“Era una situación de esclavitud”
Carlos “El Sueco” Lordkipanidse, ex detenido desaparecido que estuvo dos años y medio en la ESMA, aportó detalles que desviaron la atención hacia otros represores y centros de detención menos conocidos.
Por Alejandra Dandan
El Tigre Acosta le advirtió a Carlos “El Sueco” Lordkipanidse que iba a ser “boleta”, según relató ayer.Imagen: DyN
Costó, aun así el engranaje se puso en marcha. El megajuicio por los crímenes unificados de la Escuela Mecánica de la Armada recibió las primeras declaraciones de testigos que ya habían declarado en otros juicios. El debate puso en escena así el nuevo esquema de preguntas: un testigo habla luego de que todas las partes hayan visto o leído sus declaraciones anteriores. Las preguntas son complementarias. El testigo no cuenta todo lo que ya contó en otras ocasiones, entre otras razones para no volver al agujero.Declaró durante la mañana Carlos “El Sueco” Lordkipanidse, ex detenido desaparecido que permaneció dos años y medio dentro de la ESMA, hizo tareas de fotógrafo e imprenta en un contexto que ayer volvió a redefinir ya no como “trabajo esclavo”, sino en “situación de esclavo”. “Mucho tiempo entendimos que esto de ser sometidos como prisioneros sobreviviendo era una situación de trabajo esclavo, ahora redefinimos esto”, dijo. “No fuimos trabajadores, no recibimos remuneración, no había relación de trabajo de dependencia, la esclavitud es cuando si alguien se niega o se queja a hacer una tarea que manda el patrón y al patrón no lo reditúa, lo elimina. Entonces las condiciones en las que nos tuvieron en la ESMA son una situación de esclavitud.” Lordkipanidse es un testigo histórico.
Ayer, en el nuevo contexto, con un juicio en el que su propia historia no ejerce un rol de centralidad, se abrieron una tras otra más ventanas ocultas de la ESMA. Roles, posiciones y la vida de esos represores más oscuros y menos revisados en las páginas de historia que son los que ahora adquieren centralidad. Entre otros, por ejemplo, Orlando González, un auxiliar de inteligencia, al que le decían “Hormiga Negra”, de piel oscura. “Tenía una carácter muy particular que lo hacía especialmente enemigo mío por una cuestión muy superficial: él era fotógrafo y me consideraba a mí mal fotógrafo.”
En ese momento había una revista que se llamaba Foto Mundo que hacía concursos para descubrir talentos. Orlando González competía por ocupar los mejores puestos, mandó una foto y ganó un premio: “Hizo posar a una compañera, Lucía León, en una foto donde la retrataba como ‘La Parca’. Eso le valió también un llamado de atención por cómo jetoneaba de esa forma, con su nombre real sabiendo que podían reconocerlo”. En el testimonio habló de los diez rollos de microfilms que le hicieron copiar en tres archivos, de los 500 nombres cada uno, según calcularon en ese momento y los llevó a estimar las 5000 víctimas de la ESMA. Hubo dos aspectos importantes: un pedido sobre la isla El Silencio del Tigre donde los prisioneros permanecieron casi 30 días cuando los marinos buscaron esconderlos por la visita de la OEA. Y la visita a la ESMA del entonces secretario de Hacienda de la dictadura Juan Aleman que está en juicio por la desaparición de Orlando Ruiz y Silvia Dameri, secuestrados con sus dos hijos, Marcelo Mariano y María de las Victorias. Silvia estaba embarazada, parió en la ESMA y su hija Carla fue apropiada por Juan Antonio Azic, como Victoria Donda.
La isla y Aleman
Sobre la isla, El Sueco mostró fotos de noviembre pasado. “Están los utensilios usados en esa época, la cocina de hierro, está la sala pequeña del subsuelo de la casa superior, la casa de palos y todas las características” que ellos vieron y denunciaron hace tiempo. “Siguen existiendo, tomamos fotos porque nos habían llegado noticias de que la casa iba a cambiar de manos.” Pidió al tribunal una inspección ocular a la isla porque “nunca” fue inspeccionada. Pidió que “se investigue la propiedad del espacio que pertenecía a la revista Esquiú”, dependiente de la curia. Y dijo: “Hemos ido al campo de deportes (de la ESMA), pero la isla del Tigre es una parte sustancial de esta causa en el sentido que es parte predeterminada de un plan de ocultamiento”. La fiscalía luego pidió también la inspección.Luego de muchas preguntas, la abogada querellante Liliana Alaniz de Justicia Ya! le preguntó si conocía a Juan Aleman. Los defensores, sobre todo la defensa oficial para sorpresa de las partes, objetó la pregunta con el mismo lenguaje con el que los abogados retrasaron durante horas el comienzo de la audiencia y dentro de la sala se leyeron como “chicanas”. Las objeciones tocaron distintos puntos. El tema procedimental: cómo se harían las preguntas ahora que estaban en marcha las reglamentaciones de Casación. Insistieron con el testigo sentado en la sala. Luego objetaron el tipo de preguntas. Dijeron que preguntar nombres era “indicativo”. Fiscalía y querellas se opusieron. Primero porque la palabra “conoció a” no era lo mismo que “torturó a”. Y segundo porque como dijo el fiscal Guillermo Friele: “Esto es una megacausa con 67 imputados, distintos tramos, muchas víctimas y pensar que sólo el testigo puede acordarse de todos esos nombres es pedirle algo fuera de lo común y fuera de lo humano”.
