Por Julián Bruschtein
CFK condenó los saqueos y “la extorsión de los que portan armas para defender a la sociedad” y se solidarizó con todos los afectados. Convocó a democratizar las policías provinciales y destacó que “todo lo que falta lograr sólo se puede hacer en democracia”
CFK CUESTIONO LAS PROTESTAS POLICIALES Y LOS SAQUEOS Y SE SOLIDARIZO CON LAS VICTIMAS
“Hay que condenar la extorsión”
En el acto por los 30 años de la democracia, la Presidenta dijo que “algunas cosas que pasan en determinadas fechas y con determinados protagonistas no son por contagio, son por planificación y ejecución quirúrgica”.
Por Julián Bruschtein
Por Julián Bruschtein
“Todo lo que nos falta lograr sólo se puede hacer en democracia, respetando la Constitución”, dijo Cristina Fernández.Imagen: Pablo Piovano
“Tengo una sola certeza absoluta: todo lo que falta lograr, lo que nos falta hacer, sólo se puede hacer en democracia, respetando la Constitución, las leyes, las autoridades establecidas”, sostuvo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al finalizar el discurso en el día que la democracia cumplió treinta años. La encendida defensa del sistema democrático hizo estallar al público en el Museo del Bicentenario, que se paró para aplaudir y acompañar los dichos de la Presidenta. Jóvenes radicales y kirchneristas se mezclaron durante el acto que contó con la presencia de dos presidentes constitucionales –Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá– y el hijo de Raúl Alfonsín, Ricardo.
“Tengo una sola certeza absoluta: todo lo que falta lograr, lo que nos falta hacer, sólo se puede hacer en democracia, respetando la Constitución, las leyes, las autoridades establecidas”, sostuvo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al finalizar el discurso en el día que la democracia cumplió treinta años. La encendida defensa del sistema democrático hizo estallar al público en el Museo del Bicentenario, que se paró para aplaudir y acompañar los dichos de la Presidenta. Jóvenes radicales y kirchneristas se mezclaron durante el acto que contó con la presencia de dos presidentes constitucionales –Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá– y el hijo de Raúl Alfonsín, Ricardo.
“Por contagio son las paperas, la varicela o la rubéola, pero algunas cosas que pasan en la Argentina y algunas cosas que pasan en determinadas fechas y con determinados protagonistas no son por contagio, son por planificación y ejecución quirúrgica”, señaló la Presidenta en su mensaje, apuntando a los autoacuartelamientos de algunas policías provinciales que terminaban después con saqueos a comercios. Desde el fondo del Museo se escuchó a los militantes kirchneristas respondiendo con una consigna que comenzó a ser seguida por una parte de los invitados: “Yo sabía, yo sabía, que Magnetto maneja la policía”.
En el público había sectores de todo el arco social. Se podía ver a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo ocupando las primeras filas de asientos junto al jurista español Baltasar Garzón, así como a los dirigentes de la centrales sindicales Antonio Caló (de la CGT) y Hugo Yasky (de la CTA), en los primeros lugares.
También al titular de la Afsca, Martín Sabbatella; y al presidente del CELS, el periodista Horacio Verbitsky, entre otros. Más atrás, casi al medio del salón llamaba la atención la voluptuosa Moria Casan, sentada junto a su hija Sofía Gala y a la actriz Florencia de la V. Después se acercaron Andrea del Boca, Ester Goris, Virginia Innocenti, Arturo Bonín, Pablo Echarri y Nancy Dupláa, con un poco más de trajín en los actos kirchneristas. Por otro sector se mezclaba el empresario de medios y ex funcionario menemista José Luis Manzano con el empresario dueño de Buquebús Juan Carlos López Mena y el diputado del Frente Renovador José Ignacio de Mendiguren.
“Voy a leer una carta que le enviaron a la Presidenta”, había anunciado antes la locutora oficial. “La democracia y los derechos humanos son de suma importancia, tanto para los argentinos como para los estadounidenses. Las dos naciones superaron desafíos para construir sociedades prósperas e inclusivas”, leyó el escrito, era firmado por John Kerry, secretario de Estado norteamericano, y que finalizaba enviando una saludo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. La respuesta provino otra vez del fondo, donde los jóvenes peronistas comenzaron a cantar el mítico “Patria sí, colonia no”. Afuera, en la Plaza de Mayo, la multitud observaba expectante el acto en el interior de la Casa Rosada y seguía los cantitos que dominaban el Museo, momentos antes de que ingresara el gabinete nacional y algunos gobernadores, para comenzar el acto con la entrega del premio Azucena Villaflor al cantante catalán Joan Manuel Serrat.
“Pese a todos los intentos antidemocráticos, los argentinos hemos decidido vivir en democracia”, señaló la Presidenta en su segundo discurso público después de la operación por un hematoma en la cabeza que la mantuvo casi dos meses en recuperación. Sentados la escuchaban los intendentes de La Matanza, Fernando Espinoza; de Florencio Varela, Julio Pereyra, y más atrás los de Lanús, Darío Díaz Pérez; Jorge Ferraresi, de Avellaneda, y Mariano West, de Moreno. La diputada Liliana Mazure se mezclaba con su par Leonardo Grosso y los empresarios de medios Sergio Szpolski y Daniel Vila. Por Página/12 asistieron Jorge Prim, Hugo Soriani y Ernesto Tiffenberg. Los jefes militares también estaban entre el público y César Milani se destacaba entre ellos, cada uno con el uniforme del arma que comanda.
La Presidenta hizo una fuerte defensa del sistema democrático, en la que repasó distintos hechos que lo fortalecieron, como el Juicio a las Juntas y el proceso abierto en el 2003 con la llegada a la presidencia de Néstor Kirchner, que se enfrentó al ALCA junto al venezolano Hugo Chávez, y las nacionalizaciones de Aerolíneas Argentinas, jubilaciones e YPF, entre otros.
Un grupo de jóvenes militantes de la Unión Cívica Radical se encontraba con sus remeras rojas en la zona para el público. Sentados con tranquilidad esperaban el comienzo del acto compartiendo el lugar con los militantes kirchneristas, que también se diferenciaban por el color de sus remeras: los de azul verdoso eran de Nuevo Encuentro y los de verde de Kolina, entre otros. Los radicales se identificaban con el espacio político conocido como Los Irrompibles y se encargaron de dejar en claro que habían ido para levantar la figura de quien fue el primer presidente de la democracia: Raúl Alfonsín. “Alfonsín, Alfonsín”, gritaban al unísono cada vez que un silencio se apoderaba del salón.
La Presidenta fue la primera en darles las gracias por estar presentes, mientras el diputado Alfonsín –en el escenario junto a Rodríguez Saá, De la Rúa y el juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni– no paraba de saludarlos y festejarles cada una de las consignas dedicadas a su padre. “Somos la vida, somos la paz, somos el Juicio a la Junta Militar”, vociferaban y daban pie a los kirchneristas, que contestaron con un contundente “Somos de la gloriosa Juventud Peronista, somos los herederos de Perón y de Evita. A pesar de las bombas, los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos. ¿Qué pasó? No nos han vencido”, ya entonado de pie por diputados, senadores y algunos funcionarios con los dedos en V en ambas manos.
TEXTUALES DEL DISCURSO DE LA PRESIDENTA EN EL MUSEO DEL BICENTENARIO
Contra la teoría del contagio
CFK dijo que hay que reinsertar a las policías provinciales y “condenar la extorsión a una sociedad por parte de aquellos que portan armas para defenderla y no para atacarla”. Y dijo que la policía liberó zonas “para que vaya gente a cometer delitos”.
