13 de septiembre de 2013

MEGAJUICIO ESMA: La hija del guardiamarina Mario Galli reivindicó a su desaparecido padre .

11.09.2013
Dijo que se alzó en armas en repudio a la represión y en defensa de Perón
ESMA: La hija del guardiamarina Mario Galli reivindicó a su desaparecido padre
 






Ser marino, peronista y montonero le costó la vida a Mario Galli y a muchos otros sublevados del 17.11.72 Marianela Galli tenía un año y cuatro meses cuando fue llevada a la ESMA con su mamá embarazada, su papá y su abuela, todos los cuales siguen desaparecidos. Además, atestiguaron Silvia del Cerro -por la desaparición forzada de Jorge Badillo, su marido- y los sobrevivientes Fernando Kron y Silvia Wikinsky. Marianela es hija de Mario Guillermo Enrique Galli, un guardiamarina que participó en el levantamiento del 17 de noviembre de 1972, cuando una porción considerable de una compañía de infantes de marina acontonados en la ESMA se sublevaron en apoyo al regreso al país del ex presidente Juan Perón, que estaba virtualmente detenido en el hotel del aeropuerto de Ezeiza por orden del dictador Alejandro Agustín Lanusse, su acérrimo rival.

Galli, como los demás marinos sublevados, fue capturado y encarcelado, y liberado por el efímero gobierno de Héctor Pedro Cámpora. Desde entonces militó en Montoneros, dónde se lo conocía como "José", también militaba en esa organización su esposa Patricia Teresa Flynn.

El domingo 12 de junio de 1977, Mario, Patricia, la pequeña Marianela y Violeta María Wagner fueron secuestrados en un operativo que estuvo encabezado por el capitán de navío Luis D'Imperio, alías "Abdala" y llevados a la ESMA.

De allí, Mario fue llevado al Edificio Libertad, donde fue torturado desnudo y con los ojos vendados frente a algunos de sus compañeros de promoción. En esas condiciones fue expuesto a perros hambrientos, que ladraban agresivamente y se acercaban peligrosamente a su cuerpo.

Mario tenía 25 años, Patricia 26 y Violeta 50. No hay noticias de que Patricia haya podido llevar a término su embarazo. Los tres siguen desaparecidos.

Días después un desconocido entregó a Marianela a una tía que la crió junto con una nota escrita a máquina con indicaciones sobre el tratamiento que necesitaba por un problema de caderas. "Viví con mis tíos. Tuve una vida muy sana, llena de afecto y cariño", dijo Marianela en su declaración.

Los casos de las cuatro víctimas fueron incluidos en el segundo juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en la ESMA, a resultas del cual fue condenado el contralmirante retirado Manuel Jacinto García Tallada.

Marianela amplió su declaración testimonial, en el marco de las reglas de Casación destinadas a acelerar los juicios y evitar la revictimización.

La Promoción 100  
"Mi padre cursó en la Escuela Naval con Astiz, Cavallo, Cionchi, Alomar, un hijo de Suárez Mason. Se sublevó con otros compañeros el 17 de noviembre de 1972 contra las prácticas represivas que se les imponían (la conformación de "grupos de tareas"). Ellos creían en otras Fuerzas Armadas y dieron la discusión", explicó.

Marianela dijo que un antecedente importante para entender la conducta de su padre y otros guardiamarinas (como Julio César Urien) suboficiales y soldados conscriptos, fue La Masacre de Trelew, el fusilamiento clandestino edn la Base Naval de esa ciudad chubutense de 19 presos fugados de la cárcel de Rawson, y otro el plan de conformar "grupos de tareas" de la Armada para reprimir al pueblo.

También dijo que fue la sobreviviente Lila Pastoriza quien le dijo que en cautiverio su padre le había contado que "había sido llevado al Edificio Libertad y que había sido torturado frente a integrantes de la Promoción 100 en el anfiteatro, con la intención de meterles miedo mostrando qué les sucedía a los marinos que se volcaban al movimiento nacional y popular".

Mario era colaborador de ANCLA, la Agencia de Noticias Clandestinas dirigida por Rodolfo Walsh.  Aportaba información de las Fuerzas Armadas y participar en la generación de despachos de contrainformación en plena dictadura.

"En la adolescencia hubo un hecho que me afectó. Yo trabajaba en un restaurant y entra Astiz a las dos o tres de la mañana a tomar un café. Ese hecho de impunidad me afectó bastante, y fue una de las razones por las que me decidí a irme del país. Otra fue el contexto de la crisis económica, era el año ´98. Una de las razones principales de mi regreso fueron estos juicios", contó Marianela.

La testigo aportó documentos de la Armada, entre los que hay una  foja de evaluación de concepto de su padre al momento de la sublevación de 1972. Los jueces decidieron la incorporación de la documentación por Secretaría.

Para concluir, Marianela dijo: "Espero que se condene a los represores con todo el peso de la ley, que sea bien firme la condena y que no salgan nunca más. Esto perjudicó no sólo a mi familia, sino a todo el pueblo argentino, estoy muy orgullosa de mi padre, de su lucha dentro de las Fuerzas Armadas: mi padre no tiene manchado el uniforme con sangre como todos estos imputados. Espero justicia".