Así, El Sueco, que padece problemas de presión, pudo volver a Aleman. Le objetaron que “había sido muy puntilloso” ya en su declaración anterior y un defensor le pidió que en todo caso hable para agregar algo. El Sueco tomó el guante y respondió: “Si el abogado me permite explayarme, me había olvidado de detalles que hacen a lo que a él interesa –dijo–, entre otras, que en oportunidad de la visita de Aleman a la ESMA, más especialmente al sótano, más especialmente a la sala de torturas de la huevera, tuve oportunidad de hablar con Orlando Ruiz, recién secuestrado”. Orlando esperaba en el cuarto de interrogatorio del fondo, con otra detenida. “Venía de Suiza, era un exiliado político que había ingresado al país con intención de accionar contra la dictadura, especialmente en interferencias de comunicaciones y que me dijo que lo iban a someter a una situación en la que iba a estar presente Aleman, para hacerse cargo del intento de atentado (que había recibido).” El Sueco pensó que Orlando iba a salvarse. “No queda otra que lo vayan a blanquear –se dijo–, había caído con dos niños y la mujer embarazada.” En ese momento, también pensó que él mismo podía salvarse.
El Tigre Acosta le había dicho alguna vez que iba a ser boleta, pero esa visita, de un funcionario civil dentro de la ESMA, alentó alguna esperanza. “(Aleman) pasa por adelante mío y me dije: ‘Me salvo yo también y se rompe la promesa del Tigre Acosta’. A lo mejor el destino es el que me manda justo por donde pasa un funcionario civil del gobierno...”. El presidente del tribunal, Daniel Obligado, le preguntó si recordaba dónde se produjo el encuentro visual. “Claro que me acuerdo –dijo El Sueco–: es uno de los momentos más imborrables de mi vida, porque yo había puesto esperanza en que ese hecho pudiese salvar mi vida. Yo estaba en el pasillo del sector 4, cuartos de un lado y del otro, frente al comedor, contiguo a la entrada de la huevera. Yo estoy adelante y él ingresa a la huevera. Era 1980 y yo ya llevaba bastante tiempo ahí, casi dos años.”
La visita de Aleman a la ESMA fue imborrable, entre otras cuestiones por el contexto. Los marinos habían mandado limpiar todo el sótano y había olor a lavandina. El Sueco andaba con el antifaz “a media asta”, así que algo veía. Los guardias metieron a todos en el comedor. A él lo agarró uno. “De pronto en la entrada se pone en posición de firme, me agarra el brazo. Yo tenía el antifaz a media asta y lo único que puedo hacer es quedarme ahí parado. Todos nos pusimos de pie y rendimos respeto al ingreso de Aleman que no era un visitante más que llevaban a ver la escuelita del horror, era el jefe de todos los demás, le rendían homenajes.” En ese contexto, contó de un hecho anterior: 31 de diciembre de 1976 y una fiesta de fin de año de la que participó la actriz Katja Aleman, medio hermana del secretario. Un vecino denunció la fiesta y llevaron a las 20 personas a la comisaría 19. La medio hermana de Aleman reportó su filiación y Aleman sacó a todos los muchachos. Esto le permitió a Lordkipanidse situar el peso de Aleman antes de 1980, pero además dar cuenta de su rol en el aparato del Estado terrorista. “Yo me puse a pensar en que si él hubiese querido se hubiesen salvado Ruiz y su señora y la mala historia de sus hijos.”
Fuente:Pagina12
11 03 2013
TESTIMONIOS
Día 28. "Que se investigue a la Iglesia", pidió el
sobreviviente Carlos Lordkipanidse
Hoy comenzó su testimonio el ex detenido-desaparecido en la ESMA, quien
concluirá su declaración el próximo miércoles.
Sobrevivir al horror
Carlos fue secuestrado con parte de su familia. Todos estuvieron en cautiverio en la ESMA y fueron sometidos a torturas, incluido el hijo de 20 días de vida. Como con cada testimonio, en la sala se revive el horror para buscar justicia.
Juicios abreviados
En función de las reglas dictadas por la Casación para abreviar los juicios por delitos de lesa humanidad, el viernes pasado se presentó el registro de la declaración anterior del testigo. Por lo tanto, para hoy estaba prevista la ampliación del testimonio y no la reiteración, para evitar la revictimización.
Una familia secuestrada en la ESMA
Carlos fue capturado en la mañana del 18 de noviembre de 1978 en la Carlos Calvo y Muñíz “por un grupo de civil. Uno era (Enrique) Peyón, lo reconocí tiempo después. Me meten en un auto, me esposan y me encapuchan. En el auto, Acosta me dijo: ´vos sos boleta´. Era un Peugeot 504 gris”. En la ESMA, a Carlos le pusieron el número 255
Luego supo que antes que él había secuestrado a su esposa Liliana Marcela Pellegrino, a su hijo Rodolfo, y a un primo de Liliana, Cristian Colombo.
Carlos fue sometido a interrogatorios. En particular, hubo uno en el que le preguntaban reiteradamente sobre el paradero de un compañero de militancia: Alejandro Firpo. Como Carlos no hablaba, porque realmente no sabía dónde estaba, ingresaron a su pequeño hijo a la sala de torturas e interrogatorios. Intentaron presionar a Carlos, amenazándolo con torturar a Rodolfo, hecho que cometieron, dado que Carlos no sabía dónde estaba Firpo.
El niño y Cristian fueron liberados y Liliana permaneció cinco meses más en la ESMA. Luego, en abril de 1978 fue liberada, pero el represor ya fallecido de la ESMA Héctor Febres la obligaba a reportarse telefónicamente y la sometía a salidas con él. Más adelante, a Carlos le permitieron hacer salidas vigiladas. A principios de 1981 fue liberado, obligado a comunicarse telefónicamente con la ESMA. En septiembre de 1983 salió del país”.
