05/07/2013
Veredicto de los casos Amaya y Solari Yrigoyen: tres condenados
Todos los acusados, con prisión efectiva. Por torturas, Osvaldo Fano deberá cumplir 23 años de cárcel y Jorge Steding, 17 años. El médico de Trelew Luis García, fue condenado a 2 años por encubrir los tormentos.
El final. Desde la izquierda, Luis García, Jorge Steding y Osvaldo Fano escuchan de pie el veredicto que lee la presidente del Tribunal Oral Federal, Nora Cabrera de Monella.
Por Rolando Tobarez
En un fallo durísimo y de 210 páginas, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a Osvaldo Fano a 23 años de prisión efectiva por las torturas y la muerte de Mario Abel Amaya y las vejaciones en perjuicio de Hipólito Solari Yrigoyen, durante el paso de ambos por la Unidad 6 de Rawson en 1976. Por el mismo cargo pero sólo en el caso de Amaya, Jorge Steding fue condenado a 17 años de prisión efectiva. Para ambos, la pena se agravó ya que los dirigentes de la Unión Cívica Radical eran perseguidos políticos y porque además, Amaya murió a causa de los tormentos que auspiciaron. También quedaron inhabilitados a perpetuidad para cargos públicos.
Por su parte, el médico de Trelew, Luis Eduardo García, fue condenado a 2 años de cárcel efectiva por encubrimiento. Es la máxima pena por este delito. Los jueces consideraron que cuando trabajó en el Servicio Médico de la U-6, el exministro radical supo de las torturas a las que era sometido Amaya pero no las denunció, como era su obligación. Su matrícula profesional no fue afectada y podrá seguir trabajando.
El tribunal declaró que ambos casos son crímenes de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptibles, ante el aplauso de unas 50 personas que escucharon el veredicto en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson. Y rechazó todas las quejas y planteos de las tres defensas. El fiscal federal Fernando Gélvez quedó satisfecho con la decisión.
Fano era director de la penitenciaría en esos años de plomo. Cumplirá su pena con prisión domiciliaria. La jueza que preside el TOF, Nora Cabrera de Monella, votó por encarcelarlo en una prisión común, pero quedó en minoría ante la opinión de los otros dos magistrados, Luis Giménez y Ana María D´Alessio. Fano no podrá salir del país y el Servicio Penitenciario Federal le retendrá el pasaporte y el Documento Nacional de Identidad. Será visitado en su prisión domiciliaria por un representante del Patronato de Liberados al menos tres veces por semana. Bajo ninguna circunstancia podrá abandonar su casa y si hubiese una urgencia médica, deberá solicitarse el traslado al SPF.
En el caso de Steding, los jueces revocaron la excarcelación de la cual gozaba y dispusieron su “encarcelamiento inmediato en una cárcel federal”. Lo más probable es que sea alojado en el penal bonaerense de Marcos Paz, como es tradicional para los condenados por crímenes de lesa humanidad. Fue retirado del lugar esposado y custodiado a bordo de un patrullero de la Policía Federal, al igual que Fano, que subió a un jeep de la misma fuerza.
Por su parte, García seguirá libre hasta que el fallo quede firme. Le quedan dos instancias de apelación: la Cámara Nacional de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Si no tiene éxito, irá a prisión, donde pasará al menos 8 meses, el tercio de su condena. Si tiene buena conducta recuperará su libertad.
Mientras tanto, el médico neumólogo no podrá salir del país y deberá entregar su pasaporte. Además, cada quince días deberá presentarse ante el Patronato de Liberados. Se retiró en silencio junto con su defensor, Eduardo Zabaleta, por la puerta lateral del escenario.
Tal cual ocurrió durante todas las audiencias y pese a la importancia de las dos víctimas en la historia de la Unión Cívica Radical chubutense, no hubo representantes de ese partido en el recinto. El presidente del radicalismo de Trelew, Orlando Vera, fue el único referente que concurrió cuantas veces pudo.
