Testigos del secuestro y desaparición de los delegados sindicales y militantes políticos Julia Brocca de Herrero y Carlos Escobar, pidieron que se investigue a una directora sospechada de facilitar información a los represores. María Teresa Sánchez le solicitó al Tribunal que informe por qué la esposa del imputado Barreiro les toma fotografías en el recinto. Los periodistas acreditados solicitaron una reunión con miembros del Tribunal. Apoyo del Cispren.
Durante una larga jornada declararon tres testigos en el marco de la causa Rodríguez II. Mario Antonio Herrero fue el primero en prestar declaración sobre el secuestro de su esposa Julia Angélica Brocca ocurrido el 28 de marzo de 1976. Trabajaba en la Dirección de Complementación Educativa, en la Isla Crisol y militaba en la Juventud Trabajadora Peronista. En 1973, participaba en una campaña de alfabetización para el adulto a través del programa Crear dependiente de la Dirección Nacional de Educación del Adulto (Dinea). Luego lo hicieron su hijo, Juan Camilo Herrero, y la ex delegada de UEPC y militante de los Organismos de Derechos Humanos, Mirta Argañaraz de Clerici.
El secuestro
“Previo al golpe de 1976, mi esposa me hace saber que entre sus compañeros había circulado una lista negra de personas sindicadas como activistas gremiales y que ella estaba en ese listado”, contó el testigo. Con el tiempo y por un conjunto de datos obtenidos llegó a la conclusión que la directora María del Carmen Cognini algo tendría que ver. Y pidió que se investigue esta pista.
No recuerda a qué hora fue, pero su suegra le contó que unas personas le mostraron una ficha con la fotografía de su hija y que al no encontrarla en su casa la cargaron en uno de los autos y la llevaron rumbo a Parque Vélez Sarsfield. Primero pasaron por la casa de un hermano que vivía cerca. Y a eso de las 3 de la mañana llegaron a la casa. “Mi suegra permanece en un auto y parte del personal sube a los techos. Me despierto y dicen: abran, policía”, recordó.
En ese momento “me doy cuenta que tenía la última oportunidad de salvarla y les digo: no se equivoquen, es a mí a quien tienen que llevar”, pero no fue escuchado. “Me di cuenta que era personal policial o militar por el olor a vaselina que queda en las armas después de limpiarlas”, explicó. Luego le dieron un culatazo y simuló un desmayo “para que alguno quede a criar los hijos”, dijo que pensó en ese instante.
A Julia a quien apodaban Cuca la llevaron en ropa de cama. Luego vinieron los trámites y la búsqueda. Hizo la denuncia en una comisaría y se fue a vivir con los niños a la casa de sus padres.
A través de una persona se enteró que fue vista en el campo de la Ribera. Sin pensar se dirigió al lugar acompañado de su hermana. Se aproximó a la guardia y entabló un diálogo con un gendarme. El uniformado le dijo que se fuera de inmediato porque “si sale alguien usted queda adentro”. Y se fueron.
Después, patrocinado por Ernesto Gavier, presentó un hábeas corpus. “Una audacia porque nadie recibía nada. Nunca tuve respuestas”, afirmó. Como muchos, recibió la sugerencia de que tal vez se haya ido por propia voluntad “con otro”, en algunas reparticiones públicas. Cuando llegó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos viajó a Buenos Aires y “por primera vez me encuentro rodeado de personas en mi misma situación”. Nunca tuvo respuestas.
El informante
Para esa época, en julio de 1979, y mientras se encontraba en una reunión religiosa en la iglesia de los redentoristas un hombre lo abordó. “Se trataba de una persona morocha, alta, bien puesta, joven, y me dice:
-¿En qué trabajás? Me empieza a indagar y yo le digo: vos sos un servicio. Los olía”, atestiguó.
El tipo asumió esa condición y le dijo que por una herida de arma de fuego había estado entre la vida y la muerte y que en esa situación se dio cuenta que “me iba al infierno” y prometió que si se salvaba “le iba a decir a dos personas lo que pasó con sus seres queridos”.
Luego precisó que no le iba a contar “las barbaridades que hice” y que se limitaría a confirmarle si estaba con viva o no. Al cabo de un tiempo le hizo saber que “Cuca no estaba más”.
Con esa noticia llegó a su casa y se la comunicó al padre que lo sabía de antes por gestiones realizadas por medio de un directivo de la empresa azucarera Ledesma. “La vida continúa”, le dijo su padre. El informante en cuestión resultó ser Saúl Pereyra, hijo de una policía llamada la Tía Pereyra que según le dijo al testigo “había muerto en un enfrentamiento”. Y que ese había sido el motivo del ingreso del hombre a los servicios de inteligencia.
Por ese gesto hizo de fotógrafo en su casamiento y cuando murió o lo mataron fue al velorio. “Vi a jóvenes que lloraban y me imaginé una escena dantesca como que les iba a pasar lo mismo que al negro”, describió.
Sobre el final reflexionó acerca de la necesidad de despedirse del otro tras su muerte. “Seria mentira decir que no me importa, como pasa en nuestra cultura frente a la muerte, frente al ser querido que fallece. Lo que la mayoría puede hacer, y lo hace dolorosamente, es permanecer frente al ser querido, inmóvil. No responde, no atiende, se lo besa y no responde. Ese paso de las horas en un velorio implica tomar conocimiento física y psíquicamente de que esta persona ya no está con nosotros. Quien cree, piensa que la volverá a ver; quien no, que se terminó. Pero hay que saber que ese velorio es parte de lo atroz que se ha hecho”, dijo y trajo a colación un gragmento sobre noche y niebla que remite al genocidio nazi. “No poder velar al ser querido es parte de esa mecánica. Recuperar los restos sería recuperar ese velorio que nos fue negado”, aseguró.
El testigo recordó con afecto a quien fuera su esposa y destacó que “le gustaba escribir poesía” y que lo motivaba para que hiciera actividades artísticas. Por esos años realizó un registro fotográfico de la familia “como si fuera una premonición”, rememoró.
El hijo
Juan Camilo Herrero, hijo de Julia Brocca, tenía dos años y medio cuando secuestraron a su madre. “Fue un shock traumatizante para mi corta edad”, afirmó.
“Hasta enero del ‘76 vivía en la calle Montevideo 66, con mi abuela materna, mis padres y mi hermano Mariano al que le llevo dos años. Recuerdo bien la casa y sé que de ahí se llevaron a mi madre, mientras dormíamos. Me desperté a la mañana, estaban algunos tíos, algún vecino y mi padre la buscaba. A partir de ahí, mi vida acontece en la casa de mis abuelos paternos y una tía. Sé por lo que me contaron que la noche anterior mi padre estaba un poco engripado y no pudo ir a comer un puchero que había hecho mi madre y que se comería en la cuadra”, narró.
Seguidamente relató que la abuela declaró en la Unesco y con miembros de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Cuando tenía 7 años su padre los reunió y les dijo que su mamá estaba muerta.
El testigo lamentó que su abuela no estuviera con viva aún. Recordó que ella le supo contar que “Entraron unos jóvenes, bien parecidos, y que mi abuelo estaba en cama, enfermo de cáncer a la garganta y no podía hablar. Y que la obligaron a decirles donde estaba la casa de mi madre”.
La familia sospechó por años que en el lugar de trabajo fue entregada. “Tenemos ciertos indicios serios de que había una informante”, afirmó y señaló que se trataría de la directora, María del Carmen Cognini.
Los libros y los sueños
“No les bastó con llevarse a mi madre, sino que se llevaron dinero, un proyector, una radio”, añadió. Pero “felizmente” les dejaron los libros de la biblioteca y que a través de esos textos pudo ir conociendo a su madre. “Me hablaron de ella hasta el día de hoy”, señaló.
Así, tomó contacto con libros de educación para adultos, educación popular, historia, análisis políticos latinoamericanos y dijo que el libro Operación Masacre de Rodolfo Walsh le permitió entender a los 14 años como funcionaban las fuerzas de seguridad. Y que amigos y compañeros de trabajo de su madre le fueron contando sobre su militancia en el gremio docente, en la Ctera, y desde 1973, como coordinadora de un grupo de alfabetizadores en el programa Crear que dependía dela Dirección Nacional de Educación del Adulto (Dinea).
Sobre el destino final de su madre solo sabe lo que le contaron su padre y abuelo.
Siempre lo decimos, con un ojo lloramos y con el otro nos reímos. Toda la tragedia no logró discontinuar los sueños y por eso me fui encontrando con esos ideales que coincidentemente tienen que ver con la educación popular”, manifestó.
“Estamos en un juicio. Es tarde, pero felizmente los que tuvieron coraje cuando nadie lo tenía, siguió adelante”, dijo y agradeció a los Organismos de Derechos humanos. “Hoy le puedo decir a mis hijos que no tengo miedo, que los que mataron a su abuela van a estar presos y que lo importante es que después de estos juicios y de la sentencia nadie sea perseguido por lo que piensa y hace. En ese sentido, el legado ha sido muy fuerte”, reflexionó. Reivindicó el estado de derecho y agradeció a su compañera por ayudarlo a reconstruir su vida.
