15 de octubre de 2013

Rock por los Derechos Humanos.

15.10.2013
a 25 años del concierto de amnesty international en la cancha de river 
Rock por los Derechos Humanos 
Fue un show histórico, un hito que juntó en vivo a las Madres de Plaza de Mayo con Peter Gabriel, Sting, Bruce Springsteen, León y Charly.
Por: Juan Manuel Strassburger
Hoy podrá parecer normal. Asunto de todos los días. Pero en aquel momento, en 1988, cuando no existían los mega festivales y las únicas estrellas del rock-pop mundial que habían venido al país se contaban los dedos de una sola mano, que figuras de la talla de Bruce Springsteen, Sting y Peter Gabriel, en las cúspides de sus carreras, anunciaran un show conjunto en la Argentina (y bajo el auspicio de Amnesty, nada menos) resultaba una pequeña gran conmoción.

Al mismo tiempo, generaba más de una pregunta inquietante: ¿Estaríamos a la altura, desde el punto de vista organizativo, de semejante evento? ¿Qué coletazos habría de los incidentes de The Cure en Ferro, ocurridos un año antes? ¿Cómo repercutiría el reciente levantamiento carapintada (y las posteriores leyes de Obediencia Debida y Punto Final) en el ánimo, bronca o temor de los presentes? Aunque parezca mentira, cada una de estas incógnitas calaba muy hondo en muchísimos que corrieron presurosos a comprar sus entradas pese a la desconfianza de que semejante evento (la noche soñada) fuera finalmente a suceder.

"Sin dudas, fue lo más importante que produje como empresario", señaló Daniel Grinbank a la revista Rock & Pop, una semana después de finalizado el concierto del que hoy se cumplen 25 años y aún es recordado como un hito en la historia de los grandes festivales y eventos organizados en la Argentina. "Se trataba de demostrar que en épocas de democracia se podían realizar recitales multitudinarios. Y que podían salir bien", agregaba el hombre que luego produciría la primera visita de los Rolling Stones, entre otros enormes actos del entretenimiento musical, pero que entonces vivió aquel Concierto de Amnesty por los Derechos Humanos como la confirmación de que, como promotor, podía jugar en las grandes ligas luego de su experiencia amarga con The Cure en Ferro ‘87 y las positivas del Festival Rock & Pop en Vélez ‘86 y Sting en River ‘87.

Fue un mega-evento a realizarse, como no podía ser de otra manera, en el estadio de River, que –recién hoy se sabe– estuvo a punto de no llevarse a cabo: "Como se trataba del último concierto de la gira en todo el mundo, con televisación en directo, surgió una discusión donde el famoso productor Bill Graham y Springsteen preferían que esa distinción la tuviera San Francisco, y Sting le daba el visto bueno a la Argentina. Como nosotros aún estábamos viviendo la recuperación de la democracia y carecíamos, en teoría, de la tecnología suficiente para la televisación, una parte de la comitiva impugnaba nuestra candidatura. Sting había quedado muy impactado de su visita el año anterior y su reciente vínculo con las Madres de Plaza de Mayo, y Peter Gabriel apoyó su postura", cuenta hoy el histórico empresario musical en charla con Tiempo Argentino.

La situación (que también permitió un segundo recital, pero el 13 de octubre y en Mendoza) no dejaba de tener, sin embargo, sus complicaciones: con apenas cinco años de democracia luego de la dictadura más sangrienta de su historia, el país vivía momentos turbulentos en el plano económico, con un Plan Austral que ya empezaba a hacer agua y enseguida desembocaría en la hiperinflación del ‘89; y un gobierno de Alfonsín que en un principio había despertado la ilusión y esperanza de gran parte de la sociedad, pero que pronto –y todavía más, tras las leyes de Obediencia Debida y Punto Final como consecuencia del levantamiento carapintada de Semana Santa del ‘87– había dado paso a la bronca o la decepción. Se respiraba en amplios sectores juveniles y de clase media un ansia fuerte de reivindicar la lucha por los Derechos Humanos de las Madres de Plaza de Mayo, y el show de Amnesty lucía como una oportunidad perfecto para hacerlo.