En diálogo con Jornada, la presidente del tribunal, Nora Monella, explicó que en su opinión, Fano debía dejar la prisión domiciliaria e ir a una cárcel común. Sus dos colegas opinaron lo contrario. Fue la única disidencia de la sentencia.
Confirmó que García queda libre hasta que el fallo quede firme, cosa que sucederá “cuando ya no haya recursos para interponer”. Para la jueza, “vio las heridas de Amaya y no lo denunció como era su obligación; consideramos que tuvo conocimiento del maltrato que sufrió”.
“Primaba su deber como funcionario público antes que el secreto profesional; esto se entiende cuando un paciente, por ejemplo, comunica al médico que cometió un delito. En ese caso el profesional no tendría que revelarlo. Pero Amaya no había cometido ningún delito y tampoco reveló nada sino que era algo tan evidente que García tenía que saber que eso que le estaba pasando a Amaya era producto del tratamiento penitenciario que estaba recibiendo, de las torturas que se le habían aplicado. Eso no lo podía desconocer”.
En el caso de Steding y Fano, “como parte del Servicio Penitenciario Federal, integraron el plan sistemático y general de represión contra la población civil, orquestado desde la dictadura militar que imperaba en ese momento”.
Según la jueza, el tribunal tuvo en cuenta que “escuchamos testimonios de hechos de hace más de 36 años; es comprensible que haya diferencias porque el testigo puede tener una diferencia respecto a otro, pero sobre los hechos esenciales hubo coincidencias”. En tal sentido, “hay hechos que por su gravedad y la marca que dejaron en los testigos, a pesar de los años son imborrables porque son traumáticos y afectaron de una manera especial. Pero a los hechos esenciales el tribunal los consideró probados”.
En un fallo durísimo y de 210 páginas, el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó a Osvaldo Fano a 23 años de prisión efectiva por las torturas y la muerte de Mario Abel Amaya y las vejaciones en perjuicio de Hipólito Solari Yrigoyen, durante el paso de ambos por la Unidad 6 de Rawson en 1976. Por el mismo cargo pero sólo en el caso de Amaya, Jorge Steding fue condenado a 17 años de prisión efectiva. Para ambos, la pena se agravó ya que los dirigentes de la Unión Cívica Radical eran perseguidos políticos y porque además, Amaya murió a causa de los tormentos que auspiciaron. También quedaron inhabilitados a perpetuidad para cargos públicos.
Por su parte, el médico de Trelew, Luis Eduardo García, fue condenado a 2 años de cárcel efectiva por encubrimiento. Es la máxima pena por este delito. Los jueces consideraron que cuando trabajó en el Servicio Médico de la U-6, el exministro radical supo de las torturas a las que era sometido Amaya pero no las denunció, como era su obligación. Su matrícula profesional no fue afectada y podrá seguir trabajando.
El tribunal declaró que ambos casos son crímenes de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptibles, ante el aplauso de unas 50 personas que escucharon el veredicto en el Cine Teatro “José Hernández” de Rawson. Y rechazó todas las quejas y planteos de las tres defensas. El fiscal federal Fernando Gélvez quedó satisfecho con la decisión.
Fano era director de la penitenciaría en esos años de plomo. Cumplirá su pena con prisión domiciliaria. La jueza que preside el TOF, Nora Cabrera de Monella, votó por encarcelarlo en una prisión común, pero quedó en minoría ante la opinión de los otros dos magistrados, Luis Giménez y Ana María D´Alessio. Fano no podrá salir del país y el Servicio Penitenciario Federal le retendrá el pasaporte y el Documento Nacional de Identidad. Será visitado en su prisión domiciliaria por un representante del Patronato de Liberados al menos tres veces por semana. Bajo ninguna circunstancia podrá abandonar su casa y si hubiese una urgencia médica, deberá solicitarse el traslado al SPF.
