7 de marzo de 2013

CÓRDOBA: MEGACAUSA LA PERLA: Una carta escrita por Menéndez compromete a un ex funcionario de EPEC .

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Juicio La Perla
Una carta escrita por Menéndez compromete a un ex funcionario de EPEC 
Lo reveló Silvia Di Toffino, hija del dirigente del sindicato de Luz y Fuerza, Tomás Di Toffino, secuestrado y asesinado en el campo de concentración La Perla. En la misiva escrita de puño y letra dirigida al ministro de gobierno de facto de la provincia, un tal coronel Joan, aclara que José Luis Palazzo, funcionario de alto rango de la Epec, no profesa ideas de izquierda y que “desactivó y desplazó a los seguidores nada menos que de Tosco”. El fiscal Trotta investigará sobre esta prueba aportada.
Por Katy García 
Durante la audiencia por la mega causa La Perla realizada este miércoles en los Tribunales Federales declararon los militantes de la agrupación HIJOS, Silvia Di Toffino, Marcelo Yornet y Alejandro Rossi. También lo hizo Pabla Amaranto de Chabrol, madre de dos detenidos desaparecidos.

Una prueba nueva apareció durante el debate y será investigada. Se trata de una carta escrita por el jerarca Menéndez en la que defiende el trabajo realizado por José Luis Palazzo “acusado de tener simpatías izquierdistas”. El represor certifica que “no solo el doctor no tiene simpatías ideológicas izquierdistas, sino que ha sido un luchador frontal contra los elementos comunistas que en su oportunidad infestaron nuestra provincia, en particular la Empresa de Energía de Córdoba. Allí en Epec desactivó y desplazó a los seguidores nada menos que de Tosco”.

Cabe destacar que el mencionado habría sido gerente de personal de la Epec cuando Di Toffino fue secuestrado. El fiscal Trotta tomó cartas en el asunto y se encargará de darle curso ante la fiscalía de turno para establecer esa relación.

La hija mayor del dirigente reconstruyó la historia de su padre, Tomás Carmen Di Toffino, dirigente del sindicato de Luz y Fuerza, secuestrado por un grupo de operaciones cuando salía de trabajar de la Empresa Provincial de Energía Eléctrica (EPEC), el 30 de noviembre de 1976. “Mi padre era un dirigente muy reconocido en el ámbito sindical, social y político, de la década del ‘70”, afirmó la testigo que en ese entonces tenía 8 años.

Lo atraparon en la esquina de Sucre y La Tablada en pleno día. De ahí fue llevado a La Perla donde fue torturado y a los tres meses fusilado, durante los llamados “carnavales del 77”. La familia se fue enterando que “fue colocado en la cuadra, hacia el final del lado izquierdo derecho, entre tabiques, ahí lo tuvieron unos días maniatado, golpeado, sin asistencia médica, sin comida, porque esa era la forma de bienvenida que tenían los secuestrados”, expresó la testigo.

La empresa que estaba informada lejos de preocuparse “al mes siguiente del secuestro fue intimado mediante una nota a presentarse a trabajar. Y cuatro meses después, fue cesanteado”.

La testigo describió la trayectoria sindical de su padre que comenzó a los 18 años cuando ingresó a trabajar, fue delegado, paritario y se unió al grupo de Agustín Tosco. “Mi padre creció y luchó a su lado”, afirmó. Contextualizó los hechos históricos que ocurrían en el mundo y en Latinoamérica y especialmente en el país. “El gremio de Luz y Fuerza fue clave en las primeras luchas frente a la dictadura de Onganía”, recordó. En ese sentido comentó que fueron encarcelados y sometidos a un tribunal militar.

“Después del Navarrazo, en el 74, el sindicato es intervenido por orden de Lacabanne y su comisario estrella García Rey. A partir de ahí, mi padre por una cuestión de seguridad no vive más en mi casa”, le explicó al Tribunal.

