8 de junio de 2013

RAWSON: Previsible el defensor Zabaleta alegó inocencia para su correligionario medico García acusado de las torturas en el penal de Rawson en la dictadura‏.

06/06/2013 
Fuerte alegato en el Caso Amaya: "Solari tiene odio ancestral"
Eduardo Zabaleta, defensor del médico Luis García, acusó al dirigente radical y a su hijo de falso testimonio. "Los impulsa una fuerza diabólica", dijo.
Explícito. En primer plano, Zabaleta; detrás, Luis García, durante un alegato que incluyó fuertes críticas políticas a un símbolo de la UCR.
Por Rolando Tobarez

En un duro alegato de tono político, el defensor Eduardo Zabaleta acusó de falso testimonio a Hipólito Solari Yrigoyen, padre e hijo, y aseguró que ambos falsearon los hechos para perjudicar al médico de Trelew Luis García. Cabe recordar que el exministro radical está acusado de encubrir las torturas que Mario Abel Amaya habría sufrido en la Unidad 6 de Rawson. Para el abogado, los Solari “odian” a García porque en 1976 no integraba el mismo “bando” que ellos. Y por eso lo habrían incriminado con sus relatos.

“Me tomo la libertad de enfrentar las mentirosas afirmaciones de los testigos”, dijo el abogado, quien se preguntó por qué los Solari falsearon los hechos: “La única respuesta que encuentro es esa suerte de fuerza diabólica que los anima, como partícipes de un determinado criterio político, que incluye un odio ancestral a quienes no integran su bando”.

Las afirmaciones causaron murmullos entre funcionarios de Derechos Humanos sentados en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson. En ese recinto García es juzgado junto con el exjefe de la U-6, Osvaldo Fano, y el exguardiacárcel Jorge Steding.

“Mienten y lo hacen a sabiendas –le dijo Zabaleta al tribunal-; no obstante que saben y conocen perfectamente la ruindad moral en que incurren”. Para el abogado de García, “tal conducta no debiera pasarse por alto” y por eso insinuó que al Ministerio Público Fiscal “le compete la obligación moral de promover la acción frente a los falsos testimonios agravados en que pudieren haber incurrido algunos”. Casi un pedido de que enjuicien al dirigente radical por sus dichos en el estrado.

“Solari padre e hijo mienten, será acaso por aquello de que de tal palo tal astilla”, graficó. Zabaleta le apuntó en especial al expresidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical. “Está visto y comprobado que falsean la verdad con la pretensión de engañar al tribunal. Me pregunto por qué lo hicieron y me respondo que lo hicieron impelidos por ese deber diabólico que parece cargar sobre ellos, como pertenecientes a uno de los bandos enfrentados y que así se resume: el que no está conmigo, es mi enemigo. Ésta y no otra es la respuesta que encuentro”.

“Quiero ser generoso con el juicio que tal conducta me merece, y me abstengo de tal calificación. Allá ellos, y lo digo con todo respeto pero con la seguridad de que el tufillo político que exhalan no tendrá cabida en este recinto de justicia”, agregó Zabaleta, quien repitió un lema tradicional para casos de este perfil: “Cuando la política penetra en el templo, la justicia huye despavorida por la ventana”.

Para el defensor, el juicio no probó que Amaya tenía una herida en la cabeza. Además de los Solari, Juan Acuña fue otro testigo que dijo haber visto ese golpe sangrante cuando le sirvió comida en la U-6. “No pudo haber observado la lesión porque para ese entonces Amaya ya estaba internado en el servicio médico”, refutó Zabaleta.

En cuanto a Hipólito padre, “miente cuando atestigua haber visto la herida al encontrarlo en los baños del pabellón 8 a los 15 días de su ingreso al penal; reconoce que compartió las celdas de castigo con Amaya pero ahí no apreció la herida: la apreció 15 días después”. Para el abogado del médico imputado, “de ningún modo puede ser así porque a los 15 días Amaya estaba internado en una enfermería que tiene baños propios y no usaba los del pabellón 8”.

“Miente Solari hijo cuando dijo que en el velorio en Mataderos lo vio en el cajón y tenía una herida muy grande en medio de la cabeza –insistió Zabaleta-. Era imposible haberlo visto ya que el acomodamiento del cadáver en el féretro es un obstáculo insalvable para visualizarlo”. El defensor repasó la lista de testigos que en su relato ante el tribunal, negaron haber visto alguna cicatriz en la cabeza del dirigente radical. “Debió ser perfectamente visible y permanente”, explicó el abogado.

Zabaleta desempolvó la historia clínica de Amaya, que contiene fichas de puño y letra de García. “Consta el tratamiento que se le dio, prueba fehaciente de la dedicación con la cual se lo trató”. Según ese documento –que aportó la U-6- el abogado recibió medicamentos contra el asma y la hipertensión, entre otros cuidados. Fue bañado y recibió las 4 comidas diarias. “En ningún caso refiere la existencia de lesiones cuando lo atendieron al menos otros tres médicos”, interpretó el defensor.

Gran parte del alegato se concentró en la hipótesis de que el exministro radical hubiese visto las señales de tortura en el cuerpo de su correligionario y no lo haya denunciado. Su defensor repasó mucha jurisprudencia nacional e internacional que según su versión, impide condenar a García ya que aún si hubiese visto y no lo hubiese denunciado, igual lo protegería el secreto profesional. “En la causa no hay el más leve indicio de que haya sabido de torturas o heridas, pero si lo hubiese sabido tampoco estaba obligado a denunciar nada, porque tiene obligación de confidencialidad; Amaya se hubiese visto enfrentado a una grave situación y un médico nunca puede poner en riesgo a su paciente”.

En su momento, los fiscales reprocharon a García no haber dicho nada ni siquiera cuando Amaya fue trasladado agonizante al Hospital de Villa Devoto. “¿Eso quiere decir que en la U-6 hubiese sufrido represalias pero en Devoto no? Ellos mismos dijeron que era un plan sistemático que se aplicaba en todo el país”, les contestó Zabaleta. “Pido la absolución de mi defendido porque asistí a un hombre inocente”, remató.
Fuente:LaJornada
Envío:Agnddhh

No hay comentarios:

Publicar un comentario