3 de abril de 2012

MALVINAS: INFORME ESPECIAL.

A 30 AñOS DE MALVINAS > LA PRESIDENTA CRISTINA KIRCHNER ENCABEZO EN USHUAIA EL ACTO CENTRAL EN CONMEMORACION DEL 30º ANIVERSARIO DE LA GUERRA POR LAS MALVINAS
“No pedimos otra cosa que diálogo para resolver la soberanía”
Ante cientos de ex combatientes, Cristina Kirchnerencabezó el acto en Ushuaia, en el que volvió a reclamar diálogo “respetando el interés de los isleños”.
Luego del discurso, la presidenta Cristina Kirchner se acercó a orillas del mar para arrojar flores en honor a los caídos en la guerra.Imagen: DyN
“Queremos justicia para nuestra región. Y justicia significa que esta sea una zona desmilitarizada. No queremos tambores ni cascos de guerra. No pedimos otra cosa que el diálogo para resolver la soberanía”, señaló ayer en Ushuaia la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al cumplirse el 30º aniversario de la guerra por la soberanía de las islas Malvinas. A metros del puerto desde donde partían los buques argentinos hacia las islas para combatir a los ingleses, la Presidenta homenajeó a los soldados que combatieron en el archipiélago e insistió en el “reclamo a través del diálogo, respetando los intereses de los isleños”. Anunció que envió un pedido a la Cruz Roja para que ayude a identificar a los soldados enterrados en Malvinas (ver aparte).

“Jamás habrá orden internacional, jamás habrá derecho internacional, jamás habrá seguridad internacional, hasta que todos y cada uno de los países que integran Naciones Unidas respeten todas y cada una de las resoluciones”, sostuvo la Presidenta en reclamo a la ONU por la pasividad ante las resoluciones emitidas desde 1966 en favor de una mesa de diálogo por el conflicto de Malvinas que Inglaterra no cumple.

Memoria y justicia
Enmarcada entre las dos islas que conforman el archipiélago caladas en el monumento que se encontraba detrás, Cristina Kirchner recordó frente a cientos de veteranos de la guerra –muchos habían realizado una vigilia la noche anterior– a los caídos durante el enfrentamiento bélico en 1982. “No fue una decisión del pueblo argentino la del 2 de abril, ni siquiera estaba atrás de ella el intento de ejercer la soberanía y rechazar el colonialismo, sino un intento (de la dictadura militar) de perpetuarse en el poder”, destacó.

Desarrollando el concepto de Memoria, Verdad y Justicia, que llevaron adelante los organismos de derechos humanos en la búsqueda de los desaparecidos, CFK lo aplicó a la guerra de Malvinas. “Memoria por los miles y miles de jóvenes” que participaron de la guerra “y de los cientos que dieron su vida”, señaló. En otro pasaje del mensaje señalaba que se agregaba verdad con la decisión de desclasificar el informe Rattenbach “porque los argentinos, los muertos y sus familiares y el pueblo nos debíamos la verdad acerca de lo que había sucedido. Una verdad dolorosa pero con valores inenarrables y también de cobardías e injusticias inéditas”.

Para cerrar su idea destacó: “Memoria, Verdad y Justicia, porque es una injusticia que en pleno siglo XXI todavía subsistan enclaves coloniales como el que tenemos aquí, a pocos kilómetros de distancia. Solamente quedan 16 enclaves coloniales en el mundo, y 10 de ellos son del Reino Unido. Y justicia también para todos los que todavía no pudieron ser identificados”, aseguró. Aludía a los soldados que se encuentran en territorio malvinense sin identidad y para lo que anunció que envió una carta a la Cruz Roja “para que interceda y tome las medidas pertinentes para la identificación”.

La comitiva que acompañó a la Presidenta estuvo integrada por el vicepresidente Amado Boudou y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quienes habían presenciado también el acto y la vigilia que se realizó en Río Grande el domingo por la noche. Ayer se les sumaron el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, el canciller Héctor Timerman, la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el de Educación, Alberto Sileoni. Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo viajaron con la comitiva oficial al igual que legisladores, como el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, el legislador de La Cámpora Andrés “Cuervo” Larroque, y el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, entre otros. Además de la gobernadora anfitriona, Fabiana Ríos, se destacó la presencia de los gobernadores Antonio Bonfatti, de Santa Fe, y del santacruceño Daniel Peralta.

El acto se inició cuando la Presidenta izó en el mástil de la plaza Islas Malvinas en la capital fueguina una enorme bandera argentina de 16 metros de alto por 32 de ancho. La bandera reemplazó a la que se mantuvo flameando durante un año, en un ritual que se repite un minuto antes de la medianoche antes de comenzar la vigilia. Por el viento patagónico se hacen jirones y cuando se arrían quedan guardadas en un cofre bajo custodia de las fuerzas de seguridad. Todas las banderas desde el 2 de abril de 1982 se encuentran guardadas a la espera de trasladarlas a tierra malvinense. El Himno Nacional fue interpretado por la Orquesta Sinfónica Nacional y luego el presidente de la Asociación de ex Combatientes de Ushuaia, Carlos Latorre, manifestó en un discurso que “lo que hicimos con la espada ahora lo haremos con la pluma y la palabra”, y agregó que “un país no será grande sin que sus hombres dediquen su vida a ello”.

“Esto ha dejado de ser una causa nacional, ha pasado a ser una causa de todos los argentinos, pero también de todos los países de la Unasur y de todos los países del mundo que levantan las banderas del diálogo”, sostuvo Cristina Kirchner, quien criticó los dichos de ayer del primer ministro británico, David Cameron. En sus palabras por el aniversario, Cameron señaló que “en 1982 Argentina violó los derechos de los isleños” (ver página 9). “Parece ser que no estaba enterado que estaba confiscada la libertad de los argentinos. Había presos sin nombre ni apellido en campos de concentración, pero parece que no se dan por enterados”, le respondió al premier conservador británico.

Al finalizar el discurso, la Presidenta se acercó hasta los ex combatientes que se encontraban en la plaza desde la tarde anterior para saludarlos. Después fue con la comitiva que la acompañó para arrojar flores al mar en homenaje a los caídos en las islas.
Fuente:Pagina12

03.04.2012  
la mandataria exigió a gran bretaña que cumpla con las resoluciones de la onu
Cristina impulsó la identificación de los soldados inhumados en Darwin
Durante el acto central realizado en Ushuaia a 30 años del desembarco argentino en Malvinas, pidió a la Cruz Roja que interceda para permitir la tarea forense en las islas, y recordó que “esta historia no empezó hace 30 años, va a cumplir 180.”
Por:Rodolfo González Arzac
Eso me decía él siempre: que yo era una presidenta malvinera”, dijo ayer Cristina Fernández, a modo de respuesta a un grito en la Plaza Islas Malvinas en Ushuaia. Y fueron esas sus primeras palabras, fuera de programación, su sinceramiento, en el acto en conmemoración de los caídos y los sobrevivientes de la guerra, a 30 años del desembarco. La presidenta, con guantes, tapado y abrigo en el cuello, en línea con el cielo encapotado, reivindicó el reclamo argentino de sentarse a negociar con Gran Bretaña la soberanía, y anunció que le envió una carta a la Cruz Roja Internacional para que interceda a fin de llevar a cabo el reconocimiento de los cuerpos de los soldados argentinos (y también los ingleses) que aún no fueron identificados. En el cementerio argentino de Darwin, en el archipiélago, hay al menos 123 tumbas sin nombre. Asimismo, aseguró que “esta historia no empezó hace 30 años; el año que viene se van a cumplir 180 años”, y remarcó que buscará inaugurar el museo de Malvinas, a construirse
en el predio de la ex ESMA, en agosto del año próximo.
“Cada uno merece tener su nombre en una lápida, cada madre, cada viuda, cada padre y cada hermano merece saber dónde están enterrados sus muertos para poder llorarlos”, señaló Cristina, tal vez, en el momento más emotivo del homenaje. La presidenta desarrolló un discurso con tres ejes: Verdad, Memoria y Justicia. Así pudo explicar al detalle la composición del reclamo argentino, las críticas hacia la dictadura militar, el pedido de que Gran Bretaña desista de explotar los recursos naturales en disputa y la reivindicación de los conscriptos que fueron a la guerra. El acto fue el cierre de 24 horas de homenajes en la ciudad del fin del mundo, la capital nacional de las Islas Malvinas (ver aparte). La presidenta destacó el rol de los jóvenes durante el conflicto bélico. “Esa juventud que marchó sin preparase, sin los pertrechos suficientes, con miedo (porque los valientes son los que avanzan a pesar del miedo)”, dijo. Horas antes, la Corte Suprema de Justicia había abierto una puerta a una causa que lleva muchos años y estaba trabada: el caso de unos 100 soldados sobrevivientes que denuncian maltratos, estaqueos y hasta muertes por congelamiento por parte de los oficiales de las Fuerzas Armadas argentinas.
“Nos debíamos la verdad”, dijo la presidenta. En la plaza, repleta, había ex combatientes de guerra en sus dos versiones (militares y ex conscriptos) llegados de buena parte del país, algunas agrupaciones kirchneristas locales, familiares de los caídos, una nutrida comitiva de legisladores, militares de todas las fuerzas y, sobre todo, habitantes de la capital de Tierra del Fuego. Sobre el escenario, junto a la jefa de Estado, estaba el Gabinete casi a pleno, la gobernadora Fabiana Ríos (que dio un discurso fuerte, sólido y recordable) y otros dos administradores provinciales: el socialista Antonio Bonfatti y el santacruceño Daniel Peralta.
“La guerra no se debe conmemorar”, fijó posición la presidenta. “Las guerras sólo traen dolor, atraso y odio”, añadió. Antes, el presidente del centro de ex combatientes de Ushuaia, como suele ocurrir, se había referido a la guerra como una hazaña, un acto heroico apenas con un matiz: la derrota. La referencia acerca de la verdad sobre la guerra apuntó también a la desclasificación del Informe Rattenbach. “Un informe que prepararon militares haciendo honor a la pertenencia a un ejército sanmartiniano”, advirtió Cristina. El informe, producido por una comisión encabezada por Benjamín Rattenbach, demuestra –destacó la jefa de Estado– que la guerra no fue “una decisión del pueblo sino un intento militar por perpetuarse en el poder”.
Al primer ministro inglés, David Cameron le recordó que la Argentina lo único que reclama es que el Reino Unido acepte las resoluciones de las Naciones Unidas instando al diálogo. “No estamos reclamando ninguna otra cosa más que eso: diálogo entre ambos países, para discutir la cuestión de la soberanía, respetando el interes de los isleños. Cómo no vamos a respetar no sólo los intereses de los isleños sino de todos los habitantes” del suelo argentino, expresó. Además, señaló que “jamás habrá seguridad internacional hasta que todos y cada uno de los países que integran las Naciones Unidas respeten todas y cada una de sus resoluciones.” También subrayó –en relación al discurso de Cameron, quien había argumentado que la Argentina le robó la libertad a los isleños durante la guerra–que en 1982 quienes tampoco tenían libertad eran los argentinos, sometidos a una dictadura.
El último argumento desarrollado por la presidenta fue el que puede explicar la escalada diplomática de los últimos años con Gran Bretaña. Y, a su vez, el apoyo regional y diverso en los foros internacionales a la postura argentina. Cristina reiteró el caso insólito de que se mantenga un enclave colonial en este siglo, denunció la militarización del Atlántico Sur y pidió que el Reino Unido se abstenga de seguir depredando el medio ambiente y los recursos petroleros e icticolas de los mares que rodean a las islas. El gobierno de las islas, justamente, prevé manejar en 2012 un PBI de 200 millones de dólares, cuyo 60% proviene de la pesca del calamar. Y mantiene abierta una gran expectativa acerca de la posibilidad de encontrar, al menos, unos 6000 millones de barriles de crudo en algunas de las cuencas que cinco empresas petroleras iniciaron en los últimos tiempos.
Fuente:TiempoArgentino