Trabajo esclavo en la ESMA
Dentro del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en la ESMA, algunos detenidos-desaparecidos fueron sometidos al trabajo esclavo. Para esto, los represores utilizaron los conocimientos de los secuestrados para determinadas tareas. En el caso de Carlos Lordkipanidse, usaron sus conocimientos como fotocromista para “falsificar documentos uruguayos en el Casino de Oficiales: documentos de identidad, pasaportes, certificados de nacimientos y hasta de defunción”, contó en la audiencia.
Los mismos secuestrados eran obligados a confeccionar material que los represores usaban para los secuestros, como documentación falsa para infiltrarse. La tortura psicológica, además de la física, también estuvo plasmada en esta faceta del terrorismo de Estado.
Carlos recordó que en la ESMA “también había archivos del diario Noticias (de los Montoneros) y unos microfilms, que eran como diez rollos y contenían fotos e historias de los secuestrados luego desaparecidos. Estaban ordenados numéricamente y de acuerdo a la fecha del secuestro”.
La resistencia en la ESMA
En el primer juicio por la megacausa ESMA Carlos contó que “cuando empiezo a trabajar, unos compañeros me ponen al tanto de cierto plan de resistencia, que consistía en inventar trabajos para tratar de salvar a otros compañeros”. Por ejemplo: rompían una máquina para que alguien tenga que arreglarla y con eso sacarlo, aunque sea por un tiempo, de la tortura.
Robo de bienes
La falsificación de documentos, obtenida mediante el trabajo esclavo también fue usada para la apropiación de bienes de las víctimas. Este delito fu incluido en el juicio anterior de la megacausa y quedan aún causas abiertas elevadas a juicio, que no llegaron a juicio todavía.
Esta práctica incluyó la falsificación de títulos de propiedad de inmuebles y de automóviles, principalmente. Parte de esta tarea estuvo compartida con los abogados que participaron en la ESMA.
Carlos contó que “había un archivo de socías. Las identidades se sacaban de los avisos clasificados de Clarín y La Nación, de los pedidos de empleo. Había una caja con estas identidades dobles”.
La visita de la CIDH
En septiembre de 1979, ante la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, algunos de los secuestrados en la ESMA fueron llevados a una isla en el Tigre. El testigo contó que eran trasladados “desde la ESMA al amarradero de Prefectura de San Fernando en camiones y autos, y después en una lancha-colectivo en la madrugada”.
“Pido que se haga una inspección, porque no se ha hecho. Yo saqué fotos”, tras estas palabras, Carlos entregó las fotos al Tribunal a cargo del juicio. El Ministerio Público Fiscal pidió la preservación del lugar y la inspección ocular del mismo para la causa judicial.
Lordkipanidse también pidió que “se investigue a la Iglesia, porque la isla pertenecía a la revista Esquiu”.
Los represores de la ESMA
Los jueces le preguntaron al testigo por algunos de los imputados en la megacausa. Sobre Rodolfo Cionchi, dijo que “lo llamaban El Gordo Tomás, lo recuerdo como el que torturó a Enrique Mario Fukman. Era un subcomisario. Estuvo en la isla del Tigre, porque allí nos vigilaban tres Fuerzas: Prefectura, personal de Inteligencia de la Marina y otra Fuerza mixta. Estaba siempre con una itaka”.
Sobre Orlando Gonzáles, dijo que era conocido como “Hormiga negra” y que “era un suboficial fotógrafo que recolectaba información con torturas”. Sobre los vuelos de la muerte, decía que “fueron a parar al Atlántico”.
Acerca del imputado Daniel Néstor Cuomo, dijo que era un “auxiliar de Inteligencia, que tenía incidencia en las decisiones del sector Capuchita”.
Cuando le preguntaron sobre Juan De Dios Daer, dijo que era “poco visible, porque tenía pocos detenidos bajo su mando”. Sobre Paulino Oscar Altamira, dijo que era un “auxiliar de Inteligencia”. Luego le preguntaron sobre Víctor Roberto Olivera, a quien identificó como “un suboficial que tenía un rol nefasto: era el responsable cuando trasladaban a los detenidos de Capuchita al Sótano y les aplicaban la (inyección de) Pentotal para el destino final (los vuelos de la muerte)”. Acerca del imputado Miguel Enrique Clemets, Lordkipanidse sostuvo que era un “oficial”, el mismo cargo que adjudicó a Juan Arturo Alomar, quien estuvo a “cargo del sector después de Febres”.
Los jueces también le preguntaron sobre el imputado Oscar Lanzón, sobre quien dijo que era “jefe de Inteligencia, con un alto rango, suceso de D´Imperio”.
Luego le nombraron a uno de los dos civiles que están siendo juzgados: Juan Alemann, ex Ministro de Hacienda entre 1976 y 1981, en plena dictadura cívico-militar. Sobre Alemann “y su comitiva” dijo que “estuve cerca de él, vino (a la ESMA) a raíz del atentado que sufre. Viene una comitiva integrada por diez personas, de las cuales dos son militares, entre ellos el Capitán Estrada, alias Humberto, y Donda. Después de este episodio donde a Orlando Ruíz lo llevan engrillado a la Huevera. Al otro día ya no se lo vio más en la ESMA”. Su esposa, Silvia Beatriz María Damaris, quien también estaba secuestrada en la ESMA, dio a luz a una niña que fue apropiada por el represor de la ESMA Juan Antonio Azic, quien también está siendo juzgado en este juicio.
