Buenos Aires, 5 de diciembre de 2013
Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia
Dra Ana Order . Dr José Aguilar
Dra. Rocío Alcalá .
Asunto: Reiteramos pedido de detención de 3 ex Inspectoras del Servicio Penitenciario Federal.
Esta Carta representa voces de ciudadanas afectadas.
Nos dirijimos a ustedes con el fin de aseverar que la detención de 3 ex inspectoras de la dictadura militar fue y es un hecho justo. Ellas fueron “cabeza de manada de la matriz represora impune en los traslados y en la vida carcelaria”. En nuestro caso más de 1000 ex detenidas políticas en áquel contexto.
Lo solicitamos porque los comportamientos de las Jefas, Adjuntor Principal Pibernus, subadjutoras Masi, Groso ( otras ) fueron delictivos. Operativos Aire/ Cuerpos de Ejército.
Fuimos decenas de mujeres trasladadas por orden del ex ministro inconstitucional Albano Harguindeguy al concentrarnos en la cárcel de Villa Devoto. 1976 en más.
Las ex Presas políticas fuimos arrancadas de los lugares de detención sin decirnos adónde nos llevaban, sin juez, ni abogada defensora. Habíamos denunciado al Juzgado Federal del Chaco la incomunicación impuesta por la Dictadura en prisión y las necesidades básicas que teníamos como mujeres indefensas. Estábamos con niños bebés sin identificación y sin protección legal, con mujeres embarazadas sin saber dónde iban a nacer sus hijos?. Nosotras sabíamos que nos podían matar porque recibíamos amenazas de las celadoras y de los militares del Area de Ejército.
Al margen de la Ley
El traslado del 19 de noviembre de 1976 fue clandestino. Las Jefas del SPF portaban cachiporras, nos pegaban en las cabezas y en el cuerpo. Fuimos sentadas en el piso del avión en posición buda, con un brazo que nos obligaban a pasar alrededor de nuestro cuello y otro brazo atado con un grillete al suelo junto a otra compañera esposada. Las Inspectoras se sentaban sobre nuestras espaldas. Estuvimos más de diez horas con el calor que hacía sin posibilidad de tomar agua, comer, sin posibilidad de hacer nuestras necesidades fisiológicas. Las escalas fueron fatales para nuestra integridad , nuestros cuerpos y nuestra salud. El ruido del avión atronador. Nos tenían sentadas sin movernos en el suelo del avión en cada aterrizaje, bajaba el Hércules, vuelta a subir en cada provincia y lugar nos dejó sordas. El tiempo de espera entre cada partida del avión las azuzaba a las penitenciarias más aun. Ese viaje parecía interminable. Nos gritaban molestas por las descomposturas que teníamos y el maltrato crecía tormentosamente. Hubo descompensaciones cardíacas, ataques de pánico, desmayos que no fueron atendidos por las jerarcas penitenciarias. Hubo compañeras que tuvieron descontrol de esfínteres. Las que estaban con menstruación perdieron sangre a la vista de “las cabecillas penitenciarias”: no ayudaron a aliviar las penurias. Ellas sabían adónde nos llevaban. Nosotras No.
En el aeropuerto de Buenos Aires nos esperaban los carromatos penitenciarios, nos subieron a las patadas, nos caíamos porque no veíamos por las vendas, ellas se reían de nosotras. Nos llevaban paradas como sardinas en lata y en el andar nos caíamos una encima de otra. No podíamos enderezarnos.
