27 de mayo de 2012

OPINIÓN: Fallos históricos y asignaturas pendientes.

Fallos históricos y asignaturas pendientes 
Por Mariela Belski Directora de Amnistía Argentina

El avance de los procesos judiciales por crímenes de lesa humanidad tiene un lugar central en el Informe Anual 2012 de Amnistía Internacional y Argentina se destaca en América latina por haber juzgado y condenado a los máximos responsables del terrorismo de Estado y a quienes cometieron graves violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar.

Las sentencias dictadas en causas emblemáticas como la que juzgó los crímenes cometidos en la Esma, o la denominada Masacre de Margarita Belén, ocurrida en Chaco, son sólo algunas de las que trazaron un surco indeleble en el camino de Justicia y Verdad, que otras naciones del mundo adeudan transitar.

El 2011 estuvo marcado por fallos históricos: Luis Abelardo Patti recibió prisión perpetua y otros 16 represores fueron condenados por su actuación criminal en la Esma, al igual que los responsables de secuestrar, torturar y asesinar en los centros clandestinos de detención Orletti y El Vesubio.

Sin embargo, y más allá del claro liderazgo que la Argentina ostenta en esta materia, aún hay asignaturas pendientes. La desaparición en 2006 de Jorge Julio López, principal testigo y demandante en la causa contra el ex director de investigaciones de la Policía Bonaerense Miguel Etchecolatz, dejó una mancha en el proceso de búsqueda de justicia por parte de las víctimas del terrorismo de Estado.

Otra de las deudas que Amnistía observa en el país se relaciona con los derechos de las mujeres y niñas que se someten diariamente a abortos clandestinos, ponen en riesgo su vida, e incluso mueren.

El Congreso Nacional debe retomar y dar verdadero impulso a ese debate para esgrimir argumentos y razones que garanticen el acceso a un aborto legal y seguro.

También, las crueles condiciones de detención de los presos son materia a aprobar. La población carcelaria vive en condiciones inhumanas y degradantes. Amnistía recibe constantes denuncias por tortura y malos tratos en prisiones, pero rara vez esos hechos son investigados y se logra justicia.

Por último, y aunque hubo avances en los últimos años en cuanto a los derechos de los pueblos originarios, esas comunidades siguen amenazadas. Es necesario que la Argentina asegure la aplicación de la ley que prohíbe el desalojo de los indígenas de sus tierras.

Con todo, Amnistía tiene puesta la mirada en el papel que la Argentina puede asumir como defensora de la paz cuando ocupe una banca no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU en el próximo bienio.

Por eso, exhorta a las autoridades a demostrar este año ese compromiso activo cuando en julio los países debatan en Naciones Unidas el texto de un Tratado sobre el Comercio de Armas. Allí, el Gobierno tendrá la oportunidad de anteponer los derechos a la vida de las personas a cualquier otro interés, económico, político o individual.

La Argentina viene recorriendo con firmeza el sendero de defensa de los derechos humanos, pero todavía resta un largo trecho por caminar.
Fuente:MiradasalSur

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