14 de octubre de 2012

MENDOZA: SORPRENDENTES RELATOS EN EL JUICIO A REPRESORES.

Sorprendentes relatos en el juicio a represores 
El secuestro de la maestra de Manualidades, el bebé en la caja de cartón y aquel vuelo de la muerte en 1976. 
13-10-2012
Por Gustavo De Marinis 
gdemarinis@diariouno.net.ar 
En mayo de 1978, cuando la actividad política era prácticamente nula y el accionar represivo de la dictadura militar era menos intenso que en sus comienzos, se produjeron en Mendoza nueve desapariciones de persona. 

En muy pocos días fueron secuestrados Margarita Dolz, Raúl Oscar Gómez, Gustavo y Mario Camín, Juan José Galamba, Daniel y Juan Carlos Romero, Víctor Hugo Herrera y Ramón Sosa. Todos ellos permanecen desaparecidos. 

Se adjudica la responsabilidad de los operativos al denominado Grupo Especial 78 (GE 78), que fue creado para resguardar la seguridad durante el campeonato mundial que tuvo como sede a Argentina en 1978 y del que Mendoza fue subsede. 

Al momento de los hechos, Margarita Dolz estaba casada con Carlos Castorino, quien declaró ayer en Tribunales Federales, en el tercer juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en nuestra provincia. El hombre reside en Estados Unidos y se esperaba que diera testimonio por teleconferencia, pero finalmente viajó y brindó su relato al Tribunal que preside Juan Antonio González Macías. 

Carlos Castorino era empleado y su mujer, maestra de Manualidades. Simpatizaban con el Partido Socialista, como la mayoría de quienes desaparecieron para la misma época. Del matrimonio nacieron dos hijas, Paulina y Natalia. 

El 17 de mayo de 1978, un grupo de personas armadas, supuestamente identificado como perteneciente a la Policía Federal, fue al domicilio de ellos, en Guaymallén, y secuestró a Margarita, quien en ese momento estaba con sus dos niñas y una niñera. A las chicas y a la empleada las encerraron en el baño mientras se llevaban a la docente. Castorino contó que “yo estaba trabajando y cuando retornaba a mi casa me encontré, a una cuadra, con la niñera. Ella me dijo que no siguiera porque la Policía Federal estaba allí, en mi casa, y se habían llevado a Margarita”. Y agregó: “Me fui a la casa de un abogado amigo y al otro día comenzamos las gestiones en Policía Federal, en la Justicia, en la Policía de Mendoza. Presentamos hábeas corpus, pero nunca pudimos saber nada”. 

Seguidamente recordó que “para este tiempo ya no había actividad política, nadie se atrevía. No sé por qué se la llevaron. Será que como venía el Mundial tenían que hacer algo, no sé, no sé”. También expresó que “otra hipótesis es que arrasaron con todos los que alguna vez tuvieron alguna vinculación con Juan José Galamba (militante montonero) a quien nosotros le dimos refugio una vez. Pero si hubiera sido así, también me hubiesen secuestrado a mí”.

Cuando el fiscal Dante Vega le pidió que describiera a Margarita, Castorino no pudo evitar emocionarse hasta las lágrimas, como le sucedió a buena parte del público que presenciaba la audiencia, y aseguró: “Era una persona que estaba pendiente de todo lo que había que hacer en la casa, le gustaba mucho ayudar a la gente, ser solidaria…”. 

La caja 
“Lo recuerdo perfectamente. Eran tres Ford Falcon. De uno de ellos bajaron dos personas, con camisas celestes de mangas cortas. Llevaban una caja de cartón y la dejaron allí. En la caja estaba el bebé”. El testimonio corresponde a Mario Armando Gómez y se refiere a lo que el día anterior había contado quien entonces era el bebé que estaba en la caja, Martín Alcaraz. 

Mario Gómez era novio de la hermana de Adriana Campos, quien fue secuestrada el 6 de noviembre de 1997 junto con su marido Antonio Alcaraz y su hijo Martín, quien tenía 10 meses, desaparecido. El hombre que dio ayer su testimonio narró que “volvía de la farmacia con mi novia cuando aparecieron los Falcon y dejaron al chico, que estaba envuelto en una frazada”. Esto ocurrió 24 horas después de la desaparición del matrimonio Alcaraz. 

En el vuelo de la muerte
Carlos Damico, el restante testigo de la jornada de ayer, estuvo detenido entre agosto de 1975 y 1980. En setiembre del ‘76 fue parte del denominado “vuelo de la muerte”, en el que 100 personas fueron trasladadas desde Mendoza a La Plata, en medio de torturas, en un avión Hércules. Entre quienes iban en ese terrorífico viaje estuvo el abogado y escritor Ángel Bustelo, con quien no tuvieron piedad a pesar de su edad avanzada. Damico también pasó por el D-2 en Mendoza, donde fue torturado y conoció a buena parte de un grupo afín con el Partido Obrero que desapareció casi en su totalidad entre diciembre del ‘77 y mayo del ‘78.
Fuente:DiarioUnoMdza.

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