Juan es ingeniero agrónomo y hace más de 10 años que milita porque piensa que “organizarse es un derecho”.
Por los 30 mil
Mirta Argañaraz de Clerici quien juró decir cuánto sabe por “la memoria, la verdad y la justicia y por los 30 mil militantes detenidos y desaparecidos”, testimonió sobre el secuestro de Carlos Escobar, empleado en la Dirección de Complementación Educativa (DCE) y delegado del Sindicato de Empleados Públicos y también sobre Julia Brocca, delegada de la UEPC. Al mismo tiempo quedó expuesta la historia de su propia familia diezmada por el terrorismo de estado.
Es la hija mayor de Otilia Lescano de Argañaraz, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba.
En los sesenta trabajó como docente en la DCE ubicada en la Isla Crisol. “A fines del ‘75 empecé a peregrinar. Me fui al interior del país porque estaba amenazada”, contó. El destino fue la provincia de Catamarca donde se instaló con sus cuatro hijos y su esposo.
La testigo conoció a Carlos Escobar, empleado administrativo y militante de Poder Obrero, y a Julia Brocca, también delegada gremial de la UEPC. “Con Julia teníamos una relación muy linda pese a las diferencias ideológicas”, expresó.
“Viene mañana”
La testigo recordó que a partir del Navarrazo el clima social cambió sustancialmente. En la escuela el director fue desplazado y se puso en funciones a María del Carmen Cognini acusada de hostigar al personal y de colaborar con los militares. Por caso, recordó que a Pablo González lo acusó de robo y luego se comprobó que no había sido así.
A mediados de 1976, se dirigió a la isla a cobrar un dinero. Al llegar, y mientras subía las escaleras, lentamente, Ana María Aliaga, va a su encuentro y le dice: “Mirta, ayer una patota de civil junto a otros militares lo llevaron a Carlos. Estaba en la cocina, le ataron las manos con una rejilla y lo encapucharon. Las cocineras y ordenanzas lo tironeaban para que no se los lleven”. Y prosiguió. “Escuché que la gorda –refiriéndose a la directora- hablaba por teléfono y decía: No capitán, Argañaraz viene mañana”. De modo que la secretaria le salvó la vida.
Se dirigió a la estación Mitre y tal como lo habían planificado su marido le acercó al hijo menor de 3 años junto a una valija y los envió a Mar del Plata donde estaba su hermana María de las Mercedes Argañaraz de Fresneda (embarazada), junto a su esposo Tomás Fresneda, secuestrados al año siguiente durante la llamada Noche de las Corbatas. Y los pequeños Ramiro y Juan Martín pasaron a formar parte de su familia. Las hermanas, militantes del PRT se habían juramentado que si algo le ocurría a una la otra se haría cargo de los hijos.
“Esa es la última vez que veo a mi hermana y a su esposo”, evocó. Asimismo, dijo que durante el desarrollo del juicio confirmaron que estuvieron en La Cueva, que el niño nació en cautiverio y que aún lo siguen buscando. Se trata de los padres del secretario de Derechos Humanos de la Nación. “Cuando vuelvo de Mar del Plata me dice mi marido que recibió la amenaza: zurdos de mierda les vamos a volar la casa. Cargamos las cosas y nos fuimos a Catamarca”. Previamente los habían allanado dos veces.
Retoma el relato sobre Brocca y destaca que el sector docente fue muy castigado por la represión. Con la llegada de la democracia se enteró que a Carlos lo habían llevado a La Perla y que cuando el padre del joven, el coronel Escobar fue a buscarlo ya lo habían matado y arrojado a una fosa común. Igual suerte le había tocado a Julia.
Sala de prensa
Luego de un cuarto intermedio, María teresa Sánchez, abogada querellante de Abuelas, le pidió al tribunal una explicación sobre la presencia de “una mujer rubia” que tomó fotografías esta mañana en el recinto. Se trata Ana Magi, esposa del imputado Guillermo Barreiro. El abogado defensor Viola informó que era así y que estaba acreditada como periodista. Tras una consulta entre los jueces el presidente Díaz Gavier anunció que se expedirán oportunamente.
En tanto, los periodistas acreditados que también tomaron conocimiento de la situación se reunirán con el Tribunal para hacerle conocer su postura mediante la presentación de un escrito. Desde el Cispren anticiparon el apoyo incondicional a los trabajadores de prensa y la disposición para realizar las gestiones que correspondan.
Fuente:PrensaRed
Envío:Agnddhh
Herrero declaró hoy en la audiencia del juicio oral y público que se desarrolla en los tribunales federales de Córdoba por imprescriptibles crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención y exterminio La Ribera y La Perla.
Relató que en una oportunidad, cuando se encontraba en una iglesia con un grupo de misioneros redentoristas, se le acercó una persona, a la que dijo "rápidamente identifiqué como un servicio", en referencia a los agentes de los servicios de inteligencia.
Puntualizó que el represor le manifestó que a raíz de un accidente, había estado entre la vida y la muerte y que ese momento había hecho una promesa, la de "decirle a alguien la verdad sobre su ser querido que había sido secuestrado".
Herrero señaló que ante semejante declaración, le respondió: "prefiero vivir toda la vida con la duda de si Cuca (su esposa) está viva o no, pero no quiero cargar con tu muerte. Porque vos has hecho un juramento de silencio, y si hablás sos hombre muerto".
A lo que el represor le contestó: "Mirá, esto yo ya lo he decidido. Y vos no tenés nada que ver. Si yo te contara una sola de las barbaridades que hice, lo inmisericorde que fui, te aseguro que de ahora en más no cerrarías los ojos de noche".
"No te voy a decir ni dónde ni cómo, para salvaguardar tu seguridad. Sólo voy a averiguar y decirte si está viva, pero te advierto que quedan muy pocos vivos. Si t preguntás por qué te lo voy a decir a vos, te lo digo: porque no nos odias, y porque cuidás bien de tus hijos, y eso es importante", precisó Herrero que le dijo el torturador.
Señaló que poco tiempo después esa persona (que más tarde se enteraría que era Saúl Pereyra, agente civil del Ejército que se desempeñó en La Perla e hijo de la "La Tía" Pereyra, una torturadora del Departamento de informaciones de la policía de Córdoba, D2), se volvió a contactar con él para decirle que "no esperaran más a Cuca".
Posteriormente declaró su hijo Juan, que forma parte del Movimiento Campesino quien señaló que "estos juicios nos tienen que servir para no llegar nunca más a tanta intolerancia", y se lamentó de "estos tiempos en los que a alguien que roba se lo mata, cuando hay un Estado de Derecho e instituciones para juzgarlo".
Finalmente declaró Mirta Otilia Argañaraz de Clérici, militante de organismos de Derechos humanos, quien al iniciar su declaración hizo su juramento sobre la memoria, la verdad y los 30.000 desaparecidos.
La testigo declaró en relación a Carlos Escobar, empleado del Ministerio de Educación de la provincia secuestrado el 29 de marzo de 1976 de su lugar de trabajo por un grupo de civiles armados, que aún continúa desaparecido.
Un momento de tensión se vivió en la sala cuando se presentó, Ana Maggi, esposa del imputado Ernesto Barreiro, y en actitud provocativa sacó fotos de los presentes.
Ante esta situación, la abogada de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, María Teresa Sánchez, manifestó al tribunal su inquietud e hizo referencia a las numerosas amenazas recibidas por el equipo de abogados de Abuelas y por la presidenta de la filial local de la asociación, Sonia Torres.
Ante el reclamo, el presidente del tribunal, Jaime Díaz Gavier, señaló que dejó constancia del reclamo y que será respondido luego de las correspondientes averiguaciones.
Una vez terminados los testimonios el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta mañana a las 10, cuando se escuchen a dos nuevos testigos.
Fuente:Telam
Envío:Agnddhh
Día 134: 08/04
14:44 Torturador y Torturado
"Eso lo pensaba cuando publiqué el libro. En ese momento uno pensaba que era posible resistir la tortura pero ahora la historia nos ha demostrado que eso no es así. Creo que la cantidad de secuestros de militantes no se debe a las delaciones sino a las torturas".
Todo el peso y la responsabilidad cae necesariamente sobre el torturador y no sobre el torturado, contra lo que buscan Viola y su defendido Barreiro.
14:22 Mal desempeño de Viola
Después el tono de los llamados de atención se vuelve hacia el fastidio: "Señor Viola, el testigo ya respondió esa pregunta. Lo ha dicho una y mil veces, que esa revista era para la agitación de las ideas en contra de la dictadura". El abogado está preguntando una por una acerca de las tapas de decenas de ejemplares de la revista Estrella Roja, una publicación del ERP.
13:23 La verdad es sagrada
El Presidente hace lugar a una queja de la Dra. querellante Lyllan Luque, y advierte a Viola que pregunte sobre hechos vinculados a la causa y no sobre cuestiones que no tienen que ver con el proceso.
