Alegatos por Sebastián Casado
Comenzaron en La Plata los alegatos ante el Tribunal Oral Nº 1 en el juicio oral por la apropiación de Sebastián José Casado Tasca, en el que son juzgadas dos imputadas, Nora Raquel Manacorda y Silvia Beatriz Molina, por los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de un menor de 10 años, y falsificación de documento público. Los jueces Carlos Rozanski, Pablo Jantus y Pablo Vega encabezaron el debate en el que expusieron la querella, el Ministerio Público Fiscal y finalmente las defensas. Casado Tasca fue el nieto 82 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo en 2006, cuando tenía 27 años. Había comenzado su búsqueda con las fotos publicadas en Internet.
Fuente:Pagina12
viernes, 7 de diciembre de 2012
Abuelas
pidió 16 años de prisión para la médica Raquel Manacorda y 13 para la
apropiadora Silvia Molina
(Foto: Emanuel Lovelli, Ana María Casado, Mario Frías Casado y Colleen Torre en la puerta del TOF 1 de La Plata minutos después de culminar el alegato).
“Nada excusa a Molina de no haber aportado nada a la justicia. Ni siquiera la situación de violencia a la que la sometía Capitolino. Molina es responsable junto con Capitolino y Manacorda de que Sebastián no hubiera conocido a su familia 22 años antes. Lo ocultó y retuvo durante 29 años, incluyó información falsa en distintos instrumentos públicos y usurpó su guarda, algo que alcanza todos los aspectos de la vida de Sebastián en aquella época”, afirmó el abogado de Abuelas Emanuel Lovelli.
(Foto: Emanuel Lovelli, Ana María Casado, Mario Frías Casado y Colleen Torre en la puerta del TOF 1 de La Plata minutos después de culminar el alegato).
“Nada excusa a Molina de no haber aportado nada a la justicia. Ni siquiera la situación de violencia a la que la sometía Capitolino. Molina es responsable junto con Capitolino y Manacorda de que Sebastián no hubiera conocido a su familia 22 años antes. Lo ocultó y retuvo durante 29 años, incluyó información falsa en distintos instrumentos públicos y usurpó su guarda, algo que alcanza todos los aspectos de la vida de Sebastián en aquella época”, afirmó el abogado de Abuelas Emanuel Lovelli.
El TOF 1,
integrado por Carlos Rozanski, Pablo Jantus y Pablo Vega, escuchó hoy el alegato
de la querella de nuestra Asociación en la causa por la apropiación de Sebastián
Casado Tasca, hijo de Adriana Leonor Tasca y Gaspar Casado, desaparecidos en
1977, en la cual se está juzgando a Molina y Manacorda.
“¿No hubo, cuando Molina se quedó sola, un
momento para contarle la verdad a Sebastián?”, se preguntó Lovelli. “Molina se
despertó todos los días siendo conciente de que a Sebastián lo buscaba su
familia verdadera desde 1984, lo siguió reteniendo y prefirió priorizar su
pseudomaternidad”. “La responsabilidad de contarle la verdad corrió por parte de
María José, la hermana de crianza, y Molina volvió a evadirse, una vez más. Está
claro que todos los avances que Sebastián logró respecto de su identidad los
consiguió estando solo y lejos de Molina”.
“No se
advierte ninguna acción tendiente a ayudarlo a que conozca su origen, Molina lo
ocultó de su familia a sabiendas de que Abuelas había iniciado una causa e
imputado a su esposo y a la médica Manacorda”. Por todo ello, la querella
solicitó 13 años de prisión efectiva para la mujer.
Para Raquel
Manacorda, la médica policial imputada por la falsificación de la partida de
nacimiento de Sebastián, la pena requerida por los abogados de nuestra
institución fue de 16 años, por ser “partícipe necesaria de su apropiación,
retención y ocultación hasta los 28 años del joven”, momento en que éste conoció
su origen gracias al resultado de las pericias genéticas efectuadas en el
Hospital Durand de la Ciudad de Buenos Aires.
“La propia
Silvia Molina le pidió a Ángel Capitolino que le consiguera un hijo, como ya lo
había hecho con su otra hija, María José. Llegaron hasta La Plata, Capitolino
dejó a Molina en una plaza y le trajo al rato a Sebastián, aún con el cordón
umbilical. La médica Raquel Manacorda puso al servicio de esta apropiación
‘cuanto menos su rúbrica’”, subrayó Lovelli. “Y después no hizo nada para
quebrar este estado antijurídico. No sólo le ocultó a Sebastián la verdad sino
que también le ocultó la información al Estado”.