Contó que ese hecho influyó en la vida familiar y destacó la fortaleza de su madre también trabajadora de EPEC y militante del sindicato. Lamentó la persecución ejercida desde el estado contra el gremio y recordó eventos claves como la voladura de la casa de Felipe Alberti y la muerte de Tosco, ocurrida el 5 de noviembre del 1975. Su padre, secretario adjunto, asumió la conducción del gremio. “Si el septiembre negro del ‘74 nos había cambiado, a partir del 24 de marzo fue terrible, porque no solo desapareció mi padre sino también conocidos y amigos”, expresó.

Que lo sepa el mundo 
Cuando en enero del 1976, Alberto Caffarati de Luz y Fuerza, fue secuestrado por el Comando Libertadores de América, su padre encaró la búsqueda caminando pasillos por diferentes lugares. “Ese fue el camino que terminó haciendo mi madre a partir del 30 de noviembre del 76”, refirió. Así, encaró un largo peregrinaje para encontrar respuestas del tipo: “Seguro que se fue con otra. No lo busque más”, generalmente dadas por la policía.

“Mi mamá, una persona muy fuerte, siguió yendo a trabajar, al centro de cómputos, pero todos los días al grito de Señora Di Toffino la hacían vaciar la cartera en el reloj donde marcaba el ingreso y la revisaban. Nunca más pudo ascender, quedó como en un freezer, no la hablaban, mucha gente en los pasillos de Epec le corría la cabeza para no saludarla, como si estuviera infectada”, relató.

“Si yo estoy acá sentada, señor presidente, es por la madre que tuve. Nos criaron con amor, sin venganza”, aseveró. “Somos distintos a ellos. Ellos odian, nosotros amamos. Ellos aman la muerte, nosotros amamos la vida. Ellos están acá y tienen una oportunidad que no les dieron a sus víctimas. Allá en La Perla no había un juez que escuchara, un secretario que escribiera, un médico que los atendiera”, dijo aludiendo a los imputados.

Por testimonios de sobrevivientes supieron que en el campo de concentración les daba ánimo a los compañeros y les decía que “el que quede vivo debe gritarlo al mundo”. Contó varias anécdotas que lo pintan como un hombre que enfrentaba el día a día en ese infierno con entereza y pequeños “actos de amor” como hacer un tablero de ajedrez con migas de pan.

Un modelo para pocos 
La testigo destacó que la clase trabajadora sufrió “un ataque sistemático” para imponer un modelo de país que “dejó excluidos a millones de argentinos mientras los “socios de un matrimonio del horror” se enriquecieron. “El 24 de marzo del ‘76 uno de los primeros decretos que firma el dictador Videla tiene que ver con los derechos de los trabajadores. En ese decreto se prohíbe hacer huelga, juntarse más de tres (personas), etc.”, consideró.

“La mayoría de los desaparecidos fueron trabajadores. Secuestros de comisiones internas de fábricas, consejos directivos”, subrayó y cuestionó a esos sectores cómplices. En esa línea nombró “a la Unión Industrial Argentina, a la Iglesia Católica y el silencio de la Justicia argentina, que es terrible señor presidente”.

A través del dirigente Taurino Atencio, que estaba exiliado, recibieron la noticia de que había sido asesinado en La Perla. Luego se enteraron que fue fusilado junto a Juana Avendaño de Gómez y Graciela González de Yensen. “Cuando mi padre se fue despidiendo en la cuadra, me contó Tita Buitrago –también secuestrada-que se acercó y le dijo: Vieja, ¿está bien mi camisa? (…) Así era mi padre. Yendo al patíbulo, pero con dignidad. Eso es terrible, pero es de una dignidad humana que ellos no tienen”, señaló.

Marcelo Yornet: “Un gesto de dignidad” 
Roberto Julio Yornet, fue secuestrado el 23 de julio de 1976. Su hijo Marcelo narró lo ocurrido tras años de investigación. Contó ante el Tribunal que su padre había acordado una reunión con Eduardo Requena, dirigente de la Ctera. Quedaron en juntarse en el bar Miracles, en el centro. El primero en llegar fue Requena. Allí lo esperaban cuatro individuos que aparentaban ser clientes y apenas ingresó lo maniataron.

