8 de julio de 2012

COLECTIVO CULTURAL.

LIBROS, ESCRITORES y POETAS
ROSARIO
Presentación de la antología "Nada que ver" 
Autoras rosarinas reunidas en un libro
04/07/2012 
El viernes 6 de julio a las 19, en el auditorio de Sarmiento 763 se presentará Nada que ver, una antología que incluye cuentos de catorce escritoras rosarinas, a cargo de dos editoriales de la ciudad de Córdoba: Recovecos y Caballo Negro. 


El libro reúne cuentos de Laura Oriato, Irina Garbatzky, Ivana Romero, Mercedes Gómez de la Cruz, Celeste Galiano, Verónica Laurino Mayra Rodríguez, Laura Frucella, María Laura Isaia, Carolina Musa, Manuela Suárez, , Natalia Massei, Amanda Poliester (María Laura Martínez) y Lorena Aguado, todas escritoras rosarinas.
La presentación estará a cargo de Beatriz Vignoli.

Fuente:RedaccionRosario


06 de Julio 
El oficio de librero y escritor como experiencia colectiva
La experiencia "Libro vivo" vuelve al porteño Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti los próximos sábados 21 y 28 de julio para poner en práctica la segunda etapa en la creación de un libro, su impresión, armado y encuadernación.


La primera etapa -compilación, corrección y edición- se realizó en junio último en el marco de actividades de lectura y escritura propuestas por las editoriales `El asunto` y `Milena Caserola`, y coordinadas por Loreto Garín Guzmán y Federico Zukerfeld. 


La segunda parte de este taller se llevará a cabo el 21 y 28 de julio próximos, a las 15, en el edificio de avenida del Libertador 8151; en tanto que el cierre se realizará el 5 de agosto a las 17 en el mismo sitio, con las presentación del libro terminado, informaron desde el Conti. 


Se trata de un proceso que se exhibirá sábado tras sábado, poniendo a disposición las herramientas del hacer, sin secretos. 
Fuente:Telam


06 de Julio 
La voz de los niños de la guerra exiliados en Argentina 
Por Milena Heinrich 
La perspectiva de los niños arrastrados por inevitables y, siempre dolorososas, decisiones adultas al otro lado del Atlántico es reflejada por primera vez en un libro de la historiadora María Bjerg a través de testimonios que revelan la experiencia de posguerra de quienes debieron rehacer sus vidas en una tierra nueva. 


Configurado en siete capítulos a modo de cuentos que cabalgan entre el ensayo histórico y la narrativa, "El viaje de los niños" combina el testimonio oral de los protagonistas exiliados de la Europa fatal con su contexto sociohistórico, reelaborado por Bjerg para complementar la "memoria fragmentaria" de los entrevistados.


La historiadora se propuso investigar aquel terreno que quedó ajeno en la infinidad de estudios desarrollados en el campo de las migraciones en la Argentina, y en ese camino se topó con la dificultad concreta de encontrar un registro escrito de las voces de los niños protagonistas.


Por eso -cuenta en diálogo con Télam- "acudí a la historia oral y finalmente terminé estudiando de manera casi azarosa a este grupo de niños que, además de ser inmigrantes son inmigrados porque vienen como refugiados o exiliados. Por una cuestión de edad, todos tienen la característica de haber vivido en la guerra".


María Bjerg es Doctora en Historia por la Universidad de Buenos Aires e investigadora del CONICET, también realizó estudios postdoctorales en universidades de Chicago y California. Reconocida por su desarrollo en el campo de la inmigración, tiene en su haber los títulos "Historias de la Inmigración en la Argentina", "El mundo de Dorothea. La vida cotidiana en la frontera de Buenos Aires en el siglo XIX", entre otros.


Con un puñado de protagonistas, la autora recupera los hilos de la matriz que atravesaron estas voces silenciadas -la mayoría de apenas 3 o 4 años- que tras los adultos fueron recorriendo caminos con el silencio a cuestas, a la par que forjaron identidades y experiencias en la Argentina de fines de la década del 40.


Editado por Edhasa, el libro desnuda los entramados de la memoria para comprender cómo se reconstruyen las trayectorias personales y cómo actúan las representaciones de la infancia y dejar en claro que la acción de recordar sólo es posible a partir de los otros.


¿Hasta qué punto esos recuerdos no son proyecciones de los adultos? Para la historiadora "hay memorias concretas de la infancia que los han marcado con imágenes y episodios pincelados. Sin embargo, la capacidad de hilvanar eso en un relato memorístico está forjado por lo que los adultos les contaron".


Desde esa perspectiva, ejemplifica que "muchos tienen una memoria adulta configurada en el seno de su familias o en el grupo de pertenencia, que aparece fuertemente marcada en aquellos que huyeron de Europa del Este".


Según Bjerg, estos adultos proyectan de su infancia "una memoria atravesada por una ideología anticomunista pero lo cierto es que cuando eran niños ese componente no formaba parte de su vida cotidiana, es parte de lo que configura una memoria colectiva".


De un manojo de recuerdos sensitivos y borrosos como sabores y aromas, Bjerg apela a la visibilización de los símbolos, como una forma de revelar al lector lo que significan para la memoria. "Me gustan mucho esas pequeñísimas entradas, esos puntos oscuros pero que una vez que logras atravesarlo te iluminan todo un panorama".


Expulsados por la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Rojo de la Revolución Soviética y las disputas de posguerra, varios personajes de este libro fueron recorriendo distintos puntos del globo en busca de un nuevo hogar que los albergara, alejado de los conflictos y las persecuciones.


Ejemplo de esto es el caso de Rossette, una niña judía, que junto a su familia emprendió un viaje clandestino por fronteras europeas; quedó en manos de padres adoptivos, cambió su nombre para convertirse en Anette, vivió en un hogar de refugiados y aprendió que la única arma contra la fatalidad es el silencio.


O la historia de Juan Flores -hijo de un republicano activo- que tuvo que exiliarse a París en una familia dividida para convivir con una experiencia escolar poco feliz, que finalmente lo trajo a los quince años a la Argentina con un par de libros, lápices de colores y la nostalgia de aquel peluche que perdió en el camino.
La recopilación de estas historias acercó a estos niños hoy adultos a una dimensión superior: "Muchos descubrieron esa capacidad de rebuscar entre sus recuerdos para armar un relato, una memoria narrativa pero también de la relevancia y lo extraordinaria que habían sido sus infancias", destaca Bjerg. 


En ese aspecto, la autora imagina que "les aportó algo nuevo pero que en parte ellos ven a sus historias como perspectivas únicas de un contexto más general del que no eran plenamente concientes".


Refugiados en la Argentina, estos hombres y mujeres adultos buscan perpetuar su historia para las próximas generaciones: "La a mayoría tenían una cierta dificultad para asegurar la transmisión. Pensaban que cuando les contaban sus hijos no podían recuperar completamente el sentido por lo que habían pasado", cuenta.


Alojados en la Patagonia, Mar del Plata o Buenos Aires, con padres que encontraron en suelo argentino la bisagra hacia un futuro mejor, los protagonistas de este libro guardan en sus entrañas la memoria de un pasado que pasó pero que no se borra.


Esa infancia, entonces, es recreada en este presente por lenguas ya perdidas, olores confundidos, tradiciones y recuerdos latentes pero lejanos que los hace ser quienes son.


La historiadora asegura que el trabajo implicó un "complejo" equilibro analítico: "Tuve que tomar la suficiente distancia para no involucrarme con ese componente ideológico que marca la memoria de ellos pero que no tiene que ver con su infancia".


Y no sólo eso, "también tuve que lidiar un poco con los colegas que plantados en el lugar de los intelectuales progresistas de la Argentina del siglo XXI me invitaban a tomar un partido en esos bandos que habían rasgado horrendamente a esas sociedades".

Fuente:Telam


06 de Julio
Eudeba: una editorial que era una universidad 
Por Pablo Chacón 
"Libros para todos. Colecciones de Eudeba bajo la gestión de Boris Spivacow (1958-1966)", un volumen presentado anoche en la Biblioteca Nacional por el director del instituto, Horacio González, y por Judith Gociol, prologuista y compiladora, reúne más de 300 reseñas de títulos publicados por la editorial en ese período. 


Además, el proyecto incluye la reunión de todos los volúmenes publicados y algunos remanentes que fueron donados. Esos ejemplares componen ahora el patrimonio de la Biblioteca Pública y Popular "Carlos Fuentealba"; la Fundación Mempo Giardinelli; la Biblioteca Popular de Bella Vista (Córdoba); la Parroquia Nuestra Señora de Fátima; al Centro Popular Padre Rodolfo Ricciardelli; y al proyecto Libro Libre.


La cita de presentación se encontraba atiborrada de antiguos y nuevos colaboradores de Eudeba, entre los que sobresalían las presencias de Jorge Lafforgue, Rogelio García Lupo y Noé Jitrik. Y el equipo que armó el catálogo razonado: Sylvia Saitta, Lucas Rubinich y Susana Zanetti.


Estuvo presente el director cultural de la BN, Ezequiel Grimson, ideólogo del proyecto Derechos Humanos de la institución, y promotor de la idea que nació por la curiosidad (y la obstinación) de Gociol, y la necesidad de recuperar la memoria pública, en todos sus formatos, de la cultura argentina.


Abrió las ponencias Horacio González, que recordó su formación (y la de su generación) en las aulas de la universidad pública, alimentada por los libros que producía Eudeba y después, por los del Centro Editor de América Latina (CEAL), resaltando la figura pionera, de lector y editor, de Boris Spivacow. 


