La “Masacre de Capilla del Rosario” fue elevada a juicio
Por el fusilamiento de guerrilleros del ERP que intentaron tomar el Regimiento 17.
Desde la Fiscalía Federal se elevó a juicio la causa de “Capilla del Rosario” para ser tratada por los magistrados del Tribunal Oral.
La causa sindica a los ex militares Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, Jorge Ezequiel Acosta y Mario Nakagama como los responsables de haber llevado a cabo el fusilamiento de integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo, también denominado ERP.
A causa de ello, recae sobre ellos la carátula de autores mediatos de homicidio doblemente calificado, por la intervención de dos o más personas y por alevosía.
De acuerdo a la acusación, el 9 de julio de 1974 entraron a la provincia desde Tucumán casi medio centenar de militantes de la compañía del monte “Ramón Rosa Jiménez”, pertenecientes al ERP. Los mismos se asentaron en Banda de Varela a los fines de asaltar el cuartel del Regimiento de Infantería 17 en busca de armamento, con la colaboración de contactos locales.
Sin embargo fueron divisados por dos ciclistas mientras se alistaban para concretar la maniobra, dando aviso a la policía.
En la madrugada del domingo 11 de agosto, arribaron a la base operativa a bordo de varios patrulleros efectivos de la Comisaría Tercera y de la División de Investigaciones, quienes se enfrentaron a los guerrilleros en un combate armado.
El saldo del mismo fue la muerte de Carlos Gutiérrez y Norberto Ruffino, ambos militantes, mientras que Rutilio Dardo Betancourt Roth y dos policías quedaron heridos de gravedad.
En vista de que la presencia del ERP no había pasado inadvertida, el operativo se vio frustrado y se ordenó la retirada. La mayoría de los militantes, vestidos de guerrilleros, lograron salir de la provincia con éxito, mientras que 28 de ellos fueron capturados tras quedar en distintos grupos aislados. Otros nueve fueron apresados luego de distintas búsquedas y un grupo acampó cerca de la “Quebrada de los Walther”, ubicada a unos pocos kilómetros de la Capilla del Rosario.
El día siguiente la policía salió en busca de estos últimos, pero al comenzar otro enfrentamiento armado se produjo la baja de un oficial. El teniente coronel Anello solicitó entonces el apoyo del regimiento 17 en la lucha y alrededor de 60 soldados con apoyo aéreo llegaron al lugar.
Llegado este punto, en un principio se informó que los 14 guerrilleros murieron en pleno combate, pero posteriormente la investigación reveló que los mismos habrían peleado hasta quedar sin municiones, optando por presentar su rendición luego de ello.
La instrucción indica que, por orden del segundo jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, General José Vaquero, los guerrilleros fueron fusilados a sangre fría.
FuentedeOrigen:http://www.elesquiu.com
Fuente:Agndh
Causa “Capilla del Rosario”, a juicio
Así lo informaron a LA UNION fuentes judiciales, quienes señalaron que el fiscal Santos Reynoso firmó el pedido para que los ex militares Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, Mario Nakagama y Jorge Ezequiel Acosta sean llevados antes un tribunal como presuntos autores mediatos de homicidio doblemente calificado, por la intervención de dos o más personas y por alevosía.
El caso está relacionado con el fusilamiento de varios integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que habían sido capturados en Fray Mamerto Esquiú por la Policía y el Ejército luego del frustrado copamiento al Regimiento de Infantería 17.
El jueves 9 de agosto de 1974, 47 militantes de la Compañía del Monte “Ramón Rosa Jiménez” del ERP, cuyas edades oscilaban entre los 18 y 22 años, entraron a Catamarca desde Tucumán y se asentaron en la zona de Banda de Varela. Sus contactos locales llegaron con uniformes militares y armamento que utilizarían en el operativo que pretendía asaltar el cuartel catamarqueño en busca de armas.
El 10 por la noche establecieron su base operativa, pero dos ciclistas que vieron a los guerrilleros preparándose, avisaron a un policía.