Según declaraciones del dueño del bar, el señor Garro, Yornet sorprendido por la escena ingresó y lo capturaron. En ese lugar iban a reunirse un grupo de militantes de la Coordinadora Gremios en lucha, organización a la que no pertenecía, pero que de acuerdo a la situación que e estaba viviendo acordaron con Requena confeccionar una lista de detenidos que permanecían desaparecidos.

Militaba en las Fuerzas Armadas de la Liberación (FAL) y en el Sindicato de Empleados Públicos (SEP). Trabajaba en la dirección de Comercio e Industria en el área de control de precios. De esa oficina, varios empleados ya habían sido secuestrados o muertos. Por caso, el Contador Varas había sido asesinado junto a Atilio López en 1974. Allí también trabajaba otro delegado del SEP, Estalislao Ochoa, secuestrado y asesinado, cuya hija declaró ayer.

El militante de HIJOS contó que su madre embarazada, de ocho meses junto a los abuelos iniciaron la búsqueda, al igual que cientos de familiares víctimas de la dictadura. Golpearon las puertas de la Iglesia católica porque eran una familia muy creyente. “Primatesta comía en la casa de mis abuelos”, atestiguó. También recurrieron a altos jefes militares miembros de la familia.

Su padre había ingresado al seminario de Villa María. Cuando terminó el secundario, se trasladó a Córdoba y militó junto al Padre Mariani en barrios y villas.

En un momento dado Marcelo expresó que “estaría bueno que quienes sepan qué pasó tuvieran un gesto digno y devolverles los huesos”. “Sería un gesto patriótico”, deslizó. El testigo que hoy tiene 38 años y pudo procesar su historia afirmó que el genocidio se produjo por cuestiones político económicas, para mantener el perfil agroexportador y rentístico financiero diseñado por Martínez de Hoz y completado Domingo Cavallo. “Fue muy desgarrador siendo chico crecer encerrados en la casa de mis abuelos, mi vieja estaba en un exilio interno, crecimos sin salir. Yo pensaba que era algo que nos había pasado a nosotros y fue muy fuerte comprender con los años la magnitud de la tragedia”. Tenía dos años cuando le arrebataron a su padre.

Los hermanos Chabrol
La primera en declarar fue Pabla Amaranto de Chabrol (86) quien relató que el día en que secuestraron a sus dos hijos Oscar Domingo Chabrol (19) y Juan José Chabrol (17) habían ido a entregar sándwiches porque se dedicaban a ese rubro. Reconoció una fotografía que obra en el expediente y dijo que se trataba de (José Miguel)Kelo Ferrero. Contó que a su marido también lo tuvieron cautivo un mes en el campo de la Ribera. Y que otro de sus hijos, Eduardo, estaba preso. Toda esta situación generó miedo en la familia y se marcharon a España para regresar cuando retornó la democracia. Señaló que no sabía dónde militaban “a la noche por lo menos siempre estaban”, expresó.

Alejandro Rossi “Mis padres fueron héroes, y eso me hace sentir orgulloso” 
La ronda de testimonios se cerró con la declaración de quien fuera secuestrado junto a su madre, Ramona Cristina Galíndez, el 24 de junio de 1976 mientras caminaban por las inmediaciones del Parque Sarmiento. Tenía cuatro años.

Sus padres militaban en Montoneros y ambos fueron fueron asesinados.

Contó que esa tarde noche dos automóviles los encerraron. Su madre corrió y el por atrás la siguió. En ese interín ella perdió un zueco y el un botón de una camperita que le tejió su abuela. Recuerda que esas eran las preocupaciones del momento. Luego rememoró que la metieron a la fuerza en el coche que iba adelante. Y a él lo llevaron en el de atrás; y desde ahí veía a su madre llorar desesperada.

Muchos años después supo que había estado en La Perla y que a los pocos días fue restituido a sus abuelos con la advertencia de que no buscaran a su madre. Y cuando visitó el lugar, reconoció de inmediato losa lugares donde había estado.

