14 de marzo de 2013

HABEMUS PAPA.

MIÉRCOLES, 13 DE MARZO DE 2013
Francisco I viene a disputar consenso social 
Por Julio C. Gambina
La Iglesia es parte del poder mundial, y no sólo del poder económico. La Iglesia disputa históricamente el consenso de la sociedad. Es una realidad a considerar en tiempos de crisis capitalista, considerada también una crisis de civilización, ya que esta civilización contemporánea está ordenada por el régimen del capital, o sea, por la explotación del hombre por el hombre, por la depredación de la Naturaleza.

Cuando el sistema mundial estaba desafiado por el avance de los pueblos y el socialismo (como forma que intentaba ser alternativa del orden mundial) se abrió camino la teología de la liberación, en abierta confrontación con el poder institucional de una Iglesia retrógrada. Así, la Iglesia de los pobres se mostraba desde el sur del mundo, más precisamente desde Nuestramérica. La Iglesia oficial no podía negar este rumbo que se abría paso entre los curas de base y habilitó un gran debate mundial en el seno de la Iglesia. 


Los rumbos de la ofensiva popular tocaban la puerta de la Institución. La respuesta contemporánea de la Institución Iglesia fue acompañando la ofensiva capitalista para recuperar el poder del régimen del capital. Esa ofensiva se materializó en los 80´ contra el socialismo y los pueblos, abriendo el camino al poder reaccionario de los Ratzinger y los Bergoglio.


Hace 40 años que el neoliberlismo se ensayó en nuestros territorios con las dictaduras y el terrorismo de Estado, para luego extenderse por todo el orbe. La Iglesia en la Argentina, salvo honrosas y escasas excepciones acompañaron a la genocida dictadura en ese parto neoliberal, aunque ahora hablen contra la pobreza y la ética.


Un PAPA polaco llegó a la Iglesia para acompañar el principio del fin de la experiencia socialista, aunque se discuta el mismo carácter de aquella experiencia. El capitalismo mundial necesitaba del Este de Europa. Alemania así lo entendió. EEUU también. Sin el este de Europa, aún ya abandonado el proyecto socialista originario, el mundo dejó de ser bipolar y se constituyó el rumbo unipolar del capitalismo, transnacional y neoliberal.


El rumbo unipolar está siendo desafiado por el cambio político en Nuestramérica y el resurgir del socialismo, sea de la mano de la revolución cubana o por los procesos específicos que emergen en algunos países (Venezuela o Bolivia), incluso en variados movimientos políticos, sociales, intelectuales, culturales, en nuestra región.


Con la muerte de Chávez y millones movilizados para constituirse en sujetos por el cumplimiento del legado revolucionario y socialista de Hugo Chávez, la Iglesia lanza al ruedo el símbolo de un Jefe de la Iglesia nacido en el sur y compenetrado con el proyecto del norte.


El PAPA argentino, Francisco I, viene a cumplir el proyecto del poder mundial para disputar el consenso de la sociedad, especialmente de los pueblos. No solo se trata de sustentar posiciones contrarias al matrimonio igualitario, o contra el aborto, ampliamente difundidas por el obispo Bergoglio, sino de gestar una conciencia de disciplinamiento hacia el orden contemporáneo, reaccionario, de dominación transnacional. 


Nuestramérica es hoy laboratorio del cambio político. La Iglesia institución quiere intervenir en este proceso, y no para empujar esos cambios, sino para frenarlos. La disputa es por las conciencias. Es una batalla de ideas, por el cambio, o por el retroceso. Les preocupa el efecto Chávez en la región. Les preocupa la sucesión política en Venezuela y la capacidad de extender el rumbo socialista. Necesitan disputar el consenso.


Pero, por más intentos institucionales por acompañar la ofensiva del capital contra el trabajo, los trabajadores y los sectores populares, incluida la iglesia de los pobres, el movimiento religioso popular, persiste en la búsqueda por organizar la sociedad del vivir bien (Bolivia), el buen vivir (Ecuador), el socialismo cubano, o la lucha por la emancipación social de gran parte de la sociedad de abajo en Nuestramérica.


El PAPA Francisco I viene por lo suyo. Los pueblos debemos continuar nuestra búsqueda y experimentación por una nueva sociedad, por otro mundo posible, ese que se construye en la continua lucha contra la explotación, por la emancipación social, contra el capitalismo y el imperialismo, por el socialismo. Julio C. Gambina es Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP.

Fuente:Argenpress

14.03.2013 

Opinión
Bergoglio Papa, una mala noticia
De 1959 a 1979 se vivió una etapa profundamente renovadora en la Iglesia Católica. Juan XXIII, elegido como papa de transición se da cuenta de que era necesaria abrir las puertas y las ventanas de una Iglesia encerrada en sí misma, y decide convocar a un Concilio para renovarla y ponerla en consonancia con los grandes problemas del mundo moderno. 





Por: Rubén Dri

Se vive entonces una verdadera primavera en la Iglesia que de una fortaleza encerrada en sí misma se transforma en un espacio abierto en el que surgen poderosas corrientes renovadoras que en América Latina se muestran con una gran fuerza que despierta esperanzas de liberación en los sectores populares.

La Iglesia a cuyo frente estuvieron los dos últimos pontífices, Juan Pablo II y Benedicto XVI, por el contrario, se construyó como una vuelta a la Iglesia sacerdotal del poder.

Todos los cardenales que tenían la posibilidad de formar parte de los electores del próximo Papa fueron elegidos por los dos últimos pontífices, de modo que nunca hubo la posibilidad de la elección de un candidato con un proyecto de Iglesia diferente al que conocemos. En este sentido, la elección de Bergoglio es más de lo mismo. Es la misma Iglesia de poder que se construyó en contra de la Iglesia de servicio que se había construido con el Concilio Vaticano II.

En ese sentido, cualquiera haya sido el elegido, la noticia no podía ser buena para quienes seguimos pensando en una Iglesia parecida a la que se construyó en le época del Vaticano II. Muchas veces se ha expresado que sería bueno que se eligiese un papa perteneciente a América Latina o, en general, al Tercer Mundo.

Pero lo que importa no es a qué país o continente pertenezca el Papa, sino cuál es el proyecto de Iglesia con el que llega al Vaticano y en ese sentido, la elección de Bergoglio no significa otra cosa que la legitimación de la Iglesia sacerdotal del poder que conocemos, realizada desde el tercer mundo. Es como la legitimación de la dominación que realiza el mismo dominado, fenómeno de sobra conocido.

Para nuestro país, por otra parte, esta elección tiene consecuencias preocupantes. Son conocidos los conflictos que el proceso del proyecto nacional y popular liderado por el kirchnerismo ha tenido con la jerarquía eclesiástica en los temas que la Iglesia siempre ha considerado como propios como son la educación, el matrimonio, la familia y, en general, todo lo que tiene que ver con los aspectos sexuales.

Está todavía fresco el enfrentamiento a raíz de la lucha por la Ley del Matrimonio Igualitario que el actual Papa presentó como una guerra de Dios, retrotrayendo el problema a las etapas más oscuras de la Inquisición y no mucho más lejos su actuación durante la dictadura cívico-militar genocida.

La Iglesia sacerdotal del poder hace mucho que ha dado la espalda al proyecto de liberador de Jesús de Nazaret. Todas las proclamas de humildad que se hacen desde el poder y la riqueza que muestra el Vaticano no hacen más que sonar a falso.
Fuente:InfoNews


¡DIOS MIO!
Por Fernando Cibeira
El cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, es el nuevo papa, el primero que no es europeo y que viene de América latina. El alto prelado ha sido denunciado por complicidad con la dictadura militar, mantuvo una relación conflictiva con los gobiernos kirchneristas y fue un tenaz opositor del matrimonio igualitario y las políticas de educación sexual y salud reproductiva.

EL ARZOBISPO ARGENTINO JORGE BERGOGLIO SE CONVIRTIO AYER EN EL PRIMER PAPA LATINOAMERICANO DE LA HISTORIA
Errar es divino
Había quedado detrás de Ratzinger en la votación de 2005, pero esta vez no figuraba entre los candidatos. Ejercerá el cargo con el nombre de Francisco. En la Argentina se lo cuestiona por su actuación durante la dictadura.
Por Fernando Cibeira
Ya como papa Francisco, Jorge Bergoglio salió pasadas las 20 a saludar a los miles de fieles congregados en la plaza San Pedro.Imagen: EFE
Luego de cuatro votaciones, no demasiadas teniendo en cuenta sus últimas reuniones, el cónclave de 
cardenales del Vaticano eligió ayer como nuevo papa al arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, quien resolvió que ejercerá con el nombre de Francisco. “Ustedes saben que el deber del cónclave es dar un obispo a Roma, y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo al fin del mundo”, bromeó el argentino desde el balcón de San Pedro a los miles de fieles que habían aguardado bajo el frío y la lluvia ver el ansiado humo blanco que surgió a las 19.08. Su designación es histórica por varios motivos: es el primer papa americano en los 266 que se han elegido, el primer jesuita, el primero en llamarse Francisco y viene a reemplazar a Benedicto XVI, el primer pontífice en renunciar en 600 años. En la Argentina su figura es controversial por el papel que desempeñó durante la dictadura. También por hecho más recientes, como su militante oposición al proyecto de matrimonio igualitario. La presidenta Cristina Kirchner, con quien siempre mantuvo una relación tirante, le envió una carta felicitándolo y en un acto abogó porque lleve adelante “una labor significante para la región”. En la Casa Rosada adelantaron que viajará el martes a Roma para la ceremonia.