En el caso de Steding, los jueces revocaron la excarcelación de la cual gozaba y dispusieron su “encarcelamiento inmediato en una cárcel federal”. Lo más probable es que sea alojado en el penal bonaerense de Marcos Paz, como es tradicional para los condenados por crímenes de lesa humanidad. Fue retirado del lugar esposado y custodiado a bordo de un patrullero de la Policía Federal, al igual que Fano, que subió a un jeep de la misma fuerza.
Por su parte, García seguirá libre hasta que el fallo quede firme. Le quedan dos instancias de apelación: la Cámara Nacional de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Si no tiene éxito, irá a prisión, donde pasará al menos 8 meses, el tercio de su condena. Si tiene buena conducta recuperará su libertad.
Mientras tanto, el médico neumólogo no podrá salir del país y deberá entregar su pasaporte. Además, cada quince días deberá presentarse ante el Patronato de Liberados. Se retiró en silencio junto con su defensor, Eduardo Zabaleta, por la puerta lateral del escenario.
Tal cual ocurrió durante todas las audiencias y pese a la importancia de las dos víctimas en la historia de la Unión Cívica Radical chubutense, no hubo representantes de ese partido en el recinto. El presidente del radicalismo de Trelew, Orlando Vera, fue el único referente que concurrió cuantas veces pudo.
En diálogo con Jornada, la presidente del tribunal, Nora Monella, explicó que en su opinión, Fano debía dejar la prisión domiciliaria e ir a una cárcel común. Sus dos colegas opinaron lo contrario. Fue la única disidencia de la sentencia.
Confirmó que García queda libre hasta que el fallo quede firme, cosa que sucederá “cuando ya no haya recursos para interponer”. Para la jueza, “vio las heridas de Amaya y no lo denunció como era su obligación; consideramos que tuvo conocimiento del maltrato que sufrió”.
“Primaba su deber como funcionario público antes que el secreto profesional; esto se entiende cuando un paciente, por ejemplo, comunica al médico que cometió un delito. En ese caso el profesional no tendría que revelarlo. Pero Amaya no había cometido ningún delito y tampoco reveló nada sino que era algo tan evidente que García tenía que saber que eso que le estaba pasando a Amaya era producto del tratamiento penitenciario que estaba recibiendo, de las torturas que se le habían aplicado. Eso no lo podía desconocer”.
En el caso de Steding y Fano, “como parte del Servicio Penitenciario Federal, integraron el plan sistemático y general de represión contra la población civil, orquestado desde la dictadura militar que imperaba en ese momento”.
Según la jueza, el tribunal tuvo en cuenta que “escuchamos testimonios de hechos de hace más de 36 años; es comprensible que haya diferencias porque el testigo puede tener una diferencia respecto a otro, pero sobre los hechos esenciales hubo coincidencias”. En tal sentido, “hay hechos que por su gravedad y la marca que dejaron en los testigos, a pesar de los años son imborrables porque son traumáticos y afectaron de una manera especial. Pero a los hechos esenciales el tribunal los consideró probados”.
05/07/2013
Risso, muy enojado con la condena de García
“Es una aberración jurídica y política”, dijo.
El presidente del bloque de diputados de la Unión Cívica Radical, Roberto Risso, cuestionó la decisión judicial que condenó con dos años de prisión de cumplimiento efectivo al médico Luis García en el marco de la causa Amaya-Solari Yrigoyen. El legislador explicó que el exministro radical podía omitir la denuncia de lo que vio, protegido por el secreto profesional.
“Es lamentable, yo he compartido con Luis y estudié su caso. Es una aberración inexplicable”, enfatizó Risso a minutos de conocer la resolución judicial.
Explicó que con la vigencia de los tratados internacionales, que valen más que la ley argentina, “hoy un médico está obligado a no denunciar un caso de apremios ilegales en el sistema penitenciario si no cuenta con la autorización expresa de la persona que es víctima”, relató al hacer referencia que la víctima continúa en el lugar donde fue torturado y se dificulta su protección.