“Por contagio son las paperas o la rubéola”, dijo CFK al hablar en el acto por los 30 años de democracia.Imagen: Pablo Piovano
Los saqueos y los conflictos de las policías provinciales, los logros de estos treinta años de democracia y las coincidencias, sobre todo con el gobierno de Raúl Alfonsín. De todo esto habló la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su discurso:
Los saqueos y los conflictos de las policías provinciales, los logros de estos treinta años de democracia y las coincidencias, sobre todo con el gobierno de Raúl Alfonsín. De todo esto habló la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su discurso:
- “Tal vez hubiera ameritado una cadena nacional, He decidido no hacer una cadena nacional. ¿Para qué? Para permitir que democráticamente, como seguramente lo estarán haciendo en estos momentos, algún canal corte la pantalla y yo esté hablando de la democracia y de estos 30 años de historia, de un lado, y del otro lado pongan alguna escena de los violentos, los antidemocráticos, los que no respetan los valores por los cuales tantos argentinos y argentinas dieron su vida”.
- “No soy ingenua, no creo en las casualidades, tampoco creo en los hechos que se producen por contagio. Por contagio son las paperas, la varicela o la rubéola, pero algunas cosas que pasan en la Argentina y algunas cosas que pasan en determinadas fechas y con determinados protagonistas no son por contagio, son por planificación y ejecución con precisión quirúrgica.”
- “Me acordé de otro 10 de diciembre de los derechos humanos también, casualmente, fíjense qué casualidad, hace tres años: Parque Indoamericano. También un 10 de diciembre, también hacíamos un festival por los derechos humanos en la Plaza de Mayo, que terminamos suspendiendo por hechos desencadenados por una patrulla o por dos de la policía, que terminaron con tres muertes. Parece que además no solamente son por contagio, sino que el contagio tiene fecha muy precisa en un calendario.”
- “Hoy quiero hablar de las coincidencias, no de las diferencias, y parece mentira pero en aquella Argentina del 10 de diciembre (...) comenzó con muchísimos puntos en común con lo que luego nosotros llevamos adelante. Yo recuerdo al primer ministro de Economía del doctor Raúl Ricardo Alfonsín, a Bernardo Grinspun, lo recuerdo como si fuera hoy, en otras circunstancias, enfrentando también al Fondo Monetario Internacional, recuerdo también decidiendo al doctor Alfonsín el juicio a las Juntas Militares, que marcó también un hito en la historia política de los derechos humanos de la República Argentina.”
- “Quiero rescatar estos 30 años, que pese a todos los intentos antidemocráticos los argentinos hemos decidido vivir en democracia, porque hemos conquistado demasiadas cosas que no estamos dispuestos a ceder en estos 10 años que constituyen el período de crecimiento económico más importante y también de importante inclusión social.”
- “Hubo un tiempo en que desde algunos análisis se convalidaban actitudes en virtud de que había un proceso económico de deterioro social, yo no nací en el palacio Anchorena, soy hija de trabajadores, nunca me sobró nada, trabajo desde los 18 años, pero jamás se me ocurrió saquear un lugar para tener un televisor mejor. Son estas cosas las que finalmente toda la sociedad debe condenar sin lugar a dudas, condenar la sociedad y juzgar la Justicia. Porque para eso también está la división de poderes.”
- “De la misma manera que en estos 30 años a partir de procesos difíciles, complejos, logramos una nueva Ley de Defensa, una reincorporación y reinserción de nuestras Fuerzas Armadas a los procesos democráticos, hay que hacer lo mismo en cada una de las jurisdicciones con las policías provinciales de una buena vez por todas. Es necesario. Que no significa no reconocer derechos, que no significa negar realidades, pero significa, sí, por favor, condenar sin dudas la extorsión a una sociedad por parte de aquellos que portan armas para defenderla y no para atacarla. Y mucho menos aun, lo que hemos visto y cuentan los propios gobernadores con quienes estuve en contacto permanente: liberar zonas para que vaya gente a cometer delitos. ¿Quiénes son los que están en contacto los unos con los otros para hacer este tipo de cosas?”
- “Hemos colaborado, estamos y seguimos colaborando, pero es imprescindible que los más de 200.000 efectivos provinciales cumplan la función que tienen que cumplir, porque son muchos más que los 35.000 efectivos que tiene la Gendarmería Nacional y que además no forma parte de su función estar dando seguridad interior sino que debe cuidar nuestras fronteras.”
- “Estas cosas no suceden por casualidad, suceden porque se quiere desgastar los valores de la democracia.”
- “Quiero solidarizarme con todos aquellos ciudadanos que se vieron afectados y cuyos derechos no fueron defendidos por quienes tenían la obligación constitucional de hacerlo.”
- “Sabemos que hay instigación política por los que creen que se pueden ganar elecciones hablando de la seguridad o de la inseguridad instalando el miedo. Quieren instalar el miedo para ganar con la inseguridad. ¿Y saben qué? Eso dura muy poco y hemos tenido experiencias muy terribles en la República Argentina.
Esas políticas han fracasado, porque en realidad la inclusión social y el control civil y político de los organismos de seguridad es lo que garantiza la verdadera seguridad de los ciudadanos.”
- “En estos 30 años hemos logrado cosas impensables. Por eso pasan estas cosas, para que no pensemos en lo que hemos logrado.”
- “Tengo una sola certeza, absoluta, inconmovible, todo lo que falta lograr, todo lo que nos falta hacer sólo se puede hacer en democracia, respetando la Constitución, respetando las leyes, respetando las autoridades legítimamente constituidas y elegidas por el pueblo.”
Ex presidentes en el acto
Imagen: Pablo Piovano
Todos los ex presidentes del retorno democrático fueron invitados a participar del acto en el Museo del Bicentenario. Así, se ubicaron en primera fila Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá y el diputado Ricardo Alfonsín, en representación de su padre, el fallecido Raúl. Incluso, poco antes del inicio del evento, De la Rúa y Rodríguez Saá tuvieron oportunidad de conversar unos minutos con la Presidenta. En cambio, no asistieron Eduardo Duhalde –adujo en una carta de agradecimiento que tenía otros compromisos– ni Carlos Menem, a quienes desde hace tiempo lo aquejan algunos problemas de salud.
Todos los ex presidentes del retorno democrático fueron invitados a participar del acto en el Museo del Bicentenario. Así, se ubicaron en primera fila Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá y el diputado Ricardo Alfonsín, en representación de su padre, el fallecido Raúl. Incluso, poco antes del inicio del evento, De la Rúa y Rodríguez Saá tuvieron oportunidad de conversar unos minutos con la Presidenta. En cambio, no asistieron Eduardo Duhalde –adujo en una carta de agradecimiento que tenía otros compromisos– ni Carlos Menem, a quienes desde hace tiempo lo aquejan algunos problemas de salud.
En su discurso, la Presidenta habló sobre los 30 años de democracia, pero principalmente se refirió al actual conflicto con las policías provinciales y a los saqueos y hechos violentos producidos en varias provincias a raíz de la falta de efectivos de seguridad. Sólo un tema distinto llamó la atención: se refirió a la próxima sanción del Código Civil y ratificó la voluntad de hacer cambios al texto que fue cuestionado por dirigentes de la oposición pero también desde las filas del kirchnerismo: “El año que viene vamos a aprobar un nuevo Código Civil y Comercial que amplíe más derechos y que vamos a discutir lo que tengamos que discutir si es necesario, porque no somos cerrados. Porque hemos venido ampliando y generando nuevos derechos y queremos seguir ampliando y generando más derechos, y es cierto, cuando hay más derechos, cuando se amplían derechos, hay sectores que se molestan. Porque necesitan tal vez una tasa de desocupación alta, para que el salario sea más bajo; porque necesitan tal vez medidas macroeconómicas que produzcan formidables transferencias de ingresos de un sector a otro, como se vivió en determinadas etapas de nuestro país”. El proyecto del Código tiene media sanción del Senado y el año que viene se trataría en Diputados. Uno de los artículos más cuestionados se refiere al inicio de la vida. En una primera versión se establecía que en el caso de los tratamientos de fertilización asistida la vida comenzaba con la implantación en el seno materno, pero luego eso fue eliminado.
