14 de julio de 2013

BRASIL.

OPINION
Mueve Brasil
Por Alfredo Zaiat

Imagen: AFP
Masivas movilizaciones sociales en decenas de ciudades y una inédita huelga general en el actual período democrático convocada por las centrales sindicales alteraron el sentido común. Lo que decían que era parece que no fuera. Brasil enfrenta un escenario social interno convulsionado cuya base son variados reclamos que emergen en un contexto de estancamiento económico. Este año se completará un ciclo de tres de moderado crecimiento. El PBI de 2011 aumentó 2,7 por ciento, al año siguiente lo hizo apenas 0,9 por ciento y la proyección para éste se ha ido reduciendo en estos meses y hoy los optimistas lo ubican en apenas el 2,0 por ciento. Entre 2003 y 2010 el PIB avanzó a una tasa promedio de 4,0 por ciento, por debajo de la media de la región. Desde entonces, atrapado en rasgos ortodoxos de la política monetaria y fiscal, con tasas de interés elevadas y ajuste del gasto público, rendido en el altar del objetivo inflación baja, meta que igual le resulta esquiva, el recorrido económico de la potencia regional no se corresponde a esa categoría. El que se acuesta con tecnócratas de la economía, ya sean ortodoxos o heterodoxos, se levanta estancado y con inesperadas movilizaciones sociales. No es un elemento menor el mediocre desempeño económico brasileño en la dinámica de la integración latinoamericana, lo que se ha visto reflejado en las tensiones en el Mercosur, ya no sólo en materia comercial, sino también en cuestiones de política internacional, hoy sumergida en una historia de espionaje global con Estados Unidos como el exclusivo protagonista. En el tablero de la integración latinoamericana, con el Mercosur como el eje articular más relevante, le toca el turno de mover la pieza a Brasil.

Brasil es la potencia de la región y aspira a ocupar un lugar relevante en el reordenamiento de la economía mundial como miembro activo del BRIC. Para lograrlo necesita que ese liderazgo sea reconocido por los otros países latinoamericanos para poder ejercerlo con autoridad en el escenario de las potencias emergentes. Puede elegir la estrategia de cooperación para lograr esa aceptación o la de la imposición por su mayor peso económico relativo. Para ello se le plantea la necesidad de construir marcos de confianza, alejando el fantasma de la vocación imperialista que ejercen otras potencias en sus zonas de influencia, en un área económica castigada por décadas de neoliberalismo y que en la primera década del nuevo siglo emergieron gobiernos con aspiraciones a trabajar en sus respectivos desarrollos nacionales. Pero la condición necesaria de un líder regional para la construcción de su proyección internacional es primero afianzar su economía en un marco de estabilidad social para fortalecerse así en un mundo multipolar.

A mediados de la década del ’90, cuando la debacle económica recorrió la región, incluyendo a Brasil, el Mercosur ingresó en una etapa difícil instalando el riesgo de que esa experiencia de integración languideciera. El estallido de la crisis internacional en 2008 fue inicialmente amortiguado en la región por la fortaleza de sus economías que habían explorado, con rupturas y continuidades, un sendero diferente al neoliberal de los noventa. Sin embargo, la persistencia de una crisis que involucra a Estados Unidos y a Europa, que transcurre ya su sexto año, ha empezado a impactar en Latinoamérica y, en especial, en Brasil. Por lo tanto, ha puesto bajo tensión el Mercosur debido a que los dos países más fuertes de ese bloque han implementado medidas con matices diferentes para hacer frente la crisis internacional. En esas circunstancias, cuando la situación es complicada por cuestiones económicas, sociales y políticas internas brasileñas y por el propósito de Estados Unidos de reeditar el ALCA consolidando otro eje en la región con la Alianza del Pacífico (Perú, Colombia, Chile y México), se ponen en juego las convicciones de integración regional de los países miembro del Mercosur. La debilidad de la economía brasileña hace crecer una corriente dentro de las fuerzas políticas de ese país, incluyendo a un sector del gobierno y del establishment empresario que cree que la integración con los países de la región, siendo el Mercosur el bloque más relevante, es responsable de ese pobre desempeño, proponiendo un acercamiento hacia las posiciones de libre comercio impulsadas por Estados Unidos.

Con esos desafíos, el viernes, en Montevideo, se desarrolló una nueva cumbre de presidentes del Mercosur. Esta es una experiencia de integración regional con importantes resultados, porque consolidó un ambiente de paz y democracia en Latinoamérica, profundizó el intercambio comercial entre los países miembro y colaboró para que puedan adquirir un papel internacional más activo del que habría sido posible si cada uno hubiera actuado aisladamente. Respecto de esto último, la participación brasileña en el Mercosur ha estado inicialmente motivada más por consideraciones estratégicas de negociación internacional que por razones puramente comerciales de alcance regional. En los primeros años de este siglo, con gobiernos nacionales de signo político opuesto al de los noventa, en un marco de confianza y cooperación entre sus líderes, el Mercosur ingresó en una etapa de debate sobre el sentido estratégico del proceso de integración. Así los objetivos planteados al comienzo fueron ampliándose.

