudiantes fueron tantos que, a la hora de entrar en la plaza, demoraron el arranque de los grupos que estaban atrás, y esto generó que el orden de ingreso a la plaza se perdiera y que con la ansiedad hubiera columnas que en lugar de esperar optaran por mandarse por las diagonales. La pérdida del orden de entrada, que no es novedad en estas marchas multitudinarias, le hizo pasar un mal rato a los radicales, que este año juntaron fuerzas para llevar militantes a la movilización, con tanta mala suerte que quedaron pegados a las columnas de la izquierda. Como era de esperar, les cantaron de todo, y si bien lograron llegar al Cabildo, se tuvieron que aguantar una hora de consignas recordándoles al ex presidente Raúl Alfonsín, a la obediencia debida y el punto final.
“Vos que te la das de progresista / votás la ley antiterrorista”, cantaron también en las columnas de los partidos de izquierda, esta vez con destino al gobierno actual. El grueso de las columnas todavía no había podido llegar hasta el escenario cuando, por una cuestión de tiempo porque ya era la hora en que la segunda marcha tenía que comenzar, los locutores empezaron a leer el documento del Encuentro. A modo de anticipo de lo que sería su tono, las organizaciones que lo integran habían dado a conocer en la semana un “informe sobre la situación de los derechos humanos”, realizado especialmente para este 24. Con el eje puesto en los casos de criminalización de la protesta, denunciaron que del registro que habla de 4000 personas con causas judiciales se desprenden varios datos. Por ejemplo, que los reclamos por cuestiones laborales –es decir de trabajadores– y por tierras –de los pueblos originarios– han sido los más criminalizados. Y que en los últimos años, la tendencia fue a agravar las imputaciones, aplicando tipos penales más pesados.
Al margen del documento consensuado, en la movilización se expresaron otros reclamos enmarcados en un sentido amplio de los derechos humanos. El Frente Nacional por la ley de Identidad de Género, por ejemplo, marchó con ese norte. También participaron los del Frente de Artistas del Borda; “Excluidos y olvidados somos desaparecidos”, plantearon en uno de sus carteles. En otro advertían que “si hay sentido común, hay otros sentidos posibles”.
Hubo mucha gente que marchó desmarcada de cualquier grupo. Padres con chicos en bicicleta, familiares de desaparecidos que fueron a la plaza con la foto de su ser querido o con su nombre escrito en un papel, prendido al pecho. Gente que, como todos los años, avanzó por las veredas, a los costados de las columnas, con el acento puesto en el aniversario del golpe, pero sin mucha idea de las diferencias que se expresarían en una marcha con respecto a la otra. Para muchos, también es parte de la tradición de los 24 de marzo ir a las dos marchas. Como sea, la dimensión que tuvo pudo volver a medirse en lo dificultoso que fue llegar desde el Congreso a la Plaza. Cuando en el palco terminaron de leer el documento, todavía había columnas que esperaban para entrar a cinco cuadras de distancia de la plaza.
Fuente:Pagina12
HEBE DE BONAFINI HABLO EN EL ACTO DE LA ASOCIACION MADRES DE PLAZA DE MAYO
“Todo para nuestros hijos”
Bonafini dio su discurso en el nuevo bar El Revolucionario.
Durante el primer minuto del 24 de marzo, la titular de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, subió a la tarima que está en el salón de atrás del bar El Revolucionario, que inauguraron esa noche. Con ayuda de dos colaboradores, se sacó el camisaco rojo, con botones, que tenía puesto. Una polera negra, el pañuelo blanco. Se sentó en una silla de plástico blanca atrás de una mesita de madera, en la que había una botella de agua mineral. En las primeras dos filas, frente a la tarima, había otras doce madres. Algunas tenían sueño, otras no paraban de hablar. Todas estaban preparadas para escucharla. Durante su discurso, que fue también el broche para la inauguración del bar, Bonafini reivindicó a los hijos de las Madres como revolucionarios. “Este paso de abrir El Revolucionario es la primera reivindicación profunda, abierta y explícita que las Madres les queremos dar al mundo para decirle que estamos orgullosas de que esa revolución que empezaron nuestros hijos, en un momento mucho más difícil en el que había que usar las armas, se convirtió hoy en una revolución sin armas. Pero estamos haciendo la revolución.”