Una celebración en una plaza entusiasta
MILITANTES DE AGRUPACIONES POLITICAS PERO TAMBIEN MUCHA GENTE SUELTA OCUPO DESDE LA TARDE LA PLAZA DE MAYO
Algunos fueron porque querían expresar su alegría por las tres décadas en democracia, otros en apoyo al Gobierno. Escucharon el discurso de la Presidenta y mostraron sus preferencias y antipatías por quienes aparecían en pantalla.
Por Laura Vales
Por Laura Vales
La gente siguió atentamente el discurso de la presidenta Cristina Kirchner a través de las pantallas gigantes.Imagen: Pablo Piovano
Llegó empujando el cochecito de su hijo. “Vinimos a celebrar los 30 años de democracia, aunque invitaron a algunos ex presidentes que yo jamás hubiera incluido en la lista”, advirtió desde el vamos. Docente, de 35 años, Daniela Rusyniak fue una de los miles que ayer se acercaron a la Plaza de Mayo a participar de los festejos. Se había puesto de mal humor, pero así y todo, dijo, se seguía sintiendo emocionada, porque en el ’83 también había estado ahí para la asunción de Raúl Alfonsín. “Yo tenía cinco años. Me trajo mi mamá, que no lo había votado. Yo no entendía por qué habíamos ido, porque veía que cuando él aparecía en televisión, ella decía ‘viejo de mierda’. Pero me explicó que estábamos por la democracia”, recordó. Contó además que ahora iba camino a encontrarse con ella, en la plaza, lo que le daba un segundo motivo para celebrar.
Llegó empujando el cochecito de su hijo. “Vinimos a celebrar los 30 años de democracia, aunque invitaron a algunos ex presidentes que yo jamás hubiera incluido en la lista”, advirtió desde el vamos. Docente, de 35 años, Daniela Rusyniak fue una de los miles que ayer se acercaron a la Plaza de Mayo a participar de los festejos. Se había puesto de mal humor, pero así y todo, dijo, se seguía sintiendo emocionada, porque en el ’83 también había estado ahí para la asunción de Raúl Alfonsín. “Yo tenía cinco años. Me trajo mi mamá, que no lo había votado. Yo no entendía por qué habíamos ido, porque veía que cuando él aparecía en televisión, ella decía ‘viejo de mierda’. Pero me explicó que estábamos por la democracia”, recordó. Contó además que ahora iba camino a encontrarse con ella, en la plaza, lo que le daba un segundo motivo para celebrar.
El festejo reunió a militantes de agrupaciones políticas, movimientos sociales y sindicatos con una buena proporción de personas que, como Rusyniak, se acercaron por las suyas. Pero de los “sueltos” casi todos contaron que se sentían parte de alguna organización. Rusyniak, como maestra, dijo que participaba en su sindicato; otros en centros de estudiantes, otros en grupos culturales. La mayoría expresó también que había ido a la plaza a apoyar al gobierno, en alusión a las huelgas policiales y los saqueos.
Sentada en una de las fuentes, Sandra Maestre no tenía muchas ganas de hablar. La convenció una compañera del movimiento Evita, con el que se movilizó desde el conurbano. “Crecí en la dictadura, tenía 17 años en el ’83, así que viví todos los gobiernos democráticos. Cuando veo que quieren llevarnos de nuevo a cosas que ya conocemos, me da angustia”, dijo. “Hoy no estamos perfecto, pero no es lo mismo que en el ’89 o en el 2001.”
¿Qué hacía en el ’89? “No tenía trabajo, hacíamos muñecos con mi mamá. Vino la hiperinflación, había que correr dentro del supermercado para poder comprar algo. En casa nos cortaron el gas.” ¿Y en el 2001?
“Tuve a mi primer hijo. Cuando estalló todo fue muy feo, con él de ocho meses; después mataron a los dos chicos en el Puente Avellaneda (por Darío Santillán y Maximiliano Kosteki) y pensé que no iba a ser nunca más peronista. Yo dejé de ser peronista en el gobierno de (Eduardo) Duhalde, pero volví a ser peronista con Néstor Kirchner. Por eso cuando veo estos saqueos, que no son por hambre, me da mucha bronca; los que vivimos la dictadura y el neoliberalismo sabemos lo que son, cómo nos fue y a lo que no queremos volver.”
Las pantallas gigantes transmitieron la entrega del premio Azucena Villaflor y el discurso de la presidenta Cristina Kirchner. En la plaza, el público silbó hasta cansarse la presencia en el acto de Fernando de la Rúa, y aplaudió cuando las cámaras mostraron a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. También fueron muy aplaudidos Osvaldo Bayer y Víctor Hugo Morales.
Sobre la Avenida de Mayo hubo un continuo ir y venir de gente. Toda la calle quedó además cubierta de puestos callejeros. Gonzalo Rolón llevó los Libros de la Buena Memoria, un emprendimiento cultural nacido de las asambleas barriales que llegó hasta hoy. “Venimos del que se vayan todos y nos sorprendimos apoyando a un gobierno por las cosas que hizo. Apoyándolo cariñosamente, además”, contó. Sus libros iban desde textos anarquistas y marxistas a las biografías de Hugo Chávez y Evita, pasando por un manual de lenguaje no sexista.
Más allá, la Subsecretaría de Agricultura Familiar puso un stand desde el que distribuyeron dos mil cajones de frutas frescas –sandía, manzanas, naranjas y frutillas– que ayudaron a aliviar el calor de diciembre.
En varias esquinas se vendieron remeras con estampados políticos. Graciela Avena –50 años, docente– le compró dos a sus hijas de 14 y 17 años. Las dos eligieron un diseño con la cara de Evita en el frente, y en la espalda la leyenda “2003-2013, la década ganada”. “Somos una familia donde siempre se habló de política.
Soy hija de desaparecidos, los chicos siempre nos acompañaron a las marchas y naturalmente se van interesando también”, contó Avena. Destacó como el mejor logro de la democracia el fin de la impunidad, y dijo que su mayor expectativa para los próximos diez años es que se pueda establecer una mayor equidad en lo social.
En las mesitas de los bares cercanos muchos se sentaron a reponer fuerzas de vuelta del festejo. Antonio Rodríguez y Ernesto Pastrana –sociólogos los dos– estaban en una de ellas. “Tengo 70 años y la recuperación de la democracia es lo más importante que he vivido”, definió Pastrana. Su amigo dijo que hoy ve a las nuevas generaciones volver a militar. “Soy optimista por eso, y también porque hay un gobierno que lleva adelante una política que es heredera de todas las luchas populares.”
Ruth, de 65 años, jubilada, y Alma, de 48, psicóloga, defendieron el festejo frente a los pedidos de la oposición de suspenderlos por las muertes ocurridas en el marco de los saqueos: “Creo que, por el contrario, hay que celebrar la recuperación de la democracia. Hay que festejar la vida y ratificar los valores de la democracia”.
DE LEON GIECO A LA RENGA Y EL CHOQUE URBANO CON LA FANFARRIA DE GRANADEROS
Más que un festejo, una ratificación
Los artistas que cantaron en Plaza de Mayo señalaron que el festival pensado inicialmente como una celebración se convirtió en un acto en defensa de la democracia. “Los artistas populares estamos para repudiar a los desestabilizadores”, dijo Víctor Heredia.