Las víctimas de la ESMA
Después de preguntarle sobre los imputados, los jueces le nombraron a algunas de las víctimas del centro clandestino, para conocer la información que tiene el testigo sobre las mismas.
Próxima audiencia
El juicio continuará el miércoles 13 de marzo desde las 10:00 horas, cuando continuará el testimonio de Carlos Lordkipanidse. Luego será el turno de Patricia Walsh y, a continuación, el de Andrea Bello.
Fuente:MegaCausaEsma
Lordkipanidse ya declaró en distintos procesos y causas vinculadas a la última dictadura militar y fue ahora nuevamente convocado por el Tribunal Oral Federal 5, ya que su caso es uno de los que se juzga en este proceso.
El testigo recordó que fue secuestrado el 19 de abril de 1978 en Muñiz y Carlos Calvo de la ciudad de Buenos Aires, llevado a la ESMA y tras permanecer en el sector llamado "Capucha" se le informó que iba a "pasar a colaborar".
Desde entonces, por su condición de reportero gráfico, se dedicó a la confección de documentos falsificados: pasaportes, documentos, cédulas y partidas de defunción y nacimiento.
"Para mí (colaborar) es una palabra que siempre me hizo mucho daño, se me obligaba", dijo al tribunal y recordó que en 1979 les entregaron a él y otro secuestrado, Carlos "Quique" Muñoz, diez rollos de "material microfilmado" para hacer tres copias del mismo con una maquinaria especial que había en el centro clandestino de detención, al que los miembros del "grupo de tareas" llamaban "Selenio".
En esos microfilms aparecieron los "casos con sus legajos y fotos" de secuestrados y su destino final, detalló.
El testigo recordó su traslado a una isla del Delta junto a otras víctimas en vísperas de la llegada al país de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, y ofreció al Tribunal fotos sacadas en dicho lugar que, aclaró, todavía se mantiene en condiciones similares a las existentes cuando fue usado para esconder a los detenidos-desaparecidos.
En el debate son juzgados 68 acusados por 789 hechos. Las rondas testimoniales comenzaron la semana pasada, luego de que todos los procesados tuvieran oportunidad de prestarse a una declaración indagatoria.
Información complementaria proporcionada por el Espacio Memoria (ex ESMA):
Carlos fue secuestrado con parte de su familia. Todos estuvieron en cautiverio en la ESMA y fueron sometidos a torturas, incluido el hijo de 20 días de vida. Como con cada testimonio, en la sala se revive el horror para buscar justicia.
Carlos fue capturado en la mañana del 18 de noviembre de 1978 en la Carlos Calvo y Muñíz “por un grupo de civil. Uno era (Enrique) Peyón, lo reconocí tiempo después. "Me metieron en un auto, me esposaron y me encapucharon. En el auto, Acosta me dijo: ´vos sos boleta´. Era un Peugeot 504 gris”. En la ESMA, a Carlos le pusieron el número 255.
Luego supo que antes que él había secuestrado a su esposa Liliana Marcela Pellegrino, a su hijo Rodolfo, y a un primo de Liliana, Cristian Colombo.
Le preguntaban reiteradamente sobre el paradero de un compañero de militancia: Alejandro Firpo. Como Carlos no hablaba, porque realmente no sabía dónde estaba Firpo, ingresaron a su pequeño hijo a la sala de torturas e interrogatorios y lo amenazaron con torturarlo.
El bebé y su hermano Cristian fueron liberados y Liliana permaneció cinco meses más en la ESMA. Luego, en abril de 1978 fue liberada, pero el represor ya fallecido de la ESMA Héctor Febres la obligaba a reportarse telefónicamente y la obligaba a salir con él. Más adelante, a Carlos le permitieron hacer salidas vigiladas. A principios de 1981 fue liberado, obligado a comunicarse telefónicamente con la ESMA. En septiembre de 1983 salió del país.
Dentro del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en la ESMA, algunos detenidos-desaparecidos fueron sometidos al trabajo esclavo. Para esto, los represores utilizaron los conocimientos de los secuestrados para determinadas tareas. En el caso de Carlos Lordkipanidse, usaron sus conocimientos como fotocromista para “falsificar documentos uruguayos en el Casino de Oficiales: documentos de identidad, pasaportes, certificados de nacimientos y hasta de defunción”, contó en la audiencia.
Los mismos secuestrados eran obligados a confeccionar material que los represores usaban para los secuestros, como documentación falsa para infiltrarse. La tortura psicológica, además de la física, también estuvo plasmada en esta faceta del terrorismo de Estado.
Carlos recordó que en la ESMA “también había archivos del diario Noticias (de los Montoneros) y unos microfilms, que eran como diez rollos y contenían fotos e historias de los secuestrados luego desaparecidos. Estaban ordenados numéricamente y de acuerdo a la fecha del secuestro”.
En el primer juicio por la megacausa ESMA Carlos había contado que “cuando empiezo a trabajar, unos compañeros me pusieron al tanto de cierto plan de resistencia, que consistía en inventar trabajos para tratar de salvar a otros compañeros”. Por ejemplo: rompían una máquina para que alguien tuviera que arreglarla. Con eso podían sacarlo, aunque fuera por un tiempo, de "Capucha" y de la tortura.
La falsificación de documentos, obtenida mediante el trabajo esclavo también fue usada para la apropiación de bienes de las víctimas. Este delito fue incluido en el juicio anterior de la megacausa y quedan aún causas abiertas elevadas a juicio, que no llegaron a juicio todavía.
Esta práctica incluyó la falsificación de títulos de propiedad de inmuebles y de automóviles, principalmente. Parte de esta tarea estuvo compartida con los abogados que participaron en la ESMA.