Rossi contó que después de lo ocurrido, no se habló más del tema y que una de las secuelas más fuertes que le dejó esta experiencia traumática fue el miedo a que algo malo les pasara a sus abuelos y tía. Miedo a que no vuelvan. Ahora que “formé mi propia familia, pienso en lo importante que hacían mis padres. Estaban luchando por una patria más justa, más libre y soberana. Para mí, han sido héroes y eso me hace sentir orgulloso. Los asesinaron, los secuestraron y los desaparecieron, pero no (desaparecieron) su dignidad”, concluyó.

La carta * 
Córdoba, 16 de octubre 1980.
“Al señor Ministro de Gobierno de la Provincia de Córdoba, coronel Oscar Joan. De mi mayor consideración Me dirijo al señor Coronel porque he tenido noticias que el doctor José Luis Palazzo tiene una objeción formulada, no se sabe por qué servicio de inteligencia, por inclinaciones ideológicas izquierdistas. Quiero desvirtuar de plano semejante calumnia. Conozco al doctor Palazzo dese hace muchos años, por ser sobrino de una tía política mía. Tenemos, pues, parientes comunes. Además lo he tratado permanentemente. No solo el doctor no tiene simpatías ideológicas izquierdistas, sino que ha sido un luchador frontal contra los elementos comunistas que en su oportunidad infestaron nuestra provincia, en particular la Empresa de Energía de Córdoba. Allí en Epec desactivó y desplazó a los seguidores nada menos que de Tosco. Ruego entonces al señor coronel que se sirva darle a esta carta el trámite que juzgue conveniente a fin de eliminar tan injusta como errónea calumnia del legajo del doctor Palazzo. En la seguridad de que el señor coronel arbitrará las medidas para que se haga justicia, saludo a usted muy atentamente.

General de División Luciano Benjamín Menéndez.

* Aportada por el área investigación del Archivo Provincial de la Memoria
Fuente:http://www.prensared.org 
Envío:Agnddhh

CÓRDOBA 
Declaran hijos de víctimas en la megacausa “La Perla” por crímenes de Lesa Humanidad 
La 14ta. audiencia del juicio oral por crímenes de lesa humanidad se desarrolló con los testimonios de Silvia Di Toffino y María Pabla Amaranto de Chabrol. 
"Me he pasado la vida tratando de averiguar qué sucedió con mi padre", dijo y recordó que cuando lo secuestraron "yo tenía 2 años y un mes y mi madre estaba embarazada de 8 meses". 
Marcelo Yornet recordó que su padre, empleado público de la provincia "fue cesanteado cuando empezó la dictadura, el 2 de abril de 1976, de su trabajo en la Secretaría de Comercio e Industria, que fue un área del gobierno muy perseguida porque allí se hacia el control de precios que disponía el gobierno".

En cuanto al secuestro, relató que "mi padre se iba a juntar el 23 de julio de 1976 con Eduardo Requena, dirigente gremial de Ctera, en el bar Miracles en avenida Colón, donde iba a haber una reunión de la Coordinadora de Gremios en Lucha".

Agregó que "hay testimonios, como el del dueño del bar, que vio cuando cuatro personas que estaban sentados en una mesa, vestidos de civil y armados, cuando Requena se sentó se levantaron, lo ataron y amordazaron y tres de ellos volvieron a la mesa para esperar que llegaran los otros para la reunión de la coordinadora. Estuvieron armando el escenario esperando al resto".

"Algunos vieron la situación y lograron zafar pero mi padre quedó retenido en la puerta con cara de sorpresa por dos personas, y después junto con Requena, lo introducen, a uno en un R 12 y al otro en una camioneta en la que habían llegado, y según los registros los llevaron a La Perla".

Relató que su madre, que estaba embarazada de 8 meses salió con unos amigos a buscarlo "pero no encontraron nada y al día siguiente unos compañeros que eran del Sep (Sindicato de Empleados Públicos) le avisan que habían encontrado el auto en inmediaciones de la Plaza Colón y mi vieja salió a recorrer la zona preguntando a cualquier persona sobre algún dato, hasta que encontraron el bar y el dueño le cuenta que el procedimiento había sido ahí".

