27 de mayo de 2012

LAS MUJERES DE LIBERTADOR GENERAL SAN MARTIN REVELAN LAS HISTORIAS DE SECUESTROS, TORTURAS Y ABUSOS.

LAS MUJERES DE LIBERTADOR GENERAL SAN MARTIN REVELAN LAS HISTORIAS DE SECUESTROS, TORTURAS Y ABUSOS
“Quisieron reducirnos a la nada”
Secuestradas en los pueblos que dependen del Ingenio Ledesma, empiezan a hablar de las torturas, pero también de los delitos de violencia sexual que padecieron. El pueblo, ayer y hoy. Las “reuniones para no llorar”. “Quisieron tomar nuestro espíritu, que es algo que no podían tener”, dice una de ellas.
Por Alejandra Dandan
Desde Libertador General San Martín
Hilda Figueroa fue secuestrada el 21 de julio de 1976, en la primera de las siete redadas en torno del Ingenio.
Hilda Figueroa se para en la reja de entrada de la puerta de la casa, en medio del pueblo del Ingenio Ledesma, que aún actúa como una fuerza de ocupación. “Las torturas y los golpes eran más dolorosos que las violaciones”, había dicho. “Nos dejaron una secuela terrible: ellos quisieron reducirnos a la nada, como diciendo: ‘No son nada, miren lo que podemos’. Tal vez buscaron exterminarnos psíquicamente, eso; a nosotras las mujeres, pero también a los hombres.” Ya sobre la puerta de la reja, mientras se dispone a cerrarla, vuelve a la escena como si siguiera pensando: “Quisieron tomar nuestro espíritu, que es algo que no podían tener”.

En los últimos dos años, mientras algunas causas de lesa humanidad intentan recuperar las historias de los detenidos desaparecidos en clave de género, para definir, entre otros aspectos, los delitos de violencia sexual; mientras ese mismo eje abre debates sobre por qué volver a ese lugar de esta manera y en todo caso, cómo hacerlo; mientras sucede todo eso, entonces, en Jujuy un grupo de mujeres recoge datos sobre escenas a las que en muchos casos recién ahora intentan ponerles palabras. Entre ellas están quienes fueron secuestradas en la sucesión de siete noches de apagones de julio de 1976, pero también las que habían llegado antes a la cárcel. Entre ellas empezaron a trabajar sobre la violencia sexual, pero en el medio de los temblores que empiezan a provocar los movimientos en los expedientes más importantes de la provincia, hay quienes hablan por primera vez del secuestro.

“A partir del año pasado, una de las compañeras me contó que este (el de los delitos sexuales) es un planteo que se está haciendo en otros lugares”, dice Hilda. “Ella me lo cuenta en noviembre del año pasado, acá lo empezamos a trabajar, pero era difícil: entonces lo nombrábamos al pasar.”

Los datos acerca de “eso” que todavía no se nombraba empezaron a aparecer a partir de una planilla. Un grupo de ex presos políticos salió a timbrear casa por casa a los ex compañeros para hacer un censo y ver en qué condiciones vivían. Si tenían casa. Si tenían o no tenían obra social. En el camino, una de las compañeras a la que muchos habían escuchado gritar durante el secuestro por situación de violación, se encontró con un relato parecido durante el relevamiento. Cuando volvió, se lo contó a las otras compañeras en un encuentro al que llaman: “Reunión para no llorar”. Les dijo que a ella también le venían escenas, pero no las recordaba, como si algo se le hubiese ido a otra parte.

“Ella se puso muy mal y decía: ‘Yo no me acuerdo’ y nos relata ciertos manoseos, algunas cosas, pero no más. Consultamos con un psicólogo que nos habló de los ‘recuerdos encubridores’, que son como un defensa para no sufrir. Así empezamos a trabajar sobre el tema, primero decíamos que íbamos a hablar de ‘eso’ y después seguimos y seguimos y a esta altura nosotros podemos hablar y hablar de violación. Podemos verbalizar la palabra: hemos llegado a que el delito está ahí y afuera de nuestros cuerpos”, cuenta Hilda.

–¿Vos lo estás diciendo por primera vez ahora?

–No, siempre lo dije. Lo que pasa es que siempre hablaba de mí. Y hace poco empecé a hablar de nosotros. Porque a todos nos pasó lo mismo. Empezamos a hablar de los otros. Ahora yo hago un mensaje sublimado como parte de un colectivo: nos desaparecieron, nos violaron, nos torturaron. Entonces ya es un mensaje más fuerte.


La salida
En los años ’70, en el Ingenio Ledesma funcionaba el único hospital del pueblo y la única escuela. Aunque ahora las dos instituciones pasaron a manos del Estado nacional, los habitantes del departamento de General San Martín suelen hablar de Ledesma en términos de Estado. En el aeropuerto de Jujuy, el cartel de bienvenida a la provincia es un letrero de la empresa. En la sede del Ingenio está instalada una delegación de Gendarmería a la que los vecinos mencionan como “la comisaría”. En las calles de los barrios de alrededor en vez de patrulleros de la policía circulan trailers de Ledesma, los mismos que circulan en los relatos de las víctimas de la Noche del Apagón y actualizan la certeza de sentirse perseguidos.

Las mujeres de las tres localidades cuyas vidas dependen del Ingenio y fueron secuestradas o detenidas antes o durante la dictadura, en la lista que elabora Hilda son unas veinte. Pero no son las únicas, porque muchas todavía no se animaron a hablar.

En una casa vecina a la de Hilda acaban de reunirse tres mujeres. En compañía de esta cronista hay un abogado de las querellas de la causa del Apagón que representa a los organismos de derechos humanos. Es un aliado. Ante él estas mujeres deciden ponerse a hablar. “¿Usted cómo se llama?”, le pregunta el abogado a una de ellas. “¿Nunca habló?”, insiste. Ella todavía llora como un niño que vuelve al terror por primera vez. Se estremece. Explica cómo, la madrugada del 21 de julio de 1976, se acercó a la “comisaría” del pueblo porque le habían dicho que habían detenido a su hermano. Ella entró en ese lugar durante no más de seis u ocho horas, pero en realidad todavía no parece haber salido.