El bar está en Hipólito Yrigoyen 1584, frente a la Plaza del Congreso. Hay mesitas en la vereda para los que quieran fumar. La parte principal, donde están las mesas, es un pasillo muy largo. El color que eligieron para las paredes y el techo es borravino. En la parte más cercana a la calle, la pared derecha está repleta de fotos enmarcadas del Che. Y más atrás, de Salvador Allende, de Camilo Cienfuegos, de Fidel Castro, de Evo Morales, de Hugo Chávez. Sobre la pared izquierda, hay un mural lleno de estrellas con los nombres de militantes argentinos desaparecidos durante la última dictadura militar. Más al fondo, hay un salón con un pequeño escenario. Detrás de esa tarima hay dos murales de fotos de los desaparecidos. A las 23.30, en el escenario, Thelma y Nancy, los personajes interpretados por los humoristas cordobeses Hugo Curletto y Max Delupi, hablaban sobre los derechos laborales de las trabajadoras domésticas y la Asignación Universal por Hijo. “¿Qué carajo tiene que ver el universo con el subsidio al negraje?”, se preguntaba Nancy ante unas 200 personas.
Vivir juntas
“Hace 35 años que vivimos juntas. El nuestro no es un colectivo cualquiera. Desayunamos, almorzamos, tomamos el mate. Lo único que no hacemos es dormir y cenar. Pero hoy sí, cenamos. ¿Qué significa vivir juntas? Significa que ningún día, desde que se llevaron a nuestros hijos, dejamos de hacer algo”, explicó Bonafini en un extenso discurso en el que se refirió exhaustivamente a las discusiones que atravesaron las madres de los desaparecidos ante distintas cuestiones pero, sobre todo, ante las reparaciones económicas.
“Gritábamos: ‘Queremos a nuestros hijos, que digan donde están’, todavía con la idea de lo individual. Y de repente nos dimos cuenta de que no servía luchar por un hijo, que la lucha individual se iba a agotar en sí misma”, explicó, y se refirió a la reparación económica. Dijo que el paso previo para las reparaciones fue una ley de presunción de fallecimiento, según la cual aquellas personas de cuyos paraderos no había información serían consideradas como fallecidas. “¿Y quién la inventa la reparación? Naciones Unidas, el capitalismo. La Comisión de Derechos Humanos. Ginebra. ¿Por qué? No es que nos pagan porque son buenos. Querían quebrarnos porque habíamos armado un colectivo muy fuerte, que nos había costado la vida de tres de nuestras compañeras. Porque las Madres jodíamos de verdad.” La titular de Madres comentó que la reparación que les ofrecían era de 275 mil dólares y que ellas la rechazaron. “No, señores. Nosotras somos madres de 30 mil, no somos más madres de uno”, aseguró, y se ganó el aplauso del auditorio.
Siempre están los hijos
“Este año fue muy duro para las madres. Nos golpearon para deshacernos. Para destruirnos”, dijo Bonafini refiriéndose a la embestida a raíz del caso Scho-cklender y las acusaciones del ex apoderado de la organización. Primero, lo hizo de una forma más metafórica: “Las madres somos como la madre tierra, que siempre está abierta para esperar la semilla y siempre está abierta para que la semilla germine. ¿Y qué pasa? La tierra no quiere nada para ella. No queremos nada para nosotras. Todo para el otro. Todo para ustedes. Todo para el pueblo. Todo para nuestros hijos”, aseguró.
Luego, la titular de Madres se refirió directamente a Sergio Schocklender: “Las madres no vamos a cambiar. Vamos a seguir abriendo las puertas. Porque lo más hermoso que a uno le puede pasar es equivocarse por abrir el corazón y los brazos. Si hay quien traiciona, el traidor es el hijo de puta. No nosotras”. Bonafini se comparó con las columnas de hierro que sostienen el techo del salón. “Pero no porque tengamos el corazón de hierro. Nuestro corazón es como el de todos: con sus sístoles y sus diástoles. Lo que tenemos de hierro es la idea de que primero están los hijos, después están los hijos y siempre están los hijos”, aseveró.
Antes de terminar, Bonafini volvió a remarcar la identidad revolucionaria de los desaparecidos. “Nos falta la otra batalla: la reivindicación de nuestros hijos como revolucionarios, ¡que es la que todavía este país les debe!”, exclamó, arrancando un nuevo aplauso del auditorio.
“Las madres –dijo, para cerrar– somos un plantel que no somos como Verón, que va y vuelve. Las madres seguimos jugando. Tenemos entre 80 y 97 años. Pero seguimos jugando. Estamos en la cancha. Y todavía podemos hacer gambetas y, ¿les digo una cosa? Todavía vamos a hacer muchos goles.”
Informe: Sol Prieto
Fuente:Pagina12






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