Córdoba.
Juicio Ayala| Baronetto: “Vi que los ponían contra la pared, con las manos atadas”
Por Katy García (PRENSA RED)
En la cuarta jornada del Juicio que investiga los traslados y asesinatos de seis militantes populares, ocurridos el 17 de mayo de 1976, declararon los ex presos políticos Luis Miguel Baronetto -en persona- y se proyectó el testimonio correspondiente a Jorge Cravero y que fuera filmado durante el proceso que juzgó la masacre ocurrida en la UP1.
Dando continuidad a la etapa testimonial del sexto juicio por crímenes de lesa humanidad que se realiza en el TOF 2, declaró Luis Miguel Baronetto en persona y a través de un video se receptó el testimonio de Jorge Cravero.
La causa Ayala juzga los traslados y asesinatos de los militantes montoneros Diana Fidelman, Miguel Ángel Mozé, Luis Ricardo Verón, Ricardo Alberto Yung, Eduardo Alberto Hernández, y José Alberto Svaguza, ocurridos el 17 de mayo de 1976, en cercanías a la penitenciaría de barrio San Martín.
Baronetto narró el periplo que le tocó vivir desde el 15 de agosto de 1975 cuando fue secuestrado y conducido al D2. “Ahí fue torturado y llevado al Policlínico Policial. Luego fui alojado en la Cárcel San Martin y después trasladado a Sierra Chica”, recordó.
El relato del sobreviviente fue orientado por las preguntas de la fiscal Graciela López de Filoñuk.
En relación al hecho que se investiga y que tiene como imputado a Juan Domingo Ayala, ex cabo del Comando radioeléctrico, narró que junto a otros compañeros de celda – entre ellos, Guevara, Moisés, Roberto Díaz, Ahumada, Lerner y Pereyra-, por un hueco pequeño de una de las puertas observaban lo que pasaba. Desde esa posición “inspeccionábamos los movimientos que había. Incluso veíamos la lorera donde estaban los guardias. Desde ahí se veían todos los pabellones. Y, a través de un periscopio hecho con un espejito veíamos hasta las celdas 10 y 11”, explicó.
“La primera vez que vi sacar gente fue el 17 de mayo de 1976. Fue más o menos después de las 20, hora en que supuestamente los guardias ya no entraban. Después que nos apagaron la luz, entró un grupo de gente, sacaron a varios y alcancé a verlo a Yung que estaba en la celda 10, a Hernández y Svaguza. Después al Gordo Verón que estaba en la celda 1 y al Chicato Mozé. Vi que los ponían contra la pared, personas vestidas de civil. Era un grupo numeroso, que con sogas finas los ataban con las manos para atrás”, recordó.
Al otro día se enteraron de lo sucedido. Por la noche escucharon un tiroteo pero que no le dieron importancia. Era común oírlos, contó. “Cuando se produce el cambio de guardia viene el “Utaco” Pereyra –un guardiacárcel que nos atendía bien y nos decía: coman hasta que queden utacos-, y con cara de susto nos dijo: los mataron a todos. Hasta ese momento, no había habido este tipo de muertes. A Bártoli lo habían sacado y lo mataron en el D2, y los demás volvieron”, rememoró.
“Tiren hijos de puta”
A instancias de la Fiscal contó que a Diana Fidelman la conoció en la cárcel a través de su mujer Marta Juana González –también fusilada en otro traslado- porque ambas habían estado en el D2 y que una vez ocurrido el intento de copamiento por parte del ERP todos los presos fueron trasladados a la cárcel menos (Marcos) Osatinsky, asesinado en el D2. “La conoci cuando en diciembre aún teníamos cine en la cárcel”, afirmó.
“Nos enteramos que también habían sacado a Diana Fidelman, la chica del pabellón 14”, expresó. Por comentarios supieron que al momento de asesinarla, la habían hecho bajar (del vehículo) y le ordenaron correr. El testigo se conmueve con aquél recuerdo. Hace una pausa. Toma aire y un poco de agua y comparte esa historia que acredita que la militante “se había dado vuelta y dicho (a los asesinos): “tiren hijos de puta”.
Sobre otro de los ejes que desmontan el relato oficial escrito en los cuadernos de guardia en relación a la posibilidad de escapar manifestó en coincidencia con otros testimonios que “No había ninguna posibilidad, no solo por la abundante custodia sino por la manera en que estaban amarrados”, explicó.