03.04.2012
Opinión
El verdadero rostro de la aventura militar
La desclasificación del Informe Rattenbach es un aporte invaluable al derecho a la información de la sociedad argentina y un riquísimo yacimiento de materiales y documentos sobre el origen y desenlace de la Guerra de Malvinas.
Por: Cynthia Ottaviano y Roberto Caballero
Hace tres décadas, la dictadura silenció el trabajo porque desde su primera foja condenaba a los generales genocidas por la derrota, incluso a la pena de muerte. Era un material peligroso, además, porque su fuerza residía en que los investigadores vestían uniformes y no podían ser asociados a ninguna “campaña antiargentina” ni a “propósitos subversivos”. La cobarde rendición del represor Alfredo Astiz en las Georgias, el uso del histórico reclamo sobre las islas para perpetuar un régimen en declive (“para revitalizar el proceso”, según el informe), la descomposición de una cadena de mandos que pudo haber servido para las cacerías nocturnas del terrorismo de Estado pero resultó incapaz de combatir contra un enemigo de verdad, todo quedó asentado y documentado por la comisión que condujo el teniente general Benjamín Rattenbach, un hombre de pasado antiperonista que dejó, sin embargo, insustituibles testimonios para confeccionar, desde ahora y en adelante, de modo coral, una relectura nacional, popular y democrática de la guerra. La historia argentina está llena de paradojas. Y Malvinas, sobre todo: fue una guerra nada heroica con actos de profundo heroísmo, una acción bélica por la soberanía emanada de una voluntad no soberana y una epopeya prefabricada en los camastros de tortura de los centros clandestinos, que nada tuvieron de épicos. La sangre de Dalmiro Flores, muerto por la represión militar del 30 de marzo de 1982 en Plaza de Mayo, dos días antes del desembarco en las islas, se funde con la que se derramó en el archipiélago. Pertenecían a la misma clase de gente: la que sufrió la ausencia de derechos y libertades durante los siete años que duró la dictadura cívico-militar, tanto en su vertiente abyecta de los grupos de tareas y la picana, como en la aventurera que perdió la batalla en el Atlántico Sur bajo ropaje anticolonialista alquilado. Porque el verdadero rostro de la dictadura es el de Roberto Alemann, ministro de Economía de Galtieri y símbolo del establishment liberal, autorizando ayudas financieras al Banco de Londres, al mismo tiempo que los ingleses confiscaban mil millones de dólares del Banco de la Nación Argentina, precisamente, en Londres, aunque pudo ser evitado. Mientras tanto, la mayoría de los medios de comunicación eran triunfalistas y ocultaban la verdadera historia que, 30 años después, viene asomando.
Fuente:TiempoArgentino


03.04.2012
Pedido a la Cruz Roja por los caídos: “Ojalá se sepa la verdad"
La madre de uno de los soldados enterrado en Malvinas, María del Carmen Molina, destacó en Radio América la carta que envió la presidenta Cristina Fernández para que la organización interceda para identificar a los inhumados en Darwin. "Recibimos apoyo", agregó.

La madre de un soldado enterrado en Malvinas, María del Carmen Molina, aseguró en diálogo con Radio América que “ojalá que tengamos suerte y se sepa la verdad” para identificar a los caídos en la guerra tras el pedido de ayer de la presidenta Cristina Fernández para que la Cruz Roja Internacional interceda a colaborar.

“Los mismos ex combatientes nos están apoyando”, destacó sobre el respaldo que reciben los familiares de las víctimas, al tiempo que reconoció que se “sorprendió con el anuncio de la Presidenta porque no pensábamos que iba a ser tan rápido”.

“Cada uno merece tener su nombre en una lápida, cada madre, cada viuda, cada padre y cada hermano merece saber dónde están enterrados sus muertos para poder llorarlos”, señaló ayer Cristina, tal vez, en el momento más emotivo del homenaje.

En el cementerio argentino de Darwin, en el archipiélago, hay al menos 123 tumbas sin nombre. Asimismo, la primera mandataria aseguró que “esta historia no empezó hace 30 años; el año que viene se van a cumplir 180 años”.
Fuente:InfoNews


03.04.2012
Petrolera de Malvinas denunciada por Argentina: "Para Reino Unido es legal nuestra exploración"
La empresa Desire Petroleum, que realiza tareas de exploración de hidrocarburos en aguas de las Islas, afirma que el Reino Unido le garantizó que las tareas de exploración en las islas son "totalmente legítimas".

El presidente de la firma, Stephen Phipps, dijo que las perspectivas económicas por la extracción de petróleo y gas enaguas de las Malvinas "son significativas".

Phipps se negó a comentar si a su firma le preocupa la situación política actual con Buenos Aires, pero dijo que el Reino Unido le garantizó que las tareas de exploración en las islas son "totalmente legítimas".

Por su parte, Borders & Southern también se negó a declarar al respecto, aunque dijo: "Nosotros hacemos la exploración de gas y crudo, los gobiernos hacen política".

Desire Petroleum reportó pérdidas por 26,5 millones de libras en 2011, de 71,1 millones el año previo, debido a una baja en los costos y mejores perspectivas de hallazgos de hidrocarburos.

El grupo halló petróleo en plataformas ubicadas al norte de las islas, donde cuenta con un 40% de acciones invertidas.

Desire Petroleum, Borders & Southern y otras petroleras británicas en la región continúan con tareas de exploración de hidrocarburos, a pesar de una denuncia presentada por el gobierno nacional, que reclama la soberanía de las islas.
Fuente:InfoNews

03.04.2012
¿Dónde está la patria?
La de ayer fue una jornada muy especial, porque la noticia se trasladó a Ushuaia, la capital de nuestras Islas Malvinas, a 30 años de la guerra. Quisiera transmitir la vivencia que tuvimos aquí cuando participamos de la vigilia, y luego frente al discurso de la jefa del Estado democrático frente a una multitud cerca del agua, cerca del frío. Aquí se huele Malvinas.
Por:Roberto Caballero
Quiero rescatar como párrafos esenciales del discurso de reivindicación de la soberanía, el reclamo por la paz y la reivindicación del Informe Ratenbach, que pone blanco sobre negro las responsabilidades de la derrota. Porque, que quede claro: ningún gobierno que no respete la soberanía popular puede reclamar la soberanía territorial. Eso fue lo que sucedió el 2 de abril de 1982.

Treinta años después, la democracia, el Parlamento argentino, ha decidido una política de Estado que pone como eje fundamental el reclamo en los foros diplomáticos a través de la paz. Porque sólo los colonialistas como Inglaterra mantienen el mensaje bélico alrededor de la guerra. Esta fue una guerra injusta, no fue una gesta. Fue el último zarpazo de la dictadura militar genocida para tratar de perpetuarse en el poder. Pero también es cierto que ese zarpazo ha generado una camada de héroes, de combatientes que derramaron su sangre por un reclamo histórico de más de 180 años de soberanía sobre el territorio propio. Aquí en el fin del mundo, donde empieza la patria, a miles de kilómetros de la Capital Federal, se está más cerca de la nación. Aquí, en el fin del mundo, donde empieza la patria, a miles de kilómetros de la Capital Federal, decir Argentina tiene una connotación diferente. Aquí el aire que se respira es argentino, el agua es argentina, las calles embanderadas son argentinas. Aquí se vive Malvinas como territorio propio, como la vivimos todos los argentinos, que en buena ley reclamamos y vamos a seguir reclamando por la soberanía en nuestro territorio. Gloria y Honor a los que cayeron bajo las balas enemigas, pero Gloria y Honor también a los ex combatientes que padecieron a los milicos genocidas también en el frente de batalla. La Corte ha dado trámite urgente para declarar delitos de lesa humanidad los cometidos contra los propios combatientes argentinos por sus mandos militares genocidas, y también la presidenta en su discurso elogió a Edgardo Esteban, un ex combatiente que reivindica hoy la soberanía pero también la paz. A algunos el discurso guerrero les queda bien, algunos rescatan lo bélico como si ese fuera el objetivo. Pero el objetivo es que Malvinas vuelva a la patria, que nuestras islas puedan ser abrazadas por los 40 millones de argentinos. Cristina dejó muy claro que el reclamo va a ser permanente y que esto es una política de Estado sostenida por todas las fuerzas políticas democráticas. Es bueno hacer eje en esto cuando aún hoy se debate por el interés de los isleños. Dijo Cristina un párrafo que me dejó conmovido, porque está en nuestra Constitución Nacional: que los isleños van a recibir los mismos derechos, los mismos beneficios y derechos de todos los hermanos latinoamericanos que eligen el suelo argentino para hacer su vida. No es poco en un mundo que odia a los inmigrantes, donde los discursos xenófobos son cada vez más severos y recalcitrantes, donde Europa permanentemente pone límites. En la Argentina seguimos abriendo las puertas a todos aquellos de buena voluntad quieran pisar el suelo argentino y honrar nuestra bandera. No es menor el discurso de la presidenta en este punto, sobre todo porque a veces se confunde nacionalismo con chauvinismo y patriotismo con andar pidiéndole al que viene de afuera un certificado de buena conducta, cuando la única buena conducta es venir a vivir en sociedad, con nuestras libertades, con nuestros problemas, pero con todas las cosas que el argentino ofrece a aquel que pisa este pueblo. También porque la Argentina es Latinoamérica y las Malvinas son tan argentinas como latinoamericanas.