Yornet señaló que su abuelo, Florencio Yornet, "que era general de división le escribió una carta a (el represor fallecido Juan Bautista) Sasiaiñ en la que le pide si podía brindar algún dato sobre mi padre, y esto sirvió para nosotros como un indicativo para saber por donde canalizar las dudas y saber qué había pasado con mi padre".

"Todos los pedidos son contestados de la misma forma: no sabemos nada, si tenemos algo de le informaremos e incluso (el fallecido arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl Francisco) Primatesta, que comía en la casa de mis abuelos, nunca los recibió", dijo.

Posteriormente declaró Alejandro Rossi, en relación a la desaparición de su madre, Ramona Cristina Galíndez , secuestrada el 24 de julio de 1976, en la vía pública, permaneciendo cautiva en La Perla desde donde aún continúa en condición de desaparecida.
Fuente:Telam
Envío:Agnddhh


También se trató el secuestro de Roberto Yornet, hijo de un general de división
La Perla: El martirio del sindicalista Tomás Di Toffino y de los hermanos Chabrol en debate

Tosco y Di Toffino. "Tiren hijos de puta, así mueren los trabajadores! ¡Viva la clase obrera! 
Córdoba.- Los testimonios de Silvia Di Toffino, hija de Tomás, secretario adjunto de Luz y Fuerza secuestrado a fines de noviembre de 1976 y fusilado en febrero de 1977, y de María Pabla Amaranto de Chabrol, madre de dos muchachos de 19 y 17 que fueron secuestrados con otro más en octubre de 1975, durante el gobierno de Isabel Perón, abrieron por la mañana la décimocuarta jornada del megaproceso por crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención y exterminio La Ribera y La Perla. Por la tarde declararon hijos de dos desaparecidos, Julio Roberto Yornet y Ramona Cristina Galíndez.

Al iniciar su testimonio ante el Tribunal Oral Federal, Silvia definió a su padre, Tomás Di Toffino, como un "dirigente reconocido en Córdoba, por su lucha por la defensa de ls derechos de los trabajadores".

Tomás Di Toffino era secretario adjunto del Sindicato de Luz y Fuerza, cuyo secretario general era Agustín Tosco. Fue secuestrado 30 de noviembre de 1976 a la salida de su trabajo en la Empresa Provincial de Energía de Córdoba, en la zona céntrica de la ciudad, y trasladado a La Perla donde fue torturado y en febrero de 1977 fue fusilado en lo que se conoció como "los carnavales del 77". Sus restos nunca fueron encontrados, por lo que revista en la categoría de desaparecido.

Silvia relacionó la muerte de su padre con la materialización de un "pacto de sangre" entre los militares que consistía en sacar de a tres prisioneros para que todos los efectivos de La Perla participaran de los fusilamientos y así tuvieran las manos "manchadas con sangre", de modo de evitar que alguno denunciara a los demás.

Recordó que su padre "tenía una vida muy profunda en el sindicalismo y en ese camino de lucha fueron claves en las primeras acciones que se realizaron contra la dictadura de (el teniente general Juan Carlos) Onganía" (1966-1970).

Fue a partir de esas luchas, siguió diciendo, que "nuestra vida empieza a cambiar" porque "mi padre no vivía más en casa ya que en septiembre de 1974, pasó la clandestinidad".

Silvia Di Tofffino recordó al respecto que la casa de su abuela paterna fue destruida con explosivos por el "Comando Libertadores de América", versión local de la Triple A que respondía directamente a la inteligencia del Tercer Cuerpo de Ejército.

"Mi padre fue parte de una generación que fue diezmada. Con tanto odio, no puedo creer que los imputados hablen de patria, ni de cristianismo ni de moral, pienso que diría Jesús si los viera y escuchara... Si San Martín viviera los llamaría traidores a la patria", discurrió.

En otro momento leyó una carta que le había enviado el fallecido cardenal Raúl Primatesta en respuesta a los pedidos su madre por el paradero de su padre en la que le puso: "mi estimada señora, seguimos rezando por usted y su familia".