Esta dinámica del proceso de integración está explicada en “La dimensión social del Mercosur”, elaborado por el Instituto Social Mercosur, cuyo director ejecutivo es Christian Adel Mirza. El documento menciona que los primeros años del Mercosur transcurrieron bajo una concepción de la integración regional que ponderaba casi exclusivamente los factores e indicadores de crecimiento económico-comercial. Por eso en la primera década se desarrolló un Mercosur “mercantilizado” hasta que, finalmente, la sucesión de crisis en la segunda mitad de los noventa provocó la disminución de relaciones comerciales intra-regionales, desvaneciendo las perspectivas de crecimiento y aumentando los niveles de pobreza y desempleo. En los años siguientes, el Mercosur fue dejando atrás aquella concepción centrada exclusivamente en el mercado y acotada a los asuntos aduaneros, arancelarios y comerciales, para ir incorporando otras facetas de la integración regional, “repensando su espacio territorial con una mirada de carácter continental y avanzando en la dimensión política del proceso iniciado hace más de veinte años”, afirma.

“A partir de ese momento el escenario de la integración se transformó y se comenzó a profundizar la idea de un proyecto estratégico y de carácter integral, para dar lugar a la dimensión social”, se destaca en el documento. Para concluir que el Mercosur debe ser concebido “en el marco de un proyecto político-estratégico que incluye tanto aspectos de integración económico-social como aquellos que implican seguir valorando las políticas sociales con perspectiva regional”.

Las debilidades de la política económica brasileña ponen en tensión ese objetivo de describir un salto cualitativo del Mercosur con proyectos de integración productiva, financiera e infraestructura.
Fuente:Pagina12

Sobre las movilizaciones en Brasil

Hace tres semanas ha explotado en Brasil una centena de manifestaciones callejeras, en principio, manifestaciones contra la subida del pasaje de los transportes públicos y ahora con un carácter más amplio.
Muchas de estas manifestaciones juntaron más de millones de personas en la calle, nada visto hace mucho acá. Fueron organizadas por el MPL (Movimento Passe Livre) que insistiendo en las luchas callejeras lograron revocar la subida del precio de los transportes públicos en muchas municipalidades, incluso en San Pablo, Rio de Janeiro, Porto Alegre, Goiânia, etc.

El MPL nació en 2004, momento en que surgieron diversas manifestaciones luchando contra el aumento del pasaje, pero también por la gratuidad de los transportes, para estudiantes y trabajadores/as. Este movimiento tuvo una fuerte influencia de los anarquistas y libertarios, pero nunca se ha posicionado como un movimiento de esta línea. Es señalar que fueron justamente estos motivos, los que dieran la posibilidad de construir un movimiento tan fuerte, con principios de horizontalidad, apartidismo y anticapitalismo (entre otros principios), y que está y estuvo presente en distintas municipalidades del país. Los militantes del MPL apuntan a que el movimiento es un medio de transformación de la sociedad, no un fin en si.

Fue con esta finalidad que en principio se salió a las calles. En San Pablo fueron cuatro manifestaciones duramente reprimidas por la policía, y por los medios. Que encontraban en los manifestantes una resistencia y “agresividad” en contra de la violencia ejercida por la policía, es decir, la gente no tenía más miedo de ésta ni tampoco de sus armas (bombas de gas lacrimógeno, spray de pimienta, balas de goma, caballería). Los medios decían que eran vándalos, que confrontaban a la policía, que estaban depredando la ciudad con graffitis, entre otras cosas. El asunto llegó al límite de que antes de empezar la cuarta manifestación, la policía ya había detenido a más de 40 personas por estar con vinagre. Es importante decir que la policía también destacó un grupo de la Tropa de Choque de la policía militar para dispersar a los manifestantes antes del comienzo de la marcha. Y fue lo que pasó, muchos reporteros de los grandes medios fueron lastimados por las balas de goma, por los gases lacrimógenos, así como gente que apenas pasaba por la calle, que estaba volviendo del trabajo. Fue una de las más duras represiones.

Esto hizo que los medios también cambiasen su discurso, que pasó de criticar el movimiento para apoyarlo, pero “sin violencia”. Fue unos de los coros cantados en las marchar a partir de este momento. En los periódicos y en la televisión se empezó a convocar a la gente a salir a las calles, a manifestar por un “Brasil mejor”, sin corrupción, por la educación, por la salud, contra los gastos de la Copa.

Hay que decir que la policía también cambió su abordaje, hay mucho infiltrados, policías que se juntan a los manifestantes para tirar piedras, incentivar la violencia por parte de las policías. Tanto que los medios lograron dividir a la gente entre los “vándalos” y los manifestantes pacíficos.

A partir de la quinta manifestación (en San Pablo) se canta el himno de la “patria”, y cantos como “sou brasileiro, com muito orgulho, com muito amor” y las cosas se fueron perdiendo.

Todavía hay mucha gente en la calle, todos los días de esta semana, hay centenas de ciudades con millones de personas en la calle, pero en la metropolis de San Pablo la gente parece salir a la calle por el Brasil, por una “patria” mejor. Es un movimiento apartidario que no admite banderas y que está reprimiendo hasta las banderas de los movimientos sociales (como de los movimientos negro y sin-techo). Y que en este momento no esta más siendo convocado por el MPL, pero surge como manifestaciones llamadas por la población, y que también está siendo aprovechada por la derecha. Para tener una idea, hay gente que está llevando carteles en favor de la reducción de la mayoría de edad penal (que en Brasil es de 18 años).

Lo que se nota es que hay una insatisfacción con los gobiernos gigantes, por eso las palabras de orden “sin banderas” y “sin partidos”, “sin violencia”, pero igual la gente en general no está sabiendo distinguir lo que los libertarios dicen con apartidismo. Porque hay que apoyar los movimientos sociales, que están en lucha hace mucho tiempo. Y la gente en general no logra percibir la diferencia entre la izquierda no partidaria y la derecha. Parte de la gente va a la manifestación contra el pasaje y vuelven a su casa pagando el pasaje, con acciones de denuncia de los que están pintando u otras cosas. Los medios utilizan las marchas para hablar de los manifestantes como “pueblo brasileño” que construye una “patria” mejor, con su himno y banderas.

