“Hace 34 años que la esperamos”
Año 5. Edición número 230. Domingo 14 de octubre de 2012
Por
Raúl Arcomano
rarcomano@miradasalsur.com
Emoción. María de las Mercedes Moreno se abrazó con el secretario de derechos humanos de la nación, Martín Fresneda. (TELAM)
Abuelas anunció la restitución de la identidad de la nieta-hija 107. Se la habían arrancado a su madre, María de las Mercedes Moreno, tras el parto. Su familia aún no pudo verla. La complicidad de los médicos en las apropiaciones.
El 11 de octubre de 1978 María de las Mercedes Moreno parió a su hija encadenada. Estaba detenida ilegalmente en el temible D2, el Departamento de Informaciones de la Policía cordobesa, desde hacía menos de un mes. Ese día la habían trasladado a la maternidad provincial para que diera a luz. María de las Mercedes llegó con su panza y, tras el parto, volvió al centro clandestino con las manos vacías, sin su beba. Se la arrancaron: ni siquiera le permitieron verla. La mujer recuperó la libertad el 7 de abril de 1979. Desde entonces no dejó de rastrearla. Sólo tenía un dato que le había dicho una enfermera: que la beba había sido llevada a la Casa Cuna de la provincia. La búsqueda, con final feliz, terminó esta semana cuando Abuelas de Plaza de Mayo informó sobre la identificación de la nieta 107. La hija de María de las Mercedes. La hija 107.
A María de las Mercedes la marcaron en las visitas que le hacía a su marido, Carlos Héctor Oviedo, que estaba preso en un penal córdobes. Allí también había presos políticos detenidos clandestinamente con los que ella se solidarizó. Así, empezó a sacar de la cárcel las cartas que escribían a sus familiares. La secuestraron el 26 de septiembre de 1978 y la llevaron al D2. Fue uno de los principales centros clandestinos de Córdoba y estaba bajo el mando del III Cuerpo de Ejército, comandado por Luciano Benjamín Menéndez. Oviedo falleció en 1979.
María de las Mercedes empezó la búsqueda en la Casa Cuna cordobesa y en juzgados de menores. Pasaron muchos años sin noticias ni datos por dónde buscar. Hace poco hizo la denuncia ante la Fiscalía Federal Nº 3, con la ayuda de Abuelas. Pero el juez Alejandro Sánchez Freytes se declaró incompetente para considerar si se trataba de un delito de lesa humanidad. La resolución fue apelada y la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba ordenó el entrecruzamiento de las muestras de sangre. La joven fue citada y accedió voluntariamente a efectuarse el análisis de ADN, que se hizo el 5 de septiembre último.
El anuncio de la restitución se hizo el martes en la sede de Abuelas. Estuvieron María de las Mercedes y tres de sus hijas. Una de ellas, Paola Moreno, fue quien se comunicó con la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), organismo que posibilitó la inclusión de las muestras de ADN de la familia con el Banco Nacional de Datos Genéticos. Estela de Carlotto señaló: “Esta madre, viuda, quedó sola y siempre buscó a su hija, junto a sus otras hijas. Así que mi optimismo es que esta joven que es madre y puede saber lo que sentiría ella si le arrancan un hijo, va a querer saber y encontrarse con una madre que la está esperando para abrazarla”. “La felicidad del anuncio es muy grande –agregó–. A los casi 400 nietos que aún nos falta encontrar les decimos que el tiempo corre y que es momento de animarse a dar el paso hacia la verdad.”
María de las Mercedes expresó: “Aún no la vi, tengo muchas ganas de abrazarla y de decirle que siempre supe que estaba viva”.
Hoy toda su familia sólo piensa en el rencuentro. “Ella pidió un tiempo para procesar todo esto. Mi madre, sus hermanos, toda su familia, vamos a esperarla todo lo que sea necesario. Vamos a respetar su decisión, aunque estemos ansiosos por verla”, dice a Miradas al Sur, desde Córdoba, Gabriela, una de sus hermanas. A tal punto respetaron esa decisión que, durante los trámites de ADN, fueron en diferentes horarios a los tribunales de Córdoba para no cruzarla y no incomodarla. Mientras llega el momento esperado del reencuentro, Gabriela dice que le harán un árbol genealógico, para que su hermana sepa cómo está conformada la familia.
El mapa le vendrá bien: son diez hermanos (la joven es la quinta), con muchos sobrinos. “También le queremos escribir cartas, para que nos vaya conociendo.”
“Siempre supimos de su existencia. Siempre la buscamos. Siempre tuvimos la esperanza de encontrarla, de verla y de sumarla a la familia, su familia. Ella sabía que era adoptada. Pero se enteró hace poco que quienes creía que eran sus padres son, en realidad, sus apropiadores”, comenta Gabriela. Su hermana tiene 34 años, está casada y tiene dos hijos. Hay otra mujer también adoptada por el matrimonio apropiador. Desde Abuelas están investigando su caso, porque sospechan que también puede ser apropiada.
–¿Cómo imagina el encuentro? –pregunta Miradas al Sur a Gabriela.
–Lo imagino alucinante, único. Pienso el primer abrazo, profundo, que será con mi mamá. Imagino que no habrá palabras. La vamos a abrazar después todos los hermanos. Le vamos a decir que hace 34 años que la estamos esperando.
