10 de noviembre de 2013

SANTIAGO DEL ESTERO: Mario Orellana " La escuche quejarse ( a Consolacion, su novia) toda la noche, sólo gemia de dolor" antes de su asesinato‏.

MEGACAUSA
Mario Orellana: "Mataron a Consolación por un error"
Interceptaron el llamado entre ellos dos y supusieron que se trataba de personas relacionadas a la actividad revolucionaria, pero no era así.
Mario Orellana Mataron a Consolacion por un error
TESTIGO. Fue novio de Consolación Carrizo y su testimonio fue clave para conocer detalles de cómo falleció la joven.
Publicado el 09/11/2013 
Se conocieron en un baile del interior de Santiago y se llenaron de ilusión. Un romance que duraría poco, porque nunca imaginaron que el destino les tenía preparado un momento que signaría sus vidas de trágicos acontecimientos, tanto que a ella, la muerte la encontró en una cama del Hospital Regional a una corta edad.
“Muchos años me costó olvidar a Consolación, sobre todo cómo fue su final”, expresó con la mirada triste Mario René Orellana, quien en 1976 fuera una víctima del terrorismo de Estado que llevaban adelante los militares y responsables de firmar la historia nacional de una época difícil de olvidar para miles de argentinos.
Orellana ingresó a la sala de audiencia del Juzgado Federal con paso lento, pero firme. Su testimonio era uno de los más esperados, ya que el “Grupo 4” tiene como caso principal el resolver cómo murió Consolación Carrizo, una joven que supo ser su novia cuando en aquellos años, y “por un error”, como él mismo lo definió, tuvo que pagarlo con su vida.
Lo primero que narró fue la comunicación que desencadenó el trágico final. “Yo estaba en Tucumán y como había realizado un trabajo en Santiago quería venir a cobrar y para no fallar llamé a Consolación, para decirle que averigüe si los compañeros estaban en la terminal”.
Nunca pensaron que esa comunicación estaba siendo interceptada y creyeron que se trataba de un diálogo entre dos “subversivos”. “Nunca anduve en política y ella menos, si era una chica del campo y pobre”, remarcó Orellana.
Inmediatamente los militares pusieron en marcha un mecanismo para dar con los dos. A Consolación la encontraron en el lugar de trabajo cuando se encontraba sola, y a Mario lo detuvieron en la terminal ni bien bajó del colectivo que lo traía de la vecina provincia de Tucumán.
Al momento de la detención pudo reconocer (con el tiempo) a Musa Azar Curi y Francisco “Paco” Laitán. “Me llevaron en el aire a un auto y me dijeron que me tire al piso. Cuando llegamos a la Side me golpearon mucho y colocaron un cable en cada cien y con la descarga eléctrica casi me desmayo”, recordó “Tito” Orellana.
Después de un día de una brutal golpiza, lo dejaron en libertad. “Disculpe Orellana, pero todo fue un error”, dijo que le le supo decir como si nada hubiera pasado, Musa Azar Curi. “Ni siquiera al velorio de Consolación fui porque tenía mucho miedo. Me volví a Tucumán y no regresé más a Santiago hasta hace poco, porque en verdad quedé con mucho miedo por lo que viví”, finalizó Orellana.

"La escuché quejarse toda la noche, no hablaba nada, sólo gemía de dolor"
Publicado el 09/11/2013 
El último contacto que tuvo con Consolación Carrizo fue aquella comunicación telefónica, la cual desencadenó un serie de hechos relacionados con la crueldad, seguida de muerte.
Sin embargo, pudo verla en un calabozo cercano al cual se encontraba Mario Orellana en la Side, pero pese a tener la intención de ayudarla, quienes estaban a su “cuidado” no lo dejaron.
“La escuché quejarse toda la noche. No hablaba nada, sólo gemía de dolor. Cuando pude verla noté que tenía golpeada la cara y el brazo, pero no me dejaron acercarme a ella”, narró frente al Tribunal “Tito”, como le dicen al señor Orellana.
Para poder continuar con el relato debía hacer breves pausas, para evitar emocionarse. Pese a traer a la memoria recuerdos que seguramente golpean sus sentimientos, se mostró entero, con la firmeza de alguien que atravesó momentos que hicieron que se volviera un ser resistente.
“Cuando me dejaron en libertad -continuó- quise ir a verla al hospital, pero me dijeron que había fallecido. Ni siquiera al velorio pude ir porque me seguían controlando, tanto que esa noche pasó por el lugar un auto negro”, relató el ex preso político.
Aunque suene un poco increíble, las palabras “compañero y campamento” fueron los elementos que llevaron a que Consolación y Mario tuvieran que sufrir torturas, y ella dejara su corta vida en una cama del Regional.

Falleció por una fractura en la base del cráneo
Publicado el 09/11/2013 
Un integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) determinó que Consolación Carrizo murió a consecuencia de una fractura en la base del cráneo.
“El cadáver presentaba dos fracturas, la mortal en la base del cráneo lado izquierdo y la restante en el tórax, a la altura de la octava costilla”, precisó el licenciado en Criminalística, Miguel Ángel Nieva.
A través de una videoconferencia, el perito explicó que el fallecimiento de Carrizo se produjo “por una fractura craneal, producto de un golpe bastante fuerte”.
Aunque no pudo determinar con precisión si las fracturas fueron provocadas por una caída, Nieva admitió que el golpe “pudo ser provocado por una persona con un elemento contundente”.
“Una caída de tres o cuatro meses, difícilmente pueda provocar las fracturas que presentaba el cuerpo de la joven cuya edad oscilaba entre los 19 y 23 años al momento de su deceso”, añadió.
La fiscal Indiana Garzón y los abogados querellantes, pidieron establecer las causas de la muerte de la mujer, ya que el represor Musa Azar Curi declaró que Carrizo “murió a consecuencia de las heridas sufridas al arrojarse por un balcón”.
Relato de Azar Curi
“El episodio ocurrió durante un operativo militar en un allanamiento en la casa de Villegas Beltrán, por aquel entonces ministro de Obras Públicas”, dijo el ex jefe de Inteligencia santiagueña, en el marco de una declaración indagatoria por la Megacausa II en el Juzgado Federal.
En su relato, Musa Azar recordó que el procedimiento “surgió tras una escucha telefónica, porque tenían intervenidos los teléfonos de los funcionarios y desde la casa de Villegas Beltrán, una mujer hablaba y le decía a un amigo, que estaba viajando a Tucumán, que tenga cuidado con los milicos”.
Fuente:ElLiberal
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