Aumenta la violencia policial en varias favelas de Brasil
En las últimas semanas se han registrado varios ataques a vehículos policiales e incendios de autobuses en favelas,como respuesta a la invasión de mles de policías contra esos centros poblados, bajo la excusa de "acabar contra el narcotráfico".
Un grupo de desconocidos incendió este lunes cinco autobuses en el Morro do Chapadao, una favela en la zona norte de Río de Janeiro, en protesta por el asesinato de un joven de 17 años en una operación policial en la región, informaron fuentes oficiales.
“La violencia aumentó en medio de una estrategia por expulsar a narcotraficantes”
El adolescente murió tiroteado en un intercambio de disparos entre policías y supuestos narcotraficantes.
Al respecto el comisario de la Policía Civil de Pavuna, Luiz Alberto Cunha, señaló que el menor muerto "tenía vínculos con una banda de traficantes de drogas" que opera en la región y junto a su cuerpo fueron hallados una pistola y un radio de comunicaciones.
Sin embargo vecinos y amigos de la víctima negaron tales vínculos, y en protesta por la violencia policial le prendieron fuego a cinco autobuses que pasaban en una vía próxima a la favela.
Cabe señalar que este ataque se produjo pocas horas después de que otro grupo le prendiera fuego a tres vehículos en el conjunto de favelas del Complexo do Alemao, igualmente en protesta por la muerte el domingo de una anciana de 72 años en un intercambio de disparos entre policías y narcotraficantes.
En las últimas semanas se han registrado varios ataques a vehículos policiales e incendios de autobuses en favelas que han sido beneficiadas por el llamado proceso de "pacificación".
Acusan a la policía
La violencia aumentó en los últimos meses en medio de una ambiciosa estrategia oficial por expulsar a bandas de narcotraficantes y crear bases policiacas en estos barrios marginales.
Los residentes de las favelas acusan a la policía de agredir y hasta torturar a residentes para tratar de obtener información sobre criminales.
El pasado martes un bailarín de un popular programa de televisión murió en una operación policial en Pavao-Pavaozinho, una favela incrustada en el turístico barrio de Copacabana y que cuenta con Unidad de Policía Pacificadora desde 2010.
La muerte del bailarín igualmente desencadenó fuertes protestas que generaron pánico en Copacabana, el barrio en que está ubicada la playa más famosa de Brasil y que concentra gran parte de los hoteles de la ciudad.
Incendiaron nueve colectivos en Río y hay un herido
Un joven de 20 años recibió un balazo en el pecho. Según la policía, los altercados se produjeron en dos favelas de la ciudad.
Carlos Alberto de Souza Marcolino, de 20 años, fue ingresado en un hospital de la zona herido por un balazo en el pecho tras un tiroteo en el que participaron agentes de la Policía.
En el complejo de favelas del Alemão por segunda noche consecutiva los enfrentamientos entre bandas y la Policía acabaron con cuatro autobuses calcinados y destrozos en un centro de salud municipal.
La policía detuvo a seis personas, dos de ellos menores, por su supuesta participación en el ataque al centro de salud, donde irrumpió un grupo de cerca de 20 personas que rompieron parte del mobiliario de la sala de espera.
Los disturbios de las favelas de Alemão se produjeron en protesta por la muerte de una anciana ocurrida el pasado domingo en un tiroteo entre la Policía y presuntos narcotraficantes.
El comisario Carlos Eduardo Rangel, de la Policía Civil, afirmó que la semana pasada fue arrestado Bruno Eduardo da Silva Procópio, alias "Piná", considerado como el capo del narcotráfico en el complejo del Alemão y la noche del lunes fue detenido su "sucesor natural", Ramires Roberto da Silva.
"La banda está descabezada, esto puede llevar a una inestabilidad en la zona", advirtió el comisario en declaraciones a las televisiones locales.
También se registraron incidentes anoche en la favela de Chapadão, donde cinco autobuses fueron incendiados, supuestamente en una protesta de los vecinos de la región por la muerte de un joven de 17 años durante una operación de la Policía.
