Rosario en marcha
Por José Maggi
Más de 25 mil personas se movilizaron ayer hasta el Monumento a la Bandera, en otro aniversario del golpe militar de 1976. Mañana se conocerán las condenas para un grupo de represores juzgados por terrorismo de Estado en el marco de la causa Díaz Bessone.
LA MULTITUDINARIA MARCHA TERMINO EN UN ACTO HOMENAJE A LAS MADRES Y ADVIRTIO POR "LOS TRAIDORES DE HOY"
"Los que siguen presionando hoy a la democracia"
La inmensa columna compuesta por organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y culturales estuvo encabezada por la Madres de la Plaza 25 de Mayo, y seguida por organismos defensores de derechos humanos como H.I.J.O.S, Familiares, APDH y otros.
Por José Maggi
Más de 25 mil personas marcharon ayer uniendo la plaza San Martín con el Monumento a la Bandera, para repudiar el golpe de estado de 24 de marzo de 1976. El acto central contó con un homenaje a las Madres de Plaza 25 de Mayo, en el que se recordó con su nombre a cada una de las militantes desaparecidas, junto al Obispo Metodista Federico Pagura. "Queremos rendirles un profundo homenaje a nuestras queridas compañeras que fueron secuestradas estando embarazadas, esas jóvenes Madres a quienes también les arrebataron el más preciado tesoro, que son los hijos, como botín de guerra, conjuntamente con jueces partícipes de la barbarie, para cambiarles su identidad", rezaba el texto leído por Peti Luna de Familiares. El documento tuvo un párrafo duro contra "los cipayos y traidores de turno, que siguen presionando hoy a la democracia con una vocación destituyente. Son los mismos que se sienten representados con la prensa del grupo Clarín, en manos de este personaje siniestro llamado Magnetto, responsable de la compra espuria de Papel Prensa. Esa misma prensa que osó ponerle el mote de locas a ustedes, mientras convalidaba los crímenes del terrorismo de Estado en favor de los monopolios económicos y la oligarquía terrateniente, representada por la Sociedad Rural, con la participación de la iglesia católica Argentina, que aun hoy no quiere entregar los archivos secretos de la represión, que fueron dados en custodia por los generales de la dictadura". Estaban presentes las Madres Norma Vermeulen, Elsa Masa, Matidel Toniolli y Lila de Forestello.
Luego fue el turno del documento consensuado con las organizaciones que exigió "la vigencia irrestricta de los derechos humanos: Acceso al trabajo digno, a la vivienda, a la vejez, a la organización gremial, a la salud y educación públicas y gratuitas, a la infancia plena". Y reinvindicó "condiciones laborales y salarios dignos para todos los trabajadores", así como "la distribución de la riqueza" y el "destierro de las políticas de mano dura,como la baja de la imputabilidad que son un atentado contra la niñez y la adolescencia, así como el hambre de nuestros pibes, que debe ser considerado un crimen".
El texto tampoco ahorró críticas sobre la seguridad: "Hoy la juventud en los barrios viene siendo víctima de la connivencia entre el poder político, la policía y el narcotráfico. Como tantos otros, a comienzos de 2012 fueron asesinados Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez; "el Jere", "el Mono" y el Patón", tres jóvenes militantes del Frente Popular Darío Santillán" al que pertenecía la madre de uno de ellos que leyó este tramo del documento.
Un aparte merecieron "los asesinatos de Cristian Ferreyra del Mocase; Mariano Ferreyra; de la comunidad La Primavera de Formosa" -entre otros- que nos obligan a repudiar toda respuesta represiva contra las luchas populares".
El documento repudió también "los actos de espionaje contra toda organización social, gremial, política y popular." Y rechazó "toda ley que reprima la protesta social, o deje al libre albedrío de los jueces o al uso discrecional de los mismos la interpretación de supuestos actos terroristas que deban ser reprimidos". Como la llamada ley antierrorista
Un signo distintivo del acto fue la participación de un ex combatiente de Malvinas que denunció "el desastre que la dictadura realizó en las islas, donde centenares de jóvenes también murieron heroicamente a pesar de la traición de los genocidas".
El reclamo de la aparición con vida de Jorge Julio López y el homicidio en Santa Fe de la sobreviviente de la dictadura, y declarante en la causa Brusa, Silvia Suppo, nos hacen poner la lupa sobre la responsabilidad del Estado en la protección de los testigos", también fueron parte de los reclamos.
Solo una pequeña porción de los manifestantes se quedó en la Plaza 25 de Mayo. Eran militantes de la Corriente Clasista y Combativa, y agrupaciones menores de izquierda que realizaron su propio acto en Plaza 25 de Mayo, en disconformidad con el documento, que en verdad resulto verdaderamente crítico.
Rumbo
"El golpe del 24 de marzo de 1976 marcó un punto de inflexión en nuestra historia por la atrocidad de los crímenes cometidos desde el Estado. Fue la dictadura más sangrienta vivida por nuestro país. Con los gobiernos de Néstor y Cristina vivimos un verdadero cambio de rumbo, colocando a los Derechos Humanos en el lugar central de la agenda política de la Argentina", aseguró ayer en el Congreso el diputado nacional Agustín Rossi, titular del bloque del Frente para la Victoria. Por su parte, durante la ceremonia en el Bosque de la Memoria en Rosario, el ex gobernador Hermes Binner dijo que "necesitamos una democracia sólida que amplíe derechos y garantías y que lleve justicia y solidaridad para todos. Debemos cumplir con la Constitución y las leyes, con los derechos a la educación, a la salud, a la vivienda, al trabajo. Tenemos que llevar adelante una propuesta que piense en Argentina, y para ello es necesario que definamos entre todos qué Nación queremos".
Fuente:Rosario12
25-03-2012
Rosario repudió el golpe de 1976 y clamó por la memoria y la justicia
El acto local tuvo este año el condimento especial de la inminente sentencia de la causa Díaz Bessone, mañana en los Tribunales Federales, donde los organismos de Derechos Humanos esperan una condena ejemplificadora a los militares imputados.
Por Guillermo Zysman
La masiva marcha se desplazó por las calles del centro de la ciudad. (Foto: H. Rio)
Más de 30 mil rosarinos colmaron ayer el Monumento a la Bandera para conmemorar el 36º aniversario del Golpe de Estado que instauró la dictadura más sangrienta en la historia del país. El acto local tuvo este año el condimento especial de la inminente sentencia de la causa Díaz Bessone, mañana en los Tribunales Federales, donde los organismos de Derechos Humanos esperan una condena ejemplificadora a los militares imputados. Pese a la presencia masiva de militantes kirchneristas, el documento leído tuvo críticas elípticas al gobierno nacional por la ley antiterrorista, la política minera y el espionaje de Gendarmería.