El domingo 11 de agosto a las 00.30 llegaron al campamento cuatro patrulleros con ocho efectivos de Investigaciones y de la comisaría Tercera. Allí se produjo el primer enfrentamiento armado que finalizó cuando los guerrilleros disfrazados como soldados redujeron a los policías. El combate dejó dos militantes muertos, Norberto Rufino y Carlos Gutiérrez, gravemente herido a Rutilio Dardo Betancourt Roth, y dos policías heridos. El mando del ERP ordenó la retirada porque se había descubierto su presencia en la provincia, por lo que el grueso del grupo principal logró replegarse y quedaron aislados, en distintos grupos, un total de 28 guerrilleros. Ese mismo domingo, tras una intensa búsqueda, fueron apresados nueve guerrilleros, incluido el que había resultado herido durante el primer enfrentamiento. Otros huyeron hacia la provincia de Tucumán. Los 19 guerrilleros restantes acamparon en las cercanías de la Quebrada de los Walther, a 3 kilómetros de la iglesia de Capilla del Rosario.
El lunes 12 la policía salió a buscar a los guerrilleros, pero se produjo otro enfrentamiento armado en el que resultó muerto un oficial. Ante el fracaso, el jefe de la policía, Teniente Coronel Anello, pidió apoyo al Regimiento 17 e informó la posición de los insurgentes.
Ese mediodía llegaron unos 60 soldados comandados por un oficial, apoyados por cuatro aeronaves, y se produjeron varios combates.
A sangre fría
El Ejército informaba que los 14 guerrilleros murieron en combate, pero la investigación descubrió que habían luchado hasta quedarse sin municiones, por lo que se rindieron, pero fueron golpeados por los soldados.
Rendidos y desarmados, fueron fusilados por orden del segundo jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, General José Vaquero, por vestir un uniforme igual al que usaban los soldados argentinos.
FuentedeOrigen: http://www.launiondigital.com.ar
Fuente:Agndh
SANTIAGO DEL ESTERO
Alberto Rosales Sánchez, un joven bandeño que se unió a las fuerzas del ERP, fue ejecutado por militares junto con 13 compañeros.
IDENTIFICACIÓN. Un equipo de antropólogos pudo identificar los restos de Rosales Sánchez en 2007.
Publicado el 17/06/2012
La Fiscalía Federal de Catamarca emitió un requerimiento para que la causa conocida como “Masacre de Capilla del Rosario”, en la que se investiga el fusilamiento en 1974 de 14 integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)-Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), sea elevada a juicio oral y público. En esta matanza, a manos de efectivos militares del Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada, fue asesinado un joven bandeño, Alberto Rosales Sánchez, cuyos restos fueron ocultados por los militares en el cementerio municipal de San Fernando del Valle de Catamarca.
Sin embargo, en noviembre de 2007 fueron hallados e identificados a través de las muestras genéticas aportadas por sus familiares, quienes le dieron cristiana sepultura el 24 de ese mes, en el cementerio La Misericordia de La Banda.
El fiscal federal Santos Reynoso firmó el pedido para que los ex militares Carlos Eduardo del Valle Carrizo Salvadores, Mario Nakagama y Jorge Ezequiel Acosta, sean llevados ante un tribunal como presuntos autores de los delitos “autores mediatos de homicidio doblemente calificado, por la intervención de dos o más personas y por alevosía”.
El caso está relacionado con el fusilamiento de integrantes del ERP y el PRT que habían sido capturados en Fray Mamerto Esquiú por la Policía y el Ejército luego del frustrado copamiento al Regimiento de Infantería Aerotransportado 17, hecho ocurrido en agosto de 1974.
El pedido se conoció un día después de que produjera la sentencia del primer juicio por delitos de violaciones a los derechos humanos en Catamarca, en la que fueron condenados el ex militar Carlos Alberto Lucena, y el ex jefe policial, Juan Daniel Rauzzino, por la desaparición de cuatro jóvenes.
