8 de marzo de 2013

VENEZUELA.

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013
¿Cuál es el verdadero legado de Hugo Chávez?
Por Homar Garcés
Al rememorar los años de gestión de gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, el alcance de sus iniciativas sociales, su empeño en lograr la integración efectiva y complementaria de nuestra América (sin subordinaciones a ningún poder hegemónico) y la revitalización que le dio al socialismo revolucionario en el cual ya pocos creían, se podría extraer la esencia de su pensamiento revolucionario, de modo que no sea la simple referencia de un momento histórico determinado sino la resolución de llevar a cabo la titánica labor de construcción de un modelo de sociedad realmente emancipatorio, incluyente y democrático.

Cierto, no será tarea fácil sistematizar todo lo hecho y proyectado por Chávez al frente del gobierno y del proceso revolucionario venezolano, sin embargo, es una tarea que no puede obviarse si estamos convencidos de la necesidad de profundizar y de consolidar sus logros, teniendo en cuenta que los mismos deben sustentarse, de forma permanente, en el accionar constituyente del poder popular.
En verdad, una de las más constantes preocupaciones del Presidente Chávez se centró en la organización de un poder popular dotado de una efectiva conciencia revolucionaria que le permitiera, además, darle direccionalidad y sustentabilidad al proceso revolucionario bolivariano. Ello podría abarcar el legado más importante de Chávez al hacerle ver a los sectores populares excluidos la posibilidad de ser actores de los cambios políticos, sociales, culturales, institucionales y económicos que definirían finalmente lo que es el socialismo bolivariano. En tal sentido, se hace imprescindible emprender una labor de formación sostenida que contribuya a derribar aquellos parámetros inculcados por los sectores dominantes que le hicieran creer al pueblo la imposibilidad de ser protagonistas de su propio destino. Sin embargo, dicha formación tiene que orientarse hacia la promoción, la activación, la conciencia y la organización autónoma y revolucionaria del poder popular, de modo que éste consolide y profundice lo iniciado por Chávez. Corresponde, por tanto, al pueblo organizado (más que a los partidos políticos y a los gobiernos chavistas) concretar esta importante línea de acción revolucionaria, impulsando al mismo tiempo el desmontaje definitivo de las bases económicas y las relaciones de dominación impuestas desde hace siglos por el sistema capitalista. Sin la participación efectiva y constante de los sectores populares se hará imposible, más que difícil, la transición hacia el socialismo bolivariano, lo cual representa una cuestión medular que no se puede evadir en ningún momento o circunstancia.

Todo lo anterior -sumado a la preservación y defensa de la soberanía de nuestros pueblos- constituye, sin duda, el mayor legado de Hugo Chávez a las venezolanas y a los venezolanos de esta era, extendiéndose más allá de sus fronteras. Difundirlo, ampliarlo, definirlo y ponerlo en práctica será el mejor homenaje que se le pudiera hacer, creando en todo momento las condiciones objetivas y subjetivas que harán del socialismo bolivariano la guía necesaria para alcanzar la emancipación integral de las personas y de los pueblos en general.

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013 

Chávez, toda América levanta tus banderas
Por Marcos Alfonso (AIN)
Hugo Rafael, jamás estarás muerto. Tus banderas flamean alto en toda nuestra América. Tu herencia, retos, proyectos, ideas, viven en los pueblos de estas tierras a las cuales consagraste tus mejores energías.

Aun en los últimos dos años, cuando batallaste contra el implacable cáncer que te arrancó la vida, no dejaste de blandir el estandarte bolivariano de la dignidad y tu amor por la existencia de todos nuestros pueblos.
La patria, el futuro, la unidad, la batalla y tu fe inquebrantable en la victoria, colman el sentir de los hombres y mujeres de esta nación gigante que se yergue desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Todos sabemos el luto que embarga al mundo porque te reconoce en los grandes y hermosos proyectos por la vida y la prosperidad continental llevados a cabo bajo tu influjo combativo e imbatible.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Unión de Naciones del Sur (UNASUR), tienen la impronta de tus ideas y se convierten cada día en valiosas herramientas por la independencia y en la lucha contra el subdesarrollo y por el bienestar de los pueblos de esta parte del orbe.

En cada proyecto hecho realidad, tanto fuera como dentro de tu amada Venezuela, están el sentimiento y las ideas de Simón Bolívar de convertir a las tierras americanas en una enorme nación plena de libertad y justicia social. Ese mundo mejor posible ya anda gracias a tu indoblegable quehacer.

Los venezolanos han perdido físicamente a un gran hijo. Su obra está latente y presente en cada barrio y municipio, entre los pobres y los indios, en las universidades, en las fuentes de trabajo, en las viviendas, la salud y en todas y cada una de las Misiones acometidas o en vías de hecho en aras de demostrar que tus ideas sobre el socialismo del siglo XXI no son quimeras.

Legas una patria libre e independiente, y el dolor que hoy embarga a todos, hombres y mujeres de muchas latitudes, se revertirá en librar las nuevas y grandes batallas que tienen por delante tu patria y el resto de las naciones del planeta en las cuales sembraste las ideas de la dignidad y la justicia social como hechos posibles y realizables.

Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías tu sonrisa y la manera de decir siempre acompañarán a todos los hombres dignos en cualquier sitio en que se hallen.

Este cinco de marzo pasará a la historia como un día infausto porque nos dejaste físicamente. Pero tus retos, proyectos, batallas y victorias nos hacen sentirnos como tú; Chávez.

Hombre gigante, el gran dolor que embarga a toda la América nuestra, hace entonar aquella canción de Alí Primera quien, sin proponérselo en el momento de escribirla, te sintetiza en uno de sus párrafos: “Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos”.

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013
El papel irrepetible de Hugo Chávez
Por Guillermo Almeyra (EL CORREO)
Hugo Chávez ha muerto tras una terrible y valiente lucha por su vida. Se ha cerrado la larga fase de su liderazgo y se abre el postchavismo en Venezuela y en toda América Latina.

El vacío político existente desde el Caracazo y el consiguiente desenmascaramiento de los viejos partidos (Acción Democrática y Copei) como instrumentos de la oligarquía y del capital financiero internacional y el fracaso del efímero auge de Causa Radical fue llenado por el golpe fallido que convirtió en héroe popular a un joven militar nacionalista que hasta entonces contaba sólo con el apoyo de un grupo de seguidores en las Fuerzas Armadas. Chávez personificó una esperanza masiva y le dio primero su nombre y después su forma a esa exigencia popular masiva preexistente de cambio social y de independencia nacional. Los trabajadores venezolanos, el pueblo pobre, los intelectuales antiimperialistas reconocieron a Chávez y lo reforzaron frente a sus compañeros de armas y, cuando un golpe cívicomilitar proimperialista lo encarceló, lo salvaron y rescataron y, con su movilización, inclinaron la balanza política y moral en las fuerzas armadas a favor del comandante, que estaba inerme. Los explotados y oprimidos de Venezuela ungieron a Chávez, lo hicieron su líder, reconociendo en él –y en el odio hacia él de los enemigos de clase- la posibilidad de instaurar una alternativa, de cambiar radicalmente el país.

Chávez fue el resultado del chavismo que no tenía aún ese nombre ; es decir, de una exigencia de cambio social profundo, de liberación nacional, de una ola de nacionalismo antiimperialista, de una necesidad de desarrollo nacional y de democracia que encontró con él un cauce en Venezuela e impulsó después cambios similares en otros países de la región.

Se estableció así una fecunda interrelación entre Chávez y los pobres de Venezuela en la que la iniciativa y la voz cantante no siempre correspondieron al primero. En realidad, tanto el redescubrimiento parcial de Trotsky como la presión de Chávez a favor de la autoorganización popular y su rechazo a la burocracia, vinieron de abajo, como también la idea de formar una Vª Internacional, que pronto degeneró en un intento sin principios de juntar a los enemigos de Washington (Teherán, antes Gaddafi, Basher Assad y otros por el estilo) y fue rápidamente enterrada por la derecha del aparato chavista. Sobre todo Chávez recogió la necesidad de tener un partido con ideas y militantes, lo que dio origen al PSUV donde no todo es carrera burocrática, electoralismo y verticalismo, y a los organismos de poder popular, que están en gran parte asfixiados o no se pudieron desarrollar debido a los controles de la burocracia y del ejército. Lo que Chávez no pudo hacer, debido a su propia confusión ideológica (pues ha mezclado las ideas y prácticas de la ex Unión Soviéticas en su versión cubana, con un cristianismo social e ideas trotskistas sobre la autoorganización y autogestión) es abrir una discusión democrática sobre cuál debe ser el contenido esencial de un socialismo que no repita la experiencia deletérea del “socialismo real” y cuáles deben ser la estrategia y el instrumento político que, en un Estado capitalista dependiente, permitan comenzar a cambiar la subjetividad de los trabajadores y sentar las bases para el socialismo, entendido como participación política plena, solidaridad, control de la economía por los trabajadores mismos y construcción de cultura y ciudadanía en la vida cotidiana.

Eso permitió el desarrollo en las capas acomodadas de la sociedad de la corrupción y de la boliburguesía, esa burguesía advenediza surgida al calor del Estado y, en las capas más bajas, formadas en una economía rentista y corrupta, de una vasta delincuencia. O sea, de los sectores que refuerzan social y políticamente a la derecha proimperialista y amenazan el proceso revolucionario nacional y democrático en curso. También permitió, en el aparato estatal, la cristalización de una alianza entre tecnócratas y burócratas con ideología capitalista, la cual tiene lazos también con sectores de las fuerzas armadas, pues éstas están acostumbradas al decisionismo vertical. La falta de independencia de los dirigentes elegidos por su fidelidad más que por su personalidad intelectual y su capacidad hace que ese sector de seguidores del Líder, sin el estímulo de Chávez, no pueda actuar suficientemente como contrapeso a las influencias de la derecha.

La derecha « escuálida » mantiene sus lazos con el imperialismo y conserva su peso económico que deriva del carácter capitalista y monoproductor de la economía venezolana pero, en lo inmediato, no es el principal peligro si no consigue arrastrar una parte de las fuerzas armadas y del mando chavista.

Como dijo el mismo Chávez, el verdadero peligro capitalista reside en los Termidorianos, en la derecha conservadora en el aparato estatal, en los que quieren evitar el control y la organización popular, en los militares de derecha que quieren « orden », su « orden », en los burócratas que desean enriquecerse maniobrando con el mercado que depende del capital internacional. Muerto Chávez, lo reemplazará muy probablemente un directorio o gobierno colectivo que actuará como frente único entre los diferentes personajes y tendencias del actual chavismo, con excepción de la revolucionaria, plebeya, que no forma parte del aparato.

La presión de la derecha política oligárquica y de Washington se haría sentir muy fuerte y la política económica actual, con su apoyo a Cuba y al ALBA y sus proyectos de integración sudamericana, sin duda sería rediscutida y recortada fuertemente para poder reforzar en lo inmediato, en nombre del nacionalismo, pero para la preservación del aparato, una política asistencial y de importaciones que calmase el frente social. Ese es el peligro que sólo la movilización y la autoorganización de los trabajadores puede obstaculizar.

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013 
Chávez, la cultura esencial 
Por Luis Toledo Sande (CUBARTE)
Quizás a muchas personas les causó asombro el momento en que, a finales de 1994, el teniente Hugo Chávez fue recibido en La Habana con altos honores por el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Meses atrás el visitante venezolano, desconocido o escasamente conocido entonces en Cuba, había salido de la prisión que le costó el haber encabezado una rebelión contra la podrida política oficial campeante en su país. Pero aquel recibimiento, inseparable de la perspectiva de un anfitrión hecho a ver como zahorí en la trama de la política y las relaciones internacionales, marcó un punto ostensible en la trayectoria del comandante presidente que acaba de morir, cuando había alcanzado estatura continental, de alcance planetario incluso.

En esa trayectoria creció ante sus contemporáneos, y no errará quien augure que seguirá creciendo en significación histórica, una de las figuras de la política revolucionaria latinoamericana más productivas en los dos lustros finales del siglo XX y lo que va del XXI. Su última batalla se la ganó la muerte, pero él legó un ejemplo de entereza en el afán de mantenerse vivo al servicio del proyecto justiciero que había abrazado. En ese ideal sus continuadores tienen ahora camino que recorrer, desafíos y peligros que vencer, dignidad y hermosuras creadoras que seguir protagonizando. Por mucho y muy justamente que se admire y se alabe al revolucionario que ha muerto, ningún homenaje será más digno de su memoria que el mantener vivos y en realización ininterrumpida los empeños a los cuales él se entregó tesoneramente y con clara voluntad de superación.

Otros tuvieron desde sus primeros pasos una instrucción que los preparó para hacer un mejor uso de las armas del pensamiento, y su mérito más alto estuvo en haber sabido utilizarlas al servicio de las mejores causas. A Chávez, formado en el fogueo de la vida cotidiana ante desafíos que lo pusieron a prueba una y otra vez, y frente a los cuales no siempre podría reaccionar con gestos de salón, se le veían aquí y allá las huellas de su extracción popular. Tal vez esa fue una de las causas —no la única seguramente, pero sí una de ellas— de que, a diferencia de lo ocurrido en otros lares, como en la Cuba revolucionaria, desde el inicio el proyecto bolivariano no tuviera en la intelectualidad nacional una acogida mayoritaria, a la altura de la que merecía recibir.

Sería injusto ignorar que tuvo de su lado incontables intelectuales. Los tuvo, sí; pero incluso no pocos de aquellos que le daban y dan su apoyo resuelto han reconocido en distintos momentos la atmósfera de aprensiones y rechazos que en algunos círculos asomaba con respecto a la figura de Chávez. En la Feria del Libro Universitario Mérida 2000, cuando la ola bolivariana crecía con Chávez en el centro —el año anterior había llegado a la presidencia del país—, un debate sostenido en un salón del recinto evidenciaba que era predominante el apoyo a esa ola, pero a menudo el respaldo se apreciaba junto con señales de desconfianza hacia un líder en quien algunos echaban de menos, y le reclamaban, una fineza más notoria. Sería ingenuo desconocer el papel que en el cultivo de esa imagen tuvieron también los medios de “información” enemigos, que a la larga se estrellaron contra el crecimiento del líder.

