Megacausa Jefatura II - Arsenales II
15/03/2013
"Humberto trabajaba junto a Pisarello ayudando a los presos políticos"
Expresó Ramón Ponce, hermano de Humberto, hoy desaparecido, quien en la época de la dictadura colaboraba con el doctor Pisarello presentado habeas corpus a favor de secuestrados. También se trató el caso Di Lorenzo, militante de la JP y Egloff. “Zimmerman me dijo que mi hermano era Montonero y yo ya no podía trabajar en la policía”, dijo el testigo Luis Egloff, hermano de la víctima.
Las audiencias continuaron el viernes con la declaración de testigo sobre la desaparición forzada de personas durante el proceso. Pasan los días y los testimonios conmocionan cada vez más. Gente que esperó más de 30 años para que un tribunal escuche su padecer por la desaparición de un familiar, amigo, pareja o compañero.
“Comieron, se robaron cosas y se llevaron a mi hermano”
Expresó Rita Mable Ponce, hermana de Humberto Rubén Ponce, militante de la Unión Cívica Radical que el 31 de mayo de 1977, a las 13.40, fue secuestrado de su domicilio en Buenos Aires 671, por un grupo de cinco personas jóvenes que portaban armas cortas y que manifestaron pertenecer al Ejército. En el mismo operativo los captores robaron dinero y el automóvil Dodge 1.500 modelo 1974, de propiedad del padre de la víctima.
Ponce fue trasladado al CCD de Jefatura de Policía donde fue reconocido por testigos en julio de 1977. Prestó declaración bajo tortura, y figura en el "Indice de declaraciones de Delincuentes Subversivos” con la sigla DF que indica que su ejecución fue decidida por la llamada “Comunidad Informativa de Inteligencia”. Hasta la fecha Humberto Rubén Ponce continúa desaparecido.
Rita contó que en ese momento Humberto volvía de trabajar, vendía ropa y usaba el auto del padre para esos menesteres. “Entraron a la fuerza, nos reunieron a todos en una pieza. Comieron lo que estaba servido en la mesa, se robaron cosas y se llevaron a mi hermano”. A su vez, mencionó que su madre hizo denuncia en organismos de derechos humanos porque ninguna institución se la recibió. Tenía 28 años el muchacho.
Indicó, que en 1975 lo habían secuestrado a Ramón Edgardo Ponce, liberado, luego, gracias a las gestiones del doctor Pisarello. A partir de entonces Humberto acompañaba al abogado que presentaba habeas corpus a favor de personas detenidas desaparecidas.
Por la tarde, precisamente, declaró Ramón y se escuchó un audio del 2010, de la Megacausa Jefatura I, cuando confirmaba que la casa de Chacabuco al 400, de la familia Coronel, estaba ocupada por De Cándido.
Al igual que su hermana, dijo que Humberto trabajaba junto a Pisarello ayudando a los presos políticos y colaboraba ocultando gente.
También mencionó que otros vecinos y amigos del barrio también fueron secuestrados: Ismael Adris, Hugo Díaz, Luis Falú, Juan Ávila.
“Mi hermano le dijo a mi padre que ya iba a casa y no llegó”
Juan Carlos Di Lorenzo, según obra en autos, fue secuestrado el 6 de noviembre del 76, entre las 18 y las 19, mientras circulaban por avenida Independencia al 2.000, en una motocicleta. Fue trasladado a Jefatura de Policía. El viernes declaró María Magdalena Di Lorenzo, su hermana. Contó que el último en verlo fue su padre, luego de que se reunió con un amigo en la zona de la Quinta Agronómica. “Mi hermano le dijo que ya iba a casa pero no llegó nunca”.
Juan Carlos iba con su novia, María del Pilar. “Mi padre se movilizó por todos lados, habló con gente, presentó habeas corpus, pero fue inútil”.
María Magdalena mencionó que Juan Carlos estudiaba Ciencias Económicas, tenía 28 años y militaba en la Juventud Peronista. “Le decían cuchillo porque se había comprado uno marca Puma que lo llevaba a todos lados”. La víctima figura en la lista aportada por Clemente, en el Índice de declaraciones de Delincuentes Subversivos con la sigla DF (Disposición Final). Ambos permanecen desaparecidos.
“Zimmerman me dijo que mi hermano era Montonero y yo ya no podía trabajar en la policía”
Dijo en su testimonio, Luis Enrique Egloff, hermano de Víctor Felipe Egloff, quien fue secuestrado el 12 de mayo del 77, a la 1.30, de su domicilio de San Martín 2.728, por siete personas armadas, con las caras cubiertas y vestidas de civil que se identificaron como policías. Ingresaron violentamente al inmueble. Fue trasladado a Jefatura de Policía o a la Brigada de Investigaciones, donde prestó declaración bajo tortura. Al día de hoy Víctor continúa desaparecido.
El testigo aportó pocos datos. Dijo que era bombero de la policía por aquél entonces, que todas las averiguaciones las hizo su madre. “Zimmerman (coronel y Jefe de Policía por aquellos años) me citó en su despacho. Yo tenía 22 años. Me dijo que Víctor era segundo oficial de Montoneros, yo le contesté que eso era imposible,” sin embargo, “me dijo que por ser mi hermano Montonero yo ya no podía trabajar en la policía”. A pesar del incidente Lius se retiró en el 2003 de la fuerza como suboficial mayor.