Por Karina Micheletto
Por Karina Micheletto
La Presidenta saludó en la plaza y escuchó la versión del Himno que hicieron la Fanfarria de Granaderos y el Choque Urbano.
“Democracia para siempre.” El lema elegido para concentrar la celebración por los treinta años de democracia, ayer en la Plaza de Mayo, apuntó a la historia conquistada –por primera vez durante un período tan extenso en este país– pero también al futuro por conquistar. La reciente seguidilla de levantamientos policiales y saqueos en distintas provincias, y las muertes que provocaron, hicieron agitar durante toda la tarde de ayer una cantidad de fantasmas por parte de diversos sectores. Entre ellos, la idea de que esta celebración debía suspenderse. Lejos de producirse esa suspensión, la presencia y la música de los artistas populares que desde las cinco y media de la tarde desfilaron por el gran escenario montado frente a la Casa Rosada, y también las palabras de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a pocos metros de allí, en el Museo del Bicentenario, terminaron de redefinir lo que se había anunciado como una “fiesta popular” como una “ratificación” de la democracia, dejando en claro que todos estaban allí convocados –también las miles de personas que llenaron la plaza– para seguir defendiendo la vigencia de esa democracia en forma plena.
“Democracia para siempre.” El lema elegido para concentrar la celebración por los treinta años de democracia, ayer en la Plaza de Mayo, apuntó a la historia conquistada –por primera vez durante un período tan extenso en este país– pero también al futuro por conquistar. La reciente seguidilla de levantamientos policiales y saqueos en distintas provincias, y las muertes que provocaron, hicieron agitar durante toda la tarde de ayer una cantidad de fantasmas por parte de diversos sectores. Entre ellos, la idea de que esta celebración debía suspenderse. Lejos de producirse esa suspensión, la presencia y la música de los artistas populares que desde las cinco y media de la tarde desfilaron por el gran escenario montado frente a la Casa Rosada, y también las palabras de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a pocos metros de allí, en el Museo del Bicentenario, terminaron de redefinir lo que se había anunciado como una “fiesta popular” como una “ratificación” de la democracia, dejando en claro que todos estaban allí convocados –también las miles de personas que llenaron la plaza– para seguir defendiendo la vigencia de esa democracia en forma plena.
“Estoy convencida de que es necesario estar en la calle, hoy más que nunca. Estoy aquí para decir que quiero vivir en democracia”, dijo a Página/12 Teresa Parodi. “Es muy claro que esta situación de caos ha sido deliberada y planeada. Ha habido muertos y han sido deliberados, eso es muy grave. Hoy estamos aquí reunidos, el pueblo, los artistas populares, para reafirmar que queremos vivir en un Estado de Derecho, y para repudiar a los desestabilizadores. Como siempre que la democracia ha corrido peligro en estos treinta años, el pueblo está reunido diciendo que no.” “Hasta hace una semana veníamos a celebrar, hoy creo que venimos a ratificar la democracia”, señaló Víctor Heredia. “Estos intentos desestabilizadores, que tanto daño hacen, tienen una respuesta contundente en la convocatoria de hoy a la plaza.” Ambos cantautores actuaron juntos, para interpretar temas como “Todavía cantamos” y “La canción es urgente”.
Antes, Horacio Lavandera había inaugurado el encuentro al frente de un piano pacientemente afinado y probado durante más de una hora. La Selección Nacional de Tango junto con Cacho Castaña, Adriana Varela, Susana Rinaldi, Rodolfo Mederos, Leopoldo Federico y Ariel Ardit, Horacio Guarany junto con el chaqueño Palavecino, Kapanga, Jaime Torres con Melania Pérez, Tukuta Gordillo, Carolina Peleritti y la banda de sikuris Intercontinentales Aymara, Ignacio Copani, Gustavo Santaolalla con Man Ray, fueron parte de los artistas convocados, con breves sets cada uno. Otros, que no pudieron estar presentes, participaron desde la pantalla, como Jairo, que entonó los versos de “Venceremos”, todo un hito del advenimiento de la democracia. Otro toque diferente fue el de la participación del personaje Zamba del canal Pakapaka, que se presentó junto a “Niña”, “San Martín” y Karamelo Santo, con canciones que remitían a la historia de la democracia.
“La democracia es un espacio de construcción colectiva donde converge lo que sentimos que es lo mejor, y lo que no nos gusta también. Y eso que no nos gusta también nos expresa como sociedad. Todo eso está puesto en juego en esta fecha tan especial, por lo que se recuerda y por lo que está pasando en estos días”, expresó Chango Spasiuk en diálogo con este diario. “No venimos acá a una fiesta, como quien va a una despedida de solteros. Venimos a participar de un espacio de construcción y reflexión colectiva, donde todo eso está expresado en la diversidad.” Las palabras del misionero terminaron de cobrar sentido con el set que eligió para presentarse, abarcando desde el chamamé más tradicional, acompañado por Gabriel Cocomarola, nieto de Mario del Tránsito Cocomarola, figura fundamental del género, hasta el maestro Rafael Gintoli y la orquesta Estación Buenos Aires. Fuera de la grilla de los artistas anunciados, sorprendió la actuación de La Renga, banda que llegó sin previo aviso y que cerró la noche.
León Gieco se subió al escenario para hacer varios de sus clásicos, como “Solo le pido a Dios”, “El ángel de la bicicleta” y “Pensar en nada”. Y se sumó “El desembarco”, de su último disco, que hace referencia a la entrada de los organismos de derechos humanos a la ex ESMA, en 2004.
Antes, poco antes de las nueve, se produjo lo que flotaba como la incógnita de la fecha: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner finalmente apareció a saludar en la plaza. Lo hizo junto a un nutrido grupo de artistas que también habían formado parte del público durante su discurso en el Museo del Bicentenario, horas antes: Moria Casán y Sofía Gala –¡al fin reunidas!–, Florencia de la V, Virginia Innocenti, Nancy Dupláa, Pablo Echarri, Marilina Ross, Esther Goris, Luis Machín, María Fiorentino, Graciela Dufau, Nora Cárpena, entre otros. Juntos entonaron una muy rítmica versión del Himno Nacional a cargo de la Fanfarria de Granaderos y el Choque Urbano, con sus variados instrumentos de percusión, entre ellos unos tubos gigantes golpeados por paletas de ping pong. Malambo y murga, con sus ritmos y sus bailes, fueron parte de las “intervenciones” que recibió esta particular adaptación del himno. Fue el momento culminante, con fuegos de artificio por toda la plaza y la fachada de la Casa Rosada a todo color. La Presidenta bailó, cantó, tocó percusión con una sartén y con un tacho de veinte litros, se sacó fotos, tiró besos, compartió el final de jornada con la multitud.
EL MUSICO CATALAN JOAN MANUEL SERRAT RECIBIO EL PREMIO AZUCENA VILLAFLOR
Dedicado a Madres y AbuelasLa Presidenta dijo que la distinción fue por la ayuda que dio Serrat a los argentinos anónimamente durante la última dictadura. El músico agradeció, dijo que le gustaría “que la democracia fuera un paso más allá, profundizara en el gobierno del pueblo”.