Un escritor cubano presente en el debate guardaba silencio, preocupado por la inclinación internacional a confundir el criterio de una persona cubana con un pronunciamiento oficial de su país; y pronto un participante del patio le dio la razón: quiso saber “cómo se pensaba sobre el tema desde Cuba”. El interrogado respondió: “Puedo decir cómo yo lo veo. Una valoración en nombre de mi país habría que buscarla. Pero, si quieren una revolución perfecta, y dirigida por seres perfectos, tendrán que ir a hacerla en el cielo, con ángeles y arcángeles, y esos no están en la tierra”. Lo demás, pudo haber añadido, radica en la resolución y el acierto del pueblo y sus instituciones para impedir que los defectos individuales corroan la revolución.

Fue en la tierra, particularmente en su pueblo venezolano, pero con una ejemplar tesitura latinoamericanista, hija de Bolívar y de Martí, donde Chávez se propuso encabezar una obra terrenal que puede valorarse justamente por sus resultados, y, en primer lugar, por sus beneficiarios principales. A emigrantes venezolanos que en los primeros años de la avanzada bolivariana viajaron a otras tierras cargando el odio contra Chávez, una trabajadora, no venezolana y poco informada sobre lo que sucedía en Venezuela, les preguntó por qué él ganaba las elecciones si era tan malo, y uno de aquellos emigrantes le respondió: “Imagínate, votan por él los pobres”. La trabajadora no vaciló en responder: “Entonces yo tengo que votar también por él”.

Ese es el núcleo cultural del proyecto encabezado por Chávez: una transformación dirigida a hacer justicia a las mayorías que se veían privadas de ella. No se trata de negar el significado de acciones concretas como las destinadas a extender la enseñanza entre los sectores poblacionales que no habían podido disfrutar de ese bien mayor, mientras él mismo crecía como dirigente por su voluntad de luchar y aprender, sin renunciar a su impronta de hombre de pueblo, de la cual tenía derecho a sentirse orgulloso. Pero en la Venezuela bolivariana los planes educacionales, como los desplegados al servicio de la salud del pueblo en general, y especialmente de los más necesitados —con lo que a tantos enfermos se ha curado y a tantos ciegos se les ha dado o devuelto la vista—, son parte de la labor abarcadora que ha dado al proyecto bolivariano legitimidad de revolución.

Todo ello se vincula orgánicamente con la forma como la dirección venezolana ha asumido los retos de la información en un entorno donde el gobierno revolucionario se ha caracterizado, quizás como ningún otro en la historia, por tener que enfrentar, y hacerlo diariamente bien, la avalancha desinformadora, calumniosa, de los medios enemigos. La Revolución Bolivariana ha tenido por divisa el empeño de ofrecer una información cada vez más clara y amplia.

Lo demostró concretamente con el plan de hacer masiva y gratuita la televisión digital, con asistencia dirigida a los más pobres para facilitarles el acceso a su disfrute. Y lo está demostrando ejemplarmente en medio del dolor y los peligros que representa la muerte del revolucionario que, para rabia de opresores, puso a Venezuela en los primeros planos de la política y el interés informativo en el mundo, y que —en el camino allanado por la Revolución Cubana— ha contribuido a fortalecer e institucionalizar, como nunca antes en la historia, la unidad de nuestra América frente al imperialismo.

El telúrico dirigente venezolano contribuyó decisivamente a la fundación del ALBA, golpe demoledor contra los designios imperiales. Fue el líder que reconoció, para serle fiel, la estirpe histórica y revolucionaria en la cual supo ocupar un sitio de vanguardia junto a su hermano Fidel. Como otros hijos e hijas de nuestra América, interesada en marchar en concordia y dignidad con todos los demás pueblos del mundo, vio que el ALBA, Alianza Bolivariana para las Américas, es también la Alianza Martiana, el ALMA.

Por sus aciertos, no por los defectos que le atribuían los medios dominantes para denigrarlo, Chávez suscitó que un monarca heredero del fascismo cometiera un desplante: el monarca lo mandó a callarse, y con ello dio ante el mundo una muestra más de la arrogancia y la desfachatez con que piensan y actúan quienes desconocen la dignidad de los pueblos y sus verdaderos representantes. Pero Chávez no se calló entonces, ni se callará a partir de ahora la voz de su ejemplo.

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013
La muerte de un revolucionario de Nuestra América 
Por Renán Vega Cantor 

"La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida." 
José Martí 

El martes 5 de marzo de 2013 quedará en la historia de este continente como el día en que falleció el comandante Hugo Chávez Frías, presidente constitucional de Venezuela, un revolucionario a carta cabal de nuestra América, cuya imagen, ideal, y proyecto ya forman parte de la legendaria constelación de luchadores antiimperialistas y anticapitalistas de este lado del planeta.

En esta hora de profundo dolor para los luchadores del mundo, es necesario recordar el carácter revolucionario de la vida y obra de este líder de Venezuela, con independencia de las incertidumbres políticas que el futuro inmediato le depare a ese país y a toda Latinoamérica, por la temprana desaparición física de este notable personaje.1 Sin pretender ser exhaustivo en momentos en que la tristeza nubla el pensamiento, basta mencionar algunos de sus aportes revolucionarios. Para empezar, la figura y proyecto de Hugo Chávez emergieron cuando el neoliberalismo –es decir, el capitalismo realmente existente- se pavoneaba orondo por nuestra América y por el mundo, sin desafíos ni obstáculos a la vista, enceguecido por las falacias del “fin de la historia” y el “choque de civilizaciones”, propagadas por el imperialismo estadounidense y sus súbditos locales. Este neoliberalismo venía acompañado de la retórica de la globalización, como una supuesta realidad irreversible ante la que nada se podía hacer y a la que debían someterse los países, lo que significaba en la práctica aceptar el dominio de las Empresas Transnacionales y soportar como algo normal el saqueo de los recursos naturales.

Eran los momentos de borrachera, euforia y esplendor del “nuevo orden mundial”, que había sido proclamado por George Bush padre luego de la Primera Guerra del Golfo (1990-1991) y la disolución de la Unión Soviética (1991) y que había conducido en Estados Unidos al apogeo de la “nueva economía” durante el gobierno de Bill Clinton (1993-2001), y a suponer que esa efímera prosperidad especulativa, basada en la burbuja punto.com, iba a ser eterna.

Pues bien, para el imperialismo esa borrachera se convirtió en una amarga resaca cuando en Venezuela se empezaron a producir notables cambios a partir de 1998, año en el que Hugo Chávez ganó las elecciones y convocó a una Asamblea Constituyente que puso fin al dominio bipartidista del punto fijismo y cuestionó el modelo neoliberal que había hundido en la miseria a la mayor parte de los venezolanos. El primer aporte revolucionario de Hugo Chávez estriba, entonces, en haber nadado contra la corriente, en instantes en que nadie se atrevía a hacerlo, y todos aceptaban como evidente al fundamentalismo de mercado, la globalización y el Consenso de Washington. Cuestionar el neoliberalismo y embarcarse en un proyecto diferente, visto en perspectiva histórica, se convirtió en un hecho revolucionario porque rompió aguas en medio de la aceptación sumisa del orden existente. Eso supuso en la práctica que desde Venezuela se impulsaran propuestas encaminadas, por ejemplo, a rediseñar a la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP), lo que conllevó la recuperación del precio del crudo para los países petroleros, algo que hasta ese momento se consideraba como herético, porque supuestamente los precios de las materias primas no podrían subir porque así lo determinada el “mercado”.

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En segundo lugar, y acompañando a lo anterior, el discurso y la práctica de Hugo Chávez asumieron una postura antiimperialista, porque rápidamente se evidenció que Estados Unidos – en concordancia con su vocación histórica de considerar a nuestro continente como su “patio trasero”- no tolera ninguna política nacionalista, soberana e independiente y está dispuesto a hacer todo lo que sea para liquidar a los líderes y gobiernos que se atrevan a cuestionar su hegemonía. Y, efectivamente, en la medida en que el proyecto bolivariano en Venezuela planteaba una recuperación de la soberanía nacional y energética y proponía políticas redistributivas de tipo interno, inmediatamente los intereses coaligados de las clases dominantes locales y los de Estados Unidos entraron a operar para impedir la consolidación de ese proyecto, como se ha evidenciado durante estos 15 años, pero cuyos hechos más evidentes fueron el fallido golpe de Estado de 2002 y el paro petrolero de PDVSA entre finales del mismo año y comienzos del 2003.

El antiimperialismo de Chávez se manifestó en los más diversos escenarios, en donde, a diferencia de todos los cipayos proestadounidenses (como los de la Unión Europea o de América Latina), habló claro y llamó al pan, pan y al vino, vino. Fue de los pocos que en mundo se atrevió a criticar los crímenes imperialistas en Irak y Afganistán, así como las acciones genocidas de Israel contra los palestinos o contra el Líbano, un hecho notable en medio de la aceptación de esos crímenes por parte de la mayor parte de los gobiernos de Latinoamérica. Pero lo más significativo, en cuanto a logros, de esta lucha antiimperialista se manifestó en el entierro del proyecto imperial del ALCA, que feneció en el 2004 en las tierras de Argentina, y que no pudo ser impuesto al continente en la forma original cómo había sido concebido por los Estados Unidos, que buscaba tener un mercado abierto y a su disposición para sus inversiones, que cubriera desde el norte de México hasta la Patagonia. El hundimiento del ALCA está directamente relacionado con la decisiva actuación de Hugo Chávez, quien se encargó no sólo de denunciarlo, sino en proponer otras formas de integración para el continente.

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Justamente, este es un tercer aporte revolucionario de Hugo Chávez, porque recuperó el legado integracionista de Simón Bolívar, José Martí, José Artigas, César Augusto Sandino y otros luchadores de nuestra América. Esos proyectos de integración, que antes eran simples ideas, han empezado a convertirse en realidad (como el ALBA y MERCOSUR), gracias a la decisiva participación del gobierno bolivariano de Venezuela y a su propósito de buscar otros caminos diferentes a la falsa integración neoliberal hegemonizada por los Estados Unidos. Por supuesto, esto se basó en la actualización del ideal bolivariano de una patria grande, en la cual los pueblos se ayuden mutuamente, algo que Chávez hizo efectivo con el establecimiento de mecanismos comerciales solidarios, como los que efectuó con Cuba y con otros países del Caribe. Se podrá decir que esa integración está en pañales y que no ha avanzado tanto como debía, pero ese hecho cierto no puede ignorar que en el continente latinoamericano se volvió a hablar de un tema tabú para las clases dominantes de cada país, como es el de la integración más allá de los Estados Unidos y sin los Estados Unidos.

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En cuarto lugar, Chávez volvió a poner sobre el tapete de discusión y reflexión el horizonte del socialismo, porque se atrevió a plantear, contra las corrientes dominantes incluso en el seno de una izquierda timorata y plegada al capitalismo, que era necesario construir otra tipo de sociedad, diferente a la hoy imperante a nivel mundial. A ese proyecto él lo denominó el “socialismo del siglo XXI”, con lo cual rescató una palabra que había sido olvidada en el mundo tras el colapso de la URSS a comienzos de la década de 1990 y cuando se pensaba que ese asunto había desaparecido de cualquier agenda política, ante lo que se consideraba como un irreversible triunfo del capitalismo.

Aunque se aduzca que ni en Venezuela ni en otros países de la región se ha avanzado en la construcción de tal socialismo, no puede desconocerse la importancia de volver a preguntarse, cómo lo hizo el fallecido presidente venezolano, si el capitalismo es eterno, e inmodificable y si las luchas que contra él se emprendan no pueden bosquejar otro tipo de sociedad. Esto hace parte del abc de cualquier programa revolucionario anticapitalista desde el siglo XIX, que se creía sepultado, pero que en Venezuela fue recuperado y nuevamente aparece en el imaginario de importantes luchadores y pensadores anticapitalistas de América y el mundo. A raíz de esta recuperación conceptual de tipo político, sectores de la izquierda volvieron a hablar en voz alta y sin temores de la necesidad de construir otro orden, que vaya más allá del capitalismo, que aprenda de las experiencias negativas del siglo XX, sin abjurar del carácter igualitario y democrático de un proyecto anticapitalista.

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En quinto lugar, socialismo quiere decir en sentido profundo luchar por la igualdad –que no es sinónimo de homogenización y erradicación de las diferencias-, una palabra que casi había desaparecido de la conceptualización política e incluso del léxico corriente, y que fue sustituida por un vocablo que ha sido intoxicado por el neoliberalismo –vía Banco Mundial- como es el de equidad. Este término, en esta lógica mercantil, no tiene nada que ver con la igualdad, sino que es el reconocimiento de las desigualdades como algo natural, a nombre de lo cual se afirma que se deben proporcionar iguales oportunidades en la competencia –entre un gerente de una multinacional y un trabajador asalariado, por señalar un caso, para que ambos compitan en las mismas condiciones por ocupar un lugar en la clase ejecutiva de un avión transcontinental. Como encarnación de un proyecto socialista, Chávez enfrentó la desigualdad en Venezuela, con resultados positivos en cuanto a la disminución de la pobreza en ese país, por haber permitido el acceso a la educación, a la salud, a la recreación y a la cultura a importantes sectores de la población, antes excluidos de todos esos derechos.

Con sus políticas redistributivas, Chávez volvió a evidenciar la importancia del Estado como un actor fundamental de la sociedad, lo que llevó a impulsar el gasto público en dirección de las mayorías sociales, en momentos en que, los países europeos, en donde tanto se presumía de haber construido sociedades de bienestar más o menos igualitarias, asumen a fondo el proyecto neoliberal y aumentan las desigualdades, al tiempo que privatizan la salud y la educación.

La lucha por la igualdad ha llevado a que en Venezuela importantes sectores de la población, hasta no hace mucho tiempo subyugados por su condición de clase y de “raza”, hayan adquirido conciencia de sus derechos, de su fuerza colectiva y de su poder de decisión, ya que fueron los soportes esenciales de los 14 triunfos electorales de Hugo Chávez, y quienes impidieron que se consolidara el golpe de Estado de abril del 2002. De ahí el gran carisma y ascendiente de Chávez entre esos sectores ninguneados y olvidados por el capitalismo periférico venezolano, que en los últimos años –desde el caracazo de 1989- han emergido como el sujeto social más importante de la historia contemporánea de ese país. Y de ahí también el odio visceral que contra ellos manifiestan las clases dominantes y las clases medias de Venezuela y del resto del mundo, porque finalmente lo que no se acepta y se desprecia es que los pobres, los zambos, los afros, los indígenas, las mujeres pobres tengan derechos y se proclamen como iguales a los “blancos” proimperialistas.

