30 de octubre de 2013

ROSARIO: LUDUEÑA DIJO BASTA.

Marcha a la comisaría 12º
Ludueña dijo basta
29/10/2013
Una multitudinaria movilización de vecinos marchó este lunes a la Comisaría 12º en reclamo de justicia por el chico de 13 años asesinado el domingo del clásico de Central y Newell’s en barrio Ludueña. “No naturalicemos lo que está pasando”, pidieron.

“Nos concentramos en la escuela del padre (Edgardo) Montaldo y marchamos por las calles del barrio hacia la Seccional 12, donde se hizo un minutos de silencio por el Gabi y por muchos pibes más”, contó este martes a Redacción Rosario, Rodrigo Bicho Gauna, militante social del barrio. “De ahí fuimos a la plaza Pocho Lepratti, donde tocó la banda de cumbia en la que el Gabi tocaba, y con la que soñaba llegar a los más alto posible”, agregó.

Gauna explicó que en la plaza se leyó un documento donde sentaron posición sobre lo que está ocurriendo en el barrio. “Planteamos, que no es normal que se mate a un chiquito de 13 años, que no es normal que la policía mate a los pibes, que nos estemos matando entre nosotros”, señaló el referente barrial.

“Básicamente planteamos que no naturalicemos lo que está pasando y que digamos basta, que no es normal lo que está ocurriendo”, concluyó Gauna.

El documento completo leído en plaza Pocho Lepratti

Hoy nos convoca la tristeza…
Estamos acá, simplemente para decir BASTA… porque estamos rotos, porque nos vamos quedando sin sueños…
Porqué a él?? Porqué a vos, Gabi???
Trece añitos tenías…y lograste tocar muchas vidas… Tu sonrisa, tu alegría, era la llave que abría …corazones… Tu familia, tus amigos, todos cuantos te conocimos, nos quedamos rotos, desmembrados, sin aliento, ante la ausencia de tu sonrisa, ante el absurdo de tu partida…
Es terrible el saber que “ya no más”… Ya no más una sonrisa, un abrazo, un chiste, una canción tuya… Ahora nos están prohibidos… Nos prohibieron de verte Gabi, nos robaron tu presencia, nos robaron tu alegría…
Eras un imán que atraía, eras la sonrisa que calmaba, eras el amigo que escuchaba… En tus 13 añitos amaste, y fuiste amado… y hoy tu ausencia nos convoca…
Era tanta tu alegría, tu picardía, que hoy estamos acá por vos… Y el mejor homenaje que podemos brindarte es decir: BASTA, NUNCA MÁS… En homenaje a tu ausencia buscamos UN PACTO PARA VIVIR…
Nos duelen tantas lágrimas derramadas, tantos gritos de dolor que siguen flotando en el aire…nos duelen los sonidos de las balas…nos duele la facilidad para comprar un porro en cada cuadra…nos duele el bastardeo que se le hace a la vida…
Cuando truenan las balas, son nuestras lágrimas las que llueven…
Buscamos UN PACTO PARA VIVIR, porque la vida se nos muere…
Porque la vida NO se acaba sólo bajo tierra, sino que morimos un poco cada día cuando nos quedamos sin sueños… Porque con la panza vacía no podemos soñar…porque todos tenemos derecho a vivir dignamente…
Porque DIGNIDAD es sinónimo de DECENCIA, y no vivimos decentemente cuando nuestros pibes tienen que revolver los volquetes, la basura para subsistir, en busca de un pedazo de pan, de un pedazo de esperanza caído de otra mesa…
Nuestra vida no es digna si tenemos que esperar durante horas para ser atendidos por un médico, cuando vemos las caritas de nuestros chicos, de nuestras mujeres golpeadas, marcadas bajo el signo de la violencia…
La vida se vuelve una carga cuando tenés que embarrarte hasta las piernas para salir de tu casa tras una lluvia; cuando vivís amontonado bajo cuatro chapas; cuando el único patio para jugar son las vías del tren…
Un sueño se vuelve inalcanzable cuando la educación se vuelve un privilegio de unos pocos; cuando te gana el miedo a salir a la calle de noche; cuando la yuta te para sólo por “portación de cara”…
La vida se nos muere cuando es más fácil conseguir un arma que un remís…
La vida ya no vale nada cuando buscamos el olvido de nuestro infierno, en el infierno de las drogas… La dignidad se vuelve imposible cuando es tan sencillo comprarla…