“Yo tengo miedo, sabes por qué –le dice–, porque demasiado ya he pasado. Yo la he pasado horrible. Nosotros no dormíamos. Pasaba una noche, cortaban una luz, pasaban dos días, cortaban la luz y llevaban a otro. ¡No sabíamos si nos tocaba a nosotros o a otros hermanos! O a mi esposo, que casi se lo llevan también. Yo tenía mi chiquita de diez meses, y no lo han llevado a mi esposo no sé por qué, porque tuvo un Dios aparte, si no esas criaturas hubiesen terminado solas. Cuando yo llegué de vuelta, estaba mi esposo con la casa toda dada vuelta. Y él me dice: ‘A mí me tenían atado’. ¿¡Qué iba a hacer con las tres criaturas!? ¿Con quién se iban a quedar? ¿Solas? ¡No! Yo tenía miedo. Porque iba a esperar a mi hermano: a ver si aparecía o no aparecía, como hacíamos todos, como se hacía con los que venían de la guerra, ahí, a la plaza: íbamos desesperados para esperar a ver si ellos venían.”

Hilda vive a unas cuadras de ahí. En el mismo barrio. Ella estudiaba abogacía en Tucumán, la habían operado de una pierna, llevaba quince cirugías por las secuelas de una polio y estaba esperando la última intervención para poder caminar sin aparatos ni muletas para marzo de 1976. El 24 de marzo su madre se la llevó de Tucumán de nuevo a su pueblo en Calilegua, vecino a los Blaquier. La madrugada del 20 al 21 de julio, la primera de las siete noches de redadas en torno del Ingenio, se llevaron de Calilegua a doscientas personas. Hilda era una de ellas.

“Yo supongo que me llevaron porque tuve una militancia, en cuanto a ponerme en contra del tríptico: era un proyecto del ministro de Educación que quería poner un año de ingreso en la Facultad de Derecho. Yo andaba por todos lados haciendo notas en el centro de estudiantes de Derecho, era muy petardera con el tema de las notas. De reunirme con el decanato, con el secretario académico y bueno, yo andaba ahí. Esa es mi interpretación, porque en Calilegua la cosa era distinta: yo era la excluida de la familia, pero el resto eran todos ‘ledesmistas’; mi tío era jefe de recepciones laborales del Ingenio, todos eran nariz parada, no era que porque yo caí presa no nos hablaban: ya no nos hablaban desde antes. Así que si fuera por eso (Ledesma), no me tendrían que haber llevado porque yo era de las familias de staff. La única casa tiroteada fue la mía. Lo que yo pude recoger es que a un policía de la provincia que habían mandado para que vaya a controlar quién entraba en mi casa y quién salía y cómo yo estudiaba con un grabador nacional, porque estaba toda modernizada, cuando lo vio hizo una acusación como que yo tenía una radio clandestina.”

Arriba de una mesa, Hilda tiene papeles, archivos y una lista con nombres de quienes hicieron Inteligencia en Salta y Jujuy. “Para que te des una idea mejor de lo que pasó voy a dibujarlo”, dice y agarra un papel. “En ese momento no se llamaban todos los pueblos como ahora que están todos en el departamento de General San Martín; en ese momento había tres localidades: una era Calilegua, al lado estaba la localidad de Ledesma y al lado General San Martín.”

Las sucesiones de secuestros que duraron hasta el 27 de julio de 1976 les permitió a las patotas levantar a obreros sindicalizados y estudiantes que estaban relacionados con la historia reciente de cada uno de esos pueblos. En Calilegua, dice Hilda, había una empresa, la de los Arrieta, dedicada a los cítricos y madera, que a comienzos de 1970 se fusionó con Ledesma. Las topadoras barrieron con los naranjales en la fusión y “ahí empieza el quilombo: plantan caña, los pueblos originarios que trabajaban en las naranjas se quedan sin trabajo, muchos de estos obreros que tenían sus casitas ahí después de mucho tiempo de negociación pasan a trabajar al Ingenio y a la zafra, pero tampoco pasan todos porque ya llegaban las máquinas: primero semimecanizadas, después mecanizadas: una máquina reemplaza primero a diez familias, después a cincuenta”.

Con la caída de Calilegua cayeron muchos de los obreros organizados en torno de la lucha del sindicato previo a la fusión. En ese pueblo, la primera noche se hizo la redada más grande: se llevaron a doscientos de ahí, dice Hilda, a cuarenta de Ledesma y a diez de General San Martín. En las siguientes noches levantaron a otras cien personas. “A todos nos secuestran de nuestras casa: estábamos durmiendo, entran a la casa rompiendo todo, asustando a la gente, a la familia, a los chicos. A los que no encontraban les dejaban un mensaje para que se presentaran al día siguiente, y la gente se presentaba.

De nuestra casa nos llevan y nos iban cargando en una especie de celular: eran nueve celulares que llegaron al Ingenio a eso de las nueve de la noche (del 20 de julio), varios Unimog, camiones del Ejército. Yo me hacía la canchera: como había vivido en Tucumán tenía normalizados los helicópteros y así que le dije a mi mamá que debía ser un operativo rastrillo. Conclusión: esa noche parece que les quedaron cortos todos los vehículos que traían para levantar a tanta gente y ahí entró la colaboración de las camionetas del Ingenio. Que no han de ser muchas, pero sí han colaborado porque la gente vio. Vio. Porque las camionetas tenían un número.”

De las casas, los del pueblo pasaron a la comisaría de Calilegua y luego al destacamento de Gendarmería del Ingenio Ledesma. “Por supuesto ya teníamos vendados los ojos y nos ataban. Nos bajaron primero en la comisaría y nos ponían un número, a mí me prendieron un número acá. Todos se acuerdan los números. De ahí empezó a caminar el vehículo y nos llevaron al Ingenio Ledesma. Ahí había muchos ruidos, muchos móviles, la gente que intervino hacía mucho ajetreo, tocaban el bombo y los tarros y esa noche estuvimos mucho rato ahí.”

Alrededor de las cuatro de la mañana los llevaron a Guerrero, el pueblo donde funcionó una hostería como centro clandestino. “En el traslado no escuché voces de mujeres, pero cuando ya nos tiran en el piso de Guerrero, como en una esquina es como que nos arrinconan a las mujeres”, dice Hilda. Eulogia Cordero de Garnica era la mujer Donato Garnica, el fundador del sindicato de zafreros de Ledesma, comisionado del Calilegua, que a esa altura estaba preso. Se lo habían llevado con otros compañeros, entre ellos Jorge Osvaldo Weisz, vicepresidente de la obra social del sindicato de obreros de Ledesma, recién fundada, a quien la empresa persiguió y sobre el que hizo inteligencia en 1976, de acuerdo con lo que describen los archivos recién encontrados en los allanamientos. Weisz está desaparecido. Donato estuvo ocho años preso.