Entre los militantes de la izquierda autónoma, en estos momento tenemos muchas críticas a los que está pasando, el trabajo más de base se hace necesario, pero igual estamos pensando en cómo aprovechar el momento, al mismo tiempo que hacer que la derecha no tome el liderazgo de las marchas. Porque hay mucha gente que no cree en el Gobierno en este momento y son personas que no tienen una postura política clara, no saben lo que es derecha o izquierda, y tampoco saben que hay otras posibilidades más allá de estas dos.

Es importante decir que esto es lo está pasando San Pablo, y que en otros lugares, las cosas pueden ser distintas. Aún es temprano para analizar por completo lo que pasa, pero ya podemos sacar las primeras impresiones, hacer la crítica y pensar propuestas de lo que hacer, de cómo intervenir, dentro de nuestros límites y posibilidades.
Por Nina Rebelle
Fuente fotografía
Envío:Amarella

Brasil: Ministro confirma espionaje US del teléfono y correo eléctronico
Publicado el 7/11/13 • en Contrainjerencia
El Ministro de Comunicación de Brasil, Paul Bernardo.
El Ministro de Comunicación de Brasil, Paul Bernardo, ha confirmado este jueves que el Ejecutivo brasileño está seguro de que las agencias de Inteligencia de Estados Unidos habrían controlado las llamadas telefónicas y los correos electrónicos enviados desde el territorio del país sudamericano.
El embajador de Estados Unidos en Brasil, Thomas Shannon, ha admitido hasta ahora que Washington había accedido a la conexión de metadatos del servicio de internet de Brasil, pero ha criticado la publicación de informes confidenciales por parte del diario ‘O Globo’.

Agentes de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) y de la Agencia Central de Información (CIA) de Estados Unidos operaban desde Brasilia una de las 16 estaciones de la red de espionaje global diseñada por los servicios secretos estadounidenses para recopilar información clasificada a través de satélites de otros países, según los documentos facilitados por el extrabajador de la NSA Edward Snowden.

El diario ‘O Globo’ también desveló el domingo que Brasil era “objetivo prioritario” del espionaje estadounidense, al nivel de países como Pakistán, Rusia, China o Irán.

El ministro ha reconocido que sí se ha comprobado que Washington ha accedido a información de usuarios y a llamadas telefónicas hasta el punto de realizar “una colección con todos los datos”. Además, según recogen los medios locales, Bernardo ha reconocido que la NSA podría haber controlado las llamadas entre ministros y la presidenta, Dilma Rousseff.

“Todos los ministros tienen un teléfono encriptado y recibimos periódicamente la visita de técnicos encargados, para saber si sigue funcionando. La presidenta nunca me ha llamado por uno de estos teléfonos. Ella llama a mi móvil personal”, ha apostillado.
   
El ministro ha reconocido ante la Comisión de Exteriores del Senado la debilidad del servicio de internet en Brasil y su dependencia de Estados Unidos. “Nos preocupa la posibilidad de fuga de datos de información estratégica”, ha explicado el ministro.

“Si va a enviar un correo electrónico secreto a un amigo (…), la copia ya existe” en Estados Unidos, ha indicado Bernardo, que ha manifestado que el Gobierno aún no ha descubierto si hay empresas en Brasil que han colaborado con Estados Unidos.

“Estas historias llevan tiempo en los medios alternativos y los principales medios de comunicación. Si alguien dice que le sorprendió, no era consciente de lo que estaba sucediendo. Lo que nos preocupa es la posibilidad de que las empresas brasileñas hayan tenido alguna participación y que Brasil se haya convertido en una base para la toma de datos”, ha añadido.
Envío:Amarella


12/07/2013Câmara Municipal ocupada pelo Bloco de lutas pelo transporte público

O Bloco de lutas pelo transporte público, constituído por muitas organizações da sociedade civil, ocupou o plenário da Câmara Municipal de Porto Alegre na quarta-feira 10/07 e somou-se ao dia nacional de paralização dos trabalhadores, ocorrido na quinta, 11/07. Compondo sua pauta, o Comitê Popular da Copa divulga suas lutas através de uma carta entregue no dia da ocupação. Hoje, sexta feira 12, o bloco mais uma vez aciona sua articulação para fazer exigências aos vereadores dentro de sua própria casa. A Câmara continua, pelo terceiro dia, ocupada pelo Bloco, contando com moradores da vila Cruzeiro, onde marchou pela última vez antes da ocupação.

Leia a seguir:
1. Carta entregue no dia da ocupação
2. Carta de exigências aos vereadores

1. Carta entregue no dia da ocupação


Do Bloco de Lutas.