"Entonces, quizá atravesados por los vientos de la utopía, nosotros, estudiantes, cuando entrábamos a la universidad, nos parecía entrar a una editorial; y cuando entrábamos a la editorial, que entrábamos a la universidad", dijo el funcionario y miembro del Espacio Carta Abierta. "Todavía quedan apasionados lectores e investigadores como Judith, que desde hace años, con los medios a su alcance, averiguando, mandando cartas, correos, solicitando ayuda, fue capaz de armar este `catálogo razonado` de un momento clave de la universidad pública", agregó.


A continuación, Gonzalo Alvarez, actual director de Eudeba, agradeció "el invalorable apoyo de la BN para el armado del volumen", y subrayó la tarea de Gociol: "Yo vi a Judith revisar folio por folio, abrir acta por acta, trabajar con un rigor poco común".


A continuación, se rindió un pequeño homenaje a otro de las colaboradores del proyecto, Daniel Azpiazu, fallecido hace tres días. En su nombre, recibieron un libro su esposa y Martín Schorr, economista e íntimo amigo del difunto. Judith Gociol, agradeció la ayuda recibida, sobre todo de la BN y de la cantidad de personas que enteradas del proyecto, le acercaron archivos, recortes, memorias, revistas y libros, muchos de los cuales estaban perdidos o escondidos a causa de la sucesión de dictaduras.


Emocionada, dijo que el volumen "era un sueño largamente acariciado, materializado después de años de investigación y trabajo". Pero el ideólogo original de este proyecto, Spivacow, no estaba para verlo. Y eso que persistió, después del golpe de Onganía, con sus tareas en el CEAL, a pesar de ser obligado a cerrar sus oficinas, perseguido como un delincuente cuando apostó, en un país que intentaba modernizar sus estructuras materiales y simbólicas a levantar el nivel cultural de los nuevos incluidos.

Fuente:Telam


07 de Julio 
Eliza Brown y Francisco Drumond, una historia de fantasmas 
Por Dolores Pruneda Paz 
"Eliza Brown. La hija del almirante" da título a la nueva novela de Silvia Miguens, que en esta ocasión se sumerge en una historia de amor y fantasmas que rescata parte de la vida de la Buenos Aires del 1800, en el seno de las familias Brown y Drumond. 


Por qué Eliza -hija desconocida del irlandés Guillermo Brown (1777-1857) "padre de la Armada argentina" según los manuales de historia regional- "Porque es una leyenda en Buenos Aires, se supone que su fantasma anda por la ciudad y eso me gustó", dice Miguens en diálogo con Télam.


"Empecé a investigar y si hay poco de las mujeres que participaron activamente en la historia argentina, no hay nada de una niña que se suicidó a los 17 años", señala la escritora que en su cuantiosa obra recupera las voces de mujeres olvidadas.


El libro, editado por El Ateneo, "es esencialmente una historia de amor y fantasmas donde se lee una época -continúa-. Quise darle la oportunidad a Francisco Drumond de sentirse también fantasma, como su prometida Eliza, cerca del discurso popular y lejos del de héroe patrio que ganó por ser un señor que muere de un cañonazo en la cabeza".


"Me gusta darle carnadura a los personajes, bajarlos del bronce y volverlos reales, lo que me conmueve e intento poner en estas páginas es qué pudo haber sentido esta chica al recibir esa noticia", asegura. De hecho, repasa, "se ahogó en el Río de La Plata, algo que cuento desde el punto de vista de su hermano y una mascota inventada que la acompaña en toda la trama, dejando dudas. ¿Será ficción, será real esta narración?".


Los personajes son verdaderos pero siempre alejados de los discursos formales, como Guillermo Brown dejando Irlanda de niño y criándose sólo desde los 9 años cuando pierde a su padre, su figura de corsario (navegante que podía piratear para la Corona).


"Me ví obligada a sumar datos históricos en el relato, pero quería desarrollar la figura de Eliza desde el imaginario popular que la pone frente de una trágica leyenda urbana, avanzando hacia el río se entera de la muerte de Francisco. Se dice que todas las noches salen del Cementerio de Recoleta y pasean por La Boca", acota.


En su copiosa obra -"Lupe", Anita Gorostiaga", "La baronesa del tango", "Ana y el Virrey"- Miguens recupera la figura de mujeres esenciales, pero anónimas en el relato histórico de la construcción del país. "Me interesa desde el género, me interesa saber no sólo lo que hicieron, sino lo que pudieron haber hecho esas mujeres, cómo pudieron moverse en un mundo esencialmente de hombres, al menos desde el relato oficial, porque la historia siempre la cuentan ellos", reseña la autora.


En este punto hay algo más: "El hombre pocas veces habla de su mundo privado y las mujeres lo hacen. Qué pudo haber pasado detrás o a un costado de estos señores que definieron al país me intriga. Figuras de gran ingerencia en la historia argentina que no figuran en el discurso oficial como la generala Juana Azurduy o la educadora Juana Manso", dos cuentas pendientes de esta escritora.


Miguens se apasiona y llega hasta Guadalupe Cuenca, la protagonista de fenómeno de ventas "Lupe": "Las cartas que le escribió a su esposo Mariano Moreno después de muerto son un documento histórico que no se consideró como tal.


Ahí narra qué pasó con la revolución, qué hombres fueron repudiados, quienes recompensados... los allanamientos, la falta de dinero, cuánto pierde una mujer sola en esa situación".


"Yo no soy historiadora, a lo mejor lo mío tiene más que ver con el mundo privado, lo literario, la reinvención, aunque en algunos casos rescato y doy fe de que tal o cual personaje se movió en tal circunstancia real, como Manuela Sáenz -reseña- desacreditada igual que Manso, la historia rescata como héroe a su compañero Simón Bolívar pero a ella la olvida".


"Es como una restitución hacer visibles esas vidas -dice-, no persigo el propósito de homenajearlas, es algo que me surge del corazón, siempre me saltan esos personajes y son ellos los que me hacen estudiar, aprender con cada libro que escribo".


Hay algo más: "cuando estas mujeres son homenajeadas sigue siendo desde la mirada machista, siguen siendo hombres los que hablan sobre ellas y desde ahí algo se pierde. No sé si un historiador puede llegar a entender el grado de sufrimiento de Lupe cuando Moreno fue comisionado a Londres, como una forma de exilio del que ella quedó excluida, abandonada a un escenario en manos del enemigo", grafica. "Eliza Brown.


La hija del almirante", le dio mucho trabajo, asevera: "Intenté contar su historia sin caer demasiado en lo mágico y fantástico, aunque quise evadir lo esencialmente histórico y busqué una trama más ligera, más onírica".


"No sé como definirlo, siento que curioseé en vez de investigar, la época ya la había estudiado, lo que necesitaba era encontrar el clima y eso me lo dieron las tradiciones y leyendas irlandesas en las que me sumergí para dar forma a esta historia rica en posibilidades literarias", como un Almirante Brown ya reconocido y poderoso que padece delirios en los que ve a su difunta hija.


"Algo que pasa con estas novelas es que la investigación y la escritura ocurren a la vez, la novela se escribe sola pero no la veo como una totalidad sino fraccionada, por eso es tan importante la mirada del lector. Me pasa que cuando termino uno de estos libros digo: `es tiempo de empezar a escribirlo`", concluye.

Fuente:Telam


TELEVISIÓN
Luche y vuelven 
Año 5. Edición número 216. Domingo 8 de julio de 2012 
Por Sebastián Feijoo 
sfeijoo@miradasalsur.com 

Nuevos personajes.
A Diego Capusotto y Pedro Saborido les da el cuero. Confirmaron que regresarán a la patria televisiva el 27 de agosto y amenizan la ansiedad generalizada con el libro Peter Capusotto fantástico: otra prueba irrefutable de que su única verdad es la hilaridad. 


Jamás lo imaginaron. Nadie en su sano juicio lo hubiera hecho. Allá por octubre de 2006, Pedro Saborido y Diego Capusotto estrenaron Peter Capusotto y sus videos (30 minutos por Rock & Pop TV) y abrieron la puerta de una dimensión hasta entonces desconocida. Rock, absurdo, grotesco, psicodelia, delirio y peronismo de izquierda se conjugaban con una desafiante estética de garaje. Pronto pasarían a la TV abierta, estallarían en YouTube, se multiplicarían en formato DVD, desembarcarían en las librerías, se vestirían de programa de radio y obtendrían un enorme éxito con su película 3D. El nuevo capítulo de esta aventura que ya dejó huella en la cultura argentina se llama Peter Capusotto Fantástico, un libro que reúne personajes nuevos y viejos, y ese humor psicotrópico-cocorrosivo de eficacia todo terreno y –al parecer– a prueba de desgaste.


Las 200 páginas de Peter Capusotto Fantástico ofrecen una ilustre galería de historias, personajes, reflexiones e ilustraciones a cargo de Alfonso Sierray. Es una clara extensión del programa de televisión, pero se sostiene por su propio peso. Cualquier extraterrestre –con sentido del humor– que desconociera la existencia de Peter Capusotto y sus videos seguramente respondería al libro con un generoso repertorio de carcajadas. Ese humor articula lo cotidiano y lo fantástico, pero al mismo tiempo destila acidez y ternura. En esta oportunidad los lugares para Bombita Rodríguez, Violencia Rivas, Pomelo, Micky Vainilla o Jesús de Laferrere resultan casi módicos. Y van ganando espacio las historias de nuevos personajes como Cacho Maculayculkin, Pepines, el Yo estuve ahí, un descargo de Dios, el Rabino Mastrodonatto, y Tulio y su reflejo, entre otros. Todos ellos se aventuran a través de espacios tan disímiles como la dimensión desconocida y Ushuaia, y estéticas tan contrastantes como Pink Floyd y el Coro Kennedy.