Otro punto. Había en la plaza muchos uniformes militares. Militares que realmente estuvieron a la altura de las circunstancias. Pero 30 años después la batalla es otra, es en Ushuaia, en Río Grande, en Tierra del Fuego donde la batalla verdadera y que tenemos que dar, y se está dando, es sustituir importaciones, generar empleo, que la gente tenga posibilidad de que las nuevas generaciones y sus hijos vivan mejor que las anteriores. En cada puesto de trabajo que se recuperó en Tierra del Fuego, una muestra diminuta del modelo nacional, está la patria, en cada trabajador está la patria, en cada familia que puede cumplir su sueño, la patria vive. Ese es el frente de batalla de hoy, así que cuando escuchen que la OMC critica a la la Argentina porque somos proteccionistas tenemos que sentir un orgullo real y patriótico, porque somos proteccionistas de la salud de nuestros pibes que reciben la Asignación Universal, de los pibes en la escuela que reciben su netbook, y de todo lo que se ha forjado en estos años. Argentina tiene muchos problemas, pero es un país realmente generoso, venimos de una historia trágica y no me refiero sólo al terrorismo de Estado, sino también a la devastación neoliberal. El frente de batalla hoy está en aquel empresario que sustituye importaciones, que construye futuro aquí, con las manos argentinas de los hombres argentinos. A esos también hay que rendirles homenaje el 2 de abril, porque si no la soberanía sería un testimonio vacío, un testimonio donde la bandera no tiene nada y si la bandera no tiene a los 40 millones de argentinos adentro, es apenas un trapo.
(*) Editorial del director de Tiempo Argentino en su programa Mañana es Hoy de Radio Nacional.
Fuente:InfoNews


03.04.2012
¿De qué soberanía hablamos?
Pasados 30 años de aquel desembarco, y ante una porción de la sociedad que parece volver a poner las bayonetas por encima de los intereses populares, hay que preguntarse si no es hora de cambiar la fecha de recordatorio de la lucha por la soberanía de Malvinas.
Por:Eduardo Anguita
Quiere el calendario que los comienzos de abril hayan tenido no una sino tres citas con la historia reciente. Si no hubiera existido el 2 de abril de 1976 no habría sido posible el de 1982, dijo Gabriel Bencivengo cuando leyó un artículo de quien escribe estas líneas publicado el domingo en Miradas al Sur (“El otro 2 de abril”). El 2 de abril del ’76 es el del discurso de Martínez de Hoz anunciando una feroz redistribución del ingreso a favor de los sectores más ricos de la sociedad. Sin los centros clandestinos y los grupos de tareas, ese plan económico era impracticable. Echados Videla y Viola por un golpe interno dado por un sector del Ejército y los mandos de la Armada, que colocaron a Galtieri en la Casa Rosada, el desembarco en Malvinas no se hubiera concretado. Ese golpe de Estado sacado de la galera hizo una fuga para adelante y llevó a cabo un plan operativo tan infantil como diabólico: mandar a soldados a trincheras en las islas encabezados por –algunos- oficiales cuya única práctica militar era torturar y tirar al mar a militantes populares. Lo de “algunos” es importante porque muchos oficiales, tanto de la Fuerza Aérea como del Ejército, pelearon con valentía. Pero no debe olvidarse que se estableció como fecha de lucha por la recuperación de las Islas Malvinas el día en que la Junta Militar (Galtieri, Anaya y Lami Dozo) anunciaron el desembarco de un grupo comando en Puerto Argentino. Ese día, la única víctima fatal fue el oficial de la Marina Pedro Giacchino al que muchos todavía recuerdan como “un héroe de guerra”. Cabe recordar que la valiente lucha de los organismos de Derechos Humanos de Mar del Plata logró el año pasado que el Concejo Deliberante de esa ciudad quitara el cuadro con la foto de Giacchino a partir de la cantidad de testimonios que incriminaban al oficial con la violación de Derechos Humanos a detenidos desaparecidos en la Base Naval marplatense. Uno de ellos, lo hizo Alfredo Molinari, un ex subordinado de Giacchino, quien dijo que Giacchino, en 1977, le ordenó matar a un detenido que estaba encapuchado, esposado y de rodillas. Molinari declaró haberse negado por lo cual dijo haber sido arrestado y degradado. Como la justicia argentina no puede juzgar a personas muertas, las acusaciones sobre Giacchino quedaron en un plano testimonial pero fueron suficientemente contundentes como para que, recién el año pasado, pasara de ser considerado como el merecedor de la Cruz al heroico valor en combate a ser un miembro de un grupo de tareas que luego encontrara la muerte en una acción de guerra. Pero de una guerra iniciada por una dictadura cívico-militar y sin ninguna posibilidad de obtener un triunfo en el terreno de operaciones. Mencionada esta historia ayer por el autor de estas líneas en el programa Hoy más que nunca de Radio Nacional, el colega Jorge Dorio recordó en un mensaje de texto –antes de que los teléfonos se quedaran misteriosamente mudos– que “la mención de Giacchino como represor motivó la toma armada de Radio Belgrano por un comando encabezado por el nazi Oscar Castrogé y que dejó a Dorio y a Martín Caparrós –conductores de Sueños de una noche de Belgrano y responsables de haber dicho quién era Giacchino– por unas horas encerrados en el estudio y amenazados por Castrogé. Eso fue un 2 de abril, pero apenas dos años después del inicio de las hostilidades por parte de la dictadura argentina. Hasta el mismo Raúl Alfonsín, cuando el levantamiento de Semana Santa de 1987, para referirse a los amotinados dijo que muchos de ellos eran “héroes de Malvinas”. La cruda realidad fue que el motín comenzó el 15 de abril, cuando el mayor Ernesto Barreiro, uno de los más brutales represores del centro clandestino La Perla, tenía que ir a declarar a la Justicia Federal cordobesa y, para evitarlo, encabezó la toma de la sede del regimiento de tropas aerotransportadas de esa provincia. No sólo lo apoyó el jefe de la unidad, teniente coronel Luis Polo, sino que otro complotado era el también teniente coronel Aldo Rico que había dejado su puesto en Misiones para amotinar nada menos que la Escuela de Infantería, sita en la mayor unidad militar del país, Campo de Mayo. Aquella Semana Santa de 1987 fue lisa y llanamente un apriete para evitar los juicios. Pasados 30 años de aquel desembarco, y ante una porción de la sociedad que parece volver a poner las bayonetas por encima de los intereses populares, hay que preguntarse si no es hora de cambiar la fecha de recordatorio de la lucha por la soberanía de Malvinas. Ayer mismo, la presidenta recordó que “esta historia no empezó hace 30 años sino que el año próximo van a cumplirse 180” de la usurpación británica. Eso será el próximo 3 de enero, cuando el comandante John Onslow, al mando de un grupo de soldados ingleses, desembarcó en Puerto Soledad (al NE de la isla homónima) donde había un pequeño contingente de soldados argentinos comandados por el teniente coronel José María Pinedo. Quizá, esta fecha mencionada por Cristina Fernández de Kirchner sea la que permita tomar perspectiva y dimensión para poder estar en sintonía con el reclamo, firme y latinoamericano, para que los británicos acepten la vía diplomática para terminar con la usurpación.

Esto no significa tirar por tierra las historias, reales, de muchos combatientes, desde conscriptos hasta oficiales de alto rango, que cumplieron con patriotismo su misión entre el 2 de abril y el 14 de junio. Pero por algo recién ahora, con el apoyo de la Corte que declaró imprescriptibles los delitos aberrantes cometidos por –algunos– oficiales contra –algunos– soldados durante ese lapso. Y esos delitos eran una prolongación de la doctrina criminal de la seguridad nacional en la que se habían educado. Querían utilizar Malvinas pensando que la diplomacia norteamericana mediaría y que la entrega del país seguiría consumándose como hasta entonces.

LA ECONOMÍA, SIEMPRE LA ECONOMÍA. Aquel plan económico de Martínez de Hoz tuvo un componente extra, después de un brote inflacionario, y que fue bautizado como “la tablita”. Se trató de una manera perversa de manejar la paridad peso-dólar a partir de enero de 1979. La divisa estadounidense tenía un precio en pesos preestablecido y tenía que dejar provecho a quien comprara dólares. Es decir, además de crímenes y represión, la vergüenza de la “valorización financiera”, que desembocó en la quiebra de varias entidades financieras antes de que Martínez de Hoz dejara la cartera económica –en marzo de 1981– en manos de Lorenzo Sigaut (ministro del dictador Roberto Viola), quien se hizo célebre por su frase “el que apuesta al dólar pierde”, al disponer el fin de la “tablita”. Los dictadores estaban sumergidos en una espiral de inflación y devaluación que les costó, a fin de ese año ’81, la abrupta salida de Viola arriba mencionada. Con Galtieri, a Economía llegó nada menos que el liberal y entreguista Roberto Alemann. Esa sola designación, apenas cuatro meses antes de consumar el desembarco del 2 de abril, habla por sí misma del delirio antinacional y antipopular de aquel período de la Argentina. La salida abrupta de Galtieri, después de la derrota en las islas, llevó a otro minigolpe de Estado que puso a Reynaldo Bignone, otro militar con las manos manchadas de sangre por delitos de lesa humanidad, en la Casa Rosada. Bignone llevó al ministerio de Economía a otro viejo pájaro de cuentas de dictadores, José María Dagnino Pastore, que ya había integrado el elenco de civiles de Juan Carlos Onganía en 1969, cuando el Cordobazo terminó con los días de Adalbert Krieger Vasena. Y al Banco Central, Bignone mandó al joven cordobés Domingo Cavallo.

Cavallo volvió a ocuparse de la Argentina y con el temerario plan de Convertibilidad, que empezó a regir el 1 de abril de 1991, dejó al país al borde de la balcanización en diciembre de 2001, cuando Fernando de la Rúa había vuelto a convocar a Cavallo a Economía. La base del plan era que un peso valía un dólar y que por cada peso que circulara debía haber un dólar de reserva en el Central.

No caben dudas de que la Argentina empezó a recuperarse en términos políticos y económicos a partir del 25 de mayo de 2003. Sin embargo, las ventajas que obtuvieron los grandes grupos económicos (amparados en una serie de ventajas entre las que está una paridad cambiaria que estimula la exportación) se convierten en un tema ineludible de la actualidad. Si se habla de soberanía, es imprescindible mirar el grado de extranjerización y concentración económicas de la Argentina 2012. No es que sea fácil cambiar el poderío de grandes grupos, pero sin ese cambio muchos de los problemas actuales pueden agravarse.

Un reciente estudio del economista Martín Shorr, en base a cifras del Indec y del área de Economía de Flacso, revela que las 50 compañías más grandes de la Argentina –la mayoría con casas matrices en el exterior– manejaban el 50,1% de las exportaciones.