La semana pasada se registraron protestas violentas en el turístico barrio de Copacabana por la muerte de un bailarín de 26 años por un disparo, Douglas Pereira, supuestamente durante una incursión de la Policía en la favela Pavão-Pavãozinho.
Un día en una favela de Rio previo al Mundial
Unos 2.500 soldados e infantes de marina llegaron para reforzar a la policía en un operativo que tiene el fin de asegurar la favela en la que viven 130,000 personas antes del Mundial que se celebrará del 12 de junio al 13 de julio.
28 ABR 2014
Unos 2.500 soldados e infantes de marina llegaron para reforzar a la policía en un operativo que tiene el fin de asegurar la favela en la que viven 130,000 personas antes del Mundial que se celebrará del 12 de junio al 13 de julio.
28 ABR 2014
Los soldados, vestidos con uniforme de combate completo, se mueven silenciosamente a través de una favela en el norte de Río de Janeiro, apuntan las armas hacia los estrechos callejones y buscan drogas en los sacos de cemento.
Los habitantes pasan por ahí y apenas miran a los soldados que enviaron a ocupar el barrio de Complexo da Mare como respuesta de emergencia ante el aumento de la violencia en las famosas favelas de la ciudad.
Se consideró que era prioridad arrebatar el control a las bandas de narcotraficantes porque la favela se encuentra a unos cuantos kilómetros del aeropuerto internacional de Río.
"No es una operación pacífica porque tenemos tres bandas delictivas diferentes aquí y son rivales", dijo el general Roberto Escoto.
El gobierno estatal de Rio solicitó la ocupación del Ejército luego de una serie de ataques contra los puestos de la policía. Las tropas se quedarán al menos hasta el 13 de julio, cuando termine el Mundial, dijo Escoto.
"Es una emergencia", explicó. "La policía estatal hasta ahora no tiene suficientes elementos ni equipo para operar en toda la ciudad".
Se trata de la campaña más reciente de la llamada "pacificación" en Río, programa que se implementó en 2008. Las autoridades dicen que tras descuidar la seguridad en los vecindarios más pobres durante décadas, la policía recuperó el control en decenas de barrios que estaban en manos de las bandas de narcotraficantes.
Aunque los soldados han brindado apoyo durante la campaña inicial, en la mayoría de los operativos los han reemplazado con puestos de policías.
Sin embargo, las autoridades decidieron que en el Complexo da Mare se necesitaban medidas más drásticas.
A diferencia de la mayoría de las favelas que yacen en las lomas cercanas a las pintorescas playas de Río, el Complexo da Mare es un barrio extenso y mayormente plano que combina 15 vecindarios diferentes en la contaminada zona norte de la ciudad. Las casas de bloques de cemento están cubiertas de coloridos grafitis y en sus techos hay tiras de alambres retorcidos, prueba de las instalaciones eléctricas improvisadas que alimentan la mayoría de los hogares.
Los niños juegan fútbol en una cancha de pasto sintético mientras los habitantes conviven en mesas de plástico dispuestas en la calle, beben cerveza y escuchan música a gran volumen, aparentemente indiferentes a los soldados fuertemente armados que marchan por allí.
Cuando les preguntan, se niegan a hablar de la ocupación militar.
Los soldados establecieron puntos de revisión en las entradas de la favela y patrullan las calles a pie y a bordo de vehículos blindados. Los soldados llevan detectores de metales y perros entrenados para detectar armas o drogas ocultas.
Hasta ahora se han registrado más de media docena de tiroteos.
El resurgimiento de la violencia en algunas de las favelas que ya se habían pacificado disparó la alarma en la ciudad que albergará a muchos de los 600,000 aficionados de todo el mundo que asistirán al Mundial. Río también será la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Mientras, los turistas pasean por la playa Copacabana, al otro lado de la ciudad; dijeron que toman precauciones pero no están demasiado preocupados.