Viola dice que la pregunta es pertinente porque hay casos de ajusticiamiento que se les adjudicaron a sus defendidos.
Mattini responde: "En esto quiero ser enfático. Santucho tenía sus defectos pero tenia una gran virtud: como para el Che Guevara, la verdad era sagrada. Si nosotros hacíamos algo lo difundíamos por los medios que teníamos a nuestro alcance, de ninguna manera habríamos hecho algo para adjudicarselo a las fuerzas armadas. Si el abogado tiene un nombre que supuestamente haya sido fusilado por nosotros y atribuída su muerte al ejército, que me pregunte por él".
12:29 Revolución
- Sí, por supuesto pensábamos en una revolución. Una cosa eran nuestros objetivos a largo plazo y otra cosa la resistencia a una dictadura como la que teníamos. Por eso expropiábamos bienes para sostener esa resistencia
- A quiénes expropiaban bienes?
- ¡A los poderosos de este país! ¡no ibamos a expropiarle bienes al kiosco de un cieguito!
12:23 Hostigábamos a las fuerzas armadas
11:57 Clausewitz se hubiera burlado de nosotros si decíamos que teníamos entrenamiento militar
- Recibieron entrenamiento de armas?
-"Teníamos un enemigo común, los EEUU. El entrenamiento que recibimos era de autodefensa, Clausewits se hubiera burlado de nosotros si decíamos que teníamos entrenamiento militar", dice Mattini haciendo referencia al prusiano teórico de la estrategia y táctica militar.
11:51 Viola busca reflotar la teoría de los dos demonios
El testigo responde que los motivó a organizarse al tomar conocimiento sobre la aplicación de la doctrina de Seguridad Nacional, con el que los ejércitos latinoamericanos habían cambiado su hipótesis de conflicto poniéndose contra el pueblo.
"Esquivábamos pasar a la clandestinidad, queríamos ser lo más legales posible, pero esto fue motivado por el grado de represión. Yo pasé a la clandestinidad bajo el gobierno de Videla".
11:44 Testigo 251: Declara Arnol Kremer
Como prueba documental, exhibe el libro de Mattini, "PRT: de Tucumán a la Tablada" de una edición de 2003. El testigo aclara que el libro fue escrito hace 25 años y que hay cosas sobre las que ha ido cambiando de parecer. "Además, como todos sabemos, los editores ponen cosas en los libros que muchas veces no son revisadas por el autor, así que todo lo que está en ese libro es objeto de cuestionamiento".
11:00 Esperando el comienzo de la audiencia
Declarará Arnol Kremer (Luis Mattini) quien fue citado por el defensor Viola. Es intelectual y firma sus libros con el nombre con el que se hizo conocido como dirigente del PRT-ERP, partido del que fue secretario general después de la muerte de Roberto Santucho.
Hoy también ampliará su declaración indagatoria el imputado Barreiro quien seguramente hará referencia a algunos de los testimonios de los testigos de semanas anteriores.
El defensor Viola extrae una idea del libro de Mattini: "Usted dijo que la mayor cantidad de secuestros se debía a las delaciones..."
El abogado roza lo payasesco, y lo evidencian las risas del Presidente del Tribunal cuando tiene que frenar las preguntas: "Señor Viola, la infancia del testigo no tiene nada que ver con el caso!!"
El abogado defensor Viola pregunta si el PRT "ajustició" a alguno de sus miembros.
- Ustedes se proponían hacer una revolución?
"Éramos un grupo de civiles armados que hostigabamos a las fuerzas armadas para impedir que dieran el golpe. Fracasamos en nuestra política para debilitar a las fuerzas, pero no nos equivocamos históricamente porque efectivamente después dieron el golpe". Hace varios minutos que Mattini explica con exactitud de términos por qué no es válida una teoría de "los dos demonios" a un abogado defensor que, secundado por sus defendidos que asienten y apoyan desde sus asientos, quiere hacerle decir otra cosa.
"Aspirábamos a una sociedad socialista, eso está claro. No voy a negar una cosa de mi pasado ni de mi presente, sigo anhelando una sociedad socialista", eso responde el testigo a Viola quien le pregunta sobre la relación del partido con Cuba.
"Formamos el PRT porque intentábamos hacer una resistencia a la dictadura", dice Mattini y el defensor se empeña en obtener una respuesta que le sirva. "Le reformulo la pregunta, qué decidió el PRT en el 5to congreso y qué piensa hoy de esa decisión", insiste Viola.
El defensor Viola comienza el interrogatorio explicando que se ha citado a Kremer como testigo de contexto, sobre el marco histórico en el que se desarrollaron los hechos que se están juzgando.
Día 135: 09/04
16:21 Finalizó el testimonio de Mirta
16:05 Tomás y Mercedes
15:57 Secuestro de Carlos Escobar

Carlos Escobar tenia 27 años. Era Empleado Publico y trabajaba en la Direccion de Educacion Complementaria, dependiente del Ministerio de Educacion de la Provincia de Cordoba. Fue secuestrado el 29 de marzo de 1976 de su lugar de trabajo, por un grupo de civiles armados.
15:47 Su relación con Julia y Carlos
Ellas eran agremiadas y delegadas de UEPEC. Compartieron el trabajo en la Isla Crisol, donde desarrollaban sus actividades de alfabetización, hasta que ella fue trasladada a otro centro educativo en el Barrio Guemes. "Donde más nos cruzabamos era en el gremio, y teníamos una relación muy linda de compañeras, muy de querernos, eramos muy unidas a pesar de que teníamos algunas diferencias político-ideológicas". También eran compañeras y amigas de Carlos Escobar, delegado del SEP, también desaparecido.
Julia era militante de la Juventud Peronista, Mirta del Partido Revolucionario de los Trabajadores y Carlos de la Organización Comunista Poder Obrero.
15:37 Testigo 153: Declara Mirta Otilia Argañaraz de Clerici
15:30 Terminó el testimonio de Juan
Nos hizo mucha falta a mi familia. Creemos que hoy podemos depostar en uds y que en adelante puedan continuar la invetigación y nosotros continuar en nuestros sueños los sueños de mi madre, para que en este país podamos todos vivir plenamente y gozar de todos los derechos".
15:25 Esta tragedia no logró discontinuar los sueños
Juan es militante del Movimiento Campesino y su tarea está directamente relacionada con la educación y alfabetización de los adultos.
"Hemos empezado procesos desde hace 10 o 12 años que tienen que ver con entender que organizarnos es un derecho. Que fue cercenado en otro tiempo, reprimido y acallado. Pero hoy tengo 41 años, y es tarde, pero seguimos acá. Le estoy eternamente agradecido a los organismos que salieron cuando ya nadie salía. Y hoy tenemos este juicio y puedo decirle a mis hijos que pueden salir sin tener miedo".
15:18 Dejaron libros que hasta el día de hoy me hablaron de ella
"Muchos estaban referidos a la educación para adultos, la educación popular, la obra completa de Paulo Freyre hasta el momento, libros de historia, análisis políticos de latinoamérica, Operación Masacre. Con ese libro empecé a entender de lo que podían ser capaces ciertas fuerzas de seguridad del país."
15:00 Testigo 252: Declara Juan Herrero
Tenía poco más de tres años y estaba durmiendo junto a su hermanito dos años menor en el momento de los hechos. Al despertar, encontró la casa con algunos vecinos y tíos. Su madre no estaba, su padre había salido a buscarla. A partir de allí su vida cambió para siempre.
"Uno de esos daños es ¿Qué sabés? Se corta de alguna manera la posibilidad real de saber, oralmente, a través de los medios, a través de las instituciones, a través de la democracia que no existió hasta el año 83. Creo que el principal daño es el silencio, no poder contarle a tus amigos lo que te había pasado".
Hoy viene a declarar acompañado de su compañera y su tercer bebe, que están escuchando entre el público.
14:48 Una fotógrafa dudosa
La Dra. María Teresa Sanchez manifestó al tribunal su inquietud e hizo referencia a las numerosas amenazas recibidas por el equipo de abogados de Abuelas y por la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo Filial Córdoba.
El abogado Viola dijo que está acreditada por el tribunal como periodista.
El presidente del Tribunal manifestó que deja constancia del reclamo y será respondido oportunamente después de las averiguaciones pertinentes.

Fotos: Aldo Blanco
Ana Maggi pidió su acreditación para el medio Radio AM Identidad. Es la esposa del imputado Barreiro y suele venir a las audiencias con una pechera similar a la usada por la mediática Cecilia Pando, esposa de un militar condenado por delitos de Lesa Humanidad.
13:35 Cuarto intermedio de media hora
13:15 "Esta era Cuca"
"Le gustaba escribir poesía, lo hacía muy bien. Ella me alentó a que fuera artista y por eso yo durante esos años hice un registro fotográfico de la familia, como si fuera una premonición. Cuca era esta, la de la sonrisa fácil, para cada uno tenía una palabra, una anécdota. Yo todavía me admiro de haber sido elegido por ella".