Si bien en 2005 había quedado segundo detrás de Joseph Ratzinger, Bergoglio esta vez no figuraba entre los principales candidatos a la sucesión. En eso jugaban en contra su edad, 76 años, y sus recientes achaques de salud. Luego del rápido declive físico de Benedicto, se suponía que los cardenales elegirían a alguien más joven. Bergoglio incluso le había enviado a Benedicto XVI la carta presentando su renuncia al arzobispado dado que había superado el límite de edad, pero el anterior papa le extendió el mandato. La primera decisión de Bergoglio fue pedirle a los fieles en San Pedro una oración por su antecesor. Poco después lo llamó por teléfono.


Los especialistas creyeron ver señales de una nueva etapa en una Iglesia Católica jaqueada por múltiples controversias. Una, más evidente, la de optar por un nombre nunca usado, el de Francisco de Asís, el santo que eligió vivir en la pobreza. La segunda, más sutil, la aparición pública con sotana blanca y crucifijo negro de obispo, evitando el púrpura y el oro papal, en un símbolo de austeridad. Una de las características de Bergoglio en su carrera han sido sus dotes de político, enrolado en las corrientes conservadoras moderadas de la Iglesia.


Historia oscura

Porteño del barrio Flores, hincha de San Lorenzo –el equipo “santo” que ayer difundió orgulloso el carnet de socio del Papa–, Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en un hogar de inmigrantes italianos: su padre era empleado ferroviario y su madre ama de casa. Estudió para técnico químico, pero a los 21 años decidió entrar al seminario jesuita. Se ordenó sacerdote a los 33 años e inició una rápida y siempre ascendente carrera: apenas cuatro años después ya presidía la Compañía de Jesús en Argentina.

Durante aquella época sucedió el episodio por el que debió declarar como testigo ante la Justicia en 2010 y que aún hoy le vale las acusaciones de los organismos de derechos humanos. Hay testimonios que aseguran que Bergoglio les quitó protección a los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, quienes hacían trabajo social en la villa de Flores y fueron secuestrados en mayo de 1976, al inicio de la dictadura. Fueron liberados cinco meses después, luego de sufrir la tortura de los interrogatorios de la ESMA. Esos testimonios sostienen que Bergoglio les había advertido que debían abandonar el trabajo social. Como los sacerdotes se negaron, les dijo que tenían que renunciar a la Compañía de Jesús, lo que fue interpretado como una luz verde por la represión.


En su declaración testimonial, Bergoglio negó haber quitado esa protección y aseguró que los sacerdotes decidieron ellos alejarse de la Compañía porque querían formar su propia congregación. Que luego incluso vio dos veces a Jorge Videla y dos veces a Emilio Massera para pedir por los sacerdotes. Yorio nunca se recuperó. Murió en Uruguay en el 2000 convencido de que Bergoglio no había hecho nada por salvarlos.

Los organismos de derechos humanos mostraron ayer su contrariedad por la llegada de Bergoglio al trono de San Pedro (ver página 11).

Contra los Kirchner

En su imparable ascenso, Bergoglio fue nombrado obispo de Buenos Aires en 1992, arzobispo en 1998 y en 2001 llegó a cardenal por decisión de Juan Pablo II. Desde la presidencia de la Conferencia Episcopal Argentina mantuvo su enfrentamiento con el gobierno de Néstor Kirchner primero y de Cristina Kirchner después. Las diferencias fueron tanto de políticas como de estilo. Bergoglio siempre se presentó como un cultor del diálogo, en contra de la “crispación social” que adjudicaba al kirchnerismo. Pero lo cierto es que siempre encontró reparos para mantener ese diálogo con el Gobierno, mientras que le resultó mucho más sencillo encontrarse con frecuencia con algunos dirigentes de la oposición con los que entabló una muy buena relación.

En su estilo siempre un poco críptico, ya en su homilía de 2004 Bergoglio criticó “el exhibicionismo y los anuncios estridentes”, que fue interpretado como una crítica al Gobierno. Kirchner lo identificó entonces como un opositor y evitó a partir de ahí el Tedéum en la Catedral Metropolitana. En 2008, durante el conflicto por el campo, le reclamó a la Presidenta “un gesto de grandeza”. Pero la ruptura se volvió sin retorno a partir de proyectos como los de matrimonio igualitario o el aborto no punible, a los que Bergoglio se opuso con denuedo. “Es la pretensión destructiva del plan de Dios”, sentenció en una carta acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo. Las organizaciones de la diversidad sexual ayer criticaron su designación.


En paralelo con estas posturas, Bergoglio siempre mostró preocupación social y en sus escritos y homilías suele incluir párrafos relacionados con la pobreza. En su entorno destacan sus costumbres austeras: que se mueve en transporte público, que evita las salidas nocturnas y todo tipo de ostentación. También resaltan su preparación y solidez intelectual.


Algunos cientos de personas se congregaron por la tarde en la Catedral de Buenos Aires para celebrar la designación de Bergoglio agitando banderas argentinas y del Vaticano. La Conferencia Episcopal Argentina, que Bergoglio presidió hasta 2011, expresó “su alegría al hermano Jorge”. Dirigentes opositores como Gabriela Michetti y Elisa Carrió –que siempre se jactaron de su relación con el religioso– dijeron sentirse emocionadas por la noticia.


Repercusiones

El papa argentino generó repercusiones en todo el planeta. Los líderes mundiales saludaron su llegada. “Espero trabajar con Su Santidad para promover la paz, seguridad y dignidad para todos los seres humanos”, escribió en Twitter el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los mandatarios latinoamericanos celebraron la consagración de un pontífice de la región, en la que viven casi la mitad de los 1200 millones de católicos de todo el mundo. “En nombre del pueblo brasileño felicito al nuevo papa Francisco y saludo a la Iglesia Católica y al pueblo argentino”, sostuvo la brasileña Dilma Rousseff.
En general, los medios del mundo destacaron el perfil “modesto” y “conservador” de Bergoglio. Obviamente, también se resaltó la inédita condición de jesuita, latinoamericano y argentino. Las palmas se las llevó el diario inglés Daily Mirror: “La nueva mano de Dios”, tituló en su portada.


OPINION
Un ersatz
Por Horacio Verbitsky
Imagen: DyN
Entre los centenares de llamados y mails recibidos, elijo uno. “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser Papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar. Mi teléfono no para de sonar, Fito me habló llorando.” Lo firma Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976. El Fito que la llamó desconsolado es Adolfo Yorio, su hermano. Ambos dedicaron muchos años de su vida a continuar las denuncias de Orlando, un teólogo y sacerdote tercermundista que murió en 2000 soñando la pesadilla que ayer se hizo realidad. Tres años antes, su íncubo había sido designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, lo cual preanunciaba el resto.

Orlando Yorio no llegó a conocer la declaración de Bergoglio ante el Tribunal Oral Federal 5. Allí dijo que recién supo de la existencia de chicos apropiados después de terminada la dictadura. Pero el Tribunal Oral Federal 6, que juzgó el plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos, recibió documentos que indican que ya en 1979 Bergoglio estaba bien al tanto e intervino al menos en un caso a solicitud del superior general, Pedro Arrupe. Luego de escuchar el relato de los familiares de Elena de la Cuadra, secuestrada en 1977, cuando atravesaba el quinto mes de embarazo, Bergoglio les entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi, pidiéndole que intercediera ante el gobierno militar. Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó a la familia. Al declarar por escrito en la causa de la ESMA, por el secuestro de Yorio y del también jesuita Francisco Jalics, Bergoglio dijo que en el archivo episcopal no había documentos sobre los detenidos-desaparecidos. Pero quien lo sucedió, su actual presidente, José Arancedo, envió a la jueza Martina Forns copia del documento que publiqué aquí, sobre la reunión del dictador Videla con los obispos Raúl Primatesta, Juan Aramburu y Vicente Zazpe, en la que hablaron con extraordinaria franqueza sobre decir o no decir que los detenidos-desaparecidos habían sido asesinados, porque Videla quería proteger a quienes los mataron. En su clásico libro Iglesia y dictadura, Emilio Mignone lo mencionó como paradigma de “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”. Bergoglio me contó que en una de sus primeras misas como arzobispo divisó a Mignone e intentó acercársele para darle explicaciones, pero que el presidente fundador del CELS alzó la mano indicándole que no avanzara.


No estoy seguro de que Bergoglio haya sido elegido para tapar la podredumbre que redujo a la impotencia a Joseph Ratzinger. Las luchas internas de la curia romana siguen una lógica tan inescrutable que los hechos más oscuros pueden atribuirse al espíritu santo, ya sean los manejos financieros por los que el Banco del Vaticano fue excluido del clearing internacional porque no cumple con las reglas para controlar el lavado de dinero, o las prácticas pedófilas en casi todos los países del mundo, que Ratzinger encubrió desde el Santo Oficio y por las que pidió perdón como pontífice. Ni siquiera me extrañaría que, brocha en mano y con sus zapatos gastados, Bergoglio emprendiera una cruzada moralizadora para blanquear los sepulcros apostólicos.


