Código civil: Manos levantadas
Por Oscar Belbey Secretario General Partido SI
En 30 años de democracia, la sociedad argentina ha avanzado seriamente en el logro de derechos y estos han pasado a ser parte de nuestra vida diaria. La pluralidad, participación ciudadana, la apertura, la secularización, los avances en el respeto a los derechos humanos en general, contrastaron con la dictadura militar, la censura, la persecución del diferente en forma de vida y pensamiento crítico. Aún con todas las criticas que la democracia actual puede recibir en cuanto a inequitativa distribución de la riqueza, exclusión social, falta de acceso a la educación y de gozar de servicios básicos por gran parte de la población.
En ese contexto, el objetivo de un nuevo Código Civil por consenso entre los distintos pensamientos, éticas, ideologías, representados en el poder legislativo, para visualizar el rol del estado y del mercado, para una sociedad mas justa, era un gran desafío.
Se avanzaba correctamente en un dictamen de mayorías, con las diferencias lógicas de una representación legislativa plural, pero…
El Frente para la Victoria del Senado de la Nación, se bajó de los debates, quizás por una orden de arriba? De quién?, de quienes?, para aprobar un proyecto de un Nuevo Código Civil y Comercial. Decimos con ironía que fueron “manos levantadas”, porque el trabajo que se venia haciendo para obtener un consenso fue arrojado al vacío de la negligencia irresponsable de terminar el debate y verticalizar la decisión de aprobar el texto oficial con lamentables reformas a los acuerdos previos.
Hemos apoyado la sustitución de importaciones para generar trabajo nacional, la estatización de las AFJP, la Asignación Universal por Hijos, los créditos para construcción de vivienda única, las políticas de DDHH, memoria, justicia y condena, ley de medios sin concentraciones de corporaciones, ni del estado, la transformación de YPF, entre otras, aún con serias críticas a la falta de transparencia y el enriquecimiento de funcionarios, la inflación, el crecimiento del narcotráfico y el consumo, la violencia de género, políticas autoritarias y erróneas, entre ellas la marginación a Santa Fe por no acceder a su subordinación política.
Pero la voluntad de imponer un Código Civil que intente salvar el compromiso legal del estado hacia los ciudadanos y mucho menos la responsabilidad de los funcionarios corruptos, ya excede cualquier propuesta sensata y digna. No queremos pensar en la lógica binaria del malo y el bueno, no queremos pensar que la modificación en general se hace sólo para incluir una protección a los corruptos.
Podemos considerar algún límite a la voracidad de la industria del juicio hacia el estado, pero nunca un evidente intento de cubrir la corrupción mas un compromiso mutuo de los privilegios del poder religioso, que hace retroceder los avances de la sociedad toda. El respeto a la diversidad sexual, una sociedad mas plural, con familias ensambladas como una realidad de todos los días, el reconocimiento del matrimonio y la adopción igualitaria, el aborto terapéutico sancionado en 1921 y ratificado por la Corte Suprema. Tampoco podemos aceptar el fundamentalismo de considerar un embrión como persona, solo concebido en el seno de una teoría religiosa digna del oscurantismo, que atenta contra todo el avance de la ciencia en beneficio de la sociedad y no aceptado en ningún país desarrollado. Esta redacción intenta evitar un debate sobre una ley que legisle el aborto seguro, gratuito y legal en hospitales públicos, que beneficia a las mujeres pobres, y además pone en riesgo la aplicación de la ley de Reproducción Humana Asistida.
Estaba previsto en el texto un acuerdo sobre cierta función social de la propiedad y el derecho al agua, que fueron eliminados sin ningún consenso. También se excluyeron del dictamen de mayoría el derecho a la propiedad de la tierra comunitaria de los pueblos originarios.
Hechos que dan por tierra cualquier retórica de progresismo.
Esperamos racionalidad para poder construir un país para todas y todos, sin manos levantadas automáticamente, con debates, sin privilegios.
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Porque tenemos memoria y sabemos la verdad luchamos por la justicia
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