Este mismo hecho explica esa gran oleada internacional de racismo desplegada contra el comandante Hugo Chávez en la autodenominada “prensa libre” del mundo, en la que se incluyen la radio, la televisión y los medios impresos, que en los últimos 15 años han batido todos los records de sevicia desinformativa, de mentiras y embustes, cuando de hablar de Venezuela y de su presidente se trata. Esta campaña forma parte ya de la historia universal de la infamia, en la que sicarios y criminales, con micrófono y con procesador de palabras, han recurrido a todas las mentiras para enlodar la vida de Chávez y para calificarlo como “dictador”, “tirano” y otros epítetos entre los que aparecen denominaciones racistas, que no vamos a recordar acá por su bajeza moral.

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Hugo Chávez fue un personaje notable en la política venezolana y latinoamericana por su carisma, su influjo popular, su capacidad discursiva, su vivacidad, su ingenio, su inventiva, sus dotes histriónicas, pero, sobre todo, por actuar como un educador y pedagogo práctico. Este es otro de sus aportes revolucionarios, que ya se evidencio desde cuando participó en un fallido golpe de Estado contra el régimen neoliberal de Carlos Andrés Pérez en 1992, porque las palabras pronunciadas en el momento de rendirse tuvieron gran impacto en la población, y lo dieron a conocer ante Venezuela y el mundo. De ese momento en adelante, las miles de reuniones, asambleas, charlas y conferencias en las que participó se convirtieron en eventos de tipo educativo, que le confirieron un carácter revolucionario a su acción y a su palabra, esto es, fueron dardos contundentes contra las evidencias establecidas como verdades incuestionables sobre el capitalismo, el neoliberalismo y la globalización.

Para entender este asunto, es bueno recordar que los políticos contemporáneos se desempeñan cual si fueran muñecos amaestrados, como los presentadores de televisión, que se limitan a repetir siempre el mismo discurso, frío, aburrido, sin alma y sin vida, sin abandonar el guion preestablecido y entonando siempre su insoportable jerga neoliberal. Chávez rompió con todo eso al emplear un lenguaje simple, descomplicado, directo, sin usar eufemismos y atreviéndose a llamar a los criminales por su nombre (como hizo con Georges Bush en la ONU o con un ex presidente colombiano al que calificó, como lo que es, de mafioso), porque se basaba en la máxima atribuida a José Gervasio Artigas, y que le gustaba citar, “con la verdad ni ofendo ni temo”.

Pero hay otro aporte revolucionario de Hugo Chávez en sus alocuciones y conferencias, la reivindicación de la lectura. Esto es importante recordarlo en un momento en que nadie lee nada, empezando por los presidentes y funcionarios gubernamentales – o acaso alguien con dos dedos de frente cree seriamente que alguna vez han leído un libro personajes tan “cultos” como Carlos Menen, Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos, José María Aznar, Juan Carlos de Borbón, George Bush o Mariano Rajoy-. En las charlas y encuentros que realizaba Chávez solía citar y aludir a autores diversos de la tradición socialista y revolucionaria de nuestra América y el mundo, y valga recordar sus menciones a Eduardo Galeano, Itsván Mészaros, León Trostky, Noam Chomsky, entre algunos. Y al mismo tiempo que en sus charlas mencionaba libros y autores también anunciaba la necesidad de difundirlos, cosa que efectivamente se hizo porque en Venezuela se han editado millones de ejemplares a bajos precios de clásicos del pensamiento revolucionario universal.

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Sin agotar el asunto en esta nota, tales son algunos de los principales aportes revolucionarios de Hugo Chávez, cuya figura y realizaciones ya forman parte de la historia del continente y, sobre todo, de la historia de los olvidados y de los vencidos. Chávez, como lo proclamaba sabiamente José Martí, fue un hombre de su tiempo y de todos los tiempos, porque supo encarnar en el momento adecuado un proyecto antineoliberal y antiimperialista para enfrentar lo que se concebía como inatacable en su país y en continente. Él supo entender las necesidades más sentidas del pueblo venezolano, empobrecido y humillado por el capitalismo neoliberal, y en ese esfuerzo por afrontar la miseria que ese sistema genera ha hecho aportes reales al ideario anticapitalista del mundo. Como alguna vez lo dijo Jorge Plejanov al analizar el papel del individuo en la historia: "Un gran hombre lo es no porque sus particularidades individuales impriman una fisonomía individual a los grandes acontecimientos históricos, sino porque está dotado de particularidades que le convierten en el individuo más capaz de servir a las grandes necesidades sociales de su época". Y eso se aplica a cabalidad al caso de Chávez, que ha servido a las necesidades sociales no sólo del pueblo venezolano sino de los pueblos de todo el continente.

Por supuesto, Chávez fue, como todos nosotros, un ser humano de carne y hueso, con sus propias contradicciones y limitaciones, tanto en sus formulaciones como en sus realizaciones prácticas. Es elemental que los revolucionarios son seres humanos y no dioses, en razón de lo cual aciertan y se equivocan, pero justamente son revolucionarios, porque mayores son sus aciertos que sus errores, porque están convencidos de la importancia de luchar contra el orden establecido a cambio de lo cual lo dan todo, hasta la vida misma, y porque con su lucha dejan un destello de ejemplo y dignidad, que los engrandece ante sus contemporáneos y sirve de legado a otras generaciones. Chávez ha sido un formidable revolucionario –un vocablo que no tiene nada que ver con las capillas de iluminados de todas las sectas de izquierda- que ha hecho más aportes reales a la lucha por otra sociedad que cientos de doctrinarios puristas, que tanto hoy como ayer lo han calificado como “populista”, “caudillo” o cosas por el estilo.

Y su carácter de revolucionario queda evidenciado en estos momentos si nos fijamos en quienes lo lloran y quienes se alegran por su muerte. Lo lloran los pobres de su país y muchos pobres de otros lugares del mundo. Lo lloran quienes entienden lo que significa la pérdida de un valioso líder de la izquierda internacional. Lo lloran los que en Venezuela y otros países han sentido lo que significa la solidaridad, en instantes en que se ha impuesto como si fuera parte de la naturaleza humana el egoísmo e individualismo neoliberal. Estos son los que nos importan, mientras las bestias carroñeras de la muerte (encabezados por el Partido Republicano de los Estados Unidos) se relamen de felicidad por la muerte de un peligroso enemigo, como lo expresan sin aspavientos a través de sus pornográficos medios de incomunicación, llámense El País, Clarín, El Tiempo, CNN, Caracol, RCN o como sea.

Chávez ya es un patrimonio de los revolucionarios del mundo y su nombre permanecerá en la memoria no solamente del pueblo venezolano sino de los pueblos de nuestra América y esto debe enorgullecer a los revolucionarios, por dolorosa y dura que sea su partida, y por los difíciles e inciertas que sean las luchas que se avecinan. Mientras tanto, todos sus detractores y sus enemigos del capitalismo y del imperialismo, entre esos muchos pigmeos morales e insignificantes individuos que se desempeñan como presidentes de muchos países –representantes incondicionales de los explotadores y de las clases dominantes- no quedaran siquiera en el basurero de la historia y más rápido de lo previsto serán olvidados.

Porque como dijo con intensidad César Vallejo en su vibrante poema Masa, que parafraseamos: “No mueras comandante, te queremos tanto”, y cuyo bello texto es una alegoría de la manera como la memoria del revolucionario Hugo Chávez permanecerá en nuestra América:

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
“No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: “Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporase lentamente
abrazó al primer hombre; echóse a andar...

Renán Vega Cantor es historiador. Profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional, de Bogotá, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008.


JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013 
Chávez vive y la lucha sigue 
Por Gerardo Fernández Casanova 
Me duele la noticia: Hugo Chávez dejó de existir. Me duele como la muerte de un ser querido; me duele la pérdida de un compatriota indo-afro-latinoamericano que luchó por la emancipación de Nuestra América; me duele la desaparición física de un dirigente social que hizo visible y posible la alternativa liberadora, un compañero de lucha. Ya mucho escribí en estas páginas sobre la personalidad y el talante democrático del líder de la Revolución Bolivariana y ya mucho leí esta mañana de tantas plumas autorizadas que hacen su panegírico. Lo poco que puedo agregar es que me sumo al dolor de las y los venezolanos por el deceso de su amado presidente y me incluyo entre los dolientes nuestroamericanos que aprendimos a amarlo.

Amor fue su bandera. Amor fue su entrega. Amor es su premio. Amor con amor se paga. Pero también odio; odio a la injusticia; odio a la muerte de un niño que pudo haber recibido atención médica y vivir; odio al hambre y la miseria de los marginados del progreso. Y también odio con odio se paga por quienes son los que ganan con la miseria ajena, los que medran con la ignorancia y la procuran; odio del imperio que se sostiene con los recursos de sus dominados; odio de quienes se dicen cristianos en medio del boato y la hipocresía santurrona; odio de quienes se suponen dueños de las mentes y los destinos. Hoy los venezolanos de Miami y sus congéneres de la derecha continental hacen fiesta y celebran que el tan odiado Chávez se haya ido. Obama, el mal nacido afro de Chicago, dio la nota: “Hoy se abre una nueva página en la historia de Venezuela en la que los Estados Unidos apoyará la democracia”. Sólo le faltó brindar por la buena nueva. Cínico.

La educación popular de los venezolanos confiere un buen grado de irreversibilidad al proceso revolucionario, pero va a hacer falta Chávez. La continuidad está muy asegurada bajo la dirección de Nicolás Maduro que también tiene lo suyo. Pero se esperan tiempos de gran riesgo; Washington está muy envalentonado con sus jugadas de Libia y de Siria que provocan y financian guerras civiles a su antojo, siempre contra regímenes que les son adversos o, por lo menos, independientes. La Venezuela Bolivariana y Chavista es una roca en el zapato de Obama y ha hecho todo por deshacerse de ella. Ahora lo intentará con renovado brío aprovechando el natural desequilibrio ante la ausencia del líder. Hará falta mucha solidaridad para arropar al nuevo dirigente y desear fervientemente que Maduro madure como tal y que, además de convocar, pueda controlar las naturales ambiciones de otros compañeros. Se requiere del liderazgo fuerte para conducir la nave hacia la emancipación y el progreso.

Por cierto que esta mañana en el noticiero de Carmen Aristegui participaron Lorenzo Meyer y Enrique Krause para comentar el caso Venezuela. Ambos coincidieron en lo lamentable que resulta ser el hecho de requerirse del “hombre fuerte” en nuestros países; Meyer estimándolo como mal necesario y Krause como aberración absoluta. Me temo que es el caso de confundir el fondo por las formas; lo importante de la democracia es que sea el pueblo quien mande y que mande para su propio interés, mas no que necesariamente se deba seguir una alternancia de personas o partidos en el poder. Claro que es importante que el mandato del pueblo se convalide periódicamente en procesos electorales plenamente libres pero, si tal característica se cumple, el pueblo puede reelegir cuantas veces quiera al dirigente que le es satisfactorio. Eso es perfectamente democrático, lo contrario no es más que invento del imperialismo yanqui. Hugo Chávez fue un demócrata ejemplar sometido al casi permanente escrutinio popular y ratificado en el mando por voluntad de su pueblo; hizo la revolución por la vía electoral y respetó al vencido; la derecha retrógrada y apátrida sigue viva y creando conflicto, pero también son pueblo que goza de libertad. Así funcionaba el “dictador” Hugo Chávez.

Chávez seguirá vivo en el alma indo-afro-latinoamericana y su amor seguirá inspirando la lucha popular, pero vamos a extrañar su presencia física y su entusiasmo contagioso, su vigor y valentía para defender a la Patria y para procurar la mayor suma de felicidad posible en nuestros pueblos. ¡Chávez no debió de morir! 

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013 
Chávez y el esperpento español 
Por Jaime Richart
¿Cómo se atreven en España a hablar de sombras de Chávez cuando aquí, tras unos años de bambalinas y espejuelos, todo son sombras y personajes cuando menos grotescos? Incluso la manera de tratar los medios de mayor difusión al Chávez ya desaparecido y a su política, es un indicador elocuente del bajísimo nivel democrático de este país. A duras penas ha podido leerse u oírse a lo largo de los años elogios a un dirigente como Chávez que, desde el principio hasta su infeliz final y por encima de todo, se ha ocupado de su pueblo; a diferencia del gobierno español que sólo piensa en favorecer a los ricos y a los bancos, y desatiende tanto a millones de ciudadanos que ya ni perciben subsidio, como a los centenares de miles que son desalojados de sus viviendas por culpa de los abusos bancarios, del desempleo y de una salvaje política constructora que les ha deparado a esos políticos comisiones millonarias...

Los logros y el esfuerzo de Chávez ponen en evidencia y acusan a tantos politicastros y gobernantes españoles de estos 35 años, de haber utilizado un régimen que llaman democracia pero es una suerte de dictadura encubierta usada en su exclusivo provecho y en el de los constructores; una dictadura que no está personalizada en un sólo individuo, sino que se reparte entre estamentos completos; una dictadura que ha heredado los tics de la otra cuya memoria aún perdura en conductas de los dirigentes de los dos partidos mayoritarios, que sólo toleran como "correcto" sus respectivas ideologías y demonizan lo que no sea su pensar...

España, como la Iglesia Católica maestra en hipocresía y disimulo, se vistió en el año 78 con los ropajes de democracia capitalista. Pero ha funcionado y funciona en el fondo y en las formas como un régimen controlado por minorías civiles, económicas y religiosas cortadas con los mismos patrones que las de la dictadura franquista. Las libertades formales que tanto alaban esas minorías y los medios afines aun cuando se vendan como progresistas, son teoría. Y la libertad de mercado, la principal ficción. En la práctica, como en todos los países del sistema, la libertad personal verdadera sólo la disfrutan quienes tienen recursos para vivir como quieren y donde quieren. Y en cuanto a los mercados, están férreamente controlados y dirigidos por lobbys, oligopolios y mafias más o menos identificadas. Se han pasado años cuestionando a Chávez como populista o dictador, cuando ya no hay en España quien no piense que quien menos poderes tiene para gobernar es el pueblo que da nombre a la palabra democracia.