Pero lo que tengo por seguro es que el nuevo obispo de Roma será un ersatz, esa palabra alemana a la que ninguna traducción hace honor, un sucedáneo de menor calidad, como el agua con harina que las madres indigentes usan para engañar el hambre de sus hijos. El teólogo brasileño de la liberación Leonardo Boff, excluido por Ratzinger de la enseñanza y del sacerdocio, tenía la ilusión de que fuera elegido el franciscano de ancestros irlandeses Sean O’Malley, que carga con la diócesis de Boston, quebrada por tantas indemnizaciones que pagó a niños vejados por sacerdotes. “Se trata de una persona muy vinculada a los pobres porque trabajó mucho tiempo en América Latina y el Caribe, siempre en medio de los pobres. Es una señal de que puede ser un papa diferente, un papa de una nueva tradición”, escribió el ex sacerdote. En la Silla Apostólica no se sentará un verdadero franciscano sino un jesuita que se hará llamar Francisco, como el pobrecito de Asís. Una amiga argentina, me escribe azorada desde Berlín que para los alemanes, que desconocen su historia, el nuevo papa es tercermundista. Menuda confusión.


Su biografía es la de un populista conservador, como lo fueron Pío XII y Juan Pablo II: inflexibles en cuestiones doctrinarias pero con una apertura hacia el mundo, y sobre todo, hacia las masas desposeídas. Cuando rece su primera misa en una calle del trastevere o en la stazione termini de Roma y hable de las personas explotadas y prostituidas por los poderosos insensibles que cierran su corazón a Cristo; cuando los periodistas amigos cuenten que viajó en subte o colectivo; cuando los fieles escuchen sus homilías recitadas con los ademanes de un actor y en las que las parábolas bíblicas coexisten con el habla llana del pueblo, habrá quienes deliren por la anhelada renovación eclesiástica. En los tres lustros que lleva al frente de la Arquidiócesis porteña hizo eso y mucho más. Pero al mismo tiempo intentó unificar la oposición contra el primer gobierno que en muchos años adoptó una política favorable a esos sectores, y lo acusó de crispado y confrontativo porque para hacerlo debió lidiar con aquellos poderosos fustigados en el discurso.


Ahora podrá hacerlo en otra escala, lo cual no quiere decir que se olvide de la Argentina. Si Pacelli recibió el financiamiento de la Inteligencia estadounidense para apuntalar a la democracia cristiana e impedir la victoria comunista en las primeras elecciones de la posguerra y si Wojtyla fue el ariete que abrió el primer hueco en el muro europeo, el papa argentino podrá cumplir el mismo rol en escala latinoamericana. Su pasada militancia en Guardia de Hierro, el discurso populista que no ha olvidado, y con el que podría incluso adoptar causas históricas como la de las Malvinas, lo habilitan para disputar la orientación de ese proceso, para apostrofar a los explotadores y predicar mansedumbre a los explotados.



DIALOGA, SIEMPRE QUE SEA EN SUS TERMINOS
Un estratega político
Por Washington Uranga
Sereno, firme en sus decisiones, obstinado en aquello en lo que cree, consciente del poder que le da su condición, Jorge Bergoglio tiene una personalidad que puede leerse como contradictoria. A su austeridad y sencillez en todo lo concerniente a su vida personal y eclesiástica, se le opone una alta cuota de intolerancia y hasta de soberbia para enfrentar a quienes considera sus adversarios o enemigos. Esto tanto en el terreno eclesiástico como en el político.

Su despacho en el Arzobispado de Buenos Aires ha sido visitado por innumerable cantidad de dirigentes políticos, empresarios, varones y mujeres de poder. Muchos más de quienes lo admiten. Algunos por iniciativa propia y otros convocados por el entonces arzobispo, cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Siempre con absoluta discreción y bajo perfil, Bergoglio actuó como un estratega político que mide cada uno de sus pasos y sus acciones. Algunos que lo conocen bien lo describen como un hábil jugador de ajedrez para quien cada movimiento de piezas es parte de una estrategia de mediano y largo plazo. Bergoglio no hace nada por impulsos o por casualidad. Todo lo calcula y lo premedita. Seguramente trasladará también esa forma de actuar al Vaticano y a la Iglesia en general.


En cuanto se produjo su nombramiento, varias voces se alzaron para reconocerlo como un “hombre de diálogo”. Es verdad que Bergoglio siempre ha sostenido que él habla con todos aquellos que se lo proponen. Pero en su territorio (entendido incluso como lugar físico: su despacho en la curia) y bajo las condiciones que él impone. Este fue precisamente uno de los impedimentos que hicieron imposible el diálogo con Néstor Kirchner. Ante la insistencia del entonces presidente para construir un espacio de encuentro que permitiese discutir sobre las diferencias y buscar acercamientos, Bergoglio siempre pretendió establecer el lugar, las formas y las condiciones para un diálogo que finalmente nunca se concretó.


Sin embargo, la oposición política argentina encontró siempre a un Bergoglio dispuesto a conversar, a intercambiar. Cuantos accedieron a esos intercambios lo hicieron concurriendo al despacho episcopal y en los términos establecidos por el cardenal. Una vez planteada la conversación, también es cierto, no hubo tema que no se pudiese abordar. La agenda siempre es abierta con Bergoglio, aunque esto no significa que el ahora Papa se pronuncia, opina o brinda información sobre aquello que no se inscribe en su propio itinerario discursivo y atendiendo a sus intereses y estrategias.


De otra parte, todos quienes lo conocen resaltan su vida austera. No tiene auto, viaja en transporte público, viste de manera sencilla, con ropas eclesiásticas negras pero sin signos ostentosos y evidentes de su condición episcopal. En general, los sacerdotes y los religiosos de la Arquidiócesis de Buenos Aires lo recuerdan como un obispo cercano a sus preocupaciones y problemas. Ha sido un hombre afecto a pasar por las parroquias para dialogar con los curas sobre los problemas que se les plantean. Aun siendo obispo y luego cardenal no dejó de visitar a los enfermos en hospitales públicos y en instituciones privadas, como parte de su ejercicio sacerdotal.


Bergoglio, jesuita, es un hombre de sólida formación teológica y cultural, y desde el punto de vista político ha tenido fuertes vinculaciones con los sectores más tradicionales y ortodoxos del peronismo. Se lo puede considerar claramente como un religioso de pensamiento conservador en todos los aspectos y sentidos, pero no por ello cerrado al debate y a la discusión de las ideas.


La etapa más cuestionada y controvertida de su vida tiene que ver con su actuación como superior provincial de la Compañía de Jesús durante la dictadura militar. Se lo ha señalado como directo responsable de la desaparición de los sacerdotes también jesuitas Francisco Jalics y Orlando Yorio. Ambos curas, que desarrollaban trabajo social en las villas de Buenos Aires, fueron secuestrados y llevados a la ESMA. De allí fueron devueltos después de padecer torturas. Bergoglio niega toda responsabilidad en la desaparición de los curas. Orlando Yorio, que ya murió, estaba convencido de que su superior los había entregado. El episodio nunca fue aclarado en forma suficiente.




COMO FUE SU GESTION AL FRENTE DE LA ARQUIDIOSESIS PORTEÑA
Un administrador ordenado
La depuración de las finanzas del Vaticano puede ser una de las primeras tareas que encare el Papa que tiene, entre los rasgos de su personalidad, una fuerte marca de austeridad tanto para la vida personal como para la institucional.
Por Washington Uranga
El humo blanco en la chimenea del cónclave fue la señal de que habían elegido al nuevo papa Francisco.Imagen: EFE.
Jorge Mario Bergoglio se convirtió en el nuevo pontífice de la Iglesia Católica Romana y como Francisco I será también el primer papa no europeo, el primer latinoamericano y el primer argentino. Todas estas novedades, sin embargo, no deberían hacer pensar que el nuevo papa generará cambios importantes en la Iglesia. Se puede esperar sí que Francisco I avance, como lo hizo en la propia arquidiócesis de Buenos Aires, en una administración ordenada de la Iglesia y en ese sentido pueden producirse novedades en relación con las finanzas del Vaticano y su Instituto para las Obras de la Religión (IOR), el banco vaticano seriamente cuestionado en los últimos tiempos y fuertemente sospechado de manejos ilícitos de dinero. Este puede ser un frente de acción inmediato para Bergoglio, quien ha seguido de cerca todo lo que ha venido sucediendo en Roma en esta materia. Probablemente los cardenales Angelo Sodano (secretario de Estado durante el pontificado de Juan Pablo II) y Tarcisio Bertone (en el mismo cargo durante la jefatura de Benedicto XVI) no estén muy contentos con la designación de Bergoglio. La depuración de las finanzas del Vaticano puede ser una de las primeras tareas que encare el Papa que tiene, entre los rasgos característicos de su personalidad, una fuerte marca de austeridad tanto para la vida personal como para la institucional.
Habrá que esperar a las próximas semanas para que el Papa “hable” a través de los nombramientos en puestos tan claves como la Secretaría de Estado (el número dos de la jerarquía vaticana) y la gobernación del Estado Vaticano, que administra gran parte de los fondos de la Iglesia. Las personas que allí se designen darán indicios respecto del rumbo a tomar.