Alicia, hermana de Víctor y Luis, también prestó declaración. “Eran como las 2 de la madrugada, sentí disparos”. A su vez dijo que en ese momento escuchó voces que decían que su hermano era militante de la Juventud Peronista. Indicó que sus padres realizaron la denuncia en la policía de Villa Luján. A su vez, destacó que luego del hecho se vivió un clima terrible en la familia. En el momento del secuestro “no se llevaron objetos de valor de la casa”.
“Mi hermano estudiaba arquitectura, estaba en segundo año, nunca manifestó opiniones políticas”.
Las audiencias continuarán el jueves
Por Sebastián Ganzburg
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DERECHOS HUMANOS | MEGACAUSA
Sobrevivió a dos secuestros y relató cómo se torturaba en la Jefatura
"¡Soy Carlos María Gallardo, me están secuestrando!". En Jefatura: los culatazos, las patadas, la picana, el submarino y el colgamiento. "¿Dónde está Fitipaldi? ¿Dónde está Juan Masaguer? ¿Dónde está Gerardo Vallejo?" Un nene que gritaba por su mamá, mujeres y hombres quejándose en sus calabozos. "¡Pendejo de mierda, no sabés ni mierda ¿Para qué estás acá?". El horror, el simulacro de liberación y la cárcel.
Estos gritos y circunstancias describen la secuencia de la segunda detención de Gallardo. Ayer la sala del Tribunal Oral Federal (TOF) en donde se realizan las audiencias de la megacausa "Arsenales II-Jefatura II" escuchó la grabación de su declaración en la causa Jefatura I (2010) y su nuevo relato. El abogado -entonces era estudiante- había sido detenido primero en 1975 y llevado al centro clandestino "La Escuelita" (Famaillá), en donde estuvo una docena de días. Luego, fue secuestrado en 1976 y alojado en el que funcionó en la Jefatura de Policía. Por esa última experiencia figura como víctima en el expediente.
"La primera vez me habían soltado porque habían comprobado que había dejado de militar en la Juventud Peronista en 1974", manifestó. Pero, su cautiverio posterior se extendería hasta 1978.
Lo más parecido que encontró para caracterizar esa época de su vida fue una película de terror. Describió que en la dependencia de la fuerza estuvo permanentemente tirado en el suelo, con los ojos vendados y maniatado. "Estaba en una celda y nos llevaban a una sala grande para ser interrogados. Me pusieron la picana, me hicieron el submarino en un inodoro y me colgaron del techo de una sola pierna", rememoró y se estremeció frente al estrado.
Entre las personas con las que tuvo contacto durante su encierro estuvo el funcionario santiagueño Guillermo Miguel, que permanece desaparecido. También mencionó a un testigo clave del caso. "Al tercer día, yo estaba en el piso. Alguien entró y me dijo 'Galleta', que era el apodo que tenía en el colegio. Me bajó la venda. 'Quedate tranquilo, se sabe que no sabés una mierda'", me afirmó. Era Juan Martín. En otra oportunidad, me pasó un sánguche de ternera por entre los barrotes", precisó. Martín testificó en Jefatura I y en la megacausa. Aportó una veintena de nombres de detenidos que estuvieron en el centro clandestino. Ocurre que, según su versión, estuvo secuestrado y luego fue obligado a colaborar en tareas administrativas en ese lugar.
Estuvo más de tres meses allí hasta que una noche lo trasladaron y lo dejaron detrás del autódromo del Parque 9 de Julio. Inmediatamente después lo llevaron hasta una comisaría. "Me dijeron que desde ahora estaría comunicado y luego me llevaron a la cárcel de Villa Urquiza. Un año después, me enteré de que estaba a disposición del Poder Ejecutivo Nacional", explicó. En 1978, fue liberado del penal de Sierra Chica (Buenos Aires).
"Ojalá esto no ocurriera nunca más. Mi padre se murió sin conocer esta historia. Porque cuando me liberaron él y mi mamá estaban peor que yo", lamentó. Detalló que sus padres fueron extorsionados en varias oportunidades. Debían entregar dinero a desconocidos a cambio de supuestos datos sobre su paradero.
"No soy valiente por soportar lo que pasé. Mi límite era la resistencia física. Hay detalles que sólo pude contarle a un sacerdote, porque me da vergüenza las cosas que hicieron seres humanos a otros seres humanos. Tengo suerte de estar vivo", reflexionó conmovido. Gallardo se retiró de la sala aplaudido por el público.
En la jornada de ayer, también se abordaron los secuestros de Juan Di Lorenzo y María del Pilar Toledo (1976); Humberto Ponce (1977), Víctor Egloff (1977) y Víctor Elías (1976). Todos fueron vistos en la Jefatura de Policía y continúan desaparecidos.
Durante las últimas dos audiencias en el TOF, pasaron más de 20 testigos frente a los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga. Se suman a los 112 que ya participaron de la etapa testimonial, la más rica del proceso para la producción de pruebas.
Desde el inicio del debate oral -el 12 de noviembre- se celebraron 29 audiencias. El proceso juzgará las responsabilidades de 41 imputados por delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado en los centros clandestinos de detención que funcionaron en la Jefatura y el Arsenal.
Fuente:LaGaceta
Envío:Agnddhh

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