La jornada por la memoria en Rosario comenzó a media tarde en la Plaza San Martín. Allí se concentraron organismos de DD.HH, agrupaciones políticas, gremios, estudiantes y militantes sociales. Las largas columnas ocuparon en total unas quince cuadras. La marcha, encabezada por referentes de derechos humanos y hegemonizada por la militancia cercana al kirchnerismo, arrancó por calle Santa Fe hasta Oroño, pasó por la puerta de los Tribunales Federales, siguió por San Luis hasta Buenos Aires y luego derivó en las escalinatas del Monumento.
Al llegar a la esquina de Córdoba y Buenos Aires, los manifestantes hicieron una encendida crítica del accionar de la Iglesia durante la última dictadura. Allí se sumaron las Madres de la Plaza 25 de Mayo que fueron recibidas por una ovación. La misma que se escuchó al comenzar el acto con un homenaje a sus años de lucha. “Muchas gracias queridas viejas, por enseñarnos que la única lucha que se pierde es la que se abandona”, leyeron los organizadores.
El texto consensuado entre las agrupaciones que integran el espacio Juicio y Castigo fue leído por ex presos políticos, Hijos, familiares de los jóvenes asesinados en el Triple Crimen de Villa Moreno y ex combatientes de Malvinas. El documento comenzó reivindicando la memoria de los “30 mil compañeros desaparecidos, y a toda una generación de hombres y mujeres comprometidos con la lucha por una patria para todos, una generación heroica, que incluso dio su vida por una sociedad más justa, igualitaria y solidaria”.
Tras convocar a una vigilia mañana en Oroño al 900 para esperar la sentencia de la causa Díaz Bessone, el texto suscripto bregó por “seguir luchando por que se garantice para todo el pueblo la vigencia irrestricta de los derechos humanos, entendidos en su sentido más amplio” y se aludió al “trabajo digno, vivienda, vejez, salud y la educación pública y gratuita”.
Se mencionó a “la inflación generada por los grandes intereses económicos formadores de precios”. Y luego se repudió los “actos de espionaje por parte de cualquiera de los poderes nacionales, provinciales o municipales del Estado”, hubo críticas a la ley antiterrorista y a las políticas que afectan recursos naturales como megaminería a cielo abierto.
También hubo críticas al gobierno provincial por no haber asumido la política de derechos humanos como una cuestión de Estado como la adoptada desde la Casa Rosada con la anulación de las leyes de impunidad.
“Queremos cada vez más instalar los juicios contra los genocidas en toda la sociedad. Queremos ver condenados a los asesinos, y no sólo a cinco (como en el juicio Guerrieri-Amelong), sino a todos”, cerró el documento consensuado.
Rubeo se sumó al acto
El presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe, Luis Rubeo, participó de la marcha por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia que se realizó en la ciudad de Rosario. El legislador reflexionó: “Es fundamental que toda la clase política demos un mensaje absolutamente claro y contundente a la sociedad santafesina de que nunca más queremos que se reiteren situaciones nefastas”.
Rubeo también remarcó que “es un día que debemos recordar profundamente”, y señaló que desde las Legislaturas del país se realizó una actividad en conjunto: “Hoy (por ayer) todas las Legislaturas del país realizamos una sesión conjunta y en simultáneo donde toda la clase política se manifestó en repudio a este hecho tan lamentable y triste en la vida de los argentinos” (ver página 14).
Reconoció que “los juicios contra los responsables de los crímenes de lesa humanidad forman parte de las políticas llevadas adelante en el marco del proceso político que inició Néstor Kirchner en el 2003 y que hoy continúa Cristina Fernández”.
Fuente:LaCapital
25-03-2012
La Liga de la Decencia, una gestión de la complicidad civil con la dictadura
Fundada en 1963, tuvo llegada directa al poder y contó con la adhesión de conocidos represores. En sus reuniones convocó a las más altas autoridades religiosas y judiciales de Rosario.
La cena con que la Liga de la Decencia festejó su aniversario en julio de 1976, poco después del golpe, con la presencia de altas autoridades militares, religiosas y judiciales.
Por Osvaldo Aguirre
Fue conocida por su enconada oposición al casino, por sus concepciones retrógradas sobre la sexualidad y por sus campañas en pro de la moral y las buenas costumbres. La democracia no le sentó bien, y dejó de existir a mediados de los años 90, ante la indiferencia general de los rosarinos. Pero la Liga de la Decencia llegó a ser un grupo de presión con llegada directa al poder, en los años más oscuros de la historia reciente, los de la última dictadura, cuando se constituyó en la expresión más clara de la complicidad civil con el régimen militar.
Fundada el 25 de julio de 1963, con el lema "una sociedad más digna para nuestros hijos", pasó a llamarse Liga por la Decencia en mayo de 1984, cuando su prédica empezó a declinar. Su cara visible fue el contador Pedro Martín García, quien la presidió. Pero además contó —en particular durante la dictadura— con el apoyo de altas autoridades militares, religiosas y judiciales de Rosario y la provincia.
"La Liga de la Decencia se involucró directamente con la dictadura, a la que acompañó, legitimó y dotó de una base de apoyo más amplia que la dimensión estrictamente militar. Fue una colaboración voluntaria, de adhesión ideológica y política activa a la dictadura", destaca la historiadora Gabriela Aguila (ver entrevista en la página 24).
Los pronunciamientos de la Liga tenían lugar en las reuniones que organizaba para festejar su aniversario. Eran actos significativos por la composición del público; en su transcurso se otorgaban distinciones a personas destacadas por su acción "frente a los problemas morales de la ciudad", en general militares, policías, jueces y periodistas. La lista de oradores incluía invariablemente al contador García y al arzobispo de Rosario, Guillermo Bolatti.
Un público selecto. En julio de 1976 la Liga festejó su décimotercer aniversario con la presencia, en la cabecera de la mesa, de Ramón Genaro Díaz Bessone, entonces jefe del II Cuerpo de Ejército; el arzobispo de Rosario, Guillermo Bolatti; el juez Eduardo López Roldán, de la Corte Suprema de Justicia de la provincia, ; el jefe del Distrito Militar Rosario, coronel Hugo Laciar; el director del Ente de Calificación Cinematográfico, el organismo dedicado a la censura, Miguel Tato; y el dirigente justicialista Luis Sobrino Aranda. Al año siguiente se sumaron, entre otros, el capitán de navío José Segade, en representación del almirante Massera y el intendente de Rosario, Augusto Félix Cristiani.
La adhesión de esas figuras no fue episódica sino que se sostuvo en el tiempo y a través de acciones concretas. Bolatti, López Roldán, Laciar y Tato conformaron una especie de elenco estable en las reuniones anuales; Sobrino Aranda, electo diputado en 1984, impulsó presentaciones acordes con los reclamos de la Liga, como el rechazo a la derogación del Ente de Calificación Cinematográfica y a la instalación de casinos en la provincia, un caballito de batalla del contador García; y Díaz Bessone manifestó su apoyo hasta último momento, como en 1993.
