17.06.2012
Una megaexposición de la gesta de Manuel Belgrano por la independencia y la libertad
Por primera vez, muestran el acta de creación de la bandera
El Archivo General de la Nación expondrá 33 documentos, como el de la creación de la Academia de Dibujo y los partes de batalla de Salta y Tucumán. Además, el público podrá conocer el acta del 25 de Mayo de 1810, con su firma.
Por:
Gustavo Sarmiento
En este momento que son las 6 y 40 de la tarde, se ha hecho la salva en la batería de la Independencia y queda con la dotación competente, por los tres cañones y se han colocado las municiones y la guarnición. He dispuesto para entusiasmar las tropas y estos habitantes que se formasen todas aquellas, y les hablé en los términos de la copia que acompaño. Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia.”
El oficio dirigido al gobierno de Buenos Aires fue escrito por Manuel Belgrano en Rosario el 27 de febrero de 1812 y será presentado por primera vez al público junto a otros 33 documentos originales en la megaexposición Manuel Belgrano. Fondos documentales del Archivo General de la Nación, en el año homenaje al prócer y creador de la bandera.
Tiempo Argentino pudo recorrer en exclusiva la muestra, que se inaugurará el próximo martes a las 13, con entrada libre y gratuita, en la que además del testimonio único del nacimiento de la bandera argentina el público podrá apreciar por primera vez al público los partes de las batallas de Salta y Tucumán, la creación de la Academia de Dibujo y las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, “de un valor inestimable, fundacionales y sustantivas de nuestra historia”, según lo definió a este diario la curadora de la muestra, Magdalena Insausti.
Los documentos escritos, fotográficos (como la imagen del Cabildo de 1842, el primer testimonio fotográfico de un edificio de la República) y mapotecas, en originales y en gigantografías, tienen su transcripción, y son acompañados por cañones, fusiles, platería rioplatense, aperos, lanzas y peinetones de época, pertenecientes a los Museos de los Corrales Viejos de Parque Patricios, Regimiento 1 Patricios e Histórico del Ejército de Ciudadela.
“Es una muestra de la figura de Belgrano y de la independencia, novedosa desde el punto de vista iconográfico y desde el punto de vista narrativo. El público va a ver que el camino de la independencia que arranca Belgrano ya desde las invasiones inglesas y que sigue hasta el Congreso de Tucumán en 1816 no es solitario.
No es el camino de un militar que toma las armas y va a pelear, sino que es un camino que lo transita el conjunto de la sociedad”, comenta Insausti, y hace hincapié en dos oficios donde Belgrano destaca el protagonismo de los pueblos originarios y la mujer: el que envió al Congreso donde acusa recibo de las Actas de Independencia en idioma aymara (Tucumán, 28 de septiembre de 1816) y el que destinó al gobierno de Buenos Aires, poniendo de relieve la heroica actuación de la primera capitana del Ejército, Juana Azurduy de Padilla (Tucumán, 26 de julio de 1816), esa mujer que “con su fortaleza y valentía enfrentó y pudo con 15 españoles”.
Al ingresar al histórico Salón de Exposiciones da la bienvenida, colgando del segundo piso, una bandera argentina única, de siete metros de largo, confeccionada hace más de un siglo con seda natural bordada con hilos de oro. Y a pocos metros de la entrada se destaca uno de los principales testimonios que dan cuenta de la fundación del país: el acta del 25 de Mayo de 1810, donde se destaca la pequeña, elegante y precisa firma de Manuel Belgrano, vocal de la Primera Junta Provisoria Gubernativa, debajo de la de su compañero, Juan José Castelli.
La propuesta de recorrido de la epopeya belgraniana es cronológica y conceptual, tomando en cuenta la palabra del protagonista y al mismo tiempo lo que sucedía en el contexto, sobre todo en Buenos Aires y los contrapuntos con los gobiernos de turno.
“El planteo es que la independencia fue el trabajo de una sociedad en conjunto que quiso avanzar. Belgrano era un civil que toma la posta de la independencia y la libertad, y se pone el traje de militar para eso”, remarca Insausti.
