LUIS GARAY
"Salir vivo de una tortura era una lotería; uno perdía las esperanzas", describió un sobreviviente
"Salir vivo de una tortura era una lotería; uno perdía las esperanzas", describió un sobreviviente
RIGOR. En aquel tiempo, el DIP de Azar Curi, endureció las torturas.
Publicado el 11/10/2013
El ex preso político Luis Guillermo Garay dijo que “salir vivo de las torturas era una lotería”, al referirse a la crueldad a la que fue sometido durante la última dictadura cívico militar, en una nueva audiencia del juicio oral de la denominada “Megacausa II” por delitos de lesa humanidad.
“Antes, uno tenía la esperanza de salir con vida después de cada tortura, pero despues del golpe militar del 24 de marzo de 1976, era como una lotería, por la crueldad de los tormentos”, afirmó Garay.
El actual presidente del Instituto Espacio para la Memoria, recordó que antes del golpe militar “llevaba más de un año detenido” y que a partir de ese momento “las condiciones y el trato de los militares fueron más drásticas y duras”.
“Desde el 24 de marzo al 28 de noviembre, fecha en que fuimos trasladados a la cárcel de La Plata, no nos dejaban recibir visitas y permanentemente nos amenazaban con llevarnos a torturar al DIP (Departamento de Informaciones Policiales”, en alusión a la dependencia en que eran torturados por el grupo que dirigía Musa Azar Curi.
Al respecto, dijo que en la DIP o “Side”, eran también sometidas a torturas dos mujeres “una de ellas preceptora del Colegio Bachillerato Humanista del que egresé, y a otra de contextura física pequeña a la que llamaban “chasis de araña”.
La querellante por la Codesedh y la Asociación por la Memoria, Julia Aignasse, pidió al tribunal que oficie para que se pida un registro al establecimiento a fin de ubicar a esta preceptora que describió Garay, quien además, señaló que entre los ex represores acusados, Ramiro López Veloso era el encargado “de retirar presos de la cárcel para torturarlos en la DIP o bien llevarlos a Tucumán, ocultos en el baúl de un auto”.
GOLPE DE ESTADO
Difunden los nombres de los funcionarios que fueron presos al derrocar a Isabel Perón
Estuvieron alojados en un sector aislado del resto de la población carcelaria, incluso de los presos políticos considerados “subversivos”, que sufrieron un endurecimiento en las condiciones de alojamiento luego de que los militares se hicieran cargo del Servicio Penitenciario, el 24 de marzo 76.
Difunden los nombres de los funcionarios que fueron presos al derrocar a Isabel Perón
Estuvieron alojados en un sector aislado del resto de la población carcelaria, incluso de los presos políticos considerados “subversivos”, que sufrieron un endurecimiento en las condiciones de alojamiento luego de que los militares se hicieran cargo del Servicio Penitenciario, el 24 de marzo 76.
TORMENTO PSICOLÓGICO. Los presos políticos eran considerados "peligrosos" y estaban aislados del resto. Esto se agravó tras el golpe militar.
Publicado el 11/10/2013
En una nueva jornada del juicio Megacausa II por delitos de lesa humanidad, testigos dieron cuenta de las condiciones en que se encontraban y el tratamiento que recibían los presos políticos durante la dictadura, que imprimió mayor dureza al rigor con que eran tratados quienes eran considerados “subversivos”.
También dieron a conocer nombres de ex funcionarios del gobierno de Carlos Juárez que fueron detenidos y llevados al Penal de Varones, el mismo 24 de marzo de 1976 cuando se produjo el golpe de Estado cívico-militar que derrocó al gobierno de Isabel Martínez de Perón.
También dieron a conocer nombres de ex funcionarios del gobierno de Carlos Juárez que fueron detenidos y llevados al Penal de Varones, el mismo 24 de marzo de 1976 cuando se produjo el golpe de Estado cívico-militar que derrocó al gobierno de Isabel Martínez de Perón.
Asimismo, se reveló que no había registro de los presos políticos en tiempos de la dictadura, los que se incrementaron notoriamente dentro de la población carcelaria producto de los allanamientos y detenciones por parte de los grupos de tareas represivos.