En 1981, cuando cumplió 18 años, la Liga sentó en la cabecera de la mesa al ministro de Educación y Cultura de la provincia, Eduardo Sutter Schneider, al coronel Edgardo Pozzi, del II Cuerpo de Ejército y al arzobispo de San Juan, Italo Di Stéfano. La justicia de Rosario asistió prácticamente en pleno ese año, con la presencia de jueces de faltas y de instrucción, y del fiscal de cámara en lo penal y la asesora de Menores.
El final de la dictadura se insinuaba y los discursos eran más pesimistas. Los ideólogos de la Liga comenzaron a hablar de una crisis moral y a plantear un "grito de alerta" por la "permisividad" de la televisión, el cine, las revistas y la literatura. "La Liga de la Decencia está poniendo un dique al avance permanente de la inmoralidad pública y ha conseguido muchos éxitos. Pero continuamos en la lucha", dijo entonces el arzobispo Bolatti.
Tal vez fue ese diagnóstico lo que llevó a la Liga a editar un boletín. Fue una publicación mensual de cuatro páginas, dirigida por Pedro García y con Hugo Arroyo como jefe de redacción. La portada estaba dedicada a una nota editorial y en el interior se incluían noticias de las agencias RAN y Aica. De acuerdo a la información de la propia Liga, el boletín alcanzó una tirada de 2.600 ejemplares, que circulaban entre "socios, suscriptores y amigos", y se publicó hasta diciembre de 1995, de acuerdo al archivo que se conserva en el Museo de la Memoria de Rosario.
El boletín contó también con colaboraciones de autoridades de la Iglesia Católica, como Italo Di Stéfano y Julio Triviño, conocido por su arenga ante militares en pro de "las armas espirituales y materiales" contra "la democracia pornográfica y delictiva", en alusión al gobierno de Raúl Alfonsín.
La democracia —interpretada como sinónimo de "destape" y de agresión "a la familia y a la juventud"— fue una pésima noticia en la opinión de la Liga. "Nos hallamos en una etapa preinstitucional en la que advertimos claramente señales de peligro: el ejercicio desordenado de la libertad de expresión va dando carta de ciudadanía al erotismo y a la inmoralidad", se lamentó García en agosto de 1983.
Otra vez a la carga. La cruzada moralista recrudeció durante los primeros años de la democracia. En octubre de 1984 el juez correccional Eduardo Costa incautó la película "La dama del autobús", ante una denuncia de José Luis Aguirre y Pedro García, para quienes el filme incluía "una inequívoca serie de obscenidades que como tales tienden a excitar los apetitos sexuales".
La pornografía, la homosexualidad, la prostitución, el juego y la sexualidad fueron los temas insistentes de los boletines, y de argumentaciones generalmente enrevesadas. La Liga no sólo pretendió criminalizar el aborto sino también el uso del DIU. Además abogó con énfasis por la penalización del consumo de drogas: "Es cierto que el drogadicto es un enfermo —sostuvo—. Pero debemos admitir que es un enfermo que la mayoría de las veces ha contraído voluntariamente esa enfermedad. Y ocurre que cuando se encuentra bajo los efectos de las drogas, se convierte en un individuo potencialmente peligroso".
La homofobia llegó a constituir una línea editorial en los boletines. Como una anticipación de Micky Vainilla, el personaje nazi de Diego Capusotto, la Liga justificó la discriminación de los homosexuales, con la excusa de que discriminar significaba, sencillamente, "distinguir una cosa de otra" (número 154, abril de 1990). Pero las ideas que entonces sonaban absurdas habían sido las normales, en la época más oscura de la historia argentina.
Fuente:LaCapital
Otra marcha de miles para condenar a la dictadura
Más de 25 mil rosarinos participaron de la marcha al Monumento, donde también estuvo presente Malvinas.
25 mar, 2012
“Miles seguimos el camino de la memoria, miles rechazamos una vez más a la dictadura cívico-militar”, expresó el documento leído anoche por sobrevivientes de la represión ilegal en el escenario del Monumento Nacional a la Bandera, donde culminó la inmensa movilización de más de 25 mil personas por el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia. Convocada por agrupaciones de derechos humanos –Madres de la Plaza 25 de Mayo, Hijos, Colectivo de Ex Presos Políticos de Rosario, Familiares, ADPH y Medh–, ayer se realizó la tradicional marcha y el acto en repudio al gobierno que surgió del golpe de Estado de 1976. La manifestación que sumó a miles de voluntades este año tuvo como consigna “la condena efectiva de los genocidas” debido a que mañana se dará a conocer la sentencia del juicio oral por la causa Díaz Bessone en los Tribunales Federales.
La marcha partió desde la plaza San Martín alrededor de las 18, para dirigirse hasta los Tribunales Federales de bulevar Oroño, donde mañana se dará dictamen final en el juicio de la causa en la que son juzgados el ex comandante el Segundo Cuerpo de Ejército, Ramón Díaz Bessone, cinco ex policías rosarinos y un civil.
La inmensa caminata, que pudo completar más de 20 cuadras, recorrió luego calle San Luis para encaminarse hacia el Monumento Nacional a la Bandera, donde se sumaron las Madres de la Plaza 25 de Mayo. Una parte importante de las organizaciones realizó el acto de cierre en el Monumento, donde ex detenidos por la dictadura leyeron un documento.
Antes de llegar al Monumento, frente a la Catedral de Rosario, se realizó una intervención en la que se cuestionó a la Iglesia católica por su “complicidad con la dictadura”. Había banderas blancas y amarillas, con los colores del Vaticano, que llevaban la consigna: “Iglesia basura, vos sos la dictadura”.
Por último, la marcha entró a la explanda del Monumento, que fue desbordada por la muchedumbre. En el escenario estuvieron las agrupaciones de derechos humanos encabezadas por las Madres.
En tanto, sobrevivientes del terrorismo de Estado se encargaron de leer el documento. “Gracias, gracias Madres”, comenzó el texto, para luego completar: “Ustedes son las madres de todos los argentinos”. “Venimos a reivindicar la memoria de nuestro compañeros desaparecidos, una generación heroica que dio la vida por una patria más justa y solidaria”.
En el acto también habló una de las madres de las víctimas por el triple crimen por Villa Moreno, quien reclamó justicia por el asesinato de los tres jóvenes.
Por último, un ex combatiente de Malvinas que reivindicó la soberanía argentina sobre las islas expresó su opinión acerca de la dictadura. “A casi 30 años de la guerra de Malvinas debemos señalar como otro de los crímenes el desastre que la dictadura hizo en nuestras islas”, dijo, a lo que agregó en el marco de los juicios por las torturas realizadas a soldados argentinos: “Los sobrevivientes de Malvinas impulsamos juicios por los vejámenes que sufrimos de los genocidas”.