Esa cifra trepó a 64,2% en 2001 mientras que en 2010 llegó al 71,7%. Esta es sólo una punta, pero demasiado importante para entender por qué hay un drenaje de divisas al extranjero. El control de las importaciones y de la compra de dólares son medidas que apuntan a tomar conciencia. Una primera manifestación de cierta firmeza para empezar a cambiar esto fue hacer público el desagrado del gobierno nacional ante la remesa de utilidades de YPF durante 2011. Serán necesarias muchas más acciones, desde leyes hasta debates, que sensibilicen a la sociedad. La Argentina no está condenada al éxito ni el mundo muestra un ambiente fácil para profundizar el cambio. Pero sin esa profundización todo va a ser muy difícil.
Fuente:InfoNews

02.04.2012
Los pies desnudos de la patria
Por: Jorge Giles
Malvina y Soledad son los pies desnudos de la patria.

Llevan ya 179 años de andar sobre la neblina de nuestros mares reclamando volver al único cuerpo al que pertenecen: la Argentina y la América Latina.

Por eso dejan sus huellas en el tiempo. Cuando caminan, cuando sueñan, cuando callan, cuando ríen, cuando lloran, cuando reclaman por su soberanía azul y blanca.

Mientras esperan abrazar al continente, saben que el colonialismo sólo sabe de guerras.

Ahí está Cameron, el premier ingles discípulo de Margaret Thatcher que envía al poderoso destructor HMS Dauntless y soldados armados hasta los dientes a defender los fantasmas del pasado.

Si hasta se parece al genocida Galtieri en su afán belicista; es su prolongación, su misma lógica blindada; cuida el legado de la guerra a falta de argumentos y razones valederas del derecho y el revés.

La democracia y la verdad no le caben a él ni a la nobleza y mucho menos a la plataforma petrolera que depreda el Atlántico que baña nuestras Islas.

Tampoco a los que niegan por aquí la orgullosa historia de esta Nación y este Pueblo.

Sólo cuando el derecho internacional, el camino de la paz, la diplomacia, la inteligencia de los pueblos, la perseverancia de los argentinos, logre devolverlas a nuestro continente, Malvinas se llenará de criollos y abrazará sin rencores a quienes quieran seguir bajo su cielo.

En Ushuaia flamea la bandera que le falta a Malvinas.

Allí están los ex Combatientes, los familiares de los caídos, las Madres de la Plaza, los ministros, los legisladores, la gobernadora, la Presidenta de la Nación, los chicos de la escuela primaria y de la secundaria, los ciudadanos de uniformes y el pueblo todo.

Suena el Himno como pocas veces. Si parece que hasta el cielo canta.

La democracia recuperará Malvinas.

Honor y Gloria a nuestros muertos queridos.

La Presidenta Malvinera, como llaman a Cristina, vibró emocionada al recordar a los caídos, en especial a los jóvenes que por miles defendieron nuestra soberanía. Reivindicó la política de Verdad, Memoria y Justicia que iniciara Néstor Kirchner en su mandato y denunció, desde allí, al terrorismo de estado que provocó la guerra de 1982.

Denunció al colonialismo y al desequilibrio injusto que establecen las potencias, como Gran Bretaña en Naciones Unidas, al imponer su dominio usando el lugar que ocupan en el Consejo de Seguridad.

Cristina informó que solicitó a la Cruz Roja Internacional para que tramite y logre la identificación de todos los soldados muertos y enterrados en Malvinas.

La democracia inclusiva corre todos los velos que ocultaban la verdad.

Las Malvinas son argentinas.

Su historia, aun descalza, camina dignamente.
Fuente:InfoNews

02.04.2012
“Logramos colocar a Malvinas en la agenda internacional"
Lo expresó el embajador argentino en los Estados Unidos, Jorge Argüello, quien de esa manera subrayó la estrategia diplomática del gobierno nacional en torno al reclamo por la soberanía de las islas.

El embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, afirmó que la "estrategia diplomática" de la Argentina en torno al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas "está siendo exitosa", al sostener que "hemos logrado colocarla en la agenda internacional en las cuestiones pendientes para el mundo".
Jorge Argüello
"Hoy prácticamente ya no hay en el mundo cumbre regional o internacional que se reúna sin que la cuestión de Malvinas esté presente. Claramente, estamos trabajando para generar las condiciones políticas propicias para la reapertura de la negociación diplomática bilateral entre Londres y Buenos Aires", afirmó el ex embajador argentino ante las Naciones Unidas, a 30 años del conflicto bélico.

El funcionario nacional afirmó que la posición de Estados Unidos "hoy está en perfecta sintonía con las sucesivas declaraciones y pronunciamientos de la comunidad internacional expresada en la Asamblea General de las Naciones Unidas" y se mostró optimista respecto de la próxima reunión del Comité de Descolonización de la ONU de junio próximo.

Argüello expresó que ese organismo "tiene solamente 16 territorios sujetos a descolonización, uno de ellos es la cuestión de Malvinas que constituye, como dice Naciones Unidas en su lenguaje propio, un caso especial y particular de descolonización, ya que supone una disputa de soberanía".

En otro orden, el embajador aseguró que "la guerra de la dictadura no impidió que la comunidad internacional se expresara, año tras año, a través de la Asamblea General de la ONU, máximo escenario de la diplomacia mundial, llamando a las dos partes a reiniciar la negociación diplomática bilateral".
Fuente:Info News

03.04.2012 
fabiana ríos participó del acto central en ushuaia
“Son sinvergüenzas los que creen que Malvinas tapa temas coyunturales”
La gobernadora de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur destacó el respaldo internacional al reclamo argentino. Criticó el proceso de desmalvinización impuesto tras la guerra y elogió la desclasificación del Informe Rattenbach.

La gobernadora de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur, Fabiana Ríos, sostuvo ayer, al participar del acto central por el Día de los Veteranos y Caídos en el conflicto bélico de 1982, que los argentinos “no admitimos como país que Gran Bretaña nos acuse de lo que ellos son”. Ríos aludió así a las declaraciones que formulara semanas atrás el primer ministro británico, David Cameron, acerca de las supuestas presiones colonialistas que la Argentina estaba ejerciendo sobre los malvinenses en el marco de la disputa que ambos países mantienen por la soberanía de las Islas Malvinas.
La mandataria provincial consideró que “es un honor conmemorar este aniversario desde la capital del territorio usurpado y ocupado” en referencia a que las Islas Malvinas son una parte de su provincia que permanece bajo control militar británico.
Ríos se refirió además al creciente respaldo internacional que está cosechando el reclamo argentino en los diferentes foros multilaterales, en especial entre los países latinoamericanos. “Sentimos el abrazo de toda nuestra América Latina”, resaltó la gobernadora, que también participó de la tradicional Vigilia en la que año a año el Centro de Veteranos de Guerra y el pueblo de Río Grande recuerda a los héroes de Malvinas.
En su discurso, pronunciado en la plaza Islas Malvinas, Ríos afirmó que “un régimen militar llevó irresponsablemente a nuestros hombres a la guerra, pero la contracara de eso fueron los héroes que combatieron y dieron su vida por la Patria”.
La gobernadora fueguina sostuvo que tras la guerra “hubo un proceso de desmalvinización y muchos ex combatientes quedaron en soledad, pero ellos siguieron adelante y el pueblo entendió la decisión de continuar la lucha inclaudicable por la vía pacífica”. En cambio, destacó, “estos 30 años se conmemoran con esta fortaleza, con la fortaleza de un pueblo que empieza a malvinizarse”, y recordó que “durante muchos años los fueguinos nos sentimos solos en el recuerdo, en la honra y en la tristeza por nuestros muertos, pero hoy sentimos el abrazo de toda nuestra América Latina y de todo el país”.
Ríos agregó que “este mensaje es también para aquellos sinvergüenzas que dicen que la cuestión Malvinas es para tapar situaciones coyunturales”. “Esto es un insulto a la inteligencia del pueblo argentino”, remarcó con dureza la mandataria provincial.
En su discurso sostuvo además que “este no es un aniversario más, porque es la primera vez que el pueblo comienza a pensar con la verdad”, y aludió de esta manera a la decisión de la presidenta Cristina Fernández de desclasificar el Informe Rattenbach y difundirlo para su conocimiento, luego de que la dictadura cívico-militar ordenara archivar las conclusiones de la investigación acerca del conflicto bélico, prohibición que continuó vigente desde la recuperación de la democracia. Por último, en un mensaje a los familiares de los caídos en Malvinas, Ríos aseguró “que sus lágrimas no son en vano” y finalizó afirmando que “pelearemos por la paz”.
La gobernadora Ríos estuvo acompañada por el vicepresidente de la Nación, Amado Boudou; el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; y funcionarios nacionales, provinciales y municipales.
Fuente:TiempoArgentino


Incidentes en la embajada
En un principio se pensó en Quebracho, pero al parecer serían grupos del PCR y de la juventud de ese partido los que protagonizaron los disturbios
Lunes 02 de abril de 2012
Los incidentes frente a la embajada británica que se registraron esta tarde fueron protagonizados por militantes del Partido Comunista Revolucionario (PCR).
El propio Fernando Esteche, líder de Quebracho admitió en Twitter que su agrupación estuvo más temprano y se retiró a realizar un escrache contra una sucursal del HSBC. Ante una consulta de la periodista Florencia Etcheves, respondió:

"No Florencia. Nosotros estuvimos un poco antes también realizando un acto frente a la embajada. De ahí fuimos a escrachar HSBC".
Fuente:DiarioRegistrado


03.04.2012 
Londres condenó los ataques de “una minoría” a su embajada
El gobierno británico condenó hoy "las acciones violentas" del Partido Comunista Revolucionario que ayer atacó con piedras y bombas molotov la sede diplomática del Reino Unido en Recoleta, al cumplirse 30 años de la Guerra de Malvinas.

A través de un comunicado, la cancillería británica sostuvo que "todos los Estados están obligados bajo la Convención de Viena a dar protección apropiada para sus misiones diplomáticas extranjeras".

"Esperamos que el Gobierno argentino continúe cumpliendo sus obligaciones bajo dicha convención y siga haciendo cumplir la ley a cualquier manifestante que cometa actos criminales", indicó el Foreign Office en el texto.

El gobierno británico condenó "las acciones violentas de una minoría", en referencia a la protesta organizada por grupos de izquierda frente a la sede diplomática de Recoleta, por el 30 aniversario de la Guerra de Malvinas.