Y agregó que a Eduardo de Breuil lo dejaron vivo para que contara lo ocurrido con su hermano Gustavo a quien asesinaron junto a Higinio Toranzo y Hugo Vaca Narvaja. También trajo a la memoria los demás traslados y contó que se mantenían informados por medio de una radio que mantuvieron escondida debajo de una baldosa. Así, escuchaban por radio Universidad los partes de prensa del Tercer Cuerpo. “Este caso de Mozé lo pasaron varios días después y se habló de un intento de rescate”, amplió.
En relación a qué fuerza habría participado del traslado dijo que de entrada se dijo que eran policías porque estaban vestidos de civil. Además añadió que a Diana la habían sacado antes junto a (Daniel) Juez y a (Eduardo) Bártoli y los condujeron al D2 donde fueron interrogados, y torturados, y luego devueltos al penal.
El testigo le contó al Tribunal que una vez fue retirado de la celda y como ya se producían los “traslados” que conducían a la muerte, partió pensando que era el fin. Pero regresó. Lo habían llevado a las oficinas de adelante para que personal del registro civil le comunicara que había nacido su hijo Lucas Ariel.
También dio cuenta del cambio drástico que se operó en la prisión tras el Golpe de Estado. En ese sentido recordó el ingreso de los militares “con la presencia de (Juan Bautista) Sasiaiñ quien nos dice que nos iban a matar a todos y que íbamos a morir de a poco, como ratas, para que nos arrepintiéramos de haber nacido”, apuntó.
Baronetto abogó para que “el gobernador no venda la cárcel” por tratarse de un lugar histórico y de memoria.
No pensamos que los iban a fusilar
El segundo testimonio visto por el Tribunal y las partes corresponde al ex preso Jorge Cravero. Se proyectó la totalidad del testimonio en formato dvd. El sobreviviente narra su propia experiencia como preso político y aporta información sobre los demás hechos juzgados en la causa Videla.
En relación a este proceso cuenta que “El 17 de mayo, recuerdo que sacan de mi celda a Hernández y a Yung. Nunca pensamos que los iban a fusilar”.
En otro tramo de la extensa declaración dijo que este fue el primer fusilamiento de la UP1 y que pudo ver “las fotos de los seis compañeros en el diario” y que entonces les corrió adrenalina por el cuerpo. También afirma que escucharon ráfagas y luego tiros.
“Como hecho significativo quiero decir que en 1976 éramos 10 (presos) y quedamos 4. Después que matan a los compañeros el 17 de mayo, descubrimos que los vengadores, cada vez que pasaba algo en la calle, se llevaban a dos o tres compañeros y no le erramos en ningún caso”, explica.
Militaba en la Juventud Trabajadora Peronista. Fue secuestrado el 24 febrero de 1975, mientras se encontraba en la casa de sus padres, en Bajo Palermo. Su mujer estaba internada para dar a luz a su segundo hijo. Pasó por el D2, encausados, UP1, La Plata y Rawson.
La primera semana de julio se realizarán los alegatos y se prevé que la sentencia sea leída el 24.
Fuente:Argenpress
María Teresa Sánchez, ex presa política, declaró que durante el primer traslado de Diana Fidelman al D2 -ocurrido el 17 de abril de 1976- además de haber sido torturada y violada los represores le dijeron “te vamos a matar”. Se lo contó la víctima en una charla mantenida en la penitenciaría. El otro testimonio receptado por el Tribunal vía video correspondió a Luis Pihén quien pudo ver cuando fueron retirados para matarlos Miguel Ángel Mozé, Luis Yong y Verón. La semana próxima concluirá la etapa testimonial y se realizará una inspección a la UP1. Será la última semana antes de la feria judicial, después, la sentencia.
Por Katy García*
Avanza la causa Ayala que tiene en el banquillo al ex cabo del Comando Radioeléctrico, Juan Domingo Ayala, y que investiga los traslados y asesinatos de los militantes Miguel Ángel Mozé, Alberto Yung, Diana Fidelman, Luis Ricardo Verón, Eduardo Hernández y José Savaguza. Ayer por la tarde, declaró ante el tribunal presidido por Eduardo Ariel Belforte (TOF Formosa) y conformado por Mario Eduardo Garzón (JF San Francisco) y Roque Ramón Rebak (JF de Villa María), la ex presa política María Teresa Sánchez.
Asimismo, se proyectó el video con la declaración de Luis Pihén también ex preso político. El próximo martes se realizará una inspección ocular en la cárcel, en tanto que el miércoles concluirá la etapa testimonial. Al otro día se realizarán los alegatos. La última palabra del imputado si es su voluntad hacerlo se realizará el martes previo a la feria.
