16 de julio de 2013

CUBA.

LUNES, 15 DE JULIO DE 2013 
Trabajo privado atrae a casi medio millón de cubanos
Por Rogelio del Río (XINHUA) 
A 429.000 asciende la cifra de trabajadores "por cuenta propia" en Cuba al cierre del primer semestre de 2013, según datos oficiales difundidos por altos dirigentes del país. Un informe presentado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento) señala que el crecimiento en el sector privado alcanza 8,8 por ciento. 

El vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, resaltó que hace apenas unos años quienes laboraban en estas formas de gestión apenas llegaban a los 157.000 y ahora rondan cerca del medio millón de personas. 


Entre las ocupaciones con mayor preferencia figuran las de elaboración y venta de alimentos, transporte de carga y pasajeros, vendedores ambulantes de productos agrícolas (llamados "carretilleros") y arrendamiento de viviendas.


En 2010 el gobierno del presidente cubano Raúl Castro aprobó 178 categorías de autoempleo, que luego amplió a 181, con el propósito de buscar nuevas formas de trabajo tras la decisión de disminuir los puestos de labor estatales como parte de los cambios para actualizar el modelo socialista cubano. 


A partir de 2011 comenzó un recorte de 1,5 millones de empleos estatales de unos cinco millones hasta 2015, para impulsar la producción y la eficiencia. En este reordenamiento laboral para adelgazar las abultadas plantillas públicas, una de las alternativas laborales planteadas por las autoridades fue el trabajo por cuenta propia. 


Los datos más recientes señalan que, paralelo al incremento de los "cuentapropistas" (como se conoce en la isla a los trabajadores privados), se redujo el empleo en el sector estatal 4,2 por ciento en los últimos seis meses. 


El Partido Comunista de Cuba aprobó en abril de 2011 un plan de más de 300 reformas económicas, conocidas como "lineamientos". 


De acuerdo con el documento aprobado en la cita partidista, "el modelo de gestión reconoce y promueve, además de la empresa estatal socialista (...) las cooperativas, los agricultores pequeños, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas". 


Como parte de ese programa, barberos y peluqueros estatales se convirtieron en trabajadores privados en 2011 y el gobierno les rentó sus antiguos lugares de trabajo.


Otro tanto ocurrió en taxis y cafeterías. Una experiencia similar comenzó en 2012 con reparadores de equipos electrodomésticos, calzado y otros oficios, mientras se estudian fórmulas para aplicar en otros servicios.


De igual forma unas 200.000 personas se han beneficiado con la entrega de parcelas de tierra en usufructo, con la cual el gobierno busca fomentar la agricultura. Para potenciar aún más el sector privado, el gobierno comenzó el pasado 1 de julio la creación de cooperativas no agropecuarias en diversos sectores de la economía, como la construcción, el transporte y el reciclaje de desechos. 


Estas cooperativas cuentan con todo el apoyo del gobierno y deberán suplir, de manera sustentable, las necesidades crecientes de bienes y servicios de la sociedad, comentó Murillo, jefe de la comisión para la implantación de las reformas económicas. 


Se espera que en los próximos meses comiencen a funcionar otras 71 sociedades de este tipo, las cuales participarán en el comercio y la gastronomía, la pequeña industria de la construcción y en la producción de alimentos y bebidas.


Las autoridades calculan que los trabajadores particulares aporten, mediante el pago de impuestos, al menos el 40 por ciento del producto interno bruto (PIB) en cinco años. Algunos "cuentapropistas" consideran que el aumento de esta modalidad de empleo debe ir acompañado de un programa de estímulos como excepciones fiscales y venta de materia primas que permitan a estos negocios crecer.


Para el mandatario cubano, el programa económico marcha "como debe ser, con paciencia, sin apuros, para no cometer nuevos errores". 


Las autoridades insisten en que la "actualización" cubana no supondrá un cambio en la estructura de la propiedad y que lo que se está transformando es la forma de gestionarla.


"En Cuba existe y existirá propiedad social sobre los medios fundamentales de producción", destacó Murillo, quien también reiteró que la planificación "es el principal instrumento de dirección" de la economía de la isla.


LUNES, 15 DE JULIO DE 2013 
Cuba: Revolución y sistema político 
Por Jorge Gómez Barata
El sistema político cubano es la más importante realización de la Revolución Cubana y el bien más preciado de la Nación. Una síntesis de prolongadas e intensas luchas del pueblo y sus vanguardias desde la República en Armas, la oposición a la Enmienda Platt, los debates en la Constituyente de 1940 y los aportes del socialismo que condujeron a la forja del pilar de que depende todo. Si el sistema político no es eficaz tampoco lo será la Revolución. 

Como el de otros países, el sistema político instalado en Cuba, basado en la democracia y la participación, cuenta con mecanismos que lo legitiman y lo preservan y que deberían funcionar más o menos espontánea y naturalmente, lo cual no ocurre, entre otras cosas por la incidencia de criterios doctrinarios y excesos voluntaristas y porque se atribuye a errores humanos déficits que emanan de imperfecciones estructurales. 

Desde que comenzó el proceso de reformas en Cuba, cada semestre, al aproximarse el período de sesiones del Parlamento, hay quienes esperan que los aires de renovación penetren en sus salas y le permita al legislativo cubano ocupar el lugar asignado por la Constitución como “Órgano supremo del poder del Estado…” Tal vez mientras esa mutación no ocurra, el sistema político cubano arrastrará una carencia decisiva. 

Por razones filosóficas, hoy menos vigentes que hace 37 años cuando se sobrestimaron las virtudes de la experiencia institucional soviética, al diseñarse los mecanismos estatales y de gobierno en Cuba, se rechazó la idea de la separación y la independencia de los poderes del Estado ─legislativo, ejecutivo y judicial─, descartando de este modo preceptos universales que acompañaron al parlamentarismo cubano desde la República en Armas. 

Del parlamento cubano forman parte la dirección del Partido, tanto a escala nacional como en provincias, el gobierno en pleno, incluido el presidente y los vicepresidentes, prácticamente todos los ministros, la cúspide militar, los cuadros de las organizaciones sociales y de masas y los principales empresarios. De hecho, las personas que integran las máximas jerarquías políticas y gubernamentales, hegemonizan la actividad parlamentaria. 

Debido a tal estructura, el ejecutivo cubano no cuenta con una contraparte y no existe ningún mecanismo de control social del poder, cosa de la que tampoco dispone el Partido, a quien la Constitución designa como: “Fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado…” El sistema se completa con las organizaciones obreras y sociales, consideradas como correas de transmisión. 

Cuando a todo ello se añade las restricciones a la crítica, la instrumentalización de la prensa, la existencia de dogmas que impiden la indagación y la búsqueda de alternativas diferentes a lo establecido y sacralizado y la omnipresente agresividad imperial que persistentemente impide a la Revolución hacer su autocrítica y la falta de independencia estructural y las disfunciones de la democracia, se obtiene un resultado anómalo que sería pertinente rectificar. 

Tal vez esas anomalías debidas a deficiencias estructurales y no sólo funcionales o la ineptitud de los cuadros o problemas circunstanciales, explican algunas de las crudas realidades expuestas por el presidente Raúl Castro en su más reciente intervención pública, cosa que no podrán confirmarse mientras no se abra el debate pertinente. Ojalá estas líneas y otras que seguirán contribuyan. Allá nos vemos.
Fuente:Argenpress

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