Carlos contó que “había un archivo de sosías. Las identidades se sacaban de los avisos clasificados de Clarín y La Nación, de los pedidos de empleo. Había una caja con estas identidades dobles”.
En septiembre de 1979, ante la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), algunos de los secuestrados en la ESMA fueron llevados a una isla en el Tigre. El testigo contó que eran trasladados “desde la ESMA al amarradero de Prefectura de San Fernando en camiones y autos, y después en una lancha-colectivo en la madrugada”.
“Pido que se haga una inspección, porque no se ha hecho. Yo saqué fotos”, tras estas palabras, Carlos entregó las fotos al Tribunal a cargo del juicio. El Ministerio Público Fiscal pidió la preservación del lugar y la inspección ocular del mismo para la causa judicial.
Lordkipanidse también pidió que “se investigue a la Iglesia, porque la isla pertenecía a la revista Esquiu”.
Los jueces le preguntaron al testigo por algunos de los imputados en la megacausa. Sobre Rodolfo Cionchi, dijo que “lo llamaban El Gordo Tomás, lo recuerdo como el que torturó a Enrique Mario Fukman. Era un subcomisario. Estuvo en la isla del Tigre, porque allí nos vigilaban tres Fuerzas: Prefectura, personal de Inteligencia de la Marina y otra Fuerza mixta. Estaba siempre con una escopeta Ithaka”.
Sobre Orlando González, dijo que era conocido como “Hormiga negra” y que “era un suboficial fotógrafo que recolectaba información con torturas”. Sobre los vuelos de la muerte, decía que “fueron a parar al Atlántico”.
Acerca del imputado Daniel Néstor Cuomo, dijo que era un “auxiliar de Inteligencia, que tenía incidencia en las decisiones del sector Capuchita”.
Cuando le preguntaron sobre Juan De Dios Daer, dijo que era “poco visible, porque tenía pocos detenidos bajo su mando”. Sobre Paulino Oscar Altamira, dijo que era un “auxiliar de Inteligencia”. Luego le preguntaron sobre Víctor Roberto Olivera, a quien identificó como “un suboficial que tenía un rol nefasto: era el responsable cuando trasladaban a los detenidos de Capuchita al Sótano y les aplicaban (la inyección de) Pentotal para el destino final (los vuelos de la muerte)”. Acerca del imputado Miguel Enrique Clemets, Lordkipanidse sostuvo que era un “oficial”, el mismo cargo que adjudicó a Juan Arturo Alomar, quien estuvo a “cargo del sector después de Febres”.
Los jueces también le preguntaron sobre el imputado Oscar Lanzón, sobre quien dijo que era “jefe de Inteligencia, con un alto rango, suceso de D´Imperio”.
Cuando le nombraron a uno de los dos civiles que están siendo juzgados: Juan Alemann, ex Ministro de Hacienda entre 1976 y 1981, en plena dictadura cívico-militar, Lordkipadnise dijo: “Estuve cerca de él, vino (a la ESMA) a raíz del atentado que sufrió. Vino con una comitiva integrada por diez personas, de las cuales al menos dos eran militares, el capitán (de navío) Estrada, alias Humberto, y (Adolfo Miguel) Donda".
"Después de este episodio donde a Orlando Ruíz lo llevaron engrillado a la Huevera y ya no lo vimos más". Su esposa, Silvia Beatriz María Damaris, quien también estaba secuestrada en la ESMA, dio a luz a una niña que fue apropiada por el represor de la ESMA Juan Antonio Azic, quien también está siendo juzgado en este juicio, agregó
Fuente:Telam
Carlos fue secuestrado con parte de su familia. Todos estuvieron en cautiverio en la ESMA y fueron sometidos a torturas, incluido el hijo de 20 días de vida. Como con cada testimonio, en la sala se revive el horror para buscar justicia.
Juicios abreviados
En función de las reglas dictadas por la Casación para abreviar los juicios por delitos de lesa humanidad, el viernes pasado se presentó el registro de la declaración anterior del testigo. Por lo tanto, para hoy estaba prevista la ampliación del testimonio y no la reiteración, para evitar la revictimización.
Una familia secuestrada en la ESMA
Carlos fue capturado en la mañana del 18 de noviembre de 1978 en la Carlos Calvo y Muñíz “por un grupo de civil. Uno era (Enrique) Peyón, lo reconocí tiempo después. Me meten en un auto, me esposan y me encapuchan. En el auto, Acosta me dijo: ´vos sos boleta´. Era un Peugeot 504 gris”. En la ESMA, a Carlos le pusieron el número 255
Luego supo que antes que él había secuestrado a su esposa Liliana Marcela Pellegrino, a su hijo Rodolfo, y a un primo de Liliana, Cristian Colombo.
Carlos fue sometido a interrogatorios. En particular, hubo uno en el que le preguntaban reiteradamente sobre el paradero de un compañero de militancia: Alejandro Firpo. Como Carlos no hablaba, porque realmente no sabía dónde estaba, ingresaron a su pequeño hijo a la sala de torturas e interrogatorios. Intentaron presionar a Carlos, amenazándolo con torturar a Rodolfo, hecho que cometieron, dado que Carlos no sabía dónde estaba Firpo.
El niño y Cristian fueron liberados y Liliana permaneció cinco meses más en la ESMA. Luego, en abril de 1978 fue liberada, pero el represor ya fallecido de la ESMA Héctor Febres la obligaba a reportarse telefónicamente y la sometía a salidas con él. Más adelante, a Carlos le permitieron hacer salidas vigiladas. A principios de 1981 fue liberado, obligado a comunicarse telefónicamente con la ESMA. En septiembre de 1983 salió del país”.