Más adelante sostuvo: "Tomás Di Toffino no nos pertenece a nosotros, sus familiares. Pertenece al pueblo argentino y está presente en cada lucha contra la injusticia, creyeron haberlos matado, pero permanecen".
Antes había declarado María Pabla Amaranto de Chabrol, de 86 años, madre de Juan José y Oscar Domingo, que tenían 19 y 17 años cuando, junto a José Miguel Ferrero Coy, de 22, fueron secuestrados el 18 de octubre de 1975 en cercanías del matadero municipal de la ciudad de Córdoba. Los tres permanecen desaparecidos.

María Pabla recordó que todo empezó cuando "mis hijos salieron a trabajar, vendían sándwiches a los kioscos, y no volvieron. Entonces, con mucho miedo, empezamos a buscarlos, y en eso estábamos cuando secuestraron a mi marido".

Su marido apareció un mes después. Había estado con sus hijos, que nunca más aparecieron y el que nunca pudo recuperarse del maltrato recibido y de la tristeza.

Luego declararon dos hijos de desaparecidos. Marcelo Yornet es hijo de Julio Roberto Yornet, secuestrado en la tarde del 23 de julio de 1976 en el bar Miracles, ubicado en avenida Colón de la ciudad de Córdoba, fue confinado enel centro Clandestino de Detención y Exterminio La Perla y aún permanece desaparecido.
"Me he pasado la vida tratando de averiguar qué sucedió con mi padre", dijo y recordó que cuando lo secuestraron "yo tenía dos años y un mes y mi madre estaba embarazada de 8 meses".

Marcelo Yornet recordó que su padre, empleado de la Secretaría de Comercio e Industria de la provincia "fue cesanteado cuando empezó la dictadura, el 2 de abril de 1976".
Dicha secretaria, puntualizó, estuvo en la mira de la represión "porque desde ella se había hecho el control de precios dispuesto por el gobierno" justicialista.

En cuanto al secuestro de su padre, relató que aquel aciago 23 de julio de 1976 él se encontró "con Eduardo Requena, dirigente gremial de Ctera, en el bar Miracles en avenida Colón, donde iba a haber una reunión de la Coordinadora de Gremios en Lucha".

"Hay testimonios, como el del dueño del bar, que vio cuando cuatro personas que estaban sentados en una mesa, vestidos de civil y armados, cuando Requena se sentó se levantaron, lo ataron y amordazaron y tres de ellos volvieron a la mesa para esperar que llegaran los otros para la reunión de la coordinadora.Estuvieron armando el escenario esperando al resto".

"Algunos vieron la situación y lograron zafar pero mi padre quedó retenido en la puerta con cara de sorpresa por dos personas, y después junto con Requena, lo introdujeron, a uno en un Renault 12 y a otro en una camioneta, y según los registros, los llevaron a La Perla", narró.

Relató que su madre, que estaba embarazada de ochoe meses, salió a buscar a su padre con unos amigos, pero no lo encontraron, y que al día siguiente compañeros que eran del Sindicato de Empleados Públicos (SEP) encontraron su auto en inmediaciones de la Plaza Colón.

"Mi vieja salió a recorrer la zona preguntando a cualquier persona sobre algún dato, hasta que encontraron el bar y el dueño le contó que el procedimiento había sido ahí".

Yornet dijo que su abuelo, el general de división retirado Florencio Yornet, le escribió una carta al (ya fallecido general Juan Bautista) Sasiaiñ, pidiéndole algún dato sobre mi padre, esto sirvió para nosotros como un indicativo para saber por donde canalizar las dudas".

Sin embargo, siguio diciendo, "todos los pedidos fueron contestados de la misma manera: no sabemos nada, si tenemos algo le informaremos e incluso (el tambiñen fallecido arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl Francisco) Primatesta, que comía en la casa de mis abuelos, nunca los recibió", dijo.

Posteriormente declaró Alejandro Rossi acerca de la desaparición de su madre, Ramona Cristina Galíndez, secuestrada el 24 de julio de 1976 en la vía pública y conducida a La Perla.
Fuente:Telam                                     

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