El otro acto
La columna de la parte posterior de la marcha se desvió antes de arribar al Monumento y realizó un acto en la esquina de Laprida y Córdoba. Realizado por agrupaciones opositoras al gobierno, como la CCC, Partido Obrero y Proyecto Sur, el segundo acto agregó reclamos como el “no a la ley antiterrorista” y al “Proyecto X” y “basta de represión”. Uno de sus dirigentes, el concejal Alberto Cortés, del PSA, afirmó su compromiso con la memoria y pidió por el fin de la represión, en particular a quienes se oponen a los proyectos de minería.
Fuente:ElCudadanoyLaGente
A 36 años del golpe, el Bosque de la Memoria se llena de árboles
Esta mañana se desarrolló la ceremonia de plantación de árboles en conmemoración del Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia. La misma tuvo lugar en el parque Scalabrini Ortiz y en la ocasión estuvieron presentes las Madres y Abuelas de Plaza 25 de Mayo, la intendenta Mónica Fein y el ex gobernador Hermes Binner, entre otros.
24 mar, 2012
En el marco del 36º aniversario de la última dictadura militar en Argentina y en ocasión de conmemorarse el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia, Rosario realizó esta mañana una ceremonia de plantación de árboles en el Bosque de la Memoria, ubicado en el parque Scalabrini Ortiz.
Del acto participaron Madres y Abuelas de Plaza 25 de Mayo; la intendenta Mónica Fein; el ex gobernador Hermes Binner; el director del Museo de la Memoria, Rubén Chababo; el senador nacional Rubén Giustiniani; organismos de Derechos Humanos; concejales, legisladores, entre otros funcionarios públicos.
Durante la ceremonia, el ex gobernador Binner habló de la importancia de tener una democracia “sólida que amplíe derechos y garantías” y reiteró que es la única manera de garantizar el “Nunca Más”.
Fuente:ElCiudadanoyLaGente
Recuerdos del golpe en la memoria de dos ex ediles
Por Santiago Baraldi
Edison Boggino y Raúl Broglia fueron electos concejales en 1973. Hoy rememoran aquellos años.
24 mar, 2012
Edison Boggino (PJ) y Raúl Broglia (Unión Popular) eran los ediles más jóvenes del Concejo Municipal cuando la noche del 24 de marzo de 1976 soldados que bajaron de un camión Unimog del Ejército cerraron las puertas del Palacio Vasallo. Cuando Broglia y Boggino accedieron a sus bancas tenían 22 y 23 años, respectivamente. Hoy, ambos abogados, recuerdan aquellos días previos al golpe de Estado y cómo era aquel “Concejo de lujo”, como coincidieron ambos, donde “había un nivel de gente muy buena, pero que quizás no hicimos todo lo que podríamos haber hecho”.
“Fue la falta de experiencia, éramos muy jóvenes, veníamos de tirar piedras en la calle contra la dictadura, era la primera vez que votábamos y de golpe estábamos sentados en una banca”, dirán durante una entrevista con El Ciudadano, que los reunió 36 años después en el edificio del Concejo rosarino.
—¿Cómo recuerdan los días previos al golpe y cómo se trabajaba en ese clima en el Concejo?
—Boggino: En el Concejo tuvimos una linda etapa, con diferencias pero con mucho trabajo, con mucha responsabilidad.
—Broglia: En febrero de ese año viajé a Buenos Aires y ya estaba decidido el golpe a Isabel Martínez. Después del Rodrigazo (una feroz devaluación establecida por el entonces ministro de Economía, Celestino Rodrigo) se produce un cambio muy grande en el país. Con los compañeros del Concejo cambiábamos información.
—¿Dónde militaban cuando fueron elegidos concejales?
—Boggino: Yo, en la Juventud Peronista, en lo que se llamaba el Encuadramiento, con dirigentes como Chacho Contesti, José Lavallén…incluso no pude ir en la lista de diputados porque no tenía los 25 años. Fui diputado muchos años después, con (Víctor) Reviglio, entre los años 87 y 91. Ingresé al Concejo con el bloque del Frejuli (Frente Justicialista de Liberación Nacional, la misma denominación que llevó a Héctor Cámpora como candidato a presidente), éramos 15 concejales. En aquella época ser concejal no tenía mucha fuerza. Recuerdo cuando fue el golpe en Chile a Salvador Allende, en setiembre del 73, pronuncié un discurso en el que hablé de la unión nacional y de que si no la lográbamos íbamos camino a lo que pasaba en Chile, porque los enfrentamientos nos llevaban a eso. Después, cuando mataron a Teodoro Ponce, secretario de la UOM de Rosario, que era mi amigo, hice un discurso en el Concejo que (Humberto) “el Gordo” Schwind, periodista del diario La Tribuna, que cubría las actividades en el Concejo, me dijo: “No voy a publicar nada de lo que dijiste porque vas a tener problemas”.
—Broglia: Yo militaba desde los 8 años, estaba en la Unión Popular, íbamos con Francisco Paco Manrique y metimos tres concejales. Siempre me gustó la tarea legislativa, nunca presenté un pedido de informes e integré la comisión de Cultura.
—¿Qué temas se discutían en el recinto?
—Boggino: En mi caso integraba la comisión de Planeamiento y peleamos mucho para recuperar la imprenta municipal que funcionaba en calle Richieri. También se discutía sobre la urbanización de la ciudad. Era un Concejo muy heterogéneo, con muchos bloques: el Frejuli tenía quince concejales; la Democracia Progresista seis; el radicalismo, cuatro; el Partido Orientación Legalista, tres; la Unión Popular, tres. Tengo un lindo recuerdo, gente excelente. Hubo grandes ediles como Héctor Amez, Vicente Forte, Alberto Gabetta, Carlos Favario, el mismo Gualberto Venesia, el presidente Antonio Andrade. Tengo el mejor de los recuerdos de ese Concejo, de los hombres y mujeres que allí estuvieron. Tuvimos la primera vicepresidenta mujer, que fue Ana Martínez. Había un nivel de gente muy buena, pero tal vez no hicimos todo lo que podíamos haber hecho. Fue la falta de experiencia, tenía 23 años, veníamos de tirar piedras en la calle contra la dictadura, era la primera vez que votábamos y de golpe estábamos sentados en una banca. Recuerdo cuando tuvimos que fijarnos el sueldo: con (Ángel) Yayo Baltuzzi propusimos que el sueldo fuera el de un obrero, de un trabajador, porque veníamos con ese discurso. Mi papá era trabajador de Cotar y ganaba 75 mil pesos de entonces. ¿Por qué nosotros íbamos a cobrar 600 mil? Veníamos imbuidos en esa idea, nuestra vida había sido la pelea en la calle…
—Broglia: Los argentinos tenemos un gran defecto: no preguntar al tipo que sabe, por eso hoy en el Concejo se siguen discutiendo los mismos temas que cuando estábamos en la banca en los 70. Nosotros no teníamos asesores, pero de lo que no sabía preguntaba. O me iba a la biblioteca del Concejo y allí le decía a la mujer que estaba a cargo que necesitaba una cosa, necesitaba tal otra… y un día me dice: “¿Decile al doctor Broglia que se deje de romper las pelotas y que venga a buscar las cosas él”. Cuando le dije que yo era el doctor Broglia no lo podía creer. Tenía 22 años y ya era abogado. Recuerdo que yo tenía problemas con el secretario de Obras Públicas, al que un día en una sesión le dije que se tomara el olivo. En la jerga popular quiere decir que se vaya, pero tomado de la Biblia quiere decir que tomando el olivo se purifican los pecados. Recuerdo que Venesia saltó y dijo: “¿Por qué lo dice el doctor?, ¿lo está acusando de corrupto?”. Después de las sesiones íbamos a un club en San Juan y Moreno a comer con Venesia, Alberto Gabetta, Yayo Baltuzzi, Vicente Forte, éramos de distintos partidos, discutíamos mucho pero la relación era buena. Hice un proyecto para que cada estacionamiento tuviera en su playa un lugar para bicicletas, impulsábamos que la gente usara la bicicleta, lo mismo que hubiera un lugar para las bicicletas frente a los bancos y dependencias públicas. También trabajé en un proyecto para que la Municipalidad tuviera su banco de sangre.