Continuó diciendo que incluso “los fiscales que sostuvieron la acusación sobre Luis García saben muy bien que si reciben una denuncia de la U-6 o de cualquier sistema carcelario donde hay apremios ilegales, no pueden garantizar la protección de la persona que está detenida. Por esto el Código Penal hoy exime a los médicos. Hoy está obligado a hacer la denuncia el funcionario que tiene la obligación de promover la acción penal, por ejemplo un fiscal o la propia Policía, pero no un médico”. En este sentido agregó que “por esta omisión de denuncia es que han condenado a Luis García, lo cual es una aberración jurídica”.
Risso también aseguró que “el único caso de aceptar la retroactividad de la ley es justamente la ley más benigna, la cual no obliga al médico a hacer la denuncia. Se lo termina condenando por la omisión de denuncia, que es una ley que estaba vigente en la época del Proceso”.
Reiteró que “es una aberración jurídica, mucho más en el momento en que se les escapa a los fiscales la tortuga de 100 kilos de cocaína y no tienen procesado ni sospechado a ninguna de estas personas que mueven la droga y generan muertes todos los días en nuestra sociedad. Este mismo fiscal federal es el que pidió la condena a Luis García. Sin lugar a dudas es una aberración jurídica y política”.
Al ser consultado sobre por qué García no habló a partir de 1983, momento donde regresó la democracia al país contestó: “Luis García desarrolló su vida profesional y política al lado de Oscar Atilio Viglione, ¿usted se cree que alguien que pueda estar siquiera sospechado con un hecho de esta naturaleza podría desarrollar su carrera política y profesional como hizo Luis García al lado de Viglione? –preguntó-. No se olviden que cuando García era médico de la U-6 trabajaba con Viglione y es sabido que cuando Alfonsín quería saber cómo estaba Amaya, justamente lo llamaba a Viglione”.
“Me indigna en serio que el mismo fiscal que lo acusa fue quien metió preso a (Carlos) Parodi, ahora a Luis García y hoy no tiene preso ni sospechado a alguno de los que han movido cientos de kilos de cocaína en Madryn, solamente se pidió la captura de dos españoles que nadie conoce. Es hasta inmoral que el mismo día que tendríamos que estar hablando de la droga, estemos hablando de esto”, finalizó el presidente del bloque radical. Cabe recordar que pese a sus anuncios previos, Risso no defendió al exfuncionario radical en las audiencias. Tampoco concurrió para escuchar los argumentos de las partes.
05/07/2013
Solari: “Amaya no murió de casualidad”
Una de las víctimas, conforme con el fallo.
Símbolos. Encarnación Mulhall abraza a Hipólito Solari Yrigoyen tras la sentencia del tribunal federal.
Cómo estás, petiso?
-Mal, muy mal. Y vos estás todo negro…
Así contó Hipólito Solari Yrigoyen cómo fueron las últimas palabras que cruzó en la Unidad Seis de Rawson con Mario Abel Amaya cuando se vieron camino al baño, pocos días antes de su traslado a Devoto y su muerte. “Yo estaba negro por las palizas que me daban”, agregó Solari.
Fue ayer, después de escuchar el fallo del tribunal que condenó a Fano, Steding y al doctor Luis García. El exsenador dijo estar “conforme con el fallo, fue justo” y agregó que “estas tres personas tuvieron un juicio con todas las garantías y la justicia falló en consecuencia. Amaya no tuvo la misma suerte”.
En diálogo con los periodistas en el hall del Centro Cultural “José Hernández” de Rawson, expresó su “solidaridad post mortem” con Amaya a quien consideró “un gran amigo”. Dijo también que “Amaya no murió por casualidad, murió porque le faltaron los medicamentos para su asma. Y porque además lo torturaron en forma permanente. Él era un gran militante. Un hombre que defendía las causas que consideraba justas. Al igual que yo estuvo preso pero nunca cometió ningún delito”.
Solari narró después su experiencia personal. “Yo quiero aclarar que en este juicio fui sólo testigo. Nunca acusé a nadie, aunque también sufrí cárcel y torturas sin haber cometido delito alguno. Me tuve que ir del país, sufrí tres atentados. Sufrí las del Caín”, graficó.