La manifestación terminó con incidentes y una refriega con policías que custodiaban la embajada: militantes del maoísta Partido Comunista Revolucionario (PCR) arrojaron a la policía bombas incendiarias, piedras, palos y proyectiles de acero con "gomeras" preparadas.
Fuente:InfoNews

03.04.2012
opinión
Recuperar el componente anticolonial es la lección fundamental de la guerra
Como los seres humanos, las sociedades acusan el impacto de experiencias traumáticas tiempo después de haberlas padecido.La madurez ayuda para a superar estas heridas para salir adelante.
Por:Nilda Garré
Luego de muchas décadas de distracción España debate hoy con fuerza las secuelas de la Guerra Civil, Francia las derivadas de la Guerra de Argelia –así como su responsabilidad en otras guerras sobre todo en África–, mientras que los Estados Unidos respira aún los vapores de Vietnam al tiempo que emprende nuevas cruzadas “preventivas” o contra el fantasma del “terrorismo”, con el saldo de nuevas generaciones forjadas en la sangre y el fuego. Treinta años después de la guerra que libramos por nuestras Islas Malvinas, la Argentina parece estar en condiciones de encarar ese capítulo doloroso desde una perspectiva panorámica y con la serenidad con que deben canalizarse los asuntos de Estado. Salvo minúsculas excepciones profundamente snobs o demagógicamente patrioteras, el grueso de las fuerzas políticas coincide en algunas premisas estratégicas sobre el rumbo que debe tener nuestra política exterior para reclamar exclusivamente por la vía diplomática nuestra soberanía sobre esa porción de territorio que es nuestro. La gran coincidencia nacional en torno a la importancia medular de Malvinas, el apoyo regional y la paz como vía para alcanzar los objetivos fijados por el país e inscritos en la Constitución Nacional constituye el molde esencial para encarar otros debates vitales. No hemos llegado a esta instancia por azar, sino merced a una política de Estado sostenida y coherente, hija de su tiempo, de un tiempo que busca grandes consensos internos y externos. A tres décadas de la Guerra de Malvinas nuestra madurez colectiva debe permitir recuperar el componente anticolonial que es la lección fundamental de la guerra, y distinguirlo del contexto disparatado que impulsó a la dictadura a dar aquel salto irresponsable al vacío. Desde esa perspectiva nuestro cuerpo social reconoce el valor de quienes combatieron en aquel teatro de operaciones, oficiales, suboficiales, soldados de nuestras Fuerzas Armadas junto a personal de las fuerzas de seguridad. El proceso institucional inaugurado en 2003, de recuperación económica tras la peor de las crisis de nuestra historia, de reconstrucción del tejido social desmembrado en los años noventa, de fin de la impunidad con los crímenes de lesa humanidad de la dictadura, tiene también su capítulo Malvinas.
Fuente:TiempoArgentino

03.04.2012  
a 30 años de la guerra, norberto aguirre, ex combatiente, cuenta su regreso a malvinas
“Necesitaba cerrar una historia que se inició en las islas en abril de 1982”
Peleó en el Atlántico Sur, hoy es intendente de la localidad misionera de Eldorado, y sacó un crédito bancario
para poder regresar al archipiélago. Recordó las carencias que sufrieron y homenajeó a sus compañeros caídos.
Por:Alejandro Spivak
Vine por mis hijos, en homenaje a mis padres que por suerte viven aún y que sufrieron mucho durante el conflicto bélico, y por mí, que necesitaba cerrar una historia que se inició en abril de 1982 cuando pise las Islas Malvinas”, contó Norberto Hermes Aguirre, intendente de la localidad misionera de Eldorado. Aguirre volvió a las Islas Malvinas la semana pasada, 30 años después del conflicto: “Vine también por todos aquellos ex combatientes a los que les hubiera gustado venir y no pudieron. Y por los verdaderos héroes de Malvinas, aquellos que están enterrados en el cementerio de Darwin o en el fondo del Mar Argentino.”

“Fue duro. Difícil. Sin casi comida, sin abrigo, sin asearnos, estar en el campo de batalla con mucho frío en 1982”, recordó Aguirre de sus días en el archipiélago del Atlántico Sur. “Pero los soldados argentinos son héroes porque sacaron fuerzas de cualquier lado y llevaron adelante la guerra. Durante mi recorrido por los campos de batalla, encontré zapatillas, partes de camperas, cables de comunicaciones, telas, baterías, un montón de cosas…”, siguió el ex combatiente.
Para poder costear el viaje a las Islas Malvinas, el intendente de Eldorado tuvo que sacar un crédito bancario.
“Ahora tienen que venir mis hijos. Y van a venir. Si tengo que sacar otro crédito lo haré, no hay problema”, aseguró Aguirre.
“Yo no quiero entrar en política internacional. Apoyo políticamente a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y al gobierno provincial y el reclamo diplomático que se encaró por la soberanía de las islas, pero de este tema no quiero hablar. Sólo pido que se contemple la posibilidad de que los veteranos de guerra puedan regresar, al menos una vez, a las islas”, pidió Aguirre.
“Vine con mucha bronca. Pero ahora ya estoy en las Islas Malvinas respetando a los ex combatientes británicos y a los malvinenses, que no serán mis amigos, pero los respeto porque también sufrieron todo lo que sucedió”, aseguró.
“Hay un antes y un después de 1982. Pero también hay un antes y un después de marzo de 2012. Las guerras no sirven para nada. Es más, las discusiones no sirven para nada, hasta con la palabra podemos herir mucho a una persona, debemos medirnos”, analizó el ex combatiente devenido en intendente de la misionera Eldorado, al despedirse de las islas en las que en 1982 arriesgó su vida durante la contienda militar. < *Enviado especial a las Islas Malvinas por Radio Génesis 91.3 de Eldorado, y la web de la provincia de Misiones .
Fuente:TiempoArgentino

03.04.2012 

el ex detenido gabriel della valle asegura que el primer caído en malvinas fue su interrogador
 “No me olvido de la cara de Giachino”

 El testigo del juicio por los delitos cometidos en la Base Naval de Mar del Plata asegura que el capitán de fragata considerado héroe de la guerra fue en realidad un integrante de la represión. Su testimonio no es el único.
Por: Gabriel A. Morini
Gabriel Della Valle se quedó helado cuando vio por televisión aquel 2 de abril de 1982 la foto del primer solado argentino caído en Malvinas. El capitán de Fragata Pedro Giachino fue inmortalizado como el primer héroe del conflicto bélico con Inglaterra, pero según Della Valle, el rostro del militar había quedado marcado a fuego en su mente: había sido el interrogador durante su cautiverio en la Base Naval de Mar del Plata, en 1976. Condecorado post mortem y con varias calles y escuelas con su nombre, la figura de Giachino comenzó a ser asociada a las torturas en el juicio que se le sigue a 17 militares por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Base Naval, en el cuartel de Prefectura y en la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina.
–¿Cómo fue su secuestro y posterior detención ilegal?
–A mí me detienen dos veces. La primera me largan a los pocos días. Yo militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y a los dos meses, el 28 de octubre del ’76 me detienen, me vendan los ojos y me encapuchan. Estuve unos cuantos días en la Base Naval contra una pared, con la mayoría de mis compañeros a los que reconocía por las voces.
–¿Cuándo lo interrogan?
–Pasados unos días me llevan a un salón para interrogarme y a la única persona que me permiten ver es a Giachino. Fue un solo interrogatorio que giró en torno a las cosas que hacía, si estaba militando. Es muy difícil de probar, pero estoy convencido que fue él quien decidió que yo viva. Al día siguiente, tras ocho días me soltaron.
–¿Cómo se desarrolló?
–Yo estaba concentrado en responderle y miraba su cara para ver las reacciones que tenía ante mis respuestas. Él me preguntaba por personas, si las conocía o no. Yo pensaba que de cada respuesta dependía mi vida. Intentaba darle argumentos para que me largara. Giachino preguntaba de buena manera pero cuando algo de lo que le decía no le gustaba, hacía un gesto y los que estaban al lado me pegaban. Tenían total impunidad.
–¿Cuándo vio su foto no tuvo dudas en reconocerlo?
–A él fue la única persona que vi durante mi detención. De esa cara no me olvido. En el ’82 estaba mirando la TV en la casa de mi hermana y me quedé helado cuando vi esa imagen del primer soldado caído. Yo dudaba en decirlo, no dudaba en que fuera él. Pensaba que al estar muerto, era como decir “ya pasó”.
–¿Imaginó esa repercusión por su declaración ante la justicia?
–Sé que va a haber mucha gente molesta con esto pero cuando declaro en la Conadep, en mi cabeza había tachado porque estaba muerto, por eso no le di importancia. Estuve leyendo también que hay un militar arrepentido que declaró que estuvo en la Base y que Giachino le ordenó dispararle a una persona encapuchada y esposada, y que alguien más también lo vio en la ESMA. Es llamativo que se asombren de que haya sido un torturador. No hay persona en el ejército de esa época que pudiera estar ajena. El que fue a Malvinas era el mismo ejército que torturaba y desaparecía.
Fuente:TiempoArgentino


H.I.J.O.S.
Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
2/4/2012
Genocidas: de los centros clandestinos a las Malvinas
Los 30 años de la Guerra de Malvinas nos convocan como pueblo a un debate necesario y fundamental para la construcción y fortalecimiento de la democracia, y el ejercicio ciudadano de la memoria.

Desde la Agrupación H.I.J.O.S. manifestamos nuestro apoyo al reclamo emprendido por el Gobierno Nacional por la soberanía de Malvinas desde la certeza que el camino que se está eligiendo es el del diálogo, la paz y que tiene el apoyo de nuestros países hermanos de Latinoamérica.

Este 2 de abril nos encuentra con un pedido de revisión de algunos aspectos de esa Guerra, que fue planeada por los mismos genocidas que torturaron, secuestraron, violaron, robaron bebés y desaparecieron a compañeros.

Hay al menos tres aspectos que queremos destacar. El primero es que esa Guerra fue decidida por un gobierno anticonstitucional, no por uno que haya llegado por el voto popular. Fue una decisión tomada por la Junta Militar integrada por Galtieri, Anaya y Lami Dozo. El segundo: los jefes de las Fuerzas Armadas argentinas eran genocidas y llevaron a las Islas las prácticas criminales que aplicaban en los más de 500 Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) que funcionaron en nuestro país. Algunos de esos represores fueron condenados posteriormente en el Juicio a las Juntas y en los juicios que se desarrollan en la actualidad. El tercero: esos crímenes, cometidos contra combatientes argentinos, son delitos de lesa humanidad que no deben quedar impunes. Por eso, la causa debe avanzar en la Justicia.

Uno de los máximos responsables de lo que pasó en la Guerra fue Mario Benjamín Menéndez, entonces Gobernador de facto de Malvinas. En 1977 fue Director de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral de Campo de Mayo, uno de los Campos de Exterminio más atroces del país. En 1979 fue comandante de la Brigada de Infantería de Montaña VI de Neuquén, teniendo a su cargo los CCDTyE que funcionaron en la zona. Se trata del primo del genocida Luciano Benjamín, condenado por crímenes de lesa humanidad.