—Aquel 24 de marzo, ¿dónde estaban?
—Boggino: Ese día estaba en Buenos Aires, en casa de un compañero. Nos despertó un allanamiento en el departamento. Era sobre la avenida Santa Fe, cerca del zoológico. Me ataron con una corbata y nos bajaron. Nos chuparon. Después se dieron cuenta de que no me habían vendado. Fueron dos días terribles hasta que nos soltaron. Fuimos capturados por la Infantería de Marina por el sólo hecho de ser peronistas. En ese momento yo no creía en el golpe, porque había elecciones convocadas para octubre, (el líder radical Ricardo) Balbín había hablado por los medios diciendo que “en muletas, pero lleguemos”.
—Broglia: Yo venía de una reunión y cuando llego a mi casa mi mujer me anunció lo que había pasado. Yo tenía el diario La Razón bajo el brazo y el título decía “Hoy golpe…”. La última sesión, que fue el 23 de marzo, era como que todos sabíamos lo que se venía. El presidente del Concejo, José Mancinelli, y el secretario, Rosendo Romero, se manejaban con dos Ford Falcón que eran del Concejo, entonces se consultó qué era lo más conveniente hacer con los autos y los llevaron a un lugar de guarda de bienes de terceros para más protección. La noche del 24 vino un grupo de militares al Concejo en un Unimog, secuestraron los autos y luego le iniciaron a Mancinelli y Romero una demanda por malversación de fondos públicos y nadie los quería defender. Yo lo hice junto a una abogada y salieron absueltos. Con Romero nos hicimos muy amigos, él fue presidente de la departamental Justicialista y yo me afilié al radicalismo.
Fuente:ElCiudadanoyLaGente
DOCUMENTO EN HOMENAJE A LAS MADRES
Homenaje a las Madres de la Plaza 25 de mayo
Queridas Madres de la Plaza 25 de Mayo de Rosario, los organismos de derechos humanos, queremos hoy iniciar este acto rindiéndoles un merecido homenaje junto al pueblo de Rosario, que año a año se suma en mayor número a esta lucha que las tiene a ustedes como una de sus iniciadoras. Son tantas las enseñanzas que nos han dejado, queridas viejas, en este largo camino del Juicio y Castigo a los genocidas, que no hay manera de sintetizarlas en un simple texto de agradecimiento.
Por que lo que queremos hacer con estas pocas líneas, es decirles gracias, muchas gracias; por enseñarnos que la única lucha que se pierde es la que se abandona; por mostrarnos que el objetivo es no detener la marcha y caminar con otros, más allá de sus identidades políticas, siempre y cuando levanten la bandera de los desaparecidos; por darnos el ejemplo de que la justicia es una construcción social. Y por seguir eternamente con la ronda, hasta poner las cosas en su lugar, hasta la victoria, hasta llevar a los genocidas a donde les corresponde: que es la cárcel.
No sólo los organismos les agradecemos, porque en la historia de nuestro pueblo ya son de todos las herramientas de lucha que ustedes nos ofrecen. Nuestro pueblo ya no puede olvidar, nuestro pueblo ya perdió el miedo, nuestro pueblo ya no se queda quieto, ni en silencio. Ese es un poder inmenso que ustedes aportan desde hace años, tan inmenso como el dolor de una madre que no se frena ante ningún obstáculo tras las búsqueda desesperada de sus hijos. Así de inmenso e incontenible. Y tan poderoso desde que ese dolor individual se sublimó políticamente en lucha colectiva y se sintetizó en sus pañuelos blancos.
Estamos acá, en este Monumento, y en esta hora de juicios y sentencias a los genocidas, en gran medida por esa lucha iniciada por ustedes, y de la que también fueron parte los primeros organismos de derechos humanos como Familiares, APDH, el MEDH, la Liga.
No hay mejor homenaje para las Madres, y más para estas que fueron paridas por su propios hijos, que reivindicar a los desaparecidos y a sus compañeros sobrevivientes, que hoy son quienes sostienen con sus cuerpos los juicios a los genocidas en este proceso de condenas.
Hoy volvemos a encontrarnos miles de personas, transitando el camino de la memoria, en la búsqueda de la verdad y luchando por la justicia. Esta memoria que nos hace tener presentes a todos nuestros compañeros, a esa generación de valientes que luchando por sus convicciones dieron hasta la vida; esa generación que reivindicamos plenamente de la que nos sentimos orgullosos y representados; la que forma parte de la historia argentina y del mundo como un ejemplo para todos los jóvenes y para el futuro.
Esa generación que lucho por un proyecto de país libre y soberano en una Argentina asolada por mas de 50 años golpes de Estado, maquinados y llevados adelante por intereses foráneos, pero ejecutados por los cipayos y traidores de turno, los que siguen presionando hoy a la democracia con una vocación destituyente; son los mismos que se sienten representados con la prensa del grupo Clarín, en manos de este personaje siniestro llamado Magnetto, responsable de la compra espuria de papel prensa. Esa misma prensa que osó ponerle el mote de locas a ustedes, mientras convalidaba los crímenes del terrorismo de Estado en favor de los monopolios económicos y la oligarquía terrateniente, representada por la sociedad rural, con la participación de la iglesia católica Argentina, que aun hoy no quiere entregar los archivos secretos de la represión, que fueron dados en custodia por los generales de la dictadura.