A Eulogia se la llevaron con dos hijos. Ella estuvo un año entre secuestrada y en una prisión de Gorriti. Sus dos hijos Domingo Horacio y Miguel Angel están desaparecidos. Delicia Alvarez era catequista. Se la llevaron esa misma noche. Tenía entre 18 y 19 años. Hilda dice “te la digo corta” y dice que la acusaban de estar de novia con un estudiante universitario tucumano de Calilegua que actualmente está desaparecido. Delicia es otra de las mujeres sometidas adentro de la cárcel. A los nueve días fue liberada.

María Cortez tenía 18 años. Era soltera, hacía la secundaria, estuvo secuestra de nueve a treinta días. Buscando razones para entender un secuestro que en esos pueblos parecen haberse hecho con la lógica de los círculos concéntricos: primero a los militantes, después a los amigos, luego a quien hacía falta, de ella dicen que se la llevaron porque uno de sus tíos era dirigente del PC.

Ana María Pérez es la quinta mujer que Hilda reconoció esa noche en Guerrero. No estudiaba. En los relatos que siguen armándose, a Ana María la secuestraron porque no estaba en su casa, sino que la encontraron en el medio de la calle.


La violencia
Hilda declaró lo que sucedió con ella dentro de Guerrero en un juicio por la Verdad. Estuvo unos días en el centro clandestino antes de ser derivada al penal de varones de Gorriti, en el que se habilitó un pabellón de mujeres. Allí estuvo con Rita y otras mujeres de Ledesma, la mayoría de la escuela Normal, detenidas antes del golpe.

“En Guerrero estuve más o menos diez días, digo más o menos porque yo tenía una visita todos los días de un hombre del que no sé el nombre”, explicó. “Me decía que ya me iba en libertad. El 28 de julio, estando en ese lugar, ahí yo me entero, y no me olvido nunca más, de que era el día de Gendarmería Nacional: porque ese día había como una fiesta y vinieron y me llevaron. Pero ya me habían llevado varías veces antes y abusaron de mí. Pero esa vez me llevaron para que los ayude a hacer empanadas. Me sentaron frente a una mesada en un banquito o una silla y me sacaron la venda y me dijeron que mirara nada más las empanadas que tenía que hacer. Yo pude ver a muchachos jóvenes altos con uniforme de Gendarmería Nacional que hablaban con acentos de Corrientes, de Misiones. En un momento dado me quitaron la venda, me vendaron de nuevo y yo pensé que me llevaban al lugar donde estaba antes, pero me llevaron a otro lado: era una pieza donde había una cama cucheta, donde abusaron todos de mí y como si fuera que alguien importante viniera, me levantaron rápidamente a medio vestir, me llevaron alzada hasta el lugar donde yo estaba y me tiraron cuatro o cinco escalones.”
Fuente:Pagina12

Esperando a Blaquier en Ledesma 
Año 5. Edición número 210. Domingo 27 de mayo de 2012 
Por Fabián Kovacik 
lesahumanidad@miradasalsur.com 
Reclamo popular. Con marchas y pedidos en la justicia, organizaciones jujeñas de DD.HH. exigen que el empresario sea detenido. (TELAM) 
Las vinculaciones políticas, económicas y judiciales que permitieron al empresario huir a Europa para esquivar a la Justicia. El primer juicio por violaciones a los DD.HH. en Jujuy comenzará en julio, con cuatro ex militares acusados.

Nosotros somos la principal garantía para que Carlos Pedro Blaquier comparezca ante el juez.

Esperamos 36 años para que se haga justicia y no vamos a ser tan tontos como para malograr esta oportunidad generando disturbios o agrediéndolo.”

Con estas palabras indignadas Hugo Condorí, el único sobreviviente de los dirigentes gremiales de la empresa Ledesma secuestrados en vísperas del golpe de marzo de 1976, responde en Miradas al Sur a las palabras de Horacio Aguilar, el abogado defensor de Blaquier, que sostuvo que su defendido se presentaría ante el juez “sólo cuando estén dadas las condiciones de seguridad”.

Mientras el empresario está de viaje por Europa, organizaciones sociales y de derechos humanos siguen movilizándose y reclamando en Jujuy su detención, para que sea investigado a raíz de su complicidad en torturas, desapariciones y asesinatos de obreros en el ingenio Ledesma durante la última dictadura militar. Para Aguilar, esas manifestaciones populares son una muestra de las escasas condiciones de seguridad para su defendido.

Blaquier está de viaje por Francia e Inglaterra presuntamente para hacerse estudios médicos a raíz de su delicada salud. Salió del país el 15 de abril.

Debía declarar tres días después ante el nuevo juez federal subrogante, Fernando Poviña, que reemplazó al renunciante Carlos Olivera Pastor, un magistrado cuestionado tanto por los organismos de derechos humanos como por el fiscal general de la Unidad de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violación a los Derechos Humanos, Jorge Auat.

Desde la anulación parlamentaria de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, no prosperó en Jujuy un solo juicio por delitos contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura. Pero Auat fue más lejos en sus precisiones: acusó al presidente de la Cámara Federal de Salta (instancia superior de la Justicia Federal jujeña), Renato Rabbi Baldi Cabanilla, de “ser el protector de Olivera Pastor” y de “feudalizar la jurisdicción judicial para que no prosperen los juicios por delitos de lesa humanidad”.

La instancia fiscal a cargo de Auat emitió varios documentos desde 2006 en los que denuncia la situación “alarmante” de la Justicia Federal jujeña que rechazó el 88 por ciento de los llamados a declaración indagatoria solicitados por los fiscales. El último rechazo producido por Olivera Pastor fue precisamente el del octogenario Blaquier el pasado 12 de marzo.

Auat sabe de qué habla cuando se refiere a la feudalización judicial. Rabbi Baldi Cabanilla desembarcó en la Cámara Federal de Salta en 2009 en reemplazo del juez Ricardo Lona, acusado de tener vinculaciones con la Masacre de Palomitas ocurrida en Salta en 1976 cuando Lona era juez de primera instancia.