Somos um movimento que não nasce do nada e tampouco são novidades as lutas que fizemos nos anos anteriores pela redução da tarifa. O Bloco de Lutas é formado por setores dos movimentos populares, que representam diversas concepções ideológicas e que prezam pela unidade em torno da pauta do transporte 100% público, respeitando a diversidade e prezando pela autonomia e independência de classe. Este ano o Bloco surge com mais unidade e logramos pelas forças das ruas e da indignação popular uma importante conquista de fazer cair 20 centavos injustamente cobrados na passagem da população de Porto Alegre.A luta não é por centavos e tampouco somente em Porto Alegre, pois ganhamos um caráter nacional de mobilizações que extrapola a demanda do transporte público. Hoje, já são mais de dez cidades que anunciaram a redução da tarifa. Agora somos centenas de milhares de pessoas que ganhamos as ruas do Brasil lutando por nossos direitos. Os temas Copa e mais investimentos nas áreas sociais já são recorrente nas manifestações. A mesma massa popular que questiona o modelo de transporte questiona também os bilionários investimentos públicos em estádios elitizados, as remoções das famílias, o poder da FIFA e o Estado de Exceção que vai cercear os direitos da população.No entanto, nossa luta pelo Passe Livre Municipal, rumo ao Transporte 100% Público sofreu uma grande derrota quando os vereadores de Porto Alegre negaram, por 20 votos a 15, a abertura da planilha de contas das empresas do transporte. Ao votar apenas a isenção do ISS, a Câmara de Vereadores protege as empresas e engana a população. Reduz a passagem, mas não os lucros dos empresários, ou seja, a população continua a pagar a conta com a isenção de impostos. Enquanto a “caixa-preta” das empresas não for aberta e o Passe Livre Municipal implementado, não vamos parar a luta.Saudamos com entusiasmo a luta nacional de todos os de baixo que se levantam contra as péssimas condições de vida. Pedimos a solidariedade de toda a população de Porto Alegre, movimentos sociais e populares e convocamos a se somarem nesta luta. Afirmamos que continuaremos na Câmara de Vereadores e nas ruas avançando nas nossas conquistas.
Nossas reivindicações são:
1) Passe Livre, rumo ao transporte 100% Público
a. Implementação imediata do passe livre para estudantes, idosos e desempregados, rumo ao Transporte 100% público.
b. Abertura imediata das contas das empresas de ônibus.
c. Melhores condições de trabalho para a categoria dos rodoviários.
2) Contra a Criminalização dos Movimentos Sociais
a. Instalação imediata de uma comissão para apurar os abusos da polícia, com  participação dos movimentos sociais e entidades da sociedade civis organizadas interessadas na pauta.
b. Prisão imediata dos grupos neonazistas que atuam no RS.
c. Fim do monitoramento dos movimentos sociais.
d. Cumprimento da identificação policial em todas suas fardas (coletes e casacos) garantindo fiscalização plena em relação a isso.
e. Pela instalação de inquérito para a apuração da arbitrária invasão da sede da Federação Anarquista Gaúcha, com identificação e punição dos responsáveis.
f. Retirada imediata dos inquéritos movidos contra os militantes que estão nas ruas lutando por direitos.
3) Contra os impactos da Copa
a. Contra o PLS 728/2011 (AI-6): protesto não é terrorismo!
b. Comissão para apurar as irregularidades nas obras da Copa do Mundo, como a remoção das famílias de suas casas e comunidades dentre outras mazelas, com participação dos movimentos sociais e sociedade civil organizada.
c. Não à zona de exclusão da Copa em torno dos estádios.
d. Pela revogação da Lei Geral da Copa que implementa o Estado de Exceção da FIFA.
e. Fim das remoções ilegais e forçosas das comunidades atingidas pelas obras da Copa.
f. Não à concessão de incentivos fiscais à máfia da bola.
g. Revisão da lei que exime a Prefeitura de Porto Alegre reassentar no mínimo 80% das famílias de comunidades atingidas por obras de interesse público dentro da própria microregião ou num raio de 2km da moradia atingida, para obras da Copa e Minha Casa Minha Vida.4) Pela democratização dos Meios de Comunicação
a. Democratização, regulamentação e fim dos monopólios da grande mídia.
b. Corte pleno e imediato dos milhões de reais gastos em publicidade e propaganda com a RBS e suas afiliadas, bem como todos os veículos de comunicação de iniciativa privada.
c. Investigar através da Comissão Estadual da Verdade as relações entre a Ditadura Militar e o Grupo RBS.
5) Retomada da demarcação e titulação dos territórios indígenas e quilombolas
a. Arquivamento da PEC215/2000, que retira direitos de quilombolas e indígenas.
b. Titulação imediata dos quilombos Fidelix e Luis Guaranha(Areal) em POA-RS.
c. Publicação imediata dos relatórios técnicos de identificação ainda pendentes do Incra/RS.
6) Educação
a) Investimento de 35% do Orçamento para educação, como manda a legislação.
a) Todo apoio à luta dos professores pelo pagamento do piso nacional.

MAIS:
http://vimeo.com/70103197
http://www.youtube.com/watch?v=kw7ngYFCm0o&feature=player_embedded


2. Carta de exigências aos vereadores

CARTA de exigências do Bloco de Luta pelo Transporte 100% P úblico

O Bloco de Lutas pelo Transporte 100% Público, deliberou em assembléia no dia de hoje, que a Câmara de Vereadores de Porto Alegre só será desocupada ao final da aprovação das propostas apresentadas pelo movimento, que são as seguintes:

- COMPROMETIMENTO FORMAL DOS VEREADORES COM A VOTAÇÃO DO PASSE-LIVRE MUNICIPAL para estudantes e trabalhadores desempregados, não sendo admitidas as isenções tributárias que vem sendo propostas e que desoneram os grandes empresários do transporte; Tal debate, seu formato e método de implementação deverão ser amplamente debatidos com o movimento e com base no acumulo político que Bloco de Lutas já construiu.

- ABERTURA DAS CONTAS para tornar públicas as planilhas de gastos com o detalhamento de todas as despesas, insumos e operações dos consórcios, anualmente, na data base e ao final do ano fiscal, no Diário Oficial e no portal de transparência da Câmara de Vereadores e Prefeitura de Porto Alegre, a ser apresentado a toda a população através de audiência pública.