Queremos rendirles un profundo homenaje a nuestras queridas compañeras que fueron secuestradas estando embarazadas, esas jóvenes Madres a quienes también les arrebataron el más preciado tesoro, que son los hijos, como botín de guerra, conjuntamente con jueces participes de la barbarie, para cambiarles su identidad.
También queremos homenajear al compañero Julio López, seguimos esperando que desde el gobierno nacional se den respuestas sólidas y concretas por su desaparición en plena democracia. Como también saber seriamente de la causa del asesinato de nuestra compañera Silvia Suppo, que pone de relieve como siguen subsistiendo de forma activa grupos vinculados a lo más oscuro de nuestra historia. Y revisar las profundas falencias existentes en las políticas públicas desarrolladas para custodiar y salvaguardar a los testigos y querellantes en los juicios a los represores.
Esto da cuenta de la distancia que aun mantiene el gobierno provincial con relación a las políticas de derechos humanos implementadas a nivel nacional, tantas veces exigidas por los organismos de derechos humanos. Uno de los mejores homenajes para nuestras Madres, sus hijos y los organismos fue la implementación de políticas de derechos humanos asumidas desde el mismo Estado, expresadas en la anulación de las nefastas leyes de impunidad que favorecieron nuestra histórica lucha.
Queremos hacer nuestras las palabras de tantos sobrevivientes que declararon en el juicio Díaz Bessone, cuando señalaron: No somos víctimas, somos sobrevivientes y hermanos en la lucha revolucionaria, que llevaron adelante nuestros 30.000 compañeros, que vivieron y murieron para que la patria viva.
Falta mucho por hacer, indudablemente grandes bolsones de impunidad quedan en el camino. Lo destacable es que los sobrevivientes, los familiares y fundamentalmente las Madres siempre pidieron justicia. Falta llevar a juicio varias causas, como la que se iniciará en julio por la masacre de calle Juan B Justo de San Nicolás y que se juzgará en Rosario, como la llamada causa de los trabajadores, que centra su investigación en lo ocurrido en el cordón industrial, y como la del centro clandestino La Calamita, entre otras tantas. Ese es el gran desafío para los años venideros, qué nos encontrará recorriendo el tribunal y las calles como siempre con nuestros abogados, quienes instrumentarán los reclamos de JUICIO Y CASTIGO.
Una vez más decimos, a nuestras queridas Madres de la plaza, que todos los que estamos en este Monumento nos sentimos sus hijos, que somos hermanos y compañeros de los 30 mil desaparecidos, y que no tenemos ninguna duda de que son las Madres de todo el pueblo.
Queremos un aplauso interminable para todas las Madres que ya no están físicamente, pero que sabemos que están presentes, ahora y siempre.
DOCUMENTO POR ESPACIO JUICIO y CASTIGO
A treinta y seis años del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976; que llevó adelante el plan genocida más criminal del que tengamos memoria desde el genocidio a nuestros pueblos originarios ‒aunque no olvidamos que tiempo antes la triple A ya venía asesinando a miles militantes‒, venimos a reivindicar la memoria de nuestros 30 mil compañeros desaparecidos, y a toda una generación de hombres y mujeres comprometidos con la lucha por una patria para todos, una generación heroica, que incluso dio su vida por una sociedad más justa, igualitaria y solidaria.
Los cientos de juicios realizados (y en desarrollo) contra los genocidas de la dictadura, llevados adelante en todo el país (incluida en nuestra provincia); son el resultado de la lucha desplegada por más de treinta años; la muestra de que las victorias son posibles cuando una bandera es levantada por todo el pueblo, y la reafirmación de que el camino de memoria, verdad y justicia no admite retrocesos.
A sólo dos días de la sentencia en el segundo juicio contra ejecutores del terrorismo de Estado en Rosario, donde son juzgados una parte de los integrantes de la patota de Agustín Feced y el jerarca de la dictadura, Ramón Genaro Díaz Bessone ‒uno de los ideólogos del sistema de desaparición forzada de personas‒, convocamos a todos y todas a hacerse presente frente a los Tribunales Federales de calle Oroño, para exigir una vez más a la justicia cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas.
Del mismo modo los volveremos invitar los primeros días de Julio, cuando se inicie en esos tribunales, el primer juicio contra los represores de la dictadura de la hermana ciudad de San Nicolás, que tendrá lugar aquí en Rosario.
Al igual que sucedió con las luchas por la independencia a principio del siglo 19, durante las décadas del 60 y 70 Argentina vivió un proceso de enorme participación política del pueblo, en el que se debatió qué modelo de país se quería para el presente y para el futuro. Movimientos de trabajadores, estudiantes, vecinos y religiosos, se multiplicaban por toda América del Sur, con el convencimiento de que la organización popular era la herramienta para transformar las estructuras sociales de dominación y crear una sociedad sin excluidos. Luchadores por la liberación nacional, el socialismo, revolucionarios y combatientes; con distintas ideologías, identidades y diferencias en sus métodos de acción, compartían la convicción de ir hacia un horizonte de justicia e igualdad, que se debía construir en un compromiso cotidiano.
La justicia social, la unión latinoamericana, los derechos los trabajadores, de la mujer, de los jubilados y de la niñez, fueron banderas de nuestros compañeros y son estandartes que nos siguen convocando a transformarnos en partícipes activos de los destinos de nuestra comunidad, desde cada uno de nuestros lugares.
Y así, como llenamos este monumento para exigir el juicio y castigo a los terroristas de Estado, debemos seguir luchando por que se garantice para todo nuestro pueblo la vigencia irrestricta de los derechos humanos, entendidos estos en su sentido más amplio: donde todos los compatriotas tengan acceso al trabajo digno, a la vivienda, a la vejez, a la organización gremial, a la salud y educación públicas y gratuitas, a la infancia plena.
Por eso debemos estar junto a los trabajadores ocupados o desocupados, que frente a la inflación generada por los grandes intereses económicos formadores de precios, defienden la capacidad adquisitiva de sus salarios o planes sociales, y exigirle al poder político la profundización e implementación de políticas que vuelquen la balanza hacia la defensa de las condiciones de vida digna de los sectores populares. El Estado en todos sus niveles debe dar el ejemplo con condiciones laborales y salarios dignos para todos sus trabajadores.
Tenemos que lograr entre todos poner como principal eje de la agenda social la distribución de la riqueza; y desterrar los intentos de quienes pretenden esconder las consecuencias de la desigualdad con políticas de mano dura. Queremos remarcar que las propuestas de baja de la imputabilidad deben ser entendidas como un atentado contra la niñez y la adolescencia, así como el hambre de nuestro pibes, debe ser considerado un crimen.