Peter, empresario belga que se encuentra en la ciudad para asistir a una conferencia, dijo que cuando llegó le dieron un folleto con una lista de sugerencias para seguridad. "Me siento a salvo aquí, pero sé a dónde no debo ir", dijo.
Simon, un estudiante danés de intercambio, coincidió en que saber unas cuantas cosas sirve mucho. "Usa el sentido común, toma un taxi por la noche", dijo. "No uses el transporte público durante la noche".
En Complexo da Mare, Escoto dijo que las fuerzas armadas tendrán todo bajo control.
"Puedo asegurarles que Brasil ha ejecutado una operación muy bien planeada para asegurar las doce ciudades", dijo. "Río de Janeiro estará lista para el Mundial", agregó antes de que sus asistentes se lo llevaran como parte de su política de nunca dejar que su comandante esté mucho tiempo en territorio hostil.
El gobierno estatal de Rio solicitó la ocupación del Ejército luego de una serie de ataques contra los puestos de la policía. Las tropas se quedarán al menos hasta el 13 de julio, cuando termine el Mundial, dijo Escoto.
"Es una emergencia", explicó. "La policía estatal hasta ahora no tiene suficientes elementos ni equipo para operar en toda la ciudad".
Se trata de la campaña más reciente de la llamada "pacificación" en Río, programa que se implementó en 2008. Las autoridades dicen que tras descuidar la seguridad en los vecindarios más pobres durante décadas, la policía recuperó el control en decenas de barrios que estaban en manos de las bandas de narcotraficantes.
Aunque los soldados han brindado apoyo durante la campaña inicial, en la mayoría de los operativos los han reemplazado con puestos de policías.
Sin embargo, las autoridades decidieron que en el Complexo da Mare se necesitaban medidas más drásticas.
A diferencia de la mayoría de las favelas que yacen en las lomas cercanas a las pintorescas playas de Río, el Complexo da Mare es un barrio extenso y mayormente plano que combina 15 vecindarios diferentes en la contaminada zona norte de la ciudad. Las casas de bloques de cemento están cubiertas de coloridos grafitis y en sus techos hay tiras de alambres retorcidos, prueba de las instalaciones eléctricas improvisadas que alimentan la mayoría de los hogares.
Los niños juegan fútbol en una cancha de pasto sintético mientras los habitantes conviven en mesas de plástico dispuestas en la calle, beben cerveza y escuchan música a gran volumen, aparentemente indiferentes a los soldados fuertemente armados que marchan por allí.
Cuando les preguntan, se niegan a hablar de la ocupación militar.
Los soldados establecieron puntos de revisión en las entradas de la favela y patrullan las calles a pie y a bordo de vehículos blindados. Los soldados llevan detectores de metales y perros entrenados para detectar armas o drogas ocultas.
Hasta ahora se han registrado más de media docena de tiroteos.
El resurgimiento de la violencia en algunas de las favelas que ya se habían pacificado disparó la alarma en la ciudad que albergará a muchos de los 600,000 aficionados de todo el mundo que asistirán al Mundial. Río también será la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Mientras, los turistas pasean por la playa Copacabana, al otro lado de la ciudad; dijeron que toman precauciones pero no están demasiado preocupados.
Peter, empresario belga que se encuentra en la ciudad para asistir a una conferencia, dijo que cuando llegó le dieron un folleto con una lista de sugerencias para seguridad. "Me siento a salvo aquí, pero sé a dónde no debo ir", dijo.
Simon, un estudiante danés de intercambio, coincidió en que saber unas cuantas cosas sirve mucho. "Usa el sentido común, toma un taxi por la noche", dijo. "No uses el transporte público durante la noche".
En Complexo da Mare, Escoto dijo que las fuerzas armadas tendrán todo bajo control.
"Puedo asegurarles que Brasil ha ejecutado una operación muy bien planeada para asegurar las doce ciudades", dijo. "Río de Janeiro estará lista para el Mundial", agregó antes de que sus asistentes se lo llevaran como parte de su política de nunca dejar que su comandante esté mucho tiempo en territorio hostil.
Envío:DiariosdeUrgencia




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