7 de septiembre de 2012

CHILE.

JUEVES, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2012 
Repudian agresión a sede del Partido Comunista de Chile
PL 
Las Juventudes Comunistas de Chile (Jota) denunciaron la presencia de grupos políticos que se disfrazan de movimiento estudiantil para generar acciones agresivas contra la izquierda y en particular contra el Partido Comunista. La víspera un centenar de personas "entre jóvenes y estudiantes secundarios y adultos sin identificación atacaron la sede del PC con piedras, botellas y palos en una actitud premeditadamente violenta", realzó una declaración de la Jota.  

La agrupación juvenil, que justamente conmemoró ayer su aniversario 80, condenó lo ocurrido que derivó en ocho militantes comunistas con lesiones de diferente gravedad. 


"Esta actitud nos parece lamentable y absolutamente repudiable e injustificada, sobre todo porque hay grupos políticos que se disfrazan de movimiento estudiantil para generar acciones de este tipo sin identificarse", agregó el mensaje. 


La Jota consideró que hay un propósito también de desacreditar al movimiento estudiantil al presentar como gestores y protagonistas de la agresión al movimiento de estudiantes secundarios. 


Lamentamos que esta situación haya ocurrido, no solo por el daño a la infraestructura de nuestra sede y los ocho compañeros heridos en distintos niveles de gravedad, sino que también nos ofusca que se intente desprestigiar al movimiento estudiantil. 


Estos hechos aislados, acotó la nota, no representan el espíritu de un movimiento amplio, constructivo y con gran respaldo ciudadano. Según versiones de medios periodísticos locales, estudiantes secundarios intentaron tomarse varias sedes de partidos políticos en rechazo a la aprobación por el Congreso de un proyecto de ley de reforma tributaria. 


Hubo manifestaciones en las afueras o al interior de los recintos de la oficialista Unión Demócrata Independiente y de los opositores partidos Por la Democracia, Democracia Cristiana, Socialista y Comunista.


El pasado martes el Congreso chileno dio luz verde a la reforma tributaria impulsada por el Gobierno. Se opusieron a la iniciativa la bancada en pleno del Partido Comunista y parlamentarios de los partidos Socialista, Radical Social Demócrata, Izquierda Ciudadana e independientes.


JUEVES, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2012 
Democratizar el Estado 
Por Adolfo Castillo 
No se requiere disponer de información de inteligencia para asentir en que Chile vive una crisis político-institucional de envergadura que lo instala en un escenario incierto, y cuya resolución bien puede dar inicio a un ciclo de inestabilidad y violencia o entendimiento y prosperidad. Las señales que circulan en la esfera pública, lamentablemente, tienen un efecto desconcertante para la mayoría de la sociedad e inclinan progresivamente el fiel de la historia hacia un cuadro de desgobierno prolongado. 

La naturaleza singular de la modernidad latinoamericana a la que no escapa Chile, cuyos rasgos propios han impedido que afloren y arraiguen proyectos inspirados en el viejo Occidente, parece no ser comprendida por las elites que se reproducen gracias al soporte que provee el poder político y económico del modelo de Estado y de mercado imperante. 

Posiblemente la sociedad en que vivimos se asemeje más a la colonial que a ninguna otra. Como aquel entonces, por un lado, minorías opulentas, dueñas del país, de mano de obra, establecimientos educacionales, dispositivos culturales, transportes, comercio, el capital, y controladoras del poder armado, y por otro, las mayorías sociales, en las modernas encomiendas de los Mall, del subcontrato, de los impuestos de siempre, obligadas a consumir y a optar por lo oficial, por lo establecido. Los unos fieles al modelo, a la institucionalidad, a la doctrina, a la obra del dictador y a los acuerdos pactados en medio de las sombras entre 1988 y 1989. Los otros, viviendo lo de siempre, el desengaño reiterado de la ambición de las elites unidas por comunes privilegios, cuya urdiembre y ajustes operan desde tiempos de la revolución emancipadora. 

Transcurrieron casi 40 años desde la refundación capitalista de Chile - con detenidos desaparecidos, torturados, exiliados, exonerados - para que el ciclo de reproducción estatal se cumpliera. Las generaciones que padecieron el horror de vivir el golpe de Estado de 1973, sea como verdugos o como ajusticiados, se están jubilando, y sus descendientes deben convivir con la tarea de continuar con la tarea de seguir reproduciendo un Estado que nació bastardo, sin legitimidad, o superarlo. A ellos se han sumado los hijos de los vencidos. Existe entonces, una elite responsable de sostener discursivamente un orden institucional ilegítimo, donde cohabitan las generaciones de la crisis estatal, y por otro, unas generaciones que, enfrentadas al Estado de las nuevas clases privilegiadas que organizan los recursos de poder para su auto reproducción, se han propuesto modificar un orden que ven ajeno. Estamos ad portas de una forma de conflicto de clases en el capitalismo transnacional y la democracia neoliberal. Su resolución, como siempre, dependerá de las relaciones de fuerza y de la capacidad de articulación social estratégica de los grupos sociales emergentes. 

Aun es posible alcanzar grados razonables de entendimiento social y político en Chile, entre, por un lado, las fuerzas democráticas, que se encuentran ubicadas fuera y en contra de la institucionalidad antipopopular y oligárquica, y las fracciones demócratas de amplio espectro que han sostenido y reproducido el modelo de dominación capitalista. Ese acuerdo supone concordar en modificar la base sobre el que sostiene el actual orden que perpetúa privilegios, cual es poner término a la Constitución Política de la dictadura militar y sentar las bases para la convocatoria de una Asamblea Constituyente genuinamente participativa. 

A diferencia de los primeros años de la pos dictadura, donde las invocaciones al orden en nombre de un nuevo realismo, textualizada como “en la medida de lo posible”, hicieron posible la transformación de los demócratas en testaferros y guardianes de un orden ajeno, hoy esa disciplina no existe, y la desobediencia civil parece conducir los procesos de crítica ciudadana que demanda, una vez más, el imperio de la soberanía popular, que exige el término de los privilegios y avanza para recuperar la democracia truncada una primavera hace casi 40 años. 

La posibilidad de un nuevo entendimiento político social impone a quienes aspiren liderar el nuevo ciclo en formación una condición: abandonar las posiciones estructurales de sustento de un orden que la mayoría execra, e interpretar a las mayorías sociales. El modo de resolución de este problema político puede llevar a una revalorización de la democracia o a la emergencia de la ingobernabilidad. 

La cuestión del entendimiento político para poner término al ciclo largo de la dictadura, demandará no sólo de un proceso constituyente, sino de nuevos actores sociopolíticos con capacidad de acción estratégica, y especialmente vocación transformadora. Adolfo Castillo es Director Académico, Magíster en Ciencias Sociales ELAP - ARCIS. 
Fuente:Argenpress

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