“Buscamos que el libro incluya algo entre el juego y el objeto, pero definitivamente debía tener valor propio. No queríamos que funcione como la institucionalización gráfica del programa. Que no sea una biografía, pero tampoco guiones y backstage. Viene con la marca, pero lo encaramos como un proyecto en sí mismo. También decidimos apuntarle todos los cañones a lo fantástico. Entonces fuimos reuniendo y sumando todas ideas que tuvieran componentes sobrenaturales, de ciencia ficción y similares. En algunos casos retomamos ideas que nos quedaron colgadas porque en su momento notamos que se hacían poco viable llevarlas al formato televisivo. Esta vez nos corrimos del análisis del costumbrismo del rock. Quizás algún personaje del libro el día de mañana llegue a la tele, pero con toda seguridad será producto de alguna asociación del momento y no de una estrategia”, explica Pedro Saborido en diálogo con Miradas al Sur. 


Capusotto-Saborido ya probó ser un tándem de una gran efectividad. Además de la amistad y la empatía lisergicoperonística, otra de las claves de su éxito parece descansar en la férrea administración de sus tiempos, que choca casi brutalmente con la lógica televisiva . También cuentan con mecánicas de laburo establecidas: tiran ideas, piensan y las desarrollan juntos. Después, Saborido es el encargado de escribirlas. Cuando trabajan para la tele, Capusotto actúa y Saborido es el responsable de la edición y producción. “Tenemos los roles bastante claros y eso siempre ayuda a laburar mejor”, destaca.


En algún sentido, y salvando las diferencias de estilos y linajes, Peter Capusotto Fantástico funciona casi como un Crónicas del Ángel Gris (de Alejandro Dolina) cósmico. Ambos libros les dan cobijo a una serie de personajes queribles, barriales y al mismo tiempo fantásticos, que se entrelazan inexorablemente con el humor y entre chiste y chiste persiguen develar algún misterio del ser. Es cierto que el gramaje de la pluma de Dolina es mucho más denso. Pero la capacidad de Capusotto-Saborido para discurrir por los más diversos canales de circulación de contenidos les dan a sus creaciones un estatus de fenómeno que no deja de sorprender a propios y ajenos. Este aspecto se hizo aún más visible con la publicación del libro de ensayos La sonrisa de mamá es como la de Perón, donde intelectuales como Horacio González y María Pía López, entre otros, desgranan a los personajes del programa. No deja de llamar la atención que las creaciones de Capusotto-Saborido alcancen una efectividad todoterreno. El propio guionista asegura que ni él mismo sabe cuáles son los motivos: “Es difícil.


Quizá tenga que ver con que hacemos todo con muchas ganas. Tratamos de imponernos ciertas normas para repetirnos lo menos posible. Y que en definitiva, más allá del gancho o no de los personajes, lo que hacemos es contar historias. También probamos y desechamos bastantes. Es muy edificante que haya coincidencias de gustos entre el público y nosotros. Pero al fin de cuentas eso siempre es una lotería”.


En los próximos días el equipo de Peter Capusotto y sus videos entrará a grabar la séptima temporada del ciclo que se emitirá nuevamente por la TV Pública. Así las cosas, Peter Capusotto Fantástico también funciona como un oportuno ansiolítico para aguantar hasta el por hoy por hoy demasiado lejano 27 de agosto, fecha del debut televisivo.


Nuevos personajes 
Pepito 
Es un niño de 6 años que tiene un amigo invisible que se hace llamar Gordo Vivencia. Lo curioso del caso es que el ex seguridad del dúo campestre se corporiza en el mundo real y comete tropelías varias. La cosa se complica cuando se le “va la mano” en un apriete al profesor de gimnasia.


El “Yo estuve ahí” 
Un fanático del rock obsesionado por llegar lo más cerca posible del escenario en un show de Judas Priest trasciende dimensiones. Avanza incansablemente a través de un mar de cuerpos sudorosos y se transporta a un show de Pet Shop Boys, un acto de Daniel Scioli, una conferencia de Paulo Cohelo.


Dios, el contestador 
Agobiado por la demanda crónica del “Sólo le pido a Dios”, de León Gieco, la máxima autoridad celestial decide ejercer su legítimo derecho a réplica. “Sólo le pido a León” funciona como una esmerada diatriba en la que reclama que la humanidad se haga cargo del libre albedrío.


Cacho Maculayculkin 
Era un tipo inteligente al que le gustaba hacer chistes pavos. Para que no lo tomaran por tonto ideó coronar la gracia con una onomatopeya. “¿Cómo está el mar? Como siempre, al lado de la playa. ¡Cuac!”. La costumbre lo terminó depositando en una granja para adictos a las muletillas televisivas. 


En foco 
Todo en su medida y armoniosamente 
Cuando Peter Capusotto y sus videos no se haga más, sobrevivirá en forma de repeticiones. Los más optimistas aseguran que hasta disputará el récord en la materia que ostenta El Chavo. Pero todo indica que el punto final de esta aventura creativa sólo llegará recién a partir de la decisión de sus máximos protagonistas. ¿Por qué? Porque Capusotto-Saborido ejercen una singular sabiduría para cuidar su salud mental y la de sus personajes. La gran repercusión de público, las tentadoras propuestas de canales de TV privados y los ofrecimientos económicos de diversa índole nunca los corrieron de su eje. Trabajan en temporadas cortas –nunca más de doce capítulos–, aplican salidas del aire crónicas y hacen volar en mil pedazos la lógica del éxito televisivo. Facturan mucho menos de lo que podrían, claro. Pero protegen su creatividad y el entusiasmo de sus fans.
Fuente:MiradasalSur


Cómo se diseña la ola de la inseguridad 
Año 5. Edición número 216. Domingo 8 de julio de 2012 
Por Jimena Arnolfi 
jarnolfi@miradasalsur.com 

Las pantallas que diseñan la ola de inseguridad. El afiche del colectivo iconoclasistas.com.ar, espacio de creación colectiva.
Debate sobre periodismo y la maquinaria mediática del miedo. La noticia como mercancía y la utilización política. 


El caso del doble crimen en Cañuelas activó la maquinaria mediática: la repetición forzada de hechos delictivos impactantes y la violencia en high definition. 


Recientemente, el escritor y periodista Juan Villoro, uno de los maestros de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, declaró en una entrevista que el periodismo responsable debería dosificar las cuotas de violencia. En palabras de Villoro: “Nadie tiene un manual para suprimir la violencia, se trata de crear un contexto y una explicación (…). Ante un mundo que se resiste a ser razonado o a tener sentido, el periodismo puede crear unidades de sentidos. 


Esas explicaciones parciales permiten que lo que vemos como un hecho violento no sea solamente el derrame de la sangre, sino que se ponga el acento en que lo prioritario es lo que se pierde con la sangre: la historia, la vida, el contexto, la víctima; cambiar el enfoque del que comete el crimen al que lo sufre”. 


A pesar de los desplazamientos que sufre en la agenda pública, social y de medios, las empresas de la información venden noticias y la inseguridad vende muy bien. “Si tuviéramos un reflejo televisivo de la cantidad de delitos cometidos diariamente se necesitaría transmitir en cadena nacional las 24 horas”, dice Artemio López, sociólogo y director de la consultora Equis.


Todo parece mezclarse y el concepto inseguridad se llena de significados. No se trata de negar la inseguridad, pero sí de reparar en el uso político-mediático que se hace de ella. 


El menú de los noticieros. Algunos autores sostienen que el tratamiento que hacen los medios de comunicación de los casos violentos genera una suerte de “pánico moral” que termina siendo funcional para todo un mercado que lo necesita. 


Hay infinidad de páginas publicadas en Mercado Libre, la empresa multinacional de compra y venta online, desde donde se ofrecen celulares con forma de picana (Stun gun Taser) en la Capital Federal. 
Hay puertas Pentágono, esas puertas blindadas que dividen a víctimas y victimarios según sus rasgos físicos. Hay un centenar de reality shows de índole policial alrededor del mundo. Hay un programa en televisión abierta que se llama Cámaras de seguridad.


Los noticieros de los grandes medios de comunicación presentan informes de delitos agrupados por supuestas modas. Por estos días, intentan instalar la sección “embarazadas baleadas”. La noticia no busca visibilizar las razones del delito sino generar el impacto audiovisual para ganar más audiencia y, por ende, más anunciantes en las pautas publicitarias. 


Para atrás. A toda hora, por los principales canales de televisión rota un video que muestra cómo balearon a una mujer. Un telespectador promedio lo debe haber visto al menos cinco veces. Santo Biasatti hizo un programa especial para “analizar el perfil del criminal que balea a una embarazada” (ver imagen). 


“Creer que en la Argentina hay una moda de balear embarazadas, merece un tratamiento de alguna sociedad interamericana en periodismo que les diga que ningún código de ética serio de ningún país puede permitir ese tipo de contenidos. Lo que sucede es que ellos son los dueños, tanto de los medios como de las organizaciones de periodistas internacionales. Están violando los códigos de ética elementales”, afirma Luis Alberto Quevedo, sociólogo, profesor de la UBA y de Flacso. 


En el estudio Buenos Aires, neoliberalismo y después. Cambios socioeconómicos y respuestas populares, los sociólogos Marcela Cerrutti y Alejandro Grimson señalan que en la mayor parte de las encuestas de opinión pública desde finales de los años noventa hasta 2003 el tema número uno de la agenda es el desempleo y el número dos, la inseguridad. A partir de 2003, la preocupación por el delito supera a la preocupación por el desempleo. En los ’90 se instala la palabra inseguridad, aumenta el desempleo y se marca como culpables del problema a los jóvenes más humildes.