Hay otros focos que apuntan a una farsa permanente. La persecución subrepticia o declarada de la diversidad ideológica. En cuanto no se ajusta a los deseos e intereses de los principales, se declara inconstitucional. Sean las ideas que rechazan el mercado, sea el derecho a decidir, sea la propia monarquía... Esa persecución la practican los poderes institucionales, los fácticos y la práctica totalidad de los medios oficialistas de difusión nacional. Todo constata que vivimos en una farsa permanente de democracia. Los verdaderos dueños del poder legislativo, ejecutivo, judicial, religioso y económico, así como los medios alineados por acción u omisión con ellos, nos constriñen constantemente a creernos una mentira tras otra y a tragar la ideología neoliberal tan nefasta para el pueblo que, sin prisa pero sin pausa está laminando a millones de españoles. Y no sólo eso, también coartando gravemente la libertad de quienes, entre otros motivos, por sentir vergüenza de pertenecer políticamente a este país, desean desvincularse territorialmente de España...

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013 
James Petras: “Debemos tener bien claro que Chávez muere, pero su legado vive. Vive en todas partes del mundo donde se luche por la justicia social” 
CX36 RADIO CENTENARIO 
Radio Centenario mantuvo este miércoles una programación especial desde la tarde del martes 5 de marzo debido al fallecimiento del líder de la Revolución Bolivariana, presidente Hugo Rafael Chávez Frías. “Hugo Chávez va a entrar en la historia como una figura a la altura de José Artigas en Uruguay, José Martí en Cuba o Simón Bolívar en toda América Latina”, dijo en la oportunidad el sociólogo norteamericano James Petras, columnista exclusivo de CX36 en español y que transcribimos a continuación.

Efraín Chury Iribarne: En esta programación especial de CX36, Radio Centenario, es imprescindible la presencia, las palabras, el análisis, de nuestro columnista James Petras. Bienvenido Petras, buenos días, te escuchamos.
James Petras: Buenos días.
Lo primero es que sentí un gran golpe, es una gran pérdida para América Latina.
Pero después de algunas reflexiones, debo decir que Hugo Chávez vive. Es decir, físicamente muere, pero deja un legado muy amplio, muy profundo, que afecta no sólo a Venezuela y América Latina, sino al mundo entero.
Hablando concretamente, Chávez demuestra como un pequeño país puede enfrentar y derrotar al imperialismo, mantener las tradiciones democráticas, implementar programas muy avanzados socialmente, apoyar una integración regional poderosa, y dar un ejemplo de conducta ética en la política en un mundo tan corrupto, tan salvaje, donde presidentes como Barack Obama, pueden tomar decisiones de asesinar a cualquier ciudadano sin ningún proceso judicial.
Frente a este panorama, Hugo Chávez va a entrar en la historia como una figura a la altura de José Artigas en Uruguay, José Martí en Cuba o Simón Bolívar en toda América Latina.
Debemos tener en cuenta que Chávez realizó grandes construcciones a nivel institucional, pongo como ejemplo las instituciones de integración, como ALBA, CELAC.
En segundo lugar, estableció normas políticas para tratar las agresiones imperialistas, como la convocatoria a reuniones latinoamericanas condenando los golpes de Estado en Honduras, Paraguay.
Pero más que nada, aquí en Estados Unidos tenemos recuerdos muy claros de la posición de Chávez en el momento en que el presidente George Bush lanzaba la guerra contra el terrorismo.
En un momento de grandes tensiones, Chávez declaró frente a eso: “No se puede luchar contra el terrorismo utilizando los métodos terroristas”. Y eso causó la ira y la histeria en la Casa Blanca, pero Chávez fue el único Presidente en el mundo que se atrevió a decir que el terrorismo de Estado es tan condenable como el terrorismo de los fanáticos.
Esto me parece que marcó con gran astucia el camino que otros tomaron después, declarando que los asesinatos hechos pro la CIA eran tan graves como los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York.
En ese sentido, Hugo Chávez entra en la historia como el primer y más importante Presidente que define la nueva política ética y humanitaria. Chávez nunca mató adversarios. Obama, Hollande, todos los OTAN Presidentes cometieron crímenes contra sus propios ciudadanos e invaden otros territorios.
Pero Chávez no, Chávez manda petróleo incluso a los pobres en los Estados Unidos para que la gente pueda calentar sus casas. Chávez manda médicos y ayuda humanitaria a países en vez de armas, marines y agentes asesinos. No se puede subestimar la importancia de esto.
Esta mañana cuando abrí la computadora, encontré declaraciones desde Asia, Malasia, hasta China y América Latina, de todas partes del mundo. No era una figura venezolana ni latinoamericana; es una figura histórica mundial, y seguirá teniendo impacto, teniendo influencia en la institucionalidad en América Latina, en las nuevas prácticas de ayuda mutua, en el comercio sur-sur; creó una ideología que justifica programas sociales, y va contra la corriente en la política económica.
Mientras Obama en Estados Unidos y Cameron en Inglaterra están recortando programas, imponiendo austeridad, Chávez avanza en los programas sociales, aumenta la inversión en atención a la Salud, Educación, ayudando a pequeños productores con préstamos baratos.
Mientras que aquí y en otros países de Europa crece la malnutrición infantil, se recortan los programas dirigidos a los más pobres. Chávez va contra la corriente reaccionaria y definió que es posible, incluso en la crisis, continuar los programas sociales y no sacrificar al pueblo por un puñado de mercaderes en la Bolsa. 

EChI: Dejó también elementos de integración Latinoamericanos importantes, su mira estuvo puesta más allá de su país, al que le dio la vida.
JP: Si. Chávez murió en su querida Patria, en brazos de sus familiares, saludando a sus camaradas y compañeros. Vivía una vida plena, profunda y querida. Recuerdo mis encuentros con Chávez, siempre con una gran sonrisa y gran apoyo para la humanidad, chistoso cuando tenía posibilidad, pero otras veces muy serio, grave, frente a las grandes amenazas a la humanidad. Era en todo sentido un ser humano completo, no solamente políticamente, como persona que ama la humanidad. No eran simples palabras vacías, en su práctica. Era un hombre que cumplió sus palabras. Cuando tenemos en este mundo tantos demagogos que prometen cambios sociales, pero que en vez de esto recortan el Presupuesto, despiden a cientos de miles trabajadores de la Salud y maestros. Chávez cumplió y marcó un ejemplo, que nos permite medir a todos los políticos del mundo y no alcanzan la estatura de Hugo Chávez.

EChI: Petras valoramos mucho su participación en este día en que Radio Centenario mantiene una programación especial.
JP: Si. Y debemos tener bien claro que Chávez muere, pero su legado vive. Vive en todas partes del mundo donde se luche por la justicia social. ¡Chávez Presente!! Un abrazo.

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013
La Importancia histórica y planetaria del prócer Hugo Chávez Frías 
Por Leyde E. Rodríguez Hernández
Como expresó Chávez, el 4 de febrero de 1992: “(…) Es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país (Venezuela) tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor”.

No por imaginado el fatídico momento, después del desalentador comunicado sobre el estado general delicado del presidente y comandante de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías, el 4 de marzo de 2013, la noticia de su fallecimiento, al día siguiente, ha dejado de ser muy estremecedora, para sus admiradores y la opinión pública mundial, que seguía día tras día, hora tras hora, la evolución de la salud del dirigente más popular y carismático de América Latina.

Conocer su ausencia física, es una novedad que conmueve a todas las personas de buena voluntad. El presidente de los pobres, el que hizo más por ellos, el que más nutrió a Venezuela de realizaciones sociales, culturales y democráticas, merece honor. Nunca antes en la historia contemporánea, un hombre, un líder revolucionario de un país del Tercer Mundo, había logrado tantos progresos, en tan corto tiempo, para su pueblo, la América Latina y el Caribe, como hizo Hugo Chávez Frías.

Debe recordarse que, cuando la historia parecía detenida y algunos teóricos de la política desconfiaban de la viabilidad del socialismo, en aquellos días del fin de la historia, de Francis Fukuyama, y terceras vías, de Anthony Blair, de rendiciones en el ideal del socialismo “real” soviético y de Europa del Este; en esos tiempos en que la humanidad caía en la confusión y el conformismo, por la supuesta victoria del capitalismo frente al eurocomunismo, hubo un hombre, que se llamó Hugo Chávez, dispuesto a luchar, desde el pensamiento Bolivariano, por la construcción del socialismo.

Sólo una voz solitaria, desde una isla en el Caribe, insistía en que el socialismo sí era posible en aquella coyuntura de desarraigo de las ideas de izquierda y progresistas. Entonces, un nuevo Quijote, Chávez, vino a acompañar a Fidel Castro, que no cesaba de advertir sobre los peligros que amenazan a la especie humana, y el fracaso rotundo de la política económica neoliberal. Cuando el campo socialista se derrumbó y la URSS se desintegró, el imperialismo, con el puñal afilado de su bloqueo se proponía ahogar en sangre a la Revolución Cubana; Venezuela, un país relativamente pequeño de la dividida América, fue capaz de impedirlo.

En ese ambiente mundial, el 4 de febrero de 1992, un gobierno consagrado en elecciones burguesas, fue desconocido e impugnado por un hecho de fuerza de carácter revolucionario: un movimiento cívico-militar asumió el liderazgo de una protesta social iniciada en el mismo mes, años antes, conocida como “El Caracazo”, ocurrido el 27 de febrero de 1989. El líder militar Hugo Chávez, quien como pocos supo comprender el sentimiento nacional de descontento, harto ya de tanta opresión y del desconocimiento del pueblo, tomó posición y emprendió una arremetida no sólo contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, quien fungía como presidente de la República, sino también, contra las políticas que ignoraban el clamor y las necesidades populares, contra la corrupción exacerbada de los funcionarios estatales, contra la exclusión de los más desfavorecidos y la sumisión ante los intereses económicos y financieros imperiales.

La rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, fue el primer gran hecho histórico de gran relevancia para la historia reciente de Venezuela, y para los pueblos latinoamericanos y caribeños. Pronto Chávez, en 1998, convertido en un indiscutible Cristo redentor de su pueblo, se erigió en candidato insumiso a las oligarquías, ganando unas elecciones presidenciales diseñadas para impedir el triunfo de los condenados de la tierra. ¿Podría esperarse una hazaña política mayor? A partir de entonces, el gobierno bolivariano se declara antiimperialista, anticapitalista y socialista. Esta postura de construir un nuevo socialismo en el siglo XXI, es su principal legado esperanzador para la humanidad. La Revolución Bolivariana liderada por Chávez constituyó un renacer para los oprimidos de todo el mundo, en aquella etapa de apogeo del pensamiento único impuesto por el imperialismo. Desde entonces, fueron numerosos los países de las Antillas, Centro y Suramérica que Venezuela, además de sus grandes planes económicos y sociales, fue capaz de ayudar.

El principal logro de la Revolución Bolivariana se encuentra en su plena independencia y soberanía nacional, lo que le ha permitido, a Venezuela, el fortalecimiento de la democracia participativa, el incremento del gasto social, la alfabetización, el aumento de los servicios de salud, viviendas, el incremento de la igualdad de género, el acceso de la población a las nuevas tecnologías, el aumento de las pensiones, la disminución de la pobreza, la inequidad, la desnutrición, el desempleo y la reducción de la concentración de los medios de comunicación.

El mayor desafío, para la Revolución Bolivariana, es el mantenimiento de la unidad entre todos los componentes cívicos y militares del proceso político, hasta ahora victorioso bajo la dirección de Chávez. Los mismos factores comprometidos en la continuación del programa Bolivariano trazado por Chávez, con vistas al periodo constitucional 2013-2019. Esta estrategia contiene cinco objetivos estratégicos, que conforman el II Plan Socialista de la Nación “Simón Bolívar”, entre los cuales se encuentran consolidar la independencia nacional, continuar la construcción del Socialismo Bolivariano, convertir a Venezuela en una potencia no solo económica, sino también social y política; contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional que defienda la visión de una configuración de fuerza anti-hegemónica, así como la preservación de la vida y la salvación de la especie humana.

Hay que reconocer que la estrategia internacional diseñada por la Revolución Bolivariana acercó las relaciones con todos los países de América Latina y el Caribe. Los resultados concretos en política internacional se encuentran en el despliegue de los mecanismos de integración como PETROCARIBE, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), y el ingreso al Mercado Común del Sur (MERCOSUR). De carácter estratégico, en el interés de lograr una nueva arquitectura financiera regional y mundial, es la creación del Banco del Sur, que ha sido aprobado por la mayoría de los países de la región.

La política exterior bolivariana también impactó a África. Entre los importantes avances en las relaciones con esta región, se destacan las cumbres de los países de América del Sur y África (ASA); y cada vez cobran más vitalidad los vínculos de Caracas con China, Rusia, Vietnam, Corea del Norte, Irán, Bielorrusia y, en general, con todos los países europeos, siempre en el marco del respeto a la soberanía y la libre determinación de los pueblos. En ningún otro periodo de su historia, Venezuela desarrolló una política exterior tan amplia, solidaria y diversa en beneficio propio y de otras naciones.

Una breve mirada al alcance y la contribución de los proyectos mencionados, demuestran la enorme contribución de la Revolución Bolivariana, y del liderazgo de Hugo Chávez, a la política internacional del siglo XXI. Comentaré aquí cada uno de ellos:

PETROCARIBE (Petróleo solidario para el Caribe). Esta organización fue creada el 29 de junio del 2005, en la ciudad de Puerto La Cruz, suscrita inicialmente por 14 países, como un acuerdo de cooperación energética. PETROCARIBE es una respuesta a los abusos que los buques foráneos realizaban a los países del Caribe con la venta del petróleo, imponiéndoles precios de transportación excesivos. Por eso el acuerdo está basado en la eliminación de todos los intermediarios, solo intervienen entidades dirigidas por los gobiernos. Se busca la transformación de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, haciéndolas más justas, participativas y solidarias. La idea se concibe con la finalidad de crear un proceso integral que promueva la eliminación de las desigualdades sociales, fomenta la calidad de vida y una participación efectiva de los pueblos.

ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). Fue creada en La Habana, el 14 de diciembre del 2004, por el acuerdo de Venezuela y Cuba, como una iniciativa de los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro; posteriormente ingresaron: Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda. Honduras abandonó la Alianza luego del golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya, el 29 de junio del 2009. Es el resultado de la lucha contra los tratados de libre comercio (TLC), que impone la estrategia de dominación de los Estados Unidos. Es uno de los más importantes mecanismos de integración en el que se aprovechan las ventajas cooperativas entre las diferentes naciones asociadas, para compensar las asimetrías entre las mismas, lográndose mediante fondos compensatorios, destinados a la disminución de las desigualdades intrínsecas de los países miembros, y con la aplicación del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP).