Trabajo esclavo en la ESMA
Dentro del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en la ESMA, algunos detenidos-desaparecidos fueron sometidos al trabajo esclavo. Para esto, los represores utilizaron los conocimientos de los secuestrados para determinadas tareas. En el caso de Carlos Lordkipanidse, usaron sus conocimientos como fotocromista para “falsificar documentos uruguayos en el Casino de Oficiales: documentos de identidad, pasaportes, certificados de nacimientos y hasta de defunción”, contó en la audiencia.
Los mismos secuestrados eran obligados a confeccionar material que los represores usaban para los secuestros, como documentación falsa para infiltrarse. La tortura psicológica, además de la física, también estuvo plasmada en esta faceta del terrorismo de Estado.
Carlos recordó que en la ESMA “también había archivos del diario Noticias (de los Montoneros) y unos microfilms, que eran como diez rollos y contenían fotos e historias de los secuestrados luego desaparecidos. Estaban ordenados numéricamente y de acuerdo a la fecha del secuestro”.
La resistencia en la ESMA
En el primer juicio por la megacausa ESMA Carlos contó que “cuando empiezo a trabajar, unos compañeros me ponen al tanto de cierto plan de resistencia, que consistía en inventar trabajos para tratar de salvar a otros compañeros”. Por ejemplo: rompían una máquina para que alguien tenga que arreglarla y con eso sacarlo, aunque sea por un tiempo, de la tortura.
Robo de bienes
La falsificación de documentos, obtenida mediante el trabajo esclavo también fue usada para la apropiación de bienes de las víctimas. Este delito fu incluido en el juicio anterior de la megacausa y quedan aún causas abiertas elevadas a juicio, que no llegaron a juicio todavía.
Esta práctica incluyó la falsificación de títulos de propiedad de inmuebles y de automóviles, principalmente. Parte de esta tarea estuvo compartida con los abogados que participaron en la ESMA.
Carlos contó que “había un archivo de socías. Las identidades se sacaban de los avisos clasificados de Clarín y La Nación, de los pedidos de empleo. Había una caja con estas identidades dobles”.
La visita de la CIDH
En septiembre de 1979, ante la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, algunos de los secuestrados en la ESMA fueron llevados a una isla en el Tigre. El testigo contó que eran trasladados “desde la ESMA al amarradero de Prefectura de San Fernando en camiones y autos, y después en una lancha-colectivo en la madrugada”.
“Pido que se haga una inspección, porque no se ha hecho. Yo saqué fotos”, tras estas palabras, Carlos entregó las fotos al Tribunal a cargo del juicio. El Ministerio Público Fiscal pidió la preservación del lugar y la inspección ocular del mismo para la causa judicial.
Lordkipanidse también pidió que “se investigue a la Iglesia, porque la isla pertenecía a la revista Esquiu”.
Los represores de la ESMA
Los jueces le preguntaron al testigo por algunos de los imputados en la megacausa. Sobre Rodolfo Cionchi, dijo que “lo llamaban El Gordo Tomás, lo recuerdo como el que torturó a Enrique Mario Fukman. Era un subcomisario. Estuvo en la isla del Tigre, porque allí nos vigilaban tres Fuerzas: Prefectura, personal de Inteligencia de la Marina y otra Fuerza mixta. Estaba siempre con una itaka”.
Sobre Orlando Gonzáles, dijo que era conocido como “Hormiga negra” y que “era un suboficial fotógrafo que recolectaba información con torturas”. Sobre los vuelos de la muerte, decía que “fueron a parar al Atlántico”.
Acerca del imputado Daniel Néstor Cuomo, dijo que era un “auxiliar de Inteligencia, que tenía incidencia en las decisiones del sector Capuchita”.
Cuando le preguntaron sobre Juan De Dios Daer, dijo que era “poco visible, porque tenía pocos detenidos bajo su mando”. Sobre Paulino Oscar Altamira, dijo que era un “auxiliar de Inteligencia”. Luego le preguntaron sobre Víctor Roberto Olivera, a quien identificó como “un suboficial que tenía un rol nefasto: era el responsable cuando trasladaban a los detenidos de Capuchita al Sótano y les aplicaban la (inyección de) Pentotal para el destino final (los vuelos de la muerte)”. Acerca del imputado Miguel Enrique Clemets, Lordkipanidse sostuvo que era un “oficial”, el mismo cargo que adjudicó a Juan Arturo Alomar, quien estuvo a “cargo del sector después de Febres”.
Los jueces también le preguntaron sobre el imputado Oscar Lanzón, sobre quien dijo que era “jefe de Inteligencia, con un alto rango, suceso de D´Imperio”.
Luego le nombraron a uno de los dos civiles que están siendo juzgados: Juan Alemann, ex Ministro de Hacienda entre 1976 y 1981, en plena dictadura cívico-militar. Sobre Alemann “y su comitiva” dijo que “estuve cerca de él, vino (a la ESMA) a raíz del atentado que sufre. Viene una comitiva integrada por diez personas, de las cuales dos son militares, entre ellos el Capitán Estrada, alias Humberto, y Donda. Después de este episodio donde a Orlando Ruíz lo llevan engrillado a la Huevera. Al otro día ya no se lo vio más en la ESMA”. Su esposa, Silvia Beatriz María Damaris, quien también estaba secuestrada en la ESMA, dio a luz a una niña que fue apropiada por el represor de la ESMA Juan Antonio Azic, quien también está siendo juzgado en este juicio.
Las víctimas de la ESMA
Después de preguntarle sobre los imputados, los jueces le nombraron a algunas de las víctimas del centro clandestino, para conocer la información que tiene el testigo sobre las mismas.