Antes de retirarse, el testigo manifestó "el agredicimiento al Tribunal Federal por su escucha, por su atención y su paciencia".
12:56 La tarea de Julia como educadora
El Dr. Orosz recuerda prueba ya presentada en otros juicios, que refiere a listados bajo el título "Infiltración Marxista en las áreas de Educación". Julia figuraba en esos listados.
"A Julia la conoci en un campamento organizado por la UNC, que tuvo la intención de acercar a la población universitaria con la población tucumana, golpeada por el cierre de ingenios, con un alto grado de desocupación. Para nosotros la doctrina social de la Iglesia no era un quehacer teórico sino un quehacer práctico. El llamado era a reconocer desde nuestra creencia, que todos somos hermanos por una misma filiación, y hay un patrimonio muy preciso de cómo debemos tratarnos, y cómo debemos ser con el otro. Yo encontré en Julia la misma inquietud de la fraternidad, de la hermandad. Juntos veíamos que había mucha distancia, muchos prejuicios. Y la clara conciencia de que nosotros, con lo poco que teníamos, eramos privilegiados por el sólo hecho de haber sido criados por un padre, una madre, por habernos alimentado bien en la infancia, por haber recibido instrucción. Nos cuestionábamos de si estos pequeños privilegios eran para atesorarlos, para convertirlos en moneda, en fortuna, fama y poder. O por el contrario, si debían ser instrumentos para el cambio. Julia era maestra, y se desempeñó en la Dirección de Complementación Educativa, con niños que tenían dificultades en el aprendizaje por situaciones derivadas de su condición. Ella siempre decia que cada niño era un mundo. Nos contaba las historiasque conocía desde ese lugar, historias no resueltas. Lo que más le preocupaba era el futuro de esos niños. El futuro de esa sociedad".
12.16 Confesión del verdugo
Cuenta que se dio cuenta rápidamente que se trataba de un servicio, y este le contó que había tenido un accidente, que había estado entre la vida y la muerte y que había hecho una promesa: decirle a alguien la verdad sobre su ser querido:
-"Prefiero vivir toda la vida con la duda si cuca esta viva o no, pero no quiero cargar con tu muerte. Vos has hecho un juramento de silencio, si hablas sos hombre muerto", Le respondió Mario.
-"Mirá, esto yo lo he decidido. No tenes nada que ver con mi desición. Si yo te contara una sola de las barbaridades que hice, de lo inmisericorde que he sido, te aseguro que de ahora en mas no cerrarías los ojos de noche. Nio te voy a decir ni dónde ni cómo, para salvaguardar tu seguridad. Sólo voy a averiguar y decirte si está viva pero quedan muy pocos. Te preguntás por qué te lo voy a decir a vos: porque no nos odias, y porque cuidas bien de tus hijos, y eso es importante."
Al poco tiempo esta persona volvió a contactarse con él. Le dijo que no esperaran más a Cuca.
El personaje es es Saúl Pereyra, Agente civil del ejército que actuó en La Perla, hijo de la tristemente célebre Tia Pereyra, policía torturadora del D2. Este hombre murió en un "accidente" con su propia arma.
12.05 No se fue con otro
El testigo recuerda su respuesta: "Guardé la compostura y le dije, mire señor, yo no creo que mi mujer haya contratado a seis tipos para fingir un secuestro y ocultar una situación extramarital. Le pido que seamos serios. Usted debería tomarse vacaciones, su trabajo es insalubre si debe estar dando a la gente respuestas como la que me acaba de dar a mí".

Las fotos se encuentran en https://www.flickr.com/photos/mherrero
11:46 El secuestro
Tendido en el suelo, escuchó que la cargaban en un coche. Inmediatamente después comenzó la búsqueda de la familia, junto a sus padres y los padres de Julia.
11:37 Docentes perseguidos
11:26 Testigo 251: Declara Mario Antonio Herrero
Viene a declarar en el marco de la causa Rodriguez II, donde entre otros hechos se investiga la desaparición de Julia Brocca.
El Juez dispuso un cuarto intermedio hasta mañana a ñas 10:00
"Yo iba huyendo, mi marido me envió embarazada junto a mi hijo en un tren hasta Mar del Plata donde vivía mi hermana María de las Mercedes Argañaraz de Fresneda, con su marido Tomás y sus dos hijos, Ramiro y Martín. Yo iba huyendo y ellos me recibieron. Al año siguiente los secuestraron a ellos en la noche de las corbatas". La testigo se refiere a la desaparición de los padres de Martín Fresneda, compañero de H.I.J.O.S. y Secretario de Derechos Humanos de la Nación, cuya familia aún continúa la búsqueda del niño nacido en cautiverio, comenzada por su abuela Otilia, una de las fundandoras de Abuelas de Plaza de Mayo en Córdoba.
Mirta se enteró por sus compañeras de que se habían llevado a Carlos de su lugar de trabajo: "Entraron más o menos 10 personas, le cubrieron la cabeza y le ataron las manos con una rejilla. Las cocineras y el resto del personal de maestranza lo tironearon y gritaron intentando evitar el secuestro, pero eso no fue posible. Y se lo llevaron y se llevaron también su renoleta".
Trabajaba en la Dirección de Complementación Educativa junto a Julia Brocca y Carlos Escobar.
Hizo su juramento de verdad sobre la memoria, la verdad, la justicia y los 30.000 desaparecidos. Es militante en los organismos de DDHH y docente cesanteada en la dictadura.
"Estoy convencido que no fue el Pueblo Argentino quien causó lo que aquí pasó. El pueblo Argentino en todo caso tuvo miedo, pero esperó y es el que hoy hace posible que esto esté ocurriendo hoy. Estos juicios nos tienen que servir para no llegar nunca más a tanta intolerancia Más en tiempos en los que a alguien que roba se lo sale a matar, cuando hay un estado de Derecho e instituciones para juzgarlo.
"Con un ojo tendemos a llorar, y con el otro nos estamos riendo. Esta tragedia no logró discontinuar el sueño, los ideales. Felizmente me encontré en la vida con muchos que tienen esos sueños e ideales y le damos para adelante".
Cuenta Juan que la patota se robó numerosos objetos de valor, pero que afortunadamente pasarn por alto una biblioteca, donde "dejaron libros que hasta el día de hoy me hablan de ella".
Es el hijo de Julia Brocca y de Mario Herrero (el testigo de esta mañana).
Esta mañana en la sala de audiencias se presentó la Sra. Ana Maggi, la esposa del imputado Ernesto Barreiro, y en actitud provocativa sacó fotos de la sala de audiencias, especialmente del público presente.
Mario recuerda a quien fue su primera mujer:
Preguntado por Claudio Orosz, el testigo cuenta que Julia Brocca era coordinadora en Córdoba de una Dirección del programa DINEA, un programa nacional de educación para adultos, fundado por el Ministro de Educación de Cámpora en 1973.
En una oportunidad, el testigo conoció a un macabro personaje, en una Iglesia. Mario estaba en un grupo de redentoristas y una persona se le acercó a hablar con él.
Entre habeas corpus, y una búsqueda desesperada, Mario llegó hasta el ministerio del Interior de la nación donde lo recibió un personal de Aeronáutica. Al testigo le llama la atención cómo el oficial tratama de disuadirlo: "Lo de su mujer puede haber sido otra cosa, tal vez ni siquiera fue secuestrada. Conozco un caso de una mujer que trabajaba en un banco, siempre todas las mañanas la pasaba a buscar un compañero de trabajo. Un día desapareció y el marido desesperado hizo la denuncia. Resultó que la mujer se había escapado con su compañero de trabajo."

El 28 de marzo de 1976 Mario estaba junto a su mujer y sus hijos, que dormían, en el domicilio de Barrio Vélez Sarsfield donde vivían. Una patota irrumpió en la casa, dice que se dio cuenta que se trataba de personal policia "por el olor a lubrilina, esa grasa que se usa para limpiar las armas, y que se les queda impregnado". Cuando le pegaron en la cabeza pensó que debía tomar "la desición de su vida": "me hice el desmayado, el muerto. Pensé que lo más importante era que uno de nosotros quedara para cuidar a los hijos".
"En el año 1976, antes del golpe, mi esposa me hace saber que entre sus compañeros se hablaba de una "lista negra" de personas sindicadas como activistas gremiales o políticos. Ella supo que se encontraba su nombre en esa lista". Julia trabajaba en la Dirección de Complementación Educativa, dependiente del Ministerio de Educación de la Provincia y era afiliado a la UEPEC

Fuente:DiariodelJuicio
Durante una larga jornada declararon tres testigos en el marco de la causa Rodríguez II. Mario Antonio Herrero fue el primero en prestar declaración sobre el secuestro de su esposa Julia Angélica Brocca ocurrido el 28 de marzo de 1976. Trabajaba en la Dirección de Complementación Educativa, en la Isla Crisol y militaba en la Juventud Trabajadora Peronista. En 1973, participaba en una campaña de alfabetización para el adulto a través del programa Crear dependiente de la Dirección Nacional de Educación del Adulto (Dinea). Luego lo hicieron su hijo, Juan Camilo Herrero, y la ex delegada de UEPC y militante de los Organismos de Derechos Humanos, Mirta Argañaraz de Clerici.
