28 de septiembre de 2012

DEBATES SOBRE HISTORIA Y DERECHOS HUMANOS EN EL COLEGIO VIEYTES.

DEBATES SOBRE HISTORIA Y DERECHOS HUMANOS EN EL COLEGIO VIEYTES
Una semana para la memoria
Hubo discusiones, reflexiones, cosas nuevas que se aprendieron. Los estudiantes de la escuela Hipólito Vieytes, de Caballito, participarán de una serie de jornadas organizadas por la comisión de ex alumnos para fomentar el respeto a los derechos humanos.
Los chicos aprendieron con la muestra “De la Ley de Residencia al Terrorismo de Estado”.Imagen: Guadalupe Lombardo


Una vez más, por iniciativa de la comisión de ex alumnos de la escuela Hipólito Vieytes, el establecimiento educativo del barrio porteño de Caballito se convirtió en un espacio de reflexión acerca de la historia nacional, con la idea de promover el debate entre los jóvenes y fortalecer así el respeto por los derechos humanos. Durante toda la semana, estudiantes de tercero a quinto año del secundario participan de los talleres de reflexión sobre el pasado reciente, a través de la muestra itinerante “De la Ley de Residencia al Terrorismo de Estado”, que propone un recorrido guiado por 53 gigantografías ubicadas cronológicamente y realizadas por el Area Audiovisual del Archivo Nacional de la Memoria. La muestra –que se extenderá hasta hoy y se abrirá para todo el barrio, de 19 a 21– narra las luchas colectivas de los movimientos sociales a lo largo del siglo XX en la Argentina y las respuestas del Estado frente a ellas. La escuela busca ser sinónimo de memoria y encuentro para hablar sobre el pasado reciente.

El recorrido –impulsado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación junto a la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas del Ministerio de Educación de la Nación– parte de imágenes en blanco y negro acompañadas de texto para darle cierta continuidad al relato. Comienza, en los principios del siglo XX, con las primeras luchas obreras que resistieron la explotación de los procesos de industrialización, para luego hacer foco en la serie de dictaduras cívico–militares y así concluir en las extendidas luchas de los años setenta.

Unos veinte estudiantes de cuarto año, turno tarde, fueron los primeros en llegar al salón de actos de la escuela. Allí, cada uno de los adolescentes observaba la presentación y se detenía en alguna de las fotos históricas, lo que les permitía vivenciar la experiencia como si pudieran trasladarse imaginariamente en el tiempo. Marcelo Loia Grasso, coordinador de la iniciativa y representante de la Dirección de Políticas Socioeducativas del Ministerio de Educación nacional, convocó a los chicos y comenzó con su relato, aunque aclaró que se trataba de un espacio de interacción y debate. “Los chicos plantean mucho desafío y te enseñan, eso es lo más interesante que me llevo de cada taller”, dijo a Página/12.

Algunos chicos intervenían y respondían a las preguntas del tallerista, con certeza en algunos temas y desconocimiento en otros. “Esto también nos ayuda a generar el debate, al plantear dudas, con la idea de que nadie quede ridiculizado frente al resto, sino que incorpore nuevos conocimientos”, comentó. Al término del recorrido histórico, Hebe Garcete, de 16 años, y que cursa cuarto año, dijo a este diario que “le pareció muy productiva e interesante la muestra”. “Como argentinos es imperioso recordar la historia de este país, para que nunca más se atente contra la democracia y podamos hacer justicia por los que alguna vez decidieron defender sus ideales y ya no están con nosotros”, agregó.

Eduardo Raymundo también está en cuarto. “La verdad es que la charla me pareció muy interesante, con el tallerista pudimos debatir muchas ideas.” “Lo que más me interesó fue la reforma universitaria de 1918 que impulsaron los estudiantes cordobeses, quienes lucharon por una universidad para todos”, añadió.

Ramiro Ortega Peña, coordinador de la muestra y funcionario de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación, señaló a este diario que “la idea es hacer con los jóvenes un trabajo pedagógico que les permita abordar los conflictos emergentes en 80 años de historia, para vincular el pasado con el presente y debatir junto a ellos en un espacio de libertad”. “En lo personal, esta iniciativa no es un mandato, sino una continuidad”, comentó el hijo del diputado Rodolfo Ortega Peña, abogado defensor de presos políticos y militante asesinado por la Triple A en 1974.

Gerardo Raschcovsky, ex alumno del Vieytes, sostuvo sobre la muestra que “siempre este tipo de afirmaciones es positiva. Hay que generar una política de continuidad en la escuela, en relación con la temática de los derechos humanos”.

Con la presencia de Marcela Seoane, referente de Arte Memoria Colectivo, también fue inaugurada en la escuela una obra que el artista plástico Jorge González Perrín diseñó en abril pasado con motivo del homenaje que ex alumnos del Vieytes les hicieron a los veinte compañeros desaparecidos. Un rostro femenino anónimo donde cada participante plasmaba en un papelito de color un sentimiento alusivo a los derechos humanos ahora está enmarcado y colocado en la pared que da a uno de los pasillos de la escuela, para que los estudiantes tengan un acercamiento con este mural todos los días.
Informe: Sabrina Améndola.


Una radio para dar lugar a los pibes
Estudiantes del Vieytes, coordinados por el profesor de Literatura Darío Balvidares, llevan adelante desde hace dos años –aunque con algunos altibajos, por falta de presupuesto para reacondicionar una sala que funcione como un estudio dentro de la escuela– un proyecto radiofónico que no sólo queda dentro de las cuatro paredes del establecimiento educativo, sino que tiene difusión en La Deuda Eterna, un programa de contenido político y social que sale al aire todos los jueves de 19 a 21 por radio FM Flores 90.7 y que dirige el propio docente.

“La radio es una herramienta aglutinadora de saberes, ya que el contenido de cada microprograma es generado a partir de las experiencias o inquietudes que los propios estudiantes plantean. Trata de personas, drogadicción, alcoholismo, embarazo adolescente y pueblos originarios son algunos de los temas más elegidos”, dijo Balvidares. “Los chicos trabajan sobre esos materiales, a través de la narración y producción de textos, para llegar a transformarlos y plasmarlos dentro de un guión radiofónico y si se animan llevar a la radio sus propias experiencias”, añadió.

Desde 2010, ya salieron al aire cuatro microprogramas y hay otros diez en proceso de armado. “El problema es que el aula no está acondicionada y necesitamos de una consola de sonido y de un lugar adaptado para el trabajo.” “Todavía esperamos que un subsidio de nueve mil pesos que solicitamos hace dos años se haga efectivo para empezar con esas reformas”, agregó.

El Vieytes cuenta con una población escolar vulnerable que ve en la radio un espacio de integridad, de identidad personal, que les permite desarrollar y fortalecer los lazos con sus pares.
Fuente:Pagina12

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