25 de noviembre de 2013

UNA MULTITUDINARIA MARCHA EN EL ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES EN LA CIUDAD DE SAN JUAN, QUE TERMINA HOY.

MAS DERECHOS, MENOS VIOLENCIA
Por Luciana Peker
Al cerrar el 28º Encuentro de Mujeres, miles de manifestantes colmaron ocho cuadras del centro de la ciudad de San Juan con consignas por la legalización del aborto, contra la violencia de género y por la ampliación de las conquistas que se lograron.

UNA MULTITUDINARIA MARCHA EN EL ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES EN LA CIUDAD DE SAN JUAN, QUE TERMINA HOY
Por más derechos y contra la violencia de género
Unas 20 mil mujeres marcharon en reclamo de la legalización del aborto, contra la trata y la violencia machista.
Por Luciana Peker

Una columna de ocho cuadras marchó por el centro de San Juan, en el punto culminante del encuentro que termina hoy.
Imagen: Télam.
En una marcha multitudinaria, ocho cuadras enteras cubrieron las participantes del XXVIII Encuentro de Mujeres que se realiza este fin de semana largo en San Juan. Con cantos a favor de la legalización del aborto legal, seguro y gratuito y contra la trata, la minería y la violencia machista, las participantes marcharon por la capital provincial. En un ejemplo de transversalidad a favor de sumar derechos, caminaron juntas militantes de izquierda, kirchneristas, feministas y participantes independientes, mientras los vecinos salían a la vereda a ver el paso firme y alegre de las mujeres. Se hizo en medio de un fuerte operativo de seguridad, que protegió sobre todo la Catedral, donde se congregó un puñado de militantes católicos que desafiaron rezando a las manifestantes. Fue en el único lugar donde se registraron algunos incidentes.

“Me impresionó la cantidad de policías y vallas que se dispusieron. Evidentemente algo de ruido hace el hecho de que tantas mujeres se movilicen”, dice la puericultora Valeria Wasinger, integrante de Las Casildas. Julieta Saulo, por su parte, cuenta su emoción por participar con su voz de una voz colectiva: “La marcha es el corolario del Encuentro, creo que ninguna mujer debería privarse de correr, saltar, gritar y cantar con miles de compañeras por las calles de la ciudad que nos alberga año a año. A diferencia del encuentro anterior, había mucha presencia policial y los edificios públicos estaban vallados. Me impacta el miedo que le generamos al patriarcado las mujeres que, año a año, y cada vez más estamos más despiertas”.

La diputada porteña María José Lubertino (FpV) apunta: “La marcha fue multitudinaria. En un plenario de mujeres kirchneristas resolvimos marchar al final para que no haya conflicto con grupos de izquierda. Lo exótico es que en una misma concentración hay mujeres que están en contra de Cristina y otras que están a favor. Tenemos objetivos comunes y distintas interpretaciones sobre cómo llevar adelante el proceso de lucha, y eso demuestra la transversalidad del movimiento de mujeres”.

El año pasado la marcha fue en Posadas, Misiones, un lugar elegido por ser la frontera en que muchas chicas son víctimas de la trata de personas. Esta vez fue en San Juan, elegida por ser una provincia conservadora. Y la fuerte presencia de la Iglesia se notó en la mirada de los medios de comunicación que difundieron el temor a la llegada de unas 20 mil mujeres, como si fueran una “horda de vándalas” y en el vallado de las iglesias que no dieron misa este domingo.

Hacia el final de la marcha se produjo un cruce entre un grupo de activistas que llegaron hasta la Catedral, frente a la plaza 25 de Mayo, y se gritaron con unos cincuenta integrantes que respondieron rezando el rosario. La escena se repitió en casi todos los Encuentros de Mujeres en donde un grupo reza como escudo frente a las consignas de las mujeres por el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

En el trayecto estaban los partidos de izquierda, gente suelta, muchas organizaciones como Jóvenes por la Diversidad, Area Género y Diversidad Sexual del Municipio de Lanús, y Raíz Social, entre otras, y al final las kirchneristas, que cantaban: “Queremos ya la ley del aborto nacional y popular”. En ese contexto se conoció un doble femicidio en el conurbano (ver página 5) y la muerte de una joven de 24 años en la Maternidad provincial de Catamarca por un shock séptico producto de la inseguridad que produce la clandestinidad del aborto.

Para hoy se esperan las conclusiones y la elección de la sede de 2014. Hace varios años que los grupos de izquierda alientan que la marcha final sea en la ciudad de Buenos Aires, porque consideran que es la capital política del país. Pero otra tendencia mira con recelo esta propuesta porque creen que quieren provocar una marcha antikirchnerista. Mientras que otras, más allá de las banderías partidarias, fundamentan que uno de los principios del Encuentro es el concepto federal. En esa línea, con la propuesta de Buenos Aires va a competir Entre Ríos y, especialmente, Salta, una provincia conservadora, donde rige la educación religiosa en las escuelas públicas.

Pero el domingo los sonidos fueron las voces de las mujeres, los tambores y una noche calurosa y llena de abrazos y reconocimientos. Unas con otras en una marcha que espeja la fuerza de las luchas de género en la Argentina. La fuerza de las muchas y la alegría de cada una por participar e ir por más. Karina Costure, psicóloga de mujeres del Frente de Integración Latinoamericana, subraya: “Considero que los desafíos pendientes son la profundización y ejercicio pleno de los derechos ya adquiridos como la ley de trata, la ley de derechos sexuales y reproductivos, la ley de educación sexual y la ley para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres”. Por su parte, Silvina Perugino remarca: “Sin dudas hay que lograr la despenalización del aborto. Otros temas pendientes y urgentes son la necesidad del cumplimiento de la ley de trata y el acceso por parte de las mujeres al 50 por ciento de los cargos electivos”.