El secuestro
“Previo al golpe de 1976, mi esposa me hace saber que entre sus compañeros había circulado una lista negra de personas sindicadas como activistas gremiales y que ella estaba en ese listado”, contó el testigo. Con el tiempo y por un conjunto de datos obtenidos llegó a la conclusión que la directora María del Carmen Cognini algo tendría que ver. Y pidió que se investigue esta pista.
No recuerda a qué hora fue, pero su suegra le contó que unas personas le mostraron una ficha con la fotografía de su hija y que al no encontrarla en su casa la cargaron en uno de los autos y la llevaron rumbo a Parque Vélez Sarsfield. Primero pasaron por la casa de un hermano que vivía cerca. Y a eso de las 3 de la mañana llegaron a la casa. “Mi suegra permanece en un auto y parte del personal sube a los techos. Me despierto y dicen: abran, policía”, recordó.
A Julia a quien apodaban Cuca la llevaron en ropa de cama. Luego vinieron los trámites y la búsqueda. Hizo la denuncia en una comisaría y se fue a vivir con los niños a la casa de sus padres.
A través de una persona se enteró que fue vista en el campo de la Ribera. Sin pensar se dirigió al lugar acompañado de su hermana. Se aproximó a la guardia y entabló un diálogo con un gendarme. El uniformado le dijo que se fuera de inmediato porque “si sale alguien usted queda adentro”. Y se fueron.
Después, patrocinado por Ernesto Gavier, presentó un hábeas corpus. “Una audacia porque nadie recibía nada. Nunca tuve respuestas”, afirmó. Como muchos, recibió la sugerencia de que tal vez se haya ido por propia voluntad “con otro”, en algunas reparticiones públicas. Cuando llegó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos viajó a Buenos Aires y “por primera vez me encuentro rodeado de personas en mi misma situación”. Nunca tuvo respuestas.
El informante
Para esa época, en julio de 1979, y mientras se encontraba en una reunión religiosa en la iglesia de los redentoristas un hombre lo abordó. “Se trataba de una persona morocha, alta, bien puesta, joven, y me dice:
-¿En qué trabajás? Me empieza a indagar y yo le digo: vos sos un servicio. Los olía”, atestiguó.
El tipo asumió esa condición y le dijo que por una herida de arma de fuego había estado entre la vida y la muerte y que en esa situación se dio cuenta que “me iba al infierno” y prometió que si se salvaba “le iba a decir a dos personas lo que pasó con sus seres queridos”.
Luego precisó que no le iba a contar “las barbaridades que hice” y que se limitaría a confirmarle si estaba con viva o no. Al cabo de un tiempo le hizo saber que “Cuca no estaba más”.
Con esa noticia llegó a su casa y se la comunicó al padre que lo sabía de antes por gestiones realizadas por medio de un directivo de la empresa azucarera Ledesma. “La vida continúa”, le dijo su padre. El informante en cuestión resultó ser Saúl Pereyra, hijo de una policía llamada la Tía Pereyra que según le dijo al testigo “había muerto en un enfrentamiento”. Y que ese había sido el motivo del ingreso del hombre a los servicios de inteligencia.
Por ese gesto hizo de fotógrafo en su casamiento y cuando murió o lo mataron fue al velorio. “Vi a jóvenes que lloraban y me imaginé una escena dantesca como que les iba a pasar lo mismo que al negro”, describió.
Sobre el final reflexionó acerca de la necesidad de despedirse del otro tras su muerte. “Seria mentira decir que no me importa, como pasa en nuestra cultura frente a la muerte, frente al ser querido que fallece. Lo que la mayoría puede hacer, y lo hace dolorosamente, es permanecer frente al ser querido, inmóvil. No responde, no atiende, se lo besa y no responde. Ese paso de las horas en un velorio implica tomar conocimiento física y psíquicamente de que esta persona ya no está con nosotros. Quien cree, piensa que la volverá a ver; quien no, que se terminó. Pero hay que saber que ese velorio es parte de lo atroz que se ha hecho”, dijo y trajo a colación un gragmento sobre noche y niebla que remite al genocidio nazi. “No poder velar al ser querido es parte de esa mecánica. Recuperar los restos sería recuperar ese velorio que nos fue negado”, aseguró.
El testigo recordó con afecto a quien fuera su esposa y destacó que “le gustaba escribir poesía” y que lo motivaba para que hiciera actividades artísticas. Por esos años realizó un registro fotográfico de la familia “como si fuera una premonición”, rememoró.
El hijo
Juan Camilo Herrero, hijo de Julia Brocca, tenía dos años y medio cuando secuestraron a su madre. “Fue un shock traumatizante para mi corta edad”, afirmó.
“Hasta enero del ‘76 vivía en la calle Montevideo 66, con mi abuela materna, mis padres y mi hermano Mariano al que le llevo dos años. Recuerdo bien la casa y sé que de ahí se llevaron a mi madre, mientras dormíamos. Me desperté a la mañana, estaban algunos tíos, algún vecino y mi padre la buscaba. A partir de ahí, mi vida acontece en la casa de mis abuelos paternos y una tía. Sé por lo que me contaron que la noche anterior mi padre estaba un poco engripado y no pudo ir a comer un puchero que había hecho mi madre y que se comería en la cuadra”, narró.
Seguidamente relató que la abuela declaró en la Unesco y con miembros de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Cuando tenía 7 años su padre los reunió y les dijo que su mamá estaba muerta.
El testigo lamentó que su abuela no estuviera con viva aún. Recordó que ella le supo contar que “Entraron unos jóvenes, bien parecidos, y que mi abuelo estaba en cama, enfermo de cáncer a la garganta y no podía hablar. Y que la obligaron a decirles donde estaba la casa de mi madre”.
La familia sospechó por años que en el lugar de trabajo fue entregada. “Tenemos ciertos indicios serios de que había una informante”, afirmó y señaló que se trataría de la directora, María del Carmen Cognini.
Los libros y los sueños
“No les bastó con llevarse a mi madre, sino que se llevaron dinero, un proyector, una radio”, añadió. Pero “felizmente” les dejaron los libros de la biblioteca y que a través de esos textos pudo ir conociendo a su madre. “Me hablaron de ella hasta el día de hoy”, señaló.
Así, tomó contacto con libros de educación para adultos, educación popular, historia, análisis políticos latinoamericanos y dijo que el libro Operación Masacre de Rodolfo Walsh le permitió entender a los 14 años como funcionaban las fuerzas de seguridad. Y que amigos y compañeros de trabajo de su madre le fueron contando sobre su militancia en el gremio docente, en la Ctera, y desde 1973, como coordinadora de un grupo de alfabetizadores en el programa Crear que dependía dela Dirección Nacional de Educación del Adulto (Dinea).
Sobre el destino final de su madre solo sabe lo que le contaron su padre y abuelo.
Siempre lo decimos, con un ojo lloramos y con el otro nos reímos. Toda la tragedia no logró discontinuar los sueños y por eso me fui encontrando con esos ideales que coincidentemente tienen que ver con la educación popular”, manifestó.
“Estamos en un juicio. Es tarde, pero felizmente los que tuvieron coraje cuando nadie lo tenía, siguió adelante”, dijo y agradeció a los Organismos de Derechos humanos. “Hoy le puedo decir a mis hijos que no tengo miedo, que los que mataron a su abuela van a estar presos y que lo importante es que después de estos juicios y de la sentencia nadie sea perseguido por lo que piensa y hace. En ese sentido, el legado ha sido muy fuerte”, reflexionó. Reivindicó el estado de derecho y agradeció a su compañera por ayudarlo a reconstruir su vida.
Juan es ingeniero agrónomo y hace más de 10 años que milita porque piensa que “organizarse es un derecho”.
Por los 30 mil
Mirta Argañaraz de Clerici quien juró decir cuánto sabe por “la memoria, la verdad y la justicia y por los 30 mil militantes detenidos y desaparecidos”, testimonió sobre el secuestro de Carlos Escobar, empleado en la Dirección de Complementación Educativa (DCE) y delegado del Sindicato de Empleados Públicos y también sobre Julia Brocca, delegada de la UEPC. Al mismo tiempo quedó expuesta la historia de su propia familia diezmada por el terrorismo de estado.
Es la hija mayor de Otilia Lescano de Argañaraz, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba.
En los sesenta trabajó como docente en la DCE ubicada en la Isla Crisol. “A fines del ‘75 empecé a peregrinar. Me fui al interior del país porque estaba amenazada”, contó. El destino fue la provincia de Catamarca donde se instaló con sus cuatro hijos y su esposo.
La testigo conoció a Carlos Escobar, empleado administrativo y militante de Poder Obrero, y a Julia Brocca, también delegada gremial de la UEPC. “Con Julia teníamos una relación muy linda pese a las diferencias ideológicas”, expresó.