Joan Manuel Serrat habló con la Presidenta por videoconferencia desde Madrid.Imagen: Télam
Durante el acto en el Museo del Bicentenario, antes de pronunciar el discurso en el que habló de los conflictos de las policías provinciales y los saqueos en distintas provincias, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo entrega del premio Azucena Villaflor a los derechos humanos al cantante español Joan Manuel Serrat. Subió al escenario a recibirlo la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, ya que el músico estaba en su país, pero se comunicó por teleconferencia con CFK. Serrat dijo que estaba “muy conmovido por recibir este premio que lleva el nombre de Azucena Villaflor” y que “la ronda de las madres es un ejemplo que no podemos en ningún momento dejar de reivindicar y dejar de agradecer”. “Ellas marcaron un camino que nos ayudó mucho a todos: ayudó mucho a la Argentina a desenmascarar la dictadura y la ayudó a encontrar un camino de futuro, que evidentemente se ha de labrar cada día, por el futuro se pelea cada día”, aseguró.
Durante el acto en el Museo del Bicentenario, antes de pronunciar el discurso en el que habló de los conflictos de las policías provinciales y los saqueos en distintas provincias, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo entrega del premio Azucena Villaflor a los derechos humanos al cantante español Joan Manuel Serrat. Subió al escenario a recibirlo la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, ya que el músico estaba en su país, pero se comunicó por teleconferencia con CFK. Serrat dijo que estaba “muy conmovido por recibir este premio que lleva el nombre de Azucena Villaflor” y que “la ronda de las madres es un ejemplo que no podemos en ningún momento dejar de reivindicar y dejar de agradecer”. “Ellas marcaron un camino que nos ayudó mucho a todos: ayudó mucho a la Argentina a desenmascarar la dictadura y la ayudó a encontrar un camino de futuro, que evidentemente se ha de labrar cada día, por el futuro se pelea cada día”, aseguró.
“En nombre de todos los argentinos queremos entregarte este premio en representación de todo lo que hiciste anónimamente” luchando contra la dictadura militar, remarcó Cristina Fernández en diálogo con el músico, que se encontraba en la Casa de las Américas de Madrid junto al embajador argentino, Carlos Bettini. CFK señaló que “este premio va más allá de la justicia, es por el amor, el compromiso y por tus amigos argentinos”. La distinción lleva el nombre de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo que luego fue secuestrada y desaparecida durante la dictadura.
El cantante dijo unirse a “celebrar 30 años de democracia” e indicó que “habría que conseguir alguna cosa más de ella, que sencillamente elegir cada tanto tiempo”. “Me gustaría que la democracia fuera un paso más allá, profundizara en el gobierno del pueblo”, señaló el catalán, quien expresó: “Debemos luchar por conseguir una educación más democrática, una sanidad más democrática, una justicia más democrática”.
“Me gustaría dedicarle este premio a todos y cada uno de los argentinos, especialmente a las Madres y Abuelas, a los que pelearon y no están, a los que pelearon y están, a los que no pelearon y hoy pelean”, señaló. Y reconoció: “A mí los premios que más me motivan no son los profesionales, sino los civiles, que dejan de lado al profesional y se centran en la persona. Yo necesito que mi familia esté orgullosa de mí”, señaló.
El año pasado, el Poder Ejecutivo distinguió con el premio Azucena Villaflor a la familia del fallecido secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; al periodista Víctor Hugo Morales; a Alex Freyre, creador de la fundación Buenos Aires Sida y dirigente del colectivo GLBT; al periodista y ex combatiente de Malvinas Edgardo Esteban y a Susana Trimarco, madre de Marita Verón, víctima de una red de trata.
El premio Azucena Villaflor fue instituido por el presidente Néstor Kirchner en diciembre de 2003, en reconocimiento a personalidades destacadas en la defensa de los derechos humanos y en el marco de la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos.
HOMENAJE EN EDUCACION
Por los maestrosPor Karina Micheletto
Imagen: Luciana Granovsky
El Ministerio de Educación de la Nación también celebró ayer los 30 años de democracia, y lo hizo en un acto en el que se recordó a tres docentes y luchadores gremiales desaparecidos –y en ellos, a los más de seiscientos que corrieron la misma suerte durante la última dictadura cívico-militar–: Isauro Arancibia, Marina Vilte y Graciela Lotufo. Sus rostros fueron retratados en murales por estudiantes de magisterio en el marco del proyecto “Memoria: un desafío educativo”, destinado a la formación docente, que lleva adelante el ministerio junto al Espacio Cultural Nuestros Hijos, de Madres de Plaza de Mayo. La emotiva celebración reunió en el salón Maestro Alfredo Bravo del Palacio Sarmiento, donde quedarán emplazados los murales, al ministro de Educación, Alberto Sileoni; la directora del ECuNHi, Teresa Parodi; funcionarios, representantes de los gremios docentes, docentes y estudiantes de magisterio de diversos puntos del país.
El Ministerio de Educación de la Nación también celebró ayer los 30 años de democracia, y lo hizo en un acto en el que se recordó a tres docentes y luchadores gremiales desaparecidos –y en ellos, a los más de seiscientos que corrieron la misma suerte durante la última dictadura cívico-militar–: Isauro Arancibia, Marina Vilte y Graciela Lotufo. Sus rostros fueron retratados en murales por estudiantes de magisterio en el marco del proyecto “Memoria: un desafío educativo”, destinado a la formación docente, que lleva adelante el ministerio junto al Espacio Cultural Nuestros Hijos, de Madres de Plaza de Mayo. La emotiva celebración reunió en el salón Maestro Alfredo Bravo del Palacio Sarmiento, donde quedarán emplazados los murales, al ministro de Educación, Alberto Sileoni; la directora del ECuNHi, Teresa Parodi; funcionarios, representantes de los gremios docentes, docentes y estudiantes de magisterio de diversos puntos del país.
“Estos compañeros van a estar ahora aquí, guiándonos, recordándonos cuál es el camino”, expresó Sileoni. “En ellos también recordamos a los luchadores que ya no están, y a los que luchan todos los días al frente del aula. A los docentes que construyen escuelas generosas, que no están apurados por echar a los ‘malos’ para tener mejores resultados.” Visiblemente emocionada, Teresa Parodi recordó su origen docente. “Hoy veo los rostros de esos queridos compañeros, hechos por futuros docentes, en el espacio de las Madres, y todo cierra. Estamos viviendo un tiempo maravilloso.”
Stella Maldonado, secretaria general de Ctera, recordó que Arancibia –uno de los fundadores de Ctera– fue asesinado a los pocos minutos del golpe junto a su hermano Arturo, en la sede gremial de Tucumán, por un grupo de tareas comandado por Domingo Bussi. Su cuerpo recibió más de cien balazos. Jujeña, maestra rural, coplera, Vilte fue otra de las fundadoras de Ctera, mientras que Lotufo, secuestrada el 14 de abril de 1977, fue docente y gremialista del sector privado en Rosario. Durante todo el año, en el espacio de las Madres que funciona en la ex ESMA, el área de Derechos Humanos del Infod, el programa Educación y Memoria del Ministerio de Educación de la Nación y el área de Educación del ECuNHi organizaron una serie de encuentros con estudiantes de institutos de formación docente de todo el país. Junto al grupo Arte, Memoria Colectivo, los futuros docentes pintaron estos murales que hoy simbolizan mensajes como el de Arancibia: “No hay maestro cierto y auténtico que no luche por la liberación de su pueblo”.
HUBO PEDIDOS PARA SUSPENDER EL ACTO EN LA PLAZA
La oposición en contra del festejo
Dirigentes de diferentes espacios políticos de la oposición cuestionaron ayer la realización del acto oficial por los 30 años de democracia en Plaza de Mayo e incluso algunos reclamaron que se suspendiera debido a la situación crítica que se vivía en algunas provincias por las protestas policiales y los saqueos, con su saldo de víctimas fatales.