Es cierto también que, como arzobispo de Buenos Aires y como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina durante dos períodos, Bergoglio no tuvo una buena relación con la curia romana y con los cardenales que allí ejercieron el poder. En más de una oportunidad sus diferencias llegaron a traducirse en fuertes protestas cuando, desde Roma, se le pretendió imponer, por ejemplo, el nombramiento episcopal de algunos sacerdotes que no contaban con su aval. En todos esos casos, Bergoglio sorteó las dificultades a través de contactos directos con los papas, primero con Juan Pablo II y luego con Benedicto XVI, con quien tiene especialmente una relación de cercanía. A pesar de que Benedicto XVI, el hoy “Papa emérito”, ha manifestado que no interferirá en la acción de su sucesor, es poco pensable que Ratzinger no siga siendo un hombre de consulta y de referencia para el hoy Francisco I. Sin que esto, dada la personalidad de Bergoglio, implique menoscabo de su autoridad o pérdida de autonomía en sus decisiones.


Es altamente probable que Jorge Bergoglio impulse, no de manera inmediata pero seguramente a paso firme, una reforma de la estructura de la Iglesia, incluyendo a la propia curia romana. Desde su condición de arzobispo y de cardenal, siempre de manera discreta y reservada, Bergoglio ha sido un crítico permanente del funcionamiento de la estructura eclesiástica. En la arquidiócesis de Buenos Aires, si puede servir el ejemplo, intentó reducir al máximo los mecanismos burocráticos y formales, aunque no cedió en nada respecto del manejo centralizado del poder eclesiástico.


En lo doctrinal y en lo pastoral, Bergoglio no habrá de alejarse seguramente de lo sostenido por sus antecesores. No deberían esperarse cambios en cuestiones tales como la moral familiar y sexual, aunque es posible que haya mayor flexibilidad y pequeños gestos de apertura, por ejemplo admitiendo en la comunión eclesiástica a los católicos separados y vueltos a unir en pareja. Son actitudes pastorales que Bergoglio consintió en Buenos Aires, aunque nunca lo haya admitido formal e institucionalmente.


En términos eclesiásticos lo anterior se traduce en mayor capacidad “pastoral”, es decir, de cercanía con las inquietudes y los problemas de los fieles y de las personas en general, pero sin alterar en lo fundamental aquellas cuestiones que se consideran esenciales a la doctrina de la Iglesia.


Seguramente Francisco I continuará la batalla iniciada por Benedicto XVI contra los pedófilos en la Iglesia, una labor que quedó inconclusa y que, según muchos, fue uno de los motivos de la renuncia de Ratzinger. Tampoco habría que esperar mayores reformas en temas tales como el acceso de las mujeres al sacerdocio o la continuidad del celibato obligatorio para los ministros consagrados. En eso Bergoglio no ha dado mayores pasos como obispo y seguramente tampoco lo hará desde el pontificado.


Debería esperarse un magisterio social que insista en el compromiso de la Iglesia Católica con los más pobres, pero al mismo tiempo un tratamiento cauteloso y no agresivo con los poderes económicos, con los que el nuevo pastor universal nunca entró en conflicto directo.


¿Podría Francisco I convocar a un concilio, es decir, una gran asamblea de la Iglesia Católica de todo el mundo para discernir sobre los problemas que afectan a la institución? Bergoglio es un hombre que ejerce la autoridad escuchando a sus pares. Si durante el consistorio y el cónclave este fue un tema abordado y acordado, el nuevo papa puede dar ese paso. En la Iglesia argentina ha dado señales que muestran que es capaz de atender a la opinión mayoritaria de sus colegas, incluso cuando contradicen sus propios puntos de vista. Sucedió con el tema del matrimonio igualitario. Su estrategia no coincidía con la que finalmente se puso en práctica y que había sido acordada mayoritariamente por el Episcopado. Pero, en su condición de presidente del Episcopado, se puso a la cabeza y condujo las acciones que se determinaron. De la misma manera, a la vista de los resultados que a su juicio fueron negativos para la Iglesia, luego “pasó facturas” en el mismo seno de la asamblea episcopal.


Atento a su personalidad, no habrá que esperar del nuevo papa decisiones precipitadas o bruscos cambios de rumbo. Todas las medidas serán tomadas con tiempo, de manera meditada y calculada. También aguardando el momento que el propio Bergoglio considere oportuno y prudente de acuerdo con su criterio y a su conocimiento político institucional.
Fuente:Pagina12

14.03.2013

Un jesuita denunciante de la trata y firme opositor al matrimonio igualitario Hijo de italianos, inició su carrera sacerdotal a los 21 años. 
En 1998 se convirtió en arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires
Lo acusan de callar los crímenes de la dictadura. Y le reconocen una mirada social más allá de lo religioso.
Por Boyanovsky Bazan
Allí donde lo fueron a buscar los cardenales, “el fin del mundo”, según dijo, la República Argentina, Ciudad de Buenos Aires, nació en 1936 Jorge Mario Bergoglio, desde ayer el papa Francisco, quien se dirigió a los miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro en la lengua de sus padres, Mario y Regina, el italiano: “el deber de un cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo al fin del mundo, pero ya estamos aquí", dijo, tal vez con cierta ironía, mientras las cámaras y la mirada del mundo captaban el ondear de un par de banderas celestes y blancas.

El pasado 17 de diciembre, este cura jesuita ordenado sacerdote en 1969, cumplió 76 años y hasta la renuncia de Joseph Ratzinger, esperaba pacientemente su jubilación, tras una década y media al frente del arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, y algunos años como primado de la Argentina, el cargo más alto en representación de la Iglesia Católica en el país y como presidente de la Conferencia Episcopal.

Para el mundo es el primer papa latinoamericano, también el primer jesuita. Para el país, la investidura albina difícilmente logre ocultar una historia rica en actividades pastorales, políticas y sociales. Ayer no dejaba de debatirse sobre su posición contraria al aborto y al matrimonio igualitario, la acusación de haber contribuido a la desaparición de dos sacerdotes jesuitas en los 70 y de callar los crímenes de la dictadura, su combate contra la trata de personas y el trabajo esclavo y su diálogo abierto con representantes de diversas comunidades y de otras religiones, sobre todo la judía. Por estas últimas características, es que algunas voces auguran un papado menos conservador que el anterior.

Tal vez uno de sus rasgos más diferenciales, sobre todo con su antecesor, es la vocación por mantenerse cerca de la gente de a pie, fueran creyentes o no. Era muy frecuente encontrarlo sin aviso viajando en la Línea A del subterráneo porteño, en el colectivo, o a pie. Y prácticamente imposible entrevistarse con él en el despacho oficial del arzobispado. En su lugar, prefería una oficina en el segundo piso del edificio de Rivadavia 415, donde vivía hasta ahora.


Además de dominar varias lenguas, Bergoglio es profesor de literatura y psicología y licenciado en teología y filosofía. Pero antes de volcarse a la carrera religiosa, se recibió de técnico químico en el colegio secundario ENET 27 HipólitoYrigoyen (actual Escuela Técnica Nacional 27). Mientras estudiaba en el colegio comenzó a trabajar en un laboratorio, por pedido de su padre Mario, que era contador y cuya familia había atracado en Buenos Aires en 1929. “Le agradezco tanto a mi padre que me haya mandado a trabajar. El trabajo fue una de las cosas que mejor me hizo en la vida, y particularmente, en el laboratorio aprendí lo bueno y lo malo de toda tarea humana”, comentó en la biografía autorizada de los periodistas Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El jesuita (Vergara, 2010). El joven Bergoglio aceptó el pedido, a pesar de que no era un hogar con necesidades, mantenido solo con el ingreso paterno.


A los 21 años vivió dos episodios que lo marcarían para siempre. Uno fue la decisión de iniciarse como novicio en el seminario de Villa Devoto, para comenzar su carrera sacerdotal, inspirada por un familiar directo y tras un noviazgo fugaz con una joven del barrio. El otro fue una pulmonía grave que le hizo perder gran parte de su pulmón derecho, lo que le genera una deficiencia respiratoria que le exige tomarse la vida con bastante calma. Según recordó, en esos días escuchó una frase que le hizo reflexionar profundamente respecto de su actitud feligresa. Durante su curación, una monja le dijo que parecía un imitador de Jesús, por la forma de encarar el dolor que le causaba la enfermedad. “El dolor no es una virtud en sí mismo, pero sí puede ser virtuoso el modo en que se lo asume. Nuestra vocación es la plenitud y la felicidad y, en esa búsqueda, el dolor es un límite. Por eso, el sentido del dolor, uno lo entiende en plenitud a través del dolor de Dios hecho Cristo”, diría muchos años después.


Los ’70 lo encontraron con una profunda influencia de los sacerdotes tercermundistas, aunque con el tiempo se iría apartando de ese camino. Durante una larga carrera de la orden jesuítica llegó a ser Provincial desde 1973 hasta 1979. La Teología de la Liberación, que predicaban los sacerdotes que habían hecho la “opción por los pobres”, fue, en palabras de un Bergoglio madurado con los años, “una consecuencia interpretativa del Concilio Vaticano II. Y, como toda consecuencia de un giro que da la Iglesia, tuvo sus más y sus menos, sus mesuras y sus excesos”. En los ochenta se vería más moderado. Su simpatía por el peronismo y el nacionalismo católico lo llevaron a coincidir con Guardia de Hierro, una organización nacida durante la resistencia peronista, y además, la contracara de “derecha” de la juventud, opuesta a Montoneros, en la década anterior.