Ante el tribunal integrado por Alicia Noli, Graciela Fernández Vecino y Luis Imas, el ex director del Penal, Ramón Augusto Jaime, que por entonces cumplía tareas administrativas, y los ex presos políticos Luis Garay y Enrique Figueroa Nieva (detenidos desde 1975), indicaron que el 24 de marzo de 1976 se dieron con la sorpresa de que los militares habían ocupado el gobierno, cuando soldados comandados por el teniente Jorge D’Amico (uno de los 10 imputados) coparon el Penal de Varones y realizaron una pesquisa.
También comprobaron que funcionarios del gobierno de Carlos Juárez, ingresaban en calidad de detenidos.
Entre ellos se encontraban Federico Mikkelsen Loth (secretario de Gobierno, además sobrino del ex mandatario provincial), Mariano Roque Utrera (secretario privado), el Dr. Santos Muratore Marnero (ministro de Economía), el diputado “Paco” Romero. También fueron llevados al penal el ex jefe de Policía, Manuel “Mañu” González y el subjefe, José “Pepe” Alfano.
Este grupo de detenidos fue alojado en un sector cercano al frente de la construcción y no tenía contacto con el resto de la población. Los testimonios indicaron que risueñamente, algunos guardiacárceles solían repetir: “Éstos la pasan mejor que en su casa”, por las condiciones un poco más flexibles en el trato que recibía de las autoridades, permitiéndoles incluso que pudieran cocinar su propia comida.
Por el contrario, los testigos indicaron que los presos políticos a los que llamaban subversivos, y que eran considerados “peligrosos”, quedaron incomunicados del resto de la población carcelaria, pero también del exterior, porque les prohibieron las visitas de familiares.
Garay contó que el único contacto con el exterior después del golpe, era con el capellán Carlos Marozzi que tenía un trato frío con quienes ocupaban el pabellón de presos políticos.
Fue Jaime (también denunció que en 1976 su casa en Clodomira fue allanada por militares comandados por el subjefe del Batallón de Ingenieros de Combate 141, Dante Cayetano Fiorini), quien introdujo como novedad, que los presos políticos de la dictadura no tenían registrado su ingreso ni egreso de la cárcel.
Se vivieron horas de terror y angustia en la cárcel
Publicado el 11/10/2013
Publicado el 11/10/2013
Los funcionarios detenidos vivieron horas de terror. Uno de los primeros que ingresó a la cárcel, según contó Luis Garay, fue Santos Muratore Marnero. El testigo indicó que el ex ministro de Economía de aquel entonces, fue alojado en una sala contigua al sector de disciplina donde estaban las celdas de castigo o “chancha”, pequeño reducto sin luz adonde eran enviados algunos presos.
Garay narró que pudo intercambiar palabras con el ex funcionario a quien vio muy preocupado. “Estaba
angustiado, con mucho miedo, preguntaba cómo era la situación dentro de la cárcel, si creía que eso (la reclusión) podía durar mucho. Yo le dije que nosotros estábamos mucho peor”, recordó el presidente del Instituto Espacio de la Memoria.
Luego, según la declaración de Jaime, los ex miembros del gobierno sólo estuvieron unos pocos días en la unidad penitenciaria.
SANTUCHO
Consideran clave el dato de que los detenidos políticos no eran registrados
Publicado el 11/10/2013
Consideran clave el dato de que los detenidos políticos no eran registrados
Publicado el 11/10/2013
Luis Santucho, delegado de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y actual defensor adjunto de la provincia, consideró como dato valioso la declaración de Jaime que reveló que no había registro de los presos políticos en el Penal de Varones en tiempos de la dictadura.
Asimismo, consideró que la incomunicación a la que eran sometidos quienes eran considerados “subversivos”, formaba parte de un mecanismo de tormento psicológico que apuntaba a “apropiarse de las mentes”.
“La falta de contacto con el mundo exterior era una especie de tortura psicológica muy fuerte. El mandato desde arriba era mantener la incomunicación. No tener contacto con los familiares era un tormento muy presente en los presos, era un mecanismo de la apropiación de las mentes”, indicó.
Por otra parte, hizo hincapié en la condición de clandestinidad que tenía el manejo de los presos políticos.
“Es un dato importante la falta de registro con lo cual podría decirse que estábamos frente a un centro clandestino de detención. Al no estar registrado el ingreso, los presos estaban clandestinos”, consideró Santucho.
Sentenció: “Era un penal del Estado, pero al mismo tiempo funcionaba como un apartado, como un centro clandestino”.
Fuente:ElLiberal
Envío:Agnddhh
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