“En los sectores populares la ‘inseguridad’ no se asocia necesariamente al delito realizado por pobres, sino también al miedo que genera la policía. Son comunes las denuncias por maltrato policial, las protestas por casos de asesinatos realizados por policías”, escribe Grimson. 


Entonces llega el déjà vu Blumberg. La primera de las cinco marchas realizadas por el “No Ingeniero” fue en abril de 2004, la última en agosto de 2006. “Fue un caso terrible que generó algo inédito hasta ese momento: una movilización colectiva frente a un tema, una suerte de oposición hacia el gobierno de Kirchner que hasta ese momento gozaba de un consenso muy alto”, dice el sociólogo Gabriel Kessler, un referente a la hora de analizar las narrativas del miedo. 


El uso político. Hasta la movilización de Hugo Moyano a Plaza de Mayo, los medios de comunicación no parecían interesados en ocupar la pantalla de casos para conformar la famosa ola de la inseguridad. “Los temas resurgen de acuerdo a los intereses de los medios. Si nos centramos en el tratamiento y los personajes que eligieron mostrar los medios en la manifestación que despertó el doble crimen de Cañuelas, nos encontramos con un candidato de la fuerza de De Narváez de Quilmes que estaba muy casualmente en Cañuelas y fue entrevistado por todos los canales. El caso termina siendo utilizado en tanto operación política”, dice Mariana Moyano, periodista. Por su parte, Artemio López considera que los medios masivos transmiten el espectáculo del dolor y la muerte con una finalidad clara: “Direccionar el reclamo contra el Gobierno Nacional, despojando toda conexión institucional, económica y social”. 


Le puede pasar a cualquiera. Eugenio Raúl Zaffaroni, ministro de la Corte Suprema de Justicia, entiende que la estigmatización de un sector social no es un fenómeno local, sino que responde a una criminología mediática mundial que baja de los Estados Unidos para expandirse por el mundo. El fenómeno tomaría como chivo expiatorio a un grupo social: en los Estados Unidos son los negros, en Europa son los inmigrantes, los turcos en Alemania, y en la Argentina, la juventud que vive en los barrios más humildes. Gabriel Kessler, que lleva años estudiando la llamada “inseguridad”, incorpora la idea de la aleatoriedad, es decir, le puede pasar a cualquiera. “Muchas veces causa sensación de inseguridad, por ejemplo, el que haya jóvenes reunidos en la calle que no están violentando ninguna ley. Por eso digo que la inseguridad no es sinónimo de ruptura de la ley”, explica Kessler. Es decir, la inseguridad vivida como una amenaza aleatoria que ni siquiera es sinónimo de delito.
Fuente:MiradasalSur


La tele que vivimos en peligro 
Año 5. Edición número 216. Domingo 8 de julio de 2012 
Por Miguel Russo 
mrusso@miradasalsur.com 

En terapia, Tinelli travestido y la depiladora torturadora
Las reflexiones de En terapia, los avisos que discriminan y torturan, y la noche que Marcelo Tinelli rompió todo. 


El tipo, sentado frente al televisor, mira a Guillermo Montes, el psicólogo interpretado por el actor y psiquiatra Diego Peretti en la serie En terapia, que pregunta a su supervisora, Lucía Aranda-Norma Aleandro: “¿Sómos conscientes de lo que estamos haciendo con nuestros pacientes?”. El tipo, consciente de su inconsciente, escucha que Guillermo dice “televidentes” en lugar de “pacientes”. Los números fríos de las estadísticas volcadas en el informe Los psicólogos en la Argentina, de 2006, indicaban que en la Argentina había 154 psicólogos cada 100 mil habitantes. Buenos Aires era (y sigue siendo) la ciudad con mayor concentración de este tipo de profesionales, con un promedio de 828 cada 100 mil habitantes. Su autor, el psicólogo y docente Modesto Alonso, afirmó entonces que en el resto del mundo el promedio de psicólogos también cada 100 mil habitantes era de 65, bastante menos de la mitad en el país. La orientación de estos profesionales argentinos, según admiten todas las asociaciones que nuclean a los psicólogos del país, es predominantemente lacaniana.


Dicho esto, y volviendo a los planteos del espectador azorado llamado más arriba “tipo”, cabe preguntarse si es festejable la traslación rotunda a la televisión de esta Argentina psicoanalítica de una serie ficcional que cosechó éxitos en dos países tan poco lacanianos y conductistas, con tanto predominio de la psiquiatría, como lo son Israel y los Estados Unidos. Mejor dicho, si es festejable esa traslación a la televisión pública. Si bien es indudable el poder de audiencia que despierta En terapia (el segundo programa más visto de Canal 7, con un mínimo 0,1 por debajo del tanque 6, 7, 8), y si bien el elenco aporta su indudable cuota de convocatoria, la duda se genera ante el interrogante de si una televisión pública debe fundirse en los parámetros comerciales que rigen la televisión privada o buscar rumbos por aquellos enormes espacios dejados de lado por los adalides de la recaudación de fondos a toda costa.


En terapia le muestra a una sociedad en la cual una de cada cinco personas se analiza que los terapeutas se enamoran de sus pacientes (al caso de Guillermo con Marina se sumó una equívoca desmentida de la supervisora Lucía), o que les cuentan sus temores más profundos y sus alegrías más desbordantes, o que no trepidan en decir, como le dijo Guillermo Montes a uno de sus pacientes, que “sí, hay veces que me masturbo con las fantasías de mis analizados”. Algo que suma, de modo indubitable, en términos de rating, pero aporta magra o ninguna ganancia en el terreno de la salud mental.


El psicoanalista Carlos Pérez (en una columna aparecida el jueves pasado en el diario Página/12) hacia referencia a otro dato no menos importante en un notable análisis de la serie. “… en el programa, los pacientes no se recuestan en el diván.


Previsiblemente, ha de ser porque dificulta el manejo de la escena, que requiere movimiento actoral”. Y unas oraciones después, planteaba el mayúsculo interrogante de cómo escenificar el devenir inconsciente. Pues bien, en la emisión del viernes, en su sesión con Lucía, Guillermo comenzó a sentirse mal (“mareado”, dijo), en el instante en que verbalizaba sus dudas con respecto a la sabiduría analítica y su modo de operar ante la realidad de los pacientes.


Amigos, vendedores de todo tipo, periodistas de distintos medios, muchos psicólogos y un número cada vez más creciente de médicos y otros profesionales de la salud y no tanto, eso que podría reunirse bajo el genérico “la popular” llama a eso, con una alegría desbordante, sabedora de que así engloba de manera fácil y rápida todo tipo de preguntas sin respuesta, “ataque de pánico”. Ahí, en pleno “me siento mal/panic attack”, Lucía le dice a Guillermo que coloque los pies sobre la mesa, y Guillermo accede: lo más parecido a recostarse en un diván que ocurrió hasta ahora en la serie. Lo interesante, piensa el tipo azorado frente a la pantalla, es que la posición se adopta no cuando la problemática de los pacientes lo requiere, sino cuando lo que está en juego es la permanencia o no del analista en su saber.


Vamos a una tanda. Hubo una época en que los avisos, el costado creativo de los avisos, se posicionaban como lo más interesante de la televisión nacional. Hoy, esa relación parece deshacerse. Allí está, sacudiendo en cámara lenta su cabellera alla Colón, Andrea, la madre sobreprotectora relax que no duda en hacer lloviznar lavandina por aquellos lugares que los creadores del anuncio creyeron peligrosos. El bebé de Andrea está sentadito sobre los mosaicos brillantes de la cocina. Por allí pasaron el plomero que vino a destapar la pileta y el recolector de residuos al que dejó a pie el camión de la basura. “Gente fantástica”, dice la voz en off, pero Andrea echa desinfectante y sonríe a su inmaculado hijito.


Le sigue la propaganda de un banco que no tiene ningún empacho en presentar la tortura como un procedimiento justiciero. ¿Suena enloquecido? Bueno, qué otra cosa que un torturador es el dentista que blande el torno ante el paciente boquiabierto que escucha, absorto: “Tiene tantas vueltas como usted”. Qué otra cosa es la depiladora que sacude el palito de la cera hirviente ante la angustia de la clienta con un diálogo digno de teatro de revistas viejo:
–Está muy caliente.
–Imaginate cómo estaba yo.


¿Qué hicieron el paciente del odontólogo y la clienta de la depiladora? Nada más que ser empleados bancarios que repiten la serie interminable de requisitos que pide cualquier banco (menos, dice el anuncio, el banco que es anunciado) para un préstamo. El odontólogo y la depiladora no entienden de sistemas ni de estructuras bancarias ni de la patria financiera: para ellos, el empleado es el banco. Y la justicia, para ellos, se parece mucho, demasiado, a la venganza. Una venganza que viene de la mano de una práctica nefasta, como es la de someter al otro por el hecho de no pensar como uno.