Complicidad médica. Carlos Ferreyra es un médico cordobés. Coordina Médicos con Memoria, un grupo de profesionales de la salud preocupados por las consecuencias del terrorismo de Estado.
“Ciertamente en este caso, como en otros de apropiaciones, se ha comprobado la intensa colaboración de las instituciones sanitarias y sus profesionales con el Estado terrorista. En la maternidad provincial de Córdoba continúan trabajando médicos que participaron, con diferentes misiones y funciones –entre 1976 y el ’83– en la cadena destinada a apropiarse de bebés de madres detenidas ilegalmente, trasladadas a ese hospital público, y sometidas a niveles de violencia infame por los mismos profesionales que realizaban estos partos: atadas a la camilla, encapuchadas, golpeadas e insultadas mientras daban a luz”, analizó para Miradas al Sur.
“En ambas maternidades públicas de Córdoba, la provincial, dependiente del gobierno provincial, y en la nacional, dependiente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, los médicos residentes que implementaban estos partos ilegales, estaban coordinados por el mismo jefe de las cátedras de Obstetricia, el coronel médico Segundo O. Valdano. Este hombre, a su vez, hacia los enlaces con sus contrapartes en los centros de detención clandestinos o no, para asegurar estos operativos”, reveló Ferreyra.
De acuerdo a las investigaciones de Médicos con Memoria, cada operativo incluía diferentes estructuras orgánicas en cada hospital. “Esta falla colectiva del sistema se puso totalmente a disposición del aparato de terror. Es tiempo de que las autoridades sanitarias y académicas, así como las corporativas médicas, asuman su responsabilidad ante la sociedad, y comiencen a implementar las sanciones necesarias a los profesionales que fueron parte del Estado terrorista desde lo civil”, destacó Ferreyra.
Y puso de ejemplo el caso de la nieta 107: “Una beba apropiada ilegalmente por el sistema de salud y trasladada a la Casa Cuna, lugar en el que se cierra el proceso y se legaliza así ‘formalmente’ la apropiación, con certificaciones falsas emitidas por la Justicia provincial”.
La Justicia de Córdoba tramita ahora una causa por delitos de sustracción de menor, supresión de identidad, adulteración de documento público y falsedad ideológica. “Están acusados Osvaldo Roger Agüero y Laura Dorila Caligaris, el matrimonio apropiador. También el médico Vicente Spitale y la administrativa Adela María González; el juez de Menores Jorge Pueyrredón, por otorgamiento irregular de la guarda con fines de adopción; y dos testigos, por presunta falsedad”, informa Ferreyra.
El médico, sin embargo, señala que se dejó de lado a otros acusados. “Entre otros, las monjas que operaban en ambas maternidades y en la Casa Cuna. O el conjunto de médicos y residentes que participaron en esos partos ilegales, identificados absolutamente. En especial, aquellos que hoy continúan trabajando en esas maternidades, así como el personal de enfermería, de estadísticas y de servicios sociales.”
Ferreyra concluye: “Expresamos beneplácito que en Córdoba, una de las provincias más castigadas por el terrorismo de Estado, se haya identificado al primer bebé apropiado.
Pero aún faltan muchos más, que sin dudas, viven hoy entre nosotros”.
Aniversario
Abuelas: los 35 años de lucha
A pocos días de celebrar –el 22 de octubre– 35 años de su creación, las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la recuperación del nieto 107, que no es un simple número, significa que hoy un nuevo joven recuperó su historia y se suma a otras tantas vidas que reconstruyeron su verdad, sus origenes, su identidad. “Trabajamos por nuestros nietos –hoy hombres y mujeres–, por nuestros bisnietos –que también ven violado su derecho a la identidad–, y por todos los niños de las futuras generaciones, para preservar sus raíces y su historia, pilares fundamentales de toda identidad”, dicen las Abuelas desde su web.
La búsqueda sin retorno comenzó en 1977 y luego de dos años dio sus frutos. La recuperación de identidad de los hijos de sus hijos, arrebatados de las manos de sus padres por la dictadura militar, se inició en 1979, con la localización en Chile y la restitución de los hermanos Anatole Boris y Victoria Eva Julien Grisonas.
Después vendría una larga lista de restituciones. Las últimas, por ejemplo: durante 2011 recuperó su identidad María Pía, hija de Cecilia Beatriz Barral y Ricardo Horacio Klotzman, desaparecidos el 2 de agosto de 1976 en la ciudad de Rosario. El caso 104 es particular, porque fue la confirmación del asesinato de Liliana Ross cuando estaba embarazada de cinco meses y cuyos restos fueron identificados y restituidos a su familia.
En de agosto de 2011, las Abuelas anunciaron que recuperó su identidad Laura Reinhold Siver, hija de un matrimonio secuestrado en agosto de 1977 y llevados a la ESMA.
El 7 de agosto último recuperó su identidad Pablo Javier Gaona Miranda, nacido el 13 de abril de 1978 y secuestrado el 15 de mayo de ese mismo año, hijo de Ricardo Gaona Paiva –nacido en Paraguay– y de María Rosa Miranda, oriunda de Córdoba. Esta semana se sumó la hija de María de las Mercedes Moreno y Carlos Héctor Oviedo, que nació el 11 de octubre de 1978 en la Maternidad Provincial de Córdoba.
Fuente:MiradasalSur

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