20 de febrero de 2014

NEUQUÉN: EL TOF y SOBREVIVIENTES RECONOCIERON EL CCD "LA ESCUELITA" y LA DELEGACIÓN LOCAL DE LA PFA.

19.02.2014
El ex detenido Balbo señaló lugar donde habría sido golpeado por Guglielminetti
Neuquén: El TOF y sobrevivientes reconocieron el CCD "La Escuelita" y la delegación local de la PFA

Orlando "Nano" Balbo junto a su hija, durante la recorrida por la delegación neuquina de la PFA 
Neuquén.- El Tribunal Oral Federal 1 de Neuquén realizó hoy el reconocimiento del Centro Clandestino de Detención "La Escuelita" y de la delegación local de la Policía Federal, que también sirvió como centro de detención y tortura durante la última dictadura cívico militar en nuestro país. Los sobrevivientes que acompañaron a los jueces en la inspección ocular reconocieron el lugar donde se encontraba "La Escuelita", que fue demolida durante la misma dictadura, incluso localizaron un álamo en el que les golpeaban la cabeza para aturdirlos, cuando los trasladaban hacia el galpón de tortura.

David Lugones, sobreviviente del centro clandestino de detención, manifestó que éste se debe convertir en "un lugar de memoria, de vida, de lucha". "Este no es el lugar donde nosotros estuvimos, es el lugar donde otros no están", agregó.

En tanto, por la tarde el TOF realizó la inspección de la delegación de la Policía Federal, a la que concurrió el sobreviviente Orlando "Nano" Balbo, que reconoció las instalaciones a pesar de las importantes modificaciones en la estructura. Balbo encontró la mesa donde estuvo sentado, aquella en la que Raúl Guglielminetti lo golpeó con las manos abiertas en los oídos.

Las inspecciones se realizaron en el marco del tercer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de Neuquén, durante la última dictadura. Mañana se llevará a cabo una nueva audiencia, en la que se espera la presencia de tres testigos.
Fuente:Telam


20-02-2014
"Sirve para que los jueces tomen conciencia de lo que están juzgando"

Lo afirmó Luis Genga, sobreviviente del centro clandestino de detención, durante la inspección realizada ayer en el predio donde funcionó.

Neuquén- “Este viejo álamo que está caído era con el que nos golpeaban la cabeza cuando nos sacaban de ‘La Escuelita’ para llevarnos al galpón donde nos torturaban. Quizás para ellos era una diversión”, dijo David Lugones durante el recorrido que sobrevivientes, familiares de desaparecidos, militantes de organizaciones de derechos humanos, fiscales, abogados querellantes y defensores, y periodistas hicieron ayer en el predio donde entre 1976 y 1978 funcionó el principal centro clandestino de detención de la región ubicado al fondo del Batallón de Ingenieros 181 en Construcciones.

El recorrido se realizó en el marco de la inspección ocular autorizada por los jueces Leónidas Moldes, Diego Barroetaveña y Richard Gallegos que conforman el Tribunal Oral Federal que actualmente juzga a cinco represores acusados de cometer delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar.

El álamo mencionado por Lugones, secuestrado por fuerzas represivas a los 19 años, estaba justo en el trayecto entre el edificio donde permanecían los detenidos (ubicado hacia la derecha, mirando hacia la calle Chaco) y el galpón de chapa donde eran torturados. Entre ambos lugares había una distancia de 15 metros.

También reconoció partes de los escombros de las paredes del baño del centro clandestino. Contó que durante su cautiverio, se sacó las vendas que tapaban sus ojos y pudo ver el baño. “En 1984 cuando ingresamos al predio, en forma no oficial, junto a integrantes de la Conadep, de la APDH y sobrevivientes me fui derecho al baño y lo encontré, estaba el inodoro y estaba tal cual”, dijo.

Lo más significativo para los jueces fue la escasa distancia, entre 50 y 100 metros, que hay entre el Batallón y el centro de detención. “Los que estaban en el Batallón sabían lo que ocurría acá”, sintetizó Lugones. Y agregó: “Cuando nos llevaban al galpón donde nos torturaban nos hacían agachar mucho. Acá podemos ver que la distancia donde estaban los soldados haciendo guardia y La Escuelita era poca. Nos hacían agachar para que no nos vean cuando nos trasladaban para torturarnos”.

“Esto sirve para que los jueces tomen verdadera conciencia de lo que están juzgando, que puedan identificar el lugar y crean en nuestro testimonio”, expresó Luis Genga, un dirigente del gremio docente Unter, de Río Negro, secuestrado en septiembre de 1976 y llevado a La Escuelita, quien ayer reconoció el lugar donde permaneció en cautiverio.
Fuente:LaMañanaNeuquen                     

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