La historia comienza mucho antes de 1810, con el libro de matrícula del Real Colegio de San Carlos en 1782, donde figura el nombre del alumno de Gramática y Filosofía que años después creará la bandera. Luego llegará su nombramiento como cónsul de Buenos Aires, cuando crea en 1799 la Academia de Dibujo.
Llegarán las invasiones inglesas, mayo de 1810, y la necesidad de legitimar la revolución en el resto del virreinato lo que provoca que a partir de 1811 aparezca el Belgrano devenido en militar, que parte hacia el Paraguay con 200 hombres.
Uno de los más importantes documentos que se podrán observar data del 13 de febrero de 1812, cuando en un oficio Belgrano pide al gobierno de Buenos Aires: “Parece llegado el caso de que Vuestra Excelencia se sirva declarar la escarapela nacional que debemos usar, para que no se equivoque con la de nuestros enemigos”.
Dos semanas después iza la bandera, lo que provoca la furia del gobierno central, que lo obliga a disculparse. La curadora lo rescata: “Él es un desobediente. Yo me pregunto si un militar de carrera se hubiera atrevido a hacer semejante gesto tan audaz: está rodeado de su tropa y ve que necesitan entusiasmarse, y crea la bandera como valor identitario. Un fuera de serie, realmente.”
Y agrega: “Era un patriota, ideario, que tuvo su contrapartida en el burócrata que estaba del otro lado. Él a las baterías de Santa Fe les pone ya Independencia y Libertad. La idea de la independencia en Belgrano está desde un principio.”
Otros elementos guardados en el Tesoro que serán expuestos en exclusiva son los partes de las heroicas victorias en Salta y Tucumán (acompañados por armas de época apuntando hacia arriba en posición de combate), por la que Belgrano es premiado con escudos de plata, oro y 40 mil pesos. Él escribe al gobierno de Buenos Aires expresándole su deseo de que esa suma se destine a la creación de cuatro escuelas públicas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero.
Una vitrina contiene el reglamento de esas instituciones donde “se enseñará a leer, escribir y contar; la gramática castellana, los fundamentos de nuestra sagrada religión; los primeros fundamentos sobre el origen y objeto de la sociedad, los derechos del hombre en ésta”.
Para Insausti aquí se expresa “cómo ya él tenía ese humanismo, ese sentido del derecho de la persona, a la igualdad, cómo está en lo grande y en lo pequeño. Cómo se da cuenta que la independencia es una epopeya gigantesca pero que también tiene que llegar a la escuela porque sino no es independencia”. Las escuelas nunca se construyeron.
En otros documentos se refleja el Éxodo Jujeño y se observa el detalle de Belgrano al relevar de forma puntillosa el estado de su ejército (desde el número de vestimentas hasta la cantidad de comida y armamento con el que contaban), o cómo el gobierno de Buenos Aires le recriminaba la capitulación de Salta por enterrar a los españoles junto a los propios, y por no seguir avanzando hacia Potosí, lo que genera la respuesta de Belgrano a Feliciano Chiclana: “Siempre se divierten los que están lejos de las balas y no ven la sangre de sus hermanos.”
Las armas en alto pasan luego a estar caídas: han llegado las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. La letra nerviosa del texto original con la rendición de Belgrano dista de ser la misma que un año atrás. “Se nota la angustia con la que él escribe”, sostiene la encargada de la curaduría.
Como imagen final, un Belgrano ilustrado apunta hacia el centro del histórico salón que la última dictadura militar cerró para usarlo como depósito. Ese Belgrano de civil, como lo define Insausti, “poco contado, humanista, filósofo, pensador y, sobre todo, desobediente”.
Dónde y cuándo - Gratuita
La muestra, que quedará inaugurada el martes a las 13, se encontrará abierta al público de lunes a viernes de 11 a 17, con entrada libre y gratuita, en la Sala de Exposiciones del Archivo General de la Nación, ubicado en 25 de Mayo 263.
Fuente:TiempoArgentino

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