"Yo toqué por los presos políticos", señaló en su momento Charly García, y otro tanto aseguró León Gieco, ambos convocados para cubrir el cupo de figuras locales que promovía la organización durante toda la gira. Significó también todo un desafío y más de una roce entre los propios artistas. "No tuve onda con Springsteen, sí con Gabriel y un poco menos con Sting", contó a la prensa Charly, algo disgustado con las condiciones precarias en las que debió desenvolver su show y que derivó en un entredicho de ribetes míticos con el mismísimo Springsteen. Hilda Lizarazu, que formaba parte de su banda, lo recordó tiempo después: 

"Me quedé a un costado del escenario porque no tenía micrófono para cantar. Y una de las cosas más fuertes fue ver a Charly gritando ‘I’m the boss, I’m the boss’ (‘Soy el jefe, soy el jefe’, en referencia al famoso apodo de Bruce) por los pasillos del backstage". Una escena que, conociendo el carácter reservado y de bajo perfil del autor de "Born to run", no debe haberle caído muy simpático. Aunque nunca al punto, claro, de mellar su estado de ánimo esa noche.

De hecho, con una potentísima y desgarrada versión de "Born in the USA", Bruce Springsteen arrancó de manera altísima su show que, durante casi una hora, condujo a los presentes como por una montaña rusa de energía, y demostró por qué, ya entonces, era considerado uno de los actos más adrenalínicos que el rock podía darte en todo el mundo. Extrañamente, de menor fama y fanatismo en el país respecto a sus compañeros Gabriel y Sting, Springsteen sufrió algunas deserciones de parte del público antes de comenzar su set, pero aquellos que se quedaron recuerdan todavía hoy cómo El Jefe los mantuvo excitados y a tope aún cansados y tras cinco horas de festival.

Antes, Sting había emocionado otro tanto con una versión de "Ellas bailan solas" junto a las Madres de Plaza de Mayo y con una banda que coqueteaba con el jazz-rock. "Yo me pregunto por qué la Junta Militar creyó que el mundo podría crecer sin el talento de tanta gente", exclamó en referencia a los detenidos-desaparecidos, y acto seguido alentó un repudio generalizado a Pinochet, dictador todavía gobernante en el Chile de entonces.

Peter Gabriel, en su momento más exitoso como solista tras el impacto mundial de So y temas como "Sledgehammer" y "Don’t give up", regaló otro de los momentos cumbres de la noche con "Biko", su canción dedicada al poeta sudafricano Stephen Biko, asesinado en el ‘77 durante el apartheid de su país. "El racismo destruye los derechos del otro", consignó. "(Por eso) soñamos con un mundo en el que hombres, mujeres y niños tengan sus Derechos Humanos protegidos… ¡el futuro está en ustedes!".

Sin duda, gran parte del reclamo joven y politizado de aquellos años estuvo condensado en las consignas de aquel famoso recital. Y lo que después, en las décadas siguientes, se volvió sentido común hegemónico en gran parte de la sociedad (el Nunca Más, Memoria y Justicia, Castigo a los Culpables) tuvo su avant-premiere, su proclama pionera a la vez que masiva en aquella multitud que vivó a Springsteen, Sting y Gabriel (más la muy bien recibida Tracy Chapman y el senegalés Youssou N’Dour).

En ese sentido, el final con "Get up, Stand up" (de Bob Marley) con todos los artistas más Gieco y Charly, luce como perfecta síntesis: si había que empezar a ponerse de pie, sería de la mano de dos de nuestros héroes del rock nacional y junto a parte importante de la plana mayor del rock-pop internacional. ¡Despertate, levantate, Derechos Humanos, ya!  


