4 de agosto de 2012

COLOMBIA.

VIERNES, 3 DE AGOSTO DE 2012 
Imágenes de la odisea del reportero de televisión Romeo Langlois 
Por Ernesto Carmona (MAPOCHO PRESS)
El programa Reporters de la cadena francesa de televisión France 24 mostró unos 25 minutos de un enfrentamiento FARC-Ejercito de Colombia con imágenes y sonido directo captados “en vivo” el 28 de abril por su corresponsal en Colombia, el periodista francés Romeo Langlois. Langlois vivió 33 días como prisionero” de las FARC - del 28 de abril al 30 de mayo- después de entregarse al fin de un combate que terminó en desastre para el ejército colombiano.


Reporters incluye una entrevista de unos 20 minutos en una emisión que duró ¾ de hora. Incrustado en el ejército colombiano, el reportero cubrió una operación que incendiaba los llamados "laboratorios de coca" -toldos de ramas de árbol sobre un mesón de madera- en solitarias viviendas rurales habitadas por campesinos y enclavadas en el territorio del Caquetá -sur de Colombia-, aparentemente controlado por la organización guerrillera. La operación terminó en un desastre con unos 11 muertos entre las tropas regulares, cuyos detalles no fueron revelados por las autoridades colombianas.


El trabajo de Langlois muestra en vivo los pormenores de la llamada operación militar “anti-droga” -“limpieza de laboratorios”- realizada con apoyo financiero y logístico de EEUU. Incluso captó el audio de conversaciones, e informes por radio a un coronel y otros coordinadores de la incursión secundada por aviones y helicópteros, mediante micrófonos inalámbricos instalados con su consentimiento en la indumentaria del jefe de la operación -capitán López- , suboficiales y soldados.


Langlois grabó su reportaje "incrustado" en una compañía del ejército colombiano que actuaba con apoyo de helicópteros y aviones bombarderos, tal como hacía EEUU en Vietnam. Al comenzar el inesperado ataque guerrillero, el capitán López decidió sacar del “teatro de guerra” al periodista francés, lo separó del grupo principal y por radio pidió un helicóptero para evacuarlo. Hasta aquí, el trabajo del periodista se parecía mucho a una acción de relaciones públicas del gobierno y el ejercito de Colombia.


Unos pocos soldados acompañaron al periodista mientras aguardan la evacuación aérea aislados del resto de las tropas, pero fueron atacados desde la frondosa vegetación circundante. Enseguida murió el jefe de la unidad que acompañaba al camarógrafo, un joven militar a quien Langlois identificó como sargento Cortez, a cargo de su seguridad hasta abordar el helicóptero, que finalmente no apareció.


Tras la muerte de Cortez, Langlois fue herido por fusil en el brazo izquierdo y ante la inminencia de morir, apagó su cámara, se quitó el casco y la chaqueta que le había proporcionado el ejército, se alejó de los demás rodando sobre el suelo y se entregó a los guerrilleros como "prisionero". Hasta ese momento había cubierto la incursión militar durante unas 7 horas.


La experiencia de Langlois, quien se mostró agradecido por el trato humanitario que recibió en sus 33 días de cautiverio, no fue del agrado del gobierno colombiano, ni de la oligarquía gobernante, renuentes a negociar con la guerrilla. El ex presidente Álvaro Uribe dijo que el periodista era un “agente” guerrillero, mientras éste ahora aboga desde Francia por una salida política al conflicto militar de medio siglo en Colombia.


La emisión completa de Reporters France 24 -en francés, obviamente- ofrece títulos en castellano en los dos primeros minutos de entrevista. Los electrizantes 25 minutos del documental “en vivo” de Langlois tienen sonido natural y directo en castellano, con títulos y doblaje del narrador en inglés. En los últimos 15 minutos de la emisión, el periodista relata su historia en un francés apagado por el doblaje del audio al inglés.


Puede verse completo en http://www.youtube.com/watch?v=PeWTxn83BZI&feature=youtu.be
Ernesto Carmona es periodista y escritor chileno. 


VIERNES, 3 DE AGOSTO DE 2012
Palabras de Yezid García en la sede nacional del PTC. 
A los 18 años del fallecimiento de Francisco Mosquera Hace 8 años, en un primero de agosto luctuoso como este, peregrinamos a su tumba para conmemorar el décimo aniversario del fallecimiento de Francisco Mosquera Sánchez, Pacho, fundador y Secretario General del públicamente conocido MOIR y del menos publicitado en esa época, el Partido del Trabajo de Colombia, PTC. . 


Allí, con su bella y precisa prosa, para nuestro orgullo entre las mejores plumas de la política colombiana, Marcelo Torres, nuestro querido dirigente, sintetizó los más valiosos aportes que Mosquera hizo a la teoría política y al marxismo de las históricas y profundas transformaciones sociales de Colombia. Reduzcámonos aquí a mencionar cinco de ellos, que tienen como denominador común, si a ellos nos atenemos, el garantizar el rumbo principal de nuestra organización política 


El primero y, a mi juicio, más importante aporte hecho a los revolucionarios y los demócratas de Colombia y América Latina, que iluminó como una sucesión ininterrumpida de relámpagos la noche de la ignorancia política y del reinado de la enfermedad infantil del “izquierdismo”, fue la ruptura sin concesiones ni contemplaciones con el falso radicalismo que impedía la aparición de una corriente obrera y popular, marxista-leninista, capaz de apersonarse de la tarea de la construcción de un partido proletario en el movimiento obrero colombiano, de entender los cambios planetarios de la correlación de fuerzas, de identificar al imperialismo norteamericano como el enemigo principal del pueblo y de la Nación colombiana, de afirmar el asunto polémico y clave del carácter democrático y nacional de nuestra revolución, de trabajar por la construcción de un gran frente único como herramienta de la lucha por la independencia nacional. 