Recientemente la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, anunció la decisión de crear el Museo de Malvinas en el predio donde funcionó la ESMA, hoy Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos. Algunos preguntaban qué tenía que ver la ESMA con Malvinas. Nosotros respondemos: todo. Muchos de los Jefes que tuvieron a cargo a los soldados colimbas en las Islas fueron los que integraron la patota de la ESMA, como por ejemplo los ya condenados a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad, Rolón, Astiz, Pernías o Acosta. Como así también los que están detenidos esperando nuevo juicio, como Corbetta, Damario, Daviou y Binotti. Fueron ellos. Fueron los mismos: iban de los centros clandestinos a las Malvinas. Osvaldo Jorge García, Juan José Lombardo, Omar Edgardo Parada, Juan Ramón Mabragaña, Jorge Enrique Perren, Edgardo Aroldo Otero, José Julio Sarcona, Francisco Lucio Rioja, Antonio Oscar Pereyra, Walter Oscar Allara, Pedro Giachino, son sólo algunos de los nombres de quienes trasladaron a las Islas las prácticas que aplicaban a detenidos-desaparecidos.

¿Cómo no pensar que quienes torturaron a militantes indefensos, violaron a detenidas y detenidos-desaparecidos y robaron bebés, no volverían a cometer los delitos más atroces con nuestros soldados? ¿Por qué pensar que quienes entregaron nuestro país al capital financiero y extranjero iban a defender después nuestra Patria?

Queremos hacer un reconocimiento a todos aquellos pibes colimbas que pusieron su cuerpo, fueron torturados por sus superiores y hasta perdieron la vida por la Guerra. Durante décadas fueron negados, olvidados, marginados. Hoy son reconocidos por el Estado y el pueblo. Los acompañamos en su pedido de justicia para que las aberraciones y torturas que sufrieron no queden impunes y en su reclamo para que los 123 cuerpos NN que hoy están en el Cementerio de Malvinas sean identificados.

Por eso, a 30 años, reclamamos bien fuerte ¡Memoria, Verdad, Justicia, Democracia y Soberanía!

H.I.J.O.S.
Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
2/4/2012
Envío:Agndh

A 30 AñOS DE MALVINAS - TRAS LA DERROTA EN MALVINAS, LA DICTADURA DE BRASIL TEMIA LA CAIDA DE GALTIERI
Los recelos por las Madres
Documentos de la Cancillería brasileña de los ’80 dan cuenta de los temores de la dictadura de João Baptista Figueireido ante el fracaso de sus pares argentinos. Las negociaciones para liberar a Alfredo Astiz, capturado por los ingleses.
João Baptista Figueireido en ocasión de una visita a Argentina junto a Jorge Videla.
Por Darío Pignotti
Desde Brasilia
Luego de la rendición argentina en Malvinas, la dictadura brasileña mostró preocupación frente al derrumbe del régimen de Galtieri y la amenaza de una transición acelerada a la democracia, según lo revelan documentos a los que tuvo acceso este cronista, en los que se recela de las Madres de Plaza de Mayo y el retorno de los “subversivos”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño elaboró un documento sobre el nuevo escenario político interno que se perfilaba tras la caída de Galtieri y la asunción de Reynaldo Bignone, mientras crecía la indignación popular sobre la suerte de los combatientes en Malvinas.

“La pose del presidente Bignone, impuesto aisladamente por el Ejército, da inicio a una nueva fase de la posguerra de Malvinas”, señala un texto de la Cancillería fechado el 1º de julio de 1982.

“La falta de definición sobre el destino de un número considerable de efectivos enviados a Malvinas puede contribuir para ampliar el movimiento denominado Madres de Plaza de Mayo, que congrega a familiares de subversivos cuyo destino es ignorado.”

Los problemas de los ex combatientes, “cuyo destino no está esclarecido... ya viene siendo explotado por grupos contrarios al gobierno, que buscan influenciar a la opinión pública contra el régimen militar”.

La irrupción de políticos opositores y expresiones de repudio de la población eran vistas con aprehensión por Brasilia, que en otro cable advierte sobre la inestabilidad que amenazaba a la dictadura instalada en Buenos Aires desde el 24 de marzo de 1976.

Un documento del Ministerio del Ejército, fechado el 17 de junio de 1982, señala que “la repercusión negativa en la opinión pública” de la derrota de Malvinas es “aprovechada por grupos comprometidos con la subversión que provocaron la manifestación del 15 del corriente (junio)”. Antes de ello, el 12 de abril de 1982, otro reporte “confidencial” del Ejército expone su preocupación por la posición de Montoneros. Dice el informe del Ejército que “Mario Firmenich, secretario general de Montoneros, exiliado en Cuba, manifestó su apoyo a la ocupación de Malvinas, ofreciéndose a luchar con las tropas y propuso la formación de un Gobierno de Emergencia Nacional”.

Como se ve, la dictadura brasileña dio su respaldo a sus pares de la Argentina, sobre todo por la afinidad de los regímenes políticos, y recibió la derrota con preocupación. La Argentina se había convertido en el peor modelo de transición acelerada a la democracia.

El dictador João Baptista Figueireido (1979-1985), mentor de la ley de (auto)amnistía y arquitecto de la retirada lenta, gradual de los militares, se espantaba frente al desplome de sus colegas rioplatenses.

Al mismo tiempo que recelaba de las Madres de Plaza de Mayo y la reaparición de los “subversivos”, la diplomacia brasileña mantenía conversaciones con el gobierno de Margaret Thatcher para la liberación del capitán de Marina argentino, Alfredo Astiz.

Así lo indica una serie de telegramas enviados por el entonces embajador en Londres, Roberto Campos, quien intercedió para la liberación del represor de la ESMA Astiz, que fue deportado desde Londres hacia Argentina en un avión que hizo escala en Río de Janeiro, a bordo del cual viajaron diplomáticos brasileños.

En algunos de los telegramas entre Campos y la Cancillería se hace mención a que la liberación de Astiz no era sencilla y hubo varios encuentros con funcionarios británicos para que esto ocurra. Se consigna, además, que Campos guardaba una vieja amistad con el canciller argentino durante la guerra, Nicanor Costa Méndez, que dejó el cargo tras el fin de la contienda.

Hecho prisionero en las islas Georgias del Sur, Astiz era requerido por la Justicia de Francia y Suecia, debido a la desaparición de dos monjas y una adolescente, según se informa en los cables diplomáticos, revelados a fines de 2011 por el diario Folha de São Paulo.
FuentedeOrigen:Pagina12
Fuente:Agndh

medios, censura y negocios
“Les aclaré que no queríamos versiones triunfalistas”
Lo declaró el contraalmirante y represor Olegario Menéndez, responsable de la acción psicológica durante la guerra. Dijo habérselo pedido, entre otros, a Bartolomé Mitre (de La Nación) y Bernardo Neustadt. Además, Kazansew y la venta de fotos.
Por: C. O. y R. C.
Merece un capítulo aparte el rol de los medios, los periodistas y la Inteligencia del aparato militar. El informe Rattenbach concluyó lo siguiente: 1) “Puede afirmarse que los medios periodísticos no fueron contribuyentes a mejorar la situación tanto por la espectacularidad con que reproducían ciertas acciones, aparentemente favorables, cuanto a la inserción constante y consecuente de ciertas noticias originadas en agencias extranjeras, en particular Reuters”; 2) “Se ha montado un mercado de información. La cadena estadounidense ABC llegó a pagar 30 mil dólares por cada película”. Existía “una lista de precios de material fílmico” y “actuaban con impunidad”; y 3) Hubo “deficiente conducción de la información por parte del Estado Mayor Conjunto, tampoco existió una intención decisiva por parte de las áreas responsables de las otras fuerzas por modificar la situación. Cada una de ellas disponía de sus propios canales informativos. Todo ello con escasa o ninguna coherencia o línea informativa”.
La primera conclusión es llamativa. El exceso de triunfalismo y el sensacionalismo de las coberturas de los medios afines a la dictadura, sorprendió incluso a los responsables militares de la acción psicológica. El contralmirante y represor Salvio Olegario Menéndez (la justicia lo halló responsable del secuestro de 27 personas y la desaparición de otras 17) tuvo durante la guerra el manejo de la Jefatura II de Inteligencia, que además de las tareas propias de la represión ilegal sumó el “manejo de la opinión pública”. Ante la Comisión Rattenbach, Menéndez explicó que debía controlar “la difusión de la información que iba saliendo (…) El Estado Mayor Conjunto manejaba la acción psicológica y los sistemas de control de lo que se publicaba. Pero los elementos disponibles no permitían un control exhaustivo (…) Las revistas y los diarios con artículos prefabricados hicieron que la opinión pública, que escuchaba que el comunicado del Estado Mayor Conjunto daba un detalle frío y (después) leía en la revista Gente sobre acciones exitosas con fotografías y con dibujos, hasta con frases inventadas, evidentemente (demuestra) que estuvo mal conducida o preparada (…) Como hecho anecdótico, pero guía de lo que estoy señalando, la señora Reneé Salas, de Gente, me llamó en dos oportunidades para pedirme toda una serie de información, en detalle, de carácter militar. Yo le expliqué las razones, y el argumento fue: ‘Yo tengo contactos en el más alto nivel, y aparte, señor almirante, si no me lo dicen, yo voy a escribir igual’.” Y continúa, Menéndez, más adelante, recordando: “Les dije qué era lo que pretendíamos, les aclaré que no queríamos versiones triunfalistas, que queríamos que se ajustaran a la verdad (…) Inclusive hemos hablado en forma personal con el señor Gainza Paz (dueño de La Prensa) por los artículos del hijo en Inglaterra, con el señor Bartolomé Mitre y con el señor Escribano, de La Nación; con la gente de Clarín, con la gente de Diario Popular, con la de Crónica, diciéndoles: ‘Paren, no sigan con este ritmo, con estos titulares’ (…) ‘No deformen.’ Esa fue una lucha permanente, cuyo resultado no fue el deseado, porque no hay concientización de la responsabilidad que cabe en un conflicto de esta naturaleza.”
Pero el titular de la Jefatura II de Inteligencia no sólo controlaba diarios. También los mensajes emitidos por radio y televisión: “A las radios las manejamos de la misma manera y para el caso, señalo programas claves (como los) de Magdalena Ruiz Guiñazú, Bernardo Neustadt, Llamas de Madariaga, Urtizberea, Burone, se los ha llamado y hubo radios que han dicho: ‘Sí, vamos a tomar medidas, pero comprendan que están los avisadores, nosotros no podemos presionar.’ ‘Muy bien, señores, ustedes hagan lo que puedan, nosotros vamos a llamar a la gente’. Yo hablé personalmente con Magdalena Ruiz Guiñazú, hablé personalmente en dos oportunidades con Neustadt, lo llamé a Gómez Fuentes, que era oficialista pero se le iba la mano y decía cualquier cosa y levantaba la presión de la gente a niveles inauditos (…) Neustadt, por supuesto, al día siguiente cambió y puso la cassette del lado que se le dictó.”
Sobre el montaje de una red de venta de información y fotos a cadenas extranjeras, declaró ante la Comisión Rattenbach quien fuera presidente de la agencia Télam, desde 1978 a 1983, Rafael de Piano. Allí revela que el 4 de mayo del ’82, dos días después del desembarco, el Estado Mayor Conjunto (EMCO) resuelve mandar dos periodistas, un fotógrafo y un técnico a las islas. En mayo del ’83, sus pares le preguntan:
CR:– Se advierte, en la divulgación de las noticias, un evidente divorcio entre los comunicados del EMCO, escuetos, veraces, concretos, y toda esa divulgación que hacían las revistas y demás, con un tono exaltado, triunfalista. ¿A qué atribuye esto?
De Piano: –Desde el principio advertí un desorden en el manejo de la información. Se autorizó la concurrencia de una cadena de televisión de los Estados Unidos, que tuvo amplia libertad allá. La autorizó el EMCO (…) A esta gente se la habilitó para que recorriera, lo que nunca pudo recorrer la gente de Télam (…) El mecanismo que seguía Télam para enviar fotografías desde las islas era el siguiente: había un avión de la Fuerza Aérea, se empaquetaba, eso llegaba a Comodoro Rivadavia y de ahí iba al Estado Mayor Conjunto y debían llegar a mí. Cuando empieza el mecanismo compruebo que no llegaban. No llegaba ningún paquete. Verifico que en los lugares donde estaban los periodistas extranjeros, el Hotel Sheraton y el Plaza, se hacía una venta de material fotográfico tomado en las islas, que no podía tener otro origen que no fuera Télam. Hice un seguimiento de esto y compruebo que esas fotos son las mismas. Encontré que se hacía una venta de fotografías en esos hoteles y a un costo importante. Se llegaba a pagar por una foto 500 dólares. Las compraban de Associated Press y United Press. El caso de este señor (Nicolás) Kasanzew, que estaba allá, trabajaba para ATC y escribía sus artículos, como ya lo expresara, enviaba también fotografías.
La queja de De Piano es porque el material periodístico oficial, transformado en mercancía valiosa, eludía el control y la censura que el EMCO le exigía y era comprado por cadenas internacionales, sin problemas. Precisamente, el vicealmirante y represor Leopoldo Suárez del Cerro, imputado de 169 delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA, jefe del EMCO en el ’82, declaró: “Hubo fotografías e informaciones que no habían pasado por el EMCO y que salieron por otros lados. Esto lo conversé con el almirante Menéndez y creo que uno de los métodos usados por Kasanzew era que en las cartas que le mandaba a su mujer le mandaba fotografías, para que ella lo manejara por otro lado, las vendiera, hiciera su negocio. Ahí había un problema de negocios.”