En 2010 Cabanilla interfirió en los trámites de allanamiento de la vivienda del represor Alejandro Marjanov, detenido en 2010, quien según la Justicia fue coautor y autor mediato en asociación ilícita, secuestros, torturas y homicidios ocurridos en el centro clandestino La Escuelita, de Bahía Blanca, donde se desempeñó como segundo jefe del Batallón de Comunicaciones 181, entre 1976 y 1978.

Es que Marjanov está casado con una hermana de Cabanilla, según denunció el diario Tiempo Argentino en abril pasado. Aguilar, el defensor de Blaquier, tambien tiene una curiosa historia. Repite, a la lejanía, la pirueta del actual abogado de Ernestina Herrera de Noble, el ex juez federal, Gabriel Cavallo, que fue el primero en declarar nulas las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2001, para ser el abogado de Clarín en la investigación sobre los hijos adoptivos de la dueña del multimedio.

Pese a su juventud, Aguilar fue juez federal en Jujuy, tuvo en sus manos la causa en la que se investigan precisamente las detenciones y desapariciones en el Ingenio Ledesma y antecedió en el cargo a Olivera Pastor.

Es que tras su renuncia a la magistratura le cayeron dos ofertas tentadoras. Ocuparse de la suerte judicial del titular del directorio del grupo Ledesma y obtener una asesoría de parte del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey –de quien fuera amigo adolescente– en “temas jurídicos, de administración general y derechos humanos”.

Así lo señala el decreto 1261/09 del 9 de abril de 2009 y su prórroga por un año rubricada bajo el decreto 1443/10, un año después. Aguilar conoce el paño de los pasillos del poder judicial, político y económico. Aires de justicia.

El 16 de abril desde Tucuman llegó el juez federal Fernando Poviña y en poco más de un mes tomó mas medidas procesales en la causa que sus dos antecesores.

“Nos parece un juez probo por la forma en que ha movido el expediente”, señala a Miradas al Sur el abogado Pablo Pelazzo querellante de los organismos de derechos humanos jujeños.

“De todas maneras por las palabras de Aguilar, Blaquier piensa presentarse ante el juez cuando le dé la gana. Reclamamos dos veces la detención de Lemos y Blaquier y ya el lunes pasado solicitamos su detención internacional porque consideramos que obró de mala fe para salir del país, sin avisar al juzgado y sabiendo que iba a ser citado”, asegura Pelazzo.

El 12 de julio comenzará el primer juicio oral en Jujuy con apenas cuatro acusados: los ex militares Luciano Benjamín Menéndez, Rafael Mariano Braga, Antonio Vargas y José Bulgheroni.

El testigo más importante será Hugo Condorí, único sobreviviente de la dirigencia gremial diezmada por la dictadura. La semana pasada intentaron secuestrar a uno de sus nietos que pudo zafarse de quien lo llevaba por la fuerza. “Hicimos la denuncia ante la policía, la fiscalía y el gobierno provincial y ahora tenemos custodia”, señala a Miradas al Sur.

¿Qué le imputa Condorí a la empresa Ledesma para considerar que fue cómplice de la desaparición, cárcel y asesinato de sus compañeros?
“Desde la intervención del sindicato en 1975 por autorización del Ministerio de Trabajo y con la complicidad del gobernador Carlos Snopek, se produjeron hechos de represión en el ingenio en los que actuaron las policías Provincial y Federal, la Gendarmería y el Ejército, y todos utilizaron infraestructura y automóviles de la empresa para movilizarse dentro y fuera del ingenio.

Todos ellos sabían”. Condorí fue detenido durante el gobierno de Isabel Perón en 1975 y permaneció preso durante la dictadura militar. “La represión llegó a Jujuy mucho antes del golpe.

En 1971 ingresó al directorio de la empresa el brigadier Martínez, como era costumbre en esos años cuando se colocaba un militar en el directorio de las grandes empresas, y ya hubo acciones de inteligencia y represión sobre los obreros”, explica Condorí. Para el abogado Pelazzo la relación entre el Ingenio Ledesma y el ejército se remonta a los últimos años del siglo pasado. “Poco antes de 1890 fue el ejército el que se encargó de reclutar por la fuerza a los indígenas para trabajar como esclavos en el ingenio.

Y fueron las Fuerzas Armadas las que en 1976 se encargaron de imponer por la fuerza el nuevo orden esclavo en el ingenio a instancias de la patronal encabezada por Blaquier”.

“¿Sabe qué da más bronca?”, pregunta Condorí.
“Que todavía andan por ahí quienes hablan de la teoría de los dos demonios. En Jujuy nunca hubo dos demonios, ni actividad guerrillera con enfrentamientos y combates. Lo que hubo fue una defensa de parte de quienes se sintieron despojados de sus derechos. Es muy duro ver y padecer las injusticias.

Y cada uno sabe cómo reacciona para defenderse con sus armas: el derecho de huelga, la protesta, una manifestación o lo que crea conveniente para hacer frente a esa serie de actos injustos que someten al pueblo.” ¿Volverá Blaquier para presenciar el comienzo del juicio en la mañana del 12 de julio?.
Fuente:MiradasalSur



OPINION
El principio del cambio en Ledesma
Por Adriana Meyer
Una parte de las pruebas que activaron la adormecida investigación sobre la desaparición de Luis Arédez, ex dirigentes sindicales, obreros y estudiantes jujeños estaban intactas, guardadas en cajas que aparecieron cuando la Justicia decidió, luego de décadas de mirar hacia otro lado, allanar las propiedades de Ledesma. Incluso algunos papeles habrían estado enterrados en el predio del ingenio. No es la primera vez que aparecen documentos que acreditan las prácticas del terrorismo de Estado, pero la constante de los represores fue la destrucción de todo indicio. La dictadura incluso estableció por decreto la garantía de su propia protección. Sin embargo, los dueños de la tierra, de la vida y de la muerte en Libertador General San Martín confiaron en que nadie jamás los tocaría, y no los incineraron. Es la esencia de la impunidad con la que dominan intocables en ese pueblo, que hasta pierde su nombre cuando lo llaman Ledesma. ¿Cómo se explica si no que ni Olga Márquez de Arédez ni los demás pobladores que se enferman de dolencias respiratorias causadas por el bagazo (desecho de la caña de azúcar) nunca hayan podido obtener en el hospital local un diagnóstico que diga “bagazosis”? Libertador-Ledesma es la localidad de América con el promedio de vida más bajo: 43 años. Durante décadas, los Blaquier cosecharon denuncias –que tampoco prosperaron– de miles de empleados enfermos por trabajo insalubre que fueron despedidos. La mayoría no completaban los 30 años de aportes para obtener la jubilación, y tampoco podían acceder a ella por no tener 65 años de edad. Los Arédez no fueron los únicos pero sí de los primeros y más visibles que resistieron a los Blaquier. Eran las ovejas negras en medio del miedo y el silencio, junto a dirigentes como Jorge Weisz, Carlos Patrignani y Hugo Condorí. A fines de los años ’50, el médico pediatra Luis Arédez era “un mediquito zurdo” que tenía el “gesto demagógico” de recetar remedios caros para los obreros del ingenio, según lo definió el capataz Mario Paz en la película Sol de Noche, de Eduardo Aliverti. “Nosotros coimeamos a todos pero no dejamos las impresiones digitales”, fue la confesión que se le escapó a Paz ante cámara. “Mi marido sacó la estadística de que entre agosto y octubre morían de diez a quince chicos de los trabajadores del ingenio por día, llevaba las denuncias a los ministerios y todas las cajoneaban”, contaba la esposa de Arédez, que era odontóloga.