El ALBA-TCP es un mecanismo de integración de nuevo tipo porque otorga prioridad a la relación entre los propios países, en pie de igualdad y en el bien común, utilizando el diálogo subregional y multiplicando las alianzas estratégicas, para fomentar el consenso y el acuerdo entre las naciones latinoamericanas. En fin, el ALBA ha simbolizado un nuevo amanecer político para “Nuestra América”.

UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). Nació el 18 de diciembre del 2004 durante la III Cumbre Suramericana reunida en Cuzco, Perú. Los presidentes de los 12 países de América del Sur firmaron la Declaración de Cuzco, mediante la cual decidieron conformar la Comunidad de Naciones Suramericanas, que fue evolucionando a través de la Cumbre de Cochabamba, celebrada el 9 de diciembre del 2006. Los mandatarios de Suramérica, reunidos en la Cumbre realizada en la isla de Margarita, el 17 de abril del 2007, decidieron renombrar a la comunidad como Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), creada sobre una región con raíces comunes.

Este esfuerzo regional dio fundación a la Unión de Naciones Suramericanas en la Reunión Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno en la ciudad de Brasilia, República Federativa del Brasil, el 23 de mayo del 2008, donde se suscribió su tratado constitutivo, que entró en vigor el 11 de marzo del 2011, por lo que la UNASUR se convirtió en una entidad jurídica durante la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores en Ecuador, donde se puso la piedra fundamental de la sede de la Secretaría. En octubre del 2011 UNASUR fue reconocida como miembro observador de las Naciones Unidas (ONU). La UNASUR es un mecanismo de integración regional sin el patrocinio de los Estados Unidos, lo que significa la preservación de la independencia y la soberanía de las naciones suramericanas.

CELAC (Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe). Fue creada el 2 y el 3 de diciembre del 2011 en Caracas, con la participación de 33 países, y manifiestamente excluidos los Estados Unidos y Canadá, a pesar de los intentos de sabotaje desde Washington y sus gobiernos subordinados en América Latina. La CELAC es otro de los notables logros del proceso de integración bolivariano. Es una respuesta estratégica a la inoperancia y obsolescencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), convertida en ministerio de colonias estadounidenses, utilizada por los Estados Unidos como instrumento de dominación y para justificar intervenciones militares en los países de América Latina y el Caribe.

ASA (América del Sur y África). Iniciada en la Cumbre América del Sur-África, celebrada en Margarita, el 25 de septiembre del 2009, contó con la participación de 29 gobernantes africanos y ocho de Suramérica. Es un mecanismo multilateral que busca trazar objetivos comunes, con espíritu de gran solidaridad y por medio de colaboraciones estratégicas y de cooperación Sur-Sur, para estimular la capacidad de desarrollo sostenible de los países miembros. ASA busca mejorar el comercio exterior y la cooperación entre las dos regiones, así como aumentar la inversión entre África y América del Sur, además de favorecer el intercambio de tecnologías que sirvan para añadir valor a las materias primas.

Asimismo, se propone promover la participación del sector privado en dichas iniciativas a través de las asociaciones nacionales de negocios y la posible creación de una Asociación de Negocios África-América del Sur, así como la creación del Banco de Inversión Africano de la Unión Africana. ASA es el acercamiento entre dos continentes similares, ubicados en el llamado Tercer Mundo o la periferia del dominante centro capitalista. Procesos similares Venezuela intenta extender a Asia y Medio Oriente.

Un importante éxito de la política exterior bolivariana fue la entrada, como miembro pleno, de Venezuela al MERCOSUR, considerada entre las primeras cinco economías más grandes del sistema-mundo, que funciona con solidez ante la crisis por la que atraviesa el modelo económico neoliberal en los Estados Unidos y la Unión Europea.

Las substanciales contribuciones de la Revolución Bolivariana al orden, la paz y la institucionalidad de las relaciones políticas y económicas internacionales del siglo XXI, tienen como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos del Sur. Cada uno de estos procesos, mecanismos e instituciones de signo progresista y humanista en la política internacional, han podido concretarse y consolidarse porque asistimos a una época de cambio en la correlación de fuerzas en América Latina y el Caribe, a favor de los pueblos, aunque todavía no sea así al interior de todas las naciones, y sin que sea todavía un proceso irreversible, pues esta tendencia o movimiento favorable a la izquierda seguirá enfrentando múltiples desafíos y amenazas provenientes de las pretensiones de dominación capitalistas, generadas por las burguesías latinoamericanas serviles a las viejas políticas coloniales y hegemónicas de los Estados Unidos en la región. 

En lo adelante, Venezuela estará inevitablemente signada por el legado trascendental y el ejemplo paradigmático del prócer Hugo Chávez Frías. Los continuadores de la Revolución Bolivariana tienen la responsabilidad histórica de continuar el ciclo de oportunidades progresistas en América Latina y el Caribe, que impulsan los procesos y mecanismos unitarios hacia un sistema-mundo más equilibrado, solidario, democrático, favorable a la cooperación económica entre los pueblos y al respeto a la igualdad soberana entre las naciones.

Como expresó Chávez, el 4 de febrero de 1992: “(…) Es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país (Venezuela) tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor”..

JUEVES, 7 DE MARZO DE 2013 

La semilla de Hugo Chávez 
Por Gilberto López y Rivas (LA JORNADA)
Ha muerto un hombre de bien, un hombre del pueblo y para el pueblo que luchó por dignificar y dar poder a los humildes de su querida República Bolivariana de Venezuela. Fue un hombre de su tiempo y un adelantado que alcanza la inmortalidad de los predestinados para dejar huella en la historia del mundo de las resistencias y revoluciones. Soñó, como su mentor Bolívar, con una América Latina unida y libre de la dominación imperialista. Como su gran amigo y consejero Fidel, puso en marcha las fuerzas telúricas de los explotados para dejar de serlo y avanzó a contracorriente de inercias, telarañas seculares y conspiraciones. 

Hugo Chávez deja un enorme vacío político -nacional e internacional- por su estatura como dirigente de los de abajo, por su visión de estadista al servicio de una revolución que contra viento y marea ha logrado cambiar al país hasta sus cimientos; por su calidad humana que concitó el apoyo ciudadano mayoritario en los innumerables procesos electorales en los que participó y que lo llevaron a los varios mandatos de una presidencia golpeada sistemáticamente por una derecha recalcitrante, violenta, racista, aliada del imperio, siempre lista para el boicot empresarial, la subversión, el golpe de Estado, y el magnicidio.
El odio implacable y patológico a Hugo Chávez por parte del gobierno de Estados Unidos, de la oligarquía venezolana, de sus pares en los circuitos de la contrarrevolución y el terrorismo de Estado, en la derecha intelectual de los Varga Llosa, y en los medios de comunicación a su servicio, como el duopolio televisivo en México, o El País, en España, ofrece la medida de lo que el Comandante representa para su pueblo y los pueblos del mundo en esta compleja lucha de clases que tiene lugar en el ámbito planetario, a pesar de los esfuerzos de la dictadura mediática por negarla, ocultarla o trastocarla en su favor.

El Comandante deja un vacío, pero también una legado de incalculable valor: su confianza en el pueblo pobre y explotado para vencer las adversidades y enfrentar la violencia del imperio y la oligarquía; su capacidad para reaccionar avanzando a cada agresión de sus enemigos; su curiosidad intelectual que lo llevó a un permanente desarrollo de sus alcances teóricos sobre el entorno político e ideológico que le tocó vivir; su lealtad y congruencia para estrechar las alianzas duraderas y confiables, como las mantenidas con el pueblo y el gobierno cubanos. También nos deja la lección de la viabilidad de la integración latinoamericana como garantía de independencia y soberanía frente al imperialismo, y en particular con la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), el ejemplo concreto de que lejos de la dictadura del capital, los pueblos pueden relacionarse bajo la premisa de la solidaridad y la verdadera hermandad. Su legado político regional también incluye Telesur, Petrosur, Petrocaribe, la naciente Celac, Banco del Sur, entre otras iniciativas que, propias o conjuntas, no podrían pensarse hoy sin la participación del Comandante presidente.

No tengo la menor duda de que el chavismo logrará salir airoso de la prueba de una Venezuela sin Chávez, si permanece unido a ese legado y si radicaliza aún más la revolución bolivariana en la dirección inequívoca de profundizar la construcción del poder popular, de combatir la corrupción y la doble moral entre sus filas, de ocupar todos los espacios de la territorialidad y la política con hombres y mujeres reconocidos por su fidelidad al pensamiento y la práctica del presidente Chávez.

Murió un libertario, un irreverente, un comandante del pobrerío, pero queda la semilla de un futuro más promisorio para la Venezuela bolivariana y para la América Latina entera, para otro mundo posible, que sin la acción de hombres de la estatura del Comandante y de los pueblos como el que lo ha acompañado desde hace más de 15 años, no podríamos alcanzar.
Fuente:Argenpress


“CHAVEZ ESTA VIVO, PARA SIEMPRE”
Por Mercedes López San Miguel
Ante la presencia de millones de simpatizantes en las calles, el presidente interino Nicolás Maduro anunció que se extenderá el velatorio por una semana y que el cuerpo de Chávez será embalsamado y depositado en una urna de cristal. Antes de darle su última despedida, CFK resumió el sentir generalizado.



EXTIENDEN EL VELATORIO SIETE DIAS POR LA MASIVA ASISTENCIA POPULAR
El largo adiós de Venezuela
El anuncio lo hizo Maduro. Dijo que el cuerpo de Chávez será embalsamado como los de Lenin y Mao, colocado en una urna de cristal y trasladado al Museo Histórico Militar. “Hombres como él no mueren nunca”, afirmó CFK tras brindarle su última despedida.
Por Mercedes López San Miguel
Desde Caracas
Imagen: AFP
Tantos eran los venezolanos que hacían filas para poder despedirse de Hugo Chávez desde la noche anterior que a las cinco de la tarde de ayer el presidente encargado, Nicolás Maduro, anunció que durante siete días más estarán sus restos en la capilla ardiente para que todos puedan despedirlo. Maduro dijo también que el cuerpo de Chávez será embalsamado como los de Lenin y Mao, colocado en una urna de cristal y trasladado al Museo Histórico Militar, en el barrio 23 de Enero, donde se construye un mausoleo. El Museo de la Revolución, como lo llamó, será el primer lugar de reposo, y en sus palabras quedó deslizado que habría otro sitio que no mencionó, aunque se sabe que el oficialismo debate si votará en asamblea para que los restos de Chávez descansen junto con los de Simón Bolívar. “Ayer (por anteayer) hubo millones en las calles y sabemos que al pasar las horas serán más millones”, dijo el vicepresidente, y agregó “que venga todo el que lo quiera ver con amor, desde América latina y de todos lados”. Hoy a las 11 de la mañana se llevarán a cabo los funerales de Estado en los que participarán unos 50 jefes de gobierno. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner le dio su último adiós a Chávez ayer en la Academia Militar. “En esta ocasión, lo mio no es protocolar. No vine a despedir a un presidente sino a un compañero y un amigo”, explicó por twitter. También señaló: “Hombres como Chávez no mueren nunca. Vive y vivirá en cada venezolano y venezolana que dejó de ser invisible y se tornó protagonista. Chávez está vivo. Para siempre”

Agitados, sudorosos, apelotonados, así estaban mujeres, hombres, niños por una sola causa: la necesidad de despedirse de su líder. El calor era arrasador y las filas, eternas; alguien desmayado por ahí, otro que se iba de su lugar en la espera porque ya no daba más. Alguno pasaba en silla de ruedas en medio de la multitud. A quien intentaba colarse le gritaban “fuera, fuera” y no tenía opción de quedarse. El que podía se cubría del sol con una bandera o algunos prevenidos llevaban paraguas y banquito. “¡Chávez no se va, Chávez no se va!”, coreaban de repente. “Es un líder, un héroe. No había ninguno como él, nos daba carro, lentes, casa con sus misiones”, dijo una mujer de nombre María Pérez, evitando que los empujones la hicieran trastabillar. Al su lado, dos jóvenes no cesaban de gritar: “Queremos ver a Chávez, queremos ver a Chávez”. Uno de ellos, de nombre Alfredo Villavicensio y 28 años, dijo que estaba allí desde las once de la noche. Siguió cantando: “Chávez, Maduro, el pueblo está seguro!”. Y es que Maduro es el presidente interino y también el delfín político del mandatario fallecido. Fiel soldado de Chávez, el ex sindicalista tendrá sobre sus espaldas el reto de seguir el proceso bolivariano, el llamado socialismo del siglo XXI, en un país rico en reservas petroleras y con una economía con alta dependencia de la renta del crudo. Deberá seguir también con las misiones sociales que impulsó el gobierno de Chávez desde 2003 y que por estas horas son uno de sus legados más recordados.

Pese a que Maduro no cuenta con el carisma de su mentor, los analistas creen que tiene todo a favor para repetir el triunfo de Chávez de octubre pasado. En parte por la emotividad que desató el deceso del líder bolivariano, en parte porque se puso en marcha un tren ganador: en las elecciones para gobernadores de diciembre, el chavismo ratificó en las urnas el apoyo al presidente, consiguiendo 20 de los 23 estados del país.

Antes de hacer declaraciones en el patio de honor de la Academia Militar, Maduro estuvo en la capilla ardiente junto a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien despidió. La mandataria se fue del lugar sin hacer declaraciones, como tampoco lo había hecho al salir del hotel raudamente. La presidenta argentina, entre los primeros dignatarios extranjeros en arribar a Venezuela tras el anuncio de la muerte de Chávez, se fue antes de que se realizaran los funerales de Estado y cuando otros presidentes estaban llegando al país, incluyendo el de Irán, cuyo ministro de Defensa está imputado en la voladura de la AMIA. El ministro de Defensa, Arturo Puricelli aseguró que la partida de CFK “no tenía nada que ver” con la presencia de su par iraní, Mahmud Ahmadinejad. El y el canciller Héctor Timerman se quedarán en Venezuela para participar en la actividad de hoy.