Los repudios a los festejos oficiales y los pedidos de suspensión comenzaron a oírse ayer temprano, aunque a última hora del lunes el diputado Ricardo Alfonsín ya había solicitado se declarara “día de duelo” por los “muertos, saqueos y violencia en vastos sectores del territorio argentino”. No obstante, Alfonsín acudió a la entrega de los premios Azucena Villaflor que el Ejecutivo organizó ayer en el Museo del Bicentenario, donde se lo vio sonreír y aplaudir con entusiasmo varios tramos del discurso de la presidenta Cristina Kirchner.
El radicalismo envió ayer por la mañana un pedido orgánico al gobierno de Cristina Kirchner por la suspensión de los festejos debido a que “hay muertos, saqueos y violencia en vastos sectores del territorio argentino”. “Los sucesos que estamos viviendo en estos días aconsejan suspender los festejos programados para hoy por el gobierno nacional. Cuando hay muertos, saqueos y violencia en vastos sectores del territorio argentino, no son momentos para shows, sino para trabajar enérgicamente a fin de superar ese trance y reparar los daños”, enfatizó el espacio a través de un comunicado. Para la UCR, “el mejor modo de celebrar la democracia es ofrecerles a los argentinos una alternativa de progreso y de bienestar”, indicaron en el mensaje firmado por el Comité Nacional de la UCR, la Convención Nacional del partido y los jefes de los bloques de legisladores nacionales.
Quien no concurrió al acto en la Rosada fue el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y también se manifestó contra los festejos. Por los mismos hechos que sirvieron de argumento a Alfonsín, a los que Macri comparó con lo ocurrido en 2001, el referente del PRO consideró que la celebración debería haber sido postergada. “Hoy festejamos algo que deberíamos haber postergado por respeto a todo lo que está pasando en el país”, opinó en una entrevista radial, en donde también apuntó que el festejo “es una decisión del gobierno nacional. Espero que salga todo fantástico”.
Por su parte, la diputada de la Coalición CívicaUnen Elisa Carrió sostuvo que ayer fue un día “de duelo y no de festejo por los hermanos muertos en estas jornadas que estamos viviendo”, al tiempo que afirmó que “el duelo del país debe ser generalizado”. “La indiferencia del Gobierno frente a los muertos y los saqueos habla de algo muy raro que está ocurriendo”, remarcó Carrió y convocó “a la paz y la no violencia”.
En tanto, el FAP que preside el socialista Hermes Binner consideró que “no podemos festejar si hay muertos en las calles del país”. “Los argentinos trabajamos mucho para consolidar la democracia, pero aún quedan deudas pendientes en la sociedad que terminan siendo el caldo de cultivo para la acción de grupos minoritarios”, consideró la agrupación a través de un comunicado.
Opiniones vía Twitter
Dirigentes políticos expresaron sus opiniones al cumplirse 30 años de vida democrática a través de Twitter, donde el hashtag #30AñosDeDemocracia se ubicó rápidamente entre los más comentados del día. Ricardo Alfonsín escribió: “El país que tenemos está lejos del que imaginábamos tener 30 años después en 1983, pero nos ofrece el método para cambiar: la democracia”. Hermes Binner: “Seamos cautos, pensemos las decisiones, busquemos soluciones y compartamos el diálogo. No olvidemos que hoy celebramos 30 años de democracia. Llegamos hasta aquí después de una dictadura. Somos un pueblo maduro que tiene que resolver en paz sus diferencias”. Lucas Ghi: “Sigamos trabajando por la defensa y fortalecimiento de la democracia, sigamos luchando para ensancharla hasta que no quede nadie afuera”. Julio Cobos: “Conmemoramos 30 años de democracia en nuestro país, un logro de todos los argentinos y un legado fundamental para las generaciones futuras”. Leopoldo Moreau: “Hoy temprano cuando salí de casa subí a un taxi y el conductor me dijo: ‘Feliz día de la democracia’. Me conmovió y me alegró el día”.
OPINION
ContrapuntoPor Mario Wainfeld
Imagen: DyN
Tres décadas de recuperación de la democracia, como sistema político y sobre todo de convivencia, son una construcción colectiva que toda la sociedad argentina tiene el derecho de celebrar. La extorsión ilegal y violenta de distintas policías provinciales busca jaquear ese logro compartido: pone en vilo a la sociedad civil y muy especialmente a sus sectores más humildes. Los dos hechos coexistieron (que no convivieron) en una jornada tremenda que será recordada combinándolos en la historia y en la crónica. Hubo dirigentes opositores que propusieron levantar el acto en la Plaza de Mayo. Algunos de ellos se colocan, por reflejo condicionado, en la vereda de enfrente de todo lo que impulsa el oficialismo. Otros lo habrán planteado de buena fe, considerando la desazón y el dolor de quienes han perdido vidas, propiedad y la paz cotidiana, que son derechos de cada ciudadano. Someterse al chantaje, piensa el cronista, hubiera sido conceder al miedo que se quiere imponer de prepo. Bajar los brazos y acallar música o cánticos, resignarse a una victoria ruin de los insurrectos. La renuncia a la cotidianidad, su sujeción a los que quieren imponer el terror es, valga puntualizarlo, una de las características más insidiosas de las dictaduras. Remedarla es uno de los fines, a esta altura explícitos, de la revuelta policial.
Tres décadas de recuperación de la democracia, como sistema político y sobre todo de convivencia, son una construcción colectiva que toda la sociedad argentina tiene el derecho de celebrar. La extorsión ilegal y violenta de distintas policías provinciales busca jaquear ese logro compartido: pone en vilo a la sociedad civil y muy especialmente a sus sectores más humildes. Los dos hechos coexistieron (que no convivieron) en una jornada tremenda que será recordada combinándolos en la historia y en la crónica. Hubo dirigentes opositores que propusieron levantar el acto en la Plaza de Mayo. Algunos de ellos se colocan, por reflejo condicionado, en la vereda de enfrente de todo lo que impulsa el oficialismo. Otros lo habrán planteado de buena fe, considerando la desazón y el dolor de quienes han perdido vidas, propiedad y la paz cotidiana, que son derechos de cada ciudadano. Someterse al chantaje, piensa el cronista, hubiera sido conceder al miedo que se quiere imponer de prepo. Bajar los brazos y acallar música o cánticos, resignarse a una victoria ruin de los insurrectos. La renuncia a la cotidianidad, su sujeción a los que quieren imponer el terror es, valga puntualizarlo, una de las características más insidiosas de las dictaduras. Remedarla es uno de los fines, a esta altura explícitos, de la revuelta policial.
Decenas de miles de argentinos prefirieron congregarse en la Plaza, amucharse como en tantas otras ocasiones para demostrar identidad y pertenencia, para hacer número y ser individuos al mismo tiempo.
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La presidenta Cristina Fernández de Kirchner eligió no hablar por cadena nacional, hacerlo sólo en el acto bajo techo. Se asomó a la Plaza para cantar el Himno, saludar conmovida, hacer un poco de percusión.
Hasta se animó a cacerolear, burla burlando.
En el acto del Museo del Bicentenario se optó por un formato bastante inusual en estos tiempos, digno de mención y encomio. La invitación a los ex presidentes de estos últimos treinta años es una señal que trasciende a esos dirigentes, un saludo a la legitimidad que les confirió el pueblo.
Los ex presidentes Eduardo Duhalde y Carlos Menem pegaron el faltazo. Fernando de la Rúa y Adolfo Rodríguez Saá aceptaron el convite. El diputado Ricardo Alfonsín estuvo en representación de su padre Raúl, el primer presidente de la etapa democrática. Fue el único que contó con una barra juvenil que levantó las banderas del radicalismo, otra disrupción grata en la liturgia de los actos oficiales del kirchnerismo.