En 1973 el Partido Justicialista le pidió a Arédez que fuera intendente de Libertador, y aceptó con la condición de que apoyaran su programa: exigir a la empresa Ledesma el traspaso de tierras a la municipalidad, por ser dueña de cerro a cerro en el valle de San Francisco, y que pagara los impuestos de sus tierras y de la fábrica, para poder realizar obras sin depender del gobierno provincial. Durante los ocho meses que duró su gestión, Ledesma pagó tributos sólo por uno. Arédez fue acusado de ser un “infiltrado marxista” y le pidieron la renuncia. Un grupo de civil con ametralladoras tomó la intendencia y lo desalojó. En enero de 1976 el Ejército allanó la villa veraniega de la familia en Tilcara, y el 24 de marzo de 1976 los represores lo sacaron de su casa y lo subieron a una camioneta blanca con el logotipo de Ledesma. Entre el 22 y el 27 de julio, durante la Noche del Apagón, operativos similares secuestraron a unas 400 personas en Libertador y Calilegua, de las cuales 30 siguen desaparecidas. A Luis Arédez lo liberaron el 5 de marzo de 1977, pero su destino ya estaba signado: desde 13 de mayo, que fue secuestrado en la ruta cuando salía del hospital de Fraile Pintado, permanece desaparecido. Y desde entonces su esposa Olga se puso un pañuelo blanco en la cabeza y empezó a marchar en la plaza de Libertador. Primero con otras mujeres, hasta que fallecieron y siguió dando vueltas sola.

Hace siete años, quienes participamos de la multitudinaria marcha por la Noche del Apagón fuimos infiltrados y espiados con absoluta impunidad por una empresa contratada por Ledesma. Algunos colegas experimentados se dieron cuenta de que nos vigilaban, otros marchamos inadvertidos desde Calilegua hasta Libertador y lloramos porque era la primera manifestación sin Olga. Antes de morir de un cáncer inducido por la bagazosis, ella había dejado preparados los detalles de la organización, y una denuncia contra el ingenio para que el acopio del desecho de la caña a cielo abierto dejara de contaminar a su pueblo. Cuando sus cenizas se mezclaron con la tierra de la plaza donde marchó tantos años reclamando por su marido desaparecido, se escuchó el lamento de las copleras, mineras e indígenas, obreras “golondrina” que encomendaban su alma al cielo, mientras las demás mujeres y hombres que siguieron sus pasos en la militancia social gritaban “¡presente!”. “Tengo la esperanza de no irme de este mundo sin que algún gobierno le exija a la empresa que ponga filtros en las chimeneas y que saquen esa montaña de desecho de bagazo que enferma a la gente; alguien tiene que tomar la decisión, que estos señores feudales paguen sus impuestos”, había dicho Olga antes de morir, en marzo de 2005.

El documental de Fernando Krichmar, Diablo, Familia y Propiedad, relata una leyenda según la cual los dueños de los ingenios azucareros tenían un pacto con el Diablo, llamado El Familiar, que consistía en entregar determinada cantidad de trabajadores por cosecha para alimento del Familiar, y a cambio tendrían prosperidad en los negocios. Algunos historiadores asocian este mito a las desapariciones durante la dictadura, otros sostienen que su origen es mucho más antiguo. En cualquier caso, la reactivación de los procesos por delitos de lesa humanidad en Jujuy quizá marquen que llegó la hora de ponerle nombre y apellido al “Familiar”. Algo empezó a cambiar en Libertador-Ledesma, el temor reverencial que allí se respira ante el poderoso gigante del azúcar habría comenzado lentamente a quebrarse. Y aunque el dominio del feudo de los Blaquier se resiste, las conciencias que los Arédez despertaron anhelan que sea el principio del fin de la impunidad.
Fuente:Pagina12

26-05-2012 
Entrevista a Ricardo Aredes "Ledesma sigue teniendo la misma metodología que en la dictadura, no cambiaron ni van a cambiar" 
Por Mario Hernandez 
Rebelión Mario Hernandez (MH): Ya estamos en comunicación con Ricardo Aredes porque se supone que hoy (17.5) estará declarando el Ing. Alberto Lemos, que fue administrador de la empresa Ledesma. 
Ricardo Aredes (RA): Sí, a las 17:00. Fue el administrador de Ledesma en los años previos y durante la pasada dictadura y actualmente creo que es el presidente de la Unión Industrial de Salta. Esperemos que se presente a declarar en el juzgado del Juez subrogante Fernando Poviña, quien seguramente lo interrogará sobre todo lo que venimos denunciando desde hace 36 años y tendrá que hacer su descargo. Mañana a las 17:30 también tendrá que presentarse el Dr. Carlos Pedro Blaquier en el mismo juzgado para hacer su descargo. [1]

MH: El viernes pasado entrevisté a Vicente Zito Lema sobre la causa de Trelew y me decía que ya había perdido toda esperanza de que alguna vez fuera llevada a juicio después de 40 años. ¿A Uds. les pasó lo mismo? 
RA: En Jujuy había una gran complicidad del Poder Judicial. El Juez Carlos Olivera Pastor, que ahora es fiscal en Salta, detuvo todas las causas.