Fuentes: Declaraciones y documentos producidos por la “Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur”, integrada por teniente general (R) Benjamín Rattenbach (Ejército), general de División (R) Tomás Armando Sánchez de Bustamante (Ejército), almirante (R) Alberto Pedro Vago (Armada), vicealmirante (R) Jorge Alberto Boffi (Armada), brigadier general (R) Carlos Alberto Rey (Fuerza Aérea) y brigadier mayor (R) Francisco Cabrera (Fuerza Aérea).
FuentedeOrigen:TiempoArgentino
Fuente:Agndh                                    


Historias de 3 periodistas peruanos en la Guerra de las Malvinas
Hugo Guerra, Ernesto Velit y José María Salcedo cuentan sus anécdotas 30 años después de cubrir el conflicto bélico
Lunes 02 de abril de 2012 


Los reclutas fueron los más valientes durante el combate contra las fuerzas británicas. (Reuters)
Por DANIEL MEZA 
@daniel_mz
Buenos Aires, 1982. La labor informativa los llevó a una zona clave de la historia sudamericana reciente. Desde la capital gaucha, el dictador Leopoldo Galtieri tomaba decisiones para lo que fue acaso la guerra más dura que libró un país sudamericano con una potencia mundial en tiempos modernos, la Guerra de las Malvinas. Aquí sus historias:

LA ESPADA DE GALTIERI. Mientras estudiaba en Alemania en 1982, una llamada de El Comercio le dijo a Hugo Guerra (de 24 años por entonces) que iba a Buenos Aires. Estuvo alrededor de un mes y medio, lo que le permitió vivir en la capital momentos clave del conflicto. Tras pasar un tiempo soportando las restricciones a la prensa, Guerra y algunos periodistas fueron dirigidos a Bahía Blanca, al sur de Buenos Aires, zona costera más cercana al teatro de los hechos. Allí vieron la llegada de los aviones cazabombarderos Mirage M5 – P peruanos. Vio cómo los emblemas peruanos fueron cambiados por los emblemas argentinos. Su más grande logro a nivel periodístico en aquel país fue una entrevista con el presidente Leopoldo Galtieri, a quien al inicio dejó hablar todo lo que pudo. “Se emocionó el presidente y creyendo que estaba totalmente de acuerdo con él por ser peruano, me regaló su espada, propia del ejército argentino”, dice Guerra. En una segunda parte, el joven periodista cuestionó al militar. Puso en duda la política de aquel gobierno hacia los derechos humanos y le dijo que según informaciones no todo eran triunfos en el conflicto. Esto desconcertó al general y sus acompañantes tuvieron que advertirle a Guerra que se “portase bien” o si no lo echaban. Ya lo habían hecho con un periodista del “Chicago Tribune”. La espada igual se quedó con Hugo. Pocos días antes del fin del conflicto, pudo ver en el puerto de Buenos Aires la llegada de las víctimas nada menos que del ARA Belgrano. Este episodio lo sintió “muy dramático”. “Más de 360 muertos, cuánto recuerdo el rostro de la gente, familias enteras de las víctimas de los mutilados, era desesperante. Es un fantasma para mí”, expresa. “Los seres humanos rara vez podemos ver la miseria y el horror de una guerra tan directamente”, recuerda, quedándose en silencio.

LA GUERRA ES COMO EL FÚTBOL. A José María, de 36 años, lo envió el desaparecido Diario Marka. “En mayo de 1982, me fui en un avión de Aeroperú”. De registrarse en Cancillería lo llevaron al hotel Sheraton bonaerense, donde estaba la sede gubernamental para la prensa. “Me sentaron con colegas de todo el mundo para ver en un televisor anuncios oficiales, en el que soldados argentinos desde la isla enumeraban una serie de triunfos”, recuerda. “A juzgar por cómo se celebraban los anuncios, parecía ver un partido de fútbol en el que que Argentina ganaba por goleada”. Convencido de que todo esto era un montaje para favorecer a Galtieri, ‘Chema’ se escabulló de los guardias y comprobó por sí mismo la situación a través de entrevistas. Conversó, por ejemplo, con Raúl Alfonsín, principal crítico del gobierno militar y futuro presidente de la República. Salcedo reitera cómo era el ambiente en las calles mientras todo parecía ir bien para Argentina. “Veías a grupos eufóricos gritando y cantando por las calles, salvando las distancias, parecía un ambiente futbolístico. ‘El que no salta es inglés’, era uno de los cánticos. La gente discutía que si la táctica debía ser esta, que debíamos atacar así o de otra manera. Un día –aproximadamente el 1 de junio- caminó cerca de un hombre con una radio y escuchó que el gobierno argentino reconocía el desembarco en Puerto San Carlos de miles de infantes y gurkhas para inclinar la balanza a favor de Gran Bretaña. “Nos han engañado, nos han engañado”, imitaba Chema al hombre de la radio, reflejando la gran depresión anímica que se sintió en momentos posteriores en aquella gran ciudad. “Todos se pusieron muy tristes”.

EL PERÚ COMO UNA POTENCIA MILITAR. 1982. Velit llegó a Buenos Aires a sus 40 años, enviado por la revista Punto –en la que dirigía la página internacional. Una vez superada la etapa del Sheraton y la información oficial, el periodista y académico de 40 años pudo ver información confidencial de videos en los que se veía a las ventajas de los británicos sobre sus rivales. Conversó con los Montoneros, guerrilleros peronistas que –si bien habían bajado la intensidad de su lucha-, seguían siendo fuertes críticos de las acciones tomadas por Galtieri. Destaca cómo la propaganda engañaba a los ciudadanos. “Había una pizarra electrónica en las afueras del diario “La Nación”, al centro de la ciudad, que anunciaba el desembarco de los británicos en Puerto San Carlos. “Decían que la llegada de los británicos era controlada pero no era verdad”. Una de las cosas que más le sorprendió, en versiones que obtuvo de la propia gente fue que los hombres que más resistieron a avasallamiento de la armada británica fueron los reclutas que durante la dictadura militar de Videla fueron cruelmente perseguidos y reprimidos, y no los oficiales que en el pasado habían sido represores. “Se dieron cuenta que los duros, los halcones y fuertes, no lo eran”. Velit recuerda cómo fue tratado en Argentina: “El dueño de un restaurante me preguntó de dónde era, y al saberlo me dijo: los peruanos no pagan”. La explicación era la enorme gratitud que se sentía en aquel país por el Perú. Indica que el aprovisionamiento armamentístico durante el gobierno de Velasco nos dio una fuerza significativa a nivel bélico. “Frente a esta pizarra, los argentinos veían que los ingleses habían desembarcado en las islas. Ellos decían, confiados, que esperaban a los aviones peruanos que iba a llegar a ayudarlos. Hablaban del Perú como si fuera una gran potencia aérea que iba a hacer sentir su poder de fuego contra el enemigo”. La historia se encargó de evitarlo: la guerra acabó con la victoria de Gran Bretaña.
Fuente:ElComercio.pe


Con el fusil en la mano y Evita en el corazón
Fragmentos de la novela Montoneros o la ballena blanca, una ficción a próposito de Malvinas.
Federico Lorenz
—Ché, vos, ¡¿qué quiere decir pou?

—¿Qué?

—Ahí: pou. En las paredes del galpón. P-OW.

—¡Yo qué carajo sé! ¡Dejate de romper las bolas!

—Yo sí sé. Es para que no nos bombardeen.

Significa prisoners of uor. Prisioneros de guerra. ¿No ves que además dice “PG”?

