A 29 AñOS DE LAS ELECCIONES DE 1983
Convencidos por la democracia
Las evaluaciones de gobiernos puntuales son dispares, pero hay un enorme acuerdo que atraviesa clases y edades. Néstor Kirchner es el ex presidente mejor visto, De la Rúa es el peor.
Por Raúl Kollmann
Más allá de las polémicas y evaluaciones sobre los gobiernos, ocho de cada diez argentinos reivindican la democracia como el mejor sistema y prácticamente la misma proporción sostiene que si uno no está de acuerdo con una gestión de gobierno debe esperar y votar para cambiarla. La aprobación democrática recorre todas las franjas de la sociedad: hombres, mujeres, personas con mayores o menores recursos, jóvenes de 16 y ciudadanos de más de 50. El gobierno de Néstor Kirchner es visto como el mejor desde el retorno de la democracia y hay una clara revalorización de la figura de Raúl Alfonsín. La peor gestión es adjudicada a Fernando de la Rúa. En el mismo estudio se evaluó la imagen de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y, en el caso de una elección presidencial, concluye que la actual mandataria sería nuevamente elegida en primera vuelta, seguida a distancia por Mauricio Macri y Hermes Binner (ver aparte).
Las conclusiones surgen de un amplio sondeo realizado por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que conduce el sociólogo Roberto Bacman. En total se entrevistó telefónicamente a 1002 personas de Capital Federal, el primero y segundo cordón del Gran Buenos Aires, Mendoza, Rosario, Córdoba, Tucumán, Salta y 22 ciudades y localidades del interior del país. El trabajo respetó las proporciones por edad, sexo, nivel económico y lugares de residencia, distribuyéndose los encuestados entre ciudades grandes, medianas, chicas y localidades rurales.
“Los datos son contundentes”, analiza Bacman. “En primer lugar, el 81,1 por ciento está absolutamente convencido de que más allá de que existen mejores o peores gobiernos, la democracia es el mejor sistema. Y tres cuartas partes de los entrevistados afirman que en la democracia es menester respetar el mandato de las urnas que expresa a la mayoría. Esto último no hay que tomarlo a la ligera. Es importante tenerlo en cuenta, en especial en tiempos donde las diferencias se expresan de manera evidente y cuando se trata de mandatos de gobiernos elegidos por los mecanismos que representan a la voluntad popular. Señalo esto teniendo en cuenta algunas consignas y carteles que se pudieron escuchar y ver en los cacerolazos de este año.”
La referencia de Bacman tiene que ver con bolsones autoritarios que –tal como se ve en la encuesta– rondan el 15 por ciento de los ciudadanos. Es una proporción que se viene manteniendo desde hace años, en algunos tramos un poco más y en algunos un poco menos. “En los ’80 no había autoritarios en las encuestas –recuerda el titular del CEOP– pero sobre todo porque no se animaban a decírselo al encuestador. Nadie quería aparecer del lado de los que habían matado, secuestrado y hasta robado bebés. Pero después de esa primera época, los porcentajes se mantuvieron estables. Este año, dados los carteles y algunas actitudes que aparecieron, decidimos volver a incluir la pregunta.”
De acuerdo con los datos que surgen de los estudios con grupos, hay una franja que manifiesta incomodidad. Bacman lo describe así: “Están los que manifiestan cierta impotencia, buscando la forma de que no gane siempre ‘el populismo’, como lo denominan ellos. Entonces empiezan a hablar de que no puede ser que tenga tanto peso en una elección La Matanza o la provincia de Buenos Aires. Eso favorece a ‘los populistas’. En verdad, es la antesala de un pensamiento de voto calificado. En Estados Unidos justo acaba de ocurrir lo contrario. Se vio el peso de los estados más industriales y más poblados.
Barack Obama le ganó a Mitt Romney por muy poco, pero su preeminencia en esos estados más industriales y poblados, como California, Nueva York, Ohio, Illinois y La Florida hizo que la diferencia en electores fuera enorme. Los republicanos sólo hegemonizan un estado industrial de mucha población, Texas. Pero insisto con que hay una franja a la que le gustaría buscarle la vuelta para que no ganen ‘los populistas’”.
“Hay otro aspecto en el que se visualiza cierta incomodidad con el sistema democrático, y es la falta de un líder opositor –redondea Bacman–. También expresa cierta impotencia. En la encuesta sobre imágenes y situación electoral, justamente se refleja que nadie acaudilla a la oposición y eso provoca grados de desazón que derivan en ideas como la de cambiar el sistema electoral, voto calificado y otras.”
–¿Qué sucede en otros países?
–Hoy tiende a haber bastante conciencia democrática, por supuesto con diferencias entre unos países y otros. Quedaron en baja las ideas de dictaduras religiosas o del proletariado, hay una revalorización. Las movilizaciones hoy en Egipto tienen que ver con que se exige más democracia.
Es obvio que hay países con una gran tradición y que se dan el lujo de votar los días martes, que no sea feriado, por Internet, por correo. Y otros donde todo es más tenso, más desconfiado y con menos tradición. Insisto con el concepto de que en la Argentina están quienes querrían ganar las elecciones, no lo pueden hacer y entonces se recuestan en ideas que no tienen que ver con la ruptura democrática, pero con objeciones al sistema electoral. Es cierta frustración opositora, que puede ser fronteriza con posturas no democráticas.