MH: ¿Este es el primer juicio por violación a los Derechos Humanos en Jujuy? RA: Sí y tuvo que venir el Juez Poviña para agilizarlo. Aparentemente, como siempre digo, parece ser que la justicia ha desensillado en Jujuy, esperemos que para quedarse y empezar a trabajar en tantas violaciones a los DD. HH. en la época de la dictadura en complicidad con el poder económico que existe en Jujuy y tanto hemos denunciado, no solamente Ledesma, sino Mina Aguilar que es de los Rockefeller, la cementera Minetti, que tiene su delegado gremial, Armando Tilca Barreix, desaparecido; o sea, que el poder económico en Jujuy ha sido bastante cómplice con los golpes de Estado. Vamos a ver si esta justicia que tanto hemos buscado es realmente justa.

MH: Una aclaración. Tengo entendido que en esta oportunidad se trata de la desaparición de tu padre y de Antonio Filliú, Ramón Luis Bueno, Omar Gainza y Carlos Alberto Melián, pero también está la causa por “el Apagón” de julio de 1976.
RA: Los expedientes son varios. El juicio comienza el 12 de julio con la desaparición del militante montonero Julio Alvarez García, su esposa es la actual presidenta de Madres y Familiares de Jujuy, una persona que ha llevado adelante la búsqueda de su esposo y por suerte comenzará a desempolvarse un poco lo que pasó con Alvarez García y seguirá con Dominga Alvarez de Escurta, una maestra cuyos restos fueron encontrados durante el gobierno de Alfonsín y después le toca el turno a Ledesma, la “Noche del apagón”, la desaparición de mi padre y de los obreros de la empresa, de los estudiantes universitarios que detuvieron en Tucumán y fueron traídos al campo de concentración en Guerrero, en Jujuy, y nunca más se supo de ellos. Por ahí podemos comenzar a ordenarnos en esta búsqueda de verdad y justicia.

MH: Recordemos que en “la noche del apagón” se secuestraron 400 personas usando camionetas, listas de empleados, gente de seguridad de Ledesma, etc. Los secuestros se produjeron en el área comprendida entre Calilegua y Libertador Gral. San Martín… 
RA: Exactamente la zona de El Talar, que es una finca de Ledesma, Calilegua y Libertador Gral. San Martín. En “las noches de los apagones”, porque fueron varias, en las que cortaban la luz y levantaban a la gente por medio de una lista. Allí figuraban ex trabajadores de Ledesma que habían pertenecido a algún gremio que les reclamaba mejoras laborales. Fueron armando listas y entregadas por Blaquier a los represores. El juicio permitirá sacar a la luz por qué la empresa Ledesma puso los móviles, por qué en la década del 70 armó una policía privada poderosísima que fue entrenada por asesores franceses que habían participado en la guerra de Argelia, expertos en espionaje, delación y tortura. Ledesma no necesitaba en 1974/5 de la mano de obra desocupada de la extrema derecha porque ya tenían su policía preparada para actuar en consecuencia.

MH: Igual que “los cardenales” de La Forestal. 
De estas “noches” permanecen desaparecidas 30 personas. Esta historia parece no tener fin porque el pasado 9 de mayo en una conferencia de prensa convocada por la Asociación de Madres de detenidos desaparecidos de Jujuy, la agrupación HIJOS y organizaciones sociales de la provincia, se denunció que Ledesma sigue llevando a cabo espionaje contra personas y organizaciones populares.
RA: Esto tiene que ver con la metodología que tiene la policía privada de la empresa. También contrataron una empresa privada de investigaciones para perseguir, sacar fotos e investigar a la gente que fue a la “Marcha del apagón” en 2005 cuando depositamos las cenizas de mi madre Olga en la Plaza Central de Libertador Gral. San Martín. Fueron 10.000 personas así que tuvieron bastante trabajo.

MH: Efectivamente, una larga lista. 
RA: Aparte, en las oficinas de la empresa Ledesma, además de los legajos, se encontraron fotos, datos, información de quiénes eran, de dónde venían. Después de los allanamientos, la semana pasada, el nuevo Directorio de Ledesma, que en este momento está a cargo de los hijos del matrimonio Blaquier, utilizaron 3 noches seguidas y comisionaron a sus empleados, como el 24 de marzo de 1976 y la “Noche del apagón” también, para sacar documentación de las oficinas de la empresa, en traffics, con el logo de la empresa y las patentes cubiertas para que no puedan ser identificadas. Siguen teniendo en democracia la misma metodología que en la dictadura. No cambiaron ni van a cambiar.

MH: Hay una documentación en la que me quiero detener porque a mi entender representa el hecho de mayor gravedad ya que se encontró una carpeta referida a Jorge Weisz, uno de los principales dirigentes obreros de Ledesma, despedido en 1974 y luego desaparecido. 
RA: Armaron un operativo después de la muerte de Perón y detuvieron a varios sindicalistas, entre ellos a Jorge Weisz y Carlos Patrignani, el abogado del sindicato, que eran militantes de Vanguardia Comunista (VC). También detienen a su mujer que era profesora de la Escuela Normal, muy buena profesora y en diciembre de 1976 los sacan de la cárcel de Villa Gorriti para declarar y nunca más aparecen. A Jorge y a Carlitos. Es una suerte haber encontrado esa documentación para empezar a saber qué pasó con ellos. Fueron gente fenomenal, me acuerdo de muchos de ellos, muy éticos, buena gente, atraídos por la gran injusticia que sufrían los obreros de la empresa, toda esa gente de distintos partidos de izquierda que llegó a trabajar en la primavera camporista y a interesarse por los trabajadores, a ayudarlos a tener una vida mejor.

Por supuesto, al meterse con semejante poder económico, lo pagaron con su vida.

MH: También se encontraron legajos de otros desaparecidos como Miguel Angel Garnica y Germán Córdoba, así como de ex presos políticos durante la última dictadura. 
RA: Los hermanos Garnica están desaparecidos, su padre, Donato Garnica, fue uno de los fundadores del sindicato de obreros de Calilegua, otro pueblo arrasado en “las noches de los apagones”, y que son fincas de la empresa Ledesma. Donato estuvo muchos años preso junto a su mujer, Rita Garnica, torturada salvajemente en el campo de concentración de Guerrero y sus 2 hijos fueron desaparecidos.

Los chicos Córdoba también, uno era estudiante universitario y el otro empleado en los galpones de Calilegua. Hay otros muchos como Salvador Cruz, mucha gente, obreros que queremos saber qué ha pasado con ellos y sobre todo dónde están sus restos y tener justicia.