Próxima audiencia
El juicio continuará el miércoles 13 de marzo desde las 10:00 horas, cuando continuará el testimonio de Carlos Lordkipanidse. Luego será el turno de Patricia Walsh y, a continuación, el de Andrea Bello.
Fuente:MegaCausaEsma
11.03.2013
Relató como falsificó documentos por orden de los marinos
"Fuimos esclavos, y en cualquier momento podían matarnos", afirmó el sobreviviente Lordkipanidse
Lordkipanidse, el memorioso. Vio documentación que detallaba el destino de los desaparecidos
El sobreviviente del ex centro clandestino de detención que funcionó en la ESMA, Carlos Lordkipanidse, ratificó hoy que fue sometido a una "situación de esclavitud" durante su cautiverio, y reafirmó que vio microfilms con los datos de los secuestrados y su destino final, cuando se le ordenó hacer copias de los mismos. "No existía una relación de dependencia, un esclavo es un esclavo y cuando se niega a hacer una función lo eliminan. Esa era la condición nuestra: una situación de esclavitud", recordó el miembro de la Asociación de ex Detenidos-desaparecidos al declarar como testigo en el segundo juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA. También recordó como sus captores los ocultaron en una isla del Tigre (de propiedad de la revista Esquiú, órgano oficioso de la Iglesia Católica) cuando la ESMA fue inspeccionada por la CIDH de la OEA.
Relató como falsificó documentos por orden de los marinos
"Fuimos esclavos, y en cualquier momento podían matarnos", afirmó el sobreviviente Lordkipanidse
Lordkipanidse, el memorioso. Vio documentación que detallaba el destino de los desaparecidos
El sobreviviente del ex centro clandestino de detención que funcionó en la ESMA, Carlos Lordkipanidse, ratificó hoy que fue sometido a una "situación de esclavitud" durante su cautiverio, y reafirmó que vio microfilms con los datos de los secuestrados y su destino final, cuando se le ordenó hacer copias de los mismos. "No existía una relación de dependencia, un esclavo es un esclavo y cuando se niega a hacer una función lo eliminan. Esa era la condición nuestra: una situación de esclavitud", recordó el miembro de la Asociación de ex Detenidos-desaparecidos al declarar como testigo en el segundo juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA. También recordó como sus captores los ocultaron en una isla del Tigre (de propiedad de la revista Esquiú, órgano oficioso de la Iglesia Católica) cuando la ESMA fue inspeccionada por la CIDH de la OEA.
Lordkipanidse ya declaró en distintos procesos y causas vinculadas a la última dictadura militar y fue ahora nuevamente convocado por el Tribunal Oral Federal 5, ya que su caso es uno de los que se juzga en este proceso.
El testigo recordó que fue secuestrado el 19 de abril de 1978 en Muñiz y Carlos Calvo de la ciudad de Buenos Aires, llevado a la ESMA y tras permanecer en el sector llamado "Capucha" se le informó que iba a "pasar a colaborar".
Desde entonces, por su condición de reportero gráfico, se dedicó a la confección de documentos falsificados: pasaportes, documentos, cédulas y partidas de defunción y nacimiento.
"Para mí (colaborar) es una palabra que siempre me hizo mucho daño, se me obligaba", dijo al tribunal y recordó que en 1979 les entregaron a él y otro secuestrado, Carlos "Quique" Muñoz, diez rollos de "material microfilmado" para hacer tres copias del mismo con una maquinaria especial que había en el centro clandestino de detención, al que los miembros del "grupo de tareas" llamaban "Selenio".
En esos microfilms aparecieron los "casos con sus legajos y fotos" de secuestrados y su destino final, detalló.
El testigo recordó su traslado a una isla del Delta junto a otras víctimas en vísperas de la llegada al país de una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, y ofreció al Tribunal fotos sacadas en dicho lugar que, aclaró, todavía se mantiene en condiciones similares a las existentes cuando fue usado para esconder a los detenidos-desaparecidos.
En el debate son juzgados 68 acusados por 789 hechos. Las rondas testimoniales comenzaron la semana pasada, luego de que todos los procesados tuvieran oportunidad de prestarse a una declaración indagatoria.
Información complementaria proporcionada por el Espacio Memoria (ex ESMA):
Carlos fue secuestrado con parte de su familia. Todos estuvieron en cautiverio en la ESMA y fueron sometidos a torturas, incluido el hijo de 20 días de vida. Como con cada testimonio, en la sala se revive el horror para buscar justicia.
Carlos fue capturado en la mañana del 18 de noviembre de 1978 en la Carlos Calvo y Muñíz “por un grupo de civil. Uno era (Enrique) Peyón, lo reconocí tiempo después. "Me metieron en un auto, me esposaron y me encapucharon. En el auto, Acosta me dijo: ´vos sos boleta´. Era un Peugeot 504 gris”. En la ESMA, a Carlos le pusieron el número 255.
Luego supo que antes que él había secuestrado a su esposa Liliana Marcela Pellegrino, a su hijo Rodolfo, y a un primo de Liliana, Cristian Colombo.
Le preguntaban reiteradamente sobre el paradero de un compañero de militancia: Alejandro Firpo. Como Carlos no hablaba, porque realmente no sabía dónde estaba Firpo, ingresaron a su pequeño hijo a la sala de torturas e interrogatorios y lo amenazaron con torturarlo.
El bebé y su hermano Cristian fueron liberados y Liliana permaneció cinco meses más en la ESMA. Luego, en abril de 1978 fue liberada, pero el represor ya fallecido de la ESMA Héctor Febres la obligaba a reportarse telefónicamente y la obligaba a salir con él. Más adelante, a Carlos le permitieron hacer salidas vigiladas. A principios de 1981 fue liberado, obligado a comunicarse telefónicamente con la ESMA. En septiembre de 1983 salió del país.