“Desconocemos
las circunstancias del partos y los primeros pasos de Sebastián porque Molina no
aportó nada en su testimonio. El matrimonio tenía un supermercado con el
sugestivo nombre de ‘West Point’. Sosa, una testigo que trabajó sólo un año
allí, dijo que a Capitolino le decían ‘el capitán’ y que vio a Fonquiau al menos
cinco veces en el supermercado”.
¿Quién era
Ricardo Luis Fonquiau? Represor poder de mando y decisión en el centro
clandestino “La Cacha”, teniente 1ro, prestó servicio de 1976 a 1978, con total
certeza debió conocer a Adriana Tasca, detenida en ese período. En democracia se
recicló como dueño de una empresa de seguridad y hoy está prófugo.
Lovelli se
refirió a la indagatoria de Capitolino, inverosímil por donde se la mire, tomada
en una de las dos causas anteriores que desembocaron en el actual juicio: que él
y su mujer habían viajado de Capital Federal a La Plata, que Molina estaba
embarazada de nueves meses, que mientras tomaba una cerveza con un amigo ella
rompió bolsa y él le pidió al amigo que llamara una médica y justo ahí apareció
Manacorda (!).
“Pero en un
fallido”, argumentó Lovelli, “a Capitolino se le escapó que esto ocurrió en la
calle 54 nro. 22 entre 19 y 20, donde se emplazaba el Regimiento de Infantería
Mecanizada Nro. 7 del Ejército, a cargo de La Cacha, el lugar donde permaneció
detenida Adriana. Este regimiento tenía un sector de sanidad, por lo cual se
puede pensar que Sebastián nació allí. Otra nieta apropiada, Cugura Casado, cuya
partida fue firmada también por Manacorda y cuyo apropiador revistaba además en
inteligencia del Ejército, nació en La Cacha”.
“Manacorda, en
su testimonio, señaló que le tenía terror a Capitolino, ¡sin embargo le pidió
una cámara de fotos para ir a Bariloche!”, remarcó Lovelli, “consolidaron los
dos matrimonios una relación que quizá nació con el delito, pero fue
estrechándose”.
En 1991 se
separaron Molina y Capitolino y los chicos se quedaron con la apropiadora y
dejaron de verlo. En 1999, María José se enteró que no era hija biológica, la
“encaró” a Silvia Molina, ésta lo reconoció, y cuando María José le preguntó por
Sebastián, también.
Por entonces,
María José pensaba que podía ser hija de desaparecidos. No sabía cómo contarle a
Sebastián, que ni sospechaba que no era hijo biológico, la verdad. María José se
hizo el ADN y dio negativo, pero en esta instancia la Conadi la puso al tanto de
la causa por Sebastián.
Más tarde,
Molina le contó a Sebastián que no era su madre pero le dijo que lo había ido a
buscar “a un lugar de mujeres solteras”. Esto ocurrió entre 1999 y 2000. Pasaron
cinco años hasta que Sebastián se realizó el examen genético y recién ahí empezó
a interiorizarse sobre la causa de su apropiación. Pronto conocería la
declaración de Capitolino y se daría cuenta que había una posibilidad cierta de
ser hijo de desaparecidos.
En el funeral
de Capitolino, en 2005, Sebastián se encontró con Luz Miraldi, su actual
compañera e hija de un primo de Capitolino, a quien le contó que ya sabía que no
era hijo biológico, y ella, desde entonces, lo acompañó en la búsqueda y en la
reconstrucción de su historia e identidad. El 9 de febrero de 2006 Sebastián se
enteró del resultado del análisis de ADN.
Las causas
anteriores
Previo a esto,
Lovelli había detallado las dos instrucciones que se habían sustanciado sobre el
caso, para lo cual trazó una precisa cronología:
- 24 de octubre de 1984: Bruno Tasca
y Ángela Barilli denuncian en La Plata la apropiación del hijo de Adriana Tasca,
su hija desaparecida; en un principio se pensó que el nieto podía un niño que
finalmente se hizo los exámenes de histocompatibilidad que establecieron que no
era, y entonces la causa se archivó.
- Año 2001: la
causa se desarchiva en el marco de los Juicios de la Verdad en La
Plata.
- 7 de febrero de 2006: el Banco
Nacional de Datos Genéticos (BNDG) determina que Sebastián Capitolino es en
realidad el hijo de Adriana y Quinto Onofre Casado. La Cámara Federal remite los
autos al juzgado de origen, el Federal N° 1, que comenzó la instrucción que
condujo al actual juicio.
- 16 de marzo de 2006: Sebastián
pide que se declare a nulidad de su partida de nacimiento y ser inscripto con su
verdadera filiación.
- Mayo de 2006: el fiscal pide la
indagatoria a Ángel Capitolino, Silvia Molina y Raquel Manacorda.
- Noviembre de 2008: la querella de
Abuelas de Plaza de Mayo pide la revocación del sobreseimiento a Manacorda y
Molina; ya había fallecido Ángel Capitolino.
- Año 2009: el fiscal repite su
solicitud de que se indague a Molina por apropiación, retención y ocultamiento
de Sebastián.
- 13 de octubre de 2009: se declara
imprescriptible, por ser un delito de lesa humanidad, la apropiación de
Sebastián, y se ordena la detención de Manacorda y Molina.
- 28 de octubre de 2009:
procesamiento de ambas.
- Elevación a juicio oral y público
de la causa y pedido de detención del represor Fonquiau, quien ese mismo día se
fuga y hasta hoy sigue prófugo con pedido de captura internacional.
Los hechos probados
Hubo tiempo para un repaso por los
principales dichos de los testigos que prestaron declaración a lo largo del
debate oral, como Estela Murgier, quien relató cómo fueron “cayendo” todos los
compañeros de Quinto y Adriana, y como Ana Tasca, quien recordó el abrazo de
Quinto a su madre al despedirse en Mar del Plata y el de Sebastián con su
abuela, al ser restituido, dos abrazos iguales según ella.
Lovelli
reconstruyó los últimos meses de Adriana y Quinto; la vuelta de la pareja a La
Plata provenientes de Mar del Plata; las medidas de seguridad que tomaban por la
situación de persecución que ya se vivía en el país; el pedido de Adriana a
Estela Murgier para que sea la madrina de su hijo; el allanamiento en la casa de
la familia Casado en la ciudad de Azul; el testimonio conmovedor de Tito, uno de
los hermanos de Quinto, quien narró los esfuerzos de las dos familias por
encontrar a “los chicos” (como les decían a Adriana y Quinto) a poco de que
fueran secuestrados, y la incertidumbre de la desaparición.
El letrado de
Abuelas también se refirió al testimonio de Patricia Pérez Catán, quien estuvo
detenida en La Cacha y conocía a Adriana de Mar del Plata, que además pasó por
la Comisaría 8va. (el mismo recorrido que Adriana), y que rememoró en su momento
a las dos enfermeras, Arce y Fornida, cautivas ambas como ella, que le contaron
que habían estado con Adriana, que el embarazo continuaba y que les pedía que
buscaran al niño o niña para fines de marzo o principios de abril de
1978.
Ésta fue la
noticia que le llegó a la familia Tasca a través de la familia Pérez Catán, cuya
hija recuperó la libertad, no así las dos enfermeras que todavía hoy siguen
desaparecidas. A los Casado, la noticia del secuestro de Quinto les llegó por
Silvia Gardela, una ex detenida. Los Casado y los Tasca comenzaron la búsqueda
como miles de familias: instituciones, hábeas corpus, iglesias, casas
cuna.
Durante el
alegato los abogados de Abuelas recuperaron pasajes de los testimonios de Ana
Tasca y de Tito Onofre Casado, éste último marcado por el recuerdo de su hermano
Toto, el primero que empezó la búsqueda en su familia y que lamentablemente se
suicidó hace más de 20 años. La “posta” de Toto la tomaría luego su hermana
Josefina, “Cotita”, quien también dio testimonio, y los primos de Sebastián,
Mario Frías entre ellos, querellante en este juicio además. La precisa
tipificación legal de los hechos y el concurso de los delitos corrió por cuenta
de Colleen Torre, la otra abogada a cargo de la querella de
Abuelas.
Resta la
esperanza de que la sentencia que dicte el tribunal sea capaz de revertir los
terribles y angustiantes efectos de la apropiación sobre la víctima directa,
Sebastián, y sobre su familia, su única familia, la que lo buscó casi 30 años
con la verdad y el amor como únicas banderas.
Fuente:JuicioporlaapropiacióndeSebastiánCasadoTasca
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