MH: Quiero detenerme en alguno de los textos de las carpetas a las que estamos haciendo referencia: 


“En el domicilio que pertenece a la difunta Olga Márquez de Aredes y ahora manejado por sus hijos Luis y Ricardo Ariel albergan a visitantes de los DDHH cuando arriban a esta ciudad de Libertador, se encuentra en calle Victoria 561 Centro (4512) Tel. 03886 423385”


“Por su parte Ricardo Aredes anunció por Canal 6 en el programa denominado Frente a Frente que Libertador sería visitado por personas de Francia, España, EE. UU, Bolivia y Japón, además que otro de los visitantes sería JUAN MANUEL ANACHURI quien ya se encuentra en Libertador (éste trabajaba en la fábrica de Papel Ledesma y residía en calle Buenos Aires 440 Bº Ledesma pero actualmente reside en Buenos Aires, además pertenecería al Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)”. 


“El día 22 de julio hs. 18:00 se hace presente en Libertador la Sra. Miriam Medina de Bordón (madre de Sebastián Bordón y fundadora de Hijos asesinados por gatillo fácil Policía en Pcia. Bs. As, conduciendo una Kangoo verde dominio DYD 593 donde fue recibido por el Sr. Luis y Ricardo Aredez en el domicilio de Victoria 561. 


El sábado 23 se presentó Medina de Bordón invitando a toda la población que tuviera familiares fallecidos por causas no esclarecidas, a una reunión a hs. 18 en mencionado domicilio, concurrieron a ésta Nilda Beatriz Ceballos, madre de Cristian Ibáñez (ahorcado en celda de la Comisaría 30 el 5 de octubre de 2003), también la madre del fallecido Antonio José Escalante -alias Sabela- (encontrado muerto el 29 de junio de 2002) en calle Perú del barrio Arrieta, manifestando ésta a Bordón que para el mes aniversario de Cristian Ibáñez harían una marcha nacional en Libertador para que los temas de los juicios sean tomados con seriedad y que no queden dormidos en los tribunales, a la que asistirán el abogado Kulkuy y otros de rango nacional”. 


“(...) Yacasqui (mujer de Barcelona - España - estaba muy nerviosa y temblaba al decir las palabras, Rivanestera (madres) Sarita (mujer de Los Angeles California - también temblaba, criticó a su Presidente”. 


Este es el tipo de información que incluyen las carpetas encontradas en las oficinas de la empresa Ledesma, por lo cual se ha tomado la determinación de presentar un habeas corpus colectivo, algo que creo no sucedía desde la última dictadura.
RA: Nuestra búsqueda de verdad y justicia en Ledesma siempre ha sido de frente, dando conferencias de prensa, notas a los canales y radios locales, informando quiénes nos apoyaban, por eso no creo que tuvieran mucho trabajo para investigar porque la actividad siempre fue absolutamente pública. Yo me río porque si ha habido alguien investigado desde el 24 de marzo de 1976 fuimos los familiares en Ledesma. No me sorprende que sigan con la misma metodología, para nosotros no es sorpresa, tal vez lo sea para el resto del país, nosotros estamos acostumbrados a “convivir” con esta gente que resguarda los intereses de este gran poder económico para evitar que se llegue a la verdad.

La idea de mi padre era que los que más tenían debían pagar los impuestos 

MH: Una de las razones principales por la que tengo entendido desaparece tu papá, el ex intendente de Libertador Gral. San Martín, Luis Aredes, fue que por primera vez durante su gestión se le aplicó a la empresa Ledesma el pago de impuestos. Adriana, tu hermana, y vos, han reclamado a la AFIP que dé a conocer los impuestos pagados por parte de la empresa a la Nación, la provincia y el municipio. ¿Han tenido respuesta de parte del ente recaudador? 
RA: Mi padre siempre decía que quienes más tenían debían pagar los impuestos, no exigirle el pago al pobre, al humilde. Cuando él asume como intendente en mayo de 1973 hace extender el ejido municipal a todas las instalaciones de la empresa Ledesma y ésta se ve obligada legalmente a pagar los impuestos a la Municipalidad. Con cada pago mensual mi padre ya no iba a depender del envío de fondos de la Nación o la provincia, era tal la cantidad que podía seguir construyendo los barrios obreros, escuelas y hospitales modelos. Solo un mes pagaron los impuestos y luego mi padre fue acusado por los senadores nacionales jujeños de ser un infiltrado marxista. 

No tenemos todavía información de la AFIP, esperamos tenerla antes del juicio para ver qué cantidad pagaron y qué hizo la Municipalidad, si los volcó en la población, en los obreros que necesitan tener un lugar para vivir. Recordarás que el año pasado hubo 4 muertos y muchísimos heridos cuando la gente comenzó a tomar tierras de la empresa Ledesma para armar su casa. Libertador Gral. San Martín va creciendo año a año y está ahogado por las tierras de Ledesma. Los gobiernos provinciales y municipales nunca hicieron caso de la Ley de expropiación que les permite hacerse de tierras. En un documento las Madres de Ledesma decían qué se debía hacer para que la gente pudiera vivir y tener un emprendimiento productivo para no depender de un único puesto de trabajo en Ledesma.

MH: Siempre hablamos de Luis Aredes, el intendente, pero pocas veces se dice que fue médico de Ledesma, incluso despedido por exigirle el cumplimiento de las condiciones laborales y de salud que correspondían a los trabajadores y sus familias. Me gustaría que nos hicieras una breve semblanza de tu viejo. ¿De quién estamos hablando? 
RA: De un médico con muchos ideales.

MH: Que no era marxista. 
RA: Para nada. En la primavera camporista, cuando llegaron los grupos de izquierda a trabajar en Ledesma por las injusticias que había no era necesario estar discutiendo en cada partido qué hacer porque el poder económico era tan grande que se ponían de acuerdo en 3 cosas elementales: salud, vivienda y educación, para empezar a solucionar los temas de la mayoría de la gente. No había espacio ni ganas ni tiempo de discutir la línea que bajaban los partidos.

Mi padre era un hombre que llegaba mucho a la población humilde por su dedicación a salvar la vida de los hijos de los obreros, siempre tuvo una llegada extraordinaria a la gente humilde, un profesional amigo de los obreros.

Cuando un chico estaba muy enfermo se quedaba en las villas a cuidarlo, dormía y comía con ellos, soñaban juntos, así se fue formando una relación de mucha confianza. Un médico raro, distinto, por eso tanta gente quiso conocerlo, hasta Agustín Tosco vino a Ledesma.