“Viene mañana”
La testigo recordó que a partir del Navarrazo el clima social cambió sustancialmente. En la escuela el director fue desplazado y se puso en funciones a María del Carmen Cognini acusada de hostigar al personal y de colaborar con los militares. Por caso, recordó que a Pablo González lo acusó de robo y luego se comprobó que no había sido así.
A mediados de 1976, se dirigió a la isla a cobrar un dinero. Al llegar, y mientras subía las escaleras, lentamente, Ana María Aliaga, va a su encuentro y le dice: “Mirta, ayer una patota de civil junto a otros militares lo llevaron a Carlos. Estaba en la cocina, le ataron las manos con una rejilla y lo encapucharon. Las cocineras y ordenanzas lo tironeaban para que no se los lleven”. Y prosiguió. “Escuché que la gorda –refiriéndose a la directora- hablaba por teléfono y decía: No capitán, Argañaraz viene mañana”. De modo que la secretaria le salvó la vida.
Se dirigió a la estación Mitre y tal como lo habían planificado su marido le acercó al hijo menor de 3 años junto a una valija y los envió a Mar del Plata donde estaba su hermana María de las Mercedes Argañaraz de Fresneda (embarazada), junto a su esposo Tomás Fresneda, secuestrados al año siguiente durante la llamada Noche de las Corbatas. Y los pequeños Ramiro y Juan Martín pasaron a formar parte de su familia. Las hermanas, militantes del PRT se habían juramentado que si algo le ocurría a una la otra se haría cargo de los hijos.
“Esa es la última vez que veo a mi hermana y a su esposo”, evocó. Asimismo, dijo que durante el desarrollo del juicio confirmaron que estuvieron en La Cueva, que el niño nació en cautiverio y que aún lo siguen buscando. Se trata de los padres del secretario de Derechos Humanos de la Nación. “Cuando vuelvo de Mar del Plata me dice mi marido que recibió la amenaza: zurdos de mierda les vamos a volar la casa. Cargamos las cosas y nos fuimos a Catamarca”. Previamente los habían allanado dos veces.
Retoma el relato sobre Brocca y destaca que el sector docente fue muy castigado por la represión. Con la llegada de la democracia se enteró que a Carlos lo habían llevado a La Perla y que cuando el padre del joven, el coronel Escobar fue a buscarlo ya lo habían matado y arrojado a una fosa común. Igual suerte le había tocado a Julia.
Sala de prensa
Luego de un cuarto intermedio, María teresa Sánchez, abogada querellante de Abuelas, le pidió al tribunal una explicación sobre la presencia de “una mujer rubia” que tomó fotografías esta mañana en el recinto. Se trata Ana Magi, esposa del imputado Guillermo Barreiro. El abogado defensor Viola informó que era así y que estaba acreditada como periodista. Tras una consulta entre los jueces el presidente Díaz Gavier anunció que se expedirán oportunamente.
En tanto, los periodistas acreditados que también tomaron conocimiento de la situación se reunirán con el Tribunal para hacerle conocer su postura mediante la presentación de un escrito. Desde el Cispren anticiparon el apoyo incondicional a los trabajadores de prensa y la disposición para realizar las gestiones que correspondan.
Fuente:PrensaRed
Envío:Agnddhh
09.04.2014
El testigo identificó al autor de la confesión como el PCIn Saúl Pereira
"Se acercó y me dijo: 'Si te contara lo inmisericorde que fui, de noche no podrías cerrar los ojos'"
Amanecer argentino, de Carlos Alonso (fragmento)
Córdoba.- El testigo Mario Antonio Herrero, cuya esposa, la docente Julia Angélica "Cuca" Brocca permanece desaparecida, relató que en una ocasión, estando él en una iglesia, se le acercó el PCIn (personal civil de inteligencia) del Ejército Saúl Pereira, identificado como torturador por sobrevivientes de La Perka, y le dijo que "si yo te contara una sola de las barbaridades que hice, de lo inmisericorde que he sido, te aseguro que de ahora en más no cerrarías los ojos de noche". Herrero dijo que su mujer fue secuestrada el 28 de marzo de 1976 en la vivienda que compartían con sus hijos de tres y un año en el barrio residencial Vélez Sársfield y que nada volvió a saberse de ella.
El testigo identificó al autor de la confesión como el PCIn Saúl Pereira
"Se acercó y me dijo: 'Si te contara lo inmisericorde que fui, de noche no podrías cerrar los ojos'"
Amanecer argentino, de Carlos Alonso (fragmento)
Córdoba.- El testigo Mario Antonio Herrero, cuya esposa, la docente Julia Angélica "Cuca" Brocca permanece desaparecida, relató que en una ocasión, estando él en una iglesia, se le acercó el PCIn (personal civil de inteligencia) del Ejército Saúl Pereira, identificado como torturador por sobrevivientes de La Perka, y le dijo que "si yo te contara una sola de las barbaridades que hice, de lo inmisericorde que he sido, te aseguro que de ahora en más no cerrarías los ojos de noche". Herrero dijo que su mujer fue secuestrada el 28 de marzo de 1976 en la vivienda que compartían con sus hijos de tres y un año en el barrio residencial Vélez Sársfield y que nada volvió a saberse de ella.
Herrero declaró hoy en la audiencia del juicio oral y público que se desarrolla en los tribunales federales de Córdoba por imprescriptibles crímenes de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención y exterminio La Ribera y La Perla.
Relató que en una oportunidad, cuando se encontraba en una iglesia con un grupo de misioneros redentoristas, se le acercó una persona, a la que dijo "rápidamente identifiqué como un servicio", en referencia a los agentes de los servicios de inteligencia.
Puntualizó que el represor le manifestó que a raíz de un accidente, había estado entre la vida y la muerte y que ese momento había hecho una promesa, la de "decirle a alguien la verdad sobre su ser querido que había sido secuestrado".
Herrero señaló que ante semejante declaración, le respondió: "prefiero vivir toda la vida con la duda de si Cuca (su esposa) está viva o no, pero no quiero cargar con tu muerte. Porque vos has hecho un juramento de silencio, y si hablás sos hombre muerto".
A lo que el represor le contestó: "Mirá, esto yo ya lo he decidido. Y vos no tenés nada que ver. Si yo te contara una sola de las barbaridades que hice, lo inmisericorde que fui, te aseguro que de ahora en más no cerrarías los ojos de noche".
"No te voy a decir ni dónde ni cómo, para salvaguardar tu seguridad. Sólo voy a averiguar y decirte si está viva, pero te advierto que quedan muy pocos vivos. Si t preguntás por qué te lo voy a decir a vos, te lo digo: porque no nos odias, y porque cuidás bien de tus hijos, y eso es importante", precisó Herrero que le dijo el torturador.
Señaló que poco tiempo después esa persona (que más tarde se enteraría que era Saúl Pereyra, agente civil del Ejército que se desempeñó en La Perla e hijo de la "La Tía" Pereyra, una torturadora del Departamento de informaciones de la policía de Córdoba, D2), se volvió a contactar con él para decirle que "no esperaran más a Cuca".
Posteriormente declaró su hijo Juan, que forma parte del Movimiento Campesino quien señaló que "estos juicios nos tienen que servir para no llegar nunca más a tanta intolerancia", y se lamentó de "estos tiempos en los que a alguien que roba se lo mata, cuando hay un Estado de Derecho e instituciones para juzgarlo".
Finalmente declaró Mirta Otilia Argañaraz de Clérici, militante de organismos de Derechos humanos, quien al iniciar su declaración hizo su juramento sobre la memoria, la verdad y los 30.000 desaparecidos.
La testigo declaró en relación a Carlos Escobar, empleado del Ministerio de Educación de la provincia secuestrado el 29 de marzo de 1976 de su lugar de trabajo por un grupo de civiles armados, que aún continúa desaparecido.
Un momento de tensión se vivió en la sala cuando se presentó, Ana Maggi, esposa del imputado Ernesto Barreiro, y en actitud provocativa sacó fotos de los presentes.
Ante esta situación, la abogada de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, María Teresa Sánchez, manifestó al tribunal su inquietud e hizo referencia a las numerosas amenazas recibidas por el equipo de abogados de Abuelas y por la presidenta de la filial local de la asociación, Sonia Torres.
Ante el reclamo, el presidente del tribunal, Jaime Díaz Gavier, señaló que dejó constancia del reclamo y que será respondido luego de las correspondientes averiguaciones.
Una vez terminados los testimonios el tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta mañana a las 10, cuando se escuchen a dos nuevos testigos.
Fuente:Telam
Envío:Agnddhh
14:44 Torturador y Torturado
"Eso lo pensaba cuando publiqué el libro. En ese momento uno pensaba que era posible resistir la tortura pero ahora la historia nos ha demostrado que eso no es así. Creo que la cantidad de secuestros de militantes no se debe a las delaciones sino a las torturas".
Todo el peso y la responsabilidad cae necesariamente sobre el torturador y no sobre el torturado, contra lo que buscan Viola y su defendido Barreiro.