- Abertura imediata e urgente das contas retroativas, a partir do parecer do Tribunal de Contas do Estado (janeiro de 2012), no prazo de 7 dias úteis.

- Realizar audiências públicas e consultas populares, com caráter deliberativo, a fim de avaliar as planilhas tarifárias (de gastos com insumo e operação dos consórcios), a serem convocadas com no mínimo 30 dias de antecedência, sendo dada ampla divulgação.

- Quebra do sigilo bancário dos donos das empresas.

- Compromisso com a implementação do Transporte 100% Publico

- Comprometimento de que, caso haja por parte do executivo municipal resistência ao projeto, os vereadores derrubem qualquer veto.

Temos clareza de que a aprovação de nossas propostas implicará na SUSPENSÃO do recesso da câmara de vereadores, para que a nossa pauta corra em regime de urgência e seja votada pelo conjunto de vereadores desta casa num curto espaço de tempo. Aguardamos resposta dessa casa legislativa até segunda feira, dia 15 de julho de 2013.

Porto Alegre, 12 de julho de 2013.

Enviado por Utopia e Luta

Declaración de Práxis, integrante de la corriente internacional Socialismo o Barbarie,

21 de junio 2013
Brasil entra en el ciclo de rebeliones populares que vienen sacudiendo el planeta desde 2011
La lucha de la juventud contra el aumento de pasajes fue el catalizador del descontento popular
Incorporar a la lucha a la clase obrera y sus demandas
La lucha de la juventud contra el aumento de los pasajes se convirtió en el catalizador del descontento popular, que lleva multitudes a las calles y abre una nueva etapa de lucha en Brasil.


La gran movilización del 17 de junio contra el aumento de los pasajes reunió más de un millón de personas en doce capitales. Nadie en conciencia puede ya negar que la situación política nacional cambió categóricamente. La indignación ante la represión policial del 13 de junio en San Pablo, Río de Janeiro y otras capitales fue el detonante del mayor proceso de masas desde el “Fuera Collor” en 1992.[[1]] Y no sólo por sus dimensiones, sino también por su politización.

Incluso después de la victoria de lograr el reclamo inicial de la reducción de precios de los pasajes en 23 ciudades, un millón y medio de manifestantes volvieron a las calles, y no sólo en las capitales estaduales sino también en muchas ciudades medianas y pequeñas.
Las mayores manifestaciones tuvieron lugar en Río de Janeiro, con aproximadamente 300.000 personas, y en San Pablo, con más de 400 mil.

En Río, la policía militar reprimió la marcha que iba al estadio Maracaná, lo que causó más de 60 heridos. En San Pablo se produjo un enfrentamiento entre la izquierda y grupos fascitoides que quieren proscribir las banderas rojas de las manifestaciones y echar a los militantes y partidos de izquierda.

Entender los límites y los alcances de este complejo proceso de masas es esencial para organizar la acción de la izquierda revolucionaria y luchar para que este movimiento no se incline a posturas reaccionarias. Es que, con la masificación del movimiento, la derecha se organiza para que su programa no adquiera un carácter anticapitalista. Por eso embiste contra las banderas y los militantes de izquierda.

Vivimos un proceso cuyas características están aún formándose, que está siendo disputado políticamente y que exige la atención de todas las corrientes para que podamos construir herramientas de intervención, de modo que este proceso no sea capitaneado por la derecha. Por eso, es necesario que los sectores clasistas organicemos un frente único para defender salidas anticapitalistas contra las tentativas de la derecha de apropiarse del movimiento.

La lucha contra el aumento del pasaje lleva a una nueva situación política nacional
La lucha contra el aumento de pasajes detonó una gigantesca ola de indignación popular aunque con una agenda difusa y una orientación política amorfa, pero que sin embargo impacta la realidad nacional y deja atónitos al gobierno federal y los gobiernos estaduales.

La indignación por la situación del transporte público salió del ámbito privado y ocupó las calles en todo el país. Así, el día 20 de junio, las manifestaciones en todo el país, sobrepasaron el millón de personas.

Lo que hasta la semana pasada era un fenómeno de las grandes capitales como San Pablo o Río, ahora llega a muchas ciudades. Y después del retroceso de los gobiernos en cuanto a los aumentos de pasajes, las movilizaciones asumieron otras demandas, como el fin de la corrupción y contra los gastos de la Copa Mundial de Fútbol.

El transporte público en las principales capitales y grandes ciudades fue privatizado hace tiempo. Y es una fuente de extraordinarias ganancias para los empresarios y de creciente sufrimiento para los usuarios. En los últimos años, esta situación viene empeorando no sólo en San Pablo sino también en el resto del país. Esto explica la simultaneidad de las manifestaciones contra el aumento de pasajes y el gran apoyo popular que recibieron.

La lógica de los partidos que están en el poder, es garantizar cada vez más ganancias a las empresas privadas que operan el transporte. Esto lo hacen mediante ajustes en los precios de los pasajes, que en los últimos años han ido muy por encima de la inflación. Además dan total libertad a esas empresas para operar en pésimas condiciones, tanto para los usuarios como para los trabajadores del transporte.

Las necesidades de la clase trabajadora y de la juventud son totalmente opuestas a esa lógica capitalista de las ganancias. Consiste en abaratar los pasajes hasta llegar a la tarifa cero, y la estatización de los transportes. Una estatización que debe estar bajo el control de los trabajadores y no de las burocracias que en el pasado contribuyeron al desguace del transporte público para entregarlo al sector privado.

Como esta lógica se contrapone a los intereses de los capitalistas, para quebrarla tenemos que hacer frente a la maquinaria represiva que está bajo su comando.