MH: Incluso se presenta como candidato a intendente por fuera de los partidos políticos mayoritarios de la época. 
RA: En aquel tiempo en Jujuy se presentaba una terna de candidatos y el gobernador optaba por el que más adherentes tenía y mi padre siempre fue apoyado por el movimiento obrero y villero de Ledesma, por su dedicación absoluta a salvar la vida de los niños. Siempre fue tentado en épocas de las distintas dictaduras militares para ser intendente y en democracia también. En 1973, con el Dr. Cámpora, vio que era posible llevar adelante los sueños de la gente de una sociedad más justa y solidaria, ahí aceptó ser intendente pero duró 8 meses. Un intendente corrupto o cómplice hubiera completado su gestión pero en Ledesma el que hacía las cosas bien y molestaba a los poderosos, duraba muy poco en esa época.

MH: Tu hermana Adriana menciona que tu papá había sido secuestrado por los mismos que secuestraron al gobernador de Salta, Ragone. Precisamente el otro día le preguntaba a Gerardo Bavio, ex intendente de Salta en ese período, y no pudo corroborar esto. ¿En qué se basa Adriana? 
RA: Hay una teoría que ojalá se pueda aclarar y es que hubo un operativo en el norte argentino, en Salta y Jujuy, donde actuó el mismo grupo de gente para llevar adelante estos procedimientos. Tal vez lo sepamos con el juicio. Ahí vamos a poder entender mejor estas teorías.

MH: En realidad a tu papá lo secuestran 2 veces. 
RA: Primero lo detienen el 24 de marzo de 1976 aunque ya estaba siendo perseguido desde el año anterior por autos sin chapa y gente frente a la casa controlando quién entraba y salía. Nuestros teléfonos estaban interceptados desde 1974. Durante la madrugada policías de civil iban y venían controlando la cuadra donde vivía. Ya había una preparación previa.

MH: Y luego de ese primer secuestro le sugieren abandonar la provincia y el país. 
RA: Las hermanas le sugieren que se vaya a España porque mis abuelos eran españoles y él les contesta que no tenía motivo porque lo habían investigado, incluso del Coronel Carlos Néstor Bulacio, uno de los grandes represores de Jujuy quien lo recibe en el Distrito Militar Jujuy, cuando es dejado en libertad en marzo de 1977. Mi padre se presenta porque no tenía sus documentos que le habían retenido los militares y el puesto del hospital en el que trabajaba en Fraile Pintado, a 15 km. de Libertador Gral. San Martín continuaba vacante. En esa oportunidad el Cnel. Bulacio le dice: ‘se lo investigó, no se le encontró nada, así que está su puesto de trabajo esperándolo’. Pobrecito mi padre porque le creyó. El nunca había podido conseguir trabajo en Gral. San Martín por las presiones de Ledesma.

El recibimiento de la gente en Ledesma cuando sale en libertad, en plena dictadura, fue increíble. Ahí empezó a conocer a las madres de los desaparecidos, terminología que no conocía, y después de 2 meses fue él otro de los desaparecidos.

MH: En camino a su trabaja. 
RA: Cuando regresaba, el 13 de mayo de 1977. Lo despiden unos médicos y tenía que recorrer los 15 km. hasta su casa y en el puente del río Ledesma se hace el operativo de secuestro. Hay gente que vio el auto en dirección contraria a su casa acompañado de 4 personas con lentes oscuros adentro del auto. Unos vecinos lo reconocieron y lo saludaron pero él no contestó.

A 9 meses no hay ningún imputado por los 4 jóvenes asesinados en la toma de tierras 

MH: A 9 meses del 28 de julio del año pasado, cuando fueron asesinados 4 jóvenes en la toma de terrenos en Ledesma, ¿cuál ha sido la respuesta? ¿Qué se ha hecho? ¿Hay algún procesado o imputado? 
RA: No, ninguno. Hay 4 muertos y varios heridos. El Dr. Ale, el actual intendente de la localidad, está avanzando con el tema de las pocas casas que pudieron hacer después de expropiarles algunas pocas hectáreas a Ledesma, pero tampoco es la solución porque la gente no necesita solo la casa sino también trabajo. El único empleador en la zona es Ledesma. Por eso fue que las madres de los detenidos-desaparecidos de Ledesma, cuando hacían sus documentos, siempre al final decían que la única manera de cambiar un poco la historia en estos feudos, era expropiar las tierras para hacer algunas ONGs o cooperativas de trabajo, donde la gente pudiera trabajar y ganarse un sueldo. La gente que sale mal de Ledesma tiene que irse fuera de los límites de la provincia para encontrar un trabajo y esto no es justo en los tiempos que corren.

MH: Te dejo el cierre y te agradezco esta larga entrevista donde creo que no dejamos tema sin tocar. 
RA: El agradecido soy yo. Te diría que estamos esperando. Alguien me dijo en mi trabajo: ‘Ahora tendrás motivos para estar contento porque fueron los primeros en llevar a la justicia al poder económico’. Es real, mi hermana y yo, pero no estoy contento, estoy a la expectativa que es otra cosa porque posiblemente para la gente de Buenos Aires esto sea novedoso y efervescente para seguir apostando a proyectos políticos que se están llevando adelante, pero nosotros que somos de la zona, nos hemos criado ahí, vamos a esperar hasta dónde llega y qué alcance tiene esta aparente justicia justa que desensilló en la provincia de Jujuy. Si vamos a saber de todas las violaciones a los Derechos Humanos ocurridas durante la dictadura en toda la provincia y, sobre todo, que los responsables estén en cárceles comunes y también es fundamental por una cuestión cultural nuestra, saber dónde están enterrados nuestros desaparecidos para que sus familiares, sus descendientes, hagamos el enterramiento que necesitamos para hacer el duelo y continuar con nuestras vidas y sueños en un país mejor.

Nota: [1] Lemos fue citado a declarar el jueves, pero el ex administrador se adelantó realizando una presentación espontánea en el Juzgado, donde entregó por escrito su descargo absteniéndose a declarar. En tanto, para el viernes 18 estaba citado Blaquier, pero sus abogados también se adelantaron presentando hoy un certificado de salud para justificar su ausencia en la audiencia. En respuesta, el juez Poviña pidió a la Corte Suprema de Justicia que realice una pericia a Blaquier para verificar su estado de salud. 
Fuente:Rebelion

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