“Hoy la juventud en los barrios viene siendo víctima de la connivencia entre el poder político, la policía y el narcotráfico. Como tantos otros, a comienzos de 2012 fueron asesinados Jeremías Trasante, Claudio Suarez y Adrian Rodrgiuez; "el Jere", "el Mono" y el Paton", tres jóvenes militantes del Frente Popular Darío Santillán. Unamos las luchas por justicia para el Jere, Mono y Patón. ¡Castigo a los asesinos, encubridores, responsables materiales y políticos; integridad y seguridad para familiares, testigos y compañerxs!
La lucha por la tenencia de la tierra, vivienda y trabajo dignos, la defensa de los recursos naturales y el medio ambiente, no puede ser respondida con represión como ocurrió en diferentes provincias. Los asesinatos de Cristian Ferreyra del Mocase; Mariano Ferreyra; de la comunidad La Primavera de Formosa, Bernardo Salgueiro, Rosmarí Churacuña o de Juan Quispe de Villa Soldatti, nos obligan a repudiar toda respuesta represiva contra las luchas populares.
"El respeto a la democracia y las libertades democráticas exigen nuestro firme repudio a actos de espionaje por parte de cualquiera de los poderes Nacionales Provinciales o Municipales del Estado como el caso de las ordenes de la justicia a la gendarmería, contra toda organización social, gremial, política y popular en general."
"Rechazamos toda ley que permita avanzar en el sentido de reprimir la protesta social, o deje al libre albedrío de los jueces o al uso discrecional de los mismos la interpretación de supuestos actos terroristas que deban ser reprimidos." Como en el caso de la Ley N° 26734 de combate al narco lavado y el terrorismo.
A su vez, debemos unir nuestras voces para impedir que los grandes capitales sigan profundizando el saqueo de las riquezas de nuestros suelos, ríos, mar y subsuelos; nueva gran estafa que pagarán las próximas generaciones de argentinos, y que hoy ya pagan, desde Tinogasta a San Lorenzo, los pueblos contaminados y fumigados, los campesinos desplazados, los pueblos originarios.
También debemos estar juntos para defender e impulsar el proceso de construcción de la unidad latinoamericana, en la que están inmersos numerosos países de nuestra América del Sur y el Caribe con proyectos como la Unión Sudamericana de Naciones ( UNASUR), o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
La lucha por los derechos de la mujer, de la diversidad sexual, de los jubilados y de nuestros chicos, son también banderas que nos convocan a la unidad. Así como celebramos como una importante conquista del año pasado la sanción de la nueva ley de matrimonio igualitario, debemos denunciar y repudiar el aumento de los femicidios y de los casos violencia familiar. También coincidimos en la necesidad de defender el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.
Debemos dejar en claro ‒y más aún ante las barbaridades que escuchamos reproducir hace apenas semanas, en una revista española que entrevistó al genocida máximo de nuestro país, Jorge Rafael Videla, como si fuera un preso político‒, que el 24 de marzo de 1976, los militares golpistas, alcahuetes y empleados de los poderes imperiales, vinieron a barrer con las luchas y banderas de una generación que soñó otro país. Bajo la Doctrina de Seguridad Nacional desplegaron un estado de terror sistemático. Utilizaron el aparato del Estado para imponer una política en benefició de los grandes grupos económicos, liquidaron las libertades democráticas, las conquistas de los trabajadores y se dedicaron a aniquilar todo vestigio de resistencia a sus planes.
Treinta mil desaparecidos, miles y miles de presos políticos y exilados, torturas, asesinatos, robos de bebes, ejecuciones sumarias presentadas como enfrentamientos, fueron el telón de fondo donde se desarrolló la tragedia de la nacionalización de las deudas privadas de grandes empresas como Acindar o el Swift, para generar la mas fabulosa estafa en la historia del país como es la deuda externa, la que deberá ser investigada. La relación entre esas empresas y el genocidio, entre otras denuncias, formaba parte de los expedientes robados de los tribunales rosarinos por los personeros de la impunidad. Pedimos que se reabra una investigación sobre la sustracción de esos expedientes.
A 30 años de Malvinas y de la histórica movilización del 30 de marzo del 1982, debemos señalar como otro de los aberrantes crímenes cometidos en el marco del terrorismo de Estado, el desastre que la dictadura realizó en las islas, donde centenares de jóvenes también murieron heroicamente a pesar de la traición de los genocidas ‒los cuales jamás mostraron interés real por la soberanía nacional, que fue vendida vergonzosamente durante el gobierno de facto‒. Hoy los sobrevivientes de la guerra ‒a los que todos acompañamos en su reclamo‒, impulsan juicios por los vejamenes y tormentos a los que fueron sometidos por los militares golpistas, donde reclaman que sean considerados crímenes de lesa humanidad. No renunciamos a la soberanía de nuestro pueblo sobre ese territorio nacional y sus recursos naturales, y repudiamos la militarización de esos territorios realizada por el gobierno pirata del Reino Unido.
Debemos decir que desde el mismo inicio del genocidio ya había empezado a gestarse la resistencia. Los organismos de derechos humanos, con Madres y Familiares a la cabeza, juntos a decenas de miles de trabajadores, estudiantes, artistas, intelectuales y referentes populares, bajo múltiples formas, comenzaron la lucha y la denuncia activa contra el genocidio, que seguía matando, desapareciendo, robando los hijos de los militantes asesinados.
En lo económico, la dictadura había abierto las bases de la exclusión social, la desocupación, la precarización laboral, y el modelo de país del cual todavía hoy sufrimos consecuencias: miles de familias sin trabajo, miles de niños y jóvenes sin oportunidades, nuevas formas de exclusión y de muerte. En esa faena los militares no estuvieron solos. Los acompañaron, los secundaron, los asesoraron distintos sectores como la iglesia, parte de los dirigentes de partidos políticos y dirigentes sindicales, importantes segmentos del poder judicial y periodistas, intelectuales y empresarios.
A 29 años de la caída de la dictadura y la instauración de un gobierno constitucional, las ilusiones y expectativas por el juicio y castigo se diluyeron muchas veces a lo largo de estos casi treinta años. Al fervor del Juicio a las Juntas les sucedieron la Obediencia Debida, el Punto Final y el Indulto, que permitieron que los asesinos quedaran en libertad y hasta se presentaran como “políticos confiables”, como el caso de Patti, Bussi o Pedro Pili Rodríguez.
Durante décadas el FMI signó las políticas económicas del país, profundizando los efectos devastadores de la política de la dictadura. Vimos engrosar la lista de nuestros mártires con los nombres de Teresa Rodríguez, De Kostequi y Santillán, De Carlos Fuente Alba, del Pocho Lepratti y Graciela Acosta, de los asesinados 2001. Cientos de jóvenes ajusticiados por el gatillo fácil. La cárcel y persecución de miles de luchadores sociales que levantando la bandera de nuestros desaparecidos no abandonaron nunca la lucha.