El caso de Jorge Luis Badillo
Tenía 26 años,  estudiaba en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA dónde militaba en la JUP y trabajaba en la Comisión Nacional de Energía Atómica.  Fue secuestrado el 8 de julio de 1977 a la noche y llevado a la ESMA. Hay información que indica que también podría haber sido llevada al centro clandestino conocido como "Club Atlético". Sigue desaparecido.

Narró su esposa, Silvia Susana Amalia del Cerro: "Estábamos en mi casa durmiendo con nuestro hijo de dos meses y medio. Escuchamos golpes muy fuertes en la puerta. Nos levantamos, mi marido fue a abrir. Lo único que alcancé a ver fueron varias siluetas de personas de civil armadas, que ingresaron por la fuerza a mi casa. Decían que era Fuerzas conjuntas. Nos cubrieron las cabezas con mantas. A partir de ahí empezó un interrogatorio y la búsqueda no sé de qué en toda la casa. A mi marido lo llevaron al dormitorio. Empezó un interrogatorio individual, me preguntaron por nombres… Antes de que naciera nuestro hijo habíamos hecho una lista de posibles nombres, la encontraron  y nos interrogaban acerca de quienes eran esas personas…", contó la testigo.

"Se les escapó un tiro, pegó en la pared, pero nunca encontramos el proyectil. Mi hijo estaba durmiendo en la habitación donde quedó incrustada la bala", relató Silvia.

"Se llevaron a mi marido y quedó un solo hombre en el departamento. Me sacó la manta y me mostró su cara como dándome garantías de la vida de mi marido. Me hicieron firmar una lista de cosas que no se habían llevado. Se fueron. Dijeron que se lo habían llevado para que reconociera a dos guerrilleros que habían capturado caído, que habían sido compañeros suyos de Facultad", agregó. "Ni bien se fueron, agarré a mi hijo y nos fuimos a la casa de mi mamá. Hablé con mis suegros y esa misma noche hicieron la denuncia en la comisaría 37ª, pero nunca más supimos nada".

Quien le dijo a la familia que vio a Badillo en la ESMA la noche en que lo ingresaron fue el sobreviviente Miguel Ángel Lauletta. "Es la única noticia que tuvimos".

Silvia mostró la foto de Jorge. Todos los presentes pudieron apreciar cuan parecido es su hijo, que estaba entre ellos, acompañando a su madre.

"Espero que se haga justicia", concluyó la testigo.

Los casos de Fernando Kron y  Silvia Wikinsky

Ambos fueron secuestrados por una patota del SIN (Servicio de Inteligencia Naval) el 14  de junio de 1977 a las 19 en Villa Adelina. Fueron reducidos en la vía pública, encapuchados e introducidos en una  camioneta y llevados a un lugar donde los desnudaron y torturaron con descargas eléctricas mientras los interrogaban. Durante la noche, su casa fue saqueada. Al día siguiente fueron llevados a la ESMA, donde permanecieron en cautiverio hasta que , el 11 de febrero de 1978, el ya mencionado capitán D´Imperio y Hugo Siffredi (que habría de ascender hasta el grado de vicealmirante) ordenaronb su liberación bajo la condición de que se fueran del país.  Una semana después, se fueron a Perú.

Fernando Kron amplió su declaración testimonial. Aclaró que cuando  lo secuestraron, hacia varios meses que había dejado de militar.

Dijo que conocía a Mario Galli de la militancia. "Éramos relativamente amigos, yo lo quería mucho. Tuvimos momentos en los cuales íbamos a la casa, conocía a su esposa y a su hija", recordó.
El testigo no recordó cuando se enteró de que los prisioneros eran arrojados al río o al mar en los llamados "vuelos de la muerte".

"Es muy difícil de precisar.  En Capuchita, la reducción de secuestrados era considerable, perceptible a simple vista. Había veinte cuchetas y se llevaban a 10 ó 15 personas por semana. Se llevaban a mucha gente", que nunca volvía, explicó.

Al ampliar su declaración testimonial, Silvia Wikinsky, que entonces tenía 22 años, dijo que  "había cierta regularidad para que los traslados se hicieran los miércoles. No sé si siempre sucedió así, pero había una cierta regularidad. Cuando pasaban más de dos semanas sin un traslado, la tensión entre nosotros iba aumentando", contó.

Silvia narró las circunstancias de su liberación. "Vinieron Abdala (D'Imperio) y Pancho (Siffredi), el 11 de febrero. Nos sacaron los grilletes y nos pusieron vendas en los ojos. Nos llevaron escaleras a un abajo hasta un estacionamiento. Nos metieron en un auto que empezó a andar. En un momento nos permitieron sacarnos la venda. No teníamos documentos, porque nos los habían sacado nuestros secuestradores. Fuimos al Edificio Libertad. Estacionaron y esperamos en  el coche no más de 15 minutos hasta que volvieron con nuestros documentos. Debían tener un archivo muy eficiente para encontrar las cosas con tanta velocidad".

"Al momento del secuestro no militaba, pero había militado antes. Cuando ingresé a la Universidad, en 1973, había una iniciativa de trabajo voluntario. Ahi empecé a militar en barrios de zona norte, en la Agrupación Evita", de la rama femenina del peronismo, dijo  Silvia. "Cuando me secuestraron, las primeras preguntas que me hicieron fueron '¿A cuántas personas mataste?, ¿Cuántas bombas pusiste?'. "No maté a nadie, nuinca puse una bomba", le dije. Mi interrogador parecía muy sorprendido".
Fuente:Telam

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