La vejación en el Altar de la iglesia del Penal
Si nos habían requisado al inicio del “traslado” al llegar a la cárcel de Devoto ¿ qué necesidad había de revisarnos nuevamente en la Capilla del Penal, hacernos pasar al Altar y ahí desnudarnos y chequear que traíamos en el cuerpo? Fue una vejación. Nos dimos cuenta en la Iglesia que nos habían robado las alianzas de matrimonio. Ni en el secuestro y tortura en la Brigada de Investigaciones ni en el ingreso a la Alcaidía Provincial se habían animado a sacarnos un afecto tan íntimo. Las funcionarias de máxima autoridad en el afronte con presas políticas nos robaron todo, incluído las ropas e insumos de nuestros bebés que fueron secuestrados en el traslado. La mortificación fue producida para iniciarnos ritualmente en que llegamos a la cárcel de máxima peligrosidad donde ellas dominaban la problemática política de género en áquella lógica siniestra de encierro.
Empezaba una vida distinta bajo el mando del Primer Cuerpo de Ejército donde los que abrían y cerraban las rejas de afuera del penal y en los pabellones eran penitenciarios varones. Adentro del pabellón ellas, nuestras verdugas eran quiénes nos maltrataban permanentemente en la vida cotidiana. Por la mañana temprano, con un grito violentísimo Pibernus ingresaba al pabellón con la patota de requisa, un grupo de tareas que operaba y que era capacitado por ellas tres y otras. Nos forzaban a ir al fondo del pabellón con las manos atrás para volver a desnudarnos, requisarnos y robarnos las pocas ropas que habían sobrevivido a sucesivos saqueos.
La trascendencia de los “ traslados”
El 11 de diciembre de 1976 vinieron muy temprano en la prisión a buscar a Nora Giménez y Elsa Quiroz para traslado al Chaco. Estuvimos 40 ex presas políticas en las rejas del pabellón pidiendo inspectora para que nos explicara qué significaba el traslado a Resistencia si recién habíamos llegado al Penal? Por la noche tarde las Inspectoras nos dicen que había niebla enel Aeroparque de Morón y el viaje quedaba suspendido. El propósito criminal fue fusilarlas y el destino estar desaparecidas en la Masacre de Margarita Belén
Recordamos los traslados de tres compañeras Lidia Fernández, Alicia Wieland, Elsa Narváez, 13 de junio en 1977. Las Inspectoras las sacaron a empujones con la patota de requisa de las celdas sin decirles adónde las llevaban y por qué. Las trasladaban como rehenes del ex dictador Videla al Tercer Cuerpo de Ejército, situación que se repitió reiteradas veces con la angustia y desesperación por la preservación de la vida que no tenía fin.
Lesa humanidad
No atendieron el asma y la agonía de Alicia País por un problema cardiorespiratorio que no cedía. Las compañeras internadas en el Hospital del Penal quisieron salvar a Alicia de la mala praxis con gritos desgarradores. El personal penitenciario- sanitario concurrió tardíamente y generó una muerte joven impune. Noviembre del ‘77
En la “Masacre de los colchones “ murieron 68 presos sociales, comunes por la represión del penal sobre civiles indefensos, marzo de 1978. Los familiares de ellos y otros se arremolinaron en la puerta del penal para preguntar por la vida de sus seres queridos. Las Inspectoras y penitenciarios negaron la verdad y la responsabilidad de la catastrófe.
A Teresa di Martino, ellas le anunciaron la libertad, navidad del ’78. Salió con terror del pabellón y del Penal. Ahí fue secuestrada para ser llevada al Centro Clandestino El Vesubio . La familia se quedó esperándola así como nosotras nos urge saber qué tienen para decir Pibernus, Masi y Groso ante la desaparición de la compañera y ante la Justicia que investiga sobre el destino de su cuerpo ??….
Pedimos justicia
Hoy como ayer las funcionarias tienen que ser detenidas, no pueden estar en libertad, requieren ser juzgadas para dar el ejemplo de que no puede haber un sistema carcelario donde el personal penitenciario- policial reproduzca torturas y tormentos sine die como sino hubiera Jueces que impartan justicia?. Deseamos que ustedes formulen un fallo equitativo en que todos somos iguales ante la Ley.
Mirta Clara viuda de Sala
DNI 5 768 527
Ex presa política
Familiar de la Masacre de Margarita Belén
Envío:Agnddhh
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