Comparto la denuncia que realicé y detallo en el resumen que sigue.
Revela otro aspecto de la política represiva del gobierno de De la
Sota:
CONTRA EL ABUSO DE AUTORIDAD Y LA DISCRIMINACIÓN
El viernes 8 de marzo presenté ante el Tribunal de Conducta del
Personal Policial y Penitenciario una denuncia contra el señor Rubén
Ochoa, Director de la cárcel de San Martín, por abuso en el ejercicio
de sus funciones y agravio hacia mi persona.
Con autorización de las autoridades visité a una persona privada de su
libertad que cumple condena en esa cárcel. Pero luego el Director
Ochoa interrogó a esta persona, en términos intimidatorios para el
preso y discriminatorios hacia mi persona: “¿Por qué vino ese zurdo a
verte?”.
Afirmé en mi denuncia que el carácter de la pregunta revelaría en lo
inmediato una forma de amedrentamiento hacia la persona privada de la
libertad, al calificar en forma arbitraria el tipo de visita por él
solicitada. “Y con ello agravar su precaria situación, en momentos en
que se encontraba ‘cumpliendo la huelga de hambre’, obstaculizando las
gestiones que el afectado viene realizando para modificar sus
condiciones del cumplimiento de la pena.”
Lo expresado por el Director Ochoa es muy grave porque revela
concepciones semejantes a las que alentaron el terrorismo de estado,
causando graves violaciones a los derechos humanos. Si fuese una
expresión individual merecería la más severa sanción en virtud del
importante cargo que ocupa en la política penitenciaria del gobierno
provincial, al estar bajo su responsabilidad directa el cuidado y la
seguridad de personas privadas de su libertad.
El despectivo rótulo de “zurdo” criminaliza una tarea humanitaria con
las personas privadas de su libertad, que debería ser asumida por el
conjunto social y elevada a política de estado. Además resulta
personalmente ofensiva e injuriante, ya que como es público y notorio
he padecido persecución durante los años de la dictadura militar, a
raíz de mi militancia política que era caracterizada por los ideólogos
del terrorismo de estado y sus servicios de inteligencia en forma
similar a la expresión política utilizada por el Director Rubén Ochoa.
El calificativo de “zurdo” antes y ahora, además de revelar la
condición ideológica de quien lo pronuncia, manifiesta el desprecio
propio del discriminador y expone una conducta autoritaria y
antidemocrática. Nadie medianamente informado desconoce que en tiempos
dictatoriales ello bastaba para ser secuestrado, torturado y
asesinado, como se ha revelado en los juicios por delitos de lesa
humanidad. Y en muchos casos los registros y fichajes de las víctimas
provenían de períodos democráticos, donde se recurría a ese tipo de
apelativos para apuntalar la persecución política.
La reiteración de ese lenguaje en esta época de vigencia democrática
constituye una velada amenaza hacia mi persona, con consecuencias
preocupantes en un futuro que anhelamos nunca más se repita. Pero
además pretende anular, coartar y descalificar una legítima y
necesaria tarea de solidaridad desde la perspectiva de los derechos
humanos para con las personas privadas hoy de su libertad.
Al solicitar las medidas disciplinarias que correspondan, también
requerí que se impidan represalias con la persona privada de su
libertad, que además ha puesto en conocimiento del Fiscal de Turno Dr.
Matheu lo aquí relatado y sus propios reclamos.
Córdoba, 9 de marzo de 2013
Luis Miguel Baronetto
DNI 5.075.358
Revela otro aspecto de la política represiva del gobierno de De la
Sota:
CONTRA EL ABUSO DE AUTORIDAD Y LA DISCRIMINACIÓN
El viernes 8 de marzo presenté ante el Tribunal de Conducta del
Personal Policial y Penitenciario una denuncia contra el señor Rubén
Ochoa, Director de la cárcel de San Martín, por abuso en el ejercicio
de sus funciones y agravio hacia mi persona.
Con autorización de las autoridades visité a una persona privada de su
libertad que cumple condena en esa cárcel. Pero luego el Director
Ochoa interrogó a esta persona, en términos intimidatorios para el
preso y discriminatorios hacia mi persona: “¿Por qué vino ese zurdo a
verte?”.
Afirmé en mi denuncia que el carácter de la pregunta revelaría en lo
inmediato una forma de amedrentamiento hacia la persona privada de la
libertad, al calificar en forma arbitraria el tipo de visita por él
solicitada. “Y con ello agravar su precaria situación, en momentos en
que se encontraba ‘cumpliendo la huelga de hambre’, obstaculizando las
gestiones que el afectado viene realizando para modificar sus
condiciones del cumplimiento de la pena.”
Lo expresado por el Director Ochoa es muy grave porque revela
concepciones semejantes a las que alentaron el terrorismo de estado,
causando graves violaciones a los derechos humanos. Si fuese una
expresión individual merecería la más severa sanción en virtud del
importante cargo que ocupa en la política penitenciaria del gobierno
provincial, al estar bajo su responsabilidad directa el cuidado y la
seguridad de personas privadas de su libertad.
El despectivo rótulo de “zurdo” criminaliza una tarea humanitaria con
las personas privadas de su libertad, que debería ser asumida por el
conjunto social y elevada a política de estado. Además resulta
personalmente ofensiva e injuriante, ya que como es público y notorio
he padecido persecución durante los años de la dictadura militar, a
raíz de mi militancia política que era caracterizada por los ideólogos
del terrorismo de estado y sus servicios de inteligencia en forma
similar a la expresión política utilizada por el Director Rubén Ochoa.
El calificativo de “zurdo” antes y ahora, además de revelar la
condición ideológica de quien lo pronuncia, manifiesta el desprecio
propio del discriminador y expone una conducta autoritaria y
antidemocrática. Nadie medianamente informado desconoce que en tiempos
dictatoriales ello bastaba para ser secuestrado, torturado y
asesinado, como se ha revelado en los juicios por delitos de lesa
humanidad. Y en muchos casos los registros y fichajes de las víctimas
provenían de períodos democráticos, donde se recurría a ese tipo de
apelativos para apuntalar la persecución política.
La reiteración de ese lenguaje en esta época de vigencia democrática
constituye una velada amenaza hacia mi persona, con consecuencias
preocupantes en un futuro que anhelamos nunca más se repita. Pero
además pretende anular, coartar y descalificar una legítima y
necesaria tarea de solidaridad desde la perspectiva de los derechos
humanos para con las personas privadas hoy de su libertad.
Al solicitar las medidas disciplinarias que correspondan, también
requerí que se impidan represalias con la persona privada de su
libertad, que además ha puesto en conocimiento del Fiscal de Turno Dr.
Matheu lo aquí relatado y sus propios reclamos.
Córdoba, 9 de marzo de 2013
Luis Miguel Baronetto
DNI 5.075.358
Envío:AexPPCdba.
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