Ocurridos en la última dictadura en el Chaco
Indagarán a una exagente penitenciaria detenida por delitos de lesa humanidad
09/11/2013
Se trata de Elena Leonor Pibernus. Fue detenida en Buenos Aires hace 10 días acusada de participar de tormentos contra una ex presa política. El Juez Skidelsky viajará especialmente para indagarla. Es uno de los pocos casos en Argentina en donde una mujer está detenida por participar torturas durante el Terrorismo de Estado.
Indagarán a una exagente penitenciaria detenida por tormentos en la U-7.
El Juez Federal de Resistencia, Carlos Skidelsky, viajará este domingo a Buenos Aires con la intención de tomar entre el lunes y el miércoles declaración indagatoria a la exagente del Servicio Penitenciario Federal, Leonor Pibernus, quien se encuentra presa en el Complejo Penitenciario de Ezeiza, acusada de cometer crímenes de lesa humanidad en el Chaco durante la última dictadura.
Es uno de los pocos casos en la Argentina en donde una mujer está detenida por participar de tormentos durante el Terrorismo de Estado.
Durante la dictadura, Pibernus era guardia de la Unidad Penitenciaria Nº7 del Chaco.
Fue apresada hace 10 días en Buenos Aires en el marco de la denominada megacausa Caballero Residual, que investiga la desaparición forzada de personas, secuestros y torturas perpetrados durante la última dictadura en el Chaco.Se la acusa de participar de tormentos contra una expresa política.
Según pudo saber CHACO DIA POR DIA, eran pocas mujeres que se desempeñaban en la U7 y en la Alcaidía de Resistencia durante aquella época. Estaban destinadas específicamente al trato con las expresas políticas. Participaban de las requisas, los traslados y tenían contacto con ellas cuando pedían asistencia médica sobre todo aquellas que estaban embarazadas.
En el Chaco, hubo muchas exdetenidas que mantenían un estado de embarazo avanzado y que inclusive dieron a luz en cautiverio. Todos de riesgo, principalmente por las torturas que padecieron durante su detención. Estas exagentes penitenciarias recibían el pedido de asistencia por parte de las presas, pero, en general, las súplicas caían en saco roto. Eran, a las claras, un eslabón más del esquema represivo.
El requerimiento
En abril de 2010, la fiscalía Federal de Resistencia presentó un requerimiento de instrucción judicial ante el por ese entonces conjuez, Juan Antonio Piñero, en donde se le imputa a una veintena de represores de Chaco y Santiago del Estero por apremios ilegales, violación calificada y privación ilegítima de la libertad contra tres exdetenidos políticos y un exdetenida. Justamente Pibernus está imputada por los tormentos cometidos contra esa expresa política, cuya identidad se omite para evitar su revictimización.
En ese escrito, se pedía su imputación y que se le recepcione declaración indagatoria.
De acuerdo al requerimiento judicial, la victima fue detenida en Resistencia junto a su hijo de ocho meses, el 29 de abril de 1976. El operativo fue ejecutado por personal civil de la Brigada de Investigaciones y encabezado por el sargento retirado, Gabino Manader, condenado a 25 años de prisión en la primera parte de la causa Caballero.
La trasladaron a la Brigada de Investigaciones, ubicada a metros de la Casa de Gobierno. La despojaron de sus efectos personales, la desnudaron y sometieron a aplicación de electricidad mediante picana y golpes, durante 46 horas. Todo esto en presencia de su hijo.
El 1 de mayo de ese año, firma por intermedio de Manader y por orden de la jueza de menores la entrega de su hijo a su suegra. Al tercer día de su detención la trasladaron a un galpón ubicado cerca del río, probablemente Barranqueras. Allí fue torturada nuevamente. Pierde el conocimiento y reacciona en una sala de la Brigada de Investigaciones.
En esa dependencia policial permaneció junto a unos 30 detenidos.El 20 de mayo, la trasladaron a la Alcaidía de Resistencia. En junio, la retiraron por la fuerza y la derivaron nuevamente a la Brigada donde estaba una Delegación de la Policía de Santiago del Estero encabezada por el comisario y exjefe de inteligencia de la Policía santiagueña durante la última dictadura, Antonio Mussa Azar, Miguel Garbi e integrada por García (del conjunto folklórico las "Sombras Azules"), Montenegro y González (agente que oficiaba de chofer).
La desnudaron y ataron los pies y manos a un elástico mojado, procediendo a la aplicación de picana en vagina, pechos, ojos y boca durante toda la noche, mientras desarrollan interrogatorios la reanimaron con golpes en el estómago y agua fría.
Ida y vuelta
En los primeros días de julio la reintegraron a la Alcaidía, permaneciendo en enfermería por su delicado estado de salud. El 17 de julio, en un operativo comandado por el Inspector Yedro, la trasladaron a la Brigada y en un sótano especialmente acondicionado, el Inspector de Servicio de Inteligencia Cáceres y el Delegado de la Policía Federal, Carlos Martínez, la torturaron durante cinco días.
Posteriormente, la reintegraron a la Alcaidía y en agosto la trasladaron para un nuevo interrogatorio a la Brigada. De allí fue llevada hasta la oficina del ex jefe de la Policía, Wenceslao Ceniquel, donde también se encontraba el coronel, Jorge Larrateguy. En el lugar se encontraban además el subjefe Comisario Thomas y la delegación de la Policía Santiagueña.
Larrateguy le advirtió a la víctima que ya el II Cuerpo del Ejército la transfirió al III Cuerpo para que diga lo que ellos quieren saber o "me pasan la boleta", según declaró. Antonio Mussa Azar (exjefe de inteligencia de la policía santiagueña durante la última dictadura) y Miguel Garbi, que meses atrás la torturaron a cara descubierta "por que no iba a existir para contar la historia", describiendo el itinerario que "haremos con escala en Santiago del Estero y destino a la escuelita de Famaillá o a la Central de Policía de Avenida Sarmiento en Tucumán", ambos lugares habilitados para las torturas que necesita conocer.
Mussa Azar la interrogó con nombres y apellidos sobre personas de Santiago del Estero y aclaró que Alberto Lezcano, ya estaba en manos de la Policía santiagueña, por eso no le iba a preguntar más por él. Después de cuatro o cinco horas de amenazas y presión psicológica, irónicos y contradictorios interrogatorios se retiran y la devuelven a la Alcaidía Provincial, siendo trasladada por una comisión presidida por el Inspector Yedro.
Fuente:ChacoDiaPorDia
Envío:Agnddhh
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