Pero la atención no estaba puesta en las delegaciones extranjeras, sino en el presidente fallecido. Una señora que se salió de la fila mostró que se le rompieron los zapatos en el medio de la agitación de los venezolanos por llegar hasta la capilla ardiente. “El nos hizo despertar, estábamos dormidos. Antes los pobres no teníamos a dónde ir a estudiar, no teníamos centros médicos”, dijo la jubilada Gloria González. A ritmo lento pasó agitando una bandera tricolor un hombre que venía de la Academia Militar. “Vi a nuestro libertador, porque es un libertador de nuestras conciencias. Lloré, lloré como un niño”, dijo el conductor de moto taxi, Marcos Páez. “Amo a mi presidente, amo a un hombre, a un comandante que es como Bolívar”, dijo con el ánimo exaltado el motoquero de 42 años que va a votar por Maduro en las próximas elecciones.

En medio del griterío, un hombre llamado Vladimir Castro alzó la voz para contar que es trabajador social en las urbanizaciones (barrios) populares y que tuvo formación en Cuba. “Siento una tristeza colectiva, pero también un sentido de pertenencia por lo que hago como trabajador social.” A su vez, Miguel Navarro, de 30 años, contó ayer por la tarde que estuvo haciendo la fila desde las nueve de la noche del miércoles. “Estoy comprometido con el presidente y con la línea que bajó Maduro. Es como mi padre, vine a despedirlo”, dijo, mientras se le inundaban los ojos de lágrimas.

Como un deseo que luego se concretaría con el anuncio de Maduro, hubo quien dijo que “el pueblo está dispuesto a esperar días para ver al presidente”. Alejandro Linares, obrero de una empresa ensambladora, 27 años, agregó: “El pueblo está dispuesto a seguir los lineamientos que Chávez dejó. No podemos permitir que la gente escuálida (como llaman al antichavismo) venga a gobernar después de tantos años”. En los próximos siete días habrá más lágrimas, cánticos y muestras de cariño. Será un largo adiós venezolano.


OPINION
Valió la pena
Por Luiz Inácio Lula da Silva *
La muerte del compañero Chávez, para la política de América del Sur, para América latina y diría que para el mundo, es una pérdida irreparable. Chávez era un hombre 80 por ciento de corazón y 20 por ciento de razón, como creo que deben ser todos los grandes hombres del mundo. Chávez pensaba mucho en su pueblo y, sobre todo, en las personas más pobres. Tuve el placer de conversar con Chávez muchas veces. Lo conocí en los tiempos del Foro de San Pablo. Después tuve la oportunidad de conocerlo mejor cuando él ya era presidente y yo había sido electo también presidente, pero aún no había asumido, para atender un pedido de petróleo de Venezuela, en ocasión de una huelga de los trabajadores de Pdvsa. A partir de mi aporte establecimos una relación muy fuerte porque teníamos muchas afinidades. Si teníamos divergencias ideológicas, teníamos muchas afinidades políticas, coincidíamos en el papel que debía jugar la relación estratégica entre Brasil y Venezuela, compartíamos la relación estratégica que debíamos tener con los países de América latina y comprendíamos el papel de los países pobres, sobre todo los de América del Sur, en el enfrentamiento construido con los países del Norte, sobre todo en la cuestión comercial y política. Eso hizo que un día, en 2007, pasáramos a tener una relación, más que entre dos presidentes, entre dos compañeros. 

Es decir que para evitar que hubiese cualquier problema en la relación entre Brasil y Venezuela, acordamos con Chávez que podríamos organizar tres o cuatro reuniones bilaterales por año: un encuentro en Brasil, otro en Venezuela para que pudiésemos generar una asociación que permitiese equilibrar el comercio entre nuestros países. De ahí surgió la idea de instalar una refinería en Berlinda.
Mucha gente dice que Chávez era un hombre polémico y era bueno que él fuera así, porque Chávez hacía que las reuniones de Unasur y de los encuentros en los que hemos participado fueran siempre muy intensos, donde había mucho debate. El no permitía que las personas paralizaran una reunión. Incentivaba el debate con temas polémicos. Lo que importaba era que él estaba ahí presente, vivo, discutiendo los intereses de Venezuela y de América latina y, sobre todo, discutiendo los intereses de los pueblos más pobres. Pienso que no basta un siglo para producir un hombre de las cualidades de Chávez. No se ve todos los días a un país que elige a una persona que tiene un compromiso diferente con su pueblo. Chávez sabía que las razones para estar en el gobierno eran hacer que el pueblo de Venezuela se sintiese orgulloso, que pasase a tener derechos, trabajo, salud y la posibilidad de estudiar. Obviamente, enfrentó una oposición muy férrea, como todos enfrentamos en América latina. Todos los gobiernos progresistas se enfrentan a muchas adversidades. Pero creo que el paso del compañero Chávez por el gobierno de Venezuela valió la pena. Valió la pena no sólo por las conquistas; valió la pena por el símbolo de lo que hizo en defensa de su país: recuperó la autoestima de un pueblo, de los niños, y provocó que su pueblo pasase a creer que Venezuela era mucho más grande de lo que las elites intentaron hacerles creer. Creo que las ideas de Chávez, como las Bolívar, perdurarán por mucho tiempo, porque América latina vive un momento excepcional y Chávez tiene mucho que ver con eso, en la creación de la Unasur, la Celac, el Consejo de Defensa de la Unasur, el Banco del Sur y tantas otras ideas que volcábamos en un papel y debatíamos, cuestiones que hemos ido concretando de a poco. Espero que el pueblo venezolano comprenda que en este momento se necesitan mucha paz, madurez, tranquilidad y unidad porque Venezuela no puede retroceder. El pueblo de Venezuela aprendió a confiar en su gobierno, el pueblo de Venezuela aprendió a sentir orgullo de su país y eso representa un valor inestimable que no se puede olvidar. Hay divergencias políticas que continuarán existiendo, pero eso debe ser menor en la relación de los partidos políticos y de las fuerzas políticas para construir un clima de paz y mucha tranquilidad, porque Venezuela necesita continuar creciendo, generando trabajo, riqueza y mejorando la vida de su pueblo. ¡Que Dios cuide de Chávez como él lo merece! Tuve el placer de compartir con él ocho años de presidente y siento el orgullo de haber compartido con él la construcción de tantas cosas positivas. Y también guardo la tristeza de no haber hecho más. De cualquier forma, valió la pena. ¡Compañero Chávez: si usted no existiera, debería volver a nacer porque el mundo necesita dirigentes como usted! ¡Que Dios lo bendiga!
* Ex presidente de Brasil.

El abrazo de América latina
Imagen: EFE
Con el pueblo volcando su dolor en las calles de Caracas y en la capilla ardiente erigida en la Academia Militar, donde descansan desde hace 48 horas los restos de Hugo Chávez, Venezuela es arropada por el abrazo de una región que lamenta la pérdida del líder bolivariano. Poco a poco, los principales líderes latinoamericanos arriban al país caribeño: de la despedida al presidente venezolano participarán un sinnúmero de jefes de Estado y de gobierno y delegaciones del más alto nivel. En diálogo con el canal estatal Telesur, el canciller venezolano, Elías Jaua, aseguró que asistirán a la ceremonia fúnebre al menos treinta y tres jefes de Estado y seis ministros de Relaciones Exteriores, algunos de ellos europeos, más representantes de distintos organismos internacionales. Jaua informó, de este modo, la nueva cifra de dignatarios que, se espera, participen mañana de los saludos a Chávez.

“A todos, a los que vienen, a los que no pudieron venir pero han enviado su testimonio de solidaridad, muchas gracias, muchas gracias, mil gracias por ese homenaje póstumo”, manifestó. El canciller confirmó la recepción de 42 notas con mensajes de condolencia desde distintos países del mundo, de los cuales 16 naciones decretaron duelo nacional en su territorio, gesto que representa una “cosa poco vista”, según dijo.

“Nosotros agradecemos todas, todas, las manifestaciones de condolencias y todas las manifestaciones que se han expresado a través de la declaratoria de un duelo nacional”, señaló el diplomático venezolano, y sostuvo que también recibió la solidaridad de diez organizaciones multilaterales como la Unión Europea y las Naciones Unidas, entre otras.

Jaua indicó que los países que establecieron tres días de duelo nacional por el fallecimiento de Chávez fueron la Argentina, Bielorrusia, Brasil, Chile, Cuba, China, Ecuador, Haití, Perú, República Dominicana y Uruguay. Irán, por su parte, declaró un día de luto nacional. En el caso de los gobiernos de Bolivia, Nicaragua, Nigeria y República Arabe Saharaui son siete los días de duelo, detalló el canciller, y resaltó que ese gesto constituye un testimonio de reconocimiento del peso y la importancia del liderazgo político de Chávez.

En Caracas ya se encuentran los presidentes de Uruguay, José Mujica; de Bolivia, Evo Morales, quienes anteayer, junto a la mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner, cumplieron la primera guardia de honor junto al ataúd de Chávez. Ayer arribó el mandatario cubano, Raúl Castro (foto). Se esperaba, a su vez, la llegada de los presidentes de México, Enrique Peña Nieto; Ecuador, Rafael Correa; Nicaragua, Daniel Ortega; Honduras, Porfirio Lobo; El Salvador, Mauricio Funes; República Dominicana, Danilo Medina, y el chileno Sebastián Piñera. También el colombiano Juan Manuel Santos; el panameño Ricardo Martinelli; el peruano Ollanta Humala; el mandatario de Haití, Michel Martelly; el jefe de Estado de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, y el de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, entre otros.

El presidente cubano, Raúl Castro, afirmó ayer que los avances logrados en Venezuela y América latina, bajo la influencia del líder venezolano, no retrocederán y aseguró además que se fue invicto, invencible y victorioso. “Lo más importante es que en nuestros pueblos lo que logramos avanzar con la influencia de él (por Chávez) en estos pocos años no retrocederá”, dijo Castro en declaraciones a la prensa estatal cubana, poco antes de viajar a Venezuela para asistir a los funerales del mandatario caribeño.

Las del presidente cubano fueron las primeras declaraciones públicas tras el deceso de Chávez, el presidente que más veces visitó la isla, antes y después de su enfermedad. El revolucionario cubano dijo que el presidente venezolano entró por la puerta grande en la historia y nadie podrá cerrar esa puerta ni olvidar lo que ha sucedido. “El pueblo venezolano sabrá defender sus conquistas y nosotros, como hasta ahora, estaremos junto a ellos rodilla en tierra”, enfatizó. Además instó a luchar por la unidad de cada pueblo, la del pueblo venezolano, la del pueblo cubano, los pueblos caribeños y de los pueblos de la América latina.

El general Castro junto a otras autoridades del gobierno y del Partido Comunista abrieron ayer en las ciudades de Santiago y La Habana la jornada de homenaje póstumo que la isla rindió ayer a Chávez. En la ciudad oriental de Santiago de Cuba, el presidente cubano depositó una rosa blanca ante un retrato del mandatario venezolano, en una ceremonia efectuada en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo. En La Habana, mientras tanto, el homenaje que se celebró durante todo el día tuvo lugar en el Memorial José Martí, situado en la emblemática Plaza de la Revolución.

Quien también rendirá su homenaje a Chávez es otro aliado del comandante caribeño. El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, partió ayer, desde Teherán, hacia Caracas para formar parte de los saludos al presidente fallecido. El mandatario de la república islámica calificó a Chávez como su hermano y amigo.

Luego de la salida de Venezuela de dos funcionarios norteamericanos, la vocera del Departamento de Estado de Estados Unidos, Victoria Nuland, anunció que el gobierno de Barack Obama estará representado en los funerales de Hugo Chávez por dos congresistas, uno retirado, además del encargado de negocios en Caracas. Sin embargo, no ocultó su malestar por la expulsión de los dos militares de su embajada en Caracas. En rueda de prensa diaria, Nuland anunció que la representación estadounidense estará compuesta de William Delahunt, ex congresista demócrata por Massachusetts; Gregory Meeks, congresista demócrata por Nueva York, y el encargado de negocios en Venezuela, James Derham.

La delegación tiene un bajo perfil, en comparación con las enviadas por la mayoría de los países del continente, porque no la integra ningún funcionario de la Casa Blanca. No obstante, Nuland recordó que Derham, quien encabeza la embajada de Washington en Caracas, es funcionario del Departamento de Estado. La vocera también dijo: “Obviamente estamos decepcionados por estas falsas acusaciones contra los funcionarios de nuestra embajada. Eso es parte de un guión que ya cansa, en la que alegan interferencia extranjera como herramienta política para la política interna de Venezuela”.



OPINION
Chávez, el legado y los desafíos
Por Boaventura de Sousa Santos *
Murió el líder político democrático más carismático de las últimas décadas. Cuando esto sucede en democracia, el carisma crea entre gobernantes y gobernados una relación particularmente movilizadora, porque reúne a la legitimidad democrática con una identidad de pertenencia y un conjunto de objetivos compartidos que van mucho más allá de la representación política. Las clases populares, habituadas a ser golpeadas por un poder lejano y represor (las democracias de baja intensidad alimentan ese poder), viven momentos en los que la distancia entre representantes y representados casi se desvanece. Los opositores hablan de populismo y autoritarismo, pero raramente logran convencer a los votantes. Es que, en democracia, el carisma permite niveles de educación cívica difícilmente alcanzables en otras condiciones. La compleja química entre carisma y democracia profundiza ambos procesos, sobre todo cuando se traduce en medidas de redistribución social de la riqueza. El problema del carisma es que termina con el líder. Para continuar sin él, la democracia necesita ser reforzada con dos ingredientes cuya química es igualmente compleja, sobre todo en un inmediato período poscarismático: la institucionalidad y la participación popular.

Al gritar en las calles de Caracas “¡todos somos Chávez!”, el pueblo es lúcidamente consciente de que Chávez hubo uno solo y que la Revolución Bolivariana tendrá enemigos internos y externos lo suficientemente fuertes como para poner en cuestión la intensa experiencia democrática de los últimos catorce años. En Brasil, el presidente Lula fue también un líder carismático. Después de él, la presidenta Dilma aprovechó la fuerte institucionalidad del Estado y de la democracia brasileñas, pero ha tenido dificultades para complementarla con la participación popular. En Venezuela, la fortaleza de las instituciones es mucho menor, mientras que el impulso de la participación popular es mucho mayor. Es en este contexto que debemos analizar el legado de Chávez y los desafíos en el horizonte.

El legado

-La redistribución de la riqueza. Chávez, al igual que otros líderes latinoamericanos, aprovechó el boom de los recursos naturales (en especial, el petróleo) para realizar un programa sin precedentes de políticas sociales, sobre todo en las áreas de educación, salud, vivienda e infraestructura, que mejoraron sustancialmente la vida de la inmensa mayoría de la población. La Venezuela saudita dio lugar a la Venezuela bolivariana.