Sánchez, actual abogada de Abuelas de Plaza de Mayo filial Córdoba, relató en primer término las circunstancias en que fue secuestrada el 24 de febrero de 1976, a las 11 de la mañana, por una patota del D2. Estaba embarazada de siete meses y medio. Allí permaneció cuatro días y luego fue llevada a la UP1.
En relación a esta causa contó su relación con Diana Fídelman a quien conoció en la cárcel y de manera indirecta brindó información sobre la matanza ocurrida el 17 de mayo de 1976.
Martité Sanchez, abogada de Abuelas, y testigo en esta causa
La iban a matar
“No recuerdo bien la fecha en que sacan a Diana. No sabíamos a donde”, dijo, refiriéndose al primer traslado de la víctima que según obra en la causa se produjo el 22 de abril de 1976. Pasaron varios días y cuando empezaban a pensar que algo malo había ocurrido, la vuelven a traer. Con voz quebrada dijo que “Diana era muy alegre. Volví a ver su foto, antes de venir. Siempre tenía una sonrisa clara, y esos ojos azules transparentes. Ella habló conmigo, me regalo una camisa azul marino (…) Yo sabía que en su secuestro había participado (Héctor) Vergez. Me contó que en el D2 la habían violado y torturado y le dijeron que si la volvían a sacar la iban a matar”, aseguró.
“Esto fue tremendo, saber que nos empezaban a matar. Y fue muy terrible en este caso en particular porque sentía cariño por ella”, dijo conmovida. Además recordó que Fidelman estaba procesada en la misma causa que (Marcos) Osatinsky a quien ya habían asesinado en el D2.
A una semana del 25 de mayo, mientras estaban encerradas, cada una en su celda, “se sintieron las botas, y llaves que abrían puertas. Sentí que Diana discutía, no quería salir, no quería ir. Y la llevaron”, contó.
En seguida, junto a otras compañeras, se enteraron por el diario la versión de la fuga. Contó que una guardia cárcel insistía en esa información incluso se hablaba de “manchas de sangre” cerca del penal. En este sentido sostuvo que fue la única vez que alguien tuvo dudas respecto a los llamados intentos de fuga. “Después, todas sabíamos que las iban a asesinar y esperábamos cuándo nos iba a tocar” manifestó y recordó que luego sacaron a (Tati) Berberís y a Marta González de Baronetto.
“Los traslados se relacionaban con fechas patrias o políticas”, observó. En esa línea señaló que a Marta González la llevaron días previos al 17 de octubre y que el 22 de agosto -aniversario de la masacre de Rawson- se cortó la luz, había ruidos y se escucharon disparos
La testigo aclaró que del grupo de víctimas solo conoció a Diana. Ante la pregunta de la fiscal López de Filoñuk en relación a si el hecho de ser judía había influido en la aplicación de tormentos, respondió que “no hizo hincapié en eso, sino en la tortura”. Más adelante contó que Diana relativizaba su situación procesal. “Se reía de su desgracia”, sintetizó.
Narró que su primer contacto fue en el primer piso de la prisión. Diana le dio la bienvenida y la puso al tanto de las reglamentaciones del penal y las costumbres de las presas políticas. “Estaban como contentas, alborotadas porque iban a recibir una visita”, describió la testigo. No pasó mucho tiempo para que las cosas cambiaran abruptamente y se instalara el terror.Bisagras
El día del Golpe “estaba con mi ex marido -que ha muerto con posterioridad – en visita de contacto. Ese día estábamos casi todos despiertos en unos pabellones mucho más grades que las celdas pequeñas, de cemento”. Ese día, estábamos despiertos todavía y nos fuimos con radio a dormir y a eso de las 3 de la mañana, escuchamos la marcha militar”, contó. Entonces, se sentaron en el pasillo para conversar sobre qué podría pasar con ellos en el penal. Al otro día fueron llevados al pabellón. “Era un día gris, un helicóptero daba vueltas sobre el penal. Afuera había gente que iba de visita, preocupada, y a nosotras nos volvieron a los pabellones”, refirió.
Luego destacó que días posteriores los militares ingresaron al pabellón 14 de mujeres, sin previo aviso. “A partir de ahí empezó a cambiar el régimen”, afirmó. Y evocó el desmedido operativo montado el 13 de abril cuando fue trasladada a la maternidad provincial para parir a su hija. Iba sentada en una jardinera azul, escoltada por camiones. Al ingresar al lugar, observó personal apostado y armado, en todas las puertas que atravesaba y le llamó la atención la mirada aterrorizada de la gente.
“Me miraba a mí misma, de afuera, como si me desprendiera”, graficó.