Hoy estamos por vos, Gabi, pero también por muchos otros…
En el silencio gritan otros nombres, también víctimas de tanta violencia, de tanto manoseo a la dignidad…
NIngún pibe nace choro… Los victimarios de hoy, son las víctimas olvidadas, bastardeadas del ayer…
Buscamos UN PACTO PARA VIVIR, y decimos BASTA,
basta de Gabriel,
de Pocho,
de Mercedes…
Basta de Javier
de Mauro,
de Esteban…
Basta de Alejandro,
de Jonatan,
de Brian…
Basta de Tatú, de Bebo, de Villán, de Joselos…
Basta de Elvios, de Garufas, de Caray, de Tronquis…
Basta de tanto odio, basta de naturalizar tanta violencia…
Basta de sepultar vidas que recién estaban comenzando a vivir…
Basta de tanta indiferencia de parte de nuestros gobernantes…
Basta de perder pibes bajo el absurdo de un plomo…o la facilidad engañosa de la droga…

Las semillas de la muerte van germinando en cada barrio… La violencia, la droga, van dejando de ser patrimonio exclusivo de la villa, de la pobreza, de la exclusión… Hoy cada zona, cada barrio está “marcado”… Vamos cosechando lágrimas en cada esquina…
También tenemos Leandros Zinnis, también tenemos Aldos Pavón… muertes injustas que pasan a ser víctimas del mismo flagelo que azota a nuestro barrio…y que nos reune acá…
Hoy nuestro dolor, nuestra bronca, es una sola…
NI UN PIBE MENOS, NI UNA DOÑA, NI UNA HERMANA, NI UN HIJO MENOS!!!

Por eso decimos BASTA, y pedimos, reclamamos:
a los políticos, para que podamos tener las mismas condiciones dignas para vivir que tienen otros barrios, en vivienda, luz, cloacas, calles, tendido eléctrico,
que no nos proporcionen subsidios, sino trabajo estable para que podamos comer en nuestras casas, con nuestros hijos, sin la necesidad de mandarlos a comedores ó a estar expectantes de un bolsón de comida…
a la policía que no golpee, ni mate inútilmente a nuestros pibes,
a los centros de salud, que nos simplifique la atención, no que la enlentezca
a las escuelas que nos enseñen valores humanos y de fe para motivarnos a mirar y soñar alto, a llenarnos de esperanza;
A las entidades municipales del distrito, talleres para ocupar el tiempo libre de nuestros chicos y talleres para nuestros jóvenes, pero con salida laboral para no ser una causa más de frustración…
a los padres y madres que hagamos patria, dedicando atención a los hijos/as, para charlar con ellos, escucharlos, saber dónde y con quién están;
al barrio todo ayudar a armar redes entre los grupos o instituciones para afrontar grandes peligros…

Por vos Gabi, por tantos nombres manchados con sangre, por todos nosotros, para revivir, fortalecer nuestros sueños, nuestra esperanza…
Que una vida digna, sin balas, sin drogas, sea una realidad, y no una utopía que nos empuja a reclamar por las calles…
Fuente:RedaccionRosario 