“Aunque parezca redundante, les digo que esta vez la justicia fue justa. Por eso sostengo que el fallo me satisface, estaba dentro de mis expectativas”. El exsenador eludió contestar acerca de las críticas que había recibido de parte de algunos dirigentes radicales por su declaración en el juicio, la que fue fundamental para la condena de García. “Prefiero no hablar de eso, yo dije lo que tenía que decir”. Sin embargo ayer por la mañana en un reportaje radial Solari reconoció que “recibió presiones” respecto a ese tema y recalcó que “algunas fueron públicas, pero yo les resto importancia”.
Volviendo al tema Amaya, Solari recalcó que “teníamos una gran amistad porque además también coincidíamos en el pensamiento político. Militábamos en un partido como la UCR que deplora la violencia como práctica. Y sin embargo soportamos nosotros una violencia inusitada”.
Solari Yrigoyen fue víctima de tres atentados. Dos de ellos de la Triple A cuando Isabel Perón era la presidenta. Colocaron bombas en su coche y en su casa. “Yo soy un sobreviviente de aquella época. Pero lamentablemente ´el petiso´ (por Amaya) no lo pudo soportar. Cuando murió pesaba 46 kilos. Ni siquiera la madre lo reconoció”, concluyó.
-Mal, muy mal. Y vos estás todo negro…
Así contó Hipólito Solari Yrigoyen cómo fueron las últimas palabras que cruzó en la Unidad Seis de Rawson con Mario Abel Amaya cuando se vieron camino al baño, pocos días antes de su traslado a Devoto y su muerte. “Yo estaba negro por las palizas que me daban”, agregó Solari.
Fue ayer, después de escuchar el fallo del tribunal que condenó a Fano, Steding y al doctor Luis García. El exsenador dijo estar “conforme con el fallo, fue justo” y agregó que “estas tres personas tuvieron un juicio con todas las garantías y la justicia falló en consecuencia. Amaya no tuvo la misma suerte”.
En diálogo con los periodistas en el hall del Centro Cultural “José Hernández” de Rawson, expresó su “solidaridad post mortem” con Amaya a quien consideró “un gran amigo”. Dijo también que “Amaya no murió por casualidad, murió porque le faltaron los medicamentos para su asma. Y porque además lo torturaron en forma permanente. Él era un gran militante. Un hombre que defendía las causas que consideraba justas. Al igual que yo estuvo preso pero nunca cometió ningún delito”.
Solari narró después su experiencia personal. “Yo quiero aclarar que en este juicio fui sólo testigo. Nunca acusé a nadie, aunque también sufrí cárcel y torturas sin haber cometido delito alguno. Me tuve que ir del país, sufrí tres atentados. Sufrí las del Caín”, graficó.
“Aunque parezca redundante, les digo que esta vez la justicia fue justa. Por eso sostengo que el fallo me satisface, estaba dentro de mis expectativas”. El exsenador eludió contestar acerca de las críticas que había recibido de parte de algunos dirigentes radicales por su declaración en el juicio, la que fue fundamental para la condena de García. “Prefiero no hablar de eso, yo dije lo que tenía que decir”. Sin embargo ayer por la mañana en un reportaje radial Solari reconoció que “recibió presiones” respecto a ese tema y recalcó que “algunas fueron públicas, pero yo les resto importancia”.
Volviendo al tema Amaya, Solari recalcó que “teníamos una gran amistad porque además también coincidíamos en el pensamiento político. Militábamos en un partido como la UCR que deplora la violencia como práctica. Y sin embargo soportamos nosotros una violencia inusitada”.
Solari Yrigoyen fue víctima de tres atentados. Dos de ellos de la Triple A cuando Isabel Perón era la presidenta. Colocaron bombas en su coche y en su casa. “Yo soy un sobreviviente de aquella época. Pero lamentablemente ´el petiso´ (por Amaya) no lo pudo soportar. Cuando murió pesaba 46 kilos. Ni siquiera la madre lo reconoció”, concluyó.
Fuente:LaJornada
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