Al regresar – no recuerda si era jueves o viernes santo-, la calle estaba rodeada de camiones verdes. “Cuando entro con la beba en brazos, me llevan a un lugar donde se hace la requisa en la alcaidía y una guardia cárcel me dice: esto está terrible, ya le van a contar sus compañeras”. Así fue. El día del parto -13 de abril- mientras algunas estaban en el baño y otras en la celda, habían entrado los militares y las habían sacado violentamente, llevado a un patio y puesto contra la pared. “Ellas pensaron que era un fusilamiento”, dijo conmovida.
Fueron requisadas desnudas y al cabo de un tiempo las volvieron al pabellón. Desde ese momento las puertas de las celdas permanecieron con llave y se abrían al mediodía y a eso de las 7 de la tarde. De hecho todo había cambiado. Con su hija estuvo solo 12 días. Una resolución ordenaba entregarlos a su familia. En aquél momento “No sospechábamos que se iban a quedar con los niños”, reflexionó, la abogada de Abuelas. La niña fue buscada por sus suegros y luego fue a vivir con los abuelos maternos.
Mozé padre
Del grupo solo conoció de manera directa a Diana Fidelman aseguró la testigo. Sin embargo, muchos años después, se enteró de la historia de Miguel Ángel Mozé cuando tramitó la filiación de su hijo Martín y “logramos la identidad del joven”.
La abogada de Abuelas de Plazo, comentó que Mozé no lo había anotado con su apellido debido a la persecución de que era objeto. Asimismo, entregó al Tribunal una copia de la tarjeta de Navidad que salió del penal entre los pañales del niño y que fuera hecha por su padre. Antes, leyó el texto transcripto perteneciente a Evita. “Feliz Navidad 75. Luchamos por la independencia, la justicia y la soberanía de la patria. Luchamos por la dignidad de nuestros hijos y padres, por la felicidad de nuestro pueblo y el honor de la bandera”. Y finaliza diciendo: A mí querido hijo Martín, con mucho afecto, Miguel. La fiscal recibió la copia ofrecida y se adjuntó al expediente.Testimonio de Luis Eugenio Pihén (video)
El testimonio fue filmado durante el Juicio Videla realizado en 2010. El ex preso político narra con detalle los hechos ocurridos en esa prisión cuando 32 militantes fueron trasladados y asesinados en tandas entre abril y noviembre de 1976 y aún antes de producido el golpe. (ver jornada de Causa Videla)
Pihén narró el recorrido que realizó por diferentes prisiones y centros ilegales de detención tras ser secuestrado junto a su esposa Eva, el 15 de agosto de 1975.
“Cuando se produce la primera sacada de gente, a quien más recuerdo es a Mozé. Lo recuerdo del seminario, el estaba más avanzado que yo, que iba en los primeros años. Estaba prohibido mirar pero por el agujerito de la puerta pero lo vi. contra la pared. Al día siguiente supimos que los habían matado a todos”, afirmó.
Recordó a tres de las víctimas de este proceso. “Debe ser por afinidades. Con Yung tocábamos música y con Verón un tipo simplón, muy querible, y con Mozé que lo conocía del seminario”, señaló.
El testigo cuenta que en el D2 permaneció unos 10 días y que durante el interrogatorio Recordó a tres de las víctimas de este proceso. “Debe ser por afinidades. Con Yung tocábamos música y con Verón un tipo simplón, muy querible, y con Mozé que lo conocía del seminario”, señaló.
Luego lo pasaron a la UP1.El testimonio da cuenta del cambio operado en las condiciones carcelarias tras el Golpe de Estado. “El 24 de marzo se cortó todo”, afirmó. Detalla la vida interna en la prisión, las requisas, los traslados y asesinatos feroces, y la complicidad de la Justicia.
Destaca además que a pesar del encierro la información circulaba en el penal. Por caso, se enteró por un diario que a su hermano lo habían matado a principios de junio de 1976. Después lo confirmó por la lectura de los avisos fúnebres publicados en La Voz del Interior.
“La militancia para nosotros era la defensa de la dignidad de nuestra gente. Cuando llego a Villa el Libertador era la lucha por el agua potable y en eso estaban como referentes Marta González y Baronetto”, expresa en un tramo del video.
Más adelante agrega “yo pensaba ¿quien formó a esta gente? -por los represores- y ensaya esta respuesta: “la batalla mas trascendente la tuvieron con un enemigo desnudo”.
**Fotografías de archivo
*www.prensared.com.ar

No hay comentarios:
Publicar un comentario