En su libro El Silencio, Horacio Verbitsky relata el secuestro a los sacerdotes tercermundistas Francisco Jalics y Orlando Yorio por un Grupo de Tareas de la Armada en mayo de 1976. Verbitsky escribe un textual de Emilio Fermín Mignone, viceministro de Educación de la Nación en el gobierno de Juan Carlos Onganía e “intelectual descollante”, cuya hija Mónica también había sido secuestrada. “Una semana antes de la detención –dice Mignone--, el arzobispo Aramburu le había retirado las licencias ministeriales, sin motivo ni explicación. Por distintas expresiones escuchadas por Yorio en su cautividad, resulta claro que la Armada interpretó tal decisión y, posiblemente, algunas manifestaciones críticas de su provincial jesuita, Jorge Bergoglio, como una autorización para proceder contra él. Sin duda, los militares habían advertido a ambos acerca de su supuesta peligrosidad. ¡Qué dirá la historia de estos pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas!”.


Verbitsky cuenta que, tras la liberación de los sacerdotes, Bergoglio se encontró con Mignone en una misa en la Catedral. “Intenté hablarle, pero Mignone tenía una posición tomada y no quiso escucharme”. Según una amiga de Bergoglio, que no coincide con las posiciones espiritualistas del cardenal, dijo por entonces que, cuando los secuestraron, “Bergoglio averiguó que los tenía la Armada y fue a hablar con Massera, quien los saludó en forma campechana para menoscabarlo”. La misma fuente dijo que Bergoglio amenazó a Massera con denunciar los hechos. Al día siguiente, los sacerdotes fueron liberados. Allí aparece otro reclamo de quienes señalan a Bergoglio en este hecho y lo que indican es que, si así fueron los hechos, el cardenal, entonces, esperó cinco meses para reclamar.


Un sacerdote de la Compañía de Jesús que pidió anonimato declara, en el mismo libro: “No son sólo los casos de Yorio, Jalics y Mónica Mignone (…). Otros dos curas, Luis Doudorrón, que luego dejó los hábitos, y Enrique Rastellini, también actuaban en el Bajo Flores. Bergoglio les pidió que se fueran de allí y cuando se negaron hizo saber a los militares que no los protegía más, y con ese guiño los secuestraron. Cuando salieron los dejó librados a su suerte”.


La revelación del periodista de Página/12 fue en 2005, justo en momentos en que tras la elección del papa Benedicto XVI se mencionaba a Bergoglio como el que había disputado el cetro en la decisión de los cardenales. Bergoglio hizo su descargo varios años después, en las páginas del libro autobiográfico. Allí recordó que ambos jesuitas estaban organizando otra congregación. “Vivían en el llamado barrio Rivadavia del Bajo Flores. Nunca creí que estuvieran involucrados en ‘actividades subversivas’ como sostenían sus perseguidores, y realmente no lo estaban. Pero, por su relación con algunos curas de las villas de emergencia, quedaban demasiado expuestos a la paranoia de caza de brujas. Como permanecieron en el barrio, Yorio y Jalics fueron secuestrados durante un rastrillaje. (…) Afortunadamente, tiempo después fueron liberados, primero porque no pudieron acusarlos de nada, y segundo, porque nos movimos como locos. Esa misma noche en que me enteré de su secuestro, comencé a moverme. Cuando dije que estuve dos veces con Videla y dos con Massera fue por el secuestro de ellos”, se defendió el cardenal, que en ese momento era la principal autoridad de la provincia jesuítica de Argentina y Uruguay, un cargo, ayer y hoy, muy influyente.


En los días en que la Argentina avanzaba lentamente hacia el estallido, y el arzobispo de Buenos Aires, Antonio Quarraccino, se ahorraba las críticas a las políticas menemistas, el papa Juan Pablo II designó a Bergoglio como obispo coadjutor. Fue en junio de 1997. Un año después, Quarraccino murió de un ataque cardíaco y Bergoglio asumió el centro de un poder que se extendió más allá de lo meramente religioso. En 1998 coordinó la edición del libro Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro, que recopila el encuentro histórico producido en 1996.


En 2008 Bergoglio se reunió con Gustavo Vera, presidente de la Fundación La Alameda. “Nosotros escuchábamos sus palabras en la homilía, donde denunciaba temas de trata y esclavitud y se manifestaba en la misma línea de lo que nosotros veníamos denunciando. Era un momento crítico, necesitábamos apoyo porque recibíamos atentados, nos amenazaban de todos los sectores, y el no dudó en apoyarnos y a los pocos días organizó la primera de una secuencia de cinco misas para visibilizar estos temas. Pero además de la misa, fue un trabajo día a día, respaldando a las víctimas, y denunciando a los culpables”, afirmó Vera a este diario. El dirigente se mostró muy contento por la elección. “Creo que va a ser uno de los temas de su agenda la pelea contra el trabajo esclavo, que es un problema mundial que tiene a 27 millones de personas como víctimas”.


En cambio su posición frente al matrimonio igualitario fue muy dura. Lo llamó “la pretensión destructiva al plan de Dios". Cuando el país debatía la ley que finalmente sancionó el Congreso Nacional, Bergoglio afirmaba: "Aquí también está la envida del Demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra". De igual manera, cuando la ciudad de Buenos Aires reglamentó los abortos no punibles, por orden de la Corte Suprema, Bergoglio sentenció: “El aborto nunca es una solución".
Admirador de Jorge Luis Borges, a quien conoció personalmente. “Borges tenía la genialidad de hablar prácticamente de cualquier cosa sin mandarse la parte. Era un hombre muy sapiencial, muy hondo. La imagen que me queda de Borges frente a la vida es la de un hombre que acomoda las cosas en su sitio, que ordena los libros en los anaqueles como el bibliotecario que era”. También se asume como un gran amante del tango. Sus cantantes preferidos son Carlos Gardel, Julio Sosa y Ada Falcón, que después se convirtió en monja. De lo que llama “la segunda etapa del tango”, elige a Ástor Piazzola y Amelita Baltar. Lo bailó de joven, aunque prefería la milonga. También de joven supo jugar al básquet, aunque siempre lo apasionó el fútbol. Recién en 2008 formalizó su amor por San Lorenzo y se hizo socio del club. Ayer, una de las placas más coloridas de Crónica TV afirmaba: “El papa es hincha de San Lorenzo”. 


su pensamiento en frases

 “Cuando dije que estuve dos veces con Videla y dos con Massera fue por el secuestro de ellos”, (en referencia a los sacerdotes tercermundistas Francisco Jalics y Orlando Yorio, por la denuncia de que Bergoglio los habría entregado y que por ello fueron secuestrados por un Grupo de Tareas de la Armada en mayo del 76. Ahí fueron torturados durante seis meses).

"La deuda social es inmoral, injusta e ilegítima". (Al hablar sobre la pobreza, septiembre de 2009)
  "La mayoría murió entrando y saliendo para salvar a otros. No escaparon para salvar su pellejo. Fueron solidarios y dieron testimonio". (30 de diciembre de 2009, a cinco años de la tragedia de Cromañón).

 "No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios (…) No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una "movida" del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios". (Julio de 2010, poco antes de que se aprobara la ley de matrimonio igualitario).
  "Junto a San Cayetano rezamos y pedimos la gracia de dejar cada uno sus avivadas y ser hombres y mujeres con sed de justicia, con esa alegría que da pensar cómo ser más justos en nuestras relaciones." (Homilía de San Cayetano, santo del Trabajo, agosto de 2011)

 "Hay responsables irresponsables que no cumplieron con su deber." (Lo dijo en marzo de 2012, sobre la tragedia de Once ocurrida el 22 de febrero anterior).
 "Cuántas cicatrices, cuántas familias destruidas por la ausencia definitiva o por un regreso truncado. La Patria tiene que acordarse de todos ellos". (Misa en recuerdo de las Guerra de las Islas Malvinas, abril de 2012).
 "No tengas miedo, no temamos; no esquivemos la certeza que se nos impone, no rechacemos la esperanza. No optemos por la seguridad del sepulcro, en este caso no vacío sino lleno de la inmundicia rebelde de nuestros pecados y egoísmo. Abrámonos al don de la esperanza" (Vigilia pascual, abril de 2012).
 "No crean a los mercaderes de la muerte, si quieren drogas que las tomen ellos (…) No patinen la vida porque se van a patinar la cabeza. Es muy triste pasar la vida y terminar estrolado” (en diálogo con jóvenes, en junio de 2012, en medio del debate por la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal).
  "En la ciudad, la esclavitud está a la orden del día", (dijo por la trata de personas y trabajo esclavo en talleres textiles, en octubre de 2012).
  "El aborto no es una solución. Debemos escuchar, acompañar y comprender desde nuestro lugar a fin de salvar las dos vidas: respetar al ser humano más pequeño e indefenso, adoptar medidas que pueden preservar su vida, permitir su nacimiento y luego ser creativos en la búsqueda de caminos que lo lleven a su pleno desarrollo". (Comunicado por la ley de aborto no punible, septiembre de 2012).
 "Al hablar de una madre embarazada hablamos de dos vidas, ambas deben ser preservadas y respetadas pues la vida es de un valor absoluto." "Una vez más se avanza deliberadamente en limitar y eliminar el valor supremo de la vida e ignorar los derechos de los niños por nacer." (2012, a partir de la reglamentación del aborto no punible en la Ciudad de Buenos Aires).
Fuente:TiempoArgentino


JUAN CRUZ ESQUIVEL, ESTUDIOSO DE LA SOCIOLOGIA DE LAS RELIGIONES
Qué puede cambiar y qué no tras la elección del cardenal argentino
El investigador del Conicet sostiene que la gran tarea que emprenderá Francisco será poner orden en la curia vaticana. Y no prevé que implemente cambios estructurales en las posiciones tradicionales respecto del preservativo, los divorciados y la homosexualidad.
Por Mariana Carbajal
La elección de Jorge Bergoglio lo sorprendió. Porque imaginaba un papa más joven, con un largo pontificado por delante y porque había otros cardenales que sonaban como candidatos con más chances. “Se confirma el aforismo vaticano que indica que ‘el que entra como papa al cónclave sale cardenal’”, apunta el sociólogo, profesor universitario e investigador del Conicet Juan Cruz Esquivel, un poco en serio, un poco en broma. Estudioso del vínculo de la Iglesia y el poder político, Esquivel analizó en una entrevista con Página/12 las implicancias de su nombramiento a nivel local y dentro del mapa eclesiástico. “Con demasiados frentes internos abiertos, no se vislumbra que pudiera promocionar cambios estructurales en torno de la posición tradicional de la Iglesia Católica sobre el uso del preservativo, la anticoncepción hormonal de emergencia, la eliminación del celibato, el rol de las mujeres en la Iglesia, el trato a las personas divorciadas o a los homosexuales, la despenalización del aborto”, consideró en diálogo con este diario.