Lo más visto del día. Después, como para cerrar la noche, la televisión adopta el nombre de Marcelo Tinelli. Una noche, dice la única medidora, que a su programa lo vieron casi 3 millones 300 mil personas en Capital y Gran Buenos Aires. Eso no se debía a los personajes hilarantes que encarnaría el recién contratado Antonio Gasalla. Ni tampoco por ver qué puntaje le adjudicaba el jurado pagado por el Grupo Clarín a Florencia Peña (claramente identificada con el proyecto kirchnerista). Los casi 3 millones 300 mil espectadores/as se quedaron empantanados en el tour surrealista que Tinelli hizo con Charlotte Cannigia: preparación de tragos, brindis varios, diálogos absurdos, coreografías no menos absurdas y el conductor disfrazándose de mujer, algo que fue replicado por todos y todas en los programas de televisión que siguieron al bochorno. Todos parecieron quedar atrapados en lo que Tinelli hacía, hasta una excelente teleanalista que escribió en su blog “Tinelli, el dueño de la televisión. Y los que decían que estaba acabado: Silencio”.
Entonces. Recién entonces, el tipo tomó el control y apagó.
Fuente:MiradasalSur




MÚSICA
ROSARIO
UNA OPORTUNIDAD ESPECIAL PARA ESCUCHAR A ELI?U, ESTA NOCHE A LAS 23 EN EL BERLIN CAFE.
Máxima heredera del Príncipe uruguayo
Es hija de Gustavo "Príncipe" Pena, un cantautor uruguayo de culto que murió en 2004. Desde allí, muchos han versionado esas bellas canciones pero nadie como su propia hija, una artista integral a cargo de un inmenso legado musical.
Por Edgardo Pérez Castillo
Eli-U: "En todos estos años me fui descubriendo también como cantora del Uruguay".
Seis años pasaron desde la entrevista, publicada por Radar, en la que Eli-U Pena reconocía que cantaba por el placer que le generaba abordar (y así difundir) las canciones de su padre, el mítico Gustavo "Príncipe" Pena, aunque distinguía que su intención era volcarse de lleno a su, por entonces, flamante profesión de psicóloga. El peso específico de las obras del uruguayo, y su propia necesidad por darlas a conocer, hicieron que las prioridades se trastocaran. Hoy, Eli-U se ha establecido como la mejor voz para aquellas canciones que el Príncipe dejó registradas en un único disco y en grabaciones caseras, en algunos casos incompletas, en otros apenas bosquejadas.


Desde fines de los 70 Gustavo Pena fue un artista activo y respetado en la escena musical uruguaya, encontrando mayor difusión en sus pares que en la propia concreción discográfica de canciones que, a medida que van siendo descubiertas, demuestran su maravillosa condición lírica y musical. Tras su muerte en 2004, la voz del Príncipe, lejos de acallarse, siguió sonando gracias a su heredera directa, cuya tarea ha rendido sus frutos. Porque si bien las composiciones de Pena ya habían sido tomadas por artistas jóvenes como Ana Prada, las bandas uruguayas El Club de Tobi y Cuatro Pesos de Propina, o los argentinos Onda Vaga, es en Eli-U donde el legado principesco logra su brillo más auténtico. Una opinión subjetiva del cronista, algo que la cantante (que esta noche, a las 23, actuará en el Berlín, como parte de la celebración del programa Más tarde que nunca, de Radio Universidad) intenta ratificar desde el otro lado de la línea. "Esa es una opinión tuya, ¿no?".
-Sí.


-Ah, está bien (ríe). No podría decírtelo yo, pero en realidad creo que las músicas en sí tienen una esencia que es transmutable. Cada intérprete consigue también pasarlo a través de la propia esencia. Después lo que vos decís es una apreciación personal, yo no lo pienso en esos términos, trato de no racionalizarlo mucho. Considero que está bueno que las músicas de él estén por ahí, que cada quien haga su versión, que a través de cualquiera de los intérpretes nuevas generaciones se acerquen a conocerlo e investigarlo. Básicamente porque creo en el poder espiritual que tiene su arte. Independientemente de la relación personal y afectiva que tuve con él, que siempre será mi papá, artísticamente creo mucho en su obra, me gusta muchísimo y la considero de un alto valor poético, musical. Por ése lado también está buenísimo que otros artistas lo compartan. Yo actualmente dedico la mayor parte de mi tiempo y considero que mi trabajo oficial es en función de la obra de mi viejo.


-El hecho de buscar, recuperar e interpretar las canciones de tu padre habrá servido también para que encontraras tu propia voz.
-Es cierto que en todo este proceso fui descubriendo o asentando más mi gusto como artista, me fui descubriendo también en el desempeño del rol que tengo, como difusora de su obra y también como cantora del Uruguay. Eso lo fui definiendo con el tiempo, porque se va aprendiendo en la marcha. Algunos lineamientos ya los tenía, en cuanto a la importancia que tiene el arte como transmisor de ideas profundas, su rol e importancia como emergente de lo que sucede en las sociedades y las culturas. Eso siempre lo tuve presente, también por la experiencia de tenerlo cerca a mi viejo, que tenía una cosmovisión acerca de éso. De alguna manera hay una dimensión espiritual que veo en mi quehacer, y en el quehacer de los artistas que son conscientes de la importancia de su rol. Esa parte espiritual la fui madurando con el tiempo y, obviamente, siempre estuvo el detalle que para mí las canciones de mi padre son una conexión directa a algo de mi afectividad. No lo puedo negar, está buenísimo que me pasó y ahora me subo a un escenario porque el primer movimiento natural que hizo mi psiquismo (ríe) fue de ir hacia la música y encontrarnos ahí. Después es estar atento a lo afectivo que se genera desde el escenario, o con el disco (NdR: el bellísimo "Creo en los elefantes", editado en 2008). Yo podría ser intérprete, no sé, de tango, pero en mi caso interpreto las canciones de mi padre, muchas de ellas desconocidas. Gracias a Dios hay un repertorio maravilloso y ahí siento una satisfacción enorme.


-El hecho de que muchas obras de tu padre sean inéditas hace que, con tu rescate, tengas la posibilidad de construir un perfil compositivo del Príncipe. Hasta ahora se conoce a un compositor muy luminoso, muy poético, con ironía, agudeza. ¿Lo próximo que se edite seguirá en esa línea?
-Más allá de la elección que hago de los temas hay una línea que le compete y corresponde cien por ciento, no tiene que ver con un filtro que pongo. De hecho hay muchos artistas que eligen temas diversos de mi padre, y todos esos elementos que mencionás son característicos de su composición. Ahora estoy preparando un nuevo disco, que editaré de manera independiente, y también hay muchos temas instrumentales de mi viejo que también me gustaría hacer.


-¿Qué sentís cuando se refieren a tu padre como un artista de culto?
-En primer lugar mi padre, para mí, representa a mi padre. Toda esa visión tan alejada de esa dimensión de familiaridad... a veces trato de acercarme pero sé que no llego, y no sé si me interesa mucho pensar en esos términos. Lo que puedo decir es que es una condición del ser humano. Si te ponés a pensar, en el mundo del arte hay muchos artistas que durante su vida no fueron contemplados, comprendidos, y luego de su muerte sucede que se descubren. El tiempo le otorga otro sentido a lo que el artista estaba proponiendo en su momento. Yo preferiría que a los artistas se los reconociera en vida, me gusta más esa idea, pero si uno se pone a pensar a muchísimos artistas de distintas ramas les pasó lo mismo. Y Uruguay es un lugar donde se repiten historias como las de mi viejo.
Fuente:Rosario12


Discoteca del Sur 
Año 5. Edición número 216. Domingo 8 de julio de 2012
Por Sebastián Feijoo
Feijoo contacto@miradasalsur.com

5ta dimensión. El otro yo./ La piedra en el aire. Flopa Minimal./ Son dos. Ramiro Flores.


Sensibilidad joven y viejo compromiso 
5ta dimensión. El otro yo. Besótico Records/PopArt
En su décimo trabajo de estudio, la banda comandada por los hermanos María Fernanda (en bajo y voz) y Cristian Aldana (en guitarra y voz) parece redoblar su eterna frescura.


El Otro Yo estrena nueva química y los resultados suenan por sí mismos. 5ta dimensión es el primer registro con Ricky Rua (ex cantante de Los Brujos, en EOY baterista) y otro ex brujo, Gabriel Guerrisi (guitarras y producción), completa la formación. Fervor punk, esoterismo sónico y melodías pop se articulan con particular puntería en diez grageas incisivas que, juntas, no superan los 27 minutos, como aquellos viejos longplays. Lo mejor del disco se sostiene en la belleza y el crescendo de “Saltar”, la ramonera sónica “Voces inocentes”, las explosiones de “Dinero 666”, la sinuosa “Hasta morir” y la psicodelia punk de “Los niños” (clara referencia a la violencia de género).


Con casi 25 años de carrera sobre sus espaldas, El Otro Yo ejerce una singular muestra de espíritu adolescente, voluntarismo y compromiso concreto.


A dos voces y desenchufados 
La piedra en el aire. Flopa Minimal. Azar
Se sabe: Ariel Minimal viene desafiando la escena de rock argentino al comando de Pez desde hace casi veinte años. Composiciones expansivas, cuchilladas punk, formas rítmicas irregulares, tímbricas poco frecuentes y mil y una ideas alimentan ese camino. Pero a Minimal no le alcanza. Entonces supo pasar por una de las mejores etapas de Los Fabulosos Cadillacs, colaborar con Litto Nebbia, formar un dúo con Florencia Ruiz, asociarse con Sergio Rotman en El Siempreterno y apostar a la canción acústica con Flopa/Manza/Minimal. La piedra en el aire es justamente un desprendimiento de este último proyecto –Manza quedó en el camino, pero aportó dos composiciones para este trabajo–.


El disco se articula a partir de dos guitarras acústicas y las voces de los protagonistas, ocasionalmente sazonadas con alguna guitarra eléctrica, una armónica y mínima percusión. “No sé si es importante pero quiero decirte algo, antes que te alejes y te pierdas en pensamientos que no me incluyen”, cantan en "Atolondrón”, una medida exacta del clima introspectivo y fogonero que domina el trabajo.