Aquí debemos hacer un señalamiento ineludible: porque 2001 no sólo significa la puesta en crisis de un modelo; para nosotros, los rosarinos y santafesinos, también es el recuerdo de nuestros compañeros y compañeras, el de las nueve víctimas que en la provincia de Santa Fe se cobró la policía de Carlos Reutemann y Enrique Álvarez, y el compromiso permanente con el reclamo de juicio y castigo para los responsables materiales y políticos de los asesinatos de Juan Alberto Delgado, Rubén Pereyra, Ricardo Villalba, Walter Campos, Yanina García, Graciela Acosta, Claudio Lepratti, Graciela Machado y Marcelo Paccini! A diez años nos indigna la falta de voluntad política para impulsar una investigación independiente.
“La lucha contra la impunidad y la injusticia debe hacerse aun mas fuerte al cumplirse 10 años de los asesinatos de Dario Santillan y Maximiliano Kosteji. Exigimos juicio y castigo a todos los responsables políticos de la masacre de Avellaneda.
El compromiso contra la impunidad nos debe impulsar en el reclamo de Aparición con vida de Jorge Julio López. Su desaparición hace ya 5 años es un hecho que marcó un punto de inflexión en nuestra historia inmediata, y que obliga a asumir las responsabilidades que les caben, al poder político y judicial. La necesidad de desterrar la impunidad hoy, se hace más presente que nunca frente a la desaparición de Luciano Arruga, del asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, o del campesino del Mocase, Cristian Ferreyra. El homicidio en nuestra provincia de la sobreviviente de la dictadura, y declarante en la causa Brusa, Silvia Suppo, nos hacen poner la lupa sobre la responsabilidad del Estado en la protección de los testigos.
Ha pasado mucho tiempo. Pero a partir de la lucha popular logramos algunos triunfos. La caída y nulidad de las leyes de impunidad abieron una nueva instancia, no sin dificultades y escollos: la acción sistemática del poder judicial para entorpecer y demorar los juicios y la complicidad de muchos estamentos de los poderes del Estado en todas sus formas.
Es importante para la salud de los pueblos festejar las victorias. Por eso celebramos las cinco condenas obtenidas en el marco del primer juicio a los genocidas en Rosario, en la causa Guerrieri, del mismo modo que lo hicimos con la sentencia de la causa Brusa en Santa Fe. Consideramos victorias también, arrebatadas a los genocidas, la recuperación de los cuerpos de tantos compañeros desaparecidos que fueron restituidos durante los últimos años en la provincia y el país.
Consideramos este momento de juzgamiento a los represores de la dictadura como una victoria. Pequeña todavía ‒faltan cientos de juicios‒, pero victoria al fin. Será responsabilidad de todos nosotros continuar la pelea para que los genocidas tengan lo que corresponde: cadena perpetua con cárcel común y efectiva.
Exigimos el fin del pseudgarantismo de muchos jueces, que sólo son garantistas cuando los genocidas piden prisión domiciliaria. También exigimos que las violaciones cometidas en los centros clandestinos de detención sean juzgadas como crímenes de lesa humanidad.
Respaldamos la sanción de leyes reparatorias integrales para los sobrevivientes del terrorismo de Estado en nuestra provincia como ya se hizo en la provincia de Buenos Aires, Mendoza y Misiones.
Tenemos en claro que lo que nos permitió avanzar hasta aquí con los juicios contra los genocidas, es el compromiso de millones de personas que se expresa en esta multitudinaria movilización; es la lucha de distintos sectores y organizaciones. Ese compromiso es el que nos posibilita afirmar que aquella consigna de Juicio y Castigo, no alude solamente al reclamo de justicia por los crímenes perpetrados, sino que además implica un debate colectivo sobre el modelo económico, social y cultural que la dictadura inauguró. El juzgamiento a los ejecutores del genocidio debe permitir una construcción social que reflexione y articule alternativas a la herencia de fragmentación social, concentración económica y desmantelamiento del Estado que trajo aparejado.
Pero no queremos ni podemos quedarnos acá. Queremos ir por más. Queremos cada vez más instalar los juicios contra los genocidas en toda la sociedad. Queremos ver condenados a los asesinos, y no sólo a cinco (como en el histórico juicio Guerrieri-Ámelong), sino a todos.
Por eso los convocamos una vez más, ante la sentencia de la causa Díaz Bessone, a hacerse presentes este 26 de marzo a las 10 de la mañana frente a los tribunales de Oroño 940, para ser parte de una gran cadena humana y solidaria que acompañe a testigos, querellantes y organizaciones de derechos humanos a exigir los que reclamamos hace más de treinta años: cárcel para los genocidas.
Creemos que es el mejor homenaje que podemos rendir a la lucha de más de treinta y seis años y a nuestros desaparecidos.
¡Cadena Perpetua y cárcel común y efectiva para los genocidas del juicio Díaz Bessone!
¡Sentencia firme para todos los condenados en Argentina por delitos de lesa humanidad!
¡Juicio y castigo para todos los responsables del terrorismo de estado y sus cómplices!
¡Prisión preventiva para todos los represores!
¡Restitución de la identidad de los niños, hoy jóvenes, apropiados por la dictadura!
Repudiamos la obstrucción a la justicia que el grupo Clarín realiza para no permitir que se conozca la identidad de los hijos apropiados por Ernestina Herrera de Noble.
¡Aparición con vida de Jorge Julio López!
¡Exigimos una investigación amplia sobre el asesinato de Silvia Suppo, que no esconda la hipótesis del homicidio político!
¡Exigimos el Juicio y Castigo a los responsables materiales y políticos de los asesinatos de Sandra Cabrera, Maximiliano Kosteki, Darío Santillán, Carlos Fuentealba, Roberto López, Bernardo Salgueiro, Rosmarí Churacuña, Juan Quispe de Villa Soldatti, Mariano Ferreyra, Cristian Ferreyra.
¡Exigimos la derogación de toda ley que habilite la criminalización de la protesta social!
¡Repudiamos todo acto de espionaje a las organizaciones sociales y populares!
¡Y exigimos que esa Justicia que deja impunes a los asesinos de estos compañeros, no persiga y procese a los luchadores sociales!¡No a la judicialización de la protesta! Cierre de las causas de los estudiantes de la UNR!
¡Exigimos el juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales de los 35 asesinatos de diciembre de 2001!
¡Justicia para el Jere, Mono, Patón!
¡Exigimos la aceleración de las tantísimas causas por crímenes del terrorismo de estado que todavía duermen en los tribunales!
¡Exigimos que los crímenes sufridos por los soldados ex combatientes de Malvinas, sean encuadrados jurídicamente como delitos de lesa humanidad!
No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos
Por el triunfo de todas las luchas populares en el camino de la distribución de la riqueza y la justicia social. 30.000 compañeros desaparecidos: ¡Presentes, ahora y siempre!
Fuente:EspacioJuicioyCastigo







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