Las manifestaciones desafían el pacto conservador entre el PT (Partido dos Trabalhadores) y el PSDB (Partido da Social Democracia Brasileira)
Las protestas iniciadas el 6 de junio tenían como demandas el rechazo al aumenta el pasaje y la lucha por la tarifa cero. Después de una dura represión, las manifestaciones ganaron la adhesión de las masas y el movimiento comienza a incorporar a amplios sectores sociales y diversas reivindicaciones.

El aumento del pasaje fue sólo la chispa que hizo detonar el descontento por una situación que afecta gravemente la vida de los trabajadores.

El problema objetivo es que los gastos de transporte en la población superan el 30% de los ingresos salariales. Esto implica que los trabajadores deben reducir su alimentación para asegurar su viaje al trabajo. Los trabajadores desempleados, como es el caso de la mayoría de los jóvenes, no pueden moverse para buscar trabajo, y mucho menos para tener acceso al sistema de salud, a la cultura y el tiempo libre.

Las posición del prefecto de San Pablo, Fernando Haddad del PT, del gobernador del Estado, Geraldo Alckmin del PSDB, y de los otros gobernantes que hicieron frente a las manifestaciones, fue claramente reaccionaria. Apostaron a brutal represión policial, la criminalización de la protesta y el desbande del movimiento.

Estos representantes políticos de los intereses de la burguesía no habían comprendido que ya había elementos de descontento en la realidad. Y bastaba sólo un detonador para hacer estallar la situación política anterior.

La combatividad sirvió de amplificador de descontentos y reclamos contenidos desde hace mucho
El cambio de la situación política fue el resultado de la disposición de los jóvenes –vanguardia indiscutida de este proceso– a enfrentarse políticamente en todo el país en la lucha contra el aumento de los pasajes. Su actitud acabó contagiando a sectores más amplios de la sociedad.

Durante años, la juventud y la clase trabajadora brasileña parecieron estar adormecidas frente a los sucesivos gobiernos y sus políticas neoliberales. Hubo luchas importantes, sobre todo en las universidades públicas –como la USP (Universidade de São Paulo) y las universidades federales–, en las grandes obras de infraestructura, y en las periferias de las grandes ciudades por vivienda y otras demandas. Pero, en la anterior situación política, la represión de esos procesos no fue desencadenante de una reacción masiva.

Uno de los más recientes episodios de represión sanguinaria de la que es responsable Dilma Rousseff, la presidente petista, fue la masacre de los indígenas Terena de Mato Grosso do Sul. Se hizo para “recuperar tierras” en beneficio de latifundistas. Y allí actuaron conjuntamente la policía militar del Estado do Mato Grosso do Sul y la policía federal que responde al gobierno nacional, presidido por el Dilma Rousseff y el PT.

Ya hace décadas que la burguesía –con el PSDB, primero, y el PT, después, al frente del gobierno federal– impuso una situación política reaccionaria, en la que las luchas han sido brutalmente reprimidas y criminalizados por el Estado, sin que hubiese reacciones políticas de las masas.

Pero ahora el escenario político ha cambiado radicalmente. Este cambio ha dejado “atónitos” a los gobernantes y también a los analistas de gabinete. Sin embargo, tiene motivaciones bien concretas, como el aumento del costo de vida provocado por la inflación, la caída de los ingresos de los trabajadores, la precarización laboral que empeora y la carestía de los servicios públicos.

Además de los aspectos económicos, el fastidio popular tiene motivaciones políticas. Estamos experimentando un descontento “difuso”, pero que se sintetiza en el malestar por los gastos públicos billonarios del Mundial de Fútbol (que superarían los 50 billones de dólares), por la corrupción sistémica del aparato del estado, por cambios en la legislación como la “PEC 37” (que dificulta la investigación de la corrupción de funcionarios y políticos), la legalización de prejuicios como la homofobia, la prioridad de los intereses de las grandes empresas sobre las demandas por salud, educación, vivienda y transporte, la negación de derechos democráticos como la legalización del aborto e incluso la libre expresión de la orientación sexual, etc.

Estos factores sirvieron de combustible para que la violencia brutal con que se respondió al movimiento por el precio del pasaje, detonase una nueva actitud de las masas. Están demostrando que ya no aceptan pasivamente la represión a los que luchan.

Unificar a la izquierda contra el antipartidismo
En Brasil, con todo el atraso político de la lucha de clases de los últimos años, no podía ser diferente. El proceso actual, a pesar de sus particularidades, tiene rasgos comunes con lo que sucede en todo el mundo. Por eso, será necesario un proceso de aprendizaje lento y contradictorio para que las masas de jóvenes y de trabajadores se equipen con un arsenal político capaz de representarlas en los hechos.

Igual que en otras partes del mundo, las rebeliones populares cargan inicialmente con profundas contradicciones en su interior. Generalmente, parten de situaciones de gran atraso político de las masas, que simplemente se ponen en contra de todo y de todos: “¡Que se vayan todos", como se decía en Argentina cuando se abrió el proceso de rebelión en el 2001.
Pero también hay fenómenos de polarización política y social, de surgimiento y/o fortalecimiento de movimientos nacionalistas/conservadores o incluso fascistas, que tratan de canalizar el profundo descontento hacia la derecha.

Este fenómeno ocurre por ejemplo en Grecia, con el fortalecimiento de la pandilla fascista Amanecer Dorado, a pesar de que al mismo tiempo Grecia es uno de los principales centros de radicalización política de las masas europeas contra los planes de ataques a los trabajadores.