–¿Es una buena noticia para los católicos que el nuevo papa sea Bergoglio?

–Pese a su estructura vertical y jerarquizada, la Iglesia Católica es un espacio diverso. En ese sentido, habrá quienes lo tomen como una buena noticia y para otros no lo será tanto. Como en cualquier espacio colectivo, hay heterogeneidades en el interior y Bergoglio, como referente eclesiástico, ha sido resistido por algunos sectores católicos.

–¿Que sentimientos tuvo cuando conoció la noticia?

–De sorpresa, porque se perfilaban como candidatos otros cardenales. Se confirma el aforismo vaticano que indica que “el que entra como papa al cónclave sale cardenal”. Pero esta regla tácita tiene una explicación. Por el sistema electoral, quien resultare ganador debe obtener dos tercios de los cardenales electores. Al inicio de los cónclaves, suelen perfilarse dos candidatos y difícilmente alguno de los dos alcance los dos tercios de las preferencias. En simultáneo, “seamos uno para que el mundo crea” es un imperativo categórico en la idiosincrasia eclesiástica que conlleva a una resolución rápida para transmitir al mundo la imagen de una Iglesia unida. La búsqueda de un tercer nombre emerge en la búsqueda de un consenso o como síntesis de las primeras dos candidaturas.

–¿Qué rumbo piensa que tomará su papado?

–Benedicto XVI ha sido un papa claramente intelectual que no ha podido resolver buena parte de los conflictos que hoy sacuden al Vaticano. Bergoglio tiene una trayectoria de gestión pastoral y detenta mayores habilidades y destrezas para intentar por lo menos afrontar los desafíos internos de la Iglesia. Considero que buena parte de sus esfuerzos estarán destinados a “ordenar” la Curia romana.

–¿Qué implicancias puede tener para la Argentina la llegada de Bergoglio al frente del Vaticano?

–Sin dudas, como papa, Bergoglio tendrá un reconocimiento popular de proyecciones sustantivas. Pero no necesariamente el prestigio social repercute en mayor capital religioso. En otras palabras, los procesos de pluralización del campo religioso y de individuación de las creencias no necesariamente verán modificadas sus tendencias por un papa argentino. En el plano político, acostumbrados a una cultura política que busca legitimidades en el mundo religioso, es imaginable que actores y sectores políticos apelen a su figura para reposicionarse en la arena política.

–¿Qué se puede esperar en relación al trato de la Iglesia con las personas divorciadas, homosexuales, las posturas sobre el uso del preservativo o de la anticoncepción hormonal de emergencia, el celibato obligatorio o la posibilidad de que las mujeres tengan otro rol en la Iglesia?

–El ordenamiento y el intento de resolución de los fuertes conflictos internos será una de las grandes misiones de Bergoglio en su pontificado. Con demasiados frentes internos abiertos, no se vislumbra que pudiera promocionar cambios estructurales en torno de la posición tradicional de la Iglesia Católica sobre el uso del preservativo, la anticoncepción hormonal de emergencia, la eliminación del celibato, el rol de las mujeres en la Iglesia, el trato a las personas divorciadas o a los homosexuales, la despenalización del aborto, etc.

–¿Y con respecto al grave problema de los curas pedófilos?

–Al cura Julio César Grassi nunca lo excomulgó. Tuvo una actitud corporativa para protegerlo. Pero en el Vaticano no tiene margen para seguir teniendo una postura de ese tipo. En ese tema Benedicto XVI se puso firme, pero no tuvo cintura política para imponerse. Intuyo que Bergoglio tendrá cintura política y una postura más decidida de resolución, sin esconderlo bajo la alfombra.

–¿Lo ha conocido a Bergoglio personalmente?

–Cuando estaba realizando la investigación para mi tesis de doctorado sobre la relación entre el poder político y el poder eclesiástico durante los gobiernos de Alfonsín y Menem, entrevisté a muchos arzobispos y obispos. Pero algunos prelados no aceptaron la entrevista y Bergoglio fue uno de ellos. Tuve oportunidad de conocerlo personalmente en uno de los pocos encuentros entre Bergoglio y Néstor Kirchner. El 11 de abril de 2006, estuve presente en un acto de homenaje a los curas palotinos asesinados por la última dictadura militar en la iglesia San Patricio en el que participaron el entonces presidente y el arzobispo de Buenos Aires.

–¿Qué impresión tiene de él?

–Es muy habilidoso de la lectura del mapa político eclesiástico. Mientras algunos obispos creen que por el Espíritu Santo se designa a un papa o a los cardenales, Bergoglio les saca varios cuerpos por su formación política, que lo ha nutrido. Su perfil más conflictivo es el que denuncia Horacio Verbitsky en su libro, el hecho de haber dado los nombres a la última dictadura militar de los curas que trabajaban en villas.



EUTANASIA, ABORTO Y MATRIMONIO IGUALITARIO ESTUVIERON EN LA MIRA DEL EX ARZOBISPO PORTEñO
Los discursos de la santa crispación
Bergoglio construyó sus discursos de la última década en homilías y virulentos comunicados eclesiales contra los temas que mayor debate de cambio social habían desatado. Sufrió una tremenda frustración cuando fue aprobada la ley del matrimonio igualitario.
Por Soledad Vallejos
La marcha contra el matrimonio igualitario fue impulsada por Bergoglio, aunque no se mostró.Imagen: Pablo Piovano
La eutanasia como “terrorismo demográfico”, el matrimonio igualitario como ardid malicioso para subvertir “el plan de Dios”, el aborto –aun el no punible– como eje de la “cultura de la muerte”. En la última década, cada vez que en el aire se agitaba el debate por la protección legal de más derechos, el ex arzobispo porteño Jorge Bergoglio se despachó con homilías y comunicados virulentos para oponerse. Aprovechó, para ello, fechas clave, que solían coincidir: el Día del Niño por Nacer, la celebración de Corpus Christi, la de San Ramón Nonato, la procesión a Luján. La ocasión hizo al orador cada vez, con el trasfondo de un enojo básico porque la legislación educativa “prescinde de Dios”, y la convicción de que al poder político tanto se le podía hablar desde el púlpito, como conminarlo a visitar el despacho propio (el caso de Mauricio Macri, durante el debate por la nueva ley de matrimonio) o demostrar capacidad de lobby aliándose con el integrismo para volcar feligresía en las calles.

Su cruzada más esmerada fue, también, la de su derrota más notable. Entre fines de 2009 y gran parte de 2010, el debate por la ley de matrimonio igualitario encontró a un Bergoglio aguerrido. Puso las oraciones en el cielo hacia diciembre de 2009, cuando la Justicia porteña autorizó por primera vez que una pareja de varones se casara en el Registro Civil. El gobierno porteño, que había advertido que no cedería a las presiones eclesiásticas ni de grupos laicos afines, finalmente cedió por omisión; Alex Freyre y José María Di Bello debieron casarse en Tierra del Fuego. Pero entonces comenzó 2010: la jueza Elena Liberatori autorizó a otra pareja de varones. El gobierno porteño desistió de apelar, a pesar de que Bergoglio emitió un comunicado exigiéndole apelar, porque “desde épocas ancestrales el matrimonio se entiende como la unión entre el varón y la mujer, su reafirmación no implica discriminación alguna”. Bergoglio presionó tanto que forzó a Macri a asistir a su despacho; de todos modos, a principios de marzo Jorge Bernath y Damián Salazar se casaron.


Con el correr de los meses y el avance de la ley en el Congreso, el cardenal subió la apuesta. “No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios”, escribió en una carta a los cuatro monasterios de carmelitas de Buenos Aires. El impulso al matrimonio igualitario era “una ‘movida’ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”. Casi tres semanas después de enviada esa carta, los senadores debían dar la media sanción que faltaba; por ello pedía a las religiosas: “clamen al Señor” para que los legisladores no voten “movidos por el error o por situaciones de coyuntura sino según lo que la ley natural y la ley de Dios les señala”. Su apuesta más fuerte fue en los días inmediatamente anteriores al 14 de julio: ordenó que en las misas del domingo 11, desde los púlpitos, los sacerdotes convocaran a la “Marcha naranja” que el día anterior a la sesión se realizaría ante el Congreso. El evento era organizado, además, por un español, supernumerario del Opus Dei, llegado a la Argentina para la ocasión. Días después, se aprobaba la ley.