—¿Y cómo nos van a bombardear, si nos agarraron los ingleses y los aviones son nuestros? Los soldados del Regimiento 12 se quedaron en silencio, amontonados en un rincón del campo de prisioneros de Goose Green, donde el sol se concentraba un poco más que en el resto de la exguarnición argentina, ahora recuperada población inglesa. Hacía unos días que se hallaban confinados detrás de las alambradas o en los galpones, desarmados y sin hacer ninguna actividad. Desde que algunos de ellos habían muerto levantando minas por orden de los ingleses, ya no los hacían trabajar, así que se pasaban el día con las manos en los bolsillos, mientras la guerra se había desplazado al este, hacia Puerto Argentino. Los guardias ingleses se reían y se encargaban de hacerles entender que en pocos días más se terminaba todo. Algunos de los prisioneros, sin embargo, la seguían.

—Allá los vamos a hacer mierda, vas a ver. A nosotros nos madrugaron mal comidos.

Los ingleses trataban con dureza a sus prisioneros, resentidos porque en el combate tras el cual se rindió el Regimiento 12 había muerto su jefe, el coronel Jones. Acusaban a los argies de haberlo matado mientras había bandera blanca.

En esos primeros días de junio el frío ya apretaba mucho. Goose Green era una población pequeña de casas de madera y zinc desparramadas sobre un istmo. Los kelpers, sus pobladores, habían padecido la presencia de cientos de soldados argentinos que, tras el desembarco del 2 de abril, los habían confinado en uno de los edificios grandes, sometidos a control militar por la sospecha de que colaboraban con los ingleses. El poblado ahora se veía sucio y desordenado. Había basura tirada en las calles barrosas. El edificio de la escuela estaba en ruinas; había sido incendiado durante los combates que derivaron en la rendición del Regimiento 12. En la confusión de la batalla, con hambre de semanas, algunos soldados habían saqueado varias casas, y eso no mejoró las cosas. Se habían emborrachado y destrozado todo lo que estuvo a su alcance.

Los galpones de esquila, rebosantes de prisioneros apilados como ovejas, tenían pintadas en sus paredes las palabras “POW” y “PG” con enormes letras blancas que se veían desde lejos con claridad. Era una medida precautoria para que la aviación argentina, muy activa en el Estrecho de San Carlos, no matara a sus propios hombres. La mayoría de los cautivos aguardaba el regreso a casa contando los aviones que iban y venían con estruendo, o se entretenían viendo trabajar a los helicópteros ingleses. Entre ellos, había un grupo de hombres que parecían suboficiales. Cuchicheaban, hablaban en voz baja y en general permanecían algo apartados del resto.

Eran soldados “viejos” y no del Regimiento 12. Se los escuchaba bien porteños, se mostraban más disciplinados, estaban más limpios y eran más ordenados que el resto de sus compañeros.

Los primeros días, mientras los paracaidistas que los custodiaban los clasificaban de acuerdo con el rango y ese tipo de cosas, comenzaron a cantar la marcha peronista marcando el paso rumbo a la barraca con olor a mierda de oveja. Muchos conscriptos, de a poco, se fueron sumando casi como un desafío a los sumbos y a algunos oficiales que observaban con fastidio la escena. En un momento dado, en el grupo vocinglero se produjo una confusión de letras. Los soldados “viejos” cantaban:


Con el fusil en la mano y
Evita en el corazón
¡Montoneros, Patria o Muerte
para la Liberación!

Mientras que los conscriptos, que conocían otra versión, la superponían sobre la anterior:

...gran argentino
que se supo conquistar
a la gran masa del pueblo
combatiendo al capital.

Los dos grupos cantaban casi gritando para taparse mutuamente, hasta que los guardias los hicieron callar, pensando que se trataba del himno argentino.

Ahora, apoyados contra la pared de la barraca, tratando de calentarse al sol, los de la marcha con la letra cambiada cuchicheaban:

-¿Cómo les habrá ido?

-Mejor que a nosotros, seguro.

-Igual, estos milicos ya nos pudrieron todo otra vez. Con unos cuantos compañeros más los parábamos a estos gringos. ¡Cagones acá y allá!

-Puede ser, pero a no caerse, loco. Hagamos fuerza por los cumpas.
(de Montoneros o la ballena blanca)
Fuente:DiarioUnoER

La historia da revancha
El ensayista Federico Lorenz vuelve sobre el conflicto del Atlántico Sur desde la ficción, en un nuevo intento de comprender un suceso crucial en la historia argentina reciente.
Por Rubén Chababo
Federico Lorenz es historiador y docente. Desde hace años trata de pensar la guerra de Malvinas desde una perspectiva que poco se ciñe a los lugares comunes. Su crónica de viaje Fantasmas de Malvinas, aparecida en 2008, puede ser considerado uno de los libros más interesantes y originales de la literatura reciente en torno al tema.

Lorenz escapa en sus reflexiones a los clichés y se atreve, como pocos escritores argentinos lo han hecho hasta el momento, a pensar la brutalidad y el absurdo de la guerra en un cruce polémico con otros relatos y episodios de la historia argentina, buscando penetrar con una poderosa mirada crítica uno de los capítulos más oscuros de nuestro pasado reciente.

Montoneros o la ballena blanca, novela que acaba de aparecer y que presentará en Rosario es un nuevo pliegue en sus reflexiones sobre el tema, esta vez desde el campo ficcional.

—Habiendo escrito y publicado ya tanto sobre Malvinas en clave de ensayo, ¿qué fue lo que te impulsó a abordar el tema desde la ficción? ¿Había algo de ese pasado que desbordaba la posibilidad de ser dicho desde la rigurosidad del registro historiográfico?
—Si bien la novela se publica después de mis libros “históricos”, la escribí antes, en el verano de 2004. Eran temas que venía trabajando en distintos registros, y ganó la literatura. Siempre trato de moverme en los límites porosos entre historia y ficción. Pero mi formación, o mi “lugar público” como historiador me complican para eso, por ejemplo desde las autoexigencias de pensar desde la disciplina. El tema de la narrativa y su relación con la Historia me interesa mucho. Soy profesor de secundaria y mis momentos más gratificantes han sido cuando logré involucrar a mis alumnos con el contenido dramático de las acciones humanas, en general anclado en relatos. La novela para mí es un paso más en la idea de que la memoria, la historia y la transmisión son holísticas.

—Tu novela cruza tradiciones, e imaginarios, desde Melville y los discursos redentoristas argentinos y nazis pasando por cierta visión alucinada de Montoneros y su intento de revertir la derrota de los setenta. Como si fuera un territorio donde conjugás historias y legados que están distantes en las lógicas y las cronologías históricas pero que permiten entender la dimensión descabellada de la guerra.
—Afortunadamente hay algo inaprensible en las acciones humanas, que escapa a las posibilidades de racionalización. Digo “afortunadamente”desde una idea que algunos pueden considerar ingenua: pienso a los seres humanos esencialmente “buenos”. Esa zona que escapa a las racionalizaciones es donde podemos producir hechos que nos rescaten como personas. Muchas de las cosas que estudio son descabelladas, como decís, pero a la vez son comprensibles en su contexto histórico.

El hombre siempre podrá sorprendernos, y en todo caso el desafío es el de que nos sorprenda positivamente. Esta idea encarna en el grupo montonero que protagoniza la novela y en algunos de los personajes que va encontrando en el camino. Trato de pensar las matrices conceptuales (la ideología, por ejemplo) que pueden limitar y torcer la posibilidad de alcanzar aun los objetivos más nobles. Pero también jugar con la idea de que la historia da revanchas, que alguien que ha sido derrotado puede redimir algo que considera que hizo mal en el pasado.

—La novela aparece a 30 años de la guerra. ¿Hay cosas que hoy son posibles de enunciar y que cinco o diez años atrás no lo eran, como si cierto tabú hubiera ensombrecido la posibilidad de la imaginación?
—Totalmente. Muchos siguen pensando que si trabajás sobre Malvinas sos fascista, o que los militantes revolucionarios no tenían dobleces, eran modelos impolutos, primero de inocencia, y luego de compromiso. El modo cuasirreligioso en el que socialmente nos aproximamos al pasado construyó esas miradas: tanto purificaba los 70 como clausuraba Malvinas. Eso me enferma porque desde que comencé a investigar tuve la certeza de que la guerra y sus repliegues son la gran puerta para pensar los años fundacionales de la democracia. No hay comprensión histórica de una época sin una apertura a los matices: percibirlos permite captarla con mayor riqueza, entender los dilemas que los seres humanos tuvieron que resolver. ¿Sigo, aunque me cueste la vida? ¿Qué estoy dispuesto a no negociar para seguir siendo humano?

—El frente de batalla parece haber licuado identidades, como si no hubiera diferencias entre quienes fueron llevados a empuñar las armas y aquellos que hicieron un alto en sus tareas en la ESMA. Tu novela habla de eso. ¿Por qué cuesta tanto que la sociedad entienda ese doblez perverso que tuvo Malvinas?
—Porque el problema no es tanto que se haya tratado de una derrota, de una herida al orgullo nacional de una cultura arrogante que tenemos, sino, sobre todo, que Malvinas mostró hasta dónde habíamos sido capaces de descender: el terrorismo de Estado y laguerra de Malvinas. El país que se imaginó avanzada europea en el Cono Sur construyó campos de exterminio para su propia gente y malversó el compromiso de millares de conscriptos. No es cómodo asumir que la base material y cultural de este país democrático se forjó a costa de una matanza colectiva y una guerra perdidas.

—En tu desembarco imaginario en Malvinas montoneros y nazis se unen para el triunfo de su objetivo, aunque con distintas motivaciones. Esa unión de voluntades tan distintas es una de las zonas más inquietantes de tu novela y la que habrá de despertar más de una voz de desacuerdo.
—Esa confluencia se debe al mundo cultural que la guerra crea, y sin el cual no podemos comprender el pasado reciente argentino. En La ballena blanca confluyen actores muy diferentes porque coinciden en hacer la guerra para lograr sus objetivos. No lo digo desde un pacifismo radical, en el que no creo, sino con la idea de que la reflexión histórica sirve para mejorar nuestras herramientas políticas. La novela no es un manifiesto. A lo sumo, solo lo es al reivindicar la humanidad en los actores del pasado, al emocionarse y reírse con ellos, que es lo que traté, y no de ellos. La ballena me permitió devolverle un tono épico a los acontecimientos, pero no desde la grandilocuencia histórica, sino desde una serie de desmesuras verosímiles. La novela, y esto es lo que más placer me dio al escribirla, es un catálogo de guiños y complicidades con los libros, con los vivos y los muertos. En esa dimensión de fronteras temporales y materiales difusas, cuando logramos intuirla, es donde está lo perturbador de cualquier época. Porque nos recuerda fugazmente quiénes somos.
Fuente:DiarioUnoER

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