30.10.2013
"A mi hijo no lo dejaron crecer, no lo dejaron seguir soñando"
La madre de Gabriel Aguirre, el chico asesinado en Ludueña hace 10 días, habla del estrago de la droga en los jóvenes del barrio. El lunes los vecinos de Ludueña marcharon pidiendo justicia por Mercedes Delgado y Gabriel Aguirre.
Delgado Mercedes y Aguirre Gabriel - Marcha de vecinos y familiares
"Los asesinos son como los violadores. Lo vuelven a hacer, una y otra vez. Por eso tenemos que luchar para que los tengan presos y no salgan más". Para Ada, la mamá de Gabriel Alejandro Aguirre, el chico de 13 años asesinado horas después del último clásico en un pasillo de Camilo Aldao y Casilda, no hay consuelo. Sin embargo esta mujer de 42 años y madre de cinco hijos mantiene una esperanza. "Esto va servir para un cambio. Para que de una vez por todas la Justicia, o los que tengan que ver con todo esto, hagan algo. Para que abran los ojos a lo que está pasando. Porque a mi hijo no lo dejaron crecer. No lo dejaron seguir soñando".

En barrio Ludueña, Gabriel Aguirre es "Gaby". Lo asesinaron de tres balazos el domingo 20 de octubre, poco después de Central y Newell\'s. Gaby estaba con amigos hinchas de Ñuls cuando dos hombres en moto, que vestían camisetas de Central, le dispararon.

En cada esquina. En Ludueña la realidad está patas arriba. Las madres entierran a sus hijos y las aulas escolares se usan como capilla ardiente para despedir a los alumnos muertos a balazos. A Gaby lo asesinaron en un lugar donde las diferencias se pagan con la muerte. Sin embargo, sigue presente. Los pibes de esta barriada del noroeste se encargan de perpetuarlo en cada esquina, cada pared, cada columna.

"Si a Gabriel, que todos los pibes lo tenían como el más bueno del barrio, le hicieron esto; ¿cómo convencés al resto de que el camino es el estudio? No es porque haya sido mi hijo, pero fue un ejemplo. Nos dejó enseñanzas. Todos los días aconsejaba a su hermano de 21 años y le mostraba cosas. Ninguno de mis otros hijos terminó la escuela y Gaby les decía que él iba a terminar la primaria y seguir la secundaria. Tenía proyectos. Quería ser alguien", recuerda Ada el día después de la marcha que peregrinó desde la puerta de Escuela 1.027 "Luisa Mora de Olguín", en Humberto Primo al 2400, hasta la seccional 12ª de Pedro Lino Funes 255 bis. "Fue una marcha muy sentida. Con dolor. Se sentía su ausencia, porque era muy querido", cuenta la mujer.

El noroeste. Ada vive en Ludueña hace tres décadas. Trabaja hace 20 años en el comedor de la escuela en la que Gaby, su hijo más chico, cursaba el último grado.

"Me cuesta volver al comedor porque mi hijo iba todos los días y me decía: «Mami, ¿me das el plato?». Cuando no tenía clases iba y me ayudaba a poner las paneras. Todo el tiempo detrás mío", cuenta sentada a la mesa de su humilde casa de pasaje Rafaela al 5200, detrás de la cancha de Tiro Federal.

"En el comedorcito hay chicos que uno vio crecer que ya no están. Fueron asesinados o se los llevó la droga. Y ves chicos que no podes creer en las condiciones en las que andan", comentó.

"Antes se peleaban a trompadas. Hoy está cada vez peor. Si no te matan buscan lastimarte, te pegan un tiro o te dan una puñalada. No paran hasta matarte. Antes tenías derecho a tomar un mate en la vereda o ir con tus hijos a una plaza. Yo era chica y mi papá nos llevaba a la plaza al lado de la Gema (donde hoy está el complejo de cines Village). Ahora ni eso. No podes pasar la vía", describe la mujer su barrio.

"Antes había un control de la droga. Yo gracias a Dios no la conozco, mi único vicio es el cigarrillo. Pero en los últimos cinco años empeoró. Y cada vez son más criaturitas chicas. La droga está pudriendo a los chicos y los lleva a la violencia y la delincuencia. Anoche (por el lunes) cuando terminábamos la marcha, casualmente vimos a un pibe de la edad de Gaby que conocemos de chiquito y no podía caminar de lo drogado que iba. Lo miré con tristeza e impotencia. ¿Cómo puede ser que estos chicos estén arruinados así, cada vez más chiquitos?".