TradicionesA fuerza de repetición, Jorge Bergoglio volvió tradición dos momentos del año para sentar y reforzar lineamientos de la retórica antiaborto legal: el Día del Niño por Nacer (25 de marzo) y el de San Ramón Nonato (31 de agosto). En la primera de las fechas, este año será el primero en que, por su nuevo cargo, el jesuita faltará a su ya habitual homilía de “Un rosario por la vida”. En la segunda, celebrada el último día de agosto, Bergoglio solía fortalecer aún más sus ideas sobre derechos reproductivos. Su definición de “optar por la vida” nunca privilegió los derechos de las mujeres ni admitió la posibilidad del aborto no punible.

En 2007, el entonces cardenal hasta supo enlazar la actualidad policial más candente con su doctrina. La investigación por el asesinato de Nora Dalmasso se concentraba sobre su hijo. Bergoglio dijo: “Usted se asusta de eso, pero tenemos miles de madres que matan a sus hijos”. Agregó, para más Inri: “Hay miles de madres que matan a sus hijos. Descuiden, que dentro de unos años van a aprobar la libertad de los hijos de matar a sus padres”. En 2011, declarado por Benedicto XVI como “Año de la vida”, en una catedral algo poblada y ante fieles como el ex juez Hernán Bernasconi, la periodista Alicia Barrios y muchachos levantiscos identificados con el grupo de Cristo Rey, Bergoglio se lamentó por “esta anestesia que nos presenta esta civilización decadente” con sus “valores trastocados”. En cuestión de meses, el Congreso aprobaría la ley de matrimonio igualitario y el debate estaba en el aire; tan electrizado estaba el ambiente que aun la despenalización del aborto no parecía lejana. El arzobispo se angustiaba por la “gravedad moral y jurídica” de un posible debate sobre el aborto, dijo que la Virgen María “acompañó la vida que acababa de concebir”; que Jesús “nació sin ninguna comodidad, en situación de calle”. Que “si no amamos, caemos en el egoísmo y uno se enrosca en sí mismo, en acariciarse a sí mismo”.


El año pasado, cuando Macri se aprestaba a reglamentar el decreto sobre atención de abortos no punibles, tal como la Corte había mandado, Bergoglio no dudó: era “lamentable”. El aborto “nunca es la solución”, sentenció, y distorsionó los datos legales hasta asegurar que la reglamentación “amplía la despenalización del aborto cediendo a la presión del fallo de la Corte Suprema de la Nación”.

Fuente:Pagina12

14.03.2013
Cristina Fernández felicitó a Jorge Bergoglio por su nombramiento y anunció que viajará al Vaticano para la asunción 
"Esperamos que su labor pastoral sea significante para nuestra región"
La presidenta consideró un hecho "histórico" la designación de un Papa latinoamericano. Destacó la elección del nombre Francisco y le pidió a Bergoglio que su opción sea por los pobres. También envió una carta protocolar. 
Por: Martin Piqué
Hoy es un día histórico, y no quiero dejar de mencionarlo. Por primera vez en 2000 años va a haber un Papa que pertenece a Latinoamérica. Le deseamos de corazón a Francisco I que pueda lograr mayor grado de confraternidad entre los pueblos y las religiones." La presidenta felicitó ayer al cardenal Jorge Bergoglio tras haber sido electo como nuevo Pontífice de la Iglesia Católica. Lo hizo desde el predio de Tecnópolis, donde dedicó un largo párrafo de su discurso a desearle buena suerte en su tarea pastoral. "Que esa opción por el nombre de Francisco, que creo es por San Francisco de Asís, la opción por los pobres, sea realmente la opción que puedan hacer las altas jerarquías para que podamos volver a reencontrarnos en toda la humanidad, todos los seres humanos, en igualdad de condiciones. Con confraternidad, con amor, con justicia y con equidad", exhortó Cristina desde la tarima y ante un auditorio en el que se veían gobernadores y legisladores del kirchnerismo. La jefa de Estado también anunció que la semana próxima viajará al Vaticano para asistir a la ceremonia de entronización de Francisco, el nuevo Papa, el Papa argentino.

Según la información que difundió la Casa Rosada, Cristina viajará a Roma junto con el canciller, Héctor Timerman, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y una delegación oficial que aún no se terminó de conformar. En el Vaticano se sumará el embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero. En 2005, para la asunción de Benedicto XVI, el alemán Joseph Ratzinger, el entonces presidente Néstor Kirchner viajó a Roma junto a su esposa, en aquella época senadora, varios miembros del Gabinete (como Rafael Bielsa y Aníbal Fernández) y el ex mandatario Raúl Alfonsín, quien había sido especialmente invitado. La presidenta tiene previsto asistir a la misa de inauguración del papado de Bergoglio, que tendrá lugar en Roma el martes 19 de marzo.


Ayer, horas después de conocerse la designación de Bergoglio, el gobierno difundió una carta oficial que saludaba su nombramiento y hacía llegar la "consideración y respeto" de la jefa de Estado. "Es nuestro deseo que tenga, al asumir la conducción y guía de la Iglesia, una fructífera tarea pastoral desempeñando tan altas responsabilidades en pos de la justicia, la igualdad, la fraternidad y de la paz de la humanidad", decía el texto de la carta, de contenido protocolar. Luego, pasadas las 20, durante su aparición en el predio de Tecnópolis en Villa Martelli para anunciar un programa de empleo para mujeres de bajos recursos, la presidenta se explayó más y le deslizó una serie de pedidos al nuevo Papa. No faltó la mención –indirecta, eso sí-- a la disputa de soberanía por Malvinas.


"Le deseamos toda la suerte del mundo en esta misión pastoral. También lo que significa para Latinoamérica y la Argentina y esperemos que realmente sea una labor significante para nuestra región, para que también lleve el mensaje a las grandes potencias del mundo para que dialoguen. Porque queremos que el diálogo que tanto pregonan desde todas partes, lo hagan efectivo, y que puedan convencer a los poderosos del mundo, a esos que tienen armamento, a esos que tienen poder financiero, a que finalmente dirijan una mirada hacia sus propias sociedades, hacia los pueblos emergentes", subrayó la presidenta entre aplausos y miradas atentas sobre cada uno de sus gestos. La mandataria se mostró suelta y sonriente.


Antes de despedirse, Cristina –que siempre hizo gala de su condición de creyente aunque haya reconocido "diferencias con la jerarquía" de la Iglesia– mencionó dos veces a Dios y una a la Virgen María. "Quiero desearles a todos los argentinos, a los 40 millones, que estemos muy juntos y que Dios los proteja a todos ustedes y a sus familias", saludó antes de terminar su discurso.



"es importante para latinoamérica"
El embajador argentino en el Vaticano, Juan Pablo Cafiero, consideró que la elección del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, como el flamante Papa, "es importantísima para Latinoamérica".
En declaraciones a la Televisión Pública argentina, Cafiero señaló que "el nuevo Papa, Francisco, sea argentino es muy positivo", y además aseguró que "con esta elección la Iglesia va a dar un cambio y mirará más para nuestro Continente y nuestra realidad".
"Fue una conmoción cuando escuché el nombre de Bergoglio, ya será un argentino quien tenga la tarea de llevar adelante el rumbo de la Iglesia Católica, lo que es muy importante para Latinoamérica", agregó.
Con respecto a los desafíos de la Iglesia, Cafiero prefirió evitar referirse a los pedidos de modificaciones aunque señaló que "la agenda del nuevo Papa es muy compleja", en referencia a los conflicto religiosos en diferentes puntos.

Fuente:TiempoArgentino


13.03.2013
elección papal
Scoccimarro anunció que Cristina participará de la asunción de Bergoglio
El secretario de Comunicación Pública y vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, confirmó que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner "va a ir a la asunción" del papa Francisco I, el argentino Jorge Bergoglio. Poco antes, la jefa de Estado saludó en nombre del gobierno argentino y del pueblo de nuestro país.
Scoccimarro anunció que Cristina participará de la asunción de Bergoglio

"Va a ir a la asunción, que no les quepa ninguna duda", dijo el vocero al ser consultado sobre el posible viaje de la mandataria al vaticano.

En diálogo con los medios al llegar al predio de Tecnópolis para participar de un acto que encabezará la jefa del Estado, Scoccimarro recordó que "la Presidenta mando una carta" en la que "felicitó por la tarea pastoral que tiene que hacer el cardenal Bergoglio ahora Papa", señaló.

Precisamente, a poco de conocerse la designación de Bergoglio, a través de una carta oficial, la mandataria le expresó a Francisco I que "es nuestro deseo que tenga, al asumir la conducción y guía de la Iglesia, una fructífera tarea pastoral desempeñando tan grandes responsabilidades en pos de la justicia, la igualdad, la fraternidad y de la paz de la humanidad".
Fuente:Telam

REPERCUSIONES ENTRE POLITICOS, FUNCIONARIOS Y OTRAS FIGURAS
Ceteris vocibus
Gobernadores, legisladores y referentes de las comunidades religiosas destacaron a través de declaraciones y mensajes en las redes sociales la designación del cardenal Jorge Mario Bergoglio como el papa Francisco. En Twitter, los hashtags #PapaArgentino, #HabemusPapam y #Bergoglio fueron furor y llegaron a ser trending topic a nivel mundial.