Análisis genético
La identificación positiva de los restos del guerrillero santiagueño se produjo tras los análisis de ADN que se hicieron en el laboratorio Lidmo de la provincia de Córdoba, adonde fueron enviados los restos óseos que se obtuvieron tras las excavaciones de las tumbas de los NN que se habían depositado en el cementerio municipal de la capital catamarqueña.
Un plan militar que falló y terminó en masacre
Publicado el 17/06/2012
En agosto de 1974 medio centenar de integrantes del ERP y del PRT, habían programado la operación militar de tomar el Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada, en forma simultánea con otra que realizó en la guarnición militar de Villa María, Córdoba. Ésta tuvo relativo éxito, pero la de Catamarca resultó un fracaso total para las aspiraciones guerrilleras: un grupo que encabezaba el jefe Santiago Irurzum logró huir hacia el sur tucumano, mientras que otros trece guerrilleros fueron detenidos y posteriormente juzgados en un proceso irregular por la Justicia Federal de Catamarca. Un tercer grupo, compuesto por 15 insurgentes, quedó acorralado en el “Cañadón de los Walther”, en las serranías adyacentes a la Capilla del Rosario, en Fray Mamerto Esquiú, y fue masacrado luego de deponer las armas ante la superioridad numérica de las fuerzas del Ejército y de la Policía de Catamarca.
FuentedeOrigen:ElLiberal,domingo
Fuente:Agndh
LLEGAN HOY A URUGUAY LOS RESTOS DE HUGO CACCIAVILLANI, EJECUTADO POR EL EJERCITO EN 1974.
PERMANECIO SEPULTADO COMO NN DURANTE 34 AÑOS
FIN DE UNA HISTORIA TUPAMARA
Un emprendimiento familiar. La reapertura de la causa y la exhumación del cuerpo fueron posibles gracias a la búsqueda de Eduardo Arzuaga (centro), primo del militante fusilado.
Por Martina Noailles
En aquel invierno de 1974, Hugo Cacciavillani ya no era Hugo. Desde hacía años había elegido ser “Vicente” y así había partido desde Uruguay para luchar por una “Latinoamérica más justa”. El 11 de agosto de 1974, a los 22 años, perdió la vida fusilado por el Ejército argentino. Ese día, en los montes catamarqueños, perdió además su identidad. Ya no fue Hugo. Tampoco Vicente. Su cuerpo acribillado esperó 34 años sepultado como NN en un cementerio municipal. Hoy, los restos del militante tupamaro fusilado en la “Masacre de Capilla del Rosario” volverán a Salto, su patria chica. Su tumba recuperará su nombre y también su historia. Las autoridades nacionales uruguayas buscaron hacer la presentación, pero no lo habrían logrado.
Hugo Enrique Cacciavillani Caligari fue uno de los 16 guerrilleros de la mítica Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez”, asesinados el 11 de agosto de 1974, a un puñado de kilómetros de distancia de la capital de Catamarca. El comando, encabezado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), había planeado ingresar al Regimiento de Tropas Aerotransportadas número 17 para conseguir armamento. La Unidad Militar contaba con una dotación de 800 hombres y un poderoso arsenal.
La acción salió mal.
Los 42 militantes fueron descubiertos mientras cambiaban sus ropas, subidos a un colectivo escolar. Un hombre alertó a la policía y el combate se precipitó. Parte del grupo logró escapar hacia el monte. Otra fue detenida en las inmediaciones de la ciudad. La tercera corrió la peor suerte. Intentó reorganizarse en el paraje Capilla del Rosario pero fue rodeado rápidamente por 300 efectivos del Ejército. Los guerrilleros entregaron sus armas y se rindieron. Sin embargo, horas después fueron fusilados.
En el grupo había dos jóvenes uruguayos, Cacciavillani y Rutilio Betancourt Roth. Ambos eran tupamaros, miembros del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) y, en Argentina, integrantes de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), que organizó la acción. “Vicente” había estado preso en 1970 en la cárcel uruguaya de Punta de Rieles y al salir viajó a Chile para sumarse al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Luego del golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende, abandonó el país trasandino y se instaló en Argentina.