el recuerdo de iván noble de aquel show
Un testimonio en primera pesona. "Recuerdo que fui con un grupo grande de amigos. En esa época eran prácticamente inexistentes los shows internacionales de semejante magnitud. Hasta ese momento sólo habían venido Queen en el ‘81, Yes en el ‘85 y algún otro más. Por eso había una gran expectativa y se habló mucho en la previa, sumado a que hacía poco habíamos sufrido el levantamiento Carapintada y que el hecho de que lo organizara Amnesty propiciaba, al menos entre los jovenes, un clima militante con vocación de proteger la democracia y pelear por los Derechos Humanos. De ahí los cantos a los milicos antes del show y esa imagen tan recordada de Sting cantando con las Madres. La verdad es que desde lo musical era muy atractivo también porque Sting estaba en un gran momento después de El Sueño de las tortugas azules y su disco en vivo. También Peter Gabriel con So, y lo mismo Bruce Springsteen tras la explosión de Born In The USA. Era como si viniera a jugar el Barcelona con Xavi, Iniesta y Messi. Del show recuerdo que primero hicieron una cosa chiquita Charly y León; y había un orgullo de que estuvieran ahí. Tracy Chapman, que recién asomaba el hocico, fue una sorpresa: dio un show tremendo ella sola con su guitarra. Después, Youssou N’Dour, quizás el artista más exótico, fue al que menos bola se le dio. Luego los conocidos y buenísimos recitales de Gabriel, Sting y Bruce, que fue una locomotora, y el final con todos cantando “Get Up, Stand Up” de Marley. Un momento apoteótico e histórico que no se volvió a repetir."


samalea: "tocamos como pudimos"
"Recuerdo que estábamos en medio de las sesiones de Cómo conseguir chicas, de Charly García, en ION y que –como la noche anterior habíamos tocado en el Prix D’Amí de Ciudad de la Paz– llegamos al estadio de River sin dormir, con los ánimos muy altos.

Sin embargo, enseguida nos enteramos de que contábamos con un sonido muy precario. Tras malas experiencias, los organizadores no querían que los grupos locales se excedieran en su set. Lo que no sabían era que tanto Charly como León eran figuras populares.

El propio Charly, con campera de cuero, lentes oscuros y movimientos excitados, me dijo: "Vení, acompañame que lo convencemos a Peter para que interceda". De hecho, Gabriel lo escuchó atentamente, exhibiendo una cara de circunstancia de cejas levantadas. Grande fue mi sorpresa cuando, minutos después, subí hasta los baños de las tribunas y, entre moscas y saltando charcos del piso, comprobé que el señor de jogging y en posición encorvada no era otro que Gabriel. "¡Nos vimos recién en los camarines!", atiné a decirle. Sin duda, su gestión fue clave y nos permitió mejorar nuestro sonido.

El camarín era una Babilonia de artistas, managers y asistentes. Recuerdo las frutas y bebidas, la bata de Sting, al productor Miles Copeland protestando a los gritos, al bajista Darryl Jones peinando su jopo hasta un segundo antes, y al inolvidable concierto de Peter Gabriel.

En nuestro caso, hicimos el show como pudimos. Apenas cuatro temas en versiones desaforadas, pero con el mismísimo Bruce Springsteen sacándonos fotos y brindando miradas de complicidad. Al día siguiente, Shankar, el violinista de Gabriel, vino a ION. Y a puro té, armonía y paz dejó eternizado su toque en el tema 'No me verás en el subte'. ¡Quién lo hubiera dicho!"


También en Mendoza
El otro concierto. El hecho de que en Chile todavía estuviese vigente la dictadura de Pinochet permitió que el Estadio Mundialista de Mendoza –dada su cercanía con Santiago de Chile– se convirtiera en inesperada segunda sede de los shows de Amnesty en Argentina. Más de 35 mil personas (entre ellos, más de 10 mil chilenos) disfrutaron de esa noche histórica con Markama y los trasandinos de Inti-Illimani y Los Prisioneros, como créditos locales en remplazo de García y Gieco. "Componíamos una crew de 450 personas, que trabajó súper profesionalmente bajo un manual de procedimiento como pocas veces se había visto en Argentina", recuerda uno de sus productores locales, Alejandro Taranto, por teléfono desde el D.F. México. "Por suerte todo caminó sobre rieles, con el clima ayudando bastante, fue una noche magnífica, y la gente de Mendoza apoyando en todo momento", destaca el entonces manager de Los Cadillacs, que recuerda la sorpresiva aparición de Andrés Calamaro. "Llegó a último momento y terminó sumándose al coro final de 'Get up, stand up' con Springsteen, Gabriel, Sting y los demás. Un capo."


Los artistas
ANTOLÓGICO
El recital en River contó con las actuaciones de León Gieco, Charly García, Tracy Chapman, Youssour N'Dour, Peter Gabriel, Sting y Bruce Springsteen, más el gran final todos juntos.
Fuente:TiempoArgentino

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