14:22 Mal desempeño de Viola
Después el tono de los llamados de atención se vuelve hacia el fastidio: "Señor Viola, el testigo ya respondió esa pregunta. Lo ha dicho una y mil veces, que esa revista era para la agitación de las ideas en contra de la dictadura". El abogado está preguntando una por una acerca de las tapas de decenas de ejemplares de la revista Estrella Roja, una publicación del ERP.
13:23 La verdad es sagrada
El Presidente hace lugar a una queja de la Dra. querellante Lyllan Luque, y advierte a Viola que pregunte sobre hechos vinculados a la causa y no sobre cuestiones que no tienen que ver con el proceso.
Viola dice que la pregunta es pertinente porque hay casos de ajusticiamiento que se les adjudicaron a sus defendidos.
Mattini responde: "En esto quiero ser enfático. Santucho tenía sus defectos pero tenia una gran virtud: como para el Che Guevara, la verdad era sagrada. Si nosotros hacíamos algo lo difundíamos por los medios que teníamos a nuestro alcance, de ninguna manera habríamos hecho algo para adjudicarselo a las fuerzas armadas. Si el abogado tiene un nombre que supuestamente haya sido fusilado por nosotros y atribuída su muerte al ejército, que me pregunte por él".
12:29 Revolución
- Sí, por supuesto pensábamos en una revolución. Una cosa eran nuestros objetivos a largo plazo y otra cosa la resistencia a una dictadura como la que teníamos. Por eso expropiábamos bienes para sostener esa resistencia
- A quiénes expropiaban bienes?
- ¡A los poderosos de este país! ¡no ibamos a expropiarle bienes al kiosco de un cieguito!
12:23 Hostigábamos a las fuerzas armadas
11:57 Clausewitz se hubiera burlado de nosotros si decíamos que teníamos entrenamiento militar
- Recibieron entrenamiento de armas?
-"Teníamos un enemigo común, los EEUU. El entrenamiento que recibimos era de autodefensa, Clausewits se hubiera burlado de nosotros si decíamos que teníamos entrenamiento militar", dice Mattini haciendo referencia al prusiano teórico de la estrategia y táctica militar.
11:51 Viola busca reflotar la teoría de los dos demonios
El testigo responde que los motivó a organizarse al tomar conocimiento sobre la aplicación de la doctrina de Seguridad Nacional, con el que los ejércitos latinoamericanos habían cambiado su hipótesis de conflicto poniéndose contra el pueblo.
"Esquivábamos pasar a la clandestinidad, queríamos ser lo más legales posible, pero esto fue motivado por el grado de represión. Yo pasé a la clandestinidad bajo el gobierno de Videla".
11:44 Testigo 251: Declara Arnol Kremer
Como prueba documental, exhibe el libro de Mattini, "PRT: de Tucumán a la Tablada" de una edición de 2003. El testigo aclara que el libro fue escrito hace 25 años y que hay cosas sobre las que ha ido cambiando de parecer. "Además, como todos sabemos, los editores ponen cosas en los libros que muchas veces no son revisadas por el autor, así que todo lo que está en ese libro es objeto de cuestionamiento".
11:00 Esperando el comienzo de la audiencia
Declarará Arnol Kremer (Luis Mattini) quien fue citado por el defensor Viola. Es intelectual y firma sus libros con el nombre con el que se hizo conocido como dirigente del PRT-ERP, partido del que fue secretario general después de la muerte de Roberto Santucho.
Hoy también ampliará su declaración indagatoria el imputado Barreiro quien seguramente hará referencia a algunos de los testimonios de los testigos de semanas anteriores.
El defensor Viola extrae una idea del libro de Mattini: "Usted dijo que la mayor cantidad de secuestros se debía a las delaciones..."
El abogado roza lo payasesco, y lo evidencian las risas del Presidente del Tribunal cuando tiene que frenar las preguntas: "Señor Viola, la infancia del testigo no tiene nada que ver con el caso!!"
El abogado defensor Viola pregunta si el PRT "ajustició" a alguno de sus miembros.
- Ustedes se proponían hacer una revolución?
"Éramos un grupo de civiles armados que hostigabamos a las fuerzas armadas para impedir que dieran el golpe. Fracasamos en nuestra política para debilitar a las fuerzas, pero no nos equivocamos históricamente porque efectivamente después dieron el golpe". Hace varios minutos que Mattini explica con exactitud de términos por qué no es válida una teoría de "los dos demonios" a un abogado defensor que, secundado por sus defendidos que asienten y apoyan desde sus asientos, quiere hacerle decir otra cosa.
"Aspirábamos a una sociedad socialista, eso está claro. No voy a negar una cosa de mi pasado ni de mi presente, sigo anhelando una sociedad socialista", eso responde el testigo a Viola quien le pregunta sobre la relación del partido con Cuba.
"Formamos el PRT porque intentábamos hacer una resistencia a la dictadura", dice Mattini y el defensor se empeña en obtener una respuesta que le sirva. "Le reformulo la pregunta, qué decidió el PRT en el 5to congreso y qué piensa hoy de esa decisión", insiste Viola.
El defensor Viola comienza el interrogatorio explicando que se ha citado a Kremer como testigo de contexto, sobre el marco histórico en el que se desarrollaron los hechos que se están juzgando.
Día 135: 09/04
16:21 Finalizó el testimonio de Mirta
16:05 Tomás y Mercedes
15:57 Secuestro de Carlos Escobar
Carlos Escobar tenia 27 años. Era Empleado Publico y trabajaba en la Direccion de Educacion Complementaria, dependiente del Ministerio de Educacion de la Provincia de Cordoba. Fue secuestrado el 29 de marzo de 1976 de su lugar de trabajo, por un grupo de civiles armados.
15:47 Su relación con Julia y Carlos
Ellas eran agremiadas y delegadas de UEPEC. Compartieron el trabajo en la Isla Crisol, donde desarrollaban sus actividades de alfabetización, hasta que ella fue trasladada a otro centro educativo en el Barrio Guemes. "Donde más nos cruzabamos era en el gremio, y teníamos una relación muy linda de compañeras, muy de querernos, eramos muy unidas a pesar de que teníamos algunas diferencias político-ideológicas". También eran compañeras y amigas de Carlos Escobar, delegado del SEP, también desaparecido.
Julia era militante de la Juventud Peronista, Mirta del Partido Revolucionario de los Trabajadores y Carlos de la Organización Comunista Poder Obrero.
15:37 Testigo 153: Declara Mirta Otilia Argañaraz de Clerici
15:30 Terminó el testimonio de Juan
Nos hizo mucha falta a mi familia. Creemos que hoy podemos depostar en uds y que en adelante puedan continuar la invetigación y nosotros continuar en nuestros sueños los sueños de mi madre, para que en este país podamos todos vivir plenamente y gozar de todos los derechos".
15:25 Esta tragedia no logró discontinuar los sueños
Juan es militante del Movimiento Campesino y su tarea está directamente relacionada con la educación y alfabetización de los adultos.
"Hemos empezado procesos desde hace 10 o 12 años que tienen que ver con entender que organizarnos es un derecho. Que fue cercenado en otro tiempo, reprimido y acallado. Pero hoy tengo 41 años, y es tarde, pero seguimos acá. Le estoy eternamente agradecido a los organismos que salieron cuando ya nadie salía. Y hoy tenemos este juicio y puedo decirle a mis hijos que pueden salir sin tener miedo".
15:18 Dejaron libros que hasta el día de hoy me hablaron de ella
"Muchos estaban referidos a la educación para adultos, la educación popular, la obra completa de Paulo Freyre hasta el momento, libros de historia, análisis políticos de latinoamérica, Operación Masacre. Con ese libro empecé a entender de lo que podían ser capaces ciertas fuerzas de seguridad del país."
15:00 Testigo 252: Declara Juan Herrero
Tenía poco más de tres años y estaba durmiendo junto a su hermanito dos años menor en el momento de los hechos. Al despertar, encontró la casa con algunos vecinos y tíos. Su madre no estaba, su padre había salido a buscarla. A partir de allí su vida cambió para siempre.
"Uno de esos daños es ¿Qué sabés? Se corta de alguna manera la posibilidad real de saber, oralmente, a través de los medios, a través de las instituciones, a través de la democracia que no existió hasta el año 83. Creo que el principal daño es el silencio, no poder contarle a tus amigos lo que te había pasado".
Hoy viene a declarar acompañado de su compañera y su tercer bebe, que están escuchando entre el público.
14:48 Una fotógrafa dudosa
La Dra. María Teresa Sanchez manifestó al tribunal su inquietud e hizo referencia a las numerosas amenazas recibidas por el equipo de abogados de Abuelas y por la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo Filial Córdoba.
El abogado Viola dijo que está acreditada por el tribunal como periodista.
El presidente del Tribunal manifestó que deja constancia del reclamo y será respondido oportunamente después de las averiguaciones pertinentes.
Fotos: Aldo Blanco
Ana Maggi pidió su acreditación para el medio Radio AM Identidad. Es la esposa del imputado Barreiro y suele venir a las audiencias con una pechera similar a la usada por la mediática Cecilia Pando, esposa de un militar condenado por delitos de Lesa Humanidad.
