29 de junio de 2012

OPINIÓN.


Malvinas y un referéndum absurdo

El primer ministro británico David Cameron tuvo un encuentro con nuestra presidenta Cristina Fernández en la última cumbre del G20, donde le reclamó que Argentina acepte la decisión que tomen los habitantes de Malvinas en el referéndum que se realizaría el año próximo, con la autodeterminación de los pueblos como principal argumento.
Desde ya que Argentina desconocerá este referéndum por múltiples razones y principalmente haciendo valer sus derechos históricos.
Haciendo historia, el 30 de mayo de 1810 la Primera Junta dicta una Resolución relativa al pago de jornales y a la guarnición de las Islas Malvinas, desde ese primer punto y hasta el acto de usurpación de las Islas por parte de la Corbeta HMS Clío en enero de 1833, Argentina tenía una presencia efectiva en esos territorios. En 1820 hizo ocupación formal y a fines de esa década el gobierno otorga a Vernet concesiones en esas tierras. La próspera colonia nacional era de 150 a 300 personas cuando a causa de un litigio económico con EEUU, a fines de 1831 fueron atacados y dispersados. Esta situación preparó la circunstancia óptima para el despojo cometido por Gran Bretaña.
No fue sino después de varios años que las islas fueron ocupadas por colonos de las islas británicas. Esta población usurpadora y sus descendientes, son quienes hoy reclaman su derecho a expresar a través de un Referéndum, su decisión de seguir siendo súbditos de la corona británica. En este mismo sentido la administración Cameron utiliza el argumento de la libre autodeterminación de los pueblos, figura contemplada por la Organización de la Naciones Unidas, para continuar con la misma situación colonial, cuestión tan absurda como ilógica en si misma.
A partir de 1960, la resolución 1514 de la ONU concretó el derecho de los pueblos colonizados a decidir, mediante plebiscito o referéndum, su establecimiento como estados soberanos “Reconociendo el apasionado deseo de libertad que abrigan todos los pueblos dependientes y el papel decisivo de dichos pueblos en el logro de su independencia.” De inmediato se suscitó un fuerte movimiento que condujo al proceso de descolonización en Asia y África, y que culminó con la desintegración de los imperios coloniales europeos. En estos casos se trataba de pueblos a los que les habían sido impuesto un gobierno colonial por medio de la fuerza y no a la propia población representante de la metrópoli en un determinado territorio.
Dentro del proceso de expansión del Imperio Británico que logró su mayor alcance a fines del siglo XIX y principios del XX, una de las prácticas fue la imposición de población en los territorios anexados y basar sus derechos en ellos.
No podemos permitir este argumento ni considerar a la población malvinense como parte de las negociaciones sobre la soberanía de las islas. Seguramente se considerará sus derechos humanos, culturales, sociales, económicos y quedarán a resguardo como cualquier ciudadano argentino. En otras instancias hasta se podrán tratar convenios de doble nacionalidad, pero lo imprescindible es que Londres debe al fin sentarse a dialogar con nuestro país para definir el futuro de nuestras Malvinas.

Por PARTIDO SI SANTA FE
Cristian Riom Responsable de Políticas Internacionales
0342155-304226

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