22 de diciembre de 2012

TUCUMÁN: Valioso testimonio para esclarecer la represion en los centros clandestinos.

Valioso testimonio para esclarecer los hechos
21/12/2012
Causa Jefatura II - Arsenales II

Con el reconocimiento de los nombres de muchas de las tantas víctimas vistas en los campos de concentración que funcionaron en la Jefatura de Policía, en el ex ingenio Nueva Baviera y en el Arsenal “Miguel de Azcuénaga”, citadas por el Fiscal, Leopoldo Peralta Palma, se inició la declaración prestada por el testigo-víctima Juan Martín Martín, en la sesión matutina de este viernes 21 de diciembre, la última de este año 2012.

Por Vicente Guzzi
Una sesión citada para las 9 de la mañana, pero que comenzó recién a las 11.20, tras la resolución por los miembros del Tribunal Oral federal (T.O.F.) de diferendos planteados por los defensores de los imputados, en la jornada anterior.
    Martín reconoció haber visto en la Jefatura a los estudiantes Víctor Moreira, Antonio Domingo Paz, de Los Ralos, a Berta Soldati, y al alumno de la Universidad Tecnológica Juan Carlos Bustamante (no estaba seguro si lo había visto allí, o en el Arsenal); a un muchacho de apellido Díaz (esposo de Susana Macor), y a los trabajadores o militantes políticos Alicia Burdisso, Juan Carlos Andrada, a José “Tucho” Almerico, a un joven de apellido Corroto, y a María Teresa Sánchez De la Vega (vista por otra víctima, Aída Villegas).
    En el Arsenal, por otra parte, vio a José “Tucho” Almerico, a Germán y Anabel Cantos, a los estudiantes “Lucho” Falú, Hernán Eugenio González y Raúl Alberto Vaca Rubio, a Leandro Fote (lo vio también en Nueva Baviera), a un  padre y su hijo de apellido Argañaraz, a un  médico de Aguilares de apellido Augier, a Julio César Campopiano, y al empleado bancario Medina Gutiérrez y su esposa.
Del CCD “Jefatura”
    El testigo recordó que al desarmar las instalaciones del Servicio de Informaciones Confidenciales (S.I.C.), toda la papelería allí archivada pasó al Departamento de Informaciones policial (D2). Pero además recordó que hubo dos mujeres entre la custodia en los calabozos de la Jefatura. Una de ellas llamada “Mary”, de la que no recordaba el apellido. La otra era la esposa de un oficial del S.I.C. de apellido Chaile.
    Pero también recordó como integrantes de la “patota” de este organismo, cuyo titular era el “Tuerto” Albornoz, a unos cuantos policías citados ya en otras declaraciones, y entre ellos a Juan Alberto Abraham, María Luisa Acosta de Barraza, Hugo Javier Figueroa, Pedro Joaquín Pasteris, Rolando Reyes Quintana y Antonio Esteban Vercellone.
    Respecto del S.I.C., Martín destacó que la policía provincial, aunque en particular este organismo (con jurisdicción en toda la provincia), integrado por un grupo “especial” de inteligencia, tuvo un rol destacado en la “masificación de la represión”, que se dio en todos los niveles de las diferentes organizaciones sociales, políticas, sindicales y estudiantiles. Conducido por un supervisor militar específico, el S.I.C. tuvo a su cargo la información, secuestro, identificación, tortura y en muchos casos la ejecución de militantes. Y “el objetivo” de este “circuito perverso” era “hacerle perder la identidad, aniquilar, romper, destruir a la víctima, para obtener información que permitiera nuevos secuestros y la captura de otras víctimas”. “El valor de la vida y la dignidad humana se acababan con el secuestro de una persona”, destacó.