Música. Gaby tenía un sueño. "Quería armar un grupo de cumbia. Estaba tan ilusionado y contento con eso que le dije a sus amigos que no paren con ese proyecto", dice Ada, y cuenta que su hijo tocaba muy bien la guitarra y pasaba horas escuchando El Avance, Sergio Torres y Abel Pintos.

"Aprendió de chiquito en el Centro Saltimbanqui, en un tallercito de guitarra. Se sentaba, miraba como tocaba su profe «Monchito» y en tres días se aprendía el tema. Y después le enseñaba a su hermano de 21", cuenta la madre.

"Gaby —continúa— era de hacer amigos enseguida. La cantidad de gente en la marcha era increíble. Somos gente muy querida. Tenemos nuestros errores, como todos, pero somos de ayudar, apoyar y estar. El otro día una nena se me acercó y me dijo: «Gaby era como ni hermanito, me decía que nunca hiciera el mal. Que si quería que me fuera bien, que hiciera el bien». No le gustaba la violencia o que se pelearan. Igual en casa, cuando nos veía mal hacía una sonrisa o una broma para levantarnos el ánimo".

"Veía en los noticieros (las repercusiones de los crímenes) y decía: «Pobre mamá, por lo que está pasando». A mi compañera, que le mataron el hijo hace un par de años, siempre le decía que nunca querría estar en su lugar. Ahora estoy. Muchas mamás se acercaron ayer y están pasando por lo mismo. Me ofrecieron contención. Estar en contacto con ellas y seguir luchando juntas para que haya Justicia. Ya ves. Esta semana las chicas me van a acompañar a tribunales".

“Aparecieron en moto y tiraban a cualquier lado”
Gabriel Aguirre fue asesinado cerca de las 19 del domingo 20 de octubre. El hecho de que estuviera en medio de chicos que usaban camisetas de Newell’s y los matadores vistieran casacas de Central hizo que se asociara el crimen con el clásico y no con la violencia desmadrada que se vive en muchos barrios de Rosario.

“Sé del asesinato —relata Ada— por los chicos que estaban con él. Se estaban divirtiendo. Incluso él no tenía pensado salir, estuvo todo el día en mi pieza mirando tele. Esa mañana lo desperté para ir a la casa de mi mamá pero no quiso porque estaba esperando un mensaje de su papá, que es camionero y lo iba a llevar a conocer Catamarca. Esa tarde me dijo el almacenero que Gaby cruzó tres veces a comprar helados”.

“Después vinieron sus amigos y se quedaron ahí en la esquina hasta que lo arrancaron para allá. Le decían «dale Gaby, no seas cobarde». Se volvió, le pidió prestada a la prima una remera y se fue. La remera era común y corriente. No era de ningún club. Nosotros somos todos de Boca como era mi papá. Pero Gaby apoyaba mucho a sus amiguitos y si eran de Newell’s, él les hacía el aguante igual”.

“Vimos videos de los chicos en los que se los ve festejando y no haciendo quilombo. Venían caminando y tocando el bombo. Llegaron hasta Junín y se pegaron la vuelta. Y ahí es que aparecieron estos dos tipos en moto tirando para cualquier lado. Fue para Gaby pero pudo haber sido cualquiera. Podría haber sido una masacre. Me dijeron que descargaron la 9 milímetros disparando a todos lados”, cuenta.

Por el crimen de Gaby, efectivos de la comisaría 12ª y la sección Homicidios detuvieron el sábado a Marcelo V., de 17 años, en una vivienda de Franklin al 2400. Se busca a su hermano, quien sería el autor material del crimen.
Fuente:AgenciaFe

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