Si se pudiera releer las mentes de esos mandatarios o de quienes los revindican (¿habrá alguien que levante a De la Rúa, fuera de su familia?) se esbozaría una síntesis de la crudeza de la historia de estas décadas.
Todos sospechan deslealtades de los demás, acciones desestabilizadoras que frisan con el golpismo “blanco”, si tal cosa existe. Los alfonsinistas creen que el peronismo en su etapa menemista cooperó con el golpe de mercado que le dio la estocada final. Adolfo barrunta que Menem le tendió (valga la expresión) “una cama” en un escándalo que lo salpicó hace ya muchos años. Y que Duhalde le serruchó el piso para eyectarlo. De la Rúa acusa al mismo Duhalde de haber instado los saqueos de diciembre de 2001, amén de privarlo de sus ahorros merced al “corralón”. Tienen razones para ser suspicaces aunque, como suelen hacer los que gobiernan, simplifican coyunturas complejas y minimizan sus falencias o lo que hicieron ellos mismos para que se diluyera su poder originario. En cualquier caso, la seguidilla de presidentes que no llegaron al final de sus mandatos (aun de aquellos interinos que debían ejercerlo en plazos más breves) es expresiva acerca de las zozobras del sistema político, que se fueron zurciendo como se pudo. Fue bastante menos traumático que en otros trances históricos porque, bien que mal, pudo sostenerse la continuidad, elecciones limpias incluidas.
De todos los presidentes, Alfonsín fue el único elogiado en los balances mediáticos y en la palabra de Cristina. El reconocimiento algo dice, aunque siempre es favorecido por el balance que llega en general, ay, cuando los protagonistas ya no viven.
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“Quiero hablar de las coincidencias”, repitió un par de veces la Presidenta. Lo hizo, en proporción alta para lo que es su estilo. Como ya se apuntó, ese terreno se le hizo más fértil en la evocación de Alfonsín. Sobre todo, si se permite una trasposición, del “primer Alfonsín”. El candidato que leyó mejor las apetencias y deseos mayoritarios, el líder que hizo vanguardia con la Conadep y el Juicio a las Juntas, el fundador del Mercosur. También el que intentó, en sus primeros años, una política económica relativamente autónoma y desarrollista. Cristina enlazó esas medidas con las banderas tradicionales de los movimientos nacionales y populares continuando la saga iniciada por los presidentes Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón.
Desde luego, es imposible hacer un balance total sin recordar las caídas, las contradicciones de ese gobierno. O las peores intenciones y concreciones de los mandatos de Menem y De la Rúa. La Presidenta trató de evitar tentarse con ese rumbo. Definió una conexión interesante entre los progresos de las variables económico-sociales y la continuidad democrática. La hipótesis de encontrar un hilo conductor entre los primeros pasos del alfonsinismo y la etapa kirchnerista es también una pista sugestiva, para repensar mejor la historia. Cristina no fue la primera en subrayarla, pero es valioso que ese planteo se haya expresado, precisamente ayer.
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La Presidenta fue drástica para tipificar los autoacuartelamientos policiales y los saqueos. Los describió como planificados, “una operación quirúrgica” y no el contagio mencionado por ciertos intérpretes. Buscó coincidencias en otros diciembres, también calientes: el Parque Indoamericano, los saqueos en Bariloche.
Las circunstancias no son idénticas, cree el cronista, aunque los factores comunes son abundantes. Esta vez no hubo siquiera un detonante social, la anomia fue consecuencia directa del abandono de las funciones preventivas o disuasivas de agentes del Estado.
Tal vez, si se investigan a fondo los hechos, se pueda deslindar quiénes fueron los autores de los saqueos y demás actos vandálicos. Es notorio que hubo grupos organizados, es casi clavado que hubo zonas liberadas.
Mensajes espontáneos que le llegan al escriba de testigos presenciales cuentan que en San Miguel de Tucumán era ostensible la presencia de policías de civil (nadie hay más conspicuo que un policía de civil) azuzando la depredación. Sin embargo, si se explora desde los tribunales, el periodismo y la academia los hechos, quizá se encuentren otros participantes, llevados por otras motivaciones. La realidad siempre mezcla y contiene grises. Investigar a fondo es imprescindible, no sólo para determinar responsabilidades penales, también para hacer un mejor mapa sociocultural de nuestro país. Es una tarea para fiscales, jueces, fuerzas policiales que laburen. También deberían poner empeño las organizaciones sociales que militan dentro del kirchnerismo, que conocen los territorios y a sus pobladores.
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Nada excusa el accionar policial ni atenúa la responsabilidad de sus cuadros superiores. En el mejor de los casos para ellos, carecen de autoridad para imponer a sus subordinados el más básico cumplimiento de sus deberes. Su ilegitimidad viene de muy atrás, no son respetados, no generan emulación... es pura lógica si se sabe cómo se comportan y cómo trabajan los jefes.
La Presidenta explicó que “la inclusión social y el control civil y político de las fuerzas de seguridad garantizan la verdadera seguridad de los ciudadanos”. Esa verdad trasunta una larga carencia del sistema democrático, que suele tildarse como “deuda”. Muchos gobernadores, actuales o pasados, resignaron la conducción política o la delegaron en las propias fuerzas. La metodología hizo pus ahora, cuando la insubordinación fue la regla y se quebraron pactos tácitos que rigieron durante demasiados años. No se habla de la totalidad de las provincias ni de todos los gobernadores, sería una simplificación exagerada. Pero sí de una tendencia extendida y expandida en casi toda la geografía nacional.
Un comunicado difundido por el Centro de Estudios Sociales y Legales da contorno histórico a la coyuntura. Entre otras precisiones, explica que “El diseño y las prácticas de las instituciones responsables de la seguridad de nuestro país no se encuentran aún adecuadas al Estado de Derecho. Su poder de daño se verifica tanto en contextos de enorme magnitud como los que estamos atravesando, como en las prácticas abusivas, violentas y corruptas que cotidianamente sufren los sectores más vulnerables de nuestra sociedad”.
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Más allá de si hubo acuerdo premeditado, hay coincidencia de objetivos entre todas las protestas ilegales.
Se quiso crear anomia y un estado de naturaleza: se consiguió en deplorable medida. Se debilitó el poder de los gobernadores, justo en el momento en que éstos recobraban espacio político e institucional, máxime desde la designación de Jorge Capitanich como jefe de Gabinete. Debe investigarse para dilucidar si hubo premeditación, hubo alevosía y métodos injustificables.
El comunicado conjunto de fuerzas políticas con representación parlamentaria es una respuesta institucional, tan racional y medida como incompleta. Debe corroborarse día a día, en los años por venir.
Las movilizaciones a la Plaza son uno de los sostenes de la democracia, sea que su finalidad sea la crítica, la protesta o la convalidación de un gobierno. La firmeza de la Presidenta y sus gestos de concordia con sus rivales agregaron lo suyo. La democracia es un sistema vital, que se construye y sustenta cotidianamente.
Bueno fue que ayer se mostraran activos dirigentes y ciudadanos de a pie, poniendo el cuerpo para defenderse y también para celebrar.
Puede insinuarse una conclusión clásica para una jornada agridulce. Los derechos nunca están del todo ganados, las libertades siempre están acechadas, lo que es mayor aliciente para defenderlos, reivindicarlos y, claro que sí, festejarlos.
Las imágenes de los 30 años
En el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso presentaron ayer la muestra fotográfica 30 años de democracia, de Víctor Bugge, el fotógrafo de todos los presidentes argentinos en estos 30 años. En el acto, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, sostuvo que “la democracia es un derecho que se conquista cotidianamente” y remarcó que “las imágenes de estos 30 años quedan en la memoria de cada argentino que abrazó el sueño de vivir en democracia”. Estuvieron presentes los diputados Juliana Di Tullio, María Teresa García, Ramona Puchetta y Juan Carlos Díaz Roig.