- Daniel Scioli, gobernador de Buenos Aires: “Con gran emoción y orgullo argentino saludo afectuosamente al papa Francisco, convencido de que con humildad Bergoglio encara caminos para la Iglesia de unidad, paz y amor”.


- Sergio Massa, intendente de Tigre: “Felicidad, emoción y orgullo como argentino y católico. Saludamos la trayectoria de un pastor comprometido y cercano, el primer #PapaArgentino y latinoamericano, Francisco”.


- Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño: “Su elección como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica y Romana es una enorme alegría y orgullo para el pueblo de la CABA, así como para todos los argentinos”.


- Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro: “No sé qué aporte ha hecho la Iglesia argentina para que lo hayan nombrado como papa” (a Bergoglio).


- José Luis Gioja, gobernador de San Juan: “Estoy orgulloso del papa Francisco. Trae fe y esperanza para todos los fieles”.


- Sergio Urribarri, gobernador de Entre Ríos: “Los entrerrianos felicitamos a Jorge Bergoglio, y le deseamos la sabiduría y determinación para hacer lo que la cristiandad espera del Papa”.


- Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema: “Con gran afecto saludo a Su Santidad Francisco. Lo felicito porque su nombramiento es un reconocimiento a sus condiciones humanas y espirituales”.


- Jorge Capitanich, gobernador del Chaco: “Que la gracia de Dios ilumine a nuestro papa Francisco como vicario de Cristo”.


- Eduardo Fellner, gobernador de Jujuy: “Es un profundo orgullo y desafío enorme para la Iglesia argentina que un representante de su comunidad se haya convertido en Su Santidad”.


- Miguel Angel Pichetto, jefe de bloque de senadores de FpV: “La Iglesia Católica reencuentra el camino de los pobres y la tarea inmensa que debe llevar adelante Francisco”.


- José Cano, jefe de bloque de senadores UCR: “Mis más sinceras felicitaciones a Bergoglio. Siento orgullo y satisfacción de que sea un argentino el nuevo líder de la Iglesia Católica”.


- Ernesto Sanz, senador por UCR: “Felicitaciones a Su Santidad Francisco, un orgullo para los católicos de Argentina y Latinoamérica”.


- Liliana Negre de Alonso, senadora por Peronismo Federal: “Bergoglio dejó su vida por la Iglesia. Me pongo de pie ante el nuevo soberano”.


- Aníbal Fernández, senador del FpV: “Quiera Dios y la Virgen iluminarlo para manejar la Iglesia Católica, en este mundo tan convulsionado e injusto, donde las principales potencias utilizan su fuerza desproporcionada para no reconocer los derechos de los otros pueblos”.


- María Eugenia Vidal, vicejefa de Gobierno de la CABA: “Orgullo por la elección de Bergoglio como papa, y que haya elegido el nombre Francisco”.


- Carlos “Camau” Espínola, intendente de Corrientes: “La elección de un argentino como papa es un momento de emoción y considero una bendición el momento histórico que vivimos. Le deseo una exitosa función pastoral”.


- María Eugenia Estenssoro, senadora por CC: “Que Dios ilumine al nuevo papa y que ayude a reconciliar a los argentinos en su amor”.


- Fernando “Chino” Navarro, diputado bonaerense por FpV: “Es positivo que sea un papa de Argentina, de Latinoamérica y no de Europa. No voy a negar la relación compleja con el gobierno nacional, pero debo reconocer que no forma parte de los sectores más conservadores de la Iglesia, y que sabemos de su trabajo en barrios humildes”.


- Fernando “Pino” Solanas, diputado por Proyecto Sur: “La elección del papa recae en una figura notable de la Iglesia como Bergoglio, por su enorme equilibrio y sabiduría. Un papa latinoamericano es un gran gesto para la región”.


- Hermes Binner, presidente del FAP: “Felicitamos a Jorge Bergoglio, primer papa argentino. Lo conocemos, hombre de diálogo. Esperamos nos ayude a encontrar la paz entre nosotros”.


- Alfredo Olmedo, diputado por Salta: “Manifiesto mi alegría por la designación del pastor cardenal del fin del mundo, como papa Francisco. Rezamos por su pontificado y la esperanza de la fe, la paz y la justicia en el mundo y en nuestra Argentina, construida en solidaridad cristiana”.


- Gabriela Michetti, diputada por PRO: “Nuestro papa es la humildad, el amor, la fraternidad, la unidad y el diálogo”.


- Claudio Lozano, diputado por Buenos Aires para Todos: “Un papa jesuita y latinoamericano es una ventana de oportunidad para que la Iglesia conservadora y reaccionaria pueda reacomodarse frente a la nueva situación mundial”.


- Roy Cortina, diputado por PS: “Es bueno que la conducción de la Iglesia quede por primera vez en manos de un latinoamericano, constituyendo una oportunidad única de mirar y vincularse al mundo desde otra perspectiva”.


- Cristian Ritondo, legislador porteño por PRO: “Es un orgullo para quienes vivimos en la CABA porque él es guía espiritual en nuestra ciudad”.


- María José Lubertino, legisladora porteña por FpV: “Sabemos nuestras diferencias profundas con Bergoglio, pero espero que pueda contribuir aunque sea un mínimo en nuestras coincidencias a cambiar el mundo”.


- Sergio Bergman, rabino y legislador porteño por PRO: “Con emoción oramos por la designación de Bergoglio como papa. Argentinos de buena voluntad, celebramos la unidad en diversidad, convocados por Francisco”.


- José María Arancedo, presidente de la Conferencia Episcopal: “La noticia nos llenó de alegría. Es un hombre de mucha fe, oración, muy cercano a los hombres y sus problemas. Lo espera una tarea muy grande y estamos seguros de que estará al servicio de una Iglesia servicial”.


- Diego Armando Maradona, ex futbolista: “El Dios del fútbol es argentino y ahora también el papa. Es una cosa que hace sentir feliz a todo mi país. En cuanto vaya a Italia espero poder tener una audiencia con él”.


- Cecilia Pando, apologista de la dictadura: “¡Qué alegría! Bergoglio papa! Una gran bendición para nuestro país (...) Estaremos a su lado, dándole fuerzas por medio de la oración”.

Fuente:Pagina12


H.I.J.O.S.
Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
Regional Capital en la Red Nacional



H.I.J.O.S.
Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio
17 años en Lucha
www.hijos-capital.org.ar



La política santafesina opinó en Twitter sobre la elección de Bergoglio como Papa
La más dura fue la diputada Alicia Gutiérrez. En su cuenta oficial escribió: “No seamos cholulos para qué nos sirve un Papa argentino vinculado a la dictadura. Qué sentirán los sacerdotes Yorio y Jalics entregados por Bergoglio
La política santafesina opinó en Twitter sobre la elección de Bergoglio como Papa
El cardenal argentino se convirtió en el máximo pontífice de la Iglesia Católica con el nombre de Francisco I. Es el primer latinoamericano y jesuita de la historia en alcanzar ese cargo. Los 115 cardenales reunidos en la Capilla Sixtina llegaron a un consenso para elegir al sucesor de Benedicto XVI y los máximos referentes de la política santafesina opinaron en la red social Twitter.

El presidente del FAP, Hermes Binner, solo se limitó a felicitar al nuevo Papa.

El exgobernador de Santa Fe en su cuenta @HermesBinner escribió: “Felicitamos a Jorge Bergoglio, primer Papa argentino. Lo conocemos, hombre de diálogo. Esperamos nos ayude a encontrar la Paz entre nosotros”.

El diputada nacional por Santa Fe, Fabián Peralta, tras conocerse la noticia declaró en su cuenta @FabianFPeralta: “Creo que lo importante para los católicos y no católicos es que ideología y no que nacionalidad tiene el Papa”.

En tanto, el diputado santafesino Eduardo Toniolli en su cuenta ‏@eduardotoniolli dijo: “Habemus un Papa cacerolo”.

Por último, la diputada provincial, Alicia Gutiérrez, fue quien criticó duramente la figura del nuevo Papa. Por medio de su cuenta ‏@AliVGutierrez dijo: “No soy creyente pero que hayan elegido Papa a un cardenal vinculado con la dictadura. Cartón lleno!!!!. No seamos cholulos, para qué nos sirve un Papa argentino vinculado a la dictadura??. No olvidamos, está contra el matrimonio igualitario. Qué sentirán los sacerdotes Yorio y Jalics entregados por Bergoglio????
Fuente:PoliticaPlus


Estela de Carlotto
"Nunca lo escuchamos hablar de los nietos y desaparecidos"

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo opinó sobre el silencio en dictadura que ejerció Jorge Bergoglio para con los organismos de derechos humanos. "Que sepa que tiene que luchar por la paz y la convivencia", auguró Estela sobre la nueva tarea de Francisco.
Jueves 14 de marzo de 2013

Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, se refirió a la designación de Jorge Bergoglio como Papa. "Que no se olvide de su patria, nos olvidó un poco, no lo escuchamos nunca hablar de nuestros nietos, ni de los desaparecidos", se sinceró Estela.

Y recordó: "No vino a estrecharnos las manos ni a ofrecer desde la iglesia el apoyo necesario, que todo católico como somos, esperábamos".

Pese a ello, Carlotto intentó abrir una esperanza en su nuevo rol: "Esta es otra historia, viniendo de un país como del que viene, que sepa que tiene que luchar por la paz, por la convivencia y por el amor al prójimo".
Fuente:DiarioRegistrado

No hay comentarios:

Publicar un comentario