Con la masificación del movimiento en los actos del 17 de junio, vivimos un proceso contradictorio. Por un lado, se amplió la participación de sectores motivados por una orientación “antipartidos”. Por otro lado, se manifestó la presencia de sectores que defienden las acciones aisladas, que sirven de justificativo a la represión policial contra la masa de manifestantes. Hay, además, una combinación con la espontaneidad de sectores que ven a los símbolos nacionales –la bandera y el himno nacional– como instrumentos de contestación o democratización política.

Si queremos comprender el proceso actual, no podemos olvidar el pasado reciente. Hemos vivido más de dos décadas de reacción política. Fue un proceso que se inició con la ofensiva neoliberal en la década del ‘90 que tuvo al frente al PSDB; simultáneamente se dio la política de adaptación del PT y de la CUT (Central Única dos Trabalhadores) que abandonaron por completo el proyecto socialista y la militancia en nombre de la “gobernabilidad” dentro de los moldes neoliberales y las prácticas de conciliación de clases.

La adaptación política del PT permitió la construcción de un bloque conservador que lo llevó a la presidencia. Se mantuvo allí por diez años, con un proyecto que combina las políticas asistencialistas para los más pobres, con las privatizaciones y los ataques a los derechos de los trabajadores y la juventud.

Lo importante a destacar es que, en ese marco, en los últimos años ha habido un tremendo reflujo en la conciencia política de las masas juveniles y de los trabajadores.

El PT, la CUT y la UNE (União Nacional dos Estudantes) fueron antes una expresión de la rebelión de masas que derribó a la dictadura y, en la década de 1980, de la combatividad de la clase obrera. Hoy, por el contrario, son símbolos del poder del dinero, de la burocratización, la corrupción y la apatía. Los sectores que mantuvieron las banderas de la independencia de clase y del socialismo, quedaron muy reducidos y sin mayor visibilidad.

Recientemente, las luchas de los trabajadores de las obras de infraestructura, de los sin tierra, de los estudiantes y funcionarios de las universidades y, ahora, de los movimientos contra los aumentos del pasaje, se enfrentaron directamente con el PT en todos los ámbitos del poder. En la primera represión en San Pablo que detonó las protestas a escala nacional, el prefecto Haddad del PT tuvo tanta responsabilidad como el gobernador Alckmin. El repudio a las banderas rojas se asocia con ese papel del PT y con todo lo que vino a representar en la última década. Esa puede ser una clave para entender la hostilidad sufrida por militantes de izquierda en las manifestaciones.

La contradicción es que el desconocimiento de esa nueva generación de la historia política reciente, está siendo utilizado por los partidos de derecha como el PSDB y por grupos aun más reaccionarios, para tratar de desmoralizar al conjunto de la izquierda, que nunca dejó de estar del lado de los trabajadores, de la juventud y de sus luchas.

La derecha, a través de los grandes medios y de los partidos patronales, quiere disputar ideológicamente el movimiento para llevarlo a salidas de derecha y, por añadidura, fortalecer las posiciones electorales de partidos “opositores” como el PSDB.

Frente a este peligro, es necesario unificar las fuerzas de la izquierda para que la combatividad, la democracia y las reivindicaciones anticapitalistas agendas estén garantizados dentro del movimiento.

Construir un marco político clasista común para la lucha de las masas
Debemos entender entonces que este ascenso de las masas en Brasil parte de un enorme atraso político, en relación al proceso de rebeliones populares que se fue dando en América Latina desde principios de la década pasada, y en el mundo desde la crisis capitalista mundial iniciada en el 2008 y los estallidos del 2011.

En Brasil, estamos ante una juventud indignada, una parte de la cual lleva la bandera de Brasil y canta el himno nacional, sin saber que son símbolos del mantenimiento del orden actual y de la represión a la clase trabajadora y los oprimidos.

Le cabe a la izquierda revolucionaria la tarea de politizar aun más los reclamos y las acciones, e intervenir en este proceso para que la juventud trabajadora levante banderas anticapitalistas. Es necesario comprender que sin levantar las demandas de la clase obrera, su situación no encontrará otra salida.

En esta explosión de rebeldía que vive hoy Brasil, hemos asistido diariamente a manifestaciones contra todos los gobernantes y contra los símbolos del poder establecido. Vivimos una convulsión político-social de magnitud aún difícil de prever, pero que sin duda establecerá un terreno completamente distinto para la acción política.

Diariamente, en todo el país, las calles son tomadas por una masa que se organiza espontáneamente llenando las plazas y grandes avenidas para protestar frente a las sedes de los gobiernos y legislaturas. Lo que no pueden ocultar los relatos y las imágenes de TV es que hay una acción de masas en todos los principales acontecimientos.

Para hacerse una idea: en Río hubo una marcha que se dirigió a la sede de la prefectura municipal y trató de ocuparla. A pesar de la represión, esa misma masa fue luego al estadio Maracaná para protestar contra la realización del Mundial de Fútbol. Fueron nuevamente reprimidos por la policía antidisturbios.

En Brasilia, más de 25.000 personas se reunieron en ante el Congreso Nacional y después frente a Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores). Allí hubo otra tentativa de ocupación que también fue reprimida.

La represión estatal de estas manifestaciones por medio de las tropas de choque no se producen contra los llamados “vándalos”, como quiere hacer creer la mayoría de los medios. Está dirigida directamente contra las masas que luchan por un programa amplio: contra las superganancias de la mafia de los transportes, contra el fin de los poderes de investigación del ministerio público, contra los gastos del Mundial de Fútbol, contra la precariedad en la salud y la educación, contra la homofobia y otros reclamos.