Dentro del centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en la ESMA, algunos detenidos-desaparecidos fueron sometidos al trabajo esclavo. Para esto, los represores utilizaron los conocimientos de los secuestrados para determinadas tareas. En el caso de Carlos Lordkipanidse, usaron sus conocimientos como fotocromista para “falsificar documentos uruguayos en el Casino de Oficiales: documentos de identidad, pasaportes, certificados de nacimientos y hasta de defunción”, contó en la audiencia.
Los mismos secuestrados eran obligados a confeccionar material que los represores usaban para los secuestros, como documentación falsa para infiltrarse. La tortura psicológica, además de la física, también estuvo plasmada en esta faceta del terrorismo de Estado.
Carlos recordó que en la ESMA “también había archivos del diario Noticias (de los Montoneros) y unos microfilms, que eran como diez rollos y contenían fotos e historias de los secuestrados luego desaparecidos. Estaban ordenados numéricamente y de acuerdo a la fecha del secuestro”.
En el primer juicio por la megacausa ESMA Carlos había contado que “cuando empiezo a trabajar, unos compañeros me pusieron al tanto de cierto plan de resistencia, que consistía en inventar trabajos para tratar de salvar a otros compañeros”. Por ejemplo: rompían una máquina para que alguien tuviera que arreglarla. Con eso podían sacarlo, aunque fuera por un tiempo, de "Capucha" y de la tortura.
La falsificación de documentos, obtenida mediante el trabajo esclavo también fue usada para la apropiación de bienes de las víctimas. Este delito fue incluido en el juicio anterior de la megacausa y quedan aún causas abiertas elevadas a juicio, que no llegaron a juicio todavía.
Esta práctica incluyó la falsificación de títulos de propiedad de inmuebles y de automóviles, principalmente. Parte de esta tarea estuvo compartida con los abogados que participaron en la ESMA.
Carlos contó que “había un archivo de sosías. Las identidades se sacaban de los avisos clasificados de Clarín y La Nación, de los pedidos de empleo. Había una caja con estas identidades dobles”.
En septiembre de 1979, ante la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), algunos de los secuestrados en la ESMA fueron llevados a una isla en el Tigre. El testigo contó que eran trasladados “desde la ESMA al amarradero de Prefectura de San Fernando en camiones y autos, y después en una lancha-colectivo en la madrugada”.
“Pido que se haga una inspección, porque no se ha hecho. Yo saqué fotos”, tras estas palabras, Carlos entregó las fotos al Tribunal a cargo del juicio. El Ministerio Público Fiscal pidió la preservación del lugar y la inspección ocular del mismo para la causa judicial.
Lordkipanidse también pidió que “se investigue a la Iglesia, porque la isla pertenecía a la revista Esquiu”.
Los jueces le preguntaron al testigo por algunos de los imputados en la megacausa. Sobre Rodolfo Cionchi, dijo que “lo llamaban El Gordo Tomás, lo recuerdo como el que torturó a Enrique Mario Fukman. Era un subcomisario. Estuvo en la isla del Tigre, porque allí nos vigilaban tres Fuerzas: Prefectura, personal de Inteligencia de la Marina y otra Fuerza mixta. Estaba siempre con una escopeta Ithaka”.
Sobre Orlando González, dijo que era conocido como “Hormiga negra” y que “era un suboficial fotógrafo que recolectaba información con torturas”. Sobre los vuelos de la muerte, decía que “fueron a parar al Atlántico”.
Acerca del imputado Daniel Néstor Cuomo, dijo que era un “auxiliar de Inteligencia, que tenía incidencia en las decisiones del sector Capuchita”.
Cuando le preguntaron sobre Juan De Dios Daer, dijo que era “poco visible, porque tenía pocos detenidos bajo su mando”. Sobre Paulino Oscar Altamira, dijo que era un “auxiliar de Inteligencia”. Luego le preguntaron sobre Víctor Roberto Olivera, a quien identificó como “un suboficial que tenía un rol nefasto: era el responsable cuando trasladaban a los detenidos de Capuchita al Sótano y les aplicaban (la inyección de) Pentotal para el destino final (los vuelos de la muerte)”. Acerca del imputado Miguel Enrique Clemets, Lordkipanidse sostuvo que era un “oficial”, el mismo cargo que adjudicó a Juan Arturo Alomar, quien estuvo a “cargo del sector después de Febres”.
Los jueces también le preguntaron sobre el imputado Oscar Lanzón, sobre quien dijo que era “jefe de Inteligencia, con un alto rango, suceso de D´Imperio”.
Cuando le nombraron a uno de los dos civiles que están siendo juzgados: Juan Alemann, ex Ministro de Hacienda entre 1976 y 1981, en plena dictadura cívico-militar, Lordkipadnise dijo: “Estuve cerca de él, vino (a la ESMA) a raíz del atentado que sufrió. Vino con una comitiva integrada por diez personas, de las cuales al menos dos eran militares, el capitán (de navío) Estrada, alias Humberto, y (Adolfo Miguel) Donda".
"Después de este episodio donde a Orlando Ruíz lo llevaron engrillado a la Huevera y ya no lo vimos más". Su esposa, Silvia Beatriz María Damaris, quien también estaba secuestrada en la ESMA, dio a luz a una niña que fue apropiada por el represor de la ESMA Juan Antonio Azic, quien también está siendo juzgado en este juicio, agregó
Fuente:Telam


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