Un paso adelante en el jazz nacional 
Son dos. Ramiro Flores. Lapacho Records/Epsa
Con menos de 30 años, Ramiro Flores ya era uno de los saxofonistas más requeridos de la inquieta escena de jazz nacional. Pero con Flores (del año 2007), su álbum debut, también demostró que era un líder y compositor con una mirada personal y que sabía muy bien lo que quería.


Esta vez, Son dos establece un claro paso adelante en su mirada del jazz, que se alimenta del groove, del funk y, sobre todo, deja casi de lado los momentos de improvisación solista a favor de composiciones más cercanas al formato canción. En un rápido repaso, sobresalen la bella melodía de “Doctor”, coronada con arreglos casi sinfónicos y la voz frágil y sentida del propio Ramiro; la cautivante voz de Ayelén Zucker entre una guitarra acústica y un contrabajo en “Son dos”; el ritmo entre bailable y reflexivo de “Sangre”; y el alto octanaje de diálogos instrumentales de “Austin”. Claro que son apenas algunas referencias de un trabajo sin fisuras. Sí, Ramiro Flores es cosa seria.
Fuente:MiradasalSur


Eterna y simplemente “La Negra” 
Año 5. Edición número 216. Domingo 8 de julio de 2012 
Por Eduardo Anguita 
eanguita@miradasalsur.com.ar 

(TELAM)
A 77 años del nacimiento de la inolvidable Mercedes Sosa, un anticipo del homenaje que esta noche, a las 22, podrá verse en el programa Historia en debate, por CN23


Mañana, 9 de julio, Mercedes Sosa cumpliría 77 años. Y hablar de la querida Negra es, muchas veces, hablar de las pequeñas coincidencias que ocurren para comprender ese ida y vuelta de la vida. Las madres de Carlos Polimeni y de Fabián Matus compartieron sus embarazos en Mendoza, en la misma época.


Carlos Polimeni: –Mercedes y mi vieja estuvieron embarazadas en simultáneo durante casi todo el año 1958, en Mendoza. Yo nací el 25 de noviembre de 1958 y Fabián nació el 20 de diciembre de 1958.


Fabián Matus: –Nuestras madres. Estamos haciendo un documental sobre “la mamá”, y volvimos a Mendoza a filmar. Encontramos el momento de la explosión y las necesidades de sentir la pertenencia a un pueblo que estaba con ansias de poesía y música. Formaban parte de un grupo de jóvenes intelectuales inquietos que, a la vez, operaban sobre estos músicos y poetas.


–Se ve a Mendoza como una sociedad conservadora, pero el movimiento Nuevo Cancionero remite a esa provincia... 
C. P.: –Hay estratos mendocinos muy conservadores pero, a su vez, hay grupos muy progresistas. Allí surgió Mercedes. Coincidió en los años ’50 y ’60, en un mismo espacio, con gente que luego tuvo proyección nacional, como Carlos Alonso, Armando Tejada Gómez y Oscar Matus. En el caso de Mercedes, eso la inspiró y marcó para toda su vida. Era una tucumana que se sentía mendocina.
F. M.: –Ellos veían cómo se organizaban los actores y realizadores y eso debió inspirar el Movimiento del Nuevo Cancionero. Una época de cambio de visión de viejas estructuras. Una apuesta por nuevos espacios de expresión.


–Carlos: tu madre murió cuando eras muy pequeño y tu padre fue una figura muy vinculada a ese movimiento cultural... 
C. P.: –Mi madre murió cuando yo tenía 10 años. Mercedes fue para mí una figura muy maternal. Cuando mi padre murió en Costa Rica, en el exilio, en el año 1993, la primera llamada que tuve fue de Mercedes, casi un reproche: “Cómo no me avisaste antes. Se acaba de morir una parte de mi vida y lo supe por los diarios”.
F. M.: –Siempre se habla de Mercedes en términos de madre. Cuando se dice “La voz de América latina”, se lo dice de manera maternal. Para mí, decirle “mami” o “la mamá” es normal. Cuando trabajamos juntos, acordamos que para algunas cosas le diría “Mercedes”. Era como poner en algún punto la distancia con lo laboral. Era una mujer divina con la que yo charlaba a diario. Severa, cabrona como toda madre y más cuando le toca un hijo medio rebelde, parrandero, mujeriego y todas esas cosas como fui yo. Ella sufría, pero era muy buena consejera y muy perceptiva. Una abrazadora profesional: esos abrazos que no se olvidan.
C. P.: –Mercedes cantó en el casamiento de mis padres en Mendoza, en enero de 1958. No sólo fue una invitada, sino que fue la que lideró la protesta de los jóvenes que eran mis viejos en una situación de padres celosos. Se fueron todos a la puerta de la casa de mis abuelos y ella cantó. Aún hoy, los vecinos comentan ese episodio de hace 53 años. Recuerdo un cumpleaños de mi padre en los años ’90, en el departamento de Fabián y Mercedes. Yo estaba renegando con mi hija que no se dormía. Mercedes me dijo, “démela, que usted no tiene experiencia” y la durmió en sus brazos cantándole “Duerme, negrita” mientras nosotros le entrábamos a las empanadas tucumanas. Mercedes no sólo fue la voz de los que no tenían voz, sino una voz privilegiada que marcó numerosas canciones del mundo. Uno, al escucharlas, sabe que la de ella fue la versión definitiva. Muchas veces el folclore le combatió una de las mejores cosas que hizo Mercedes: eso de ampliarse y poder cantar en otros géneros. Recuerdo cuando cantaba “Palabras para Julia” o “Fragilidad”, de Sting. O temas de Fito, de Charly o de León. Ella le encontraba una vuelta que hacía que todos los que escuchábamos, repensáramos la canción. Tenemos “Alfonsina y el mar”, grabada por Mercedes hace más de cuarenta años: ésa es la versión definitiva, a pesar de que haya más de doscientas. Para mí, el mayor disfrute es ponerme como espectador y disfrutarla. Algunos decían que era un milagro, pero la verdad es que tenía un trabajo detrás y un nivel impresionante. Recuerdo a Pavarotti haciendo con ella lo que cantaba Caruso. Y Pavarotti, mientras entonaba, la miraba asombrado por los registros donde llegaba. Ella lo sabía, pero siempre con la humildad de quien no se la cree. 


–Vos, Fabián, ¿podías ponerte como público? 
F. M.: –Siempre digo que soy un fan de Mercedes y que, encima, tuve la fortuna de tenerla todo los días en el medio de la cocina de casa. Yo recién a los 12 años tuve conciencia de la gran artista que era. Y siempre agradezco haber tenido la oportunidad de participar en su carrera mostrándole temas o acercándole alguno que me hacían llegar. Siempre pude trabajar con ella y proponerle lenguajes nuevos, conceptos de discos y arte, el manejo de la prensa. Siempre como fan, respetando que la artista era ella. 


–¿Tuviste que negociar con artistas y con políticos, tomando distancias en el medio de un mundo con mucho poder. ¿Qué cosas de Mercedes te quedaron de eso?
F. M.: –Yo defendía los intereses de Mercedes. En la cuestión política, de participar en alguna campaña o no, eso le tocaba decidir a ella. Yo tenía que velar que el apoyo tuviese el valor artístico requerido. Cuando ella estaba en el escenario, tenía que ser lo más cercana posible a lo perfecto. A veces, esos intereses eran contradictorios, pero era tan grande el respeto por “la mamá” que siempre se zanjaban. Estando en el Vaticano, una Navidad, con una gran cantidad de artistas líricos y populares, yo sentía que su participación estaba quedando entre las últimas elecciones. Empecé a enfrentarme con los organizadores del Vaticano y Mercedes me miraba desde lejos. Me llamó y me dijo: “Estamos en el Vaticano. Decí lo que quieras, pero no los mires a los ojos”. Te juro que comencé a hablar con el tipo mirándolo al pecho y salieron las cosas.
C. P.: –Quiero recordar que en la película Habemus Papam, dirigida por Nanni Moretti, en la escena definitoria, donde hay un Papa encerrado en una habitación, estalla la voz de Mercedes Sosa cantando “Todo cambia”. 
F. M.: –Llegan muchos pedidos de autorización para uso de músicas. Esto va un poco para recriminar a otros hijos de músicos que, como yo, tienen que pasar por esa situación de pedir derechos para poner música en las películas y se encuentran con cifras que no hay cómo pagarlas. En ese caso, les dije que mandaran una sinopsis de la película y la verdad que estaba buenísima. Las compañías discográficas me decían “mirá que no te pagan nada”. Y yo pensé: ¿qué tiene que ver? ¡Es la voz de “la mamá” en esa película! Por suerte, hasta ahora no nos hemos equivocado.
Fuente:MiradasalSur


07 de Julio 
Se cumple un año de la muerte de Facundo Cabral, que fue víctima de un atentado en Guatemala 
Contador de historias y "vagabundo first class", como se definió alguna vez apelando a esa lúcida ironía que fue su marca en vida, el músico Facundo Cabral murió el 9 de julio del año pasado en la ciudad de Guatemala, en una forma violenta, por error y siendo víctima de un atentado que no estaba dirigido a su persona. 


El autor de "No soy de aquí, no soy de allá" (un himno a la libertad que tuvo alcance planetario y se cantó y grabó en las más diversas lenguas), murió víctima de un atentado perpetrado por un grupo de sicarios y que estaba destinado al empresario de la noche nicaragüense Henry Fariñas, quien trasladaba al músico argentino al aeropuerto. 


