22 de enero de 2014

GUATEMALA.

MARTES, 21 DE ENERO DE 2014 
Guatemala: Población despreciada
CERIGUA 
En Guatemala, la mayoría de personas que se encuentran privadas de libertad son de condición humilde; no han tenido oportunidad de educación, capacitación o trabajo decente y carecen de recursos para pagar un abogado que los defienda, señaló Ileana Alamilla, en su columna de opinión publicada en PRENSA LIBRE. 

A decir de Alamilla, uno de los bienes más preciados, entre los innumerables que poseemos, es la libertad, palabra muchas veces utilizada de forma inapropiada para reivindicar cualquier derecho, hasta el de humillar, agredir y lastimar a otras personas. 

Libertad es poder disponer de la vida, elegir qué hacer y cómo hacerlo; gozar de un privilegio propio de la naturaleza humana; la privación de ese derecho, por determinación de la ley, es un castigo que lastima el cuerpo y el espíritu de quién lo recibe, sobre todo si esa persona es inocente, presunción garantizada por la Constitución Política de la República, indicó la columnista. 

Datos del Sistema Penitenciario indican que a la fecha 16 mil 948 personas se encuentran detenidas en los 22 centros a nivel nacional, en la mayoría de los casos de forma “preventiva”, pues no se ha concluido el proceso en el cual se les ha declarado culpables; por ley son inocentes, pero están presos. 

La columnista subrayó que muchos jueces y juezas hacen esfuerzos sobrehumanos para cumplir con honestidad y diligencia su función, pero también hay cantidad de excepciones; los y las fiscales también tienen sus justificaciones, entre ellas que debido a las nuevas modalidades, unos investigan y otros acuden a las audiencias, que en ocasiones significa una gran debilidad.

El resultado de este estado de cosas es una enorme cantidad de seres humanos sumidos en un ambiente deplorable, donde conviven con la escoria; lo peor de todo son los niños presos junto a sus madres, refirió Alamilla. 

Desde que una persona es detenida hasta que finaliza el juicio transcurren meses o años, permanece en esos lugares que no son idóneos para buscar la reinserción social; está sometida a vejámenes y humillaciones y si está acusada injustamente y, como ocurre con frecuencia, es declarada inocente, ¿qué reparación recibe del Estado y de la sociedad? al salir libre, si es que no fallece en un amotinamiento, el estigma e haber estado detenida persiste y el tiempo en que su cuerpo y su alma estuvieron cautivos injustamente, nunca se repara, concluyó la columnista.
Fuente:Argenpress
Cárcel de Guatemala.
FuenteFoto:Web

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