Fuente:Pagina12
La intimidad de los 30 años de democracia en el Museo del Bicentenario
Un acto institucional y emotivo, pero con escasa presencia de opositores
Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá y Ricardo Alfonsín participaron de la convocatoria en la Casa Rosada. No hubo delegación de legisladores. El agradecimiento de CFK y los preparativos de los artistas antes del show central.
Por: Ana Clara Pérez Cotten
Actores, funcionarios, músicos, ex presidentes y militantes peronistas y radicales coincidieron ayer en distintos espacios de la Casa Rosada, que dejó por unas horas de ser simplemente la sede del Poder Ejecutivo y se convirtió en un lugar de encuentro y de festejo en el aniversario de los 30 años de la democracia y en la antesala del enorme escenario del festival.
En el Salón de los Patriotas, el espacio más grande de la planta baja, los organizadores instalaron un gran living con mesas y pufs y varios camerinos para los artistas. En el Salón Colón, recientemente remodelado, armaron un espacio más reservado, pero los músicos se negaban a llamarlo "VIP". Los grupos más numerosos ensayaron en el Patio Malvinas Argentinas mientras los empleados de gobierno los espiaban desde las galerías. El jefe de la Unidad Bicentenario, Javier Grossman, caminaba a paso acelerado por los pasillos y controlaba que la articulación entre los camarines y el escenario fuera perfecta. El catering esta vez fue frugal: sandwichs, empanadas y saladitos con gaseosa y vino y, de postre, chupines de maracuyá y frutilla.
Cuando faltaban pocos minutos para las 19, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner llegó a la Casa de Gobierno en helicóptero tras haber obtenido el alta para volar el lunes. Se dirigió a su despacho y ahí recibió en una audiencia que duró diez minutos a los tres ex presidentes que aceptaron la invitación: Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá y el diputado Ricardo Alfonsín en representación de la familia de Raúl Alfonsín. El encuentro, según trascendió, fue amable y la mandataria les agradeció la presencia en un momento político particular, signado por los saqueos y los levantamientos policiales que dejaron al menos ocho muertos. "Estoy contento de estar acá. En los momentos difíciles, todos los argentinos debemos estar unidos defendiendo las instituciones democráticas", dijo Rodríguez Saá cuando terminó la reunión.
Después, la mandataria, los ex presidentes y los ministros del Gabinete se acomodaron en un escenario en el Museo del Bicentenario. Por los disturbios en las provincias, los mandatarios presentes fueron pocos: Daniel Scioli de Buenos Aires; Luis Beder Herrer de La Rioja; Oscar Jorge de La Pampa; Luis Poggi de San Luis; el vicegobernador de Chaco, Juan Carlos Bacileff Ivanoff ; y el vicegobernador de Santa Cruz, Fernando Cottillo.
Al iniciarse el acto, la locutora oficial leyó el texto de la carta que el secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, le envió a la presidenta para celebrar el aniversario de la recuperación de la democracia, y en la que destaca el compromiso de ambos países por el respeto a los Derechos Humanos. La misiva no fue bien recibida por los militantes que, desde el fondo del salón, respondieron con uno de los cánticos del repertorio kirchnerista: "Patria sí, colonia no".
El público del acto fue variado, pero fue llamativa la ausencia de dirigentes y legisladores opositores. Los jefes de la bancadas kirchneristas, la diputada Juliana Di Tullio y el senador Miguel Ángel Pichetto compartieron la primera fila con la ex titular del Banco Central Mercedes Marcó del Pont y con una decena de Madres de Plaza de Mayo. El juez Eugenio Zaffaroni fue el único integrante de la Corte Suprema que participó de la convocatoria. El designado jefe del Ejército, César Milani, se sentó pocas filas detrás del titular del CELS, Horacio Verbitsky. Osvaldo Rial de la Unión Industrial Argentina, y José Ignacio de Mendiguren –el diputado electo del massismo que volvió ayer a la Casa Rosada– también aceptaron la invitación. Más allá se ubicaron los actores Pablo Echarri, Nancy Dupláa, Sofía Gala, Moria Casán y Florencia de la V, que se dedicaron a conversar durante los minutos de espera previos al acto.
Tras un video que destacó el rol histórico de Azucena Villaflor y repasó la trayectoria del premio que lleva su nombre, la presidenta le otorgó la distinción a Joan Manuel Serrat, el segundo extranjero que lo recibe después del juez Baltasar Garzón. "Estoy muy conmovido por recibir este galardón que lleva el nombre de Azucena", dijo el cantautor por videoconferencia desde Madrid y pidió extender el concepto de democracia a "un gobierno que sea realmente de todos y que asegure más educación, más salud y más justicia democrática". Después, fiel a su estilo, se despidió con una broma: "Este premio es especial y le va a gustar mucho a mi familia. Necesito que mi familia me estime porque son los que me lavan los calcetines."
La mandataria dio un discurso por el aniversario democrático que duró 26 minutos y fue aplaudida por militantes kirchneristas y también por militantes radicales, a quienes ella saludó especialmente. "Al-fon-sín, Al-fon-sín", le respondieron los jóvenes con remeras rojas que compartieron espacio con los integrantes de La Cámpora.
Cuando terminó el acto oficial, la mandataria se dirigió a su despacho para descansar unos minutos. Después, atravesó la zona de los camarines y subió al escenario acompañada por un nutrido grupo de artistas para cantar el Himno al ritmo de Choque Urbano. Coreó con Sofía Gala mientras compartían impresiones sobre la Plaza repleta y aceptó sacarse una selfie –una autofoto– con la actriz Cristina Tejedor.
Invitada por uno de los músicos, se animó a contribuir a la percusión con una cuchara y una sartén y, consciente de que estaba protagonizando una imagen cargada de simbología política, se tentó. Entre coreografías, música y varias explosiones de fuegos artificiales, la mandataria se despidió anoche de la Plaza de Mayo, epicentro de la celebración de los 30 años de democracia y del inicio del tercer año de su segundo y último mandato.
"La presidenta destacó las coincidencias y no las diferencias. Es un momento de construcción por muchos años más de democracia."
Luís Machín
Actor
"La democracia, aun con sus imperfecciones, con sus aspectos por mejorar, sigue siendo sin duda el mejor sistema institucional para vivir."
Oscar Jorge
Gobernador de La Pampa
"Tenemos que festejar este día democráticamente todos los argentinos porque yo viví esa época terrible de la dictadura que se llevó a muchos amigos."
Cristina Tejedor
Actriz
"El aprendizaje de la sociedad sobre horrores del pasado evita horrores del futuro. La paz se construye sin revanchismo y es conquista social."
Margarita Stolbizer
Diputada
"A pesar de todo lo que está pasando, nunca más ningún golpe cívico-militar va a interrumpir la democracia y la vida de los argentinos."
Esther Goris
Actriz
Fuente:TiempoArgentino











Originarios piden educación universitaria de acuerdo a la ley 26206 de educación y 23302 en sus jurisdicciones
ResponderEliminarLa inclusión en el sistema educativo es un mandato central de la sociedad y un deber del Estado. Así la Constitución Nacional otorga a los ciudadanos el derecho a la educación. Y la Educación Superior al igual que el conjunto de la educación Argentina debe ser considerada como un derecho y que es el estado el responsable de garantizar su cumplimiento y es un bien social y no un bien de mercado No hay democracia si no se respetan todas las leyes. Sin respuesta de 07/02/2012 a la fecha:08/12/2013