Dos de los asesinos de Cabral (los sicarios Bryon Cortez Lima y René Lima Muralles) fueron condenados a 93 años de prisión por un tribunal guatemalteco en marzo pasado, mientras que un tercero (Gustavo Camey Amaya) a 78 años, cuando otros dos que participaron del ataque permanecen prófugos. 


Asimismo, el presunto autor intelectual del ataque contra Fariñas en el que murió Cabral, el narcotraficante costarricense Alejandro Jiménez, alias "El Palidejo", fue detenido también en marzo mientras se sustancia un proceso judicial en su contra. 


Nacido el 22 de mayo de 1937 en la ciudad de La Plata como Rodolfo Enrique Facundo Cabral, el músico que se dio a conocer como El Indio Gasparino y que tejió alrededor de sí una suerte de mitología en la que se entrecruzaban personajes famosos, situaciones extrañas y reflexiones agudas, murió a las 74 años, de un modo inesperado, violento y en una tierra lejana. 


No es extraño que haya muerto fuera de su casa, ya que Cabral hizo de los viajes y los encuentros un modo de vida, y a partir de ellos construyó una personalidad única en el medio artístico. 


Nacido en La Plata, junto a su madre y seis hermanos, Cabral se trasladó a la ciudad de Ushuaia con pocos años de vida, desde donde llegó a Tandil a los 8, iniciándose como cantante a los 22 en Mar del Plata, luego de una adolescencia tumultuosa que incluyó su internación en un reformatorio. 


Con el nombre artístico de Indio Gasparino, Cabral logró cierta repercusión hasta que su carrera quedó definitivamente consagrada en 1970 con su canción "No soy de aquí, no soy de allá" ("...no tengo edad ni porvenir/y ser feliz es mi color e identidad"). 


Trovador y trotamundos antes que cualquier otra cosa, Cabral visitó y actuó en 165 países, con conciertos en lugares como el Lincoln Center de Nueva York, la Catedral de Toledo y el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México.


Exiliado en 1975 en México, luego de ser amenazado por la Triple A por ser considerado un músico de protesta, Cabral volvió al país en 1984 y unos años después alcanzó su cima de popularidad, que tuvo su punto cúlmine con un concierto en el estadio de Ferrocarril Oeste ante 35.000 personas. 


Por su actitud de vida y su mensaje de esperanza abierto a toda la humanidad fue declarado Mensajero Mundial de la Paz de la Unesco en 1996, y en 2008 recibió el título de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.  


Autor de canciones como "Pobrecito mi patrón" y "Vuelo bajo", Cabral editó a lo largo de su carrera decenas de discos con títulos como "Cabralgando", "Pateando tachos", "Entre Dios y el diablo", "El mundo estaba bastante tranquilo cuando yo nací", "Recuerdos de oro". 


También escribió libros: "Conversaciones con Facundo Cabral", "Mi Abuela y yo", "Salmos", "Borges y yo", "Ayer soñé que podía y hoy puedo", y el "Cuaderno de Facundo", entre otros. 


"Muchas veces me dicen, maestro, cantautor, poeta, trovador, juglar y qué se yo cuántas cosas más. En cambio yo me defino como un narrador de historias, viajes, sueños, pesadillas", aseguró en 2006 en una charla con Télam en la que fue -quizá- la calificación más exacta sobre sí mismo de las cientas que se han hecho. 
Fuente:Telam


TEATRO
ROSARIO 
Teatro en La Manzana 
Mujeres de ojos negros 
02/07/2012
Todos los viernes de julio y agosto, a las 22, en el teatro La Manzana (San Juan 1950). Mujeres de ojos negros, una mirada irónica sobre las relaciones femeninas. 


Retrato de dos mujeres. Una familia matriarcal a punto de romperse. Un día… todos los días. Tres identidades… una sola. Un timbre que no suena. 


Dirección: Paola Chavez – Dramaturgia: Romina Tamburello. 
Actúan: Camila Olivé y Romina Tamburello.
Fuente:RedaccionRosario


MUESTRAS y EXPOSICIONES
ROSARIO 
Exposición de fotos y obras plásticas 
Etopeyas en La Toma 
02/07/2012 


Obra de Roberto López Martin. 
El jueves 5 de julio a las 20, La Toma galería de arte y espacio multidisciplinar (Tucumán 1349) inaugura “Etopeyas”, una exposición de fotos y obras plásticas.


En esta muestra se podrán ver las obras de dos prestigiosos artistas residentes en España, bajo la coordinación de María Florencia Arribalzaga.


Evangelina Esparza, cuya obra pictórica y fotográfica aborda el tema de la desintegración del cuerpo y la pérdida de memoria.


Roberto López Martin, trabajos plásticos basados en la manipulación de los medios de comunicación.
Fuente:RedaccionRosario


07 de Julio 
Inauguran muestra de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora en el Parque de la Memoria 
Una exposición con Pancartas de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora con los nombres, las fotos, poemas y escritos de sus hijos, fue inaugurada en el Parque de la Memoria, en un acto que contó con la presencia de representantes de la organización.


Se trata de la muestra "Ellos quieren contarnos" que exhibe Pancartas de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, en la sala PAYS (Presentes, Ahora y Siempre), ubicada en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado en Costanera Norte. 


Durante la inauguración, Taty Almeyda, integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, explicó que "en cada pancarta hay historias de vida para que la gente vea que nuestros hijos no son fantasmas -como alguna vez dijo el genocida Videla- ellos, estudiaron, trabajaron, se casaron". 


Cada pancarta fue confeccionada por las Madres con el nombre, las fotos, poemas y escritos de sus hijos, para llevarlas a las marchas en las que reclaman por la aparición con vida de sus familiares y hoy se exhiben, luego de haber sido reconstituidas, digitalizadas e impresas en lonas vinílicas. 


"Esta exposición se realizó por primera vez en Plaza Las Heras en el año `95 y la idea fue de la querida periodista Nora Anchart. Las pancartas originales eran de cartón, fueron creciendo y las llevamos a tantos lados que se empezaron a deteriorar", expresó Almeyda en diálogo con Télam.


Carmen Lapacó, también integrante de Madres y encargada de presentar la muestra, afirmó que "en las pancartas, en los cartones cada una de nosotras puso nuestro amor para compartirlo con ustedes". 


En el acto, Almeyda hizo referencia a la condena que se conoció esta semana a los ex dictadores Jorge Videla y Reynaldo Bignone -junto a otros ex represores-, por la apropiación de niños durante la última dictadura, y señaló que "fue otro de los días históricos que estamos viviendo las Madres y que ni ellos, ni nosotras nos imaginábamos que íbamos a vivir". 


"Lo importante es que se ha hecho justicia y que se reconoció que era un Plan sistemático, no como dijo Videla “alguno que otro", afirmó la dirigente de los derechos humanos. 


Por último, Almeyda adelantó que esta semana integrantes de la agrupación viajarán a Jujuy, para asistir al juicio por violaciones a los derechos humanos en el Ingenio Ledesma, "donde también señalizaremos el ingenio y trasladaremos parte de esta muestra". 


La exposición junto al monumento permanecerá abierta durante los meses de julio y agosto, de lunes a viernes de 10 a 17, y sábados, domingos y feriados de 11 a 18.
Fuente:Telam



04 de Julio 
El atentado a la AMIA en ocho cuentos y 231 ilustraciones 
Por Milena Heinrich 
Los relatos breves de ocho autores se unen con una serie de ilustraciones en la búsqueda de perpetuar el recuerdo y "poner freno al accionar corrosivo del olvido" en una exposición del Centro Cultural Recoleta en conmemoración del 18 aniversario del atentado a la AMIA. 


Cuentos de los talentosos Canela, Eduardo Abel Giménez, Enrique Melantoni, Márgara Averbach, Verónica Sukaczer, Graciela Repún, Paula Bombara y el cineasta Daniel Burman vertebran "Memoria Ilustrada 2012 - Cuentos para No Olvidar", una muestra impactante tanto por las palabras que se leen como por los 231 dibujos que las ilustran y que no buscan otra cosa más que "memoria". 


"La única posibilidad de construir identidad es la de recordación -no como pérdida y nostalgia– sino como compromiso hacia el futuro", aseguró a Télam Elio Kapszuk, responsable del Espacio de Arte AMIA e ideólogo de la exposición junto con Mónica Weiss, coordinadora del Foro de Ilustradores. 


Es que de la exposición emergen una amalgama de sensaciones que viajan por los caminos del dolor, la tristeza y la melancolía, pero también de la imaginación y el juego. 


Pensada para "personas de 8 a 108 años", la propuesta iguala la sorpresa y la mirada atenta de padres con sus hijos o espectadores ocasionales, que a partir de los relatos se sumergen en las ilustraciones, en una suerte de combo lúdico que atenta contra el olvido.


"El primer prejuicio que tenemos que romper es que hablar de algo doloroso a los niños es causarle dolor. No tiene sentido explicarle sobre los avatares de la investigación, pero sí pueden entender que todavía no se encontró a los culpables, que no hay justicia", describió Kapszuk.


Además de la exposición, los organizadores pensaron otras acciones para resistir al olvido. Y en este sentido, publicaron el libro juvenil "Una mañana de Julio", cuyo título remite al relato de Enrique Melantoni, que se expone en la sala, y que será distribuido en escuelas primarias y secundarias. 


Con la misma idea de que el arte es un facilitador para que los adultos puedan explicar a los chicos, fue elaborado un juego "memotest" con imágenes que recuerdan temas que no hay que olvidar, como la tragedia de Cromagñon o el asesinato de José Luis Cabezas. 