- La integración regional. Chávez fue un artífice incansable de la integración del subcontinente latinoamericano. No se trató de un cálculo mezquino de supervivencia o hegemonía. Chávez creía como nadie en la idea de la Patria Grande de Simón Bolívar. Las diferencias políticas sustantivas entre los países de la región eran vistas por él como discusiones dentro de una gran familia. Cuando tuvo la oportunidad, procuró restaurar los lazos con el miembro de la familia más reticente y más pro estadounidense, Colombia.

Procuró que las relaciones entre los países latinoamericanos fueran mucho más allá de los intercambios comerciales y que éstos se pautasen por una lógica de complementariedad y reciprocidad, y no por una lógica capitalista. Su solidaridad con Cuba es bien conocida, pero fue igualmente decisiva con la Argentina durante la crisis de 2001-2002 y con los pequeños países del Caribe.

Fue un entusiasta de todas las formas de integración regional que ayudaran al continente a dejar de ser el patio trasero de Estados Unidos. Encabezó el ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), luego ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos), también quiso ser miembro del Mercosur. La Celac (Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe) y la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) son otras de las instituciones de integración a las que Chávez dio su impulso.

- Antiimperialismo. En los momentos más críticos de su gobierno (incluyendo la resistencia al golpe de Estado del que fue víctima en 2002), Chávez se enfrentó con el unilateralismo estadounidense más agresivo (George W. Bush), que llegó a su punto más destructivo con la invasión de Irak. Chávez tenía la convicción de que lo que estaba pasando en Medio Oriente pasaría un día en América latina, si la región no se preparaba para esa eventualidad. De ahí, su interés por la integración regional. Pero también estaba convencido de que la única manera de frenar a los Estados Unidos era alimentar el multilateralismo, fortaleciendo lo que quedaba de la Guerra Fría. De ahí, su acercamiento a Rusia, China e Irán. Sabía que los Estados Unidos (con el apoyo de la Unión Europea) continuarían “liberando” a todos los países que pudiesen desafiar a Israel o ser una amenaza para el acceso al petróleo. De ahí, la “liberación” de Libia, seguida por la de Siria y, en un futuro próximo, Irán. De ahí, también, el desinterés de los Estados Unidos y la Unión Europea por “liberar” el país gobernado por la dictadura más retrógrada, Arabia Saudita.

- El socialismo del siglo XXI. Chávez no consiguió construir el socialismo del siglo XXI, al que llamó socialismo bolivariano. ¿Cuál sería su modelo de socialismo, teniendo en cuenta que siempre mostró una reverencia por la experiencia cubana que muchos consideraron excesiva? Me consuela saber que en varias ocasiones Chávez se refirió con aprobación a mi definición de socialismo: “El socialismo es la democracia sin fin”. Es cierto que eran discursos y que la práctica sería sin duda mucho más difícil y compleja. Quiso que el socialismo bolivariano fuera pacífico, pero armado para que no le ocurriera lo mismo que a Salvador Allende. Nacionalizó empresas, lo que causó la ira de los inversores extranjeros, que se vengaron con una impresionante campaña de demonización de Chávez, tanto en Europa (especialmente en España) como en los Estados Unidos. Desarticuló el capitalismo que existía, pero no lo sustituyó. De ahí, las crisis de abastecimiento e inversión, la inflación y la creciente dependencia de los ingresos petroleros. Polarizó la lucha de clases y puso en guardia a las viejas y a las nuevas clases capitalistas, que habían tenido durante mucho tiempo un monopolio casi total de la comunicación social y que siempre mantuvieron el control del capital financiero. La polarización llegó a la calle y muchos consideraron que el gran aumento de la delincuencia era su producto (¿dirán lo mismo del aumento del delito en San Pablo o Johannesburgo?).

- El Estado comunal. Chávez sabía que la máquina estatal construida por las oligarquías que siempre habían dominado el país haría todo lo posible para bloquear el nuevo proceso revolucionario que, a diferencia de los anteriores, nacía con la democracia y se alimentaba de ella. Buscó, por eso, crear estructuras paralelas. Primero fueron las misiones y las grandes misiones, un amplio programa de políticas públicas en diferentes sectores, cada una con un nombre sugestivo (por ejemplo, la Misión Barrio Adentro, para ofrecer servicios de salud a las clases populares), con participación social y ayuda de Cuba. Después fue la institucionalización del poder popular, un ordenamiento territorial paralelo al existente (estados y municipios), con la comuna como célula básica, la propiedad social como principio y la construcción del socialismo como objetivo principal. A diferencia de otras experiencias latinoamericanas que trataron de articular la democracia representativa con la democracia participativa (el caso del presupuesto participativo y los consejos populares sectoriales), el Estado comunal asume una relación de confrontación entre esas dos formas de la democracia. Tal vez ésa sea su gran debilidad.

Los desafíos

-La unión cívico-militar. Chávez asentó su poder sobre dos bases: la adhesión democrática de las clases populares y la unión política entre el poder civil y las fuerzas armadas. Esta unión siempre ha sido problemática en el continente y, cuando existió, tuvo casi siempre orientación conservadora e, incluso, dictatorial. Chávez, él mismo un militar, consiguió una unión de sentido progresista que le dio estabilidad al régimen. Pero para eso tuvo que darles poder económico a los militares, lo que, además de ser una fuente de corrupción, mañana puede volverse en contra de la Revolución Bolivariana o, lo que es lo mismo, subvertir su espíritu transformador y democrático.

-El extractivismo. La Revolución Bolivariana profundizó la dependencia del petróleo y los recursos naturales en general, un fenómeno que, lejos de ser específico de Venezuela, está hoy presente en otros países administrados por gobiernos que consideramos progresistas, como Brasil, Argentina, Ecuador o Bolivia. La dependencia excesiva de los recursos naturales bloquea la diversificación de la economía, destruye el medioambiente y, sobre todo, constituye una agresión constante a las poblaciones indígenas y campesinas, en cuyos territorios se encuentran esos recursos, contaminando sus aguas, desconociendo sus derechos ancestrales, violando el derecho internacional que exige la consulta a las poblaciones, expulsándolas de sus tierras, asesinando a sus líderes comunitarios. Hace apenas unos días asesinaron a un gran líder indígena de la Sierra de Perijá (Venezuela), Sabino Romero, referente de una lucha con la que me solidarizo desde hace años. ¿Sabrán los sucesores de Chávez enfrentar este problema?

- El régimen político. Aun cuando es votado democráticamente, un régimen político hecho a medida de un líder carismático tiende a ser un problema para sus sucesores. Los desafíos son enormes en el caso de Venezuela. Por un lado, la debilidad general de las instituciones; por el otro, una institucionalidad paralela, el Estado comunal, dominado por el partido creado por Chávez, el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela). Si se instaura el vértigo del partido único, será el fin de la revolución bolivariana. El PSUV es un agregado de diversas tendencias y la convivencia entre ellas ha sido difícil. Desaparecida la figura aglutinante de Chávez, es necesario encontrar maneras de expresar la diversidad interna. Sólo un intenso ejercicio de democracia interna le permitirá al PSUV ser una de las expresiones nacionales de profundización democrática que bloqueen el avance de las fuerzas políticas interesadas en destruir, punto por punto, todo lo que fue conquistado por las clases populares en estos años. Si la corrupción no es controlada y si las diferencias internas son reprimidas por declaraciones de que todos son chavistas y que cada uno es más chavista que el otro, se abrirá el camino para los enemigos de la Revolución. Una cosa es cierta: si hay que seguir el ejemplo de Chávez, es crucial que no se repriman las críticas. Es necesario abandonar el autoritarismo que ha caracterizado a grandes sectores de la izquierda latinoamericana.

El gran desafío para las fuerzas progresistas del continente es saber distinguir entre el estilo polemizante de Chávez, ciertamente controvertido, y el sentido político sustantivo de su gobierno, inequívocamente a favor de las clases populares y de una integración solidaria de América latina. Las fuerzas conservadoras harán todo lo posible para confundirlos. Chávez contribuyó en forma decisiva a consolidar la democracia en el imaginario social. La consolidó donde es más difícil que sea traicionada, en el corazón de las clases populares. Y donde también la traición es más peligrosa. ¿Alguien imagina a las clases populares de tantos otros países derramando ante la muerte de un líder político democrático las lágrimas amargas con que los venezolanos inundan las pantallas de televisión del mundo? Este es un patrimonio precioso, tanto para los venezolanos como para todos los latinoamericanos. Sería un crimen desperdiciarlo.
* Doctor en Sociología del Derecho, profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y Wisconsin (EE.UU.).
Traducción: Javier Lorca.
Fuente:Pagina12

08.03.2013
la columna que lula escribió para el new york times "Pocos creían tanto en la unidad como él" 
El ex presidente brasileño destacó en un texto muy sentido el significado que Hugo Chávez tuvo para la región.
Chávez hará falta", lamentó el ex presidente brasileño Lula da Silva en una columna publicada ayer en el diario estadounidense The New York Times. "Pocos dirigentes y líderes políticos creían tanto en la construcción de la unidad suramericana y latinoamericana como él", aseguró el ex mandatario que gestó junto al líder bolivariano y el ex presidente argentino Néstor Kirchner la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

"Él era una figura muy fuerte y única, capaz de hacer amistades y de comunicarse como pocos líderes", destacó Lula. Por eso, agregó, "necesitamos tener la sabiduría de sacar de su paso por la Tierra y por el gobierno de Venezuela las contribuciones que puedan resultar en la consagración de la unidad latinoamericana."

Para el primer sindicalista en llegar a la presidencia en América, la influencia del venezolano "no se extinguirá con su muerte".

"Chávez fue una figura tan fuerte que sus ideas permanecerán discutidas en las academias, en los sindicatos, en los partidos políticos y en cualquier lugar que exista una persona preocupada por la justicia social y la igualdad entre los pueblos en el escenario internacional. Tal vez vengan a inspirar otros jóvenes en el futuro, como la vida del héroe de la independencia Simón Bolívar inspiró al propio Chávez."

Sobre las críticas que se le han realizado al presidente venezolano por su estilo de gobernar, el ex titular del Ejecutivo brasileño resaltó que "las personas no necesitan estar de acuerdo con todo lo que Chávez decía". Incluso, añadió en tono confesional, muchas veces él mismo "creía que era más prudente que no intentase hablar sobre todos los temas. Pero esa era una característica personal de Chávez que no debe, ni de lejos, ofuscar sus cualidades."

Pero, insistió "en el escenario político donde estas ideas son discutidas, disputadas y pueden convertirse en realidad, sin embargo, quedarse sin Chávez exigirá empeño y voluntad para que los ideales del líder venezolano no sean recordadas, en el futuro, sólo en el papel".

El futuro de Venezuela, para Lula, dependerá de los seguidores de Chávez. Para mantener su legado "tendrán que llevar adelante un trabajo de construcción de institucionalidad. Tendrán que trabajar para dar más organicidad al sistema político, hacer que el poder sea más plural, conversar con otras fuerzas y fortalecer sindicatos y partidos".

"La unidad del país dependerá de ese esfuerzo", enfatizó.

Para el principal referente y uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores brasileño, la ausencia de Chávez hará necesario que el resto de los gobiernos latinoamericanos asuman un mayor protagonismo para mantener la fortaleza del actual momento regional. "Chávez no estará en las reuniones de las cumbres suramericanas, pero sus ideales y el gobierno venezolano allá estarán", destacó. "Cuanto más fuertes seamos, más fuerza tendremos para negociar la participación de América del Sur en los foros internacionales y, sobre todo, para democratizar los órganos multilaterales, como la ONU, el Banco Mundial y el FMI, que aún responden a la realidad internacional del fin de la Segunda Guerra Mundial."

"Personalmente, guardaré para siempre la relación de amistad y equipo que durante los ocho años que trabajamos juntos como presidentes generó tantos beneficios para Brasil y para Venezuela", concluyó el ex presidente brasileño.

08.03.2013 
Duro en negociaciones políticas y dueño de una gran capacidad de persuasión 
Nicolás Maduro, el hombre que fue designado como heredero político 
Inició su carrera política como dirigente cuando era colectivero en el metro caraqueño. 
Podría ser el tercer sindicalista elegido presidente.
En su último discurso público, antes de ser operado por última vez en La Habana, el fallecido líder bolivariano Hugo Chávez afirmó que ante cualquier eventualidad el vicepresidente Nicolás Maduro “no sólo debe concluir como manda la Constitución el período”, sino que además, en caso de que se debieran convocar nuevas elecciones, su “opinión firme” era que los venezolanos “elijan a Maduro como presidente”.

Haciendo caso al pedido que su amigo y padre político le había solicitado, Maduro ya asumió como Presidente Encargado de Venezuela. El sucesor de Chávez encabezó todos los homenajes fúnebres que se realizaron hasta el momento y recibió el fraternal apoyo del pueblo venezolano para continuar desarrollando el llamado Socialismo del siglo XXI.

Nicolás Maduro nació en Caracas en 1962 y se crió en la popular barriada de El Valle. Sus primeros pasos políticos los dio en sus tiempos de estudiante secundario, cuando integró la maoísta Liga Socialista. Luego, entre fines de los '80 y principios de los '90, consolidó su formación política como dirigente sindical en el Metro de Caracas, donde trabajaba como chofer de colectivos. En ese entonces, enriqueció sus ideas a partir de algunos viajes que hizo a la Cuba de Fidel Castro.
En Venezuela eran tiempos de El Caracazo, nombre que recibió la rebelión del pueblo venezolano contra las políticas neoliberales aplicadas por Carlos Andrés Pérez, del tradicional Partido Acción Democrática, que ejercía la presidencia por ese entonces.

Maduro conoció a Chávez mientras el entonces militar bolivariano cumplía condena en prisión por su fallido golpe de Estado de 1992 y lentamente logró convertirse en su hombre de confianza. Juntos fundaron el Movimiento V República (MVR), antecesor del actual Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
En ese contexto también conoció a su pareja, la abogada y actual procuradora general del país, Cilia Flores (nueve años mayor que él), una de las letradas que asesoraban a Chávez. Después de acompañarlo en su recorrida de varios meses por todo el país, desde los llanos del Orinoco hasta la Amazonia, desde la cordillera hasta el Mar Caribe, Maduro fue un activo militante del primer triunfo electoral de 1998.

