23 de marzo de 2012

PARANÁ: El juicio por la Causa Harguindeguy continuará la semana que viene.

El juicio por la Causa Harguindeguy continuará la semana que viene
Este jueves prosiguió la introducción al debate por los crímenes cometidos en Concordia, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú durante la última dictadura cívico militar. La evaluación del estado de salud de Díaz Bessone no se realizará este viernes como estaba previsto, sino el miércoles 28.
Fuente: UNO/Juan Ignacio Pereira
Continuó este jueves el juicio por la Causa Harguindeguy, en el que se investiga la responsabilidad de nueve represores en crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar en Concordia, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay.

El juiciose desarrolla ante el Tribunal Oral Federal de Paraná. Son enjuiciados los militares Albano Harguindeguy, exministro del Interior; Ramón Genaro Diaz Bessone, exjefe del Segundo Cuerpo de Ejército; Naldo Miguel Dasso, exjefe del Regimiento de Concordia; Juan Miguel Valentino, exjefe del Escuadrón de Gualeguaychú, y Santiago Carlos Héctor Kelly Del Moral, exjefe de sección de Exploración en la ciudad del sur entrerriano; los policías federales Francisco Crescenzo (exjefe de la Delegación Concepción del Uruguay) y Julio César Rodríguez, alias El Moscardón Verde (sargento de la misma delegación); y los policías provinciales Marcelo Alfredo Pérez, exjefe de la Departamental Gualeguaychú, y Juan Carlos Mondragón, autor de la chamarrita Juan del Gualeyán y exjefe de Seguridad y Operaciones de la misma Departamental.

La audiencia se retomó este jueves con la lectura de las requisitorias de elevación a juicio de la querella por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Concepción del Uruguay. Luego, se hizo lo propio con los requerimientos de la fiscalía y la querella por los crímenes cometidos en Concordia. Y finalmente se dio lectura a lo presentado por Fiscalía sobre los hechos de Gualeguaychú.

Diaz Bessone, quien ayer no se hizo presente en el Consejo de la Magistratura, en Buenos Aires, donde iba a seguir el debate por videoconferencia, será sometido a un examen médico para saber si está en condiciones de comparecer en el juicio. Esa evaluación, mediante el mismo sistema de comunicación a distancia pero con Rosario, iba a realizarse este viernes; sin embargo la presidenta del Tribunal, Lilia Carnero, la pospuso para el miércoles 28 a las 11.

Con respecto a esto, la abogada querellante María Isabel Caccióppoli, manifestó a UNO antes del inicio de la audiencia de este jueves que “en este último tiempo, es tanta la cantidad de cosas que ingresan al expediente diariamente, que es lógico que por ahí no queden en claro algunas cuestiones, lo que da lugar a ciertas confusiones. Pero no creo que sea tan grave, son cosas normales en un proceso con tantos imputados y tantos querellantes. Así que le resto importancia”.

En cuanto al desarrollo de la segunda jornada, la abogada querellante señaló que “estamos a la expectativa con cómo se llevarán a cabo las lecturas de las requisitorias de elevación a juicio, queda completar la lectura de Concepción del Uruguay, y empezar hoy con la de Concordia”.

Cabe destacar que Harguindeguy sigue el debate a través del sistema de videoconferencia.

La Noche del Mimeógrafo
César Román fue quien en 2006 realizó la denuncia que dio origen a la causa Harguindeguy. En diálogo con UNO, antes de ingresar a la audiencia del miércoles, recordó lo sucedido en julio de 1976, cuando era alumno de la Escuela Normal y militaba en la UES y en el guevarismo: “Éramos estudiantes secundarios y estuvimos presos en lo que bautizamos como la Noche del Mimeógrafo porque, justamente, los perpetradores nos preguntaban por el mimeógrafo que nosotros teníamos para hacer apuntes y los volantes en los que denunciábamos a la dictadura, a la que habíamos decidido enfrentar pacíficamente después de que nos quitaran dos conquistas: el medio boleto estudiantil y los centros de estudiantes”.

“Luego vino la Obediencia Debida, de Punto Final, vino el menemismo, y finalmente en este marco político más adecuado, aquel viejo mimeógrafo sale del fondo de la historia y se transforma en militancia nuevamente, en memoria; esperamos que se transforme en verdad y en juicio y castigo para los perpetradores, para que lo nuestro no haya sido en vano”, expresó.

Román manifestó que su esperanza, cuando realizó aquella denuncia, fue poder enjuiciar a “los torturadores del pueblo, especialmente a (Darío) Massaferri, que está prófugo, a Rodríguez, alias El Moscardón, y a Crescenzo”. Después la causa creció y ahora comprende también a los crímenes de Concordia y Gualeguaychú, y además tiene a Harguindeguy enfrentando por primera vez a un Tribunal: “Para nosotros es una gran responsabilidad, porque Harguindeguy perjudicó a muchos compañeros, a muchas familias argentinas y nosotros vamos a tomar esa responsabilidad con todas nuestras fuerzas para enjuiciarlo y para que finalmente tenga prisión perpetua”.

“Yo no quiero venganza, yo deseo justicia. No siento odio a los torturadores; pero yo perdí un testículo en la tortura y me han pasado muchísimas cosas desde el punto de vista de las torturas psicológicas. Tenía 17 años y fui severamente afectado, pero prefiero guardarme ese sentimiento para que no me deje inactivo y transformarlo en algo productivo como es la búsqueda de la memoria y recobrar cierto espíritu de aquella época, antes del golpe de Estado, que fue una época maravillosa, una suerte de primavera de los pueblos”, reflexionó.

El caso Zalasar
José Zalasar, uno de los hijos del militante concordiense desaparecido Sixto Zalasar, estuvo ayer acompañando el inicio del juicio frente al Juzgado Federal. Cuando su padre fue secuestrado, el 26 de mayo de 1976, José todavía no había nacido: llegó al mundo nueve días después, el 5 de junio. En la casa familiar de Diamante 1.062, cuando Sixto se iba a trabajar a las siete de la mañana, un grupo de tareas lo rodeó. Su reacción fue cruzar un baldío hacia la casa de unos vecinos; pero las fuerzas policiales ingresaron y encañonaron al matrimonio de ancianos que allí vivía. Entonces Sixto no lo dudó ni un minuto y se entregó. “Lo llevaron así, a los golpes, en una lucha con mi mamá embarazada de mí que salió a la puerta, los vecinos, mi abuela y mi abuelo, y ante mis dos hermanas, Sandra que tenía 8 y Carina que tenía 5”, recordó José.

Ahora él sostiene la lucha de su familia en reclamo de verdad y Justicia y el juicio que se inició ayer representa una oportunidad para reunir nuevos datos que permitan determinar cuál fue su destino final. “Por ahora la gente tiene un poco de miedo todavía, y no es para menos, los comprendo muchísimo. Esperemos que en el transcurso de este juicio muchos se animen a hablar: los que lo conocieron, los que vieron, los que estuvieron detenidos con él, puedan dar una declaración que nos pueda ayudar”, dijo en diálogo con UNO.









Fuente:DiarioUnoER

No hay comentarios:

Publicar un comentario