Ligó a la juventud, en segundo lugar, de manera viva y creadora, con la teoría revolucionaria del Partido, con la historia nacional, con la economía y con el contexto internacional. Todo ello con el evidente objetivo de que la muchachada se movilizara como fuerza social por la revolución. No se puede transformar el mundo, ni supervivir un partido y una corriente política en el tiempo sin el concurso de esa fuerza vital de la sociedad que son los jóvenes. 


El tercer aporte que destacamos ocurre cuando la izquierda colombiana confundía, sin mayor rigor ni análisis, la participación en las elecciones convocadas por el régimen con “mamertismo” y traición, cuando en el fondo renegaba y se aislaba de la lucha política, Francisco Mosquera llevó a su Partido a la participación electoral en 1972. Gracias a ella aprendimos por nuestra propia cuenta el valor irremplazable de la lucha electoral y parlamentaria para construir el partido, ganar amigos y audiencia, y conocer, de verdad verdad, más allá de las enseñanzas teóricas, las realidades locales y nacionales. 


El cuarto gran aporte lo registramos cuando la violencia, venida la mayoría de las veces de los grupos insurrectos que se reclamaban de la izquierda, nos golpeó inmisericordemente para sacarnos de poblados y veredas campesinas, donde sirviendo a las capas más empobrecidas nos habíamos hecho relativamente fuertes. Pacho nos enseñó el difícil arte de replegarse en orden, preservando hombres, mujeres y recursos, y con la mente abierta a buscar acuerdos, incluso con los viejos enemigos, en aras de enfrentar a los nuevos zares, que en aquellos años llegaron a convertirse en la mayor amenaza del mundo. De esa época recordamos hoy los nombres de Eduardo Rolón, Raúl Ramírez, Aydeé Osorio y de muchos otros héroes y mártires de nuestra política que cayeron cobardemente asesinados por las huestes armadas pro-soviéticas. ¡Honor y gloria a su memoria! 


El quinto significativo aporte lo constituye la elaboración de una teoría científica, a finales de los ochentas, sobre la época mundial que sobrevino con el hundimiento de la Unión Soviética y el surgimiento de la hegemonía norteamericana, y sobre las condiciones generales políticas, económicas y sociales que como consecuencia le fueron impuestas a Colombia, conocidas aquí como la “Apertura Económica” y en el globo terráqueo como la imposición a los gobiernos y pueblos del tercer mundo del modelo neoliberal.  


Como lo señaló nuestro Comité Ejecutivo Central en el 2004 “Mosquera formuló la táctica general de la clase obrera para dicho periodo y particularmente la política de Frente Único de Salvación Nacional. Aunque haya elementos reconocibles o se anticipen puntos de vista sobre todo ello en su obra anterior, es quizás desde 1989, el año del viraje mundial, hasta fines de 1993, cuando pronunció su último discurso público, que esta teoría va confirmándose en una serie de escritos que, a partir de su percepción sobre el vuelco planetario de los acontecimientos, se desenvolvió hasta perfilar las principales implicaciones del gran cambio en los terrenos económico, ideológico y político”. 


Pero esa teoría elaborada en la práctica de la lucha política de muchos hombres y mujeres y gracias a la visión de Mosquera de marxista y hombre universal, no fue de fácil comprensión para el “radicalismo verbal”. Jamás se aceptó por ellos que hubo “una modificación de varios grados del rumbo táctico”. Jamás se aceptó que esa modificación identificaba como enemigo principal al imperio gringo, que reducía el blanco de ataque en el plano interno a una minúscula capa neoliberal pro norteamericana y que ampliaba, como nunca antes, el Frente Único a la casi totalidad de la población Colombia. Por esta incomprensión, por esta política oportunista, el MOIR sufrió la más grave, aguda, extensa e irreconciliable de sus divisiones. 


Si Mosquera llegara de un largo viaje, después de 18 años de ausencia, le rendiríamos el siguiente parte de victoria: por tus enseñanzas, por tu legado, la vida nos obligó a desempolvar las banderas impresas con nuestra verdadera y bella sigla del PTC; aferrados a ellas y en el fragor de la lucha política contra la extrema izquierda y el derechismo uribista, en lo corrido del siglo XXI nos consolidamos como una fuerza que orgullosamente se proclama marxista; que se enorgullece de sus aliados, amigos y militantes, que tiene sus puertas abiertas a recibir gente como ustedes, los que nos acompañan hoy, los que conocimos en los avatares de la campaña para conquistar, con Gustavo Petro, la Alcaldía de la Capital; que le fue relativamente bien en las pasadas elecciones; que trabaja fraternalmente con los patriotas y demócratas de otras banderías políticas y que asumió el compromiso de construir el movimiento Progresista como herramienta idónea para facilitar la organización del pueblo y poner a Colombia al día con sus hermanos de América. 


¡Viva la memoria de Francisco Mosquera! 
¡Viva el Partido del Trabajo de Colombia! 
¡Viva la Juventud Patriótica! 
Bogotá D.C, Sede del PTC, 1° de agosto de 2012
Fuente:Argenpress

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