Lucía García, periodista feminista, integrante de la Red PAR, evalúa: “Hay que institucionalizar las transformaciones y la ampliación de derechos que se ha logrado en estos últimos diez años. Construir liderazgos de mujeres que traduzcan políticamente las demandas del movimiento”. Por su parte, la diputada porteña María Elena Naddeo, del Frente Progresista Popular, concluye: “El Encuentro de Mujeres vuelve a mostrar la potencialidad del movimiento de mujeres y la capacidad de movilización de las organizaciones sociales. Existe preocupación por el debate todavía inconcluso del proyecto de reforma civil y la necesidad de que el derecho a la vida respete los derechos humanos de las mujeres”. Mientras que la diputada electa por el Frente de Izquierda, Myriam Bregman, anticipa: “Vamos a marchar el 27 de noviembre al Congreso para manifestar nuestro rechazo a la reforma reaccionaria del Código Civil que atenta contra los derechos de las mujeres”.

EL CAMINO RECORRIDO DESDE AQUEL MAYO DE 1986
La historia del primer encuentro
Por Luciana Peker


Imagen: Télam
“Cada año llegan mujeres por primera vez a los Encuentros y dicen no ser las mismas cuando regresan”, escribió Diana Maffía en la introducción al libro Mujeres pariendo historia, cómo se gestó el Primer Encuentro Nacional de Mujeres, reseña íntima y política de las integrantes de la Comisión Promotora, que publicó, en marzo de este año, la Legislatura porteña y fue editado por ella, Aluminé Moreno y Laura Morroni, con fotos de Salvador Batalla. El objetivo fue hurgar en la biografía –desconocida y poco reconocida– de las impulsoras de un fenómeno inédito internacionalmente como son los encuentros de mujeres, que reúnen alrededor de veinte mil participantes de todo el país y todos los sectores sociales y arcos de edades. Y a diferencia de los congresos sobre otras temáticas u otras regiones, de forma autónoma y sin financiación de partidos políticos o instituciones comerciales, sindicales o académicas.

“Ellas, que dedicaron arduas horas de discusión y de trabajo para organizarlo, me invitaron a ese esperanzado conjunto de talleres al que asistimos mil mujeres, que esperaba expandirse y crecer en una complicidad que finalmente fue una utopía realizada”, agradeció Maffía a las cuarenta y cinco impulsoras del inicio de un fenómeno de participación inusual que este fin de semana largo se lleva adelante en San Juan.
El Primer Encuentro de Mujeres se gestó, a poco de recuperada la democracia, entre el 23 y 25 de mayo de 1986 en el Centro Cultural San Martín. Nadie se imaginó que en la continuidad de los años se iba a convertir en una cita ineludible, federal y sumamente masiva y transformadora.

En ese tiempo se luchaba por la patria potestad compartida, cuando todavía los varones tenían en su poder –por sobre las madres– las decisiones legales sobre sus hijos. Y, en ese momento, ni siquiera estaba aprobada la ley de divorcio. De ese reclamo a la actualidad hay mucho camino recorrido. Los cambios sociales son abismales y, en muchos casos, fueron impulsados desde las marchas que cierran los Encuentros de Mujeres. Veintiocho encuentros atrás, los talleres que se realizaron fueron Mujer y salud, Mujer y participación; La mujer y la violencia doméstica, Identidad; Iglesia y mujer, Feminismo; Mujer, educación y realidad; Estereotipos sexuales en la educación; Sexualidad; Familias tradicionales y nuevos modelos de familia; La mujer india; Por la libertad de Hilda Nava de Cuesta (una estudiante que fue detenida por la dictadura y continuaba siendo una presa política); Mujer, deuda externa y solidaridad continental, entre otros. Algunos de los temas que se planteaban en los ochenta continúan vigentes y otros plasman una fotografía de los avances en los derechos de las mujeres que vivió la Argentina.

También llegaron visitantes de Brasil, Cuba, Perú y Chile. Esa mirada global sigue representada en los actuales encuentros, donde se pueden escuchar, por ejemplo, a mujeres de Honduras o Paraguay que vienen a hacer oír sus problemáticas. Luchadoras reconocidas como María Elena Walsh, María Luisa Bemberg, Nilda Garré, Liliana Daunes, Florentina Gómez Miranda, Clori Yelicic y Marta Bianchi también respaldaron este primer esbozo de original forma de organización que sigue dando frutos.

En las biografías que se cuentan en el libro de las pioneras se relata la historia personal y política de una época que cambió la vida de las mujeres. La mayoría de las que gestaron el primer paso tiene ahora entre cincuenta y ochenta años. Algunas ya fallecieron. Pero la mayoría de las entrevistadas tiene una larga historia y una memoria conmovedora. Por ejemplo, de las cenas que hacían después de cada jornada, en donde las mujeres de diversos partidos políticos, instituciones o procedencias compartían un ritual guiso de lentejas.

En las cenas se juntaban desde militantes del PCR hasta del Partido Conservador. El objetivo era avanzar sobre la participación femenina con la reivindicación de un cupo femenino –que se logró– e impulsó, a su vez, la llegada de otras generaciones de dirigentes a lugares de poder.

Una de las muchas representantes de la comisión organizadora del Primer Encuentro de Mujeres, Clara Fontana, define sobre el trayecto recorrido: “Creo que es muchísimo lo que hay que conseguir. Pero lo que es más importante es que sea de fácil acceso lo que ya pudimos conseguir. Lo que conseguimos no tiene vuelta atrás y es de un valor incalculable”.
Fuente:Pagina12

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