Así, Maduro se consolidó dentro del ala izquierda del chavismo y, a la vez, como el garante de la consolidación institucional del proceso de transformación resumido bajo el nombre de Socialismo del siglo XXI.
En 2006, el heredero de la presidencia bolivariana llegó a ser jefe de la diplomacia venezolana. Allí se convirtió en el canciller que más tiempo permaneció en el cargo durante los sucesivos mandatos de Chávez. Maduro cumplió exitosamente con las principales tareas designadas: la consolidación de los bloques regionales del ALBA y Unasur, el estrechamiento de las relaciones con los países emergentes de Asia y la mejoría en el vínculo con Colombia luego de la mediación fundamental de Néstor Kirchner entre el gobierno de Chávez y el del colombiano Juan Manuel Santos.
Quienes conocen a Maduro aseguran que es una persona curiosa, tranquila y persuasiva. "En el trato personal es muy cordial, con buen sentido del humor, pero cuando tiene que apretar aprieta y con el adversario es duro, por supuesto", sostuvo el periodista y ex viceministro de Asuntos Exteriores Vladimir Villegas, quien además fue a la misma escuela que el delfín de Chávez.
Tras vencer en las últimas elecciones nacionales, celebradas el año pasado, Chávez designó a Maduro (hoy con 50 años) como su vicepresidente, todo un gesto de confianza. Maduro respondió con lealtad: fue el único funcionario bolivariano que acompañó incondicionalmente a Chávez en su lenta agonía.
Antes de prepararse para la última operación que enfrentaría en La Habana, Chávez dijo sobre su sucesor: "Se trata de uno de los lideres jóvenes de mayor capacidad para continuar (...) con su mano firme, con su mirada, con su corazón de hombre del pueblo, seguir dirigiendo, junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo, los destinos de esta patria”. 

Fuente:TiempoArgentino


07.03.2013
ADIÓS A HUGO CHÁVEZChávez será embalsamado y velado siete días más
El cuerpo del líder bolivariano permanecerá una semana más en la capilla ardiente de la Academia Militar, será trasladado luego al Comando de Montaña y finalmente embalsamado para que el pueblo "pueda verlo siempre" en el Museo de la Revolución.
El ahora presidente encargado explicó que los restos del jefe de Estado permanecerán "al menos siete días más" en la Academia Militar, donde desde ayer se instaló la capilla ardiente, para que todos los que lo deseen puedan despedirse y luego será trasladado al Cuartel 4 de Febrero, en Caracas.

"Todo el que quiera ver al comandante Chávez venga a verlo, el que no lo pueda ver aquí lo podrá ver en el Cuartel de la Montaña", enfatizó Maduro.

El vicepresidente anunció, además, que "el cuerpo de Chávez será embalsamado para que pueda ser visto eternamente en una urna de cristal, como se hizo en su momento con Mao Tse Tung y Ho Chi Minh", en el futuro Museo de la Revolución que se está armando en un espacio del Cuartel 4 de Febrero.

Con relación al funeral de Estado informó que se realizará mañana en presencia del pueblo y de al menos 33 jefes de Estado y de Gobierno y representantes de delegaciones de todo el mundo.

"Todas estas medidas se están tomando para que el pueblo pueda estar por siempre con su líder", explicó Maduro, lo que trajo algo de consuelo a los cientos de miles de venezolanos que hacen colas de casi ocho horas para pasar apenas unos segundos frente al féretro presidencial, apenas con tiempo para persignarse, hacer la venia o saludar, llorosos, con el puño en alto.

En la mañana del jueves, el ministro para la Comunicación y la Información, Ernesto Villegas, había manifestado que probablemente "no todas las personas que han salido de sus hogares para ver al Comandante Chávez podrán hacerlo".

El funcionario pidió "altura y madurez para comprender la situación" ante la enorme fila de ciudadanos que aguardan hasta ocho horas para ingresar a la capilla ardiente.

"Se ha desbordado el pueblo venezolano, más de dos millones de personas se han movilizado a lo largo y ancho del territorio nacional, en el día de ayer y en esta jornada, y nosotros seríamos unos irresponsables si a estas alturas mantuviéramos la ilusión de que todos podrán darle un saludo directo al Comandante Chávez", admitió el funcionario.

El anuncio también dirime la incógnita del lugar donde sería sepultado el mandatario, mientras entre los chavistas crecía el reclamo de que fuera inhumado en el Panteón Nacional, a pocas cuadras del palacio presidencial de Miraflores, donde descansan los restos de Simón Bolívar y otros próceres.

La Constitución de Venezuela prohíbe, por el momento, esa opción, ya que establece que ese honor se reserva a "venezolanos y venezolanas ilustres que hayan prestado servicios eminentes a la República después de transcurridos 25 años de su fallecimiento", y ordena que la decisión sea adoptada por la Asamblea Nacional.

El Panteón Nacional está conformado por una edificación centenaria, detrás de la cual se construyó adosado, desde finales de 2010, el llamado Mausoleo a Bolívar, un edificio de arquitectura moderna como forma de vela de acero y granito blanco, que domina la parte alta del centro de Caracas y aún no ha sido oficialmente inaugurado.

Mientras tanto, los ciudadanos siguen nutriendo la fila que se mantuvo durante toda la noche y que desfila ininterrumpidamente ante el féretro.

Ni siquiera durante la noche cesaron las consignas que corean los chavistas durante la larga espera en los alrededores de la Academia Militar, y quienes cuando por fin llegan a estar frente al ataúd vuelven a entonar sus cánticos, se persignan y llevan su mano derecha al corazón.

En muchos casos, en ese momento límite rompen en llanto, sean hombres o mujeres, jóvenes o adultos, y así, todavía con lágrimas en sus ojos, se retiran de la capilla ardiente luego de haber esperado siete u ocho horas para poder saludar al líder bolivariano.

El ataúd está abierto para que sus seguidores puedan verle el rostro a la hora de darle el último adiós, pero las fotografías están prohibidas en el lugar.

Mañana, a partir de las 11 (12.30 en Argentina) se realizará la ceremonia oficial de las exequias con la asistencia de 54 delegaciones extranjeras del más alto nivel, 33 de los cuales son jefes de Estado y de Gobierno, según señaló Maduro.
Entre los mandatarios, estarán los de México, Enrique Peña Nieto; Ecuador, Rafael Correa; Nicaragua, Daniel Ortega; Honduras, Porfirio Lobo; El Salvador, Mauricio Funes; República Dominicana, Danilo Medina; el chileno, Sebastián Piñera, y el príncipe Felipe de España.

También lo harán la brasileña, Dilma Rousseff; el colombiano, Juan Manuel Santos; el panameño, Ricardo Martinelli; el peruano, Ollanta Humala; el uruguayo José Mujica; el boliviano Evo Morales; el iraní Mahmud Ahmadinejad; y el haitiano Michel Martelly.

El canciller Elías Jaua confirmó hoy que se recibieron 42 notas de condolencia de distintos países del mundo, de los cuales 16 decretaron duelo nacional, lo que, según dijo, es "cosa poco vista".

Además, destacó que también se recibió la solidaridad de 10 organizaciones multilaterales como la Unión Europea y de las Naciones Unidas, entre otras.

"A todos, a los que vienen, a los que no pudieron venir pero han enviado su testimonio de solidaridad, muchas gracias, muchas gracias, mil gracias por ese homenaje póstumo", añadió.

Chávez falleció el martes a la edad de 58 años tras luchar contra un cáncer en la zona abdominal que le fue detectado a mediados de 2011. Permaneció desde el 18 de febrero en el Hospital Militar, luego de convalecer dos meses en La Habana, donde fue operado el 11 de diciembre.

07.03.2013
VENEZUELANicolás Maduro jurará como presidente ante la Asamblea Nacional
El vicepresidente de Venezuela prestará este viernes juramento como presidente encargado, en una sesión especial convocada para las 19, informó el titular del ese cuerpo legislativo, Diosdado Cabello.
Nicolás Maduro, en su rol de presidente encargado, asumirá el cargo para convocar luego a elecciones presidenciales para elegir dentro de los próximos 30 días, a quien terminará el mandato de Chávez, quien falleció en la tarde del último martes, víctima de un cáncer.

En atención de la fecha de asunción de Maduro y de la letra constitucional que da un plazo de 30 días para realizar el comicio, una fecha probable para la elección sería el domingo 7 de abril próximo.

El titular del Parlamento unicameral venezolano hizo este anuncio en declaraciones a la prensa en el Fuerte Tiuna, donde se desarrolla el velatorio del mandatario fallecido, adonde llegan desde ayer cientos de miles de venezolanos para darle su saludo final.

Cabello precisó que la Asamblea Nacinal se reunirá a las 19 (20:30 de Argentina) en sesión especial en Fuerte Tiuna, Caracas, para juramentar a Nicolás Maduro como presidente encargado, en cumplimiento del artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

"Cumpliendo con el articulo 233, la Asamblea Nacional y el mandato del presidente Chávez, juramentaremos, mañana, a Nicolás Maduro como presidente encargado", afirmó. 
Fuente:Telam

Sobre la muerte de Hugo Chávez
Por: Fabio Gentili, Peronismo Militante Santa Fe
Sobre la muerte de Hugo Chávez
Esta organización se concibe como una organización de juventud porque siempre apostamos al futuro y a lo mejor de nuestro Pueblo, los jóvenes. Por esto mismo, por una cuestión generacional, es que solo algunos de nosotros apenas tenemos un recuerdo borroso del fallecimiento de Juan Domingo Perón.
Nuestra primera gran pérdida, como generación, es la del compañero Néstor Kirchner, nos golpeó como nunca. Y ahora, volvemos a ser golpeados con esta muerte, la de Hugo Chávez. Porque fue y es protagonista de un cambio de época, de un cambio, no sólo venezolano, sino continental.

Desde estas latitudes, desde el Peronismo de la Argentina, sentimos esta pérdida porque es parte de nuestra historia la entrega de la vida por una causa, la causa de la Patria, el compromiso con un Pueblo para cambiar una historia de injusticias. Un Pueblo entero lo llora hoy día porque sembró amor, justicia y dignidad. Un continente está triste porque reconoce en la figura de Chávez a un luchador de la integración regional, un pueblo de piel oscura, de trabajadores aprieta los dientes impotentes ante el fatalismo que se lleva a un defensor de los derechos de los más humildes.

Ya era en vida un hito inevitable en la historia del continente, ahora comienza el mito. Se transforma en bandera para aquellos que nos consideramos militantes nacionales y populares. Sufrió “golpes” y “fue muerto” varias veces en vida, ahora seguirá siendo insultado, denostado y tergiversado, e incluso no faltará el intento de atraparlo en el mármol, siempre desde las usinas de la antipatria y aquellos medios desinformativos al servicio de las oligarquías.

Nos toca a nosotros rescatar su militancia y llevarlo a través del tiempo para que las nuevas generaciones lo conozcan. Veremos si el bolivariano es continuado por “otro hombre o por una organización de hombres” para que la revolución continúe, para que el sueño latinoamericano siga materializándose, confiamos plenamente en Venezuela.

Hugo Chávez dio la vida. Intercambiando palabras tiempo atrás con Fidel, Chávez le decía que debía descansar un poco más, y el conductor cubano le replicaba que “sólo descansaremos en la tumba”. Llegó el momento de descansar para este compañero, nos toca a nosotros continuarlo.
Fuente:PoliticaPlus          


Unidad, garantia de cualquier logro....Venezuela en las calles nos lo dice y nos lo pide a los gritos!!!! 

La temida, infausta noticia, llegó a las 17 horas del 5 de marzo. El panteón de la historia tiene otro nombre glorioso. Un nombre de sensible actualidad, respetado y querido por decenas, acaso cientos de millones de personas en todo el mundo.
Artífice de una epopeya histórica, Chávez pervivirá en los pueblos de América Latina y en sus vanguardias.
Desconsuelo y dolor ante la muerte de un compañero y luchador cuya opción de vida fue la más clara coherencia con aquellos versos Martianos que incitan a cantar “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”.  Los oprimidos, los pobres, los de abajo lo llevarán seguramente como bandera en las futuras batallas.
Serán fundamentales para la izquierda radical y anticapitalista abrevar en sus aportes teóricos y políticos para la reinstauración de conceptos como Revolución, Patria Grande, Estrategia Socialista.
¡¡Gracias compañero Chávez!! Por incorporar la opción socialista en la agenda de los grandes temas para los pueblos, los rebeldes y revolucionarios de Latinoamérica y del mundo. También gracias por exhumar el concepto de imperialismo y por tu rol de pedagogo de masas invocando a Bolívar, al Che, a Lenin, a Trotsky, a Fidel.
Comprometemos nuestros mejores esfuerzos para continuar por la senda trazada por Chávez, quien como se verá en pocos años es un continuador legítimo de los grandes revolucionarios en la lucha anticapitalista, y convocamos a la necesaria alerta contra el acoso constante del imperialismo y las burguesías locales.
Saludamos al pueblo venezolano, que en estas horas rinde tributo con masiva combatividad e inquebrantable determinación al hombre que entró en su corazón y desde allí ganó conciencias y voluntades. Dándole además organicidad y poder efectivo.
Nos unimos en el dolor de millones y levantamos el puño para saludar al camarada muerto con una consigna que nadie debería confundir con meras palabras:
¡¡¡Compañero Chávez, hasta la victoria, siempre!!!

LLAMAMIENTO POR LA UNIDAD
(ATTAC Rosario; Casa de la Memoria; Unión de Militantes por el Socialismo; Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social; PRT Rosario; PCT Rosario; Movimiento Amplio de Izquierda)



 Cancion para Chavez

Teresa Parodi
Hugo Chávez será inmortal.
Su coraje, su pasión, su energía extraordinaria, su convicción, su amor irreductible por los pueblos de Latinoamérica ya han hecho historia
Todo mi afecto para el pueblo venezolano.
La revolución bolivariana seguirá en pie porque lo que Hugo Chávez le dio a su país y al Continente jamás será olvidado.
A la enorme tristeza que siento se me suma, sin embargo, la certeza profunda de que no daremos ni un solo paso atrás América latina está más unida y más convencida que nunca de su propia esperanza.
De el camino que venimos recorriendo no se vuelve.
Al contrario, se reafirma
Viva Venezuela.
Viva la Revolución Bolivariana.
Viva Hugo Chávez y
Viva la América toda...." 

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