El gobierno de Néstor Kirchner, de 2003 a 2007, es evaluado como el mejor desde la restauración democrática entre los que concluyeron su mandato (no fue considerada la actual presidenta). Fue elegido por el 40 por ciento de los entrevistados, en segundo lugar se ubicó el de Raúl Alfonsín con el 25 y ya muy atrás la administración de Carlos Menem. La peor evaluación fue para Fernando de la Rúa, señalado por apenas el dos por ciento.
Pero, además, el fallecido presidente santacruceño registra la mejor imagen entre los mandatarios de la democracia. Con 65 por ciento de imagen positiva supera por muy poco a Alfonsín, que es bien visto por el 61 por ciento. Resulta notoria la diferencia entre la buena imagen del líder radical y una menor evaluación positiva de su gestión.
En este terreno, también De la Rúa ostenta el peor número, 87 por ciento de imagen negativa. En situación también negativa de imagen están Eduardo Duhalde y Carlos Menem.
raulkollmann@hotmail.com
LA PRESIDENTA GANARIA SI LAS ELECCIONES FUERAN HOY
El “núcleo duro” de Cristina Fernández de Kirchner
Por Raúl Kollmann
Cristina Fernández de Kirchner se asienta hoy
en lo que los sociólogos llaman “un núcleo duro” del 37 por ciento de adherentes, que la respaldan a capa y espada.
Sobre esa base, se organizan todos los demás datos: CFK ganaría las elecciones porque ningún candidato opositor reúne semejante piso de respaldos más o menos consolidados y quedan muy lejos además con posturas muy discordantes entre ellos.
La imagen de la Presidenta –52 por ciento positiva– ha caído desde octubre, pero sigue teniendo preeminencia, sobre todo en los sectores de menores recursos.
El CEOP hizo un estudio puramente hipotético, ya que no habrá elecciones presidenciales el año próximo ni hubo una reforma constitucional que habilite la re-reelección. Por lo tanto, los comicios más próximos son legislativos y la intención de voto habrá que verla en relación con los candidatos que encabecen las listas que se presenten.
Sin embargo, preguntar por la tendencia de voto a presidente permite testear la temperatura política.
“Las cosas no han cambiado significativamente –sostiene Bacman–. La oposición suma un 45 por ciento de los votos, pero sigue muy dividida. La clave está en esa masa del 37 por ciento que apoya a CFK con absoluta solidez.”
Otros consultores coinciden con este análisis. Después de algunos cimbronazos, entre ellos el 8N, desde el punto de vista de la opinión pública, las cosas volvieron a cuadros parecidos a los de hace un año.
Entre los encuestadores existe un debate en este terreno. Hay algunos que sostienen que los respaldos de la Presidenta han pasado a disminuir nítidamente en la clase media y se hacen cada vez más fuertes en los sectores de menos recursos.
El estudio del CEOP no exhibe una fragmentación tan marcada, aunque puede verse que un 55 por ciento de los habitantes del Gran Buenos Aires opinan bien de ella, mientras que esa mirada positiva disminuye al 40 por ciento en Capital Federal.
Desde el punto de vista electoral, según el CEOP, la Presidenta les ganaría claramente a Mauricio Macri y a Hermes Binner por más de 20 puntos de diferencia.
Ese cuadro ya existía en octubre y fue el que llevó al jefe de gobierno porteño a bajarse de la elección de 2011, mientras que el líder del Frente Amplio Progresista consiguió un lejano segundo lugar.
Pero lo notorio es que ambas fuerzas, el PRO y el FAP, no parecen compatibles, de manera que no conforman una unidad que les permitiera ganar, incluso en un ballottage.
Por ahora, siguen muy lejos los candidatos del radicalismo y en situación aún peor están los referentes de lo que sería el peronismo disidente.
Una clave del análisis está en el cuadro sobre cercanía del gobierno nacional o la oposición.
En principio, se trata de una división en tercios, donde el tercio del oficialismo tiene la solidez del apoyo a una fuerza, mientras que el tercio de la oposición está dividido. En el medio están los indecisos, los que se moverán hacia un lado o el otro.
Macri aparece como el representante más nítido de la oposición. Es quien ha hecho el mayor esfuerzo para exhibirse como un referente que está en los antípodas del modelo y quien impulsaría políticas totalmente diferentes a las actuales.
Por ello, Binner aparece más diluido, lo mismo que Ricardo Alfonsín. Apenas un 10 por ciento cree que Hugo Moyano lo representa como dirigente de la oposición: parece obvio que allí pesa el hecho de que el camionero estuvo con el kirchnerismo hasta hace un año.
El cuadro de situación no se explicaría sin los siguientes ingredientes, de acuerdo con lo que señalan Bacman y otros consultores:
-No ha cambiado demasiado el cuadro económico. Pese a los pronósticos agoreros de numerosos especialistas y opositores, no hubo pérdidas significativas de empleo ni caídas notorias en la mayoría de los consumos.
- El ciudadano no tiene malas perspectivas respecto del año próximo. Los que creen que su situación va a empeorar son menos del 25 por ciento. Las expectativas siempre son claves.
- Esa forma de ver las cosas se realza teniendo en cuenta que se percibe una situación de crisis internacional, sobre todo muy visible en Europa y en dos países que los argentinos siguen de cerca: España e Italia.
- Existe una percepción extendida de que CFK es quien está en mejores condiciones de abordar incluso los problemas que producen los mayores reclamos: inseguridad (lejos lo más mencionado) y luego, en mucha menor medida, inflación, falta de trabajo, educación, justicia, corrupción.
Fuente:Pagina12

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