13:35 Cuarto intermedio de media hora
13:15 "Esta era Cuca"
"Le gustaba escribir poesía, lo hacía muy bien. Ella me alentó a que fuera artista y por eso yo durante esos años hice un registro fotográfico de la familia, como si fuera una premonición. Cuca era esta, la de la sonrisa fácil, para cada uno tenía una palabra, una anécdota. Yo todavía me admiro de haber sido elegido por ella".

Antes de retirarse, el testigo manifestó "el agredicimiento al Tribunal Federal por su escucha, por su atención y su paciencia".
12:56 La tarea de Julia como educadora
El Dr. Orosz recuerda prueba ya presentada en otros juicios, que refiere a listados bajo el título "Infiltración Marxista en las áreas de Educación". Julia figuraba en esos listados.
"A Julia la conoci en un campamento organizado por la UNC, que tuvo la intención de acercar a la población universitaria con la población tucumana, golpeada por el cierre de ingenios, con un alto grado de desocupación. Para nosotros la doctrina social de la Iglesia no era un quehacer teórico sino un quehacer práctico. El llamado era a reconocer desde nuestra creencia, que todos somos hermanos por una misma filiación, y hay un patrimonio muy preciso de cómo debemos tratarnos, y cómo debemos ser con el otro. Yo encontré en Julia la misma inquietud de la fraternidad, de la hermandad. Juntos veíamos que había mucha distancia, muchos prejuicios. Y la clara conciencia de que nosotros, con lo poco que teníamos, eramos privilegiados por el sólo hecho de haber sido criados por un padre, una madre, por habernos alimentado bien en la infancia, por haber recibido instrucción. Nos cuestionábamos de si estos pequeños privilegios eran para atesorarlos, para convertirlos en moneda, en fortuna, fama y poder. O por el contrario, si debían ser instrumentos para el cambio. Julia era maestra, y se desempeñó en la Dirección de Complementación Educativa, con niños que tenían dificultades en el aprendizaje por situaciones derivadas de su condición. Ella siempre decia que cada niño era un mundo. Nos contaba las historiasque conocía desde ese lugar, historias no resueltas. Lo que más le preocupaba era el futuro de esos niños. El futuro de esa sociedad".
12.16 Confesión del verdugo
Cuenta que se dio cuenta rápidamente que se trataba de un servicio, y este le contó que había tenido un accidente, que había estado entre la vida y la muerte y que había hecho una promesa: decirle a alguien la verdad sobre su ser querido:
-"Prefiero vivir toda la vida con la duda si cuca esta viva o no, pero no quiero cargar con tu muerte. Vos has hecho un juramento de silencio, si hablas sos hombre muerto", Le respondió Mario.
-"Mirá, esto yo lo he decidido. No tenes nada que ver con mi desición. Si yo te contara una sola de las barbaridades que hice, de lo inmisericorde que he sido, te aseguro que de ahora en mas no cerrarías los ojos de noche. Nio te voy a decir ni dónde ni cómo, para salvaguardar tu seguridad. Sólo voy a averiguar y decirte si está viva pero quedan muy pocos. Te preguntás por qué te lo voy a decir a vos: porque no nos odias, y porque cuidas bien de tus hijos, y eso es importante."
Al poco tiempo esta persona volvió a contactarse con él. Le dijo que no esperaran más a Cuca.
El personaje es es Saúl Pereyra, Agente civil del ejército que actuó en La Perla, hijo de la tristemente célebre Tia Pereyra, policía torturadora del D2. Este hombre murió en un "accidente" con su propia arma.
12.05 No se fue con otro
El testigo recuerda su respuesta: "Guardé la compostura y le dije, mire señor, yo no creo que mi mujer haya contratado a seis tipos para fingir un secuestro y ocultar una situación extramarital. Le pido que seamos serios. Usted debería tomarse vacaciones, su trabajo es insalubre si debe estar dando a la gente respuestas como la que me acaba de dar a mí".

Las fotos se encuentran en https://www.flickr.com/photos/mherrero
11:46 El secuestro
Tendido en el suelo, escuchó que la cargaban en un coche. Inmediatamente después comenzó la búsqueda de la familia, junto a sus padres y los padres de Julia.
11:37 Docentes perseguidos
11:26 Testigo 251: Declara Mario Antonio Herrero
Viene a declarar en el marco de la causa Rodriguez II, donde entre otros hechos se investiga la desaparición de Julia Brocca.
El Juez dispuso un cuarto intermedio hasta mañana a ñas 10:00
"Yo iba huyendo, mi marido me envió embarazada junto a mi hijo en un tren hasta Mar del Plata donde vivía mi hermana María de las Mercedes Argañaraz de Fresneda, con su marido Tomás y sus dos hijos, Ramiro y Martín. Yo iba huyendo y ellos me recibieron. Al año siguiente los secuestraron a ellos en la noche de las corbatas". La testigo se refiere a la desaparición de los padres de Martín Fresneda, compañero de H.I.J.O.S. y Secretario de Derechos Humanos de la Nación, cuya familia aún continúa la búsqueda del niño nacido en cautiverio, comenzada por su abuela Otilia, una de las fundandoras de Abuelas de Plaza de Mayo en Córdoba.
Mirta se enteró por sus compañeras de que se habían llevado a Carlos de su lugar de trabajo: "Entraron más o menos 10 personas, le cubrieron la cabeza y le ataron las manos con una rejilla. Las cocineras y el resto del personal de maestranza lo tironearon y gritaron intentando evitar el secuestro, pero eso no fue posible. Y se lo llevaron y se llevaron también su renoleta".
Trabajaba en la Dirección de Complementación Educativa junto a Julia Brocca y Carlos Escobar.
Hizo su juramento de verdad sobre la memoria, la verdad, la justicia y los 30.000 desaparecidos. Es militante en los organismos de DDHH y docente cesanteada en la dictadura.
"Estoy convencido que no fue el Pueblo Argentino quien causó lo que aquí pasó. El pueblo Argentino en todo caso tuvo miedo, pero esperó y es el que hoy hace posible que esto esté ocurriendo hoy. Estos juicios nos tienen que servir para no llegar nunca más a tanta intolerancia Más en tiempos en los que a alguien que roba se lo sale a matar, cuando hay un estado de Derecho e instituciones para juzgarlo.
"Con un ojo tendemos a llorar, y con el otro nos estamos riendo. Esta tragedia no logró discontinuar el sueño, los ideales. Felizmente me encontré en la vida con muchos que tienen esos sueños e ideales y le damos para adelante".
Cuenta Juan que la patota se robó numerosos objetos de valor, pero que afortunadamente pasarn por alto una biblioteca, donde "dejaron libros que hasta el día de hoy me hablan de ella".
Es el hijo de Julia Brocca y de Mario Herrero (el testigo de esta mañana).
Esta mañana en la sala de audiencias se presentó la Sra. Ana Maggi, la esposa del imputado Ernesto Barreiro, y en actitud provocativa sacó fotos de la sala de audiencias, especialmente del público presente.
Mario recuerda a quien fue su primera mujer:
Preguntado por Claudio Orosz, el testigo cuenta que Julia Brocca era coordinadora en Córdoba de una Dirección del programa DINEA, un programa nacional de educación para adultos, fundado por el Ministro de Educación de Cámpora en 1973.
En una oportunidad, el testigo conoció a un macabro personaje, en una Iglesia. Mario estaba en un grupo de redentoristas y una persona se le acercó a hablar con él.
Entre habeas corpus, y una búsqueda desesperada, Mario llegó hasta el ministerio del Interior de la nación donde lo recibió un personal de Aeronáutica. Al testigo le llama la atención cómo el oficial tratama de disuadirlo: "Lo de su mujer puede haber sido otra cosa, tal vez ni siquiera fue secuestrada. Conozco un caso de una mujer que trabajaba en un banco, siempre todas las mañanas la pasaba a buscar un compañero de trabajo. Un día desapareció y el marido desesperado hizo la denuncia. Resultó que la mujer se había escapado con su compañero de trabajo."

El 28 de marzo de 1976 Mario estaba junto a su mujer y sus hijos, que dormían, en el domicilio de Barrio Vélez Sarsfield donde vivían. Una patota irrumpió en la casa, dice que se dio cuenta que se trataba de personal policia "por el olor a lubrilina, esa grasa que se usa para limpiar las armas, y que se les queda impregnado". Cuando le pegaron en la cabeza pensó que debía tomar "la desición de su vida": "me hice el desmayado, el muerto. Pensé que lo más importante era que uno de nosotros quedara para cuidar a los hijos".
"En el año 1976, antes del golpe, mi esposa me hace saber que entre sus compañeros se hablaba de una "lista negra" de personas sindicadas como activistas gremiales o políticos. Ella supo que se encontraba su nombre en esa lista". Julia trabajaba en la Dirección de Complementación Educativa, dependiente del Ministerio de Educación de la Provincia y era afiliado a la UEPEC
Fuente:DiariodelJuicio


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