“Creemos que antes de ser fusilado estaba viviendo en San Justo con su mamá. Ella había viajado para estar con su hijo y después de la masacre fue detenida en esa casa”, reconstruye 34 años después Eduardo Arzuaga, primo de Hugo Cacciavillani y uno de los familiares que regresó a Salto sus restos.
Nidia Caligari fue víctima del Plan Cóndor. Pasó detenida tres años en los penales de Olmos y Villa Devoto, y en 1977 fue liberada en la ciudad de Colonia del Sacramento (Uruguay) sin documentos. Allí fue secuestrada, llevada a Montevideo y torturada por los militares de la dictadura uruguaya. Finalmente, la mamá de Cacciavillani logró obtener el asilo en Inglaterra, donde vivió hasta 1985.
Eduardo Arzuaga comenzó la búsqueda de verdad y justicia movilizado por la tristeza de su tía Nidia, quien murió hace una década preguntándose dónde estaba el cuerpo de su “negrito”. Un año mayor que su primo, Eduardo había pasado su infancia con Hugo jugando en la casa de sus abuelos maternos. “Era un chiquilín muy querido, de sonrisa fácil y muy solidario. Se había educado en un colegio salesiano y estaba muy vinculado a la idea de la justicia social. Murió en defensa de sus ideales”, se emociona Eduardo.
Treinta años después de la masacre, familiares y organismos de derechos humanos lograron reabrir la causa en Catamarca. Además de investigar sobre los responsables de los fusilamientos de Capilla del Rosario, la Justicia ordenó la exhumación de cinco cuerpos que estaban enterrados en el cementerio municipal y que según se presumía correspondían a los guerrilleros asesinados y luego desaparecidos.
El año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar a dos de los cinco cuerpos. Eran el de Betancourt Roth y el del santiagueño Alberto Rosales Sánchez. En septiembre, los estudios reconocieron a Cacciavillani. Dos semanas atrás, la familia viajó a Catamarca para recuperarlo y llevarlo de regreso a Salto.
“Fue tremendamente emocionante. Tomamos contacto con personas que estuvieron con él, nos contaron que habían entablado una especial amistad. Ahora es necesario justicia porque los represores están libres. Es la única manera de cerrar un capítulo histórico”, señala Eduardo, mientras organiza la ceremonia que hoy por la mañana acompañará el entierro en el cementerio de Salto, junto a la tumba de su mamá.
Su familia y sus compañeros eligieron para ese instante la letra de una canción, la “Milonga del Fusilado”: “No me pregunten quién soy, ni si me habían conocido, los sueños que había querido, crecerán aunque no estoy”.
Un expediente, dos imputados, ningún detenido
El expediente reabierto en diciembre de 2004 sólo tiene dos imputados y ningún detenido. El juez federal Ricardo Moreno consideró que la Masacre de Capilla del Rosario es un delito de lesa humanidad –y en consecuencia imprescriptible–, e imputó como responsables al ex capitán Eduardo Carrizo Salvadores y al ex subteniente Mario Nakagama. Los militares todavía no fueron indagados pero todo indica que quedarán detenidos luego de declarar, ya que según los testimonios de la causa ellos fueron dos de los asesinos.
Los organismos defensores de derechos humanos lograron averiguar que Carrizo Salvadores vive en San Salvador de Jujuy y que ejerce como abogado defensor de represores procesados por crímenes contra la humanidad en esa provincia. En plena democracia fue nombrado jefe de la policía de Catamarca por el ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner. Una feroz represión contra trabajadores desocupados, que causó dos muertos, lo obligó a renunciar en 2003. De Nakagama sólo se sabe que la dirección postal registrada en el juzgado –la misma a la que se le envían las notificaciones judiciales– es Paseo Colón 250, Edificio Libertador, sede del Ejército.
FuentedeOrigen:DiarioCriticadelaArgentina,ediciondel22denoviembrede2008
Fuente:Agndh


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