Estas demandas representan el mayor peligro para el pacto entre el PT y el PSDB. Por eso están siendo reprimidas.

Otro problema son las acciones ajenas a las masas –acciones que se pretenden “ejemplares”– y que la prensa patronal califica genéricamente como "vandalismo".
Esas acciones aisladas siempre facilitan la represión y no contribuyen a la victoria del movimiento. Pero también son expresiones del descontento de un sector de jóvenes que están haciendo sus primeras experiencias en la lucha de clases.

La defensa de un movimiento no burocrático no puede confundirse con la falta de centralización. La centralización es necesaria para alcanzar los objetivos de cualquier movimiento contra la clase dominante y su Estado.

El país está totalmente convulsionado, en todas las ciudades se dan las más variadas acciones de descontento: intentos de ocupaciones, apedreos a bancos y edificios públicos indican el grado de radicalización e indignación.

Sin embargo, estas acciones no se deben ser usadas ni dirigidas por sectores reaccionarios que actúan para descalificar a la explosión de indignación popular.

La acción de masas abrió una situación de no retorno
El MPL (Movimento Passe Livre), después de la marcha del 20 de junio en San Pablo que atrajo a más de cien mil manifestantes, decidió suspender la celebración de movilizaciones. La justificación fue que la lucha contra el aumento de los pasajes ya había logrado su reclamo.

Creemos que la nueva situación política estalló debido a la lucha contra el aumento de los pasajes, lo que abrió una nueva etapa. Pero tener una política para este proceso no es sólo responsabilidad del MPL. Debe ser asumida por todas las organizaciones (sindicales, políticas, movimientos sociales, etc.) que dicen estar al servicio de de los trabajadores y los oprimidos en general.

Sin duda el MPL tiene en ese momento la responsabilidad y el papel decisivo de llamar a todas las organizaciones populares para hacer un debate nacional con el objetivo de construir instrumentos organizativos y políticos para intervenir en este proceso histórico que estamos viviendo.

Vivimos una situación que tiene inmensas posibilidades revolucionarias pero también riesgos inmensos. Por lo tanto, es deber de todos los sectores de izquierda organizar el movimiento, para que las acciones masivas tengan centralización y construyan un programa anticapitalista.

Para que esta multitud de temas sea resuelta, será necesario que las masas luchen contra las políticas puestas en práctica por el gobierno de Dilma Rousseff y el PT, y contra de toda la orientación neoliberal implementada en todos los estados del país.

A pesar de las contradicciones del proceso, ahora la situación ha cambiado y está abierta la posibilidad de la construcción de movimientos capaces de cuestionar más profundamente las políticas neoliberales de privatización y otras formas de transferencia de los fondos públicos a los capitalistas.

La clase obrera debe ser la protagonista de esta nueva fase
Parte fundamental de la estrategia para que el movimiento se incline hacia la izquierda, es la de ir conquistando dentro de este proceso una participación creciente de la clase obrera, con sus reivindicaciones y sus métodos de lucha. De esa forma, la inmensa experiencia que está en marcha, podrá ir definiéndose política y socialmente rumbo a una perspectiva anti-capitalista.

Es que, a pesar de las contradicciones del proceso, la situación ahora ha cambiado. Está abierta una posibilidad histórica de construcción de movimientos capaces de cuestionar las políticas neoliberales de privatización y otras formas de transferencia de los fondos públicos a los bolsillos privados de los capitalistas. Asimismo, esto implicaría la entrada en la lucha de una nueva generación de trabajadores, lo que permitiría una transformación revolucionaria en sus organizaciones y un cambio cualitativo en la lucha política que apenas se está abriendo.

No hay salida favorable para las masas trabajadoras si no se toma medidas anticapitalistas: como dejar de pagar la deuda externa cuyo servicio consume casi el 50% del presupuesto federal, romper con la lógica capitalista que rige los servicios públicos por medio de la estatización bajo el control de los trabajadores, terminar con la devastación del medio ambiente, revertir la carestía de los alimentos mediante una reforma agraria que expropie los latifundios, lograr una transformación radical del modelo político que favorece sólo a las corporaciones. Sólo con un conjunto de medidas anticapitalistas será posible superar la actual crisis de una manera favorable a los trabajadores y la juventud.

Estamos frente a una nueva perspectiva e ingresando en una nueva situación política en que las cuestiones comienzan a ser resueltas a partir de la movilización en las calles. La acción represiva del Estado capitalista contra la vanguardia juvenil y trabajadora ya no se tolera como lago “normal” y empieza a ser contestada con el fortalecimiento de las manifestaciones.

No hay garantía de victoria antes de luchar. Pero el elemento de ruptura de las masas brasileñas con la inercia, ya es un punto trascendental. Esto da otra perspectiva del alcance de las luchas, que es un factor decisivo de la correlación de fuerzas en la lucha de clases.

Estamos en una situación más favorable para la lucha de los trabajadores. Los años de reacción pueden quedar atrás.

Praxis y la corriente internacional Socialismo o Barbarie apostamos a esa perspectiva de lucha y de avance de la actividad autónoma y anticapitalista, en este momento que viven los jóvenes y los trabajadores brasileños.


[1].- El “Fora Collor” fue un gran movimiento de masas principalmente juvenil que en 1992 logró la destitución del corrupto presidente Fernando Collor de Mello. La burguesía, con la colaboración decisiva de Lula y el PT, pudo encauzarlo por vía parlamentaria, limitándolo al retiro de Collor y la asunción del vicepresidente conservador Itamar Franco.
Envío:Amarella

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