Kapszuk destacó que "si bien muchas de las acciones que hacemos tienen un origen, entendemos que la identidad de nuestro país es construida a partir de lo que podemos recordar. No sólo no nos tenemos que olvidar de la AMIA, tampoco del caso Marita Verón y otros temas que aún siguen sin justicia". 


Los dibujos fueron realizados a partir de una convocatoria del Foro de Ilustradores, que movilizó a los 231 artistas que participan de la muestra. Entre la extensa lista de autores que sellaron con su arte el poder de la memoria están Mónica Weiss, Fernanda Bragone, Mako Fufu, Bela Abud, Verónica Fradkin, Paula Ventimiglia, Graciela Fernández, Vale Ravecca, Camilo Rodríguez y Cristian Cánepa. 


A raíz de sus propias subjetividades, los artistas interpretaron los relatos y los ilustraron en menos de una semana, y hasta, ante la falta de auspiciantes, financiaron los marcos de los cuadros; una expresión de conciencia y compromiso social. 


Según los organizadores, en muchos casos los artistas sólo tenían vagos recuerdos sobre el atentado y lo asociaban con los medios de comunicación. 


"No lo reconocían como propio. Al participar de la exposición estudiaron e investigaron sobre el tema y se apropiaron. Es muy emotivo lo que se generó", contó Mónica Weiss. 


"Nos interesa que arte-memoria pueda llegar a mucha gente y también entendemos que para aquellos que producen el material es una experiencia fundacional porque asumen un gran compromiso. Cada ilustrador con su familia se sintió involucrado, el germen que pudimos poner ahí es multiplicador", consideró Kapszuk. 


La muestra, que atraviesa todo el pasillo principal del Recoleta, encuentra su fin con la proyección de 18 videos de animación realizados por alumnos de la Cátedra Campos, Medios Expresivos I (FADU - UBA), quienes dedicaron un cuatrimestre a involucrarse con contenidos vinculados a la memoria y el reclamo de justicia. 


"Nosotros trabajamos con una de las ramas del arte, la del arte conceptual, aquella que prioriza la idea y el mensaje. ¿Cómo uno logra que aquel que no sufrió en forma directa una tragedia se apropie de ella? La respuesta es la participación, la obra tiene que ser completada por un otro, que al hacerlo se hace parte", explicó Kapszuk. Para el curador "recordar es traer algo del pasado al presente y volverlo a pasar por el corazón, volver a sentirlo. Es importante recordar porque la memoria es parte de nuestra identidad. 


El futuro se construye mucho más fuerte en la medida en que uno recuerda, como un ejercicio de vida". 
La muestra se puede visitar hasta el 22 de julio en el Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, con entrada libre y gratuita, de martes a viernes de 14 a 12 y sábados, domingo y feriados de 12 a 21. 
Fuente:Telam




CUENTOS
INTENDENTES (otros SALTIMBANQUIS) 
Mentir, mentir, que algo queda… 
Era una persona autoritaria y de pocas palabras, con pose de machote, se creía destinado a posiciones más altas, por lo menos como las que alcanzó su padre. Trabajaba en la usina. A él había que acudir para una conexión o para restablecer el servicio cuando se cortaba la línea, o explotaba la caja de tapones, lo que le otorgaba cierta importancia que podía confundirse con capacidad. A quien no le resultaba simpático, o ponía en tela de juicio las migajas de su poder, las reparaciones para el restablecimiento del servicio eléctrico podían demorarle más de la cuenta. En una oportunidad procedió a cortar el servicio eléctrico en una finca de la Colonia por facturas adeudadas. El nuevo propietario, un técnico porteño que había instalado industrias en distintas zonas del país, argumentó que no le correspondía pagar la deuda de los anteriores dueños porque el servicio eléctrico es del titular que lo había solicitado, no de la propiedad y exhibió la escritura a su nombre para que lo considerara nuevo usuario. Pero el funcionario le contestó con altanería que eso sería en Buenos Aires no en La Rioja, e impuso su voluntad. Hacían como 45 grados a la sombra, era pagar o quedar sin heladera y ventilador. Además de esos arrestos vigorosos, como hijo de un ex-intendente heredó cierto buen concepto de su padre, quien no se había enriquecido con el cargo y seguía atendiendo un pequeño negocio de almacén tirando a ramos generales. Durante la dictadura militar para la intervención de la intendencia, que en todo el departamento tenía a diez o doce empleados, designaron a un teniente 1º, o capitán, la sinecura no brindaba perspectivas a militares de mayor graduación. La obra más importante que realizaron durante el facto fue el asfaltado, un simple mejorado alrededor de las plazas en los dos poblados principales del departamento. En la antigua capital desplazada cuando advino el ferrocarril, aprovecharon para arrancar de cuajo un aguaribay dos veces centenario, en torno al cual se habían rebelado dos mil paisanos, que no querían servir de carne de cañón en la guerra de la triple alianza contra el Paraguay. Con el retornó de la democracia, regalo del cielo, en la zona no se había realizado ninguna acción contraria a la dictadura, el único funcionario público sobreviviente era quien remendaba el tendido eléctrico cuando se cortaba, los personajes importantes, dueños de boliches con aspiraciones habían desensillado hasta que aclarase, no fuera cosa que retornaran los que te dije. El hijo del ex intendente aprovechó las circunstancias y ganó las primeras elecciones al galope. De acuerdo a su costumbre de despilfarrar fondos públicos a cambio de los votos, el electo gobernador patilludo asignó partidas sin límite y en poco tiempo los empleados públicos en el departamento fueron trescientos, con el beneplácito del pobrerío que consiguió el sustento sin obligación de trabajar, los principales problema que debían resolver era conseguir las sillas para sentarse en las oficinas, o crear los organismos que disimulasen la falta de obligaciones laborales. Nuestro hombre se sentía en la gloria, en una de sus visitas políticas el gobernador patilludo pronunció un discurso en el que lo proclamó joven esperanza de la política departamental, y enardecido por los aplausos, hasta de la política provincial y regional. Entonces a la Joven Esperanza se le subieron los humos, abandonó su mujer y sus dos hijos por otra más tierna, cosa que a los vecinos familieros no les cayó muy bien, un asunto era tener amantes y otro abandonar a la familia. Por ese tiempo se enteró de la lluvia de recursos que caía sobre el departamento otro hijo de ex intendente, lo que lo decidió a volver de Córdoba, donde había quebrado un negocio de computación. En respaldo de sus aspiraciones compró un título de Licenciado de esos que venden por Internet supuestas universidades estadounidenses, que en conjunción con una vida familiar modelo lo llevarían al triunfo. Él podía haber quebrado fraudulentamente pero mantenía un matrimonio exteriormente ejemplar. En la siguiente elección de autoridades comunales logró derrotar a la Jóven Esperanza, con el argumento que este ya había dado todo lo que podía, y se podía conseguir mucho más, añadiendo que para dirigir a tamaña cantidad de empleados contaba con los saberes de su título. Triunfó gracias al apoyo de las mujeres, enemigas de disoluciones que las desamparaban, para tantas beatas las familias como fuesen, constituían la base de la sociedad. Además entregaba a quien tendía la mano billetes de cinco pesos, remanentes del fraude cordobés. A la Joven Esperanza no le quedó más remedio que ejercer la oposición, pero ese papel que lo alejaba del poder y sus ventajas no se condecía con su temperamento autoritario. Por lo que pudiera pasar anticipadamente inició otros negocios. Aprovechó que un excelente mecánico, hijo de un evangélico practicante de Traslasierra, no lograra controlar su sexualidad fogosa. En una oportunidad se enamoró a primera vista de una gitanita, la raptó usando la camioneta que le había dejado en arreglo un cliente, sin acuerdo del mismo que estuvo a punto de realizar la denuncia, ni obviamente de su propia mujer. Siguiendo con su previsión, la Joven Esperanza ubicó al escasamente leído mecánico, en la lista de convencionales constituyentes provinciales, función ideal para disimular deslices amorosos durante los viajes a la capital provincial, por lo que quedaría obligado hacia él. Cuando finalmente también el matrimonio del mecánico no dio para más, lo hizo mudar (en la cabecera del departamento no faltan féminas cariñosas) para fundar una línea de ómnibus, con vehículos que reparaba el mecánico, elegidos de entre los que descartaban las líneas inter-provinciales y tuvo suerte, el varón enamoradizo también resultó un esforzado administrador. Aunque nunca más pudo alcanzar su anterior posición, la Joven Esperanza a salvo de vaivenes, se consoló con una mujer fresquita y la empresa de ómnibus. El nuevo Intendente electo se mantiene en el cargo por cuarto periodo, es claro que en el camino se fue deshilachando, o adquiriendo experiencia si se lo mira desde su ángulo, ante todo se ocupó de desalentar cualquier proyecto productivo, individual, cooperativo o social, la población debía depender casi exclusivamente de fondos públicos sujetos a su influencia, agradeció a cuanto tránsfuga podía resultarle útil, olvidó la licenciatura con que adornara la tarjeta, lo que no le costó porque las nuevas se imprimieron por cuenta y orden del Municipio, asoció al quehacer a un constructor con el que compartía ganancias (diez para vos, noventa para mí), perseveró en la distribución de billetitos flamantes antes de cada elección, y se ganó el favor (departamental) de las autoridades provinciales, a quienes no les hacía sombra. En pocas palabras, al no excederse en sus ambiciones, dio con la fórmula del éxito prolongado, nuevo rico de una provincia considerada pobre. ¡Loas al Tesoro Nacional! Ediciones Agua Clara
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