    En Jefatura, recordó el declarante, había una sala central con alrededor de 30 personas, un calabozo común  que contenía de 25 a 30 personas en total hacinamiento, y unos 10 o 15 calabozos individuales. Había además otro calabozo grande, casi siempre vacío, en el que él estuvo alojado un tiempo.
    Respecto de empresarios o civiles cómplices en la represión política, Martín citó a “un sector del personal del ingenio Fronterita, ligado al grupo de tareas del ex ingenio Nueva Baviera, y a la sección Recursos Humanos de la empresa Scania, que pasaba información sobre actividades sindicales al S.I.C.
Del C.C.D. “Nueva Baviera
    “Se trataba de una importante base militar en la que funcionaba un centro de operaciones, desde el que salían y entraban permanentemente camiones, jeeps, automóviles, camionetas y helicópteros, y en el que se concentraba a las víctimas en un gran salón (en el que casi siempre había unos 10 detenidos, aunque algunas veces llegó a tener alrededor de 40) que contaba con dos “laboratorios” con mesadas grandes de mármol en las que se torturaba. “En este caso no se trataba de un campo de concentración estable, sino sólo de paso”.
    El jefe de este campo era el teniente coronel Arrechea, y el segundo jefe, el mayor Neme. Pero además había un teniente Valdivieso que participaba en traslados de víctimas. Este C.C.D. estaba a cargo del ejército, y tenía jurisdicción sobre otras bases ubicadas en Lules, Bella Vista y Monteros. El grupo operativo, aparentemente, sólo tenía a su cargo la custodia de los detenidos.
Del C.C.D. “Arsenal”
    Recordó Martín su traslado en un auto de Gendarmería, desde la base de Monteros al Arsenal Miguel de Azcuénaga, institución cuya custodia estaba a cargo de gendarmes que de noche, “por diversión o por bronca” golpeaban o agarraban a patadas a los detenidos, “sólo a algunos, o a todos”. Y había una guardia nocturna que hacía cantar a las víctimas, y otra que las hacía rezar. “Den gracias a Dios porque por un día más están vivos”, solía repetir el que comandaba este grupo místico.
    En estas instalaciones había un pabellón con una capacidad para 15 o 20 personas, en el que llegó a haber hasta 40. Y estaba siempre lleno, aunque había mucha movilidad porque permanentemente faltaba gente de la que nada se sabía nunca más. Allí, Martín reconoció a un capitán Mur, oficial del batallón 142, al que había conocido en Nueva Baviera.
Otros aspectos de un calvario
    Al rememorar su declaración ante la CADHU, en España, Martín refirió las amenazas proferidas a su familia por el policía Héctor Domingo Calderón, ex miembro del grupo de tareas de Nueva Baviera y luego de la patota del S.I.C.. Relató también las cartas con amenazas recibidas por él mismo, muchas de ellas anónimas, y otras entre las que se contaba la que le envió David Flores, del S.I.C., y otra, firmada por un tal “cordobés”, que supone Martín habría sido De Cándido.
    Finalmente, y al ser consultado sobre una declaración suya del año 1985 ante el CELS, de la que participaron representantes de la Comisión Bicameral de Tucumán, y en la que mencionó nombres de personas vistas en la Jefatura, recordó a un número importante de ellas, y en particular a Adriana Mitrovich (cuyos restos fueron recientemente identificados), a su esposo de apellido Torres Correa, a los miembros de la familia Rondoletto, todos desaparecidos. Esta familia era propietaria de un automóvil Ami 8 rojo que les fue robado por los secuestradores y entregado tiempo después como regalo por el “Tuerto” Albornoz a un sargento por “su buen comportamiento”. Y recordó al comisario Wenceslao Quinteros, asesinado por  filtrar información policial.

Testimonio de Martín causó indignación en imputados
21/12/2012
Causa Jefatura II - Arsenales II
El testimonio de Juan Martín acaparó la jornada completa, se hizo mediante el sistema de teleconferencia. Luego de innumerables preguntas de la defensa sobre cuestiones que el testigo las repitió hasta el cansancio finalizó la ronda de testigos de la jornada. El imputado Dé Cándido, leyó un escrito asegurando que Martín era integrante de los grupos de tarea


El testigo de Juan Martín acaparó la jornada completa, se hizo mediante el sistema de teleconferencia. Luego de innumerables preguntas de la defensa sobre cuestiones que el testigo las repitió hasta el cansancio finalizó la ronda de testigos de la jornada. Lo curioso fue que alrededor de las 19 cuando no había mucho más que decir, el imputado De Cándido, condenado en la Causa Jefatura I, leyó un escrito asegurando que Martín era integrante de los grupos de tarea. Dijo que nunca fue detenido, que mató y torturó compañeros y que actuaba con total impunidad.
Expresó que trabaja junto a González Naya y Arrechea, muerto el primero, prófugo el otro. Proyectiles contra el testigo, que no presenció el intento de los represores de que quede imputado. El arsenal vino después de que la fiscalía y querella se pronunciaran respecto a que los imputados no pueden preguntar a los testigos, sino mediante sus abogados. El TOF decidió dejar libre al testigo. 
“Vino a darme las condolencias”, dijo De Cándido. Similarmente se pronunció el imputado Neme. 
Sobre estas declaraciones, la abogada querellante, Julia Vitar dijo que al igual que pasó con el testigo Clemente, “la defensa tiene como estrategia acusar al testigo de cosas atroces que ellos cometieron, desacreditándolos por el hecho de afirmar que traicionó sus ideales y valores. Sin embargo el testimonio de Martín es contundente como desde hace 30 años”.
Respecto a la audiencia,  opinó que fue “una jornada importante debido al testimonio de Juan Martín, no solo por el aporte de pruebas, sino porque puede contar en la justicia lo que le pasó, de la mano de un juicio constitucional”. 
Y agregó que “la importancia es saber qué paso en el Arsenal, uno de los centros de detención y exterminio más grande del NOA”.  
Sebastián Ganzburg      
FuentedeOrigen:TucumanHoy

"En el Arsenal, los guardias nos hacían rezar"
El testigo Juan Martín Martín relató parte de su paso por los CCD y mencionó a una veintena de desaparecidos que estuvieron en cautiverio.

Respondió que a algunos los había vistoo que había hablado con ellos. Que escuchó a los captores y a prisioneros mencionar los nombres de otros. Aunque también hubo víctimas que había nombrado en declaraciones anteriores a las que ahora no recordaba. Juan Martín Martín aportó ayer nuevamente a una causa por crímenes de lesa humanidad nombres de desaparecidos que pasaron por algunos de los Centros Clandestinos de Detención (CCD), que funcionaron en la provincia. En particular, los dos escenarios en donde se habrían cometido los delitos que se juzgarán en la megacausa: Arsenales y Jefatura. Martín Martín expresó haber sido detenido en 1976 y liberado dos años después. 
Según su relato, estuvo en el ex ingenio Nueva Baviera, el ex Arsenal, la comisaría de Monteros, la ciudad universitaria de San Javier y Jefatura. En esta última dependencia policial, habría sido tomado como prisionero-colaborador. Le ordenaban -dijo- tareas de limpieza, de reparto de comida en los calabozos y administrativas. Entre las víctimas, por ejemplo, precisó haber visto malherido en la Jefatura al militante salteño Enrique Campos y a quien afirmó que dejaron morir en su calabozo porque se resistió a aportar datos. Además, en Nueva Baviera y en el Arsenal, dijo que pudo cruzarse con Fortunato Fote, el miembro del ERP que continúa desaparecido. También se refirió a Luis Falú, quien habría estado en la dependencia militar. "Lo conocí mucho, hablé con él porque estaba en el compartimento al frente mío", relató. Nombró al menos a una veintena de desaparecidos más durante casi cinco horas. 

Por otro lado, por su experiencia, caracterizó algunos de los CCD. Calificó a Nueva Baviera como "una base militar" en la que los capturados permanecían poco tiempo. Esta afirmación avalaría las descripciones efectuadas por la Fiscalía, que consideraban a comisarías y a CCD pequeños como primeros escalones dentro del circuito represivo. El paso siguiente era el traslado a otros "campos de concentración", tal como los llamó el testigo. Ocurre que en el Arsenal, por ejemplo, vio a algunas personas con las que antes habría coincidido en otros lugares de cautiverio. Identificó como jefes en el ex ingenio al teniente Antonio Arrechea y al mayor Augusto Neme, imputado en la causa. Allí también dijo haber visto al acusado Ariel Valdiviezo

Mientras, comentó las condiciones de vida en el Arsenal. "Había guardias que nos obligaban a rezar, para que demos gracias por un día más de vida y, otros, nos hacían cantar", lamentó. En la Jefatura pudo conocer cómo funcionaba el SIC (Servicio de Informaciones Confidenciales), una especie de D2 paralelo. "Era un grupo especial, para secuestrar e interrogar. Tenía un supervisor militar", agregó. Como jefe de esa estructura no formal indicó a Roberto Albornoz. Mientras que, como miembros, identificó a los imputados Juan AbrahamMaría AcostaHugo Figueroa,Pedro Pasteris, Rolando Reyes y Antonio Vercellone.
234 CRÍMENES POR RESOLVER  (los nombres de las víctimas- y casos- aparecerán a diario por grupos en el orden en el que figuran en los expedientes judiciales)
Antonio Domingo Paz (desaparecido) 
Estudiante de Ciencias Económicas, fue secuestrado de su domicilio en Los Ralos, en octubre del '76. Fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía, donde fue torturado. Habría sido ejecutado. 

Luis Eduardo Falu (desaparecido)
Estudiante de la UNT y empleado estatal, fue secuestrado en septiembre del '76. Fue llevado al CCD del Arsenal. Fue torturado. Su fusilamiento habría sido ordenado por Antonio Bussi.

Alberto Augier (secuestrado)
Era médico y director del Colegio Nacional de Aguilares. Lo secuestraron en octubre del '76. Sufrió cruentas torturas. Atendió a los cautivos. Fue liberado en abril del '77 en Concepción.

Wenceslao Quinteros (desaparecido) 
El ex comisario fue secuestrado en julio del '77. Testigos dijeron que fue capturado por orden de Roberto Albornoz, quien tenía "cuentas pendientes" con él. Habría estado en la Jefatura. 

María Isabel Jiménez (desaparecida) 
Ingeniera y docente, fue decana de la UTN. En mayo del '77 fue secuestrada por personas armadas. Su casa fue saqueada. Fue llevada a la Jefatura y luego, al Arsenal. Habría estado embarazada. 

Manuel Tártalo (desaparecido) 
Obrero del Ingenio San Juan, fue detenido en 1975 por primera vez. Estuvo en la Jefatura y "La Escuelita". Luego, en el '76 fue apresado. En la Jefatura fue torturado y continúa desaparecido.
Homenaje
La última audiencia del año de la megacausa "Arsenales II- Jefatura II" terminó con una manifestación en homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado. En particular, de tres desaparecidos cuyos restos fueron identificados durante este año. Se trata de Adriana Mitrovich, Horacio Ferreyra y Antonia Romano. Los dos primeros fueron hallados en una fosa clandestina en el cementerio de Tacanas y la tercera, en el Pozo de Vargas. Los tres fueron vistos en CCD. El homenaje fue protagonizado por organismos de Derechos Humanos, por la JP "El Kadri" y por un sector de la CTA.

Al Consejo de la Magistratura

Un episodio inesperado con uno de los imputados había demorado la audiencia del jueves. Llamativamente, ayer se repitió. El Juzgado Federal de Lomas de Zamora trasladó en dos ocasiones al imputado Ramón Ojeda Fuentes sin comunicárselo al Tribunal Oral Federal (TOF) local. El acusado había sido retirado en horarios que coincidían con el desarrollo de las audiencias, por lo que en ambos días hubo demoras como consecuencia. El jueves, había sido llevado a una dependencia judicial para efectuar un trámite. Mientras que ayer, fue trasladado al cuerpo médico forense de la Corte, por un recurso de habeas corpus. El secretario del TOF, Mariano García Zavalía, adelantó que el Tribunal informará al Consejo de la Magistratura sobre el accionar del Juzgado bonaerense para evitar posibles obstáculos en las audiencias de 2013. Ojeda Fuentes está a disposición de los jueces locales y debe estar al tanto